El artista Nicoläs Villamizar conocido como «Acondiéresis» presentó en la Galería Jade su nueva obra El acto de caer. La exposición reúne una serie de pinturas que exploran el error, el desequilibrio y la pérdida de forma no como fallas, sino como motores de transformación.  

Lejos de entender la caída como fracaso, Villamizar la propone como un instante fértil: el momento previo al impacto, cuando el cuerpo deja de obedecer y el gesto toma el control. Sus figuras fragmentadas no se rompen, se reorganizan. Cada trazo negocia con el espacio y cada color actúa como corrección de una estabilidad que nunca fue definitiva

Jade: un espacio entre el arte y el ritual

Jade, un espacio singular en el icónico barrio de Salesas, donde el ritual japonés del té matcha dialoga con el pulso de la vida contemporánea, será el escenario que acogerá durante tres meses la nueva creación del artista. Más que una galería o café, Jade es un punto de encuentro donde el arte, el diseño y el bienestar  conviven en una atmósfera inmersiva y cuidada al detalle. Su icónica barra metálica y su enfoque en la belleza de lo simple lo han convertido en un referente internacional que invita a detenerse, observar y experimentar.  

La pintura como coreografía del desequilibrio

En estas obras, el dibujo parece tantear el soporte como si dudara de su propio equilibrio. Las líneas buscan apoyo, las manchas cromáticas irrumpen como ajustes espontáneos, desplazando cualquier intento de  composición rígida, y la pintura se convierte así en registro del desequilibrio: una  coreografía torpe y lúcida donde el error deja de ser interrupción para convertirse en dirección. 

Caer como experiencia vital

Caer no es descender sino perder la forma conocida. Antes del suelo aparece un  instante extraño en el que el cuerpo deja de obedecer y empieza a negociar con el aire. Estas pinturas ocurren ahí: cuando la intención llega tarde y el gesto decide por su cuenta. Las figuras se reorganizan y el error deja de ser  interrupción para convertirse en dirección. Caer es abandonar una postura que ya no servía, aunque la sostuviéramos por costumbre”, afirma el artista.

El acto de caer propone una lectura poética y directa sobre el proceso creativo y la  experiencia vital contemporánea. De niños aprendemos a no caernos; de adultos  descubrimos que casi todo lo importante consiste precisamente en eso: caer enamorados, caer bien, caer en la cuenta. Villamizar traslada esa paradoja al  lienzo y plantea la caída como abandono consciente de una forma que ya no  servía, aunque se sostuviera por costumbre.  

Al final caer se parece bastante a flotar, incluso un poco a volar; la diferencia es  que uno no asciende, simplemente deja de fingir que estaba quieto. Y casi nunca  ocurre cuando lo habíamos planeado, que es como empiezan las cosas que  realmente valen la pena”, concluye. Con esta exposición, Nicoläs Villamizar consolida una investigación plástica  centrada en el gesto como territorio de verdad, donde la pintura aparece no como  representación sino como acontecimiento.  

Hay espacios que se recuerdan incluso antes de haberlos vivido. Lugares que despiertan una sensación conocida, casi íntima, como si pertenecieran a una memoria compartida. Con esa vocación nace la propuesta de Neolith para Casa Decor 2026, un proyecto que apela a la emoción de lo vivido y reivindica el valor de los interiores que invitan a quedarse. Un espacio para estar, para leer, para pensar. Un lugar donde el tiempo parece discurrir de otra manera.

De la mano del estudio de interiorismo PersonalK, Neolith presenta en esta nueva edición de Casa Decor “Entre superficies y palabras”, una propuesta concebida como un gran salón social y familiar en el que diseño, superficies y memoria se entrelazan de forma natural. La instalación evoca aquellas casas llenas de historias, libros, fotografías, objetos queridos y conversaciones sin prisa; escenarios que permanecen en el recuerdo por la calidez que transmiten y por la manera en que acogen la vida cotidiana.

Lejos de plantearse únicamente como un ejercicio estético, la instalación propone una nueva forma de mirar a Neolith: más sensorial, más táctil, más emocional. Una aproximación que pone en valor su capacidad para integrarse en atmósferas ricas en matices y convivir con otros materiales, texturas y piezas cuidadosamente seleccionadas para construir un interior envolvente, sofisticado y profundamente habitable.

Un espacio para estar, leer y pensar

La inspiración del proyecto nace de un recuerdo personal y de una imagen muy concreta: la biblioteca familiar como elemento central del hogar, como escenario de reuniones, lecturas, música, estudio y sobremesas interminables. PersonalK recupera esa idea del hogar vivido y la traduce en una estancia contemporánea donde cada elemento ha sido pensado para despertar familiaridad y crear un vínculo inmediato con quien la visita.

Así, la biblioteca deja de entenderse como una estancia contemplativa o estática y se transforma en un salón abierto al encuentro, a la pausa y a la experiencia compartida. La propuesta de Neolith en Casa Decor 2026 recupera el gusto por los interiores que se disfrutan con todos los sentidos: la luz tamizada, la presencia de los libros, el peso de los materiales nobles, la música de fondo, la conversación tranquila y el placer de habitar un espacio que transmite serenidad.

Para Andreas Manero, Group Marketing Director de Neolith, “Casa Decor representa uno de los grandes escaparates del interiorismo en España y una cita estratégica para nuestra marca. Este año hemos querido mostrar una versión de Neolith profundamente conectada con la emoción, la memoria y la calidez del hogar, dentro de una propuesta que inspira, acoge y revela nuevas posibilidades creativas para nuestras superficies”.

Entre bastidores: la visión de PersonalK

Fundado por Pilar Alberola y Lucía González-Orús, PersonalK desarrolla proyectos de interiorismo con una fuerte personalidad, siempre orientados a reflejar la forma de vivir de quienes habitan los espacios, manteniendo un equilibrio muy cuidado entre funcionalidad y belleza. Esa filosofía encaja de forma natural con la propuesta creada para Neolith en Casa Decor 2026, donde el proyecto se construye a partir de una narrativa íntima y reconocible.

En “Entre superficies y palabras”, el estudio compone una atmósfera rica en contrastes sutiles y referencias culturales, donde los materiales adquieren un papel protagonista. Las superficies de Neolith se integran en la arquitectura del espacio y en diferentes soluciones decorativas con una presencia elegante y serena, reforzando el carácter envolvente del conjunto.

En palabras del estudio PersonalK: “Con este espacio hemos querido recuperar la biblioteca como corazón de la casa: un lugar de encuentro, de introspección y de disfrute compartido. Junto a Neolith, hemos dado forma a una propuesta que conecta recuerdo y contemporaneidad, y que envuelve al visitante en una atmósfera cercana, culta y profundamente acogedora”.

Riqueza material, textura y una nueva lectura de Neolith

Uno de los grandes valores del proyecto reside en la selección de materiales y en el modo en que estos se combinan para construir una experiencia visual y táctil llena de matices. Entre los modelos protagonistas del espacio destacan Neolith Himalaya Crystal, Neolith Serpeggiante y Neolith Rapolano como materiales principales, que aportan luminosidad, textura, profundidad y una base estética muy coherente con el concepto general. A ellos se suman otros modelos como Neolith Obsidian, Azahar, Pietra di Luna y Niagara, empleados para reforzar contrastes, enriquecer la paleta y acentuar determinados puntos del recorrido.

