Por KATY MIKHAILOVA
Fotografía MARIO SIERRA
Estilismo BEATRIZ MORENO DE LA COVA

Acumulan millones de seguidores y se han convertido en el referente de cientos de adolescentes, pero hubo un tiempo en el que LOLA LOLITA y SOFÍA SURFERS, como se han hecho llamar artísticamente en sus perfiles en redes sociales, eran como esos jóvenes a los que hoy inspiran. Y, en buena medida, lo siguen siendo, porque pese a su gran proyección mediática, apenas superan la veintena. Sin embargo, ambas tienen las ideas claras y una ambición notable que las ha llevado a ocupar el lugar que hoy ostentan, sin dejar que nadie les dé gato por liebre.

Los gatos sobreviven a las caídas de maneras misteriosas. Siempre aterrizan. Quizá por eso existe aquello de las siete vidas. Porque hay criaturas que, incluso cuando todo se rompe, encuentran la manera de recolocarse sin hacer demasiado ruido.

Lola (24) y Sofía Moreno (22), más conocidas como Lola Lolita y Sofía Surfers, tienen algo profundamente felino. No solo porque vivan rodeadas de gatos —seis en el caso de una, tres en el de la otra, respectivamente— y también de algún perro, como Brownie, el can de pelaje marrón chocolate que aparece en estas páginas, sino por esa mezcla singular de sensibilidad e independencia, de ternura y distancia, de exposición y refugio.

No empezaron siendo un personaje. Empezaron siendo dos hermanas, con sol y playa del Mediterráneo, con gatos adoptados y con esa manera de crecer sin darse demasiada cuenta de que el talento bien gestionado te ayuda a brillar.  Y después vino el ruido. Las pantallas. Los millones (entre las dos suman más de seis millones de seguidores en Instagram, y más de quince en Tik Tok). 

Y, sin embargo, no se rompió lo importante. Porque Lola es impulso, movimiento y esa energía que no se explica pero que se ejecuta. Tiene algo de vértigo bonito, de quien construye mientras corre. Sofía, en cambio, observa, absorbe, se mueve hacia dentro incluso cuando viaja lejos. Si una acelera, la otra ordena. Si una expone, la otra matiza.

Han aprendido a convivir con la mirada constante sin convertirse del todo en lo que se espera de ellas. Entendieron antes que muchos que la exposición no sustituye a la identidad. Que el algoritmo no puede ser un hogar. Hablan de la familia como quien habla de raíces; de los animales, como quien habla de verdad; del éxito, como quien sabe que pesa. No hay épica en su historia. Hay continuidad. Y quizá por eso funcionan. Porque, mientras otros se reinventan constantemente para no desaparecer, ellas han optado por algo más difícil, reconocerse en cada versión. Siete vidas, al final, no es empezar de nuevo. Es no dejar de ser quien eres, aunque todo cambie.

En la imagen de portada de este artículo, Sofía luce top y falda en blanco perla, de DE LA CIERVA Y NICOLÁS; y pendientes de oro blanco y brillantes, de DINH VAN. Lola lleva vestido de organza líquida, también de DE LA CIERVA Y NICOLÁS. Sobre estas líneas, vestido bordado con pedrería y cristales, de RUBÉN HERNÁNDEZ COSTURA; y plataformas de piel efecto metálico, de AQUAZZURA.

Ahora viajemos en el tiempo. Primavera de 2026, con la inspiración ubicada en esta, nuestra edición de verano. Hotel Santo Mauro. Madrid. Una de esas tardes de abril en las que el sol promete y la lluvia traiciona. Los jardines húmedos, las piedras oscurecidas, el verde más verde que nunca. Dentro, terciopelos, maderas nobles, una luz baja que parece pensada para que todo suceda un poco más despacio.

El Santo Mauro no es exactamente un hotel. Es más bien una casa donde alguien ha decidido que el tiempo no corra. Un lugar donde todo, desde las telas de Gastón y Daniela, los silencios, hasta la forma en la que cae la luz, tiene algo de escenografía emocional.

Ahí aparecen ellas. Lola ríe. Sofía sonríe. Se mueven con naturalidad entre los estilismos pensados por Bea M. de la Cova, los focos de Mario Sierra y mis gatos, como si todo formara parte de una misma escena cotidiana. Marco dirige. Y ellas bailan entre toma y toma, se miran con esa complicidad automática de las hermanas que no necesitan explicarse demasiado. Son espontáneas, sencillas, jóvenes y, sin embargo, llevan más vida vivida de la que corresponde a su edad digital.

Ambas llevan vestidos drapeados de licra, de DANIELA LINARES; Sofía, con brazalete y anillos de oro blanco y brillantes; y Lola, con brazalete de oro amarillo, todo de DINH VAN.

Siempre han sido equipo, cuentan casi restándole importancia. “Con nuestras diferencias, pero siempre hemos estado la una para la otra”. No hay épica en la frase. Hay estructura.

La familia aparece pronto. Como refugio, pero también como límite. Como ese lugar que sostiene cuando todo alrededor se amplifica. “Nuestra madre muchas veces es quien nos pone límites, y eso también es cuidarnos”.

Entre frase y frase, se prueban un vestido, se levantan, vuelven, alguien ajusta una luz. Todo fluye. No hay rigidez. Cuando se les pregunta por ese momento en el que la vida deja de ser normal, no hay un punto exacto. No hay una escena fundacional. Más bien una transición lenta, casi imperceptible, desde el instituto hasta esa sensación difusa de empezar a ser observadas. Y, sin embargo, lo verdaderamente interesante es lo que no cambia: “Si mañana desaparecieran las redes, seguiríamos siendo nosotras”. Lo dicen sin énfasis. Como quien no necesita convencer a nadie. Y ahí hay algo profundamente contemporáneo. Y es que en un mundo donde muchos dependen del escaparate para existir, ellas parecen tener claro que la identidad no se negocia con el algoritmo.

“Con nuestras diferencias, pero siempre hemos estado la una para la otra”

Lola habla de casa, de sus animales, de proyectos que construye casi desde dentro. Sofía, en cambio, se inclina hacia fuera. Viajar, moverse, absorber lo que pasa. Dos maneras distintas de estar en el mundo, sostenidas por una misma raíz. “Los animales representan amor puro, hogar, paz”, explican. Y quizá por eso todo encaja. Porque mientras fuera todo se acelera, dentro de ese universo hay algo que sigue funcionando con otra lógica. Más lenta. Más esencial.

Bolero de plumas, de GOROF; top de punto con escote bardot, de TRUCCO; pantalón corto de seda, de MARIO SALAFRANCA; y tacones de piel estampada, de MAGRIT.

El éxito aparece, inevitablemente, pero no como destino, sino como consecuencia. Les ha dado libertad, dicen, pero también una responsabilidad enorme. Porque cuando millones de personas te miran, cada gesto pesa un poco más. “Perder lo que hemos construido da vértigo. Pero también sabemos que, con o sin redes, encontraríamos nuestro camino”, confiesan a esta cabecera.

Entre toma y toma, Cristiano (que no entiende de entrevistas ni de narrativa) irrumpe como un pequeño caos con forma de gato. Cibeles observa desde la distancia, elegante, diplomática. El contraste es perfecto. Y hay algo ahí. Porque, como ellos, Lola y Sofía conservan ese punto indomable. Esa parte que no termina de pertenecer del todo al lugar donde está.

Lola lleva vestido de flecos con abalorios dorados, de WOMANZE, y sus propias joyas.

La conversación se vuelve ligeramente más afilada cuando aparece la exposición. No desde el drama, sino desde la lucidez. “Estar muy expuesta no significa sentirse acompañada”. Silencio breve. Nadie subraya la frase. Pero se queda. Han aprendido a filtrar, a distinguir entre crítica y ruido, a no quedarse demasiado tiempo en lo que no construye. Y, sobre todo, a proteger. “Con los años hemos aprendido que hay cosas que es mejor no enseñar”, dicen. No es censura. Es criterio.

“Estar muy expuesta no significa sentirse acompañada”

En un entorno que empuja constantemente a mostrarse más, a decir más, a ser más, ellas han entendido que parte del equilibrio está precisamente en lo contrario. En reservar. En mantener un espacio propio al que nadie más tiene acceso.

Cuando hablan de su faceta empresarial, el tono cambia apenas un matiz. Más concentración, más precisión. Son conscientes de que, detrás de la aparente naturalidad hay estructura, equipo, decisiones: “Sostener lo construido requiere equilibrio. Mucha cabeza y capacidad de adaptarse”. Y ahí, quizá, está la clave de todo. Porque crecer puede ser casi accidental, pero sostener implica intención. Implica carácter.

Las hermanas lucen vestidos de crepé con cuerpo corsetero y falda drapeada, de VICTORIA COLECCIÓN. Las acompaña Brownie, el perro de Lola, presente durante la sesión.

Fuera sigue lloviendo. Dentro, el Hotel Santo Mauro continúa funcionando como un pequeño paréntesis en el tiempo. Alguien recoge un foco, alguien comenta la última toma, alguien cruza el salón con prisa. Mi nariz termina sangrando en un gesto casi anecdótico por un zarpazo propiciado por Cristiano. ¡Qué esperar de un gato madridista! La pasión también es cosa de las fieras. Ellas siguen riendo. Cristina Santaolalla, representante de ambas, bromea con un “ya que duele, grábalo”.

