Con el Gran Canal como telón de fondo y el Renacimiento respirando en cada esquina, Tiffany & Co. ha elegido uno de los escenarios más icónicos de Venecia para presentar la colección otoño de Blue Book 2026: Hidden Garden, su gran cita anual con la alta joyería.

La noche del 17 de septiembre, el histórico Fondaco dei Tedeschi, junto al puente de Rialto, se convirtió en el escenario de una gala en la que naturaleza, arte y joyas excepcionales se encontraron en una puesta en escena tan sofisticada como el universo que propone la nueva colección. Entre los invitados estuvieron Begoña Vargas, Anya Taylor-Joy, Arón Piper y Matilda De Angelis, todos ellos luciendo diseños de Tiffany & Co.

Un jardín imaginario en el corazón de Venecia

Diseñada por Nathalie Verdeille, vicepresidenta sénior y directora artística de la firma, en colaboración con el Tiffany Design Studio, Hidden Garden continúa el viaje creativo de Blue Book 2026 alrededor de la exuberancia de la naturaleza y el descubrimiento. Sin embargo, aquí la naturaleza no se limita a reproducirse: se transforma. Jardines imaginarios, frutas maduras y enredaderas en flor cobran nuevas dimensiones a través de formas escultóricas y gemas excepcionales. El resultado juega entre lo abstracto y lo literal, creando un universo de alta joyería en el que la luz se convierte prácticamente en otro material.

Es precisamente ahí donde reside el encanto de Hidden Garden, en imaginar la naturaleza llevada a su versión más extraordinaria, donde cada piedra y cada volumen parecen formar parte de un paisaje secreto. Una visión exuberante, intensa y deliberadamente teatral que encaja a la perfección con la personalidad de Blue Book.

Alta joyería con acento de moda

La noche también tuvo un marcado componente fashion. Para la presentación de la colección, las modelos vistieron diseños de Givenchy firmados por Sarah Burton, creando un diálogo entre las piezas de Tiffany & Co. y la moda contemporánea.

Y si algo demostró la gala es que la alta joyería ya no vive únicamente en las vitrinas: también forma parte de una conversación estética mucho más amplia. En Venecia, las joyas de Hidden Garden encontraron en los looks de Givenchy y en sus invitados internacionales el contexto perfecto para desplegar toda su fuerza visual.

Entre ellos, Begoña Vargas aportó el inconfundible sello español a una velada que reunió nombres internacionales del cine, la moda y la cultura. Junto a ella, Anya Taylor-Joy, Arón Piper y Matilda De Angelis completaron una lista de invitados que convirtió la presentación en uno de los grandes momentos de la temporada para Tiffany & Co.

El escenario perfecto

No podía haber un lugar más apropiado para esta nueva fantasía de Tiffany. El Fondaco dei Tedeschi, uno de los grandes monumentos renacentistas de Venecia, se alza frente al Gran Canal, junto al puente de Rialto. Originalmente concebido como puesto comercial para mercaderes alemanes y reconstruido a comienzos del siglo XVI, el edificio fue durante siglos un punto de encuentro para el comercio internacional y el intercambio de culturas, artesanía y objetos de lujo.

Ahora, siglos después, vuelve a reunir esos mismos conceptos, pero bajo una nueva mirada. Naturaleza, artesanía, lujo y cultura se encuentran en Hidden Garden para cerrar el viaje creativo de Blue Book 2026 con una colección que convierte la exuberancia en joya y Venecia en el escenario perfecto para descubrirla.

Fotografías: Cortesía
Por MARCO DE PABLOS
Fotografía SEBASTIÁN SÁNCHEZ
Asistente de fotografía ADRIANA ROJAS

Por amor al arte, literalmente. Así ha construido su recorrido SARA ZALDÍVAR, una de las mecenas y coleccionistas más destacadas de España. Hace tres años, junto a Alejandra Arias, decidió apostar por la cerámica con CerARTmic, reivindicando el poder del barro. Para demostrarlo, reúne a su particular pandilla, engalanada con metales preciosos, en una aleación tan inesperada como fascinante.

Tenga cuidado! Las mochilas son uno de nuestros principales enemigos”, exclamaba uno de los galeristas que por aquellos días custodiaba las piezas expuestas en su espacio de CerARTmic al fotógrafo encargado de realizar estas instantáneas. La advertencia respondía al voluminoso bulto que este cargaba a sus espaldas, indispensable para transportar y proteger todo su equipo. La escena tuvo lugar en la Fundación Ortega-Marañón, sede de la tercera edición de esta muestra. Sus salas daban cobijo a cientos de obras de distintas formas, colores, tamaños e inspiraciones. No en vano, CerARTmic es la única feria de arte en España dedicada de manera exclusiva e íntegra a la cerámica, con un objetivo claro: acercar esta disciplina al gran público.

Al frente del proyecto se encuentra la coleccionista y mecenas Sara Zaldívar. Junto a ella, mano a mano, Alejandra Arias. Ambas forman un tándem unido por inquietudes similares y una pasión compartida por el arte desde la infancia. Su vínculo con la cerámica, sin embargo, se consolidó cuando decidieron poner en marcha esta exhibición, impulsadas por el deseo de reivindicar y dar visibilidad a una disciplina artística que atraviesa un momento de especial efervescencia. “La cerámica siempre ha estado relegada a ámbitos más domésticos o artesanales. Ni siquiera en ARCO se permitían este tipo de obras. Es ahora cuando instituciones, museos y amantes del arte apuestan por ellas”, comparte Zaldívar. Quién lo iba a decir. Ni la mítica escena de Ghost, en la que Demi Moore y Patrick Swayze moldeaban barro al son de Unchained Melody, logró otorgarle el reconocimiento que hoy parece haber conquistado. Ahora, ha abandonado ese discreto segundo plano para reclamar un papel protagonista y CerARTmic ha sido precursora y visionaria. “Nuestra idea es que las propuestas sean variadas en cuanto a técnica y concepto, para que el visitante pueda tener una percepción global de lo que se está desarrollando actualmente en el arte”, explica.

SARA ZALDÍVAR Mecenas, coleccionista, directora de Huntress of Art y fundadora de CerARTmic. Una mujer con una sensibilidad artística fuera de lo común y una mirada capaz de detectar belleza donde otros aún no la han visto.

“Vivimos en un mundo tan digitalizado y tecnológico que aquello que se hace de manera manual, pausada e incluso imperfecta resulta cada vez más necesario para reconectar con nuestros sentimientos más ancestrales”, señala la también directora de Huntress of Art, una consultoría especializada en asesorar a coleccionistas, particulares y empresas en el descubrimiento, adquisición y gestión de obras de arte. A su juicio, este es uno de los principales factores que explican el creciente interés que la cerámica ha despertado entre coleccionistas e instituciones durante los últimos años. Pero no es el único. “La velocidad a la que vivimos nos impulsa a buscar objetos táctiles, creados con calma y respeto por los procesos, porque la cerámica tiene sus propios tiempos”, añade. Y no le falta razón, especialmente en una ciudad como Madrid, donde el ritmo frenético apenas deja margen para detenerse y contemplar lo que nos rodea. De esa necesidad nacen iniciativas como esta.

– ¿Tiene cabida la inteligencia artificial en este ámbito?

– La IA acabará por ser una disciplina más, como la pintura, el vídeo o la propia cerámica. Si el artista tiene un gran concepto, el medio es lo de menos.

Si lo dice es por algo, pues pocas personas entienden el arte como ella. Incluso en esta edición contaban con un dispositivo que combinaba tecnología y creación artesanal, y sobre cuyas piezas posa la protagonista. Cántaros y jarrones moldeados en una arcilla blanquecina, decorados con distintos grabados realizados a partir de un instrumento que al ponerse en funcionamiento emitía sonidos vinculados a cada trazo. Una especie de cardiogramas sonoros sobre barro que se convirtieron en uno de los elementos más aplaudidos de la exposición por un público muy diverso, contribuyendo a desmontar el mito de que el arte es algo elitista y reservado a unos pocos. “Esa es una idea, sobre todo, transmitida o alimentada por los medios de comunicación, que siempre dan voz, por ejemplo, al último récord de subasta… Es una parte del mercado, pero no lo es todo. Si quieres coleccionar hay miles de opciones para todos los bolsillos”, reivindica. 

