Del 4 al 13 de junio, el histórico Círculo Ecuestre de Barcelona abre sus puertas a una nueva generación de creadores con Ecléctica Barcelona, una iniciativa que convierte el diseño, la arquitectura, el arte y la música en un ejercicio de diálogo colectivo. Integrado en la programación de Barcelona 2026 Capital Mundial de la Arquitectura, el proyecto reúne a interioristas, arquitectos y figuras de la cultura para intervenir distintos espacios del emblemático edificio desde miradas inéditas.

Entre las colaboraciones más esperadas se encuentra la de L35 Architects y la artista Queralt Lahoz, una propuesta que explora las conexiones entre espacio, emoción y sonido. Conversamos con Cristina Anglès, de L35, y con la propia Lahoz sobre este encuentro creativo, que comparte cartel con otras voces destacadas del panorama cultural y del diseño nacional en una edición que reivindica la creatividad como lenguaje transversal.

Para L35 Architects, participar en Ecléctica Barcelona supone mucho más que una intervención efímera. La firma ha encontrado en este proyecto una oportunidad para reflexionar sobre nuevas formas de habitar y experimentar la arquitectura, especialmente en un contexto tan simbólico como el de Barcelona, ciudad que este año ejerce como Capital Mundial de la Arquitectura.

“Ecléctica nos pareció un proyecto muy especial desde el principio”, explica Cristina Anglès. “Primero porque sucede en Barcelona, que es nuestra casa, y porque forma parte del Año de la Capitalidad Mundial de la Arquitectura, un contexto muy estimulante para repensar cómo se vive la arquitectura hoy”.

Uno de los aspectos que más atrajo al estudio fue la posibilidad de intervenir temporalmente un espacio tan cargado de historia como el Círculo Ecuestre. “Nos interesaba muchísimo la idea de abrir un lugar tan hermético y simbólico a miradas completamente nuevas. Poder transformarlo temporalmente y hacer que la gente lo descubra desde otro lugar, más libre, más inesperado y más sensorial”.

Esa aproximación conecta directamente con la filosofía de trabajo de L35, centrada en la experiencia de quien habita los espacios. “Trabajamos mucho desde cómo se recorre un lugar, cómo cambia el ritmo de quien lo habita o cómo una atmósfera puede modificar el estado de ánimo”, señala Anglès.

Arquitectura para sentir y no solo para observar

En un momento en el que las nuevas generaciones consumen cultura de forma cada vez más inmersiva, la arquitecta considera que el reto ya no consiste en explicar la arquitectura desde un punto de vista técnico, sino emocional.

“Las nuevas generaciones ya no se acercan a la arquitectura desde lo puramente académico. Les interesa la experiencia, la atmósfera y la identidad de los lugares”, afirma Anglés. Precisamente por eso considera que Ecléctica funciona como un formato especialmente atractivo: “No vienes solo a mirar espacios; entras, escuchas, tocas y atraviesas ambientes que te generan algo”.

La presencia de músicos, artistas y perfiles creativos amplía además los códigos tradicionales de la arquitectura y la acerca a públicos que quizás nunca visitarían una exposición convencional.

El encuentro entre L35 y Queralt Lahoz

La colaboración con Queralt Lahoz surgió de forma natural. Aunque proceden de disciplinas aparentemente alejadas, ambas partes descubrieron rápidamente puntos de encuentro. “Compartimos algo muy parecido: ambas construimos atmósferas y trabajamos desde la emoción. Ella lo hace con la voz y nosotros con la luz, los materiales o el espacio”, explica Anglès.

Más que diseñar un espacio para una artista, el objetivo era construir una instalación capaz de transmitir el universo creativo de Lahoz. “Queríamos crear algo que hablara de su energía y de esa mezcla tan suya entre fuerza y vulnerabilidad”.

El proceso llevó al estudio a explorar territorios poco habituales dentro de la práctica arquitectónica. “Nos obligó a trabajar desde un lugar mucho más intuitivo y menos racional. Intentábamos traducir una voz, una presencia o una tensión emocional en luz, color, sonido y textura”. La arquitecta resume el proceso con una imagen especialmente reveladora: “Fue muy interesante pensar el espacio casi como si fuera una canción, con silencios, intensidad, ritmo y cambios de atmósfera”.

Una pausa emocional dentro del recorrido

La instalación concebida para Ecléctica busca convertirse en un refugio dentro del recorrido expositivo. Un lugar donde el visitante pueda bajar el ritmo y experimentar el espacio desde una dimensión más íntima. “Queríamos generar una especie de pausa dentro de Ecléctica. Un lugar donde cambia la acústica, baja el ritmo y el cuerpo entra en otro estado”, explica Anglès.

La propuesta combina iluminación, música y textiles para construir una atmósfera contenida y casi cinematográfica. Un ejemplo de cómo la arquitectura contemporánea está desplazando el foco desde la imagen hacia las sensaciones. “Estamos dejando atrás una arquitectura demasiado obsesionada con la imagen para volver a pensar más en cómo se sienten los espacios”, sostiene. “Hay un interés creciente por crear lugares más humanos, flexibles y conectados con el bienestar”.

Queralt Lahoz: “La cultura no tiene por qué vivirse de una sola manera”

Para Queralt Lahoz, participar en Ecléctica Barcelona supone formar parte de un formato que desafía las categorías tradicionales. “Este tipo de eventos ayudan a acercar la creatividad a nuevas generaciones porque rompen bastante las barreras entre disciplinas y también la idea de que la cultura tiene que vivirse de una sola manera”, explica. La artista destaca que el proyecto trasciende los formatos convencionales de exposición o concierto para convertirse en una experiencia inmersiva. “Aquí no vienes solo a escuchar música o a ver interiorismo: entras en una atmósfera. Y eso conecta muchísimo con las nuevas generaciones, porque buscan experiencias más auténticas y emocionales”.

Sobre el diálogo entre su universo musical y la propuesta espacial desarrollada junto a L35, Lahoz apostó desde el principio por una intervención contenida y esencial. “Creo que lo óptimo era que fuese algo muy minimalista, porque siento que la música debe llenar el espacio y que este no debe estar recargado de demasiada información”, mantiene.

La artista también ha participado activamente en la definición de la identidad visual y sensorial de la instalación. “Hemos trabajado mucho desde los colores, las texturas y las sensaciones. Me encanta la idea de que el espacio sea como un abrazo, algo cálido y confortable, pero al mismo tiempo con una energía muy potente y un poco subversiva”.

Una visión que encaja perfectamente con el espíritu de Ecléctica Barcelona, una cita que busca demostrar que la creatividad contemporánea ya no entiende de compartimentos estancos y que las mejores conversaciones surgen precisamente cuando disciplinas distintas deciden encontrarse.