“Nunca hemos querido interpretar un personaje”. Lo dicen al final, casi como una nota al margen. Y, sin embargo, es probablemente la frase que sostiene todo lo demás.

Siete vidas, al final, quizá no tengan que ver con resistirlo todo, sino con saber quién eres —y no olvidarlo— cuando todo el mundo parece querer escribir tu papel por ti.

Chaqueta y pantalón de flecos, ambos de cuero, de ELISABETTA FRANCHI; tacones de charol, de MAGRIT; y pendientes de oro blanco con brillantes, de DINH VAN.

Maquillaje y peluquería CRISTO RODRÍGUEZ para Guerlain, en el caso de Lola, y KÉRASTASE para ambas, respectivamente
Producción MARCO DE PABLOS
Asistente de fotografía SERGIO MARTÍN
Asistente de estilismo DIEGO SERNA
Agradecimientos HOTEL SANTO MAURO

La influencia ya no se mide únicamente en cifras, aunque ellas acumulen millones. Se mide en la capacidad de generar conversación, de marcar tendencias y de conectar con una generación que consume contenido a la velocidad del vértigo. Lola Lolita y Sofía Surfers lo saben bien. Convertidas en dos de las personalidades digitales más relevantes del país, han hecho de la autenticidad su principal activo y de las redes sociales una plataforma desde la que construir algo mucho más grande que una comunidad.

FEARLESS las reúne este verano en el Hotel Santo Mauro de Madrid para retratar un momento clave de sus trayectorias. Jóvenes, ambiciosas y plenamente conscientes del lugar que ocupan, representan una nueva forma de entender la notoriedad: más cercana, más espontánea y, al mismo tiempo, extraordinariamente influyente.

Entre risas, confidencias y la compañía de Brownie, Cibeles y Cristiano, el inseparable perro de Lola y los gatos de la editora de esta cabecera, respectivamente, habla sobre la familia, el éxito, la exposición pública y los proyectos que están por venir. “Con nuestras diferencias, pero siempre hemos estado la una para la otra”, afirman. Una frase que resume el vínculo que las une y que explica, en parte, cómo han llegado hasta aquí.

Además, ambas son férreas defensoras de los derechos de los animales —una causa que apoyan activamente y visibilizan de forma habitual en sus plataformas—, y coinciden en una misma idea: «Los animales representan amor puro, hogar y paz». En este número queda reflejado. Son indomables.

Una mañana de lujo

Relojes y joyas capturan los primeros rayos de sol, ofreciendo un sinfín de propuestas con las que adornar la piel. Cada pieza traduce la elegancia del amanecer en forma de objeto, en una de las estaciones del año en las que más brillan.

Lázaro Rosa-Violán e Isabel Coixet a la caza del mamut

Uno ha revolucionado la forma en que entendemos los espacios; la otra ha transformado la manera de contar historias. Lázaro Rosa-Violán e Isabel Coixet son dos de los grandes creadores españoles de las últimas décadas. Proceden de disciplinas aparentemente alejadas y, sin embargo, comparten mucho más que años de amistad. Ahora también un posible nuevo proyecto cinematográfico con un sorprendente protagonista: un mamut de nombre Alvarito.

Sara Zaldívar, al servicio del arte

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Aprende a decir NŌ (architects)

En el trabajo de NŌ architects hay algo que se resiste a ser explicado de forma directa. Sus espacios no buscan imponerse, sino revelarse lentamente, como si siempre hubieran estado allí. Entre el paisaje, la luz y el vacío, su arquitectura se construye desde una idea de esencialidad que remite más a lo ritual que a lo formal.

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Precursora de un fenómeno propio, el de la “agathización”, la relación de Ágatha Ruiz de la Prada con la arquitectura se remonta a siglos atrás y ha acabado convirtiéndose en una de sus grandes pasiones. En estas páginas, convive con algunos de los principales referentes de la disciplina en España, en un encuentro impulsado por ECOcero, y deja entrever que aún arrastra una cuenta pendiente.

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La cantera de la arquitectura y el interiorismo se reúne en Neolith llevando algo más que la casa a cuestas, su propio estudio. El resultado son estos bodegones tan personales que recuerdan que, aunque el resultado sea lo visible, lo verdaderamente decisivo siempre ocurre en el interior. 

Duchamp 2.0

El arte sigue explorando los límites entre lo cotidiano y lo estético, desplazando objetos funcionales hacia nuevos territorios de significado. En ese contexto, “Tienes una flor”, impulsada por Geberit, convierte el inodoro en un punto de partida para el diseño, reuniendo a veinte de los estudios más destacados del panorama actual.

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Palito Dominguín ha crecido marcada por un instinto artístico poco común, propio de una de las estirpes más importantes del panorama cultural nacional. Aún así, no siempre lo ha tenido fácil. Abrirse paso en el mundo del arte más allá de su apellido también ha sido parte del recorrido. Ahora debuta con su primera exposición, un punto de partida que confirma que su trayectoria no es solo herencia, aunque lo lleve en la sangre.

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Pocas instituciones pueden presumir de haber atravesado casi nueve siglos de historia sin renunciar a su esencia. La Orden de Malta, heredera de una tradición que hunde sus raíces en la Jerusalén medieval, sigue siendo hoy una referencia internacional en los ámbitos de la asistencia, la acción humanitaria y el compromiso cristiano. Al frente de su Asamblea Española se encuentra Aline Finat y Riva, condesa de Villaflor, primera mujer en ocupar la presidencia de la institución en nuestro país. Charlamos con ella acerca la realidad de una organización tan fascinante como desconocida para el gran público, donde la vocación de servicio continúa siendo, nueve siglos después, la principal razón de ser.

Si no lo viste, te lo perdiste, ¿o no? PREMIOS MUJER FEARLESS 2026

Todo estaba a favor. Todo menos el tiempo, que decidió colarse como invitado sorpresa en la V edición de los Premios Mujer Fearless, celebrados en el Teatro Magno. Aun así, y como ya es tradición, una veintena de mujeres —y algún que otro hombre— fueron reconocidos por hacer exactamente lo que mejor saben, cada cual en su terreno, abriendo no solo paraguas, sino también camino a las generaciones futuras.

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Federico Jiménez Losantos es uno de los comunicadores más reconocibles —y también más polémicos— del panorama radiofónico español. Voz inconfundible de la radio desde hace décadas, ha convertido la opinión en un género propio y el debate en un estilo de vida. Periodista, escritor y tertuliano, su figura ha atravesado medios, etapas ideológicas y momentos distintos de la vida pública y cultural española sin perder nunca el humor que le caracteriza.

Ya estuvo en FEARLESS hace casi dos años, cuando protagonizó una de nuestras portadas más icónicas, rodeado por quienes cada mañana le acompañan en la Crónica Rosa. Hoy vuelve a esta cabecera no para explicarse ni para justificarse, sino para responder. También para que le conozcamos aún mejor. No necesita biografía ni presentación, solo una pregunta tras otra. Y alguien que escuche.

Por MARCO DE PABLOS
Fotografía OCTAVIAN CRACIUN

Precursora de un fenómeno propio, el de la “agathización”, la relación de Ágatha Ruiz de la Prada con la arquitectura se remonta a siglos atrás y ha acabado convirtiéndose en una de sus grandes pasiones. En estas páginas, convive con algunos de los principales referentes de la disciplina en España, en un encuentro impulsado por ECOcero, dejando entrever que aún arrastra una cuenta pendiente.

“Me llamo Ágatha Ruiz de la Prada y Sentmenat”, espeta sin titubeos la diseñadora española de mayor renombre internacional. Reina del color —y también de la polémica— ha construido una marca personal convertida en fenómeno global, con decenas de licencias, que abarcan desde el prêt-à-porter hasta líneas textiles y de hogar, colecciones infantiles, vajillas, cascos de motocicleta, productos de limpieza, papelería y un largo etcétera de artículos “agathizados”, valoradas en millones de euros. Sin embargo, todavía hay algo que se le resiste, y resulta llamativo, porque precisamente alude a su nombre completo para reivindicar la herencia arquitectónica que la precede y que tanto la apasiona.

“Mi padre era arquitecto, el padre de mi padre también… Todos. En mi familia siempre ha habido una gran relación con importantes referentes de la arquitectura”, cuenta la actual marquesa de Castelldosríus, título heredado por vía materna y perteneciente a la familia de su abuelo, Félix de Sentmenat y Güell . Una genealogía en la que destacan figuras clave como Eusebi Güell y el marqués de Comillas, grandes mecenas de Antoni Gaudí y responsables de la financiación de buena parte de sus proyectos. En especial, Güell, quien ejerció como su principal impulsor, convirtiéndose en pieza fundamental para el desarrollo de su obra.