La propuesta contempla aplicaciones muy diversas dentro del espacio, que permiten mostrar una faceta especialmente versátil de Neolith, capaz de aportar continuidad estética y rendimiento técnico sin renunciar a la calidez ni a la riqueza expresiva. En diálogo con materiales como la madera de nogal, textiles naturales, soluciones acústicas y una cuidada selección de piezas de firmas colaboradoras, las superficies de Neolith ayudan a definir un espacio donde la belleza se percibe de forma pausada y envolvente.

En esta línea, ALVIC participa con el panelado de madera aplicado en paredes y estanterías, que aporta calidez y continuidad visual; Natuzzi, con una selección de mobiliario compuesta por sofá, butacas, espejo y mesa auxiliar; e IDEATEC, con un techo acústico diseñado junto a PersonalK que se integra con naturalidad en el conjunto. A ello se suman el altavoz Beosound Emerge de Bang & Olufsen, la iluminación técnica de Simon y el sistema de control de temperatura de Airzone, que contribuyen a crear un conjunto armónico entre tecnología y diseño.

Con su presencia en Casa Decor 2026, Neolith reafirma su compromiso con un diseño contemporáneo que trasciende lo puramente funcional para conectar con las emociones, los hábitos y las nuevas formas de habitar. Un espacio que confirma, una vez más, la capacidad de la marca para liderar el diálogo entre innovación, arquitectura e interiorismo desde una perspectiva inspiradora y profundamente actual.

La instalación de Neolith en Casa Decor 2026 se podrá visitar del 9 de abril hasta el 24 de mayo en el espacio 19 de la planta 2, dentro del edificio situado en la calle San Agustín, 11, esquina con Cervantes, en el Barrio de las Letras de Madrid. Una oportunidad para descubrir un proyecto que invita a detenerse y a redescubrir el valor emocional de los espacios creados para ser vividos.

Por MARCO DE PABLOS
Fotografía ALICIA RAMOS

Antes de imponer su filosofía del slow work en marcas de lujo como Taschen o Abadía Retuerta, Cristina Díaz de Bustamante ya sabía que en la creatividad, la prisa es enemiga. Desde su estudio, mezcla estrategia, paciencia y autenticidad, demostrando que escuchar más y correr menos puede ser la clave del éxito.

En un mundo donde la inmediatez parece ser la única moneda de cambio, Cristina Díaz de Bustamante propone una nueva alternativa. Reconocida como una de las voces más influyentes en dirección y estrategia de marca, ha logrado transformar ideas en experiencias memorables, liderando proyectos para firmas como Abadía Retuerta, Four Seasons Hotel Madrid, Paris 64 o Taschen.

Fundadora de su propio estudio creativo, compuesto por todo un equipo multidisciplinar que abarca desde diseñadores gráficos hasta productores audiovisuales, es férrea defensora de una máxima: “Siempre digo que somos ‘alfareros del diseño’, también que proponemos una comunicación ‘hecha a mano’. Trabajar más despacio te permite adentrarte en los mundos de tus clientes con una mayor visión y comprensión”.

La paciencia como ventaja

Defensora del slow work, un concepto quizá desconocido para muchos pero que acabará por imponerse, Cristina aclara que no se trata de un lujo ni de una renuncia, todo lo contrario, es una ventaja. “Las prisas no son buenas. Cuando trabajas despacio pones tus cinco sentidos en funcionamiento y los resultados son infinitamente mejores”, asegura. Este enfoque consciente y pausado no significa incumplir plazos, sino alcanzarlos y superar expectativas, siempre desde la calidad, la atención y la reflexión.

La escucha y la observación son pilares de su proceso creativo: “Vivimos en un mundo frenético, saturados de información. La observación es primordial para entender las tesituras de los clientes, para captar insights y tendencias que luego se pueden aplicar en el proceso creativo. Solo desde el silencio se puede crear con sentido”.

Este método requiere también enseñar a los clientes a valorar la calidad sobre la cantidad. Cristina describe su papel como un “acompañamiento en la definición de su estrategia desde la confianza”. “Nos interesa escucharles y luego ayudarles a ordenar sus ideas… No se trata de hacer mucho o todo, sino de hacer menos y, como bien dices, mejor”, puntualiza. “Para mí, el lujo es un concepto especial. Es la suma de muchos factores tratados con delicadeza… Las marcas de ese nivel deben tener una ‘empatía sofisticada’ y observar hacia dónde va el mundo”, ahonda desde la experiencia que la avala.

Y es que Díaz de Bustamante aplica la misma filosofía de autenticidad en cada proyecto, distinguiendo lo que es coherente de lo que simplemente sigue una tendencia. “Lo que es auténtico responde precisamente a la cultura de la empresa. Cuando una marca tiene una cultura real de sostenibilidad, buen hacer y sensibilidad, eso se percibe. Lo que no es real, cae por su propio peso. Es solo ruido”.

Mindfulness en acción

La dimensión espiritual es central en la vida y el trabajo de esta adalid del slow work. Certificada en Mindfulness y Psicología positiva, construye sus decisiones estratégicas desde la calma y la conciencia. “Uno de mis mantras es ‘vivir un día a la vez’, no futurizar demasiado. Entonces, intentas hacer lo mejor que puedes con aquello que tienes encima de la mesa. Meterte de lleno en una sola tarea facilita mucho tanto el proceso creativo como la toma de decisiones”, reflexiona.

Incluso la espiritualidad se refleja en la creación artística y cultural que abandera: “Muchos artistas han creado a lo largo de la historia desde este prisma, como Mark Rothko, o más recientemente Rosalía, que ha elaborado un álbum lleno de contenido místico que se nota que se gestó con mimo y tiempo”.

Asimismo, destaca por capacidad para conectar a mujeres líderes de opinión, fomentando un entorno de soporte mutuo: “Nos interesan el crecimiento y el progreso y colaboramos para que todo ello se dé. Nos nutrimos las unas a las otras desde la no competencia y creo que esto es porque somos cada vez más conscientes de que juntas, llegamos más lejos”.

Para ella, el éxito no se mide por premios o cifras: “Para mí el éxito es la paz interior”. Y para quienes sienten la presión de la vida acelerada, propone un gesto concreto y sencillo: “Propondría una pequeña rutina, un ‘ritual’ de media hora al día… Estás en silencio, te conectas con el momento presente y con la divinidad, y luego haces lo que tienes que hacer lo mejor que puedes y sueltas el resultado”. Porque como recuerda, la clave no está en correr, sino en avanzar con consciencia. O mejor dicho, vivir y trabajar sin prisa, pero sin pausa.

Por Manuel Quintanar

I.

La “soave inquisizione” (Padovani) o “Storia della colonna infame” (Manzoni). Historia judicial que se repitió en el último cuarto del siglo XX con la excusa de una “legislazione di emergenza” creada por la política (especialmente la izquierda justicialista) para laminar las garantías procesal penales en procedimientos por tráfico de drogas, terrorismo y crimen organizado principalmente (también corrupción) y que se articuló bajo fórmulas de macro procesos con centenares de imputaciones, instrucciones eternas a mayor gloria del juez instructor (o fiscal), prisiones provisionales y medidas espectaculares de entradas y registros, detenciones, secreto sumarial, etc., pero, sobre todo, con “los denominados arrepentidos”.

