Por MARCO DE PABLOS

Cuando Barcelona abrió el concurso para la rehabilitación de varios edificios del distrito 22@, José María Torralba, Alejandro Ciudad y Carlos Campos decidieron presentar una propuesta conjunta sin imaginar que aquel proyecto acabaría transformándose en algo mucho más determinante que una adjudicación. Lo que comenzó como un ejercicio compartido de intuición terminaría convirtiéndose en el origen de ROTO Estudio, hoy una de las firmas con mayor proyección dentro del panorama nacional arquitectónico.

El concurso —que finalmente no ganaron— permanece, sin embargo, como una pieza fundacional dentro de su trayectoria. “Aunque fue un proyecto que no nos adjudicaron, para nosotros sigue siendo una victoria personal”, explican sus fundadores. “Ha envejecido con una dignidad asombrosa sobre el papel. Volvemos a él constantemente y siempre nos arranca una sonrisa”. Lejos de entender aquella resolución como un fracaso, encontraron en ese proceso una certeza mucho más valiosa: la convicción de que su manera de pensar la arquitectura poseía ya una identidad propia, sólida y honesta.

Fundado en 2021, ROTO Estudio nació precisamente de esa intuición compartida. De comprender que el verdadero éxito no siempre reside únicamente en construir, sino también en ser capaces de sostener una mirada coherente sobre el espacio, la ciudad y la forma de habitar. “Fue el momento en el que entendimos que ROTO no era solo una idea, sino una realidad capaz de generar una arquitectura de la que siempre nos sentiríamos orgullosos”, recuerdan.

– El nombre del estudio es muy esclarecedor. ¿Qué significa para vosotros esa idea de “romper” dentro de la arquitectura?

Para nosotros, en un mundo que se consume a pasos agigantados y donde todo es desechable, romper es, simplemente, perdurar. Parece una contradicción, pero el acto más disruptivo que puede cometer un arquitecto hoy es crear algo que no necesite ser sustituido. Rompemos con la inercia de la obsolescencia. Romper no es un gesto de violencia sobre la forma, sino un compromiso con la resistencia: fracturar esa rueda de consumo frenético para proponer espacios que se mantengan en pie, física y emocionalmente, mientras todo lo demás pasa de largo. En ROTO, romper significa detener el tiempo.

– En un contexto donde la disciplina parece cada vez más ligada a lo inmediato y lo visual, ¿en qué momento sentisteis la necesidad de desafiar a ese modelo?

– Nos negamos a aceptar que la arquitectura tiene fecha de caducidad y nos dimos cuenta de que el sector estaba cayendo en una especie de fast-fashion espacial: proyectos diseñados para el impacto inmediato de un flash, pero que envejecen mal a los cinco años, tanto física como conceptualmente. Fundamos el estudio para perseguir la permanencia. No nos interesa lo que es tendencia hoy, sino lo que seguirá siendo relevante en un futuro. Queríamos romper con ese paradigma de la novedad por la novedad y proponer una alternativa donde el diseño no pase de moda porque no responde a ellas, sino a verdades constructivas y humanas. ROTO es nuestra forma de decir que el mayor cambio de paradigma hoy es, precisamente, volver a construir para siempre.

«El acto más disruptivo que puede cometer un arquitecto hoy es crear algo que no necesite ser sustituido»

– Defendéis una arquitectura “sobria, precisa y silenciosa”. En un mundo saturado de estímulos, ¿puede lo silencioso convertirse en un verdadero lujo?

– Evitamos términos como lujo o paz porque suelen desvirtuar la realidad física de la arquitectura. Para nosotros, el silencio no es un concepto místico, es una herramienta de libertad. En un mundo saturado que intenta capturar nuestra atención a cada segundo, la arquitectura tiene la responsabilidad de actuar como un paréntesis: un lugar donde nada te invade.

Lo que hoy es verdaderamente escaso es la disponibilidad de uno mismo. Proyectar un espacio silencioso es, en realidad, regalar tiempo al habitante. Una arquitectura sobria y precisa no es una arquitectura vacía, es un escenario que no te impone un estado de ánimo ni te reclama atención constante. Es el valor de lo esencial: crear un refugio donde el ruido del mundo se detiene para que la vida, en su forma más pura y personal, pueda volver a suceder sin interferencias.

– También dais mucho peso al paso del tiempo. ¿Cómo se diseña un lugar pensando en cómo va a vivirse dentro de diez o veinte años?

– Diseñar pensando en el futuro no es intentar adivinar qué pasará en veinte años, sino construir un escenario que sea capaz de abrazar el cambio. Los sueños tienen diferentes plazos y la arquitectura debe ser lo suficientemente generosa para adaptarse a ellos. A veces, proyectamos un lugar sabiendo que es solo una etapa, un refugio para el presente; en esos casos, nuestra misión es exprimir todo el potencial de ese ‘ahora’ para que el cliente lo habite con plenitud. Otras veces, el diseño debe ser más elástico: prever la llegada de un nuevo miembro a la familia, la necesidad de un rincón para el pensamiento o la transformación del trabajo en el hogar. No diseñamos monumentos estáticos, sino estructuras sensibles que aceptan la evolución de quienes las viven. Para nosotros, proyectar a largo plazo es crear una base sólida y honesta que permita que la vida fluya, cambie y se reescriba sobre ella sin que el espacio pierda su sentido.

– Frente a una sostenibilidad muchas veces convertida en discurso, defendéis una postura más crítica basada en construir menos y mejor. ¿Cómo se convence a un cliente de ese enfoque?

– Convencer a un cliente de que construir menos es construir mejor requiere un cambio de perspectiva: pasar de la economía del coste a la economía del tiempo. Es cierto que lo que nace para perdurar exige una inversión inicial distinta, pero si medimos la vida de un edificio en décadas y no en meses, la durabilidad es la única apuesta segura. No hay nada más costoso y menos sostenible que aquello que debe ser reparado o sustituido al poco tiempo. Debemos ser conscientes de que operamos en un mundo de recursos finitos, y no me refiero solo a la materia, sino a la energía que sostiene cada espacio. Nuestra labor es pedagógica: enseñamos que la verdadera sostenibilidad no es un añadido tecnológico, sino una decisión arquitectónica. Al final, la mayor forma de respeto hacia el planeta es crear algo tan preciso y honesto que nadie sienta jamás la necesidad de derribarlo. La renuncia a lo superfluo es, en realidad, una ganancia de libertad y de futuro.

«Evitamos términos como lujo o paz porque suelen desvirtuar la realidad física de la arquitectura»

Entre Muros.

Desde esta visión, ROTO Estudio profundiza en las ideas que definen su manera de entender la arquitectura: desde su aproximación a los workplaces —cada vez más protagonistas en las nuevas dinámicas laborales— y al modelo contemporáneo de vivienda, hasta su relación con la ciudad y la forma en la que habitamos los espacios. Una reflexión sobre cómo construir lugares capaces de permanecer, adaptarse y responder de forma honesta a quienes los viven.

-En vuestros proyectos de workplace, la oficina se plantea como un espacio pensado para ser habitado. ¿Cómo creéis que debería evolucionar la arquitectura del trabajo en los próximos años?

– La oficina ya no es un lugar al que se va; es un lugar en el que se habita. Como ocurre en el cine o en la propia literatura, la arquitectura es un espejo de la sociedad, y hoy nuestra sociedad demanda refugio. El futuro del trabajo no pasa por jerarquías rígidas ni por espacios asépticos, sino por la domesticidad. En proyectos como LOOM Home, nuestra obsesión es que el usuario se sienta tan seguro y acogido como en su propio hogar. Crear espacios de oficina ‘domesticados’ significa entender que la productividad nace del bienestar. Necesitamos rincones para ese café que nos reconecta o zonas de descanso que respeten nuestros ritmos biológicos. No estamos diseñando estaciones de trabajo, estamos diseñando escenarios de vida. La arquitectura del trabajo debe evolucionar hacia una sensibilidad donde el espacio nos cuide, permitiéndonos ser más humanos mientras somos profesionales. El verdadero lujo en el workplace hoy es, simplemente, sentirse en casa.

-En vivienda, sin embargo, el enfoque parece aún más íntimo y específico. ¿Cómo evitáis la repetición en un contexto donde muchas soluciones tienden a estandarizarse?

– Evitamos la estandarización mediante un ejercicio de escucha casi antropológica. Cada persona tiene una forma de habitar que es única, un mapa de hábitos que no puede resolverse con soluciones genéricas. Nuestra labor es traducir esas necesidades íntimas en espacios, pero bajo una premisa clara: la buena arquitectura es la que se vuelve silenciosa.

Para nosotros, el éxito de un proyecto reside en que el habitante no note que la arquitectura está ahí porque jamás le pone barreras. Solo nos damos cuenta de que algo está mal diseñado cuando nos incomoda: ese mueble de cocina inaccesible o ese rincón muerto que nunca logras habitar. Proyectamos para eliminar esas fricciones. Buscamos que el espacio fluya de tal manera que el cliente pueda ser él mismo sin obstáculos. Al final, no diseñamos casas para ser admiradas, sino para ser vividas.

Vivienda LDR.

Vivienda LDR.

– Referenciáis a importantes figuras del sector. ¿De qué manera reinterpretáis esas influencias para evitar caer en una estética reconocible o derivativa?

– No miramos a los grandes nombres para calcar sus formas, sino para descifrar el rastro que dejaron. Reinterpretar no es repetir un lenguaje, es heredar una obsesión por la excelencia. No nos interesa el ‘estilo’ de un maestro, que no es más que el residuo del tiempo, sino la pulsión que le llevó a colocar una piedra sobre otra de una manera determinada. Para evitar lo derivativo, buscamos la raíz, no la hoja. Nos fijamos en cómo resolvieron el silencio, en cómo tensaron los materiales o en cómo domesticaron el vacío. La verdadera influencia se siente en la solidez de una decisión bien tomada.

«ROTO es nuestra forma de decir que el mayor cambio de paradigma hoy es, precisamente, volver a construir para siempre»

Con una identidad cada vez más definida y una manera de proyectar basada en la coherencia y la permanencia, ROTO Estudio atraviesa ahora una etapa de consolidación y crecimiento estratégico. Nuevos proyectos, distintas escalas y la exploración de otros ámbitos como el retail o la restauración forman parte de una evolución que el estudio aborda sin renunciar a la precisión ni al rigor que han marcado su trayectoria desde el inicio.