«Creo que tengo más de arquitecta que de modista«

Pero ahí no queda todo. La vinculación familiar de la mujer que ha hecho, literalmente, de su capa un sayo con la disciplina continúa a través de José Antonio Coderch de Sentmenat, uno de los arquitectos españoles más influyentes del siglo XX y pariente del ya citado Félix de Sentmenat. A esta nómina se suman los Sert y, en particular, Josep Lluís Sert, el arquitecto que diseñó la Fundación Miró, situada en el barcelonés parque de Montjuïc, y la Fundación Maeght, al suroeste de Francia, convertida en los últimos años en escenario de algunos de los desfiles más célebres de la firma Jacquemus. “Uno de los míticos”, exclama, reforzando aún más la continuidad de una tradición arquitectónica que ha acompañado a la familia durante generaciones y que su padre, Juan Manuel Ruiz de la Prada y Sanchiz, continuó. Este es considerado, entre los entendidos del sector, uno de los referentes de la arquitectura residencial madrileña. Su firma puede apreciarse en edificios como Velázquez 89, Zurbano 73 o General Martínez Campos 51. “Era mucho mejor arquitecto que persona”, rememora. No resulta entonces extraño que ella misma se defina como “una arquitecta frustrada”.

“Creo que tengo más de arquitecta que de modista. Me interesa mucho el concepto y estoy acostumbrada a que lo importante sea lo esencial, además del volumen. No las cursilerías”, sentencia. Y es que, en buena medida, Ágatha Ruiz de la Prada podría entenderse, a su manera, como una auténtica proyectista, capaz de abordar las estructuras, formas y geometrías desde una mirada ajena al ornamento y de trasladar ese lenguaje al universo de la moda.

Lo ha demostrado colección tras colección a través de propuestas en las que los gestos constructivos son protagonistas: vestidos globo de dimensiones imposibles, como los presentados en la primavera-verano de 2014; prendas comparables a mesas camilla, sostenidas por estructuras metálicas, o faldas con forma de paraguas, anticipadas ya un año antes; o atuendos recorridos por espirales que evocaban pequeños remolinos sobre vestidos de líneas depuradas, presentados en la colección otoño-invierno de 2013 y convertidos más tarde en la imagen del cartel de una de las exposiciones que la diseñadora ha realizado en el Palacio de los Duques de Cadaval, en Évora. Sin olvidar aquella vez, allá por 2008, en la que la gran manzana se rindió a sus pies con una colección inspirada en Las Meninas, cuyas siluetas reinterpretan la obra de Diego Velázquez a través de volúmenes rotundos y lecturas escultóricas, con la infanta Margarita como referencia. Un conjunto todo él poblado de color, el otro gran emblema de la casa, y precisamente el rasgo que muchos consideran ausente en el mundo de la arquitectura, aunque ella discrepa: “Nunca ha sido sobrio; otra cosa es que algunos lo perciban así, de forma bastante simplista”. Y añade: “Siempre ha habido arquitectos buenísimos a lo largo de los siglos, pero el problema es que la gente tiene muy mal gusto. El 90% de las personas hacen la mayor inversión de su vida en un piso que pasan años pagando y, si les preguntas quién lo ha diseñado, no tienen ni idea. Así que eso de la sobriedad…Hay muchas casas que son realmente bonitas”. No le falla el olfato en ese terreno. “Siempre reconozco cuando un edificio es bueno. Hay gente muy rica que tiene casas muy horteras. Puedes encontrar más belleza, quizá, en una casa muy humilde en África, hecha con barro y sin apenas nada, que en otra construida con mucho dinero, pero también con muy mal gusto”, exclama. 

«Me hacen mucha gracia estas reuniones de arquitectos, porque es una profesión que he conocido muy bien. Tengo más feeling con ellos que con los abogados»

Ágatha es también sobradamente conocida por sus casas y por la disposición tan particular que en ellas imprime. Recientemente se ha mudado a otro hogar guiándose por su instinto, porque para ella “el espacio es requeteimportante. Igual que debes sentirte cómodo con tu cuerpo, donde más cómodo tienes que estar es en tu propia casa. Es vital. Por eso me encanta la arquitectura, el interiorismo y los muebles buenos”. Tanto es así que uno de sus planes favoritos es desplazarse hasta el país transalpino para asistir al Salone del Mobile —la feria de mobiliario y diseño de interiores más grande e influyente del planeta—, aunque reconoce que “cada día veo más instalaciones chorra y menos piezas con verdadero valor”. 

Fue también en Italia, y más concretamente en Venecia —ciudad que visitó hace unos días— donde se cercioró aún más de que el mundo de la moda tiene mucho que ver con el arte y, por extensión, con la arquitectura. La causa fue una muestra dedicada al diseñador Dries Van Noten, quien además ha adquirido un palacio en el que ella presume de haber estado en numerosas ocasiones. Lo define como un “señor con una sensibilidad extraordinaria y, como buen belga, con un gusto apoteósico. El mismo buen gusto que tiene para la ropa lo tiene para el arte y la arquitectura”. Por eso se declara plenamente fiel a esa idea de que quien tiene buen gusto en un terreno, lo tiene también para el otro. 

De izqda. a dcha.: Álvaro Estúñiga, José Antonio Granero y César Vidal.

De izqda. a dcha. y de arriba abajo: Tristán López-Chicheri, Carlos Lamela, Ignacio Vicens, Eva Longoria, Julio Touza y Carlos Rubio Carvajal.

Jorge Bellido, CEO de ECOcero; Jordi Antonijoan, fundador de MATTER; Ágatha Ruiz de la Prada; y Jorge Fernández, de ECOcero.

De hecho, hay una cosa clara: hablamos el mismo idioma. Uno muy particular y muy loco”, sentencia ante esta cabecera. A la vista está. El pasado mes de mayo acudió a la llamada de FEARLESS y ECOcero, firma de paneles acústicos decorativos y sostenibles líder en el sector, con cuyo fundador, Jorge Bellido, mantiene una excelente relación: “Me llevo de maravilla y me encanta lo que hacen”, confesó. Pero no fueron los únicos: “Estos arquitectos me apasionan”, añadió, en alusión a los integrantes del ya bautizado G15 de la Arquitectura, un grupo de referentes de la disciplina que conforman el jurado de los recientemente renombrados FEARLESS Architecture Madrid Awards (FAMA): Ignacio Vicens, Carlos Lamela, Héctor Ruiz, José Antonio Granero, Álvaro Estúñiga, Ángel Cava, Julio Touza, Tristán López-Chicheri, Carlos Rubio Carvajal y César Vidal, además de Eva Longoria, de grupo Rockwell, y María José Piccio Marchetti. Y, aunque ausentes a la velada, Lázaro Rosa-Violán y César Ruiz Larrea. Con todos ellos, la soberana del color se movió con naturalidad, como en su propio territorio creativo, en un encuentro tan breve como intenso. Un visto y no visto que, sin embargo, bastó para ser recordado y, mejor aún, inmortalizado.

“Me hacen mucha gracia estas reuniones de arquitectos, porque es una profesión que he conocido muy bien. Tengo más feeling con ellos que con los abogados. Así que me encanta que me inviten a estos encuentros, porque todos me resultan apasionantes”, reitera. La reunión tuvo lugar en el Meet Design Center, en la calle Claudio Coello 55, el nuevo espacio que la firma MATTER ha abierto en la capital, y en cuya configuración ECOcero ha participado de forma activa. Fue su entrada principal el auténtico centro neurálgico de la cita. Un espacio revestido con paneles en distintas tonalidades rojizas, un color muy presente en los grandes proyectos del padre de la protagonista, aquellos ladrillos achatados de un rojo inspirado en César Manrique que, por casualidad, también se coló en las instantáneas. En el centro, un sofá que concentró todas las miradas, convertido en punto de conversación. Una escena con aire Friends en clave arquitectónica, que la diseñadora impregnó con su esencia a través de su presencia. Azul, amarillo, naranja, rosa… todos se amontonaban entre trajes de pantalón y chaqueta negros, azul marino y gris, certificando su irrupción como un elemento capaz de desbancar la mitología sobria de este mundo y convertirla, con ella, en pura locura. “Me gustaría mucho, mucho, ‘agathizar’ un edificio, tanto, que no pondría condiciones. Podría ser un colegio, una iglesia, un aeropuerto, un hotel…”, alude Ruiz de la Prada. Dicho queda.

La industria de la belleza suma una de las colaboraciones más llamativas del año. KIKO Milano ha anunciado el lanzamiento de su nueva campaña global con una protagonista de excepción: Madonna. La artista estadounidense, considerada uno de los mayores iconos de la cultura pop y de la expresión personal de las últimas décadas, se convierte en la nueva embajadora mundial de la firma italiana en una acción que busca reforzar la proyección internacional de la marca y abrir una nueva etapa en su historia.

Bajo el nombre de The KIKO Show, la campaña supone mucho más que una colaboración publicitaria. Se presenta como una declaración de intenciones con la que KIKO Milano reivindica su identidad italiana, su apuesta por la innovación y su objetivo de democratizar el acceso a productos de maquillaje de alta calidad. Todo ello de la mano de una figura que, como Madonna, ha construido su carrera rompiendo moldes y redefiniendo constantemente las reglas del juego.

Un espectáculo visual protagonizado por una leyenda

La campaña, fotografiada por Rafael Pavarotti y desarrollada junto a algunos de los nombres más destacados de la industria creativa internacional, presenta a Madonna en una sucesión de escenas donde adopta diferentes alter egos y personalidades. La artista aparece rodeada de gigantescas pantallas LED y envuelta en una atmósfera futurista que mezcla moda, música y belleza en un mismo lenguaje visual.