II.

Dicha infamia delincuencial, bajo la cobertura del Estado y con la excusa de «la lucha contra el crimen» (jerga belicista impropia de una investigación judicial), se sustentaba en tres pilares fundamentales: a) el juez/fiscal instructor (el protagonista); b) los medios de comunicación (decisivos al momento de acabar con la fama, el honor y la dignidad de los inocentes atrapados bajo las garras del sistema inquisitorial); y c) el «arrepentido» o «arrepentidos» (personajes cuyo arrepentimiento residía en el evidente móvil de lucro, consistente en las ventajas procesales y sustantivas que el sistema les dispensaba a cambio de sus delaciones, sin sujeción alguna al control de la verdad).

III.

La mini serie de HBO Max resulta imprescindible, porque resume lo anterior con una fidelidad a la realidad basada en la verdad judicial (“verdad de papel”), lacerante y escarnecedora de los derechos del hombre (pedagógica para los alumnos de Derecho), en particular de este periodista de gran éxito en televisión, uno de los pioneros en la RAI, Enzo Tortora, falsamente acusado de pertenecer a la Camorra napolitana y de ser traficante de drogas, por fiscales y jueces, arrepentidos y medios de comunicación. El calvario, kafkiano, pues durante prácticamente la totalidad del proceso Enzo Tortora ignoraba la etiología de la acusación (tan falsa como esquizoide y mitomaníaco el principal acusador, Giovanni Pandico, por cierto, protagonizado por un gran actor), se prolongó por espacio de 5 años, casi un año bajo arresto domiciliario y siete meses de prisión provisional. Detenido en 1983 fue condenado por los cargos de pertenencia a la Nuova Camorra Organizzata de Raffaele Cuttolo y tráfico de drogas por el Tribunal de primera instancia de Nápoles el 15 de septiembre de 1985 a 10 años de prisión.

IV.

El 15 de septiembre de 1986 la Corte de Apelación de Nápoles lo absolvió con todos los pronunciamientos favorables por no sostenerse la fiabilidad y credibilidad de las pruebas (inexistentes si excluimos las declaraciones de los “denominados arrepentidos”, Pandico, Melluso y Barra). El 17 de junio de 1987 la Corte de Casación confirmó la absolución. Unos meses después en mayo de 1988 moriría Enzo Tortora.

V.

La víctima de un aquelarre judicial-mediático con la colaboración indispensable de unos delincuentes, muchos de ellos asesinos, pretendidamente “arrepentidos”, sin obligación alguna de decir verdad, sin consecuencia alguna de carácter ni penal ni procesal por llevar a término calumniosas invenciones en relación con un profesional independiente (tan distante de la democracia cristiana como del comunismo en cualquiera de sus versiones), hasta entonces no protegido de la jauría de fiscales y jueces de izquierda, por el “sistema”, y que fue llamado durante el calvario procesal sufrido por Marco Pannella para presentarse a las elecciones del Parlamento de Europa por el Partido Radical (liberal-progresista) por el que fue elegido renunciando poco tiempo después para que no se considerase un privilegio inmunizador el escaño europeo.

VI.

Uno de los victimarios de este escandaloso error judicial (¿) fue el Juez Di Pietro, posteriormente fundador de un partido político y diputado (¿estaría ya haciendo política a costa de las víctimas de la Camorra?). El Juez Marmo pidió perdón a Tortora con posterioridad (ya tarde). Surgían los jueces estrella de los que en España brilló en su vedettismo el ex Juez Garzón, condenado en España por prevaricación muchos años después, muy partidario de la gestión de estos arrepentidos sobre la base de cuyas declaraciones se construyeron enteras instrucciones sin mayor corroboración que una falsaria versión de la realidad en materias tan graves como tráfico de drogas o crimen organizado en general. También este último con sus expectativas políticas descaradas (llegó a ser diputado, tras lo cual volvió a su Juzgado, investigando a algunos de sus más señalados compañeros en el Gobierno). Por cierto, no abandona el foco, sea por fas o por nefas, ahora nombrado Presidente de una enfática y ridiculamente llamada “Comisión de la Verdad”. La Verdad y Garzón podría titularse la tragedia.

VII.

Pero, como decíamos, sin la colaboración de los medios es imposible el funcionamiento de los “jueces estrella” en su, en algunos casos, auténtico trastorno psicopático necesitado de notoriedad. A Tortora en la “Caserma” le prometen salir detenido por una puerta lateral sin esposas y de forma discreta. Lo cierto es que es icónica la imagen de Tortora saliendo del cuartel de Carabineros esposado y fotografiado por una multitud de medios incluyendo su cadena la RAI con la que cada viernes en su “Portobello” convocaba a 28 millones de italianos. Los medios como chacales ciegos en la destrucción de la imagen del periodista y, por supuesto, de la persona. Tortora no sabía de qué y por qué se le acusaba. Funcionaba todo como una denuncia anónima. Sufrimiento suyo y de su familia que, como a tantos, acaba por destrozar su vida en cualquier sentido, excepto en el moral.

VIII.

Y los arrepentidos: un proxeneta (Melluso) quien sostuvo que se le veía por locales nocturnos de Milán con Cuttolo y proveía de cocaína a artistas, actores, etc. (Tortora era conocido por no frecuentar este tipo de locales); un esquizoide fabulador (Pandico) asesino de dos funcionarios por no entregarle una copia de su certificado de nacimiento; Barra, un camorrista, asesino múltiple. La Justicia en manos de los delincuentes. Los Jueces siguiendo la línea de investigación marcada por la fantasía interesada de los “denominados arrepentidos”. La Ley a los pies de la delincuencia y el oportunismo.

IX.

Son muchas las disfunciones que se produjeron con los privilegios concedidos por la legislación italiana a los “arrepentidos” (legge dei pentiti e dei dissociati de 1982). Ley criminógena y fuente de la victimización de inocentes señalados por los delincuentes, incluso infiltrados en los procedimientos para desviar de la verdad las investigaciones, con el derecho a mentir y ninguna obligación. Las declaraciones se podían pactar previamente con los fiscales. También en España muy lamentablemente. Convertir a los inocentes en irreductibles y a los delincuentes “arrepentidos” bendecidos por los nuevos gestores de la moral colectiva beneficiarios de condenas reducidas, absoluciones y ausencia de medidas cautelares, incluso con falsas identidades, protección de sus familias, operaciones de cirugía, etc. La infamia de la que hablaba Beccaria elevada a la categoría de virtuoso mecanismo de lucha contra la criminalidad organizada. Ojo, no confundir al “arrepentido” gestionado por el Fiscal o el Juez Instructor con el confidente policial.

X.

En definitiva, una “cultura judicial” de “lucha” en busca de su “verdad”. El medro político y profesional de algunos togados. Afortunadamente, en Italia se operó una buena reforma del Códice di Procedura Penale y una Ley de Responsabilidad de Jueces y Fiscales por errores judiciales. En España lamentablemente no. Por ello, seria deseable una “Comisión de la Verdad para errores judiciales” y un Día de las Víctimas de Errores Judiciales.