“No se pone en valor el efecto que tiene la cultura”

– ¿Cómo describiría el momento que vive el arte en España? ¿Cree que el talento recibe el reconocimiento que merece?

– España tiene grandísimos artistas y grandes galerías. Sin embargo, no existe una masa crítica de coleccionistas, lo que complica que el círculo funcione. Además, las instituciones españolas no ponen el foco en proyectar a nuestros artistas en el extranjero, lo que hace que les resulte muy difícil atraer coleccionistas de otros países 

– ¿Existe suficiente educación artística en nuestro país como para formar nuevos públicos y futuros coleccionistas? 

– Creo que no. El gran público sigue percibiéndolo como algo elitista, cuando en mi opinión no es así en absoluto. Las galerías de arte ofrecen un contenido cultural excepcional y gratuito para la ciudad y aun así hay mucha gente que no se siente cómoda entrando en ellas. Esto debería formar parte de la vida cotidiana desde la infancia.

“No se pone en valor el efecto que tiene la cultura”, sentencia la curadora. Y pone como ejemplo dos ciudades que, por el contrario, sí han apostado firmemente por ella y cuyos resultados, según afirma, “hablan por sí mismos”. Una de ellas es Málaga, con dos grandes centros culturales de proyección internacional como el Centre Pompidou y el Museo Picasso, a los que se suman otros espacios como el Thyssen. Una metrópoli en la que, además, en distintos barrios se impulsa y apoya el arte urbano, del mismo modo que sucede en Bilbao, la otra urbe que Zaldívar señala como referente. Especialmente desde la irrupción del denominado efecto Guggenheim, que transformó la escena artística. Tanto el emblemático edificio diseñado por Frank Gehry como una programación expositiva que reúne algunas de las propuestas más innovadoras del arte contemporáneo han convertido a la ciudad en un referente cultural.

Ahora, la capital busca posicionarse en ese pódium y, para ello, cuenta con perfiles como el de Sara, Alejandra y la troupe que las acompañó en la velada organizada en la Fundación Ortega-Marañón para presentar esta edición de la feria, en la que no faltó una de las firmas por excelencia que lleva por bandera la artesanía y el buen hacer a mano, Vista Alegre, ni tampoco En Tus Fogones, encargado de servir la cena que degustaron las asistentes. Un grupo de mujeres de distintos ámbitos sociales, todas ellas enfundadas en atavíos de oro, plata y demás metales preciosos que destacaban nada más atravesar el lugar. Entre ellas se encuentran la empresaria Mónica Sada; Raquel Giménez, al frente de Manero —y que Sara califica como su «happy place»—, recién aterrizado además en Marbella; la soprano Angélica de la Riva; las artistas Teresa de la Pisa y Nicole Furman; Carmen Panadero, presidenta de WIRES y referente en el sector inmobiliario; la directora de la Fundación Aladina, Ishtar Espejo; y la directora de esta cabecera, Katy Mikhailova. “Mujeres empoderadas, libres, trabajadoras”, como las define la anfitriona, que “aman el arte” y acudieron a la llamada para demostrarlo, porque, como reza uno de los eslóganes más recurrentes de la anfitriona, “Art turns me on”, y eso se nota.

ISHTAR ESPEJO Directora de la Fundación Aladina, una organización que realiza una labor encomiable acompañando a niños y adolescentes con cáncer y a sus familias. No es casualidad que parte de los fondos recaudados a través de algunas de las actividades organizadas en el marco de CerARTmic se destinaran posteriormente a la fundación.

ANGÉLICA DE LA RIVA Soprano de trayectoria internacional, reconocida por su versatilidad vocal y su presencia escénica, una auténtica diva dentro y fuera de los escenarios. ¡A la vista está!

TERESA DE LA PISA Artista de vocación, casi podríamos definirla como una mujer del Renacimiento. Su trabajo transita entre distintas disciplinas y oficios, demostrando una creatividad insaciable. Además, será la encargada de representarles en Homo Faber, el mayor evento de artesanía contemporánea de Europa.

MÓNICA SADA Emprendedora incansable y mente detrás de Unicskin, una de las firmas que mejor encarnan la nueva generación de la belleza, donde ciencia, tecnología y eficacia van de la mano.

RAQUEL GIMÉNEZ El alma de Manero, un universo que va mucho más allá de la restauración. Sus espacios, convertidos ya en destinos en sí mismos, han seducido a Madrid y Alicante y aterrizan ahora en Marbella para seguir haciendo de la experiencia un arte.

NICOLE FURMAN Artista de sensibilidad única y universo propio, ha construido un lenguaje creativo tan personal como magnético, en el que conviven intuición, experimentación y una mirada profundamente libre sobre la realidad.

CARMEN PANADERO Una de las voces más relevantes del sector inmobiliario en España y presidenta de WIRES, red de mujeres líderes en el real estate que impulsa la visibilidad y el liderazgo femenino en la industria.

ALEJANDRA ARIAS Cofundadora de CerARTmic junto a Sara Zaldívar y coanfitriona del encuentro, aporta al proyecto una combinación poco común de sensibilidad, criterio y visión. Con una sólida trayectoria en el mundo del arte, se ha convertido en la compañera perfecta para dar forma a una iniciativa que reivindica la cerámica desde una mirada actual.

Eduardo Guerrero regresa a Madrid en cuatro únicas funciones. Del jueves 3 al domingo 6 de septiembre, el Teatro Fígaro (Dr. Cortezo, 5) acoge el estreno nacional de ‘Códigos’, el nuevo montaje del bailaor y coreógrafo gaditano. Acompañado de José del Calli al cante y Pino Losada a la guitarra, Eduardo Guerrero ofrece su última propuesta al público madrileño en cuatro veladas exclusivas. “Más que un espectáculo flamenco, ‘Códigos’ es una reflexión sobre la identidad y su lenguaje, la capacidad para renacer sin perder nuestra memoria”, explica Eduardo Guerrero. Entradas en Gruposmedia.com, con funciones a las 20:00, salvo el domingo (18:00).

“En este viaje tradición y futuro dejan de ser opuestos, para hablar un mismo idioma”, añade el genio de Gadir sobre un trabajo íntimo e introspectivo. Baile, cante y guitarra dialogan así “en libertad” para deshacer los códigos heredados y descubrir otras formas de expresión. A diferencia de grandes producciones donde el flamenco aspira a ser un arte total, Eduardo Guerrero da un paso más hacia su esencia: el baile como búsqueda final, trance donde olvidarse para encontrarse a uno mismo.

Transgresor y atávico, Eduardo Guerrero no esconde sus influencias japonesas del kabuki y la danza butoh. Apoyado en el entrenamiento y nutrición del deporte de alta competición, su elasticidad y expresividad le han erigido en bailaor único y sin igual, referente actual del flamenco de vanguardia en los escenarios más relevantes del planeta. En un eterno retorno al origen, perseguidor incansable, nadie como Eduardo Guerrero representa la continua combustión interna y renacimiento de nuestro arte declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO. Con dirección y coreografía de Eduardo Guerrero, ‘Códigos’ cuenta con música original de Pino Losada, vestuario de Paloma de Alba y calzado de Begoña Cervera.

Actualmente, la Compañía Eduardo Guerrero es una de las más prolíficas y de mayor proyección nacional e internacional, con otros seis espectáculos en gira: ‘Guerrero’, ‘Desplante’, ‘Debajo de los pies’, ‘Faro’, ‘Origen’ y ‘Onírico’, éste último concebido exprofeso para el Teatro Olympia María Callas de Atenas.

La segunda mitad del año se presenta cargada de bolos dentro y fuera de nuestras fronteras. Mientras ‘El manto y su ojo’, su última gran producción, cierra los detalles de su Gira 2027, Eduardo Guerrero regresará a Japón en octubre y actuará en Rusia en noviembre. Entre otros escenarios nacionales, también visitará el Teatro Villamarta de Jerez con motivo del 150 Aniversario de Manuel de Falla.