El resultado es una producción cinematográfica diseñada para captar la atención desde el primer instante. La narrativa gira en torno a una pregunta aparentemente sencilla: «¿Conoces KIKO?». A partir de ahí, la campaña despliega un universo donde la marca se presenta como una expresión contemporánea del espíritu italiano, caracterizado por la creatividad, la confianza y la capacidad de reinventarse constantemente.

La pieza incorpora además el estreno exclusivo de un remix de «Bring Your Love«, uno de los últimos trabajos musicales de Madonna, producido por Stuart Price, reforzando el carácter global y multidisciplinar del proyecto.

La belleza premium sin precios imposibles

Más allá de la espectacularidad visual, KIKO Milano aprovecha la campaña para reforzar uno de los mensajes que históricamente ha definido a la marca: ofrecer maquillaje de alto rendimiento a precios accesibles.

La compañía italiana vuelve a poner el foco en el desarrollo de fórmulas Made in Italy y en productos capaces de competir con firmas de gama alta sin trasladar esos costes al consumidor. Bajo el lema «Smart girls don’t overpay«, la marca reivindica una filosofía que conecta especialmente con las nuevas generaciones de consumidores, cada vez más exigentes con la relación entre calidad y precio.

La campaña también sirve como escaparate para algunos de los productos más emblemáticos de la firma, entre ellos el labial Unlimited Double Touch, el brillo de labios 3D Hydra Lip Gloss, la máscara de pestañas Maxi Mod Mascara o las sombras de ojos High Pigment Wet & Dry Eyeshadow y Long Lasting Eyeshadow Stick, referencias que se han convertido en auténticos superventas dentro del catálogo de la compañía.

Una nueva etapa para la expansión internacional de KIKO

La elección de Madonna como embajadora no es casual. La artista representa una combinación de notoriedad global, capacidad de influencia y conexión intergeneracional que encaja con los planes de crecimiento de KIKO Milano, especialmente en mercados estratégicos como Estados Unidos.

La campaña coincide con un importante movimiento comercial para la compañía italiana, que refuerza su presencia en el mercado norteamericano mediante una alianza con Macy’s. La colaboración arranca con la apertura de nuevos espacios de la marca en algunos de los establecimientos más emblemáticos de la cadena estadounidense y contempla una ampliación progresiva de la distribución durante los próximos meses.

Este desembarco supone un paso relevante dentro de la estrategia de expansión internacional de KIKO Milano, que busca consolidar su posición como una de las grandes referencias del maquillaje accesible a nivel mundial.

El ADN italiano como hilo conductor

Uno de los aspectos más destacados de la campaña es la conexión entre la identidad de KIKO Milano y la propia trayectoria de Madonna. Aunque nacida en Estados Unidos, la artista comparte raíces italianas con la firma, un elemento que se convierte en uno de los ejes narrativos de la propuesta.

La campaña explora precisamente esa herencia común a través de conceptos como la pasión, la libertad creativa, la audacia y la capacidad de desafiar las convenciones. Valores que han acompañado tanto a Madonna durante décadas como a una marca que ha construido su crecimiento internacional apostando por la innovación constante.

Con esta nueva campaña, KIKO Milano no solo presenta a una nueva embajadora global. También lanza un mensaje claro al mercado: la marca quiere jugar en la primera división de la belleza internacional y está dispuesta a hacerlo a lo grande. Si algo deja claro The KIKO Show, es que el espectáculo acaba de comenzar.

Por MARCO DE PABLOS
Fotografía ROMÁN CEPEDA

REMEDIOS y SAMARA AMAYA se mueven por el flamenco como quien respira. La voz de la madre, una de las grandes del género en España, parece desafiar al tiempo, mientras su hija, forjando una carrera en solitario, promete dejar su propia huella en él. Ambas conocen los obstáculos de la industria y saben lo que cuesta abrirse camino en ella, pero, al final, su medida del éxito es simple y rotunda: que les guste a ellas.

En su mano izquierda, Camarón de la Isla llevaba tatuada una estrella de David y una luna creciente, un símbolo que hoy también adorna la piel de Remedios Amaya, conocida como “La Camaronera” por su estrecho vínculo con el cantaor isleño, y la de su hija, Samara. Ambas llevan sus raíces como estandarte, conscientes de que forman parte de una de las últimas estirpes del flamenco. 

“Este tablao lo había visto por la tele con Lola Flores y muchos otros artistas que hicieron un reportaje aquí. Y la verdad es que siempre había tenido ganas de venir a esta casa tan preciosa”, cuenta la matriarca, haciendo referencia al Corral de la Morería. Por su icónico escenario y bajo la atenta mirada de los personajes que protagonizan Pelando la pava —la obra que adorna el interior del local, realizada por Juan Barba y encargada por Manuel del Rey, fundador del establecimiento hace más de siete décadas— han pasado algunos de los cantaores y bailaores más laureados de todos los tiempos: desde Pastora Imperio, encargada de inaugurarlo, hasta Antonio Gades, Lucero Tena o La Paquera de Jerez, y ahora, también ellas. 

Están en su hábitat, sobre las tablas y bajo los focos de un enclave mítico. Porque la felicidad de Remedios ha tenido siempre como telón de fondo otro santuario del flamenco: el histórico escenario de Los Gallos, en pleno barrio de Santa Cruz, uno de los arrabales con mayor aura de la capital hispalense, ciudad en la que ambas residen en la actualidad. “Ahí ha sido donde yo me he hecho artista”, confiesa la mayor del clan. 

Su nombre original es María Dolores Amaya Vega y nació en Triana. No podía ser de otra manera. Desde muy joven comenzó a alternar en las grandes salas de la capital andaluza, donde fue dándose a conocer entre los principales referentes del género en España y ganándose el aplauso unánime de los más entendidos. Así fue forjando una trayectoria sólida y respetada hasta que, en 1983, dos productores y grandes amigos suyos, Paco Cervantes y Gonzalo García Pelayo, se pusieron en contacto con ella para comunicarle, posiblemente, la noticia más importante de toda su carrera. “Yo vivía entonces en Málaga, tenía unos 19 años y mi hijo mayor apenas contaba con unos meses”, recuerda emocionada. “Un día me llamaron y me dijeron: ‘Remedios, nos hemos acordado de ti’. Yo pregunté: ‘¿Qué pasa?’. Y me respondieron: ‘Hemos pensado llevarte a Eurovisión’. No me lo podía creer: ‘¿Cómo que voy a ir a Eurovisión a representar a España?’”. Al evocarlo, su voz se quiebra levemente. “Ahí sentí que se cumplía un sueño, porque lo que yo quería era darme a conocer al mundo entero”. 

Remedios Amaya sobre su paso por Eurovisión: “Fui allí representando a España y representando mi raza, porque yo soy gitana por los cuatro costados. Representé lo que soy”

Su participación en el concurso musical por excelencia en Europa marcó un antes y un después. Interpretó Quién maneja mi barca en solitario y llenó el escenario con su sola presencia. Salió con la melena suelta, los bucles perfectamente definidos y una cinta estilo boho cruzando su frente, a juego con un vestido de rayas blancas y azules elegido a última hora. La organización le prohibió el diseño original: un traje negro con pedrería que se perdía sobre el color del escenario. Esa fue la excusa que le dieron. Actuó descalza, al no encontrar zapatos de su número que combinaran con el look final, y sentó cátedra ante un público que no estaba preparado ni para esa actuación ni para la fuerza de una mujer así. “Yo flipé. No gané, porque no me dieron ni un punto, pero bueno… Fui allí representando a España y representando mi raza, porque yo soy gitana por los cuatro costados. Representé lo que soy”, rememora.

La cantante de éxitos que aún hoy resuenan en grandes reuniones como Turu Turai, Me voy contigo, La calle del olvido o Dos toreros, mantiene su timbre como si los años no hubieran pasado. Fuimos testigos de ello. Entre foto y foto, se arrancaba a cantar, dejando atónitos a todos cuantos por allí pululábamos, pese a que grandes tabiques nos separasen de ella. Su voz es infinita.

A su llegada, pidió una manzanilla con una rodaja de limón. Quién sabe si ese es su secreto mejor guardado, aunque, a ciencia cierta, parece no ser lo único que la mantiene imparable. Con la mirada puesta en el futuro, reconoce que se presentan cosas muy prometedoras. “Yo digo que este año es el mío”, afirma. “Tengo un proyecto con unos cantantes mexicanos maravillosos. Me encanta la idea. Siempre he soñado con cantar con artistas de otros lugares sin perder mis raíces, porque eso es lo mío. Pero también quiero llevar mi música a otros terrenos, compartirla con gente buena que te transmita cosas”. Además, hay una grabación en marcha con Cucurucho Valdés, nieto de Bebo Valdés, uno de los más grandes intérpretes que ha dado Cuba, algo que para ella representa un logro muy importante. “Y, por supuesto, cuando llegue el momento, grabar con mi hija Samara. No porque sea mi hija, sino porque canta como los propios ángeles. Cada día canta mejor”, concluye orgullosa y entusiasmada, dejando claro que su legado sigue y seguirá vivo por mucho tiempo.