XI.

Dedico este artículo a Mauro Mellini, amigo y maestro, y Miembro del Consiglio Superiore della Magistratura, Senador por el Partido Radical, quien me prestó todos los medios para poder estudiar estos casos de patología judicial en Italia en los años 90.

Con la llegada de la primavera y los primeros planes al aire libre, el ritual del aperitivo vuelve a cobrar protagonismo. Aperol celebra esta temporada de encuentros con su emblemática botella rediseñada, una silueta más estilizada que combina tradición italiana y diseño contemporáneo, convirtiéndose en la compañera perfecta para los planes de Semana Santa: desde terrazas al sol hasta picnics improvisados o comidas con amigos después de una escapada.

Dónde disfrutar del aperitivo con estilo

Aperol invita a descubrir algunos de los locales más especiales donde brindar con la nueva botella y compartir momentos únicos. Entre ellos destacan:

  • El Bonanno – Madrid: Spritzería icónica de La Latina y punto de encuentro del barrio desde los años 90.
  • La Destilería – Bilbao: Espacio de estética industrial y carácter bilbaíno, con personalidad propia.
  • Pez Limón – Zahara de los Atunes: Terraza frente al mar para bailar al atardecer y disfrutar de la libertad.
  • Balneario Beach Club – Tarifa: Oasis playero con carta de productos locales y refrescantes aperitivos.
  • La Playa Surf House – Málaga: Encuentro relajado con vibra surfer y esencia mediterránea.
  • Filippa’s – Valencia: Local elegante y acogedor con toque contemporáneo.
  • Montgo di Bongo – Jávea: Ambiente tropical y desenfadado a los pies del Montgó.
  • Mizzica – Barcelona: Local con aire mediterráneo y personalidad en un barrio vibrante.
  • Cap Sa Sal – Begur: Enclave exclusivo en la Costa Brava con vistas únicas al mar.

Estos espacios reflejan el espíritu vibrante y social de la marca, ideales para compartir el Aperol Spritz y celebrar la temporada.

Un icono renovado para una nueva era

Desde su creación en 1919, Aperol ha sido sinónimo de ligereza, conexión y cultura compartida. La nueva botella mantiene su esencia mientras incorpora detalles contemporáneos: relieve ondulado en el hombro que capta la luz, silueta estilizada inspirada en la arquitectura italiana y etiqueta frontal más pequeña que cede protagonismo al vibrante color naranja.

En la parte trasera, una etiqueta transparente incluye la guía para preparar el Aperol Spritz perfecto, invitando a que cada encuentro se convierta en un momento de celebración.

Con raíces en la tradición italiana

Elaborado en Italia y disfrutado en todo el mundo, Aperol Spritz representa mucho más que una bebida: es una actitud. Es la pausa antes de la noche, el instante dorado donde el día se diluye y comienzan las conversaciones. Su equilibrio ligero, fresco y sutilmente amargo lo ha convertido en el aperitivo social por excelencia.

Mezclado con Prosecco y un toque de soda, el ritual es sencillo y casi intuitivo, pero con capacidad de transformar cualquier momento cotidiano en celebración.

Disponibilidad y expansión

El nuevo diseño se implementará progresivamente a partir de marzo de 2026 en toda la gama de la marca y estará presente en todos los puntos de contacto con el consumidor, tanto en el canal on-trade como en el off-trade, consolidando a Aperol como el aperitivo imprescindible de esta Semana Santa y de la temporada primavera-verano.

Por MARCO DE PABLOS
Fotografía ROBERTO MAROTO
Estilismo NOELIA VILLAVERDE

A los 53 años debutó en un sector que antes miraba con recelo y al que hoy abraza. Con el tiempo, confiesa, aprendió que la moda le abrió los ojos y le cerró la boca. Más de una década después, y tras haber vivido mucho, quizá demasiado, PINO MONTESDEOCA puede presumir de algo excepcional: haberse encontrado a sí misma. También de formar parte del elenco de un filme de Almodóvar.

“Admiro profundamente todo lo que haces”, le confesó doña Letizia a la protagonista de estas páginas apenas veinticuatro horas antes de la realización del presente reportaje. Una afirmación que, por supuesto, no resulta gratuita y que Pino Montesdeoca difícilmente esperaba escuchar de labios de la reina. Desde hace varios años se ha consolidado como una de las modelos punteras del panorama de la moda española. Temporada tras temporada, diseñadores y firmas se rinden ante su tez de porcelana, su larga melena plateada y su arrolladora personalidad, deseosos de verla lucir sus últimas creaciones dentro y fuera de la pasarela. ¿Quién se lo iba a decir cuando, siendo una niña, aspiraba a ser cantante o astronauta? Pero la vida da muchas vueltas, y si no, que se lo digan a ella.

Su presencia se intuía en el interior de la floristería Fransen et Lafite, dentro del antiguo barrio de las Musas, ahora conocido como Las Letras. Sabíamos de su llegada incluso antes de que atravesara las cortinas que separaban el espacio en el que el equipo se desplegó del resto del local. Aquella mañana abundaban peonías, gerberas y crisantemos, entre otras muchas variedades florales; sin embargo, Pino destacaba por encima de todas. Se movía por allí con la misma libertad con la que el viento agita las copas de los árboles. Así es ella, una mujer libre que a temprana edad  comenzó a tener  la sensación de no encajar. “Me daba la impresión de que no encajaba ni siquiera en mi familia. Incluso podía mirar a los demás y pensar: ‘¿De verdad son de mi familia?’”, cuenta, y recalca: “Tenía ideas de ser diferente. Siempre me sentí diferente”.

Mientras la terminan de ataviar, relata algunas de esas vivencias que le acompañan desde la infancia y que han marcado su manera de estar en el mundo. Como canaria que es, vivía con entusiasmo los días previos a la llegada del carnaval. Durante esas fechas, su casa se llenaba de personas diversas, entonces oprimidas a ojos del mundo, que pasaban horas cosiendo disfraces. Su familia, con algún que otro miembro ejerciendo como diseñador, no solo abría las puertas de su taller, también las de su hogar. Cobijada por aquellas paredes, aprendió que cada persona necesita un espacio seguro en el que poder mostrarse tal como es. Así, entre confidencias y secretos, observaba cómo quienes acudían encontraban la forma de expresarse con naturalidad, al margen de una sociedad que no siempre se lo ponía fácil. Pero todo cobraba sentido con la llegada de Don Carnal, cuando aquellas personas se transformaban y salían a la calle siendo, por fin, quienes realmente querían ser. “Era mágico”, rememora emocionada.

Pino luce traje de chaqueta y pantalón de INMA LINARES y sandalias de LILY & YOU.