– Compartís una visión muy clara desde el inicio. ¿Cómo ha influido vuestra relación previa en la forma en la que trabajáis hoy?

– Nuestra relación es el cimiento de todo lo que construimos. Se basa en un respeto profundo que, con los años, se ha transformado en una suerte de gramática común. No necesitamos grandes explicaciones para entendernos; compartimos una frecuencia que nos permite detectar cuándo una idea tiene la fuerza suficiente para seguir adelante o cuándo debemos descartarla.

Auditorio Santalucía.

Auditorio Santalucía.

– En un momento de crecimiento, ¿cómo se protege esa coherencia inicial frente a la escala, los nuevos encargos y las inevitables presiones del mercado?

– Es un reto constante. Existe una vorágine exterior que parece querer engullirlo todo, pero la combatimos fortaleciendo nuestra mirada común. La coherencia de ROTO no nace de una imposición, sino de un equipo que comparte una misma forma de entender el oficio; eso es lo que nos permite crecer sin desvirtuarnos. Sin embargo, no somos ajenos a la realidad. Los arquitectos no poseemos verdades absolutas. En este momento de expansión, entendemos que nuestro papel es también el de gestores de la realidad de nuestros clientes. El mercado oscila sin pausa y nos obliga a ser flexibles. Ser coherentes hoy no significa ser rígidos, sino tener la lucidez de saber cuándo es necesario parar, reformular y continuar desde un nuevo paradigma que se adecue a la capacidad económica del proyecto. Para nosotros, proteger nuestra esencia es precisamente eso: saber adaptar nuestra precisión a las mareas del mundo real sin renunciar nunca a la honestidad de lo que construimos.

Por MARCO DE PABLOS
Fotografía ROMÁN CEPEDA

REMEDIOS y SAMARA AMAYA se mueven por el flamenco como quien respira. La voz de la madre, una de las grandes del género en España, parece desafiar al tiempo, mientras su hija, forjando una carrera en solitario, promete dejar su propia huella en él. Ambas conocen los obstáculos de la industria y saben lo que cuesta abrirse camino en ella, pero, al final, su medida del éxito es simple y rotunda: que les guste a ellas.

En su mano izquierda, Camarón de la Isla llevaba tatuada una estrella de David y una luna creciente, un símbolo que hoy también adorna la piel de Remedios Amaya, conocida como “La Camaronera” por su estrecho vínculo con el cantaor isleño, y la de su hija, Samara. Ambas llevan sus raíces como estandarte, conscientes de que forman parte de una de las últimas estirpes del flamenco. 

“Este tablao lo había visto por la tele con Lola Flores y muchos otros artistas que hicieron un reportaje aquí. Y la verdad es que siempre había tenido ganas de venir a esta casa tan preciosa”, cuenta la matriarca, haciendo referencia al Corral de la Morería. Por su icónico escenario y bajo la atenta mirada de los personajes que protagonizan Pelando la pava —la obra que adorna el interior del local, realizada por Juan Barba y encargada por Manuel del Rey, fundador del establecimiento hace más de siete décadas— han pasado algunos de los cantaores y bailaores más laureados de todos los tiempos: desde Pastora Imperio, encargada de inaugurarlo, hasta Antonio Gades, Lucero Tena o La Paquera de Jerez, y ahora, también ellas. 

Están en su hábitat, sobre las tablas y bajo los focos de un enclave mítico. Porque la felicidad de Remedios ha tenido siempre como telón de fondo otro santuario del flamenco: el histórico escenario de Los Gallos, en pleno barrio de Santa Cruz, uno de los arrabales con mayor aura de la capital hispalense, ciudad en la que ambas residen en la actualidad. “Ahí ha sido donde yo me he hecho artista”, confiesa la mayor del clan. 

Su nombre original es María Dolores Amaya Vega y nació en Triana. No podía ser de otra manera. Desde muy joven comenzó a alternar en las grandes salas de la capital andaluza, donde fue dándose a conocer entre los principales referentes del género en España y ganándose el aplauso unánime de los más entendidos. Así fue forjando una trayectoria sólida y respetada hasta que, en 1983, dos productores y grandes amigos suyos, Paco Cervantes y Gonzalo García Pelayo, se pusieron en contacto con ella para comunicarle, posiblemente, la noticia más importante de toda su carrera. “Yo vivía entonces en Málaga, tenía unos 19 años y mi hijo mayor apenas contaba con unos meses”, recuerda emocionada. “Un día me llamaron y me dijeron: ‘Remedios, nos hemos acordado de ti’. Yo pregunté: ‘¿Qué pasa?’. Y me respondieron: ‘Hemos pensado llevarte a Eurovisión’. No me lo podía creer: ‘¿Cómo que voy a ir a Eurovisión a representar a España?’”. Al evocarlo, su voz se quiebra levemente. “Ahí sentí que se cumplía un sueño, porque lo que yo quería era darme a conocer al mundo entero”. 

Remedios Amaya sobre su paso por Eurovisión: “Fui allí representando a España y representando mi raza, porque yo soy gitana por los cuatro costados. Representé lo que soy”

Su participación en el concurso musical por excelencia en Europa marcó un antes y un después. Interpretó Quién maneja mi barca en solitario y llenó el escenario con su sola presencia. Salió con la melena suelta, los bucles perfectamente definidos y una cinta estilo boho cruzando su frente, a juego con un vestido de rayas blancas y azules elegido a última hora. La organización le prohibió el diseño original: un traje negro con pedrería que se perdía sobre el color del escenario. Esa fue la excusa que le dieron. Actuó descalza, al no encontrar zapatos de su número que combinaran con el look final, y sentó cátedra ante un público que no estaba preparado ni para esa actuación ni para la fuerza de una mujer así. “Yo flipé. No gané, porque no me dieron ni un punto, pero bueno… Fui allí representando a España y representando mi raza, porque yo soy gitana por los cuatro costados. Representé lo que soy”, rememora.

La cantante de éxitos que aún hoy resuenan en grandes reuniones como Turu Turai, Me voy contigo, La calle del olvido o Dos toreros, mantiene su timbre como si los años no hubieran pasado. Fuimos testigos de ello. Entre foto y foto, se arrancaba a cantar, dejando atónitos a todos cuantos por allí pululábamos, pese a que grandes tabiques nos separasen de ella. Su voz es infinita.

A su llegada, pidió una manzanilla con una rodaja de limón. Quién sabe si ese es su secreto mejor guardado, aunque, a ciencia cierta, parece no ser lo único que la mantiene imparable. Con la mirada puesta en el futuro, reconoce que se presentan cosas muy prometedoras. “Yo digo que este año es el mío”, afirma. “Tengo un proyecto con unos cantantes mexicanos maravillosos. Me encanta la idea. Siempre he soñado con cantar con artistas de otros lugares sin perder mis raíces, porque eso es lo mío. Pero también quiero llevar mi música a otros terrenos, compartirla con gente buena que te transmita cosas”. Además, hay una grabación en marcha con Cucurucho Valdés, nieto de Bebo Valdés, uno de los más grandes intérpretes que ha dado Cuba, algo que para ella representa un logro muy importante. “Y, por supuesto, cuando llegue el momento, grabar con mi hija Samara. No porque sea mi hija, sino porque canta como los propios ángeles. Cada día canta mejor”, concluye orgullosa y entusiasmada, dejando claro que su legado sigue y seguirá vivo por mucho tiempo.

El nombre de su primogénita no es en vano. Samara significa la protegida de Dios, un concepto que parece marcar cada paso de su vida personal y profesional. “En mi familia todos cantan y bailan, quien no toca la guitarra, toca el cajón… y todo con un nivelazo. Yo, sin embargo, no abrí la boca en casa hasta los 16 o 17 años”, admite a FEARLESS.

Ha crecido escuchando flamenco, pero no fue hasta unos años antes de alcanzar la mayoría de edad cuando decidió soltar todo lo que llevaba dentro. “Fue una Nochebuena. En casa se celebra muchísimo el 24 y el 25 de diciembre y ya me dejaban beberme una copita. Y con esa copita salí cantando. Recuerdo que mi gente se miraban unos a otros como diciendo: ‘No. Esto no puede ser verdad’”, narra con una sonrisa. “Fue el momento en el que pude decir: ‘Voy a soltarlo’. Ahí empezó todo. A partir de entonces, mi madre comenzó a llevarme y a subirme a los escenarios”.

Reconoce que no es sencillo ser hija de una de las grandes artistas flamencas. “Por una parte es una putada y, por otra, tiene algo muy bueno porque al final eres hija de… y, al menos, te escuchan. Pero luego vienen las comparaciones. Es jodido”. No resulta extraño, por tanto, que la presión haya estado presente desde sus inicios. Sin embargo, lejos de frenar su camino, esa carga no la ha detenido y, a la vista está, tampoco lo hará. De hecho, se muestra agradecida por haber crecido en un entorno como el suyo. “Si hablamos de flamenco, bajo mi punto de vista, el estudio, conservatorio o técnica, tiene que ir acompañado de la vivencia. Tienes que estar en una juerga, vivir la noche o la tarde. Da igual la hora. Una juerga se puede hacer a cualquier momento, porque lo que se vive ahí no se aprende en un libro”, pone de manifiesto, citando a Paco de Lucía, firme defensor de esta misma idea.

“Tengo el listón muy alto y para mí no vale cualquier cosa”, asegura. En este momento se encuentra inmersa en el desarrollo de nuevos proyectos: “Quiero grabar varios temas, hacer cosas con mi madre y también en solitario. Me interesa fusionar el flamenco, hacer propuestas novedosas e integrarlo con otras culturas. Creemos que es el momento”, explica.

Mientras tanto, a la vida solo le pide poder triunfar, aunque no se considera especialmente amiga de la fama, tal y como asegura: “No busco el foco. Yo hago lo que siento a mi manera. Si le gusta a diez personas, bien. Si le gusta a cien, también. Sobre todo, que me guste a mí”. Y, por supuesto, salud.

Antes de despedirse, hace una última reivindicación. “Está muy bien fusionar y evolucionar, a mí me encanta, pero creo que la gente se está olvidando de la raíz. Tenemos la suerte de que todavía hay grandes artistas vivos. A veces parece que no interesa mirar atrás porque ‘eso no vende’. Un día ya no estarán y entonces tendremos que buscarlos en vídeos. Ahora todavía se les puede escuchar de cerca. No deberíamos olvidarnos de eso”. Razón no le falta. Y para mantener vivo ese legado estarán artistas como ella, con una trayectoria prometedora y una identidad firme que no olvida de dónde viene.