El nombre de su primogénita no es en vano. Samara significa la protegida de Dios, un concepto que parece marcar cada paso de su vida personal y profesional. “En mi familia todos cantan y bailan, quien no toca la guitarra, toca el cajón… y todo con un nivelazo. Yo, sin embargo, no abrí la boca en casa hasta los 16 o 17 años”, admite a FEARLESS.

Ha crecido escuchando flamenco, pero no fue hasta unos años antes de alcanzar la mayoría de edad cuando decidió soltar todo lo que llevaba dentro. “Fue una Nochebuena. En casa se celebra muchísimo el 24 y el 25 de diciembre y ya me dejaban beberme una copita. Y con esa copita salí cantando. Recuerdo que mi gente se miraban unos a otros como diciendo: ‘No. Esto no puede ser verdad’”, narra con una sonrisa. “Fue el momento en el que pude decir: ‘Voy a soltarlo’. Ahí empezó todo. A partir de entonces, mi madre comenzó a llevarme y a subirme a los escenarios”.

Reconoce que no es sencillo ser hija de una de las grandes artistas flamencas. “Por una parte es una putada y, por otra, tiene algo muy bueno porque al final eres hija de… y, al menos, te escuchan. Pero luego vienen las comparaciones. Es jodido”. No resulta extraño, por tanto, que la presión haya estado presente desde sus inicios. Sin embargo, lejos de frenar su camino, esa carga no la ha detenido y, a la vista está, tampoco lo hará. De hecho, se muestra agradecida por haber crecido en un entorno como el suyo. “Si hablamos de flamenco, bajo mi punto de vista, el estudio, conservatorio o técnica, tiene que ir acompañado de la vivencia. Tienes que estar en una juerga, vivir la noche o la tarde. Da igual la hora. Una juerga se puede hacer a cualquier momento, porque lo que se vive ahí no se aprende en un libro”, pone de manifiesto, citando a Paco de Lucía, firme defensor de esta misma idea.

“Tengo el listón muy alto y para mí no vale cualquier cosa”, asegura. En este momento se encuentra inmersa en el desarrollo de nuevos proyectos: “Quiero grabar varios temas, hacer cosas con mi madre y también en solitario. Me interesa fusionar el flamenco, hacer propuestas novedosas e integrarlo con otras culturas. Creemos que es el momento”, explica.

Mientras tanto, a la vida solo le pide poder triunfar, aunque no se considera especialmente amiga de la fama, tal y como asegura: “No busco el foco. Yo hago lo que siento a mi manera. Si le gusta a diez personas, bien. Si le gusta a cien, también. Sobre todo, que me guste a mí”. Y, por supuesto, salud.

Antes de despedirse, hace una última reivindicación. “Está muy bien fusionar y evolucionar, a mí me encanta, pero creo que la gente se está olvidando de la raíz. Tenemos la suerte de que todavía hay grandes artistas vivos. A veces parece que no interesa mirar atrás porque ‘eso no vende’. Un día ya no estarán y entonces tendremos que buscarlos en vídeos. Ahora todavía se les puede escuchar de cerca. No deberíamos olvidarnos de eso”. Razón no le falta. Y para mantener vivo ese legado estarán artistas como ella, con una trayectoria prometedora y una identidad firme que no olvida de dónde viene.

Termina la jornada y madre e hija abandonan el Corral, no sin antes hacernos partícipes de una promesa. “Oye, Remedios, ¿y si hablamos para que vengas con Samara a cantar aquí una noche?”, cuenta emocionada la propuesta. “Yo me quedé así y les dije: ‘Sí, claro’”. Habrá que esperar.

Maquillaje y peluquería BELÉN TUDANCA para HARPO MAKE UP SCHOOL
Agradecimientos CORRAL DE LA MORERÍA

Barcelona suma una nueva propuesta cultural con vocación de convertirse en imprescindible dentro de su calendario. Ecléctica Barcelona nace como un proyecto que trasciende las fronteras tradicionales del diseño y el interiorismo para dialogar con otras disciplinas creativas, situando a la ciudad como epicentro de innovación cultural en Europa. Integrada en el programa oficial de la Capital Mundial de la Arquitectura 2026, esta iniciativa propone una experiencia inmersiva que celebra la creatividad desde una mirada transversal y contemporánea.

Un proyecto que conecta disciplinas y redefine la creatividad

Ecléctica Barcelona surge con una premisa clara: romper los compartimentos estancos entre disciplinas y generar un espacio de cocreación donde el diseño convive con la literatura, el cine, la música, la gastronomía o la moda. Lejos de limitarse al ámbito del interiorismo, el proyecto apuesta por una visión amplia en la que diferentes lenguajes creativos dialogan entre sí para dar lugar a propuestas únicas.

Este enfoque no solo busca innovar en el resultado final, sino también poner en valor el proceso creativo. Cada espacio será concebido como el fruto de una conversación entre perfiles diversos, reflejando la riqueza cultural y la capacidad de Barcelona para actuar como punto de encuentro entre talento y experimentación. La iniciativa reivindica así el papel histórico de la ciudad como motor creativo y la proyecta hacia el futuro como un referente internacional.

El Círculo Ecuestre, escenario de una experiencia inmersiva

La primera edición de Ecléctica Barcelona se celebrará del 4 al 13 de junio de 2026 en el emblemático Círculo Ecuestre, que se transformará para acoger un recorrido de estancias diseñadas específicamente para la ocasión. Cada espacio ofrecerá una experiencia distinta, invitando al visitante a adentrarse en universos creativos donde el diseño se vive, se siente y se interpreta.

A lo largo de estos días, el público podrá disfrutar de una programación que incluirá actividades, talleres y propuestas abiertas, pensadas para acercar la creatividad a una audiencia amplia. Más allá de la contemplación, el evento se plantea como una oportunidad para interactuar, descubrir y reflexionar sobre el papel del diseño en la vida cotidiana.

Creadores y diseñadores unidos en un diálogo sin precedentes

Uno de los pilares de Ecléctica Barcelona es la colaboración entre reconocidos creadores culturales e interioristas de prestigio. Figuras como Javier Cercas, Isabel Coixet, Albert Raurich, Queralt Lahoz, Martina Klein o Xuan Lan participan en esta primera edición, aportando su visión a un proyecto que apuesta por la diversidad de miradas.

Junto a ellos, interioristas y estudios como Lázaro Rosa-Violán, Asun Antó, Bárbara Aurell, Ricard Trenchs, Jaime Prous, Sara Folch o L35 Architects darán forma a los distintos espacios. El resultado será una colección de estancias irrepetibles, cada una con una identidad propia nacida del intercambio creativo.

Desde un salón concebido por Lázaro Rosa-Violán e Isabel Coixet hasta un gimnasio diseñado por Adela Cabré en colaboración con Ffitcocó, pasando por una cocina ideada por Bárbara Aurell y Albert Raurich, cada propuesta reflejará una narrativa distinta. Este cruce de disciplinas convierte cada espacio en una obra viva que trasciende lo estético para adentrarse en lo conceptual.

Un impulso colectivo con el respaldo de grandes marcas

El proyecto cuenta con el apoyo de numerosas empresas y marcas vinculadas al diseño, la arquitectura y la innovación, que refuerzan su dimensión colaborativa. Firmas de referencia participan activamente en la creación de los espacios, contribuyendo a materializar las ideas de los equipos creativos y a elevar la calidad de la propuesta.

A este respaldo se suman marcas colaboradoras y compañías de distintos sectores, configurando una red que conecta talento creativo y tejido empresarial. Esta implicación colectiva no solo hace posible el evento, sino que subraya su vocación de convertirse en una plataforma de encuentro entre industria y cultura.

Barcelona se reafirma como capital creativa

Con el lanzamiento de Ecléctica Barcelona, la ciudad refuerza su posicionamiento como uno de los grandes polos creativos de Europa. La iniciativa no solo se inscribe en el marco de la Capital Mundial de la Arquitectura 2026, sino que amplía su alcance al integrar múltiples disciplinas y atraer a un público diverso.

Más allá de su primera edición, el proyecto nace con la ambición de consolidarse como una cita anual de referencia, capaz de evolucionar y seguir explorando nuevas formas de entender la creatividad. En un contexto donde la innovación cultural es clave, Ecléctica Barcelona se presenta como un espacio necesario para inspirar, conectar y proyectar el talento hacia el futuro.

Por MARCO DE PABLOS
Fotografía ROBERTO MAROTO
Estilismo NOELIA VILLAVERDE

A los 53 años debutó en un sector que antes miraba con recelo y al que hoy abraza. Con el tiempo, confiesa, aprendió que la moda le abrió los ojos y le cerró la boca. Más de una década después, y tras haber vivido mucho, quizá demasiado, PINO MONTESDEOCA puede presumir de algo excepcional: haberse encontrado a sí misma. También de formar parte del elenco de un filme de Almodóvar.

“Admiro profundamente todo lo que haces”, le confesó doña Letizia a la protagonista de estas páginas apenas veinticuatro horas antes de la realización del presente reportaje. Una afirmación que, por supuesto, no resulta gratuita y que Pino Montesdeoca difícilmente esperaba escuchar de labios de la reina. Desde hace varios años se ha consolidado como una de las modelos punteras del panorama de la moda española. Temporada tras temporada, diseñadores y firmas se rinden ante su tez de porcelana, su larga melena plateada y su arrolladora personalidad, deseosos de verla lucir sus últimas creaciones dentro y fuera de la pasarela. ¿Quién se lo iba a decir cuando, siendo una niña, aspiraba a ser cantante o astronauta? Pero la vida da muchas vueltas, y si no, que se lo digan a ella.