Voló del nido antes de cumplir la mayoría de edad, en compañía de su gran amor, y a partir de ese momento inició una vida errante: primero en Suecia, después en los Balcanes y, poco tiempo más tarde, en Bahamas. Tras bordear la muerte a causa de la picadura de un mosquito, regresó a España. En ese transcurso tuvo dos hijas, gracias a quienes —especialmente a la insistencia de una de ellas y de su yerno— probablemente estemos entrevistándola hoy. Fueron ellos los que, una vez superada la enfermedad y a los 53 años, le animaron a enviar unas imágenes suyas a la agencia de representación de modelos y actores Wanted, con la que continúa trabajando en la actualidad. “Me dijeron: ‘Tú vas a trabajar un montón, eres especial’. Y pum: me salió un anuncio para Mercedes con Raúl Arévalo. Después empezaron las campañas, llegaron los fotógrafos y, a partir de ahí, las editoriales. Luego vino la moda, la pasarela y, más tarde, el cine. Yo fui cogiendo cada cosa con una ilusión casi infantil”, explica a esta cabecera.

En tu trayectoria, ¿alguna vez has escuchado la expresión “es demasiado tarde”?

– Creo que yo misma lo dije.

Ha pasado más de una década, pero Montesdeoca mantiene una convicción intacta. “¿Tú recuerdas por qué estoy aquí yo?”, pregunta. “Estoy aquí por mi edad. Si hubiese tenido 30 años, posiblemente no habría tenido ese plus, ¿no?”. Ella, a quien en varias ocasiones me referí como la Kristen McMenamy patria, mantiene otra certeza con la cabeza bien alta: “La moda me abrió los ojos y me cerró la boca”. “Es la herramienta que tienes para expresarte como persona, para mostrar a los demás quién eres. En mi caso, quiero que vean el tipo de mujer que soy: a la que le gusta moverse, que no es excesivamente glamurosa… pero que, al mismo tiempo, sí lo es. Soy elegante, pero también muy indigente. Soy elfa y a la vez bruja. Tengo muchas facetas y eso es lo que transmito con la ropa. Es lo que me enseñó esta industria”, reflexiona.

– Antes de poner un pie en la pasarela, ¿en qué piensas?

– En ser digna.

Para la canaria, la dignidad es una de las dos cosas que considera primordiales en la vida. La otra es ser consecuente. “Antes lo intuía, ahora lo confirmo”, dice. “Creo que si pierdo eso, pierdo el norte. Pierdo todo”. Esa coherencia se manifiesta en su manera de habitar el cuerpo y el tiempo. En algún trabajo le sugirieron ocultar los brazos por considerarlos flácidos, evitando prendas de tirantes o de manga corta. Su respuesta fue firme: “No, no, pónmelo, pónmelo. Que se vea, que las mujeres nos ponemos así”. “La flacidez es algo bastante normal. Y yo te juro, por Dios, que no me voy a matar seis veces a la semana en tres horas de gimnasio. No tengo tiempo para eso”, alude.

Vestido de E.R.A.X.; casquete de paja de estructura rígida con velo, de MIMOKI; y sandalias de tacón de LILY & YOU.

Asimismo, en una única ocasión tuvo que sobrellevar un comentario alusivo a sus años, sin mala intención, recalca, pero que escuchó claramente. Fue entre bambalinas de la ya desaparecida pasarela Cibeles —hoy conocida como MBFWM— cuando alguien murmuró: “Me tocó la pureta”. Ella, sin pelos en la lengua, respondió: “Soy vieja, pero no estoy sorda. Piensa un poquito por qué estoy aquí. Quizá yo estoy aquí para abrirte camino, para que tú no tengas que dejar esto cuando tengas 30. Puede ser que puedas seguir desfilando con 40 o con 50”.

Algunos de estos episodios los narra en su reciente título La edad es un número. La actitud lo es todo (La Esfera de los Libros), un “libro de emociones”, tal y como ella lo describe. “En él hablo de emociones, porque, no sé si lo sabrás, para mí lo más importante de esta vida es el amor. Hay que ir entregando amor por ahí; las cosas siempre van mejor así”, comenta, y prosigue: “No somos los únicos que sentimos, no somos los únicos que vivimos cosas. Eso es lo que intento contar a través de mi vida: cómo me sentía cuando era pequeña, qué sentí por mi madre, qué sentí con la muerte, qué sentí con el amor. Todo esto, ¿no? Emociones, de eso se trata”.

¿Te dejaste algo por contar?

– Claro. ¿Tú qué te crees que yo le voy a contar todo a todo el mundo? Ni hablar.

¿Habrá segunda parte?

– Nunca. No volvería a escribir otra vez, porque yo escribo para mí. Y eso de que alguien pueda estar leyéndolo me resulta casi una violación de mi intimidad.

Esas emociones de las que hace gala se vuelven especialmente patentes en dos momentos que relata en ese primer y único escrito que ha firmado. El primero, su relación con la muerte; el segundo, íntimamente ligado al anterior, el fallecimiento de su marido y gran amor, ocurrido hace tres años.

Sobre lo primero, explica que aquella experiencia reafirmó algo que ya imaginaba: la importancia del amor. “Me dijeron, sobre las cuatro y media de la tarde que no iba a sobrevivir a la noche. Todo fue una tormenta en mi cabeza que tuve que asimilar muy rápido. ‘¿Cómo me voy a morir?’, pensaba. Y llegó un momento en que me dije: ‘¿Pero saben los míos que yo les quise, que los he querido? ¿Lo saben?’. Me preguntaba si había sido capaz de demostrarlo de verdad, si iba a quedar mi amor o si había sido una imbécil que no había sabido expresarlo. Me quedé con una paranoia enorme. Y pensé: ‘Vale, si no lo hice, la he cagado. He metido la pata hasta el fondo’”, manifiesta. “Cuando se me dio la oportunidad de seguir, aseguré: ‘A mí no se me escapa esto más’. Y desde entonces, por donde quiera que voy, lo intento”.

«Mi mayor sueño es seguir soñando»

Vestido midi vaporoso de bambula con manga larga y volantes, de SIMORRA, y sandalias de tacón de LILY & YOU.

En relación a su eterno amor, recalca que siempre lo recuerda con cariño. “Todavía, en la soledad de casa —que adoro—, surge algún tema o llega un aroma que me recuerda a él. O pienso que a esa hora podríamos estar haciendo algo juntos, o en la cocina preparando su comida favorita. Somos seres humanos, ¿no? Siempre termino esa mezcla de llanto y sonrisa pensando en él. Y cierro esos momentos con un agradecimiento profundo. Pasé una vida entera a su lado y siempre me dejó ser quien yo era. Eso es lo que más le agradezco”, admite con una tierna sonrisa.

Pese a todos los baches que ha tenido que afrontar, no se considera una mujer fuerte. “Tengo las expectativas en su justa medida. El sentido común, para mí, es fundamental. Cuanto mayores son las expectativas, mayor es también la frustración. Por eso no creo que eso sea fortaleza”, asume.

Ahora, además, puede presumir de haber encontrado su sitio consigo misma, de estar a gusto y feliz en su propia compañía, algo que, admite, la capital le ayuda a cultivar. También puede regocijarse de ser, en parte, toda una chica Almodóvar, pues participa en la última gran película del manchego, Amarga Navidad. “Fue él quien me quiso allí. Es un tío maravilloso. Yo estoy flipando con el momento Almodóvar”, declara entre la admiración y la incredulidad que le provoca formar parte de su universo.

Top palabra de honor y encorsetado con falda tubo, ambos en paillettes, combinado con un maxi abrigo de tafetán con volumen, todo de THE 2ND SKIN CO.