Termina la jornada y madre e hija abandonan el Corral, no sin antes hacernos partícipes de una promesa. “Oye, Remedios, ¿y si hablamos para que vengas con Samara a cantar aquí una noche?”, cuenta emocionada la propuesta. “Yo me quedé así y les dije: ‘Sí, claro’”. Habrá que esperar.

Maquillaje y peluquería BELÉN TUDANCA para HARPO MAKE UP SCHOOL
Agradecimientos CORRAL DE LA MORERÍA
Por MARCO DE PABLOS
Fotografía ALICIA RAMOS

Antes de imponer su filosofía del slow work en marcas de lujo como Taschen o Abadía Retuerta, Cristina Díaz de Bustamante ya sabía que en la creatividad, la prisa es enemiga. Desde su estudio, mezcla estrategia, paciencia y autenticidad, demostrando que escuchar más y correr menos puede ser la clave del éxito.

En un mundo donde la inmediatez parece ser la única moneda de cambio, Cristina Díaz de Bustamante propone una nueva alternativa. Reconocida como una de las voces más influyentes en dirección y estrategia de marca, ha logrado transformar ideas en experiencias memorables, liderando proyectos para firmas como Abadía Retuerta, Four Seasons Hotel Madrid, Paris 64 o Taschen.

Fundadora de su propio estudio creativo, compuesto por todo un equipo multidisciplinar que abarca desde diseñadores gráficos hasta productores audiovisuales, es férrea defensora de una máxima: “Siempre digo que somos ‘alfareros del diseño’, también que proponemos una comunicación ‘hecha a mano’. Trabajar más despacio te permite adentrarte en los mundos de tus clientes con una mayor visión y comprensión”.

La paciencia como ventaja

Defensora del slow work, un concepto quizá desconocido para muchos pero que acabará por imponerse, Cristina aclara que no se trata de un lujo ni de una renuncia, todo lo contrario, es una ventaja. “Las prisas no son buenas. Cuando trabajas despacio pones tus cinco sentidos en funcionamiento y los resultados son infinitamente mejores”, asegura. Este enfoque consciente y pausado no significa incumplir plazos, sino alcanzarlos y superar expectativas, siempre desde la calidad, la atención y la reflexión.

La escucha y la observación son pilares de su proceso creativo: “Vivimos en un mundo frenético, saturados de información. La observación es primordial para entender las tesituras de los clientes, para captar insights y tendencias que luego se pueden aplicar en el proceso creativo. Solo desde el silencio se puede crear con sentido”.

Este método requiere también enseñar a los clientes a valorar la calidad sobre la cantidad. Cristina describe su papel como un “acompañamiento en la definición de su estrategia desde la confianza”. “Nos interesa escucharles y luego ayudarles a ordenar sus ideas… No se trata de hacer mucho o todo, sino de hacer menos y, como bien dices, mejor”, puntualiza. “Para mí, el lujo es un concepto especial. Es la suma de muchos factores tratados con delicadeza… Las marcas de ese nivel deben tener una ‘empatía sofisticada’ y observar hacia dónde va el mundo”, ahonda desde la experiencia que la avala.

Y es que Díaz de Bustamante aplica la misma filosofía de autenticidad en cada proyecto, distinguiendo lo que es coherente de lo que simplemente sigue una tendencia. “Lo que es auténtico responde precisamente a la cultura de la empresa. Cuando una marca tiene una cultura real de sostenibilidad, buen hacer y sensibilidad, eso se percibe. Lo que no es real, cae por su propio peso. Es solo ruido”.

Mindfulness en acción

La dimensión espiritual es central en la vida y el trabajo de esta adalid del slow work. Certificada en Mindfulness y Psicología positiva, construye sus decisiones estratégicas desde la calma y la conciencia. “Uno de mis mantras es ‘vivir un día a la vez’, no futurizar demasiado. Entonces, intentas hacer lo mejor que puedes con aquello que tienes encima de la mesa. Meterte de lleno en una sola tarea facilita mucho tanto el proceso creativo como la toma de decisiones”, reflexiona.

Incluso la espiritualidad se refleja en la creación artística y cultural que abandera: “Muchos artistas han creado a lo largo de la historia desde este prisma, como Mark Rothko, o más recientemente Rosalía, que ha elaborado un álbum lleno de contenido místico que se nota que se gestó con mimo y tiempo”.

Asimismo, destaca por capacidad para conectar a mujeres líderes de opinión, fomentando un entorno de soporte mutuo: “Nos interesan el crecimiento y el progreso y colaboramos para que todo ello se dé. Nos nutrimos las unas a las otras desde la no competencia y creo que esto es porque somos cada vez más conscientes de que juntas, llegamos más lejos”.

Para ella, el éxito no se mide por premios o cifras: “Para mí el éxito es la paz interior”. Y para quienes sienten la presión de la vida acelerada, propone un gesto concreto y sencillo: “Propondría una pequeña rutina, un ‘ritual’ de media hora al día… Estás en silencio, te conectas con el momento presente y con la divinidad, y luego haces lo que tienes que hacer lo mejor que puedes y sueltas el resultado”. Porque como recuerda, la clave no está en correr, sino en avanzar con consciencia. O mejor dicho, vivir y trabajar sin prisa, pero sin pausa.

Por MARCO DE PABLOS
Fotografía ROBERTO MAROTO
Estilismo NOELIA VILLAVERDE

A los 53 años debutó en un sector que antes miraba con recelo y al que hoy abraza. Con el tiempo, confiesa, aprendió que la moda le abrió los ojos y le cerró la boca. Más de una década después, y tras haber vivido mucho, quizá demasiado, PINO MONTESDEOCA puede presumir de algo excepcional: haberse encontrado a sí misma. También de formar parte del elenco de un filme de Almodóvar.

“Admiro profundamente todo lo que haces”, le confesó doña Letizia a la protagonista de estas páginas apenas veinticuatro horas antes de la realización del presente reportaje. Una afirmación que, por supuesto, no resulta gratuita y que Pino Montesdeoca difícilmente esperaba escuchar de labios de la reina. Desde hace varios años se ha consolidado como una de las modelos punteras del panorama de la moda española. Temporada tras temporada, diseñadores y firmas se rinden ante su tez de porcelana, su larga melena plateada y su arrolladora personalidad, deseosos de verla lucir sus últimas creaciones dentro y fuera de la pasarela. ¿Quién se lo iba a decir cuando, siendo una niña, aspiraba a ser cantante o astronauta? Pero la vida da muchas vueltas, y si no, que se lo digan a ella.

Su presencia se intuía en el interior de la floristería Fransen et Lafite, dentro del antiguo barrio de las Musas, ahora conocido como Las Letras. Sabíamos de su llegada incluso antes de que atravesara las cortinas que separaban el espacio en el que el equipo se desplegó del resto del local. Aquella mañana abundaban peonías, gerberas y crisantemos, entre otras muchas variedades florales; sin embargo, Pino destacaba por encima de todas. Se movía por allí con la misma libertad con la que el viento agita las copas de los árboles. Así es ella, una mujer libre que a temprana edad  comenzó a tener  la sensación de no encajar. “Me daba la impresión de que no encajaba ni siquiera en mi familia. Incluso podía mirar a los demás y pensar: ‘¿De verdad son de mi familia?’”, cuenta, y recalca: “Tenía ideas de ser diferente. Siempre me sentí diferente”.

Mientras la terminan de ataviar, relata algunas de esas vivencias que le acompañan desde la infancia y que han marcado su manera de estar en el mundo. Como canaria que es, vivía con entusiasmo los días previos a la llegada del carnaval. Durante esas fechas, su casa se llenaba de personas diversas, entonces oprimidas a ojos del mundo, que pasaban horas cosiendo disfraces. Su familia, con algún que otro miembro ejerciendo como diseñador, no solo abría las puertas de su taller, también las de su hogar. Cobijada por aquellas paredes, aprendió que cada persona necesita un espacio seguro en el que poder mostrarse tal como es. Así, entre confidencias y secretos, observaba cómo quienes acudían encontraban la forma de expresarse con naturalidad, al margen de una sociedad que no siempre se lo ponía fácil. Pero todo cobraba sentido con la llegada de Don Carnal, cuando aquellas personas se transformaban y salían a la calle siendo, por fin, quienes realmente querían ser. “Era mágico”, rememora emocionada.

Pino luce traje de chaqueta y pantalón de INMA LINARES y sandalias de LILY & YOU.

Voló del nido antes de cumplir la mayoría de edad, en compañía de su gran amor, y a partir de ese momento inició una vida errante: primero en Suecia, después en los Balcanes y, poco tiempo más tarde, en Bahamas. Tras bordear la muerte a causa de la picadura de un mosquito, regresó a España. En ese transcurso tuvo dos hijas, gracias a quienes —especialmente a la insistencia de una de ellas y de su yerno— probablemente estemos entrevistándola hoy. Fueron ellos los que, una vez superada la enfermedad y a los 53 años, le animaron a enviar unas imágenes suyas a la agencia de representación de modelos y actores Wanted, con la que continúa trabajando en la actualidad. “Me dijeron: ‘Tú vas a trabajar un montón, eres especial’. Y pum: me salió un anuncio para Mercedes con Raúl Arévalo. Después empezaron las campañas, llegaron los fotógrafos y, a partir de ahí, las editoriales. Luego vino la moda, la pasarela y, más tarde, el cine. Yo fui cogiendo cada cosa con una ilusión casi infantil”, explica a esta cabecera.

En tu trayectoria, ¿alguna vez has escuchado la expresión “es demasiado tarde”?

– Creo que yo misma lo dije.

Ha pasado más de una década, pero Montesdeoca mantiene una convicción intacta. “¿Tú recuerdas por qué estoy aquí yo?”, pregunta. “Estoy aquí por mi edad. Si hubiese tenido 30 años, posiblemente no habría tenido ese plus, ¿no?”. Ella, a quien en varias ocasiones me referí como la Kristen McMenamy patria, mantiene otra certeza con la cabeza bien alta: “La moda me abrió los ojos y me cerró la boca”. “Es la herramienta que tienes para expresarte como persona, para mostrar a los demás quién eres. En mi caso, quiero que vean el tipo de mujer que soy: a la que le gusta moverse, que no es excesivamente glamurosa… pero que, al mismo tiempo, sí lo es. Soy elegante, pero también muy indigente. Soy elfa y a la vez bruja. Tengo muchas facetas y eso es lo que transmito con la ropa. Es lo que me enseñó esta industria”, reflexiona.