Su presencia se intuía en el interior de la floristería Fransen et Lafite, dentro del antiguo barrio de las Musas, ahora conocido como Las Letras. Sabíamos de su llegada incluso antes de que atravesara las cortinas que separaban el espacio en el que el equipo se desplegó del resto del local. Aquella mañana abundaban peonías, gerberas y crisantemos, entre otras muchas variedades florales; sin embargo, Pino destacaba por encima de todas. Se movía por allí con la misma libertad con la que el viento agita las copas de los árboles. Así es ella, una mujer libre que a temprana edad  comenzó a tener  la sensación de no encajar. “Me daba la impresión de que no encajaba ni siquiera en mi familia. Incluso podía mirar a los demás y pensar: ‘¿De verdad son de mi familia?’”, cuenta, y recalca: “Tenía ideas de ser diferente. Siempre me sentí diferente”.

Mientras la terminan de ataviar, relata algunas de esas vivencias que le acompañan desde la infancia y que han marcado su manera de estar en el mundo. Como canaria que es, vivía con entusiasmo los días previos a la llegada del carnaval. Durante esas fechas, su casa se llenaba de personas diversas, entonces oprimidas a ojos del mundo, que pasaban horas cosiendo disfraces. Su familia, con algún que otro miembro ejerciendo como diseñador, no solo abría las puertas de su taller, también las de su hogar. Cobijada por aquellas paredes, aprendió que cada persona necesita un espacio seguro en el que poder mostrarse tal como es. Así, entre confidencias y secretos, observaba cómo quienes acudían encontraban la forma de expresarse con naturalidad, al margen de una sociedad que no siempre se lo ponía fácil. Pero todo cobraba sentido con la llegada de Don Carnal, cuando aquellas personas se transformaban y salían a la calle siendo, por fin, quienes realmente querían ser. “Era mágico”, rememora emocionada.

Pino luce traje de chaqueta y pantalón de INMA LINARES y sandalias de LILY & YOU.

Voló del nido antes de cumplir la mayoría de edad, en compañía de su gran amor, y a partir de ese momento inició una vida errante: primero en Suecia, después en los Balcanes y, poco tiempo más tarde, en Bahamas. Tras bordear la muerte a causa de la picadura de un mosquito, regresó a España. En ese transcurso tuvo dos hijas, gracias a quienes —especialmente a la insistencia de una de ellas y de su yerno— probablemente estemos entrevistándola hoy. Fueron ellos los que, una vez superada la enfermedad y a los 53 años, le animaron a enviar unas imágenes suyas a la agencia de representación de modelos y actores Wanted, con la que continúa trabajando en la actualidad. “Me dijeron: ‘Tú vas a trabajar un montón, eres especial’. Y pum: me salió un anuncio para Mercedes con Raúl Arévalo. Después empezaron las campañas, llegaron los fotógrafos y, a partir de ahí, las editoriales. Luego vino la moda, la pasarela y, más tarde, el cine. Yo fui cogiendo cada cosa con una ilusión casi infantil”, explica a esta cabecera.

En tu trayectoria, ¿alguna vez has escuchado la expresión “es demasiado tarde”?

– Creo que yo misma lo dije.

Ha pasado más de una década, pero Montesdeoca mantiene una convicción intacta. “¿Tú recuerdas por qué estoy aquí yo?”, pregunta. “Estoy aquí por mi edad. Si hubiese tenido 30 años, posiblemente no habría tenido ese plus, ¿no?”. Ella, a quien en varias ocasiones me referí como la Kristen McMenamy patria, mantiene otra certeza con la cabeza bien alta: “La moda me abrió los ojos y me cerró la boca”. “Es la herramienta que tienes para expresarte como persona, para mostrar a los demás quién eres. En mi caso, quiero que vean el tipo de mujer que soy: a la que le gusta moverse, que no es excesivamente glamurosa… pero que, al mismo tiempo, sí lo es. Soy elegante, pero también muy indigente. Soy elfa y a la vez bruja. Tengo muchas facetas y eso es lo que transmito con la ropa. Es lo que me enseñó esta industria”, reflexiona.

– Antes de poner un pie en la pasarela, ¿en qué piensas?

– En ser digna.

Para la canaria, la dignidad es una de las dos cosas que considera primordiales en la vida. La otra es ser consecuente. “Antes lo intuía, ahora lo confirmo”, dice. “Creo que si pierdo eso, pierdo el norte. Pierdo todo”. Esa coherencia se manifiesta en su manera de habitar el cuerpo y el tiempo. En algún trabajo le sugirieron ocultar los brazos por considerarlos flácidos, evitando prendas de tirantes o de manga corta. Su respuesta fue firme: “No, no, pónmelo, pónmelo. Que se vea, que las mujeres nos ponemos así”. “La flacidez es algo bastante normal. Y yo te juro, por Dios, que no me voy a matar seis veces a la semana en tres horas de gimnasio. No tengo tiempo para eso”, alude.

Vestido de E.R.A.X.; casquete de paja de estructura rígida con velo, de MIMOKI; y sandalias de tacón de LILY & YOU.

Asimismo, en una única ocasión tuvo que sobrellevar un comentario alusivo a sus años, sin mala intención, recalca, pero que escuchó claramente. Fue entre bambalinas de la ya desaparecida pasarela Cibeles —hoy conocida como MBFWM— cuando alguien murmuró: “Me tocó la pureta”. Ella, sin pelos en la lengua, respondió: “Soy vieja, pero no estoy sorda. Piensa un poquito por qué estoy aquí. Quizá yo estoy aquí para abrirte camino, para que tú no tengas que dejar esto cuando tengas 30. Puede ser que puedas seguir desfilando con 40 o con 50”.

Algunos de estos episodios los narra en su reciente título La edad es un número. La actitud lo es todo (La Esfera de los Libros), un “libro de emociones”, tal y como ella lo describe. “En él hablo de emociones, porque, no sé si lo sabrás, para mí lo más importante de esta vida es el amor. Hay que ir entregando amor por ahí; las cosas siempre van mejor así”, comenta, y prosigue: “No somos los únicos que sentimos, no somos los únicos que vivimos cosas. Eso es lo que intento contar a través de mi vida: cómo me sentía cuando era pequeña, qué sentí por mi madre, qué sentí con la muerte, qué sentí con el amor. Todo esto, ¿no? Emociones, de eso se trata”.

¿Te dejaste algo por contar?

– Claro. ¿Tú qué te crees que yo le voy a contar todo a todo el mundo? Ni hablar.

¿Habrá segunda parte?

– Nunca. No volvería a escribir otra vez, porque yo escribo para mí. Y eso de que alguien pueda estar leyéndolo me resulta casi una violación de mi intimidad.

Esas emociones de las que hace gala se vuelven especialmente patentes en dos momentos que relata en ese primer y único escrito que ha firmado. El primero, su relación con la muerte; el segundo, íntimamente ligado al anterior, el fallecimiento de su marido y gran amor, ocurrido hace tres años.

Sobre lo primero, explica que aquella experiencia reafirmó algo que ya imaginaba: la importancia del amor. “Me dijeron, sobre las cuatro y media de la tarde que no iba a sobrevivir a la noche. Todo fue una tormenta en mi cabeza que tuve que asimilar muy rápido. ‘¿Cómo me voy a morir?’, pensaba. Y llegó un momento en que me dije: ‘¿Pero saben los míos que yo les quise, que los he querido? ¿Lo saben?’. Me preguntaba si había sido capaz de demostrarlo de verdad, si iba a quedar mi amor o si había sido una imbécil que no había sabido expresarlo. Me quedé con una paranoia enorme. Y pensé: ‘Vale, si no lo hice, la he cagado. He metido la pata hasta el fondo’”, manifiesta. “Cuando se me dio la oportunidad de seguir, aseguré: ‘A mí no se me escapa esto más’. Y desde entonces, por donde quiera que voy, lo intento”.

«Mi mayor sueño es seguir soñando»

Vestido midi vaporoso de bambula con manga larga y volantes, de SIMORRA, y sandalias de tacón de LILY & YOU.

En relación a su eterno amor, recalca que siempre lo recuerda con cariño. “Todavía, en la soledad de casa —que adoro—, surge algún tema o llega un aroma que me recuerda a él. O pienso que a esa hora podríamos estar haciendo algo juntos, o en la cocina preparando su comida favorita. Somos seres humanos, ¿no? Siempre termino esa mezcla de llanto y sonrisa pensando en él. Y cierro esos momentos con un agradecimiento profundo. Pasé una vida entera a su lado y siempre me dejó ser quien yo era. Eso es lo que más le agradezco”, admite con una tierna sonrisa.

Pese a todos los baches que ha tenido que afrontar, no se considera una mujer fuerte. “Tengo las expectativas en su justa medida. El sentido común, para mí, es fundamental. Cuanto mayores son las expectativas, mayor es también la frustración. Por eso no creo que eso sea fortaleza”, asume.