Por aquellos días, la primavera comenzaba a vencer el pulso del letargo invernal. Lo hacía entre las enladrilladas calles del Madrid del Siglo de Oro, con un sol que asomaba tímidamente, pero que ahí estaba. Le pregunto a Pino si le queda algún sueño por cumplir. ”Yo no sueño. Yo vivo intensamente el momento. Este momento que he vivido hoy, lo he vivido a tope. No me quiero perder ni un segundo”, comenta, para sentenciar: “Mi mayor sueño es seguir soñando”. Con la autoridad de quien ha vivido y aprendido deja una advertencia: “Lo único que sí le pido a cualquier persona que se me acerque, sea de la edad que sea, es que se explore, que vaya hacia dentro, a ver quién es. Atrévete y, si no te atreves, deja una puertita abierta. La gente, antes de salir afuera, tiene que meterse dentro, porque quien da miedo de verdad es uno mismo”.

Apurando un café y a punto de salir hacia el coche que la aguarda, confiesa que le gustaría creer en la reencarnación y en que los que se fueron la están esperando. “Me encantaría creer en tantas cosas”, ríe. La intercepto una última vez, aludiendo a si, en otra vida, volvería a elegir ser ella misma. “¿Y si no, quién…?”, responde con una mueca cómplice. “Esta ya me la conozco y funciona… ¿Y si la otra me sale rana?”.

Maquillaje y peluquería RODRIGO GALO (The Crew Art) para Saigu Cosmetics y L’oreal Pro
Asistente de fotografía NEREA PADILLA
Asistente de maquillaje y peluquería CARLOS JEREZ
Agradecimientos FRANSEN ET LAFITE

La Mercedes-Benz Fashion Week Madrid (MBFWM) ha cerrado una nueva edición confirmando no solo las tendencias que marcarán la moda, sino también las que definirán el lifestyle de los próximos meses. Entre desfiles, focos y estilismos, un gesto se ha repetido con insistencia en el epicentro social del evento: una copa escarchada, hielo, burbuja y un característico tono rosado. El Paloma se ha convertido en el cóctel omnipresente en el Kissing Room, consolidándose como el gran protagonista líquido de la cita y anticipando su dominio en terrazas durante la temporada primavera-verano.

Donde todo sucede

El Kissing Room de la pasarela madrileña ha vuelto a erigirse como el punto neurálgico donde confluyen modelos, diseñadores y prensa especializada. En este espacio, convertido en termómetro de tendencias más allá de la moda, el Paloma elaborado con Schweppes Pomelo y Tequila 1800 Blanco ha sido el combinado más demandado.

Su éxito no es casual. Refrescante, ligero y con un perfil cítrico sofisticado, responde a una nueva forma de consumo más consciente y social. La combinación de acidez, amargor y un sutil dulzor, junto a una burbuja fina y persistente, lo sitúa como una opción versátil que encaja con los gustos actuales y con una generación que prioriza experiencias equilibradas.

El auge del agave y la consolidación de una tendencia

El crecimiento del Paloma en España está estrechamente ligado al auge de la cultura gastronómica mexicana y, en particular, al interés por los destilados de agave. Cada vez más presentes en cartas y barras, estos productos han despertado la curiosidad de un consumidor que busca sabores más complejos, frescos y menos azucarados.

En este contexto, el papel de Schweppes ha sido determinante. La marca ha impulsado esta tendencia con el desarrollo de Schweppes Pomelo, una referencia diseñada específicamente para potenciar el perfil del cóctel, aportando complejidad y una burbuja elegante que eleva la experiencia.

Por su parte, Tequila 1800 Blanco, elaborado con agave 100 % azul Weber, aporta el equilibrio perfecto entre tradición y modernidad. Su proceso de producción, que abarca desde la recolección manual del agave hasta su destilación, refuerza su posicionamiento como un destilado premium vinculado a la creatividad y al estilo de vida contemporáneo.

El retorno de un clásico que dominará las terrazas

Como ocurre en la moda, la mixología vive un momento de reinterpretación de los clásicos. El Paloma, uno de los cócteles más emblemáticos de México, resurge con fuerza como heredero natural del gin-tonic. Su origen, rodeado de cierto misterio, y su posible vínculo con una canción popular del siglo XIX, añaden un componente cultural que refuerza su atractivo.

Sencillo de preparar, refrescante y ligero, este long drink conecta con una idea de consumo asociada al disfrute relajado y a los espacios abiertos. Un cóctel que evoca sol, mar y desconexión, y que encuentra en las terrazas su escenario natural.

Todo apunta a que el Paloma no se quedará en la pasarela. Su consolidación en un escaparate como la Mercedes-Benz Fashion Week Madrid lo posiciona como la gran apuesta para los próximos meses. Con un perfil adaptado a las nuevas preferencias del consumidor y el respaldo de marcas clave del sector, este combinado se perfila como el gran protagonista del verano. Si la moda marca el pulso de lo que está por venir, el mensaje es claro: esta temporada, el brindis se sirve en clave cítrica y con acento mexicano.

Cómo preparar el Paloma perfecto en casa

Más allá de su éxito en eventos y terrazas, el Paloma también se consolida como un cóctel accesible para replicar en casa. Su sencillez en la preparación y la facilidad para encontrar sus ingredientes lo convierten en una opción ideal para quienes buscan una alternativa refrescante y equilibrada.

Ingredientes

  • Zumo de lima
  • Sal y tajín (para el borde del vaso)
  • Hielo
  • 4 cl de Tequila 1800 Blanco
  • 2 cl de zumo de limón
  • Schweppes Pomelo
  • Rodaja de pomelo fresco

Elaboración

El primer paso es preparar el vaso: se humedece el borde con zumo de lima y se escarcha con una mezcla de sal y tajín, aportando un contraste entre lo salino y lo cítrico. A continuación, se llena el vaso con hielo y se añade el tequila junto con el zumo de limón. Se completa con Schweppes Pomelo, que aporta la burbuja y el carácter refrescante, y se mezcla suavemente para integrar los sabores. Como toque final, se decora con una rodaja de pomelo fresco, reforzando el perfil aromático del combinado.

Bvlgari presentó en Milán Eclettica, su nueva colección de Alta Joyería y Alta Relojería, en un evento que combinó arte, diseño y cultura. Más de 160 creaciones, incluidos relojes de lujo, bolsos y fragancias, se mostraron ante una constelación de iconos globales como Dua Lipa, Anne Hathaway, Jake Gyllenhaal, Priyanka Chopra Jonas, Liu Yifei y Kim Ji-won. La velada se desarrolló entre la grandeza histórica de Villa Arconati y la intimidad modernista de Villa Necchi Campiglio, creando un escenario único donde la joyería dialogó con la pintura, la escultura y la arquitectura.

Una velada entre arte, música y gastronomía

La Cena de Gala y el desfile de Alta Joyería se celebraron en Villa Arconati, apodada el “pequeño Versalles de Milán”, con la fachada iluminada dando la bienvenida a los invitados. La chef con estrella Michelin Viviana Varese diseñó un menú que acompañaba un recorrido artístico por tres salas, cada una dedicada a un lenguaje: la pintura en la Sala de Fetonte, la escultura en la Sala del Paesaggio y la arquitectura en el Salón Rococó, donde espejos antiguos multiplicaban la luz y los volúmenes.