Combustión interna

El flamenco personal e intransferible de Eduardo Guerrero levanta pasiones allí donde va. Su búsqueda creativa le lleva a traspasar sus propios límites físicos y mentales, siempre creciendo como artista y como persona. Eduardo Guerrero se sumerge en un combate consigo mismo, tan íntimo como brutal: “Me despojo de todo adorno para revelaros el pulso que arde bajo mi piel”. “No busco el aplauso, busco sobrevivirme”, ataja el bailaor, que concibe el escenario como un altar de resistencia, el cuadrilátero de “una lucha sin cuartel entre el instinto y el silencio, donde lo ancestral arde y se transforma”. “Esto ya no es un espectáculo, es un trance”, concluye.

Fotografía: FÉLIX VÁZQUEZ
Por MARCO DE PABLOS
Fotografía JUAN CARLOS VEGA

PALITO DOMINGUÍN ha crecido marcada por un instinto artístico poco común, propio de una de las estirpes más importantes del panorama cultural nacional. Aún así, no siempre lo ha tenido fácil. Abrirse paso en el mundo del arte más allá de su apellido también ha sido parte del recorrido. Ahora debuta con su primera exposición, un punto de partida que confirma que su trayectoria no es solo herencia, aunque lo lleve en la sangre.

Toreros, cantantes, actrices, modelos… Muy pocas familias han marcado de forma tan consciente el devenir cultural de un país como lo han hecho, y continúan haciendo, los Dominguín Bosé. Desde la década de los 50, esta saga comenzó a impregnar de glamour la crónica social española, guiada por una visión libre, vanguardista y adelantada a su tiempo que han sabido preservar a lo largo de generaciones. Con semejantes referentes, resulta natural que los herederos de la dinastía aspiren a continuar el camino. Y lo hacen, además, con paso firme. Lejos de ampararse únicamente en el peso de su apellido, están contribuyendo a engrandecer un legado que ya es de por sí extraordinario. 

“Mis abuelos fueron los que empezaron todo el sacerdocio. Somos como las Kardashian de España”, concede entre risas Palito Dominguín, nombre artístico con el que se ha dado a conocer una de las benjaminas del clan. Su verdadero nombre es Lucía, como su madre y su abuela —Lucía Dominguín y Lucía Bosé—, y fue ella misma quien se apodó de tal manera. “De pequeña me encantaba recoger palos en el campo. Mi madre me decía: ‘No son flores, son palitos’. Y yo pensé: ‘Ah, palito… pues yo soy Palito’”, aclara con cierta nostalgia y sin perder la dulzura que la caracteriza. Un rasgo que ya dejó entrever desde la primera toma de contacto, apenas 24 horas antes de realizar estas fotografías. 

Con una vida nómada y sin un lugar de residencia fijo, Palito se mueve, sin embargo, con ideas y rumbo muy definidos. Su estancia en la capital era fugaz, pero estelar: llegaba para presentar su primera exposición individual como artista. Ella es, en cierto modo, el eslabón que le faltaba al firmamento creativo que dibuja su linaje familiar. “Digamos que soy la única que ha entrado por la vía de las artes plásticas. En mi familia la forma más habitual de comunicarnos siempre ha sido a través del arte”, admite. Y apostilla “Tengo un tatuaje que reza: Creatividad, confianza y avance. Es la letra de mi madre, de mi hermana y de mi padre. Es la creatividad que me ha dado, la manera en la que han fomentado que hagamos lo que queramos, que experimentemos… No me imagino mi vida de otra manera. Siempre ha sido la forma de hacer las cosas”. 

Palito Dominguín junto a Santa Pescadilla, quien “fue nombrada santa por un pez. Aquel día se le quedó una expresión de confusión que nunca la abandonó”.

“Para mí no siempre ha sido fácil hacerme entender. He sido una persona bastante introvertida y callada y al final mi arte es lo que me ha permitido también hablar. Es como si me hubiera dado voz. Me ha ayudado a curar y sanar muchas cosas”, confiesa. Empezó siendo una niña y lo compara con el acto de respirar, al no recordar un momento de su vida en el que no estuviera haciendo algo relacionado con la pintura o cualquier otra manifestación artística. De hecho, aquella tarde y por casualidad, pude contemplar uno de los primeros ‘Palitos’ —como la protagonista llama a sus obras—, guardado entre carpetas y cuadernos, fechado en 1999. Aquel papel de pequeñas dimensiones mostraba una figura serpenteante, con apariencia de gusano, y cierta impronta picassiana. 

Desde aquel primer garabato han transcurrido más de veinticinco años. En ese tiempo, Palito no solo se ha dejado guiar por su gran pasión, sino que también ha apostado por una sólida formación, cursando la carrera de Bellas Artes en la Universidad de Bournemouth (Inglaterra). Sin embargo, ese recorrido no la ha librado de ciertas críticas que cuestionan su trayectoria: “Me han juzgado mucho por mi apellido, como si lo que hago no tuviera mérito. A mí nunca me ha pesado pertenecer a mi familia, pero parece que los demás sí tenían un problema con ello”, reconoce a esta cabecera. Lejos de amilanarse, insiste en el esfuerzo que hay detrás de su presente: “He trabajado mucho para llegar al punto en el que estoy ahora. Tengo 30 años y me ha costado todo este tiempo poder exponer en una galería. Nada me ha venido dado por ser quien soy. Que esté aquí no tiene nada que ver con mi parentela. Me lo he ganado yo, porque si no valiera, me echarían igual de rápido o incluso antes”.

“He trabajado mucho para llegar al punto en el que estoy ahora. Nada me ha venido dado por ser quien soy. Me lo he ganado yo»

DDR Art Gallery ha sido el espacio que le ha brindado la oportunidad de presentar esta exposición con la que debuta. Gracias a Elisa y David, responsables de la misma, Palito también ha tenido la oportunidad de participar hace unos meses en su primera feria, donde fue presentada como artista emergente de la galería. Resulta palpable la emoción con la que lo relata, acompañada de una sonrisa de oreja a oreja: “Estoy haciendo muchas cosas de repente y muy contenta por todo ello. Me siento bastante tranquila y dejándome guiar un poco en este proceso”.

Bestias sensibles es el título que da nombre a la muestra y que da cuenta de la dualidad con la que Lucía habita el mundo. Un mundo del que, en ocasiones, necesita escapar y tomar distancia ante el peso de lo cotidiano. Para ello recurre al arte como refugio y, en su caso, a una pintura que evoca a la infancia, ese territorio común al que todos, de un modo u otro, podemos regresar. “Hay algo que me fascina de mi obra, aunque esté mal que yo lo diga, y es que todo aquel que la admira conecta con ella. Porque todos sabemos lo que es ser niños. Quizá no todos sabemos lo que es ser adultos, pero sí hemos pasado por la infancia para llegar hasta aquí”, explica. Esa conexión transversal es, precisamente, uno de los logros que más valora. Le enorgullece comprobar cómo su trabajo interpela a personas de cualquier edad. “Vi a una señora de 80 años pararse delante de una de mis cuadros y ponerse a llorar porque le recordaba a un cuento que le leía su padre cuando era pequeña… En ese momento pensé: ‘Lo he conseguido. He logrado lo que buscaba, que era emocionar y conectar con todos’”. Y eso define su personalidad. “Es una bipolaridad artística. Yo soy una paradoja continua. Siempre digo que no me entiendo, porque hay momentos en los que quiero ser un hada del bosque y vivir en el campo y, de repente, pienso: ‘Ay, pues me gustaría estar durante una temporada en Beverly Hills y ponerme bótox’. La mayoría de mis obras tienen siempre ese doble lenguaje”, señala la joven, cuyas piezas funcionan como auténticos alter egos. “Todo esto soy yo, pero en distintas formas”, concluye.

La reina de las moscas, una de las pinturas de Lucía que refleja su particular fascinación por estos diminutos insectos alados, convertidos aquí en uno de los motivos centrales.

Personajes extraídos de territorios de fantasía, intensamente cromáticos, poblados por rostros andróginos de gesto contenido, casi enigmático, cuyas formas —irregulares, geométricas y a veces amorfas— dan lugar a figuras femeninas coronadas, peces sobre cabezas humanas o cuerpos humanos ensamblados con anatomías animales. Pero si hay un elemento que articula el conjunto es la presencia constante de moscas. Se despliegan por toda la galería —paredes, lámparas, muestrarios, marcos— y atraviesan también el fondo de muchas de sus piezas. En total, 700 diminutos insectos que conforman una suerte de paisaje simbólico, aunque nada en su trabajo es casual. “Las moscas tienen algo parecido al ave fénix. Suelen asociarse a lo macabro, a la muerte o la putrefacción, pero también contienen la idea opuesta: la renovación. Tienen ciclos de vida muy cortos, nacen y mueren constantemente, y eso, para mí, simboliza la capacidad de reinventarse una y otra vez. Están por todas partes porque forman parte de ese ciclo natural. Me interesa esa idea de que el cambio es la única constante”.

«Me considero una persona auténtica y fiel a lo que siento. No intento pretender nada, ni demostrar nada, ni complacer a nadie. Estoy simplemente existiendo, intentando no hacer daño y expresando algo que creo que puede ayudar. Volver a mirar el mundo de otra manera, sobre todo ahora, que todo parece tan oscuro y tan gris»

Y, sin embargo, Palito no siente que haya cambiado, sino que, en algún momento, se perdió por el camino. “Creo que cuando somos niños tenemos muy claro a qué estamos, y es a explorar el mundo. Con el tiempo, empezamos a cargarnos de peso, a decirnos cosas feas y nos perdemos. Puede que incluso no lleguemos a encontrarnos. En mi caso, siento que me he reencontrado con esa niña. No es que haya cambiado, sino que he vuelto a esa inocencia, a esa manera de disfrutar la vida. Ahora tengo una vitalidad que no tenía antes y que había perdido durante muchos años. También tengo unas ganas de crear que nunca había tenido”, afirma. Para continuar: “En este momento me considero una persona auténtica y fiel a lo que siento. No intento pretender nada, ni demostrar nada, ni complacer a nadie. Estoy simplemente existiendo, intentando no hacer daño y expresando algo que creo que puede ayudar. Volver a mirar el mundo de otra manera, sobre todo ahora, que todo parece tan oscuro y tan gris”.

En medio de ese escenario, Lucía incorpora también una dimensión solidaria a su práctica. Este verano pondrá rumbo a Nepal para participar en labores humanitarias junto a Dream Nepal, ONG  de la que es embajadora, una vocación que ya ha mostrado en anteriores ocasiones, como durante la catástrofe que asoló Valencia. Allí, además de ayudar en las tareas de limpieza, colaboró con Totenart, una tienda de manualidades de la zona, reutilizando los materiales dañados por las inundaciones en lugar de desecharlos. Esos restos, trabajados posteriormente, han acabado dando vida a algunas de las obras que hoy expone. De hecho, en varias piezas aún se perciben las huellas de aquel episodio, a través de restos de barro o marcas que indican hasta dónde llegó el agua. Su intención no fue borrar lo ocurrido, sino integrarlo como parte de su significado. De aquella experiencia nació una promesa: “En algún momento haré una exposición, y cuando venda esas obras, os daré una parte de los beneficios”. Una idea que ya está en marcha.

Palito Dominguín posa junto a Los peces saben mi nombre, en una fotografía tomada el pasado mes de abril en DDR Art Gallery.

“Con todo lo que hago  me gusta mantener siempre los pies en la tierra; me interesa, dentro de lo posible, poder ayudar en lo que pueda y que en mis exposiciones haya siempre algo que remita a una experiencia o a un significado más profundo”, musita la mujer que da vida a estas páginas. Esa intención se materializa de forma inmediata nada más entrar en el espacio expositivo, donde una de sus creaciones capta la atención del visitante desde el primer instante. Se trata de Moiras, una pieza realizada sobre antiguos trapos pertenecientes a su abuela, telas que utilizaba para limpiarse tras los masajes de aceite y que todavía conservan las huellas de su uso. A partir de ese material y durante años, ha desarrollado una composición mediante la técnica del patchwork, sobre el que ha cosido la figura de tres mujeres conectadas y atravesadas por un hilo rojo. Según cuenta: “Las Moiras son las parcas, las tres deidades que controlan el hilo de la vida, las que aparecen en la mitología griega y también en Hércules. Cuando cortan esa hebra, la vida termina. En mi caso, esas tres mujeres somos mi abuela, mi madre y yo. Las tres Lucías, pero va más allá. En realidad, representa el amor y la conexión inevitable que tengo con todas las mujeres de mi familia”. Toda una declaración de intenciones hacia quienes han marcado su existencia, quienes la despertaban con canciones de Maria Callas, la vieron crecer fascinada por David Bowie —de quien estaba enamorada—, o visionando una y otra vez Mary Poppins, su película favorita. Quienes, de una u otra forma, siguen presentes no solo en su vida, sino también en su arte. Es evidente que tiene a quien parecerse. 

La influencia ya no se mide únicamente en cifras, aunque ellas acumulen millones. Se mide en la capacidad de generar conversación, de marcar tendencias y de conectar con una generación que consume contenido a la velocidad del vértigo. Lola Lolita y Sofía Surfers lo saben bien. Convertidas en dos de las personalidades digitales más relevantes del país, han hecho de la autenticidad su principal activo y de las redes sociales una plataforma desde la que construir algo mucho más grande que una comunidad.

FEARLESS las reúne este verano en el Hotel Santo Mauro de Madrid para retratar un momento clave de sus trayectorias. Jóvenes, ambiciosas y plenamente conscientes del lugar que ocupan, representan una nueva forma de entender la notoriedad: más cercana, más espontánea y, al mismo tiempo, extraordinariamente influyente.

Entre risas, confidencias y la compañía de Brownie, Cibeles y Cristiano, el inseparable perro de Lola y los gatos de la editora de esta cabecera, respectivamente, habla sobre la familia, el éxito, la exposición pública y los proyectos que están por venir. “Con nuestras diferencias, pero siempre hemos estado la una para la otra”, afirman. Una frase que resume el vínculo que las une y que explica, en parte, cómo han llegado hasta aquí.

Además, ambas son férreas defensoras de los derechos de los animales —una causa que apoyan activamente y visibilizan de forma habitual en sus plataformas—, y coinciden en una misma idea: «Los animales representan amor puro, hogar y paz». En este número queda reflejado. Son indomables.

Una mañana de lujo

Relojes y joyas capturan los primeros rayos de sol, ofreciendo un sinfín de propuestas con las que adornar la piel. Cada pieza traduce la elegancia del amanecer en forma de objeto, en una de las estaciones del año en las que más brillan.

Lázaro Rosa-Violán e Isabel Coixet a la caza del mamut

Uno ha revolucionado la forma en que entendemos los espacios; la otra ha transformado la manera de contar historias. Lázaro Rosa-Violán e Isabel Coixet son dos de los grandes creadores españoles de las últimas décadas. Proceden de disciplinas aparentemente alejadas y, sin embargo, comparten mucho más que años de amistad. Ahora también un posible nuevo proyecto cinematográfico con un sorprendente protagonista: un mamut de nombre Alvarito.

Sara Zaldívar, al servicio del arte

Por amor al arte, literalmente. Así ha construido su recorrido Sara Zaldívar, una de las mecenas y coleccionistas más destacadas de España. Hace tres años, junto a Alejandra Arias, decidió apostar por la cerámica con CerARTmic, reivindicando el poder del barro. Para demostrarlo, reúne a su particular pandilla, engalanada con metales preciosos, en una aleación tan inesperada como fascinante.

Aprende a decir NŌ (architects)

En el trabajo de NŌ architects hay algo que se resiste a ser explicado de forma directa. Sus espacios no buscan imponerse, sino revelarse lentamente, como si siempre hubieran estado allí. Entre el paisaje, la luz y el vacío, su arquitectura se construye desde una idea de esencialidad que remite más a lo ritual que a lo formal.