Ahora, además, puede presumir de haber encontrado su sitio consigo misma, de estar a gusto y feliz en su propia compañía, algo que, admite, la capital le ayuda a cultivar. También puede regocijarse de ser, en parte, toda una chica Almodóvar, pues participa en la última gran película del manchego, Amarga Navidad. “Fue él quien me quiso allí. Es un tío maravilloso. Yo estoy flipando con el momento Almodóvar”, declara entre la admiración y la incredulidad que le provoca formar parte de su universo.

Top palabra de honor y encorsetado con falda tubo, ambos en paillettes, combinado con un maxi abrigo de tafetán con volumen, todo de THE 2ND SKIN CO.

Por aquellos días, la primavera comenzaba a vencer el pulso del letargo invernal. Lo hacía entre las enladrilladas calles del Madrid del Siglo de Oro, con un sol que asomaba tímidamente, pero que ahí estaba. Le pregunto a Pino si le queda algún sueño por cumplir. ”Yo no sueño. Yo vivo intensamente el momento. Este momento que he vivido hoy, lo he vivido a tope. No me quiero perder ni un segundo”, comenta, para sentenciar: “Mi mayor sueño es seguir soñando”. Con la autoridad de quien ha vivido y aprendido deja una advertencia: “Lo único que sí le pido a cualquier persona que se me acerque, sea de la edad que sea, es que se explore, que vaya hacia dentro, a ver quién es. Atrévete y, si no te atreves, deja una puertita abierta. La gente, antes de salir afuera, tiene que meterse dentro, porque quien da miedo de verdad es uno mismo”.

Apurando un café y a punto de salir hacia el coche que la aguarda, confiesa que le gustaría creer en la reencarnación y en que los que se fueron la están esperando. “Me encantaría creer en tantas cosas”, ríe. La intercepto una última vez, aludiendo a si, en otra vida, volvería a elegir ser ella misma. “¿Y si no, quién…?”, responde con una mueca cómplice. “Esta ya me la conozco y funciona… ¿Y si la otra me sale rana?”.

Maquillaje y peluquería RODRIGO GALO (The Crew Art) para Saigu Cosmetics y L’oreal Pro
Asistente de fotografía NEREA PADILLA
Asistente de maquillaje y peluquería CARLOS JEREZ
Agradecimientos FRANSEN ET LAFITE

Bvlgari presentó en Milán Eclettica, su nueva colección de Alta Joyería y Alta Relojería, en un evento que combinó arte, diseño y cultura. Más de 160 creaciones, incluidos relojes de lujo, bolsos y fragancias, se mostraron ante una constelación de iconos globales como Dua Lipa, Anne Hathaway, Jake Gyllenhaal, Priyanka Chopra Jonas, Liu Yifei y Kim Ji-won. La velada se desarrolló entre la grandeza histórica de Villa Arconati y la intimidad modernista de Villa Necchi Campiglio, creando un escenario único donde la joyería dialogó con la pintura, la escultura y la arquitectura.

Una velada entre arte, música y gastronomía

La Cena de Gala y el desfile de Alta Joyería se celebraron en Villa Arconati, apodada el “pequeño Versalles de Milán”, con la fachada iluminada dando la bienvenida a los invitados. La chef con estrella Michelin Viviana Varese diseñó un menú que acompañaba un recorrido artístico por tres salas, cada una dedicada a un lenguaje: la pintura en la Sala de Fetonte, la escultura en la Sala del Paesaggio y la arquitectura en el Salón Rococó, donde espejos antiguos multiplicaban la luz y los volúmenes.

La noche culminó con un show-performance espectacular, donde modelos vestidas con diseños de Francesco Murano interactuaban con columnas de luz inspiradas en Roma, proyecciones digitales de las joyas de Bvlgari y composiciones musicales clásicas, creando una experiencia multisensorial que unía los tres lenguajes artísticos de la colección.

El arte y la vida cotidiana

En Villa Necchi Campiglio, Bvlgari presentó un showroom íntimo que reinterpretaba el salotto milanés, mezclando arte, diseño y cultura. Las piezas de Eclettica se exhibieron junto a esculturas de mármol de Carrara y pan de oro de Riccardo Gatti, pinturas de Beatrice Bonafini, vitrinas inspiradas en columnas romanas, tapices Jacquard de Rubelli y mobiliario de colección de Nilufar Gallery. El resultado fue un diálogo constante entre la arquitectura, la escultura y la joyería, donde cada espacio se convirtió en una extensión de la creatividad de la marca.

Por MARCO DE PABLOS

Durante demasiado tiempo, la salud fue un territorio reactivo, un lugar al que acudir cuando algo fallaba. Hoy, sin embargo, el relato está cambiando. Ya no se trata solo de verse bien, sino de sostenerse en medio de un ritmo que no da tregua, menos aún en una ciudad como Madrid.

En ese nuevo imaginario, donde la ciencia se cruza con el estilo de vida y el cuerpo deja de ser un enigma para convertirse en un mapa, empiezan a surgir espacios que no responden a las categorías de siempre. Lugares pensados no solo para tratar, sino para entender. AMUNA es uno de ellos. Ubicado en el número 157 de la calle Velázquez y fundado por la doctora Valentina Sielecki, el proyecto nace de una inquietud muy concreta: abordar la salud sin fragmentarla, conectando las distintas vertientes de la medicina y del acompañamiento desde una mirada mucho más humana y precisa.

Lejos de la clínica tradicional o del bienestar entendido como evasión, aquí todo parece girar en torno a una misma idea que versa en escuchar el cuerpo con más atención y trabajar con él. Hay método, hay ciencia, pero también una sensibilidad particular en la forma de plantear cada proceso, cada diagnóstico y cada decisión. Quizá por eso AMUNA no encaja del todo en lo que ya conocemos y quizá por eso mismo sea más necesario que nunca.

AMUNA se define como un espacio de salud y bienestar integral. ¿Qué significa realmente “salud 360º” y en qué se diferencia de una clínica o de un spa tradicional?

Cuando hablamos de «salud 360º» nos referimos a una visión integrativa del organismo, entendiendo que los sistemas metabólico, hormonal, inmunológico y neurológico están profundamente interconectados. La salud no puede abordarse de forma fragmentada ni centrada únicamente en el síntoma.

En AMUNA trabajamos desde un modelo médico que combina prevención, diagnóstico avanzado y optimización fisiológica. A diferencia de una clínica convencional, donde las especialidades suelen funcionar de manera independiente, aquí los profesionales colaboran de forma coordinada para diseñar estrategias personalizadas. Y a diferencia de un spa tradicional, nuestro enfoque se basa en evidencia científica, tecnología diagnóstica y protocolos médicos orientados a mejorar la salud de forma medible y sostenida.

En un momento en el que se habla mucho de longevidad, ¿qué significa para vosotros vivir más… pero sobre todo vivir mejor?

La longevidad contemporánea ya no se mide únicamente en años de vida, sino en años de vida saludable. En medicina hablamos cada vez más de healthspan, es decir, el tiempo durante el cual una persona mantiene una buena función metabólica, cognitiva y física. Nuestro objetivo es preservar esa funcionalidad el mayor tiempo posible. Esto implica proteger la masa muscular, optimizar el metabolismo, mantener el equilibrio hormonal y reducir procesos inflamatorios asociados al envejecimiento. En definitiva, vivir más, pero con energía, autonomía y calidad de vida.

AMUNA combina medicina preventiva, nutrición, ginecología, genética, entrenamiento y estética. ¿Por qué creéis que el futuro de la salud pasa por integrar todas estas disciplinas bajo un mismo techo?

Porque la fisiología humana no funciona por compartimentos. El metabolismo influye en la regulación hormonal, la nutrición modula la microbiota intestinal, el ejercicio impacta en la sensibilidad a la insulina y en la salud cardiovascular, y todos estos factores se reflejan también en la piel, la composición corporal y el envejecimiento.

Cuando estas disciplinas trabajan de forma integrada es posible construir estrategias terapéuticas mucho más precisas y eficaces. Creemos que el futuro de la medicina será cada vez más preventivo, personalizado e interdisciplinar, con equipos que analicen al paciente desde una perspectiva global.

Uno de los pilares del centro es la medicina de precisión. ¿Cómo cambia el enfoque del tratamiento cuando se entiende la biología individual de cada paciente?

La medicina de precisión permite pasar de recomendaciones generales a intervenciones verdaderamente personalizadas. A través de estudios genéticos, análisis hormonales, evaluación de microbiota o biomarcadores metabólicos podemos comprender cómo funciona el organismo de cada paciente: cómo metaboliza los nutrientes, cómo responde al estrés, cómo regula la inflamación o cuál es su capacidad de producción energética a nivel celular. Esto nos permite diseñar protocolos mucho más específicos y eficaces, ajustados a la biología individual de cada persona.

«La fisiología humana no funciona por compartimentos»

Muchos pacientes buscan soluciones rápidas. ¿Cómo trabajáis en AMUNA para cambiar esa mentalidad hacia una transformación real del estilo de vida?