La noche culminó con un show-performance espectacular, donde modelos vestidas con diseños de Francesco Murano interactuaban con columnas de luz inspiradas en Roma, proyecciones digitales de las joyas de Bvlgari y composiciones musicales clásicas, creando una experiencia multisensorial que unía los tres lenguajes artísticos de la colección.

El arte y la vida cotidiana

En Villa Necchi Campiglio, Bvlgari presentó un showroom íntimo que reinterpretaba el salotto milanés, mezclando arte, diseño y cultura. Las piezas de Eclettica se exhibieron junto a esculturas de mármol de Carrara y pan de oro de Riccardo Gatti, pinturas de Beatrice Bonafini, vitrinas inspiradas en columnas romanas, tapices Jacquard de Rubelli y mobiliario de colección de Nilufar Gallery. El resultado fue un diálogo constante entre la arquitectura, la escultura y la joyería, donde cada espacio se convirtió en una extensión de la creatividad de la marca.

La diseñadora valenciana Presen Rodríguez aseguró que “vestir a una mujer es un arte” durante una masterclass de Responsabilidad Social Corporativa (RSC) impartida en la Universidad Católica de Valencia (UCV), donde repasó su trayectoria en el mundo de la moda y la alta costura ante estudiantes de último curso de Administración y Dirección de Empresas (ADE). Durante su intervención, destacó que abrirse camino en este sector “no es nada fácil, ni glamuroso”, y subrayó la importancia de la ilusión, la dedicación y la constancia para lograr objetivos tanto profesionales como personales.

Creatividad, esfuerzo y valores como claves del éxito

Rodríguez explicó que su carrera ha estado marcada por la creatividad y la innovación constante, especialmente en el uso atrevido de colores y diseños, aunque insistió en que el verdadero motor del éxito reside en el trabajo perseverante y en los valores personales y familiares. En este sentido, afirmó que “los buenos hábitos son los que nos llevan a adquirir virtudes y los que marcan la diferencia”, poniendo también en valor la fe y el compromiso como pilares en su vida.

La diseñadora fue presentada por el director del curso de RSC, José Luis Sánchez García, quien recordó algunos de sus principales reconocimientos, como el Premio a la Mujer Empresaria del Año concedido por la Asociación de Empresarias y Profesionales de Valencia (EVAP) en 2004 y el galardón de Mujer Comprometida otorgado por el Arzobispado de Valencia en 2016. Asimismo, destacó el papel de la fe católica como impulsora de la creatividad y el reconocimiento de la dignidad de la mujer.

Trayectoria empresarial y proyección internacional

Durante la sesión, Rodríguez también subrayó la importancia de viajar a ciudades clave de la moda como París, Roma, Milán o Nueva York para conocer tendencias y adaptarlas al mercado local. En su faceta como empresaria, explicó que llegó a gestionar hasta tres tiendas simultáneamente en algunas de las principales calles de Valencia, destacando la relevancia de la ubicación y las dificultades de mantener una oferta atractiva y adaptada a las clientas.

Además, se proyectaron algunas de sus colecciones más representativas, incluidas en la exposición monográfica que el Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM) le dedicó en 2013, una muestra que reunió doce diseños de distintas temporadas, incluidos vestidos de novia, junto con material audiovisual sobre su trayectoria.

El acto fue organizado por la Cátedra Fides et Ratio de la UCV, centrada en el diálogo entre fe y razón, y contó también con la participación del técnico de investigación Juan María Díez Sanz, encargado de coordinar sus actividades académicas y de proyección social.

Fotografía LAURA ÁLVAREZ
Fotografía LAURA ÁLVAREZ

Koral Antolín ha consolidado un lenguaje propio en el que el textil se convierte en el eje central de su práctica artística. A través de lanas, algodones y técnicas como el bordado, los apliques o el punch needle, sus obras conjugan tradición artesanal y experimentación contemporánea, generando piezas que combinan presencia escultórica, delicadeza y fuerza estética. Partiendo siempre del dibujo, sus composiciones evolucionan hacia universos abstractos y orgánicos donde la línea, la textura y el volumen se convierten en narrativas sensoriales y emocionales.

Su trabajo invita a detenerse y recorrer cada obra desde una mirada íntima, explorando el ritmo, la densidad y el vacío como elementos esenciales de su lenguaje visual. Este universo creativo se plasma especialmente en su último proyecto expositivo “En constante movimiento”, una reflexión sobre la vida como flujo continuo y sobre cómo nuestras decisiones y experiencias moldean la identidad y el entorno.

Además de su obra en estudio, Koral desarrolla trabajos a medida de gran formato para espacios hospitality, colaborando con firmas como Hyatt, Fairmont, Royal Caribbean International y Paradores. Desde cabeceros artísticos hasta murales de gran escala, integra su universo textil en entornos arquitectónicos, creando piezas que dialogan con el espacio y con quienes lo habitan.

Con esta trayectoria como telón de fondo, Koral comparte en esta entrevista su recorrido personal, su vínculo con el material textil y la manera en que su obra se transforma de la idea al gesto, del boceto a la pieza final, consolidando un saber hacer que la sitúa como maestra del savoir faire.

Para empezar por el principio, ¿cuándo descubriste que querías dedicarte al arte? ¿Hubo algún momento concreto o fue algo que fue apareciendo poco a poco? 

No recuerdo un momento concreto en el que dijera “quiero ser artista”, pero sí tenía claro que necesitaba dedicarme a algo vinculado a lo creativo, ya fuera el teatro, la danza o la pintura. Con el tiempo, fui explorando distintos caminos dentro de ese ámbito, lo que me permitió adquirir herramientas. Más que una decisión puntual, ha sido un proceso gradual de acercamiento hacia un lugar que sentía propio, en el que podía expresarme con mayor libertad.

Estudiaste Bellas Artes, pero hoy tu lenguaje creativo gira mucho en torno al textil. ¿Cómo diste con ese camino? ¿Recuerdas el momento en el que dijiste “esto es lo mío”? 

El textil llegó después de trabajar en ámbitos como la imagen, el diseño o la publicidad, cuando sentí la necesidad de volver a algo más personal. Con base en el dibujo, descubrí en las fibras una nueva forma de expresarme, con volumen y textura. Aunque siempre he sido inquieta y cambiante, en 2018 decidí centrarme en lo textil para profundizar y hacer crecer el proyecto, dejando que, por ahora, todo evolucione desde ahí.

El textil tiene algo muy físico, muy manual. ¿Qué te atrapó de trabajar con lana, algodón o bordado frente a otros lenguajes más tradicionales dentro del arte? 

Me atrapó precisamente eso, lo físico. La lana, el algodón o el bordado tienen algo muy honesto, muy directo. Son materiales y técnicas que hablan de tiempo, de cuidado, de proceso. Me interesa esa relación más lenta con la obra, porque hace que todo tenga más peso.

Tu trabajo empieza muchas veces en el dibujo y acaba convertido en una pieza textil con volumen y presencia casi escultórica. ¿En qué momento sientes que la obra deja de ser un boceto y empieza realmente a tomar vida? 

