Por MARCO DE PABLOS
Fotografía ROBERTO MAROTO
Estilismo NOELIA VILLAVERDE

A los 53 años debutó en un sector que antes miraba con recelo y al que hoy abraza. Con el tiempo, confiesa, aprendió que la moda le abrió los ojos y le cerró la boca. Más de una década después, y tras haber vivido mucho, quizá demasiado, PINO MONTESDEOCA puede presumir de algo excepcional: haberse encontrado a sí misma. También de formar parte del elenco de un filme de Almodóvar.

“Admiro profundamente todo lo que haces”, le confesó doña Letizia a la protagonista de estas páginas apenas veinticuatro horas antes de la realización del presente reportaje. Una afirmación que, por supuesto, no resulta gratuita y que Pino Montesdeoca difícilmente esperaba escuchar de labios de la reina. Desde hace varios años se ha consolidado como una de las modelos punteras del panorama de la moda española. Temporada tras temporada, diseñadores y firmas se rinden ante su tez de porcelana, su larga melena plateada y su arrolladora personalidad, deseosos de verla lucir sus últimas creaciones dentro y fuera de la pasarela. ¿Quién se lo iba a decir cuando, siendo una niña, aspiraba a ser cantante o astronauta? Pero la vida da muchas vueltas, y si no, que se lo digan a ella.

Su presencia se intuía en el interior de la floristería Fransen et Lafite, dentro del antiguo barrio de las Musas, ahora conocido como Las Letras. Sabíamos de su llegada incluso antes de que atravesara las cortinas que separaban el espacio en el que el equipo se desplegó del resto del local. Aquella mañana abundaban peonías, gerberas y crisantemos, entre otras muchas variedades florales; sin embargo, Pino destacaba por encima de todas. Se movía por allí con la misma libertad con la que el viento agita las copas de los árboles. Así es ella, una mujer libre que a temprana edad  comenzó a tener  la sensación de no encajar. “Me daba la impresión de que no encajaba ni siquiera en mi familia. Incluso podía mirar a los demás y pensar: ‘¿De verdad son de mi familia?’”, cuenta, y recalca: “Tenía ideas de ser diferente. Siempre me sentí diferente”.

Mientras la terminan de ataviar, relata algunas de esas vivencias que le acompañan desde la infancia y que han marcado su manera de estar en el mundo. Como canaria que es, vivía con entusiasmo los días previos a la llegada del carnaval. Durante esas fechas, su casa se llenaba de personas diversas, entonces oprimidas a ojos del mundo, que pasaban horas cosiendo disfraces. Su familia, con algún que otro miembro ejerciendo como diseñador, no solo abría las puertas de su taller, también las de su hogar. Cobijada por aquellas paredes, aprendió que cada persona necesita un espacio seguro en el que poder mostrarse tal como es. Así, entre confidencias y secretos, observaba cómo quienes acudían encontraban la forma de expresarse con naturalidad, al margen de una sociedad que no siempre se lo ponía fácil. Pero todo cobraba sentido con la llegada de Don Carnal, cuando aquellas personas se transformaban y salían a la calle siendo, por fin, quienes realmente querían ser. “Era mágico”, rememora emocionada.

Pino luce traje de chaqueta y pantalón de INMA LINARES y sandalias de LILY & YOU.

Voló del nido antes de cumplir la mayoría de edad, en compañía de su gran amor, y a partir de ese momento inició una vida errante: primero en Suecia, después en los Balcanes y, poco tiempo más tarde, en Bahamas. Tras bordear la muerte a causa de la picadura de un mosquito, regresó a España. En ese transcurso tuvo dos hijas, gracias a quienes —especialmente a la insistencia de una de ellas y de su yerno— probablemente estemos entrevistándola hoy. Fueron ellos los que, una vez superada la enfermedad y a los 53 años, le animaron a enviar unas imágenes suyas a la agencia de representación de modelos y actores Wanted, con la que continúa trabajando en la actualidad. “Me dijeron: ‘Tú vas a trabajar un montón, eres especial’. Y pum: me salió un anuncio para Mercedes con Raúl Arévalo. Después empezaron las campañas, llegaron los fotógrafos y, a partir de ahí, las editoriales. Luego vino la moda, la pasarela y, más tarde, el cine. Yo fui cogiendo cada cosa con una ilusión casi infantil”, explica a esta cabecera.

En tu trayectoria, ¿alguna vez has escuchado la expresión “es demasiado tarde”?

– Creo que yo misma lo dije.

Ha pasado más de una década, pero Montesdeoca mantiene una convicción intacta. “¿Tú recuerdas por qué estoy aquí yo?”, pregunta. “Estoy aquí por mi edad. Si hubiese tenido 30 años, posiblemente no habría tenido ese plus, ¿no?”. Ella, a quien en varias ocasiones me referí como la Kristen McMenamy patria, mantiene otra certeza con la cabeza bien alta: “La moda me abrió los ojos y me cerró la boca”. “Es la herramienta que tienes para expresarte como persona, para mostrar a los demás quién eres. En mi caso, quiero que vean el tipo de mujer que soy: a la que le gusta moverse, que no es excesivamente glamurosa… pero que, al mismo tiempo, sí lo es. Soy elegante, pero también muy indigente. Soy elfa y a la vez bruja. Tengo muchas facetas y eso es lo que transmito con la ropa. Es lo que me enseñó esta industria”, reflexiona.

– Antes de poner un pie en la pasarela, ¿en qué piensas?

– En ser digna.