Es comprensible que muchas personas busquen resultados inmediatos, pero la fisiología humana no responde a soluciones instantáneas. En AMUNA trabajamos mucho en la educación del paciente y en el seguimiento a largo plazo. Cuando una persona comprende qué está ocurriendo en su metabolismo o en su equilibrio hormonal y empieza a observar cambios objetivos en sus biomarcadores, se produce un cambio de mentalidad. La salud deja de verse como una solución puntual y pasa a entenderse como un proceso de optimización progresiva.

En el centro habláis mucho de medir resultados: biomarcadores, metabolismo, función mitocondrial… ¿Por qué es tan importante medir la salud?

Porque en medicina lo que no se mide es difícil de optimizar. El análisis de biomarcadores nos permite evaluar de forma objetiva procesos clave como la inflamación sistémica, la regulación hormonal, la eficiencia metabólica o la producción energética mitocondrial. Estos indicadores nos dan información mucho más profunda que los parámetros convencionales de salud. Gracias a esa medición podemos diseñar intervenciones personalizadas y, sobre todo, monitorizar cómo responde el organismo a cada tratamiento.

AMUNA también incorpora un espacio de medical wellness con gimnasio, spa o crioterapia. ¿Qué papel juega el movimiento y la recuperación?

El movimiento es uno de los determinantes más importantes de la salud a largo plazo. La masa muscular, la capacidad cardiovascular y la movilidad están directamente relacionadas con la longevidad y con la prevención de enfermedades metabólicas. Sin embargo, el estímulo físico necesita ir acompañado de procesos adecuados de recuperación. Estrategias como la crioterapia, los protocolos de regeneración o el trabajo sobre el sistema nervioso ayudan a reducir la inflamación, mejorar la adaptación al ejercicio y optimizar los procesos de reparación celular.

La belleza y la salud cada vez están más conectadas. ¿Cómo abordáis la medicina estética funcional?

Desde nuestra perspectiva, la estética es una expresión visible de los procesos biológicos internos. Cuando el organismo mantiene un equilibrio hormonal adecuado, una buena función metabólica y niveles bajos de inflamación, la piel, el cabello o la composición corporal reflejan ese estado de salud. Por eso hablamos de medicina estética funcional: intervenciones que no se limitan a la superficie, sino que acompañan y potencian el equilibrio fisiológico del organismo.

El estrés, el sueño o la salud mental se han convertido en grandes retos de nuestra época. ¿Cómo integráis estos factores?

Hoy sabemos que el estrés crónico y la alteración del sueño tienen un impacto directo en el sistema hormonal, el metabolismo de la glucosa, la inflamación y los procesos de envejecimiento celular. Por ello, en nuestros programas evaluamos también estos factores y trabajamos en la regulación del sistema nervioso, la optimización del descanso y la mejora de la resiliencia fisiológica frente al estrés. La salud no puede entenderse únicamente desde el cuerpo físico, sino desde el equilibrio global del organismo.

AMUNA funciona también como un club o comunidad. ¿Qué importancia tiene ese entorno?

La evidencia científica demuestra que los cambios de hábitos se sostienen mejor cuando existe acompañamiento y continuidad. Crear una comunidad permite reforzar la motivación, generar compromiso y acompañar al paciente durante todo el proceso de transformación. La salud no se construye en una única consulta médica, sino en el día a día.

¿Estamos entrando en una nueva era donde la salud es el nuevo lujo?

En cierto modo sí. Durante décadas el lujo se ha asociado principalmente al consumo material. Hoy cada vez más personas entienden que el verdadero lujo es disponer de tiempo, energía, claridad mental y bienestar físico. Invertir en salud preventiva es, probablemente, una de las decisiones más relevantes para la calidad de vida futura.

«La salud no puede entenderse únicamente desde el cuerpo físico, sino desde el equilibrio global del organismo»

Si tuvierais que dar tres hábitos fundamentales para empezar a optimizar la salud hoy mismo, ¿cuáles serían?

  1. Dormir entre siete y ocho horas de calidad, ya que el sueño regula procesos hormonales, metabólicos y de reparación celular.
  2. Incorporar entrenamiento de fuerza de forma regular, clave para preservar masa muscular y salud metabólica. Priorizar una alimentación basada en alimentos reales, con densidad nutricional y baja carga de ultraprocesados.
  3. Son intervenciones sencillas, pero con un impacto fisiológico enorme a largo plazo.

Por AMUNA pasan perfiles muy conocidos cuando visitan España. ¿Qué buscan este tipo de pacientes?

En general, los artistas y altos ejecutivos con agendas muy exigentes buscan optimizar su rendimiento físico y mental. Necesitan mantener altos niveles de energía, recuperarse con rapidez y preservar su salud en contextos de gran presión y movilidad constante. Sin embargo, sus objetivos no son muy diferentes a los de cualquier otra persona: sentirse mejor, dormir bien, tener energía y cuidar su salud a largo plazo.

«Cuidar el cuerpo y la salud no es una cuestión superficial, sino una parte esencial del bienestar y del rendimiento humano»

¿Las figuras públicas están ayudando a cambiar la conversación sobre la salud?

Sin duda. Cuando las celebrities hablan abiertamente de bienestar, longevidad o salud mental, contribuyen a normalizar algo fundamental: cuidar el cuerpo y la salud no es una cuestión superficial, sino una parte esencial del bienestar y del rendimiento humano. Ese cambio cultural está ayudando a que cada vez más personas se interesen por una visión preventiva y consciente de la salud.

También creemos que es importante romper con la idea de que cuidar la salud es un lujo reservado a unos pocos. Aunque somos conscientes del perfil de pacientes que acuden a nuestro centro, nos interesa contribuir a una conversación más amplia. La salud preventiva debería ser un objetivo accesible y aspiracional para cualquier persona.

Durante décadas el sistema sanitario se ha centrado principalmente en tratar la enfermedad una vez aparece. Sin embargo, la medicina moderna está demostrando que anticiparse a los desequilibrios metabólicos, hormonales o inflamatorios, no solo mejora la calidad de vida, sino que también es mucho más eficiente a largo plazo. En muchos sentidos, invertir en prevención termina siendo mucho más razonable que depender únicamente de la medicina paliativa. En este contexto, creemos que el verdadero cambio cultural consiste en entender que la salud no es un lujo, sino una de las inversiones más inteligentes que podemos hacer para nuestro futuro.

El 20 de marzo vuelve a convertirse en una fecha señalada para Chopard. Fiel a su tradición, la maison suiza se suma al Día Internacional de la Felicidad con una celebración que combina su filosofía creativa con una nueva propuesta de alta joyería. Para esta ocasión, la firma presenta nuevos collares corbata de su colección Happy Hearts, piezas elaboradas en oro ético de 18 quilates que capturan el espíritu optimista de la casa y que llegan acompañadas de una campaña protagonizada por la supermodelo Bella Hadid, embajadora de la marca.

Joyas que reinterpretan el glamour del Art Déco

La nueva propuesta de Chopard se inspira en el renovado interés por el estilo Art Déco, una estética asociada históricamente al glamour, la elegancia y las líneas depuradas. Los nuevos collares corbata de la colección Happy Hearts recuperan ese espíritu con un diseño estilizado que se adapta con facilidad al movimiento y al estilo de quien lo lleva.

Cada pieza está realizada en oro blanco o rosa ético de 18 quilates y destaca por un ingenioso sistema de corazón corredizo que permite ajustar la joya mediante un discreto botón pulsador. El motivo central puede presentarse engastado con diamantes o decorado con nácar rosa, aportando una estética delicada y luminosa que refuerza el carácter emocional de la colección.

Diamantes móviles que celebran la alegría de vivir

Uno de los elementos más icónicos de estas nuevas creaciones son los diamantes móviles que brillan en los extremos de la cadena. Encerrados entre delicados corazones de oro, estos diamantes se mueven con cada gesto, creando un juego de luz dinámico que aporta vida y energía a la joya.

En las imágenes que acompañan al lanzamiento, Bella Hadid encarna ese espíritu de libertad y movimiento que define a la colección. La modelo, una de las figuras más influyentes del panorama internacional, refuerza con su imagen la conexión entre elegancia contemporánea y optimismo que la maison quiere transmitir con estas piezas.

Un homenaje al legado de los Happy Diamonds

Las nuevas creaciones se inscriben en la prolongación del concepto Happy Diamonds, una innovación introducida por Chopard en 1976 que revolucionó el mundo de la relojería y la joyería. La idea de diamantes libres que “bailan” entre dos cristales de zafiro se convirtió rápidamente en un sello distintivo de la firma y en una metáfora visual de la libertad y la alegría.

En 2026, además, esta historia adquiere un significado especial: la maison celebra el 50 aniversario de los Happy Diamonds, medio siglo de creatividad que ha consolidado este diseño como uno de los iconos más reconocibles de la marca.

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Una celebración global dedicada a la felicidad

Más allá de la presentación de nuevas piezas, el Día Internacional de la Felicidad forma parte de una tradición profundamente arraigada en la identidad de Chopard. Cada año, las boutiques de la casa en todo el mundo organizan experiencias especiales para conmemorar la fecha, desde decoraciones florales hasta talleres creativos pensados para compartir momentos positivos.

Con estas iniciativas, la firma busca extender su visión de la felicidad más allá de la joyería, creando una cadena de experiencias que conectan a las personas con emociones positivas y con la alegría de celebrar los momentos más valiosos de la vida.