Para mí, el momento clave es el paso del papel al material. El dibujo me sirve para estructurar la idea y suelo trabajar de forma bastante planificada, especialmente en los cuadros, donde el resultado final se ajusta mucho al boceto. Sin embargo, al trasladarlo al textil, la obra cambia: aparecen el volumen, las texturas y los relieves, y la pieza adquiere una presencia que no puede anticiparse del todo. En las obras más escultóricas hay más margen para la improvisación, ya que el propio material guía el proceso. En conjunto, ese tránsito es el momento en el que la idea deja de ser boceto y se convierte en obra.

«El textil conecta con algo muy humano, muy antiguo, y quizá por eso ahora vuelve a tener tanta presencia»

Trabajas con materiales muy tradicionales, pero el resultado es completamente contemporáneo. ¿Cómo conviven en tu obra la artesanía más clásica y la experimentación? 

Siempre me han interesado mucho las técnicas tradicionales, porque implican tiempo, oficio y conocimiento, y eso es algo que valoro mucho. Me gusta aprender cómo se han hecho las cosas, entender bien el proceso y saber hacerlas correctamente. Pero una vez que conozco la técnica, no me interesa aplicarla de forma purista, sino mezclarla con otras, adaptarla o usarla con libertad para que encaje con lo que quiero expresar. 

Para mí el bordado, los hilos o los trenzados son un lenguaje, igual que lo puede ser la pintura o el dibujo. Busco poder expresarme desde ahí, combinando técnicas y llevándolas a un terreno más personal. Creo que por eso en mi trabajo conviven lo artesanal y lo contemporáneo de una forma bastante natural. 

En tu proceso creativo, ¿te dejas llevar más por la intuición o necesitas tener bastante claro hacia dónde va la pieza desde el principio? ¿Cómo decides cuándo una obra está terminada? 

En mi proceso hay una parte intuitiva muy importante, pero con mis obras necesito planificación. Como trabajo con mucho espacio negativo con un lenguaje muy lineal, debo ser muy precisa: a diferencia de otros materiales como el óleo, no puedo cubrir errores; si me equivoco, tengo que empezar de nuevo. Por eso dedico mucho tiempo a la fase de diseño, bocetaje y experimentación antes de empezar la obra sobre el tejido final. 

Casi todas las decisiones de composición y de paleta de color las tomo en el boceto. Una vez selecciono un boceto definitivo, lo llevo a gran escala sobre el tejido, y es en este momento cuando tomo las decisiones finales sobre texturas y grosores de los trazos. La obra la considero realmente terminada cuando la tenso en el bastidor: es entonces cuando adquiere cuerpo y contraste de volúmenes entre los bordados y la tela. 

«Una obra funciona cuando permite que quien la mira proyecte algo suyo»

Tu proyecto expositivo “En constante movimiento” gira en torno a la idea de que la vida está siempre cambiando y avanzando. ¿De dónde nace esa reflexión? ¿Tiene algo de autobiográfico? 

Aunque la exposición tenga raíces personales, la reflexión sobre el cambio y el movimiento va más allá de mi historia: habla de cómo la vida y la sociedad nos atraviesan, cómo nuestra identidad se moldea por nuestro entorno y nuestras experiencias, incluso cuando no tomamos decisiones conscientes.

Tus piezas invitan a mirar, algo que hoy en día no siempre es fácil. ¿Qué es lo que más valoras del espectador? 

Valoro mucho cuando alguien se detiene de verdad. No hace falta que entienda todo, pero sí que se tome el tiempo de mirar, de acercarse, de dejarse llevar por la pieza. Invitar a recorrer los trazos.  Vivimos muy rápido y muchas veces miramos sin ver, así que cuando alguien conecta con la obra desde la curiosidad o desde la emoción, para mí ya tiene sentido

Fotografía LAURA ÁLVAREZ

Fotografía LAURA ÁLVAREZ

Cuando alguien se planta delante de una de tus obras, ¿prefieres que entienda exactamente lo que querías contar o te gusta más que cada uno saque su propia lectura? 

Me interesa más que cada persona saque su propia lectura. Yo parto de ideas muy concretas, pero no busco que se interpreten de una sola manera. Creo que una obra funciona cuando permite que quien la mira proyecte algo suyo, cuando se genera una relación personal, aunque sea distinta a la que yo tenía en mente.

Parte de tu trabajo también vive fuera de galerías, en hoteles y espacios similares. ¿Cómo cambia tu forma de crear cuando sabes que la pieza va a convivir con la arquitectura y con personas que quizá no estaban buscando arte? 

Cuando hago obra única, ya sea para exposiciones, proyectos personales o para hoteles que buscan piezas singulares, puedo permitirme aplicar técnicas más complejas y explorar libremente. 

Cuando trabajo en obra seriada, como en el reciente encargo para el Parador de Ibiza con 68 piezas, la principal diferencia está en la parte técnica: debo elegir técnicas que sean viables de reproducir a escala y que permitan mantener la calidad de cada obra. En estos casos, las piezas deben dialogar entre sí y con el espacio donde se instalarán, adaptando la paleta de color y cuidando que todo funcione en conjunto. Para poder ejecutar proyectos de esta magnitud cuento con un equipo de tres bordadoras que me ayudan a llevarlo a cabo. 

Siempre me ha inspirado la arquitectura y el interiorismo, por lo que disfruto mucho imaginando y creando obras a medida para un espacio concreto y es un privilegio poder llevar arte allí donde no se espera y trabajar con quienes valoran invertir en ello. 

«Cuando alguien conecta con la obra desde la curiosidad o desde la emoción, para mí ya tiene sentido»

También realizas intervenciones en directo, creadas frente al público. ¿Qué pasa cuando el proceso —que normalmente es algo muy personal— se convierte en algo compartido? 

Crear en directo es una experiencia muy enriquecedora. El público puede ver cómo se desarrolla la obra y se genera un diálogo inmediato. Es precioso ver cómo alguien valora, pregunta o comenta, y que pueda comprender el proceso de manera tan cercana. Lo único que añade presión es el tiempo, las técnicas son lentas y no hay un resultado inmediato, pero eso también está bien; nos permite entender que no todo es rápido y que hay que aprender a entenderlo y aceptarlo. 

En una época dominada por lo digital, tu trabajo reivindica el gesto manual y lo táctil. ¿Crees que por eso el arte textil está viviendo un nuevo momento de interés? 

Creo que sí. Vivimos rodeados de pantallas y de imágenes rápidas, y cada vez hay más necesidad de volver a lo físico, a lo que se hace con tiempo. El textil conecta con algo muy humano, muy antiguo, y quizá por eso ahora vuelve a tener tanta presencia

Con la vista puesta en el futuro, ¿hacia dónde sientes que se mueve ahora tu trabajo? ¿Hay materiales o formatos que tengas ganas de explorar? 

Ahora mismo siento que mi trabajo se está moviendo hacia piezas más tridimensionales, más cercanas a lo escultórico. Me interesa investigar con el volumen, con la transparencia y con la mezcla de materiales. Aunque el formato cuadro de pared sigue siendo mi ojito derecho. No tengo una idea cerrada de hacia dónde ir, pero sí la sensación de que necesito seguir experimentando. Para mí es importante que el trabajo siga cambiando.