– Antes de poner un pie en la pasarela, ¿en qué piensas?

– En ser digna.

Para la canaria, la dignidad es una de las dos cosas que considera primordiales en la vida. La otra es ser consecuente. “Antes lo intuía, ahora lo confirmo”, dice. “Creo que si pierdo eso, pierdo el norte. Pierdo todo”. Esa coherencia se manifiesta en su manera de habitar el cuerpo y el tiempo. En algún trabajo le sugirieron ocultar los brazos por considerarlos flácidos, evitando prendas de tirantes o de manga corta. Su respuesta fue firme: “No, no, pónmelo, pónmelo. Que se vea, que las mujeres nos ponemos así”. “La flacidez es algo bastante normal. Y yo te juro, por Dios, que no me voy a matar seis veces a la semana en tres horas de gimnasio. No tengo tiempo para eso”, alude.

Vestido de E.R.A.X.; casquete de paja de estructura rígida con velo, de MIMOKI; y sandalias de tacón de LILY & YOU.

Asimismo, en una única ocasión tuvo que sobrellevar un comentario alusivo a sus años, sin mala intención, recalca, pero que escuchó claramente. Fue entre bambalinas de la ya desaparecida pasarela Cibeles —hoy conocida como MBFWM— cuando alguien murmuró: “Me tocó la pureta”. Ella, sin pelos en la lengua, respondió: “Soy vieja, pero no estoy sorda. Piensa un poquito por qué estoy aquí. Quizá yo estoy aquí para abrirte camino, para que tú no tengas que dejar esto cuando tengas 30. Puede ser que puedas seguir desfilando con 40 o con 50”.

Algunos de estos episodios los narra en su reciente título La edad es un número. La actitud lo es todo (La Esfera de los Libros), un “libro de emociones”, tal y como ella lo describe. “En él hablo de emociones, porque, no sé si lo sabrás, para mí lo más importante de esta vida es el amor. Hay que ir entregando amor por ahí; las cosas siempre van mejor así”, comenta, y prosigue: “No somos los únicos que sentimos, no somos los únicos que vivimos cosas. Eso es lo que intento contar a través de mi vida: cómo me sentía cuando era pequeña, qué sentí por mi madre, qué sentí con la muerte, qué sentí con el amor. Todo esto, ¿no? Emociones, de eso se trata”.

¿Te dejaste algo por contar?

– Claro. ¿Tú qué te crees que yo le voy a contar todo a todo el mundo? Ni hablar.

¿Habrá segunda parte?

– Nunca. No volvería a escribir otra vez, porque yo escribo para mí. Y eso de que alguien pueda estar leyéndolo me resulta casi una violación de mi intimidad.

Esas emociones de las que hace gala se vuelven especialmente patentes en dos momentos que relata en ese primer y único escrito que ha firmado. El primero, su relación con la muerte; el segundo, íntimamente ligado al anterior, el fallecimiento de su marido y gran amor, ocurrido hace tres años.

Sobre lo primero, explica que aquella experiencia reafirmó algo que ya imaginaba: la importancia del amor. “Me dijeron, sobre las cuatro y media de la tarde que no iba a sobrevivir a la noche. Todo fue una tormenta en mi cabeza que tuve que asimilar muy rápido. ‘¿Cómo me voy a morir?’, pensaba. Y llegó un momento en que me dije: ‘¿Pero saben los míos que yo les quise, que los he querido? ¿Lo saben?’. Me preguntaba si había sido capaz de demostrarlo de verdad, si iba a quedar mi amor o si había sido una imbécil que no había sabido expresarlo. Me quedé con una paranoia enorme. Y pensé: ‘Vale, si no lo hice, la he cagado. He metido la pata hasta el fondo’”, manifiesta. “Cuando se me dio la oportunidad de seguir, aseguré: ‘A mí no se me escapa esto más’. Y desde entonces, por donde quiera que voy, lo intento”.

«Mi mayor sueño es seguir soñando»

Vestido midi vaporoso de bambula con manga larga y volantes, de SIMORRA, y sandalias de tacón de LILY & YOU.

En relación a su eterno amor, recalca que siempre lo recuerda con cariño. “Todavía, en la soledad de casa —que adoro—, surge algún tema o llega un aroma que me recuerda a él. O pienso que a esa hora podríamos estar haciendo algo juntos, o en la cocina preparando su comida favorita. Somos seres humanos, ¿no? Siempre termino esa mezcla de llanto y sonrisa pensando en él. Y cierro esos momentos con un agradecimiento profundo. Pasé una vida entera a su lado y siempre me dejó ser quien yo era. Eso es lo que más le agradezco”, admite con una tierna sonrisa.

Pese a todos los baches que ha tenido que afrontar, no se considera una mujer fuerte. “Tengo las expectativas en su justa medida. El sentido común, para mí, es fundamental. Cuanto mayores son las expectativas, mayor es también la frustración. Por eso no creo que eso sea fortaleza”, asume.

Ahora, además, puede presumir de haber encontrado su sitio consigo misma, de estar a gusto y feliz en su propia compañía, algo que, admite, la capital le ayuda a cultivar. También puede regocijarse de ser, en parte, toda una chica Almodóvar, pues participa en la última gran película del manchego, Amarga Navidad. “Fue él quien me quiso allí. Es un tío maravilloso. Yo estoy flipando con el momento Almodóvar”, declara entre la admiración y la incredulidad que le provoca formar parte de su universo.

Top palabra de honor y encorsetado con falda tubo, ambos en paillettes, combinado con un maxi abrigo de tafetán con volumen, todo de THE 2ND SKIN CO.

Por aquellos días, la primavera comenzaba a vencer el pulso del letargo invernal. Lo hacía entre las enladrilladas calles del Madrid del Siglo de Oro, con un sol que asomaba tímidamente, pero que ahí estaba. Le pregunto a Pino si le queda algún sueño por cumplir. ”Yo no sueño. Yo vivo intensamente el momento. Este momento que he vivido hoy, lo he vivido a tope. No me quiero perder ni un segundo”, comenta, para sentenciar: “Mi mayor sueño es seguir soñando”. Con la autoridad de quien ha vivido y aprendido deja una advertencia: “Lo único que sí le pido a cualquier persona que se me acerque, sea de la edad que sea, es que se explore, que vaya hacia dentro, a ver quién es. Atrévete y, si no te atreves, deja una puertita abierta. La gente, antes de salir afuera, tiene que meterse dentro, porque quien da miedo de verdad es uno mismo”.

Apurando un café y a punto de salir hacia el coche que la aguarda, confiesa que le gustaría creer en la reencarnación y en que los que se fueron la están esperando. “Me encantaría creer en tantas cosas”, ríe. La intercepto una última vez, aludiendo a si, en otra vida, volvería a elegir ser ella misma. “¿Y si no, quién…?”, responde con una mueca cómplice. “Esta ya me la conozco y funciona… ¿Y si la otra me sale rana?”.

Maquillaje y peluquería RODRIGO GALO (The Crew Art) para Saigu Cosmetics y L’oreal Pro
Asistente de fotografía NEREA PADILLA
Asistente de maquillaje y peluquería CARLOS JEREZ
Agradecimientos FRANSEN ET LAFITE
Por MARCO DE PABLOS
Fotografía MARIO SIERRA
Estilismo BEATRIZ MORENO DE LA COVA

Su vida fue diseccionada y expuesta hasta límites que hoy resultarían impensables. Una marabunta de ataques se cebó con ella mientras el ruido crecía y su silencio se interpretaba como aceptación. Ahora, MAR FLORES rompe esa narrativa y, a través de sus memorias, revela cómo vivió aquella etapa, poniendo los puntos sobre las íes y sentenciando su verdad. Porque, como bien dicen, después de la tormenta siempre llega la calma.

Muy pocos son capaces de mantenerse en el foco mediático con el paso del tiempo, incluso cuando no existe una noticia aparentemente novedosa que lo justifique. Desde que en la década de los noventa su fama alcanzara el punto álgido, prolongándose durante el nuevo siglo, la protagonista de este número ha acaparado cientos de portadas, la inmensa mayoría de ellas sin estar involucrada ni haberlo buscado. Resulta complicado establecer paralelismos con su historia, porque pocos podrían haber sobrevivido a una exposición tan feroz y continuada. Atrapada durante años en el ojo del huracán y sin manual de salida, hizo del silencio su mejor aliado. Pero el tiempo —y el karma, algo que bien conoce— ha terminado colocando a cada cual en su sitio y hoy es ella quien, con voz propia, ha decidido ocupar el lugar que le corresponde.

La borrasca Harry irrumpía aquella madrugada en la península, desatando un temporal marítimo que amenazaba con herir la costa y dejar su huella en cada rincón del mapa. En el centro geográfico, la climatología tampoco da tregua. Madrid amanece bajo un cielo blanco y deliberadamente dramático, que parece prometer nieve, pero termina conformándose con una llovizna persistente. El frío es cortante y seco. Por la calle Eloy Gonzalo, padres e hijos avanzan a la carrera, paraguas en mano, hasta la fila de espera de la ruta escolar que acabará llevándose a los pequeños al colegio. Son las nueve de la mañana y el termómetro titubea con el cero.

De manera escalonada e ininterrumpida, los integrantes de esta producción comienzan a llegar a los estudios encargados de acogerla, ubicados a apenas unos metros de la vía citada. Uno tras otro, cada uno con su cruz, van marcando terreno. Desde el primer momento, dos nombres se repiten con la insistencia de un mantra, destinados a marcar el pulso de la jornada. Por un lado, María Félix; por el otro, Mar Flores.

La primera, La Doña, María Bonita, la mujer que México convirtió en mito antes incluso de que el tiempo tuviera ocasión de hacerlo. Actriz, icono, leyenda e inspiración de este proyecto. La segunda, María del Mar Flores Caballero, quien comparte algo más que el nombre: comparte esa rara cualidad que distingue a las mujeres que trascienden su biografía. Ambas han sido observadas, interpretadas y juzgadas hasta convertirse en rostros que ya forman parte del imaginario colectivo de todo un país.