Agathizar la arquitectura

Precursora de un fenómeno propio, el de la “agathización”, la relación de Ágatha Ruiz de la Prada con la arquitectura se remonta a siglos atrás y ha acabado convirtiéndose en una de sus grandes pasiones. En estas páginas, convive con algunos de los principales referentes de la disciplina en España, en un encuentro impulsado por ECOcero, y deja entrever que aún arrastra una cuenta pendiente.

La cantera del diseño nos descubre su interior desde Neolith

La cantera de la arquitectura y el interiorismo se reúne en Neolith llevando algo más que la casa a cuestas, su propio estudio. El resultado son estos bodegones tan personales que recuerdan que, aunque el resultado sea lo visible, lo verdaderamente decisivo siempre ocurre en el interior. 

Duchamp 2.0

El arte sigue explorando los límites entre lo cotidiano y lo estético, desplazando objetos funcionales hacia nuevos territorios de significado. En ese contexto, “Tienes una flor”, impulsada por Geberit, convierte el inodoro en un punto de partida para el diseño, reuniendo a veinte de los estudios más destacados del panorama actual.

Palito Dominguín lleva el arte en la sangre

Palito Dominguín ha crecido marcada por un instinto artístico poco común, propio de una de las estirpes más importantes del panorama cultural nacional. Aún así, no siempre lo ha tenido fácil. Abrirse paso en el mundo del arte más allá de su apellido también ha sido parte del recorrido. Ahora debuta con su primera exposición, un punto de partida que confirma que su trayectoria no es solo herencia, aunque lo lleve en la sangre.

Los enigmas de la Orden de Malta

Pocas instituciones pueden presumir de haber atravesado casi nueve siglos de historia sin renunciar a su esencia. La Orden de Malta, heredera de una tradición que hunde sus raíces en la Jerusalén medieval, sigue siendo hoy una referencia internacional en los ámbitos de la asistencia, la acción humanitaria y el compromiso cristiano. Al frente de su Asamblea Española se encuentra Aline Finat y Riva, condesa de Villaflor, primera mujer en ocupar la presidencia de la institución en nuestro país. Charlamos con ella acerca la realidad de una organización tan fascinante como desconocida para el gran público, donde la vocación de servicio continúa siendo, nueve siglos después, la principal razón de ser.

Si no lo viste, te lo perdiste, ¿o no? PREMIOS MUJER FEARLESS 2026

Todo estaba a favor. Todo menos el tiempo, que decidió colarse como invitado sorpresa en la V edición de los Premios Mujer Fearless, celebrados en el Teatro Magno. Aun así, y como ya es tradición, una veintena de mujeres —y algún que otro hombre— fueron reconocidos por hacer exactamente lo que mejor saben, cada cual en su terreno, abriendo no solo paraguas, sino también camino a las generaciones futuras.

Federico Jiménez Losantos, última parada

Federico Jiménez Losantos es uno de los comunicadores más reconocibles —y también más polémicos— del panorama radiofónico español. Voz inconfundible de la radio desde hace décadas, ha convertido la opinión en un género propio y el debate en un estilo de vida. Periodista, escritor y tertuliano, su figura ha atravesado medios, etapas ideológicas y momentos distintos de la vida pública y cultural española sin perder nunca el humor que le caracteriza.

Ya estuvo en FEARLESS hace casi dos años, cuando protagonizó una de nuestras portadas más icónicas, rodeado por quienes cada mañana le acompañan en la Crónica Rosa. Hoy vuelve a esta cabecera no para explicarse ni para justificarse, sino para responder. También para que le conozcamos aún mejor. No necesita biografía ni presentación, solo una pregunta tras otra. Y alguien que escuche.

Por MARCO DE PABLOS
Fotografía OCTAVIAN CRACIUN

Precursora de un fenómeno propio, el de la “agathización”, la relación de Ágatha Ruiz de la Prada con la arquitectura se remonta a siglos atrás y ha acabado convirtiéndose en una de sus grandes pasiones. En estas líneas convive con algunos de los principales referentes de la disciplina en España, en un encuentro impulsado por ECOcero, dejando entrever que aún arrastra una cuenta pendiente.

“Me llamo Ágatha Ruiz de la Prada y Sentmenat”, espeta sin titubeos la diseñadora española de mayor renombre internacional. Reina del color —y también de la polémica— ha construido una marca personal convertida en fenómeno global, con decenas de licencias, que abarcan desde el prêt-à-porter hasta líneas textiles y de hogar, colecciones infantiles, vajillas, cascos de motocicleta, productos de limpieza, papelería y un largo etcétera de artículos “agathizados”, valoradas en millones de euros. Sin embargo, todavía hay algo que se le resiste, y resulta llamativo, porque precisamente alude a su nombre completo para reivindicar la herencia arquitectónica que la precede y que tanto la apasiona.

“Mi padre era arquitecto, el padre de mi padre también… Todos. En mi familia siempre ha habido una gran relación con importantes referentes de la arquitectura”, cuenta la actual marquesa de Castelldosríus, título heredado por vía materna y perteneciente a la familia de su abuelo, Félix de Sentmenat y Güell . Una genealogía en la que destacan figuras clave como Eusebi Güell o el marqués de Comillas, grandes mecenas de Antoni Gaudí y responsables de la financiación de buena parte de sus proyectos. En especial, Güell, quien ejerció como su principal impulsor, convirtiéndose en pieza fundamental para el desarrollo de su obra.

«Creo que tengo más de arquitecta que de modista»

Pero ahí no queda todo. La vinculación familiar de la mujer que ha hecho, literalmente, de su capa un sayo con la disciplina continúa a través de José Antonio Coderch de Sentmenat, uno de los arquitectos españoles más influyentes del siglo XX y pariente del ya citado Félix de Sentmenat. A esta nómina se suman los Sert y, en particular, Josep Lluís Sert, el arquitecto que diseñó la Fundación Miró, situada en el barcelonés parque de Montjuïc, y la Fundación Maeght, al suroeste de Francia, convertida en los últimos años en escenario de algunos de los desfiles más célebres de la firma Jacquemus. “Uno de los míticos”, exclama, reforzando aún más la continuidad de una tradición arquitectónica que ha acompañado a la familia durante generaciones y que su padre, Juan Manuel Ruiz de la Prada y Sanchiz, continuó. Este es considerado, entre los entendidos del sector, uno de los referentes de la arquitectura residencial madrileña. Su firma puede apreciarse en edificios como Velázquez 89, Zurbano 73 o General Martínez Campos 51. “Era mucho mejor arquitecto que persona”, rememora. No resulta entonces extraño que ella misma se defina como “una arquitecta frustrada”.

“Creo que tengo más de arquitecta que de modista. Me interesa mucho el concepto y estoy acostumbrada a que lo importante sea lo esencial, además del volumen. No las cursilerías”, sentencia. Y es que, en buena medida, Ágatha Ruiz de la Prada podría entenderse, a su manera, como una auténtica proyectista, capaz de abordar las estructuras, formas y geometrías desde una mirada ajena al ornamento y de trasladar ese lenguaje al universo de la moda.

Lo ha demostrado colección tras colección a través de propuestas en las que los gestos constructivos son protagonistas: vestidos globo de dimensiones imposibles, como los presentados en la primavera-verano de 2014; prendas comparables a mesas camilla, sostenidas por estructuras metálicas, o faldas con forma de paraguas, anticipadas ya un año antes; o atuendos recorridos por espirales que evocaban pequeños remolinos sobre vestidos de líneas depuradas, presentados en la colección otoño-invierno de 2013 y convertidos más tarde en la imagen del cartel de una de las exposiciones que la diseñadora ha realizado en el Palacio de los Duques de Cadaval, en Évora. Sin olvidar aquella vez, allá por 2008, en la que la gran manzana se rindió a sus pies con una colección inspirada en Las Meninas, cuyas siluetas reinterpretan la obra de Diego Velázquez a través de volúmenes rotundos y lecturas escultóricas, con la infanta Margarita como referencia. Un conjunto todo él poblado de color, el otro gran emblema de la casa, y precisamente el rasgo que muchos consideran ausente en el mundo de la arquitectura, aunque ella discrepa: “Nunca ha sido sobrio; otra cosa es que algunos lo perciban así, de forma bastante simplista”. Y añade: “Siempre ha habido arquitectos buenísimos a lo largo de los siglos, pero el problema es que la gente tiene muy mal gusto. El 90% de las personas hacen la mayor inversión de su vida en un piso que pasan años pagando y, si les preguntas quién lo ha diseñado, no tienen ni idea. Así que eso de la sobriedad…Hay muchas casas que son realmente bonitas”. No le falla el olfato en ese terreno. “Siempre reconozco cuando un edificio es bueno. Hay gente muy rica que tiene casas muy horteras. Puedes encontrar más belleza, quizá, en una casa muy humilde en África, hecha con barro y sin apenas nada, que en otra construida con mucho dinero, pero también con muy mal gusto”, sostiene. 