Para la canaria, la dignidad es una de las dos cosas que considera primordiales en la vida. La otra es ser consecuente. “Antes lo intuía, ahora lo confirmo”, dice. “Creo que si pierdo eso, pierdo el norte. Pierdo todo”. Esa coherencia se manifiesta en su manera de habitar el cuerpo y el tiempo. En algún trabajo le sugirieron ocultar los brazos por considerarlos flácidos, evitando prendas de tirantes o de manga corta. Su respuesta fue firme: “No, no, pónmelo, pónmelo. Que se vea, que las mujeres nos ponemos así”. “La flacidez es algo bastante normal. Y yo te juro, por Dios, que no me voy a matar seis veces a la semana en tres horas de gimnasio. No tengo tiempo para eso”, alude.

Vestido de E.R.A.X.; casquete de paja de estructura rígida con velo, de MIMOKI; y sandalias de tacón de LILY & YOU.

Asimismo, en una única ocasión tuvo que sobrellevar un comentario alusivo a sus años, sin mala intención, recalca, pero que escuchó claramente. Fue entre bambalinas de la ya desaparecida pasarela Cibeles —hoy conocida como MBFWM— cuando alguien murmuró: “Me tocó la pureta”. Ella, sin pelos en la lengua, respondió: “Soy vieja, pero no estoy sorda. Piensa un poquito por qué estoy aquí. Quizá yo estoy aquí para abrirte camino, para que tú no tengas que dejar esto cuando tengas 30. Puede ser que puedas seguir desfilando con 40 o con 50”.

Algunos de estos episodios los narra en su reciente título La edad es un número. La actitud lo es todo (La Esfera de los Libros), un “libro de emociones”, tal y como ella lo describe. “En él hablo de emociones, porque, no sé si lo sabrás, para mí lo más importante de esta vida es el amor. Hay que ir entregando amor por ahí; las cosas siempre van mejor así”, comenta, y prosigue: “No somos los únicos que sentimos, no somos los únicos que vivimos cosas. Eso es lo que intento contar a través de mi vida: cómo me sentía cuando era pequeña, qué sentí por mi madre, qué sentí con la muerte, qué sentí con el amor. Todo esto, ¿no? Emociones, de eso se trata”.

¿Te dejaste algo por contar?

– Claro. ¿Tú qué te crees que yo le voy a contar todo a todo el mundo? Ni hablar.

¿Habrá segunda parte?

– Nunca. No volvería a escribir otra vez, porque yo escribo para mí. Y eso de que alguien pueda estar leyéndolo me resulta casi una violación de mi intimidad.

Esas emociones de las que hace gala se vuelven especialmente patentes en dos momentos que relata en ese primer y único escrito que ha firmado. El primero, su relación con la muerte; el segundo, íntimamente ligado al anterior, el fallecimiento de su marido y gran amor, ocurrido hace tres años.

Sobre lo primero, explica que aquella experiencia reafirmó algo que ya imaginaba: la importancia del amor. “Me dijeron, sobre las cuatro y media de la tarde que no iba a sobrevivir a la noche. Todo fue una tormenta en mi cabeza que tuve que asimilar muy rápido. ‘¿Cómo me voy a morir?’, pensaba. Y llegó un momento en que me dije: ‘¿Pero saben los míos que yo les quise, que los he querido? ¿Lo saben?’. Me preguntaba si había sido capaz de demostrarlo de verdad, si iba a quedar mi amor o si había sido una imbécil que no había sabido expresarlo. Me quedé con una paranoia enorme. Y pensé: ‘Vale, si no lo hice, la he cagado. He metido la pata hasta el fondo’”, manifiesta. “Cuando se me dio la oportunidad de seguir, aseguré: ‘A mí no se me escapa esto más’. Y desde entonces, por donde quiera que voy, lo intento”.

«Mi mayor sueño es seguir soñando»

Vestido midi vaporoso de bambula con manga larga y volantes, de SIMORRA, y sandalias de tacón de LILY & YOU.

En relación a su eterno amor, recalca que siempre lo recuerda con cariño. “Todavía, en la soledad de casa —que adoro—, surge algún tema o llega un aroma que me recuerda a él. O pienso que a esa hora podríamos estar haciendo algo juntos, o en la cocina preparando su comida favorita. Somos seres humanos, ¿no? Siempre termino esa mezcla de llanto y sonrisa pensando en él. Y cierro esos momentos con un agradecimiento profundo. Pasé una vida entera a su lado y siempre me dejó ser quien yo era. Eso es lo que más le agradezco”, admite con una tierna sonrisa.

Pese a todos los baches que ha tenido que afrontar, no se considera una mujer fuerte. “Tengo las expectativas en su justa medida. El sentido común, para mí, es fundamental. Cuanto mayores son las expectativas, mayor es también la frustración. Por eso no creo que eso sea fortaleza”, asume.

Ahora, además, puede presumir de haber encontrado su sitio consigo misma, de estar a gusto y feliz en su propia compañía, algo que, admite, la capital le ayuda a cultivar. También puede regocijarse de ser, en parte, toda una chica Almodóvar, pues participa en la última gran película del manchego, Amarga Navidad. “Fue él quien me quiso allí. Es un tío maravilloso. Yo estoy flipando con el momento Almodóvar”, declara entre la admiración y la incredulidad que le provoca formar parte de su universo.

Top palabra de honor y encorsetado con falda tubo, ambos en paillettes, combinado con un maxi abrigo de tafetán con volumen, todo de THE 2ND SKIN CO