Aparece pocos minutos después de las nueve y cuarto, con la melena suelta y húmeda, como recién lavada, deportivas brillantes, pantalones de cuero marrón chocolate, jersey beige y chaleco de pelo. Se encarga de presentarse personalmente ante cada miembro del equipo —servidor incluido, cuyo encuentro va acompañado de un “por fin te pongo cara”—. “¿Quién me falta?”, pregunta mientras avanza por el interior del camerino, saludando a Victoria, la asistente de estilismo escondida entre los vestidos que más tarde lucirá.

Acto seguido, se sienta en una de las sillas para comenzar el ajetreo que siempre conlleva una sesión de estas características. Alrededor, se debate sobre estilismos, tiempos y demás necesidades; Mar atiende atentamente a todo lo que sucede tras de sí a través del espejo.

Vestido de tafetán con cuerpo de crepé negro, de FABIO ENCINAR; carré de cashmere y seda, de HERMÈS; sandalias de MARTINELLI; pulsera LOVE de oro amarillo, de CARTIER; y sombrero de ALEXIA ÁLVAREZ DE TOLEDO.

Se trata de una de las contadas entrevistas que la madrileña ha concedido a lo largo de su vida. Llega meses después de la publicación de sus memorias, Mar en Calma (La Esfera de los Libros), que ya va por su segunda edición, y precede al debut de su pódcast ¿Qué habrías hecho mejor?, del cual ya da cuenta en su libro y que ahora finalmente materializa.

Las tornas han cambiado. Si durante años fueron otros quienes ocuparon horas, minutos y titulares hablando de su vida, hoy es Mar quien ha decidido dejar de dar la callada por respuesta. Televisiones, radios, prensa del corazón, e incluso la tradicionalmente acuñada como “seria”, confluyeron durante mucho tiempo en una misma diana. Una vorágine mediática en la que quedó sumida tras saltar a la fama después de ganar un concurso de moda impulsado por la revista Elle y de probar suerte en París. A su regreso a España, con apenas veinte años y a raíz de su primera relación sentimental, de la que nació su hijo mayor, todo saltó por los aires.

“El momento en el que descubrí que Mar Flores era un personaje ocurrió hace muchos años. Me empecé a sentir muy incómoda en mi propia piel. No entendía lo que pasaba ni sabía cómo gestionar la situación que estaba viviendo. Tuve que acudir a terapia personal para tratarlo. Fue entonces cuando me di cuenta de que me estaba comiendo el personaje”, narra, dejando constancia de cómo fue el principio del que muchos pensaban también sería su fin. Una vez más, estaban equivocados.

Vestido de seda, de MARINA RINALDI; mules de AQUAZZURA; sombrero de ALEXIA ÁLVAREZ DE TOLEDO; pulsera LOVE de oro amarillo, de CARTIER; y pendientes de MARQUISE.

“Lo más importante de haber escrito este libro ha sido dejar un testimonio de lo que consideraba relevante contar al mundo. Y la parte esencial ha sido decir la verdad y romper el silencio de tantos años”, revela. Ese silencio fue, de hecho, su gran cómplice y también el que permitió que otros inventaran relatos, algunos de los cuales la modelo llegó a dar por ciertos.

«Mi pecado ha sido confiar y la penitencia ha sido pública»

“Cuando una persona empieza a creer todo lo que dicen de ella, como me pasó a mí, llega a un punto… Recuerdo una vez que me pregunté: ‘¿Yo hice esto?’. Y quien estaba delante me respondió: ‘No, yo estaba presente’. Fue entonces cuando pedí ayuda”, admite con sinceridad, para proseguir: “Esto invita a una reflexión, porque a veces, en el mare magnum de la vida, de las situaciones y de los prejuicios que recibimos de la sociedad o incluso de amigos, cuando dicho instante aparece —si es que lo hace— hay que sentarse, ser fuerte y pedir auxilio”. “Duele mucho escuchar cosas que no son ciertas. Te lo puedo asegurar. Creo que sobreviví porque soy naif. No lo viví realmente tan duro como lo estaba sintiendo; de haberlo hecho, hubiera desaparecido del mapa. Es duro aguantar lo que yo aguanté”, sentencia ante esta cabecera.

– ¿Hay alguna verdad que durante mucho tiempo no te hayas permitido reconocer, ni siquiera a ti misma, y que ahora finalmente has expresado?

– Cuando uno calla no otorga, pero las verdades tampoco se cuentan. Ahora he decidido abrir la puerta, contar la verdad y ahí queda reflejada mi experiencia de vida.

– ¿Qué te ha resultado más difícil a lo largo de todo el camino que has recorrido al escribirlo?

– Lo más duro ha sido recordar todo lo vivido. Me he dado cuenta que había muchos episodios que mi persona había olvidado o había puesto en algún otro lugar más cómodo para no sufrir. Ha sido un proceso de casi ocho o nueve meses que, te diría, casi se puede comparar con un embarazo bastante complicado.

– Publicar unas memorias implica exponerse de nuevo. ¿Has tenido miedo a volver a ser juzgada?

– Ya no me importa. Realmente lo hice porque ya había pasado el proceso de dolor. Me encontraba en una etapa de agradecimiento, de perdón y con la necesidad de comunicar lo que yo había vivido, por si alguna de mis experiencias pudiesen servir a otras mujeres u hombres que atravesarán situaciones similares.

Mar lleva camisa de tafetán negro, de TOT-HOM; pantalones bordados de azabache, de MARIO SALAFRANCA; stilettos de AQUAZZURA; y bolero de tafetán, de FABIO ENCINAR.

En esas vivencias, que conforman el hilo conductor de esta entrevista, Mar se define a sí misma como alguien “trabajadora y muy disciplinada; una mujer familiar, divertida, algo tímida, precavida y sincera”. Pudimos comprobarlo de primera mano durante aquella jornada. Antes de que comenzaran los flashes, lanzó una promesa a Mario Sierra, con todos los presentes como testigos: “Hace mucho que no trabajamos juntos”, comentó, recordando viejos tiempos, y añadió: “Lo voy a dar todo”. No faltó a su palabra. A la vista está.

“Lo más duro ha sido recordar todo lo vivido. Me he dado cuenta que había muchos episodios que mi persona había olvidado o puesto en algún otro lugar más cómodo para no sufrir”

Esa determinación contrasta con la frustración que deja entrever en algún episodio de su escrito. En las más de doscientas páginas que lo conforman, hay una que se repite de forma reiterada: “maldición”. Lo hace con contundencia, dando cuenta de lo confuso que debió ser todo. En una de las ocasiones en que este término se manifiesta, lo verbaliza así: “La maldición que me atormenta, esa de que por cada cosa buena que me pasa sucede otra mala, apareció de nuevo”. ¿Acaso estaba predestinada desde niña a vivir una historia de cuento? ¿O fue el destino quien, de algún modo, decidió trazar ese camino? Ella lo tiene claro.

“No creo en el destino. Creo que el destino lo hacemos nosotros. Pero sí es verdad que la educación influye mucho. La manera en que nos enseñaban hace 40 ó 50 años nada tiene que ver con cómo se hace ahora. Salvando, obviamente, las diferencias generacionales, mis padres intentaron educarme de la mejor forma que supieron”, admite.

Y es cierto que habitamos una realidad diferente. Muchas de las situaciones que Mar tuvo que afrontar en aquella época hoy no serían toleradas. Las denuncias que interpuso habrían seguido adelante, seguramente fallando a su favor, y el martirio que vivió se habría frenado a tiempo. O eso es lo que nos gustaría creer. “Sinceramente, pienso que sí han cambiado las cosas porque he conseguido algo más de lo que esperaba. La gente puede pensar y comparar el momento actual con la España de hace 30 años. Hoy es más fácil todo”, concluye.

Vestido de seda en color caldera con escote asimétrico, de NABEL MARTINS; chaqueta adamascada de COOSY; pendientes de caracolas naturales con amatistas talladas, esmeraldas y tanzanitas, montados en oro amarillo, y anillo con marco de malaquita tallada, diamantes y topacios azules facetados, todo de MARQUISE. En esta página, revestimiento mural Panthera, de ARTE.

– ¿Qué parte de tu testimonio crees que todavía incomoda cuando se cuenta?

– Incomodan muchas cosas. La gente tendría que tener una visión más amplia y más bonita de la vida. Todo se supera con amor y con honestidad.

– En Mar en Calma repites en varias ocasiones que en el pecado has llevado la penitencia. ¿Cuál ha sido ese pecado? ¿Consideras este libro tu confesión?

(En el estudio se hizo un silencio profundo, que solo fue interrumpido por un leve “wow” de la propia protagonista).

– Cuando te enseñan a decir que sí por educación, cuando te enseñan a agradar a todo el mundo por educación y, de alguna manera, te enseñan a confiar en todo el mundo. Mi pecado ha sido confiar y la penitencia ha sido pública. Ese es el desbalance que yo he notado en mi vida. Y eso es lo que me ha pasado factura.

– ¿Cómo ha cambiado tu relación con el silencio?

– Le di la bienvenida. Es importante aceptar que el silencio no ayuda.

– ¿Ya no lo consideras refugio?

– No, en absoluto.

– Y si la Mar que escribe hoy pudiera sentarse con la Mar de hace 20 años, ¿qué le diría?

– La Mar de hace años no se creería esta situación. Dentro del dolor que he vivido y de los cambios, todavía conservo un poquito de aquella Mar pequeña, inocente o divertida que era yo. Así que creo que se chocarían las manos y se felicitarían mutuamente.

– Con todo lo bueno y lo malo que has vivido, si pudieras volver a nacer, ¿elegirías ser nuevamente Mar Flores?

– No quiero volver a ser Mar Flores.

Antes de cambiar de tema, sugiero una última pregunta: “Ahora, ¿qué le pides a la vida?”. Nuevamente, el silencio hace acto de presencia, el mismo del que tanto le ha costado desprenderse. Una lágrima recorre su rostro y uno de los presentes le ofrece un pañuelo. Finalmente, con la voz contenida, indica: “Esa pregunta no sé responderla”.

Mar Flores luce vestido de tul con madroños, de PILAR BANDE; botines de MAX MARA; sombrero de ALEXIA ÁLVAREZ DE TOLEDO; pulseras de YLIANA YEPEZ; y pendientes de ébano y brillantes, de MARQUISE.