«Me hacen mucha gracia estas reuniones de arquitectos, porque es una profesión que he conocido muy bien. Tengo más feeling con ellos que con los abogados»

Ágatha es también sobradamente conocida por sus casas y por la disposición tan particular que en ellas imprime. Recientemente se ha mudado a otro hogar guiándose por su instinto, porque para ella “el espacio es requeteimportante. Igual que debes sentirte cómodo con tu cuerpo, donde más cómodo tienes que estar es en tu propia casa. Es vital. Por eso me encanta la arquitectura, el interiorismo y los muebles buenos”. Tanto es así que uno de sus planes favoritos es desplazarse hasta el país transalpino para asistir al Salone del Mobile —la feria de mobiliario y diseño de interiores más grande e influyente del planeta—, aunque reconoce que “cada día veo más instalaciones chorra y menos piezas con verdadero valor”. 

Fue también en Italia, y más concretamente en Venecia —ciudad que visitó hace unos días— donde se cercioró aún más de que el mundo de la moda tiene mucho que ver con el arte y, por extensión, con la arquitectura. La causa fue una muestra dedicada al diseñador Dries Van Noten, quien además ha adquirido un palacio en el que ella presume de haber estado en numerosas ocasiones. Lo define como un “señor con una sensibilidad extraordinaria y, como buen belga, con un gusto apoteósico. El mismo buen gusto que tiene para la ropa lo tiene para el arte y la arquitectura”. Por eso se declara plenamente fiel a esa idea de que quien tiene buen gusto en un terreno, lo tiene también para el otro. 

De izqda. a dcha.: Álvaro Estúñiga, José Antonio Granero y César Vidal.

De izqda. a dcha. y de arriba abajo: Tristán López-Chicheri, Carlos Lamela, Ignacio Vicens, Eva Longoria, Julio Touza y Carlos Rubio Carvajal.

Jorge Bellido, CEO de ECOcero; Jordi Antonijoan, fundador de MATTER; Ágatha Ruiz de la Prada; y Jorge Fernández, de ECOcero.

“De hecho, hay una cosa clara: hablamos el mismo idioma. Uno muy particular y muy loco”, sentencia ante esta cabecera. A la vista está. El pasado mes de mayo acudió a la llamada de FEARLESS y ECOcero, firma de paneles acústicos decorativos y sostenibles líder en el sector, con cuyo fundador, Jorge Bellido, mantiene una excelente relación: “Me llevo de maravilla y me encanta lo que hacen”, confesó. Pero no fueron los únicos: “Estos arquitectos me apasionan”, añadió, en alusión a los integrantes del ya bautizado G15 de la Arquitectura, un grupo de referentes de la disciplina que conforman el jurado de los recientemente renombrados FEARLESS Architecture Madrid Awards (FAMA): Ignacio Vicens, Carlos Lamela, Héctor Ruiz, José Antonio Granero, Álvaro Estúñiga, Ángel Cava, Julio Touza, Tristán López-Chicheri, Carlos Rubio Carvajal y César Vidal, además de Eva Longoria, de grupo Rockwell, y María José Piccio Marchetti. Y, aunque ausentes a la velada, Lázaro Rosa-Violán y César Ruiz Larrea. Con todos ellos, la soberana del color se movió con naturalidad, como en su propio territorio creativo, en un encuentro tan breve como intenso. Un visto y no visto que, sin embargo, bastó para ser recordado y, mejor aún, inmortalizado.

“Me hacen mucha gracia estas reuniones de arquitectos, porque es una profesión que he conocido muy bien. Tengo más feeling con ellos que con los abogados. Así que me encanta que me inviten a estos encuentros, porque todos me resultan apasionantes”, reitera. La reunión tuvo lugar en el Meet Design Center, en la calle Claudio Coello 55, el nuevo espacio que la firma MATTER ha abierto en la capital, y en cuya configuración ECOcero ha participado de forma activa. Fue su entrada principal el auténtico centro neurálgico de la cita. Un espacio revestido con paneles en distintas tonalidades rojizas, un color muy presente en los grandes proyectos del padre de la protagonista, aquellos ladrillos achatados de un rojo inspirado en César Manrique que, por casualidad, también se coló en las instantáneas. En el centro, un sofá que concentró todas las miradas, convertido en punto de conversación. Una escena con aire Friends en clave arquitectónica, que la diseñadora impregnó con su esencia a través de su presencia. Azul, amarillo, naranja, rosa… todos se amontonaban entre trajes de pantalón y chaqueta negros, azul marino y gris, certificando su irrupción como un elemento capaz de desbancar la mitología sobria de este mundo y convertirla, con ella, en pura locura. “Me gustaría mucho, mucho, ‘agathizar’ un edificio, tanto, que no pondría condiciones. Podría ser un colegio, una iglesia, un aeropuerto, un hotel…”, alude Ruiz de la Prada. Dicho queda.

La exposición “Tienes una Flor”, comisariada por Katy Mikhailova, y en colaboración de Geberit, abre sus puertas en White Lab (Paseo de la Castellana 168) el lunes y podrá visitarse hasta el jueves.  

En un territorio históricamente dominado por la funcionalidad, Geberit, firma líder en porcelana sanitaria y tecnología para el baño, abre una conversación radicalmente distinta: ¿puede un objeto concebido para la pura utilidad convertirse en arte, emoción y discurso cultural? De esa pregunta nace “Tienes una flor”, una exposición ideada por la periodista Katy Mikhailova que transforma un elemento tan cotidiano y aparentemente invisible como el inodoro —pensado para desaparecer en la rutina doméstica— en una serie de instalaciones vivas donde naturaleza, diseño y pensamiento contemporáneo conviven de forma inesperada.

Inspirada en el gesto fundacional de Marcel Duchamp, la propuesta no se limita a cuestionar qué es arte, sino que amplía el debate hacia un territorio más complejo y actual: qué ocurre cuando aquello diseñado exclusivamente para servir se desplaza al campo de la contemplación, la belleza y la reflexión crítica. Aquí no se trata simplemente de intervenir un sanitario, sino de resignificarlo, de alterar su lectura cultural y emocional dentro del espacio doméstico y expositivo.

Veinte estudios de interiorismo, arquitectura y diseño ante un mismo punto de partida

La fuerza del proyecto reside en su convocatoria coral. Veinte estudios de interiorismo, arquitectura y diseño de referencia en el panorama español aceptan reinterpretar un mismo objeto desde su propio lenguaje estético y conceptual, bajo la dirección artística del paisajista Fran Cisneros. 

Participan Lázaro Rosa-Violán, María Santos, Tristán López Chicheri (L35 Architects), ARCHIDOM Studio, Patricia Bustos, Alejandra Pombo, Minimal Studio, FL-ARE, Cuarto Interior, MUHER, MORPH, El Departamento Estudio, Il Mio Design, Sandra Antón junto a la artista Ainhoa Moreno, Masquespacio, CIDON interior design & contract, Urban Matters Studio, OOAA Arquitectura y Borja Esteras x SHAMELESS. A esta constelación de miradas se suma la propia galería anfitriona, a través de White Lab Studio, que también interviene el espacio, reforzando la idea de que el contexto expositivo es parte activa de la obra.

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En este diálogo entre disciplinas destaca especialmente la aportación del paisajista Fran Cisneros, que introduce la dimensión del paisaje como lenguaje sensible dentro del objeto. Su intervención desplaza la lectura del sanitario hacia un terreno orgánico, donde lo vegetal no es ornamento sino estructura narrativa. En su propuesta, la naturaleza no decora: coloniza, suaviza y reinterpreta el objeto industrial hasta convertirlo en un umbral entre lo doméstico y lo vivo.

Junto a él, cobra un papel esencial White Lab, responsable de articular y dar coherencia global al proyecto, conectando las distintas intervenciones en un relato expositivo común. Su trabajo opera como hilo conductor entre piezas muy diversas, asegurando que la exposición no sea solo una suma de miradas, sino una experiencia continua donde cada intervención dialoga con la siguiente. White Lab actúa así como estructura invisible del relato, convirtiendo la diversidad en discurso.

Un nuevo enfoque de la sostenibilidad: cambiar la mirada

“Tienes una flor” propone, además, una lectura contemporánea del legado duchampiano. Si el ready-made desplazó el objeto cotidiano al espacio artístico para cuestionar su significado, esta exposición añade una capa adicional: la sostenibilidad entendida no solo como reutilización material, sino como transformación cultural de la percepción. En un contexto saturado de producción de nuevos objetos, el proyecto plantea otra dirección posible: resignificar lo existente no como gesto decorativo, sino como posición crítica.

La exposición se inaugurará el próximo lunes 25 de mayo y podrá visitarse hasta el jueves de esa misma semana, inclusive, en Paseo de la Castellana, 168, en horario de lunes, martes y jueves, de 10:00 a 18:00 horas, y los miércoles, de 10:00 a 14:00 y de 16:00 a 20:00 horas. Un espacio donde diseño, arte y pensamiento se encuentran para redefinir, desde lo cotidiano, la manera en que miramos lo que nos rodea. 

Casa Decor cierra este domingo sus puertas y, entre decenas de espacios impecablemente ejecutados, materiales nobles, cocinas soñadas y baños donde uno podría perfectamente plantearse empezar una nueva vida, en FEARLESS hemos hecho lo que más nos gusta: seleccionar desde la emoción. Porque no siempre lo más grande es lo más memorable. Ni lo más caro, lo más sexy. Ni lo más fotografiado, lo más inteligente.

Nos interesan los espacios que construyen atmósferas. Los que cuentan historias. Los que entienden que el lujo contemporáneo ya no consiste en impresionar, sino en provocar sensaciones.

Doce espacios que nos han hecho parar, mirar y, en algunos casos, quedarnos bastante más de la cuenta.

Neolith por PersonalK

“Entre superficies y palabras” propone un espacio donde el lujo se redefine como calma y contemplación. Concebido por Neolith y PersonalK, este salón sugiere la sensación de un lugar donde el tiempo se suspende, invitando a leer, pensar, escuchar música o simplemente estar. Su carácter singular reside en esa dualidad sutil entre lo nuevo y lo nostálgico, como si cada superficie guardara una memoria silenciosa. En este entorno, el verdadero privilegio no es lo material, sino la posibilidad de detenerse y habitar el tiempo con plenitud.

Technogym por Ruiz Velázquez Architecture & Design

“Sand Stone. Arquitectura para el cuerpo” redefine la relación entre bienestar y deseo, desplazando la idea del esfuerzo como castigo hacia una experiencia más sensorial y contemporánea. En este entorno ideado por Technogym y Héctor Ruiz, el cuerpo deja de disciplinarse para empezar a habitarse con placer. El espacio se transforma en una arquitectura emocional donde el movimiento no responde a la culpa, sino a la atracción, alejándose del gimnasio tradicional como lugar de penitencia para acercarse a una visión más íntima y consciente del autocuidado.

Geberit x Zooco

«Lo invisible» del Espacio Geberit x Zooco, pone en valor una sofisticación que no necesita mostrarse para existir. Lo verdaderamente inteligente se oculta tras el tabique, donde la arquitectura deja de ser solo forma visible para convertirse en sistema silencioso que hace posible la vida cotidiana. En este espacio, lo invisible no es ausencia, sino precisión: instalaciones, flujos y soluciones técnicas que desaparecen de la vista para permitir que todo lo demás ocurra con naturalidad. Una idea de lujo discreto que no busca protagonismo, sino sostener, con elegancia invisible, aquello que damos por hecho.

Doimo Cucine

“La cocina como impronta”, creado por el equipo de DOIMO CUCINE, redefine este espacio como un escenario cotidiano donde suceden las conversaciones más importantes. Minimalista, cálida y con una elegancia profundamente italiana, la propuesta entiende que la cocina ha dejado de ser únicamente un lugar funcional para convertirse en un núcleo emocional del hogar. Aquí se cocina mucho más que alimentos: se elaboran vínculos, decisiones y recuerdos. Un pequeño parlamento sentimental donde la vida diaria se organiza entre gestos, palabras y silencios compartidos.

Espacio ESs, Interiores. Estudio Sandra Antón

“Cobalto. The Lobby”, un espacio construido por ESS Interiores y el Estudio Sandra Antón, imagina el lobby como un lugar al que uno entraría incluso sin tener reserva, solo por el deseo de permanecer. En esta propuesta, el lujo hotelero se vuelve narrativo, con una estética que mezcla exotismo contenido y una nostalgia cuidadosamente construida. Todo respira un aire editorial y cosmopolita, como si el espacio estuviera pensado tanto para ser vivido como para ser fotografiado. “Cobalto” no solo recibe: envuelve, sugiere y transporta, con esa elegancia ligeramente irónica de quien podría perfectamente pedir un Negroni incluso a media mañana.

Tarimatec x AIA

“Estratos”, un espacio imaginado por Tarimatec x AIA, plantea el wellness no como tendencia, sino como una experiencia espacial profundamente sensorial. A través de una arquitectura construida en capas, el proyecto articula el recorrido, la luz y la materia como si fueran parte de una misma respiración. Más que un baño, “Estratos” se percibe como una secuencia emocional cuidadosamente coreografiada, donde cada transición invita a una forma distinta de calma, transformando lo cotidiano en un ritual silencioso de bienestar.

SixtyPro

“Savia”, de SIXTYPRO, propone un ambiente más físico y emocional. Con una presencia material marcada por la textura, el peso y la autenticidad, el proyecto se construye a partir de madera, cobre y tonos tierra que evocan una conexión directa con lo esencial. Aquí, la idea de tendencia pierde relevancia frente a la noción de permanencia, dando lugar a una estética sobria y atemporal donde lo importante no es lo efímero, sino aquello que permanece y se integra con la vida con naturalidad.

AITEX por Paccieri Studio

“The Listening Bar”, un lugar concebido por AITEX x PACCIERI STUDIO, parte de una idea tan simple como inusual hoy: un lugar pensado para escuchar. En este contexto, el diseño se convierte en una experiencia auditiva, emocional y casi ritual, donde el sonido estructura la forma de habitar. Lejos de la sobreestimulación contemporánea, el proyecto reivindica los tiempos lentos, la sensualidad contenida y un lujo que no necesita imponerse ni elevar la voz para ser percibido. Un espacio que no compite por atención, sino que la afina.

Jacob Delafon por U Interior Design

En “Aether”, la estética se despliega de forma contenida, serena y profundamente elegante, construyendo un baño que no busca impresionar, sino acompañar. Todo en el espacio parece estar pensado para bajar el ritmo: la luz, los materiales y la composición invitan a respirar mejor, a desacelerar y a dejar fuera lo innecesario, incluso esos mensajes irrelevantes que llenan el día. Una seducción discreta que no exige atención, sino calma.

JYSK x Sudio MO

“Porque también hay interiores capaces de contar biografías”, el espacio “La del patio”, creado por JYSK x Studio MO, construye una atmósfera íntima, doméstica y casi cinematográfica. Aquí, la memoria, la tradición y la contemporaneidad conviven con una naturalidad cuidadosamente equilibrada, como si cada elemento formara parte de una historia que ya ha sido vivida. El resultado es un interior que no solo se habita, sino que también se lee: un escenario silencioso donde las capas del tiempo se superponen sin estridencias, revelando una biografía hecha de gestos cotidianos y detalles persistentes.

Nuet Ceramics por Mayice

La sensualidad de la honestidad material, de Nuet Ceramics por Mayice, se despliega en “Al desnudo” como una declaración de principios: el minimalismo no tiene por qué ser frío. El proyecto celebra la cerámica, la estructura y la luz en su estado más esencial, revelando una belleza directa, sin artificios ni ornamentos innecesarios. Aquí, cada elemento se muestra tal como es, sin maquillaje ni sobre explicaciones, confiando en la fuerza de lo auténtico para construir una estética serena, honesta y profundamente sensorial.

Impar Grupo

“El viaje del humo”, de IMPAR GRUPO, se imagina como el club donde probablemente terminaría ocurriendo algo interesante. Con una teatralidad medida, una atmósfera envolvente y una sensualidad casi clandestina, el espacio construye una narrativa donde cada rincón parece sugerir un acontecimiento posible. Aquí, el diseño no se limita a acompañar la experiencia, sino que la activa y la provoca, generando un entorno cargado de intención, misterio y deseo contenido. Un lugar donde lo visual, lo sonoro y lo emocional se entrelazan hasta hacer que la noche parezca siempre a punto de empezar.

No todos los espacios necesitan ser estridentes para resultar memorables, ni todas las propuestas llamativas permanecen en el recuerdo. Pero estos doce sí lo hacen. Lo consiguen a través de una construcción cuidada de atmósfera, concepto y experiencia, donde el diseño no se basa en el impacto inmediato sino en la coherencia del conjunto. Son proyectos que trabajan la contención, la materialidad y la narrativa espacial para generar interés sostenido más allá de lo visual. ¡Aún están a tiempo!

La feria cerARTmic, dedicada íntegramente a la cerámica contemporánea, celebrará su próxima edición del 4 al 7 de junio de 2026 en la Fundación Ortega Marañón de Madrid. La cita, ya plenamente consolidada dentro del calendario cultural madrileño, volverá a reunir a galerías, artistas, coleccionistas, comisarios, profesionales del diseño y amantes del arte en torno a una disciplina que atraviesa uno de sus momentos de mayor reconocimiento y vitalidad.

Una feria que crece y se afianza en el calendario cultural

Impulsada por Sara Zaldívar, fundadora de Huntress of Art, y Alejandra Arias, ambas con una amplia trayectoria en gestión cultural y proyectos vinculados al arte contemporáneo, cerARTmic continúa fortaleciendo su posición como plataforma de referencia para la cerámica contemporánea en España. La feria se ha consolidado como un espacio donde la creación, el mercado y el pensamiento conviven, ofreciendo una mirada renovada sobre una disciplina tradicional en pleno proceso de expansión.

La edición 2026 abrirá oficialmente sus puertas del 4 al 7 de junio, aunque el día 3 se celebrará una jornada previa con programación VIP, pensada para coleccionistas, profesionales del sector y público especializado, que servirá como antesala de la feria y punto de encuentro clave para el ecosistema artístico.

Un crecimiento sostenido y nuevas incorporaciones

Tras una edición 2025 marcada por el crecimiento, con 5.800 visitantes, 18 galerías participantes y más de 50 artistas, cerARTmic regresa con una propuesta aún más ambiciosa. El programa incluirá también más de ocho talleres cerámicos, seis mesas redondas y múltiples actividades paralelas, consolidando su capacidad de generar conversación y atraer nuevos públicos hacia la cerámica contemporánea.

En esta tercera edición destaca la participación de Castilla-La Mancha a través de Legado Artesano, que acercará al público la riqueza de su tradición cerámica reinterpretada desde una perspectiva contemporánea. A ello se suma la incorporación de la Escuela de Cerámica de Madrid, reforzando el vínculo entre formación, creación y nuevas generaciones de artistas que están definiendo el futuro de esta disciplina.

Programación abierta

La feria mantendrá su apuesta por un programa paralelo abierto y dinámico, con talleres, charlas, encuentros y actividades diseñadas para conectar la cerámica con la ciudad y con nuevos públicos. Este enfoque busca ampliar la experiencia más allá del espacio expositivo, fomentando el diálogo entre artistas, profesionales y visitantes en un entorno accesible y participativo.

Entre las iniciativas más destacadas se encuentra cerARTmic Kids, una jornada especial dedicada a los más pequeños que incluirá talleres creativos y un recorrido tipo “hunt” cerámico, pensado para acercar el arte de forma lúdica y experiencial. Esta actividad convierte la visita en una auténtica aventura cultural en la que la experimentación y el juego se convierten en herramientas de aprendizaje.

Con esta nueva edición, cerARTmic reafirma su papel como una de las plataformas clave para impulsar la cerámica contemporánea, contribuyendo a su visibilidad dentro del panorama artístico internacional y posicionando a Madrid como uno de los centros de referencia de esta disciplina en plena evolución.

STROHM, la marca de soluciones globales para el baño, presenta en Casa Decor 2026 su nuevo espacio expositivo KAMALEOHM, una propuesta que trasciende lo funcional para convertirse en una experiencia arquitectónica y sensorial donde el diseño se adapta, evoluciona y dialoga con el usuario.

El proyecto se inserta en una de las citas más relevantes del interiorismo en España, consolidando la visión de la marca sobre el baño como espacio emocional, experiencial y en constante transformación.

Viteri-Lapeña: el espacio como experiencia viva

El sello creativo de KAMALEOHM lleva la firma del estudio Viteri-Lapeña, formado por Aitor Viteri y Elena Lapeña, referentes del interiorismo de autor en España. Su enfoque entiende el espacio como una experiencia completa, donde el color, el arte y la materialidad construyen atmósferas con identidad y emoción. En esta propuesta, trasladan su lenguaje creativo a un entorno que dialoga de forma natural con los valores de STROHM. El resultado es un espacio envolvente que invita a ser vivido, donde diseño, bienestar y sofisticación conviven en equilibrio.

KAMALEOHM: diseño en movimiento y nuevas colecciones

Inspirado en la capacidad de transformación del camaleón, KAMALEOHM se concibe como un entorno dinámico que revela múltiples lecturas en un único escenario. Su planta circular actúa como eje conceptual, simbolizando continuidad, fluidez y conexión.

El espacio se articula en dos ámbitos —zona vanity y baño experiencial— conectados por un recorrido orgánico que guía al visitante de forma natural. Sobre ellos, un sistema de cúpulas dinámicas introduce una dimensión escenográfica que genera una sensación de arquitectura viva, en constante expansión y contracción, intensificando la experiencia inmersiva.

En este contexto, STROHM presenta los nuevos acabados de la colección Origehm, con oro cepillado y gun metal, inspirada en la pureza de la gota de agua como origen del diseño. Junto a ella, la colección KAMALEOHM de encimeras y lavabos amplía el proyecto con un material ligero de acabado marmóreo, diseñado para integrarse con naturalidad en distintos lenguajes estéticos. Todo ello, da vida a un entorno que equilibra tradición e innovación, combinando referencias clásicas con acabados contemporáneos que posicionan a STROHM como una firma capaz de adaptarse a estilos de vida globales.

Un proyecto de atmósferas, materiales y colaboración

El espacio vanity combina grifería en gun metal, lavabos en mármol negro y mobiliario en madera natural, generando un contraste elegante y atemporal. En el baño central, el mármol gris, el mobiliario en beige lacado y la grifería en oro cepillado construyen una atmósfera más serena y luminosa, manteniendo la continuidad estética del conjunto. El proyecto se completa con la colaboración de firmas como Häfele, Gresmanc, Costa Este, Xtone, Arte, Instamat, Genix y Jung, entre otras.

Casa Decor 2026 se celebrará del 9 de abril al 24 de mayo en una casa-palacio de finales del siglo XIX con más de un siglo de historia situada en pleno Barrio de las Letras, lo que convierte la edición en un diálogo entre patrimonio, arquitectura y diseño, donde cada intervención suma una nueva capa cultural y estética.