Pese a ello, hoy es una mujer feliz y, sobre todo, en paz consigo misma. De alma noble y cercana, capaz de animarse y de contagiar su energía a quienes la rodean. Como aquel día, cuando pedía música cada vez que esta se detenía o soltaba un espontáneo “¡Olé, España!” al ritmo de uno de los cambios que más encajaba con la ocasión. Es una Mar renovada, en calma, como bien indica su título, que está emprendiendo nuevos proyectos.

Mar sobre su participación en DecoMasters: “Me llevo una experiencia increíble y un nuevo enfoque de proyección de vida, por así decirlo. Ahora voy mirándola de otra manera”

El primero es DecoMasters, el nuevo talent show de Televisión Española en el que participa junto a Carlo, su hijo mayor. En él, diez parejas de celebridades compiten por convertirse en auténticos profesionales del diseño de interiores, enfrentándose a retos reales de decoración. El concurso, presentado por Patricia Montero, cuenta con un jurado y un elenco de participantes a la altura: desde Antonia Dell’Atte o María Zurita y Borbón, hasta las Dominguín Bosé o la más joven del clan Pantoja.

Gracias a este, estamos descubriendo una faceta de ella hasta ahora desconocida, aunque en realidad siempre ha estado presente. Una veta que ha ido alimentando a lo largo de los años dada su amistad con algunos de los mejores interioristas del país, entre ellos Tomás Alía y Pascua Ortega.

“Ha sido divertido. Había personas que no había visto antes y me ha encantado conocer. Para mí también ha sido un paso a nivel personal, porque ese personaje que llevo siempre encima me lo he quitado y he podido disfrutar de ser María del Mar Flores Caballero”, reconoce. “Espero que todo el mundo lo esté disfrutando y se esté sorprendiendo. Yo, desde luego, me llevo una experiencia increíble y un nuevo enfoque de proyección de vida, por así decirlo. Ahora voy mirándola de otra manera”.

Vestido de seda verde con cintas, de SIMORRA; pulsera LOVE de oro amarillo, de CARTIER; pulsera de oro blanco con brillantes y piedras facetadas en forma de hojas, y pendientes de caracolas naturales con chatones de turquesas, montados en oro amarillo, todo de MARQUISE.

También verá la luz su pódcast ¿Qué habrías hecho mejor?, un formato en el que Mar se lanza de lleno, explorando uno de los canales de mayor éxito en la actualidad y volviendo a ponerse a los mandos, como en sus primeros años en la profesión. “Este proyecto es algo que me hace muchísima ilusión y creo que realmente hay mucho más que en el libro: se va a ver y descubrir cómo soy, así como el interés que me producen las personas y sus historias”, manifiesta en primicia a FEARLESS. “Vamos a poder ver conversaciones mías con los invitados y reflexionaremos sobre qué habrían hecho mejor en distintos aspectos de su vida”.

Con las agujas del reloj acercándose a las tres, todos cuantos han conformado la producción abandonan los estudios por tandas. Mar se queda entre los últimos, despidiéndose de cada uno con la serenidad que le caracteriza. Cuando finalmente sale, lo hace con un look completamente diferente al primero que le vimos: botines de tacón negros, falda morada con un ligero vuelo a ras de los tobillos y parte superior negra. Se dirige a otro compromiso. Una pequeña transformación que parece una metáfora de lo que ha sido y es su vida. Dejar atrás lo que ya no necesita y avanzar hacia lo que está por venir. Porque como escribe en sus memorias: “Ya le he dicho al de arriba que gracias, que ya no es necesario que me mande más golpes, que ya puedo y sé aprender sin ellos”. Dios la oiga.

Maquillaje y peluquería CRISTO RODRÍGUEZ para Guerlain, L’oreal Pro & Extensionmania
Asistente de fotografía DAVID SANTA CRUZ
Asistente de estilismo VICTORIA IZAGUIRRE
Agradecimientos ARTE WALLS & LÁZARO ROSA-VIOLÁN

En el nuevo número de primavera de FEARLESS, Mar Flores protagoniza una edición que florece con ella. Icono indiscutible de los noventa, empresaria y mujer resiliente, atraviesa hoy una etapa de renovación profunda tras la publicación de sus memorias, donde rompe años de silencio y reconstruye, con voz propia, los capítulos más mediáticos de su vida.

Después de haber sido observada, cuestionada y expuesta hasta límites que hoy resultarían impensables, Mar decide tomar la palabra y poner los puntos sobre las íes. “Mi pecado ha sido confiar y la penitencia ha sido pública”, revela con la serenidad que solo da el tiempo. Lejos del ruido que durante años marcó su relato, se muestra firme, reflexiva y dueña de su verdad.

Desde un presente marcado por nuevos proyectos —como su participación en Decomasters— y con varios horizontes profesionales en camino, Mar encarna una evolución consciente: la de quien ya no se esconde ni se justifica, sino que se reafirma. Más libre. Más auténtica. Más ella que nunca.

En esta edición especial, protagoniza una doble portada que respira exactamente lo que representa hoy. Esta primavera, FEARLESS se llena de luz, segundas oportunidades y mujeres que transforman la tormenta en calma.

¡Sírvanse a la carta!

Los clásicos nunca mueren, y en la industria del lujo esa máxima se reafirma cada temporada. Esta primavera, las grandes casas joyeras y relojeras rescatan sus emblemas más icónicos para reinterpretarlos con un giro fresco y vibrante: siluetas eternas que renacen a través del color, la luz y nuevos códigos estéticos. En este número, ese espíritu se traslada a un festín mexicano donde la tradición sirve de escenario a las piezas más deslumbrantes, celebrando un diálogo entre herencia y modernidad que florece con fuerza propia.

El show de Briten debe continuar

Ana Brito, conocida en redes como @elshowdebriten y respaldada por más de medio millón de seguidores, conquista a quien la descubre. Pódcast, libro y televisión dibujan una trayectoria en constante movimiento y siempre acompañada de una sonrisa, recordando que pase lo que pase el show debe continuar.

Un linaje flamenco llamado Amaya

Remedios y Samara Amaya se mueven por el flamenco como quien respira. La voz de la madre, una de las grandes del género en España, parece desafiar al tiempo, mientras su hija, forjando una carrera en solitario, promete dejar su propia huella en él. Ambas conocen los obstáculos de la industria y saben lo que cuesta abrirse camino en ella, pero, al final, su medida del éxito es simple y rotunda: que les guste a ellas.

Pino Montesdeoca, a flor de piel

A los 53 años debutó en un sector que antes miraba con recelo y al que hoy abraza. Con el tiempo, confiesa, aprendió que la moda le abrió los ojos y le cerró la boca. Más de una década después, y tras haber vivido mucho, quizá demasiado, Pino Montesdeoca puede presumir de algo excepcional: haberse encontrado a sí misma. También de formar parte del elenco de un filme de Almodóvar.

¡Abran paso!

España está llena de talento joven que marca tendencia en arquitectura y diseño a nivel global. Ellos son un perfecto ejemplo. Con siete años de trayectoria trabajando en equipo, no han dejado de crear y conceptualizar espacios capaces de despertar todos los sentidos. Son David Meana, Ignacio Navarro, Iñigo Palazón y Ricardo Fernández, y juntos componen Estudio DIIR. Si aún no los conocen, estén atentos, darán mucho que hablar.

A la mesa con el G15 de la arquitectura

Durante años hemos confundido estar conectados con estar juntos. Por eso, cuando un grupo de personas decide apagar los teléfonos y sentarse a hablar, el gesto adquiere una fuerza casi política. La penúltima cena del G15 fue exactamente eso: una mesa compartida como acto consciente, como espacio de escucha y pensamiento, donde la arquitectura dejó de ser solo profesión para convertirse en conversación. Convocada por Mindway y con la presencia de Agatha Ruiz de la Prada como co-anfitriona, la velada reunió a algunas de las miradas más influyentes del panorama arquitectónico y creativo español. No para exhibir logros, sino para preguntarse cómo queremos vivir, construir y contar el futuro.

Vivir es urgente

Cuando la ciencia escucha y la experiencia toma la palabra, la medicina cambia de forma. La Fundación Contigo nace del encuentro entre un oncólogo que aprendió a mirar más allá y una paciente que decidió no aplazar la vida. Una historia sobre cáncer, compromiso humano y la urgencia vital de vivir.

El pasado hecho presente de Gregorio Marañón

Gregorio Marañón y Bertrán de Lis, II marqués de Marañón, acaba de ser reelegido al frente del Patronato del Teatro Real, consolidando más de una década de liderazgo al frente de uno de los escenarios más emblemáticos de España. Abogado, financiero y académico de prestigio, Marañón combina su brillante trayectoria profesional con una pasión desbordante por la cultura y el patrimonio, impulsando proyectos que van desde la revitalización del Teatro Real hasta la creación de fundaciones que protegen nuestro legado histórico. Su historia y sus logros invitan a descubrir cómo una vida puede transformar la cultura de un país.

México: un viaje a todo color

México se despliega como un territorio de contrastes y profundidad cultural, donde la historia no pertenece al pasado y la identidad se expresa en cada gesto cotidiano. Entre paisajes que van del desierto al trópico y una creatividad que atraviesa gastronomía, arte y arquitectura, el país invita a ser leído con calma. Una mirada curada y contemporánea a México, atendiendo a su esencia, su carácter y su extraordinaria capacidad de seducción.

El retorno de Mario Conde

Estrenamos NAMELESS, un cuestionario sin biografía oficial y sin personaje, pensado para quienes ya han sido demasiado visibles como para seguir fingiendo anonimato. Un espacio para Anonymous mediáticos, para hablar cuando ya no hace falta explicar quién eres. Y no es casualidad que este lugar lo ocupe Mario Conde.

Mario fue el primero en habitar este territorio cuando aún no sabíamos muy bien qué iba a ser todo esto. Antes de premios, antes de siglas, antes incluso de tener forma. El nacimiento de FEARLESS fue una portada inédita, un logotipo recién estrenado y un artículo suyo. Así empezó la conversación.

Seis años después, seguimos aquí. Quizá con menos ingenuidad, pero con la misma curiosidad. Por eso tenía sentido volver a empezar con él. Porque hay personas que en lugar de inaugurar secciones, inauguran épocas. Hoy no le pedimos que opine, ni que sentencie. Hoy simplemente le preguntamos. Y escuchamos.

Desconocemos si su color favorito es el verde, pero hoy es la tonalidad que impregna su día a día y lo acompaña en cada paso. Hace ya tiempo que FERNANDO OJEDA decidió predicar con el ejemplo, sobre todo para inculcar a sus hijas los valores que defiende. De ahí nació (R)Forest Project, una iniciativa con la que apostó todo al verde y, como suele decirse, a hacer de este mundo un lugar mejor.

Fotografía ROBERTO MAROTO

El sol bañaba las copas de los árboles que pueblan las más de 100 hectáreas de los Jardines de El Buen Retiro, en pleno corazón de la capital. O mejor dicho, en uno de sus pulmones. La localización no podía ser más simbólica. Hasta allí llegó Fernando Ojeda, padre, modelo, empresario —durante un tiempo fue el encargado de gestionar algunos de los clubs que noche tras noche sacuden la vida nocturna madrileña y que se encuentran a escasos metros de este vergel metropolitano— y, desde hace seis años, activista gracias a (R)Forest Project, una organización sin ánimo de lucro dedicada a la reforestación y la regeneración de ecosistemas que él mismo se encargó de fundar. En el marco de La familia que eliges, Fernando ha encontrado en la naturaleza esa familia extendida, diversa y generosa, a la que hoy dedica su vida y con la que ha decidido caminar. 

Fernando, ¿qué fue lo que te llevó a replantearte tu estilo de vida anterior y dar el paso hacia la creación de (R)Forest Project? ¿Hubo algún hecho personal que marcó ese cambio?

Lo que me movió fue la necesidad de darles un ejemplo real a mis hijas. Me di cuenta de que no bastaba con enseñarles valores en casa, sino que debían vivirlos. Pese a haberme dedicado siempre a la hostelería y a la noche (quizás lo más opuesto que existe), siempre he disfrutado del campo y mi familia se ha dedicado al sector, por lo que el cambio fue total y arriesgado, aunque al mismo tiempo conocido y amable para mí.

¿Cómo fue la transición de tu vida pasada hacia este nuevo camino, y qué reacción tuviste por parte de tu entorno más cercano al compartir tu decisión?

Hubo quien pensó que era una locura y que no tenía sentido, pero yo soy cabezota y creía mucho en mi proyecto y en las ganas que tenía de que funcionase.

Mirando atrás, ¿cuál dirías que fue el mayor reto al iniciar (R)Forest Project?

El mayor reto fue convencer a otros de que era posible y viable. No solo se trataba de plantar árboles, sino de crear conciencia y de cambiar la idea preconcebida que muchos tenían de este sector. Al inicio, encontrar apoyo financiero y logístico fue difícil; sin embargo, tuve suerte de dar con las personas adecuadas y, poco a poco, fuimos creciendo.

¿Qué objetivos te planteaste en los inicios y cuáles son hoy las metas o retos principales que guían vuestro trabajo?

Al principio, el objetivo era claro: plantar árboles y restaurar espacios degradados. Hoy, además de eso, buscamos generar comunidad, fomentar la educación ambiental y desarrollar proyectos de resiliencia que permitan que lo que hacemos permanezca en el tiempo. Queremos que no se trate solo de reforestar, sino de regenerar, perdurar y ayudar a empresas y particulares a mejorar a través de sus propias acciones.

Hasta la fecha, ¿cuántos árboles habéis logrado plantar y qué proyecto consideras el más significativo de la fundación?

Aunque hemos plantado miles de árboles en distintos puntos, no llevo la cuenta porque no creo que sea eso lo que nos haga grandes, sino la voluntad y el resultado de cada uno de ellos. Cada proyecto tiene algo especial, y recuerdo perfectamente cada uno porque de todos siempre surge una anécdota única, un paisaje nuevo, una comunidad o personas que se involucran y se quedan en mi memoria.

¿Qué tipo de actividades desarrolláis en (R)Forest Project y de qué manera involucráis a la comunidad en ellas?

Organizamos jornadas de plantación para empresas, talleres educativos en colegios, charlas de sensibilización y actividades de seguimiento de los bosques. También ayudamos a particulares y empresas a compensar su huella de carbono y a adoptar mejores prácticas laborales. La comunidad es clave: son ellos quienes se comprometen a cuidar y defender los árboles plantados. Sin esa implicación, nada tendría sentido.

A lo largo de tu experiencia como emprendedor y activista, ¿cuáles han sido las lecciones más importantes que has aprendido liderando este proyecto? 

He aprendido que la naturaleza no tiene prisa, pero nunca se detiene. También que la verdadera transformación empieza en lo pequeño: un gesto, una semilla, una conversación. Y, sobre todo, que las personas, cuando se sienten parte de algo grande, son capaces de mover montañas.

¿Cuáles son los principales desafíos que afrontáis al ejecutar proyectos de reforestación en España?

Los mayores desafíos son el clima, la falta de agua y la burocracia. España es un país con suelos muy degradados y cada vez más afectado por las sequías. Además, los trámites administrativos pueden ralentizar procesos que deberían ejecutarse con urgencia.

En un contexto marcado por los incendios forestales, especialmente cuando llega el verano, ¿qué opinas sobre esta situación y qué sensación te produce ver los bosques afectados? ¿Qué medidas consideras imprescindibles implementar para evitarlos?

Me duele en lo más profundo ver un bosque arder, porque sé lo mucho que cuesta llegar a verlos maduros y biodiversos. Los incendios no solo destruyen árboles, sino también historias, comunidades, biodiversidad y futuro. Creo que la prevención es clave: mantener cortafuegos, limpiar montes, educar en responsabilidad y apostar por un modelo rural vivo que cuide de sus bosques. 

Una de las medidas que implementaremos desde (R)Forest es el proyecto “Lienzo en Negro”, que nace como una respuesta necesaria y transformadora ante la devastación de los incendios. Donde antes hubo llamas y cenizas, se imagina un lienzo oscuro que espera ser pintado de verde y de vida. La iniciativa busca recuperar terrenos quemados mediante la reforestación y la restauración de ecosistemas, devolviendo el color a la tierra y la esperanza a las comunidades. Cada árbol sembrado es una pincelada de futuro, una manera de demostrar que, incluso en los paisajes más oscuros, puede renacer la vida con más fuerza y belleza.

«Las personas, cuando se sienten parte de algo grande, son capaces de mover montañas»

Más allá de la reforestación, ¿qué otras medidas preventivas o de resiliencia estáis impulsando desde la fundación para proteger y mantener a largo plazo los bosques plantados?

Trabajamos en proyectos de regeneración del suelo, introducción de polinizadores y herbáceas en nuestras plantaciones para enriquecer la biodiversidad, sistemas de riego sostenibles y en implicar y concienciar a las comunidades locales en el cuidado de los bosques. Siempre apostamos por la plantación de especies autóctonas adaptadas al terreno, para que tengan más posibilidades de sobrevivir.

Si pudieras transmitir un mensaje a la sociedad sobre la importancia de cuidar los bosques, ¿cuál sería?

Los bosques son nuestros pulmones, nuestro refugio y nuestro legado. Sin ellos no hay vida. Cuidarlos no es un acto de generosidad, es un acto de supervivencia.

Sabemos que tienes un vínculo cercano con los animales y que forman parte de tu vida. ¿Qué papel juegan tus perros en tu día a día, y qué acciones existen para proteger la fauna que habita en los entornos que reforestáis?

Mis perros me recuerdan la sencillez y la alegría de estar en la naturaleza. En nuestras iniciativas, buscamos siempre crear hábitats para la fauna local: cajas nido, corredores biológicos y refugios que permitan que la vida vuelva a florecer junto con los árboles.

Por último, ¿cuál ha sido el mayor aprendizaje que te ha enseñado el planeta?

El mayor aprendizaje es la humildad. El planeta no nos necesita a nosotros, pero nosotros sí lo necesitamos a él. Cuando lo entendemos, cambia por completo la forma en que vivimos y nos relacionamos con todo lo que nos rodea.

ENTREVISTA COMPLETA

El pasado domingo arrancó la segunda temporada de FEARLESS on Fire y lo hizo ardiendo más que nunca. La encargada de abrir esta nueva entrega fue Elena Tablada, la cubañola por excelencia: raíces cubanas, nacida en España y criada en Miami. Una mezcla cultural que ha marcado profundamente su vida y que compartió en una conversación junto a Katy Mikhailova, directora de la cabecera.

Tablada, premiada el pasado mayo en la IV edición de los Premios MUJER FEARLESS con el reconocimiento a Madre del Año, se mostró cercana y, sobre todo, feliz, como ella misma reconoce. “Sí, sí soy feliz. Soy bastante feliz, mucho más de lo que imaginé que iba a ser a día de hoy”, ha confesado, dando pie a una charla cargada de emoción, justicia e identidad.

Una infancia entre música, aroma a ron y el recuerdo de Cuba

Aunque su vínculo con Cuba es profundo, Elena ha explicado que su infancia no transcurrió allí. “Mi infancia no fue en Cuba, mis padres salieron en la revolución y se conocieron aquí, donde nací, pero crecí en Miami. Mi infancia es Miami, es música, es piano, olor a puros, ron, mojitos… felicidad, canto… es paz. La paz es felicidad”, ha recordado.

Pese a ello, su cubanía la acompaña allá donde va. “La cubanía ha estado presente todos los días de mi vida. El cubano ha sufrido mucho y ve la vida de una manera diferente”, ha explicado. Y reveló cómo la perciben al volver a la isla: “En Cuba me ven como española, como gallega, ya que allí todos los españoles somos gallegos”.

Una maternidad real y con acento cubano

La conversación también abordó su papel como madre, un rol que no esquiva complejidades. “Soy una madre cubana, que si te tiene que meter un grito te lo mete”, bromea entre risas. Pero su reflexión profundizó rápidamente:
“Soy una madre soltera además. Estoy sola en mi casa criando a mis hijas, no tengo otra figura en la que delegar. Estoy sola, y eso es una madre soltera, es así. La paciencia tiene un límite, y cuando explota me sale lo cubano. Lo hago lo mejor que puedo todos los días”.

Una mirada hacia Cuba: dolor, activismo y esperanza

Tablada no ha evitado hablar de la situación del país que siente como suyo. “Me encantaría ayudar y que mis raíces prosperen y salgan del fango en el que están”, ha expresado con evidente emoción, recordando su más reciente visita al país: “Hace unos meses estuve en Cuba y realicé una labor humanitaria. Me gusta mucho ayudar, pero cuando lo haces en tu tierra y en tu sangre… Cuba duele y ahora está peor que nunca en la historia”.

Un libro para sus hijas

Entre los anuncios más especiales, adelantó un proyecto personal que la tiene profundamente motivada.
“Estoy escribiendo un libro sobre mi vida y mi identidad, un regalo que siento que merezco hacerme a mí misma y a mis hijas, para que conozcan quién es realmente su madre. Internet muestra muchas cosas, pero no siempre refleja la realidad”.

Un gesto que consolida su deseo de dejar testimonio, de reivindicar su origen y de ofrecer a sus hijas un retrato genuino más allá de la exposición pública.

Anoche, coincidiendo con el Santo de Catalina de Alejandría, el Teatro Magno acogió la primera edición de Santa Katalina en Llamas, un encuentro que no solo celebró a la directora de esta cabecera, también llamada Katalina, sino que sirvió además para presentar la segunda temporada del podcast FEARLESS ON FIRE, uno de los proyectos más relevantes de FEARLESS, producido por segundo año consecutivo en colaboración con Pasión Habanos y S.T. Dupont.

Un estreno con seis protagonistas clave

La celebración, con una estética inspirada en la Cuba de los años 50, tuvo como grandes protagonistas a seis figuras que ya forman parte del universo de FEARLESS ON FIRE, y que anoche se convirtieron en el otro gran eje de la noche

Entre ellos, Elena Tablada, madrina de ceremonias, que no dejó de bailar hasta bien entrada la noche; la doctora Eugenia Cervantes, que portó su mejor sonrisa; Paloma González y la diputada Bea Fanjul, que ofrecieron sus perspectivas, siempre acertadas, con claridad y fuerza. Por su parte, Ángel Martín e Iván Espinosa de los Monteros fueron grandes ausentes, aunque su influencia y espíritu se sintieron durante toda la velada.

Seis invitados que no solo fueron los rostros de la noche, sino también los motores de un proyecto que busca dar voz a historias auténticas, conversaciones sin filtros y momentos que perduran más allá de la escena pública. Su protagonismo marcó el ritmo de la celebración y anticipa lo que promete ser una temporada intensa y memorable del podcast, cuyos capítulos se publicarán cada domingo en los canales oficiales de la revista.

La Habana en Madrid

La música en vivo corrió a cargo de Los Orlando, quienes trajeron a Madrid los ritmos y la esencia de La Habana. Más tarde, el DJ Isbell continuó la fiesta con una selección que mantuvo a los asistentes en movimiento y reforzó el ambiente caribeño de la noche.

La velada se completó con la gastronomía de Chulapitas, los vinos de Juan Gil y las burbujas de Laurent-Perrier, el jamón de Enrique Tomás, y los tomates de Ángel Martín de su famosa taberna La Tienta, a orillas de la Plaza de Las Ventas. Cada detalle contribuyó a convertir el encuentro en una experiencia única, como ya es tradición en las grandes noches de FEARLESS.

Un podcast que regresa con fuerza

El año pasado, figuras como Rocío Monasterio, Luis Gasset o Fernando Ojeda marcaron el inicio de esta serie, que ya se ha consolidado como tradición. Con esta presentación, FEARLESS ON FIRE inicia una nueva etapa, más sólida, intensa y conectada con su audiencia, y qué mejor manera de hacerlo que en Santa Katalina en Llamas, un evento que promete regresar el próximo año.

La temporada arranca este domingo.

Fotografía JUAN CARLOS VEGA

Uno de los puntos álgidos que la mayoría de los turistas anotan en su itinerario al visitar Madrid es el estadio Santiago Bernabéu, un lugar que también despierta emociones y frustraciones a partes iguales cada vez que el club merengue disputa uno de sus partidos. Esas mismas emociones debió sentir Tristán López-Chicheri el día que supo que él, junto con su estudio L35, sería el encargado de su renovación. Y esas emociones, sin duda, se mantuvieron a lo largo de todo el proceso, hasta hoy, cuando vuelve a poner un pie en el campo para compartir todo lo aprendido y detallar esta ambiciosa gesta, que como el Real Madrid, ya es historia.

En el interior del estadio Santiago Bernabéu existe ahora un lugar capaz de elevar la experiencia que este icono ofrece a un nivel superior: el restaurante Plaza Mahou, ¿acaso puede haber algo más castizo? Hasta allí llega Tristán López-Chicheri, autor junto a su estudio L35 de la remodelación del templo vikingo, ese que tantas alegrías ha dado a millones de personas a lo largo de los años. Entre conversaciones sobre diseño, innovación y memoria, Tristán López-Chicheri desgrana los secretos de la transformación del estadio, sus retos y aprendizajes,  preparando el terreno para lo que será una charla a dos bandas.

¿Cuál fue la visión arquitectónica y urbana que guió la transformación del Santiago Bernabéu?

Desde el brief del concurso se pedía crear un edificio icónico, algo difícil de conseguir, pero lo intentamos. Entendimos que un estadio icónico debe poder reconocerse a partir de un pequeño fragmento, capaz de evocar su imagen completa en la memoria, del mismo modo que sucede con la Torre Eiffel. Basta ver una parte para reconstruir mentalmente el conjunto.

También queríamos huir de la idea de un edificio de cuatro fachadas estáticas. Buscábamos trasmitir movimiento, el dinamismo que un estadio alberga con el fútbol. De ahí surgió la idea de generar cornisas, que subían o bajaban en función de la posición del estadio respecto a la calle.

Por último, el estadio requería una entrada formal. Un gran lobby de cara a la ciudad que representara tanto al club como al gran edificio que es. Para ello, se creó una entrada principal en el Paseo de la Castellana, uniendo varias puertas para conformar el gran vestíbulo de acceso.

¿Cómo se equilibró la identidad histórica del estadio con la necesidad de modernización?

La identidad histórica del estadio proviene de ser la casa del Real Madrid. No es la primera reforma desde su construcción en los años 40, pero a lo largo del tiempo se ha consolidado una imagen que lo identifica plenamente con el club.

¿Qué elementos consideras que convierten al nuevo Bernabéu en un referente mundial?

Además de su imagen singular, el estadio incorpora una serie de elementos que lo hacen especial: una cubierta retráctil, récord mundial de distancia salvada, que permite cubrir el estadio según los eventos y la climatología; un túnel logístico que permite acceder a todo el estadio sin interferir con los usuarios; un hipogeo que posibilita guardar y cuidar el campo de juego mientras se utiliza el exterior para otros eventos distintos del fútbol; un marcador de 360º cuya pantalla puede convertirse en un elemento de comunicación; y un conjunto de mejoras adicionales que incrementan la funcionalidad del estadio. Ubicado en pleno centro de Madrid, uno de los mayores desafíos fue trabajar en un entorno tan consolidado, lo que dificultó la logística de la obra y obligó a compaginarla con el calendario deportivo. En un momento dado, debido a la pandemia, los partidos se jugaron en la ciudad deportiva y sin público, lo que permitió que casi 1.000 trabajadores pudieran operar simultáneamente en las obras.

¿Qué papel jugaron las innovaciones estructurales, como la cubierta retráctil o el césped móvil, en el diseño arquitectónico? ¿Qué innovaciones tecnológicas destacan en el nuevo Bernabéu respecto a estadios de última generación?

Es fundamental que el diseño compagine estas cuestiones. Al igual que en un hospital no se puede ignorar la mecánica de funcionamiento, en un estadio como el Santiago Bernabéu los elementos estructurales se convierten en ingredientes del propio “diseño”. De hecho, la cubierta retráctil surgió como propuesta desde la fase de concurso. 

Estas innovaciones, junto con otras tecnologías, son las que lo convierten en un referente mundial.

¿Cómo se abordó el reto de convertir el estadio en un espacio multifuncional más allá del fútbol?

Hoy en día, todos los estadios buscan un uso de 365 días al año, lo que implica ir más allá de los aproximadamente 40 partidos de fútbol que se juegan anualmente. Este concepto multifuncional estuvo presente desde la fase de concurso y fue evolucionando hasta convertirse en la realidad que vemos hoy. Estamos involucrados en diversos proyectos de estadios en España y en el extranjero, y todos ellos buscan incorporar esta misma filosofía. El Santiago Bernabéu cuenta con varias ventajas clave: es la casa del Real Madrid, por lo que recibe un gran número de visitantes, y además es un estadio urbano, perfectamente conectado mediante una excelente red de transporte público.

¿Cómo fue el trabajo conjunto entre los equipos?

El proyecto se desarrolló en nuestro estudio de Madrid y contó con la colaboración de un gran número de especialistas de diversas áreas, tanto de ingeniería como de movimiento de personas o de explotación de estadio, aspecto que tiene un gran impacto en la resolución del programa y del diseño. Esto fue una constante desde que empezamos el concurso en 2012, continuó con el proyecto en 2014 y se mantuvo durante las obras; ha sido un desarrollo activo y vivo a lo largo del tiempo.

¿Cuál fue la mayor lección aprendida en un trabajo de esta envergadura?

En L35 desarrollamos grandes proyectos, pero este fue especialmente sofisticado y complejo, ya que debía compaginar la reforma de un estadio existente con la implementación de todos los elementos nuevos ya mencionados. Requirió de una gran coordinación entre todos los especialistas intervinientes. Creo que la participación de estos equipos nos enseñó a coordinarnos con el objetivo de integrar todo en un único proyecto.

¿Qué crees que representa el nuevo Bernabéu para la ciudad de Madrid y para el Real Madrid como institución?

Como ya hemos mencionado antes, se genera una identificación entre estadio y ciudad. El Bernabéu ya era un símbolo de Madrid y ahora este aspecto se ve reforzado, de la misma manera que el estadio se identifica con el club.

¿Cómo imaginas el impacto de este estadio en el futuro de la arquitectura deportiva?

Creo que ya podemos observar este impacto en los nuevos proyectos que surgen en distintos países. Sin duda, se ha convertido en un referente.

¿Qué proyectos futuros de L35 se inspiran en lo aprendido con el Bernabéu?

Es inevitable incorporar las enseñanzas de este proyecto único. Sin embargo, cada nuevo encargo tiene sus propias características y personalidad, por lo que no se puede ni se debe trasladar de manera literal un proyecto tan complejo, sofisticado y de tan alto valor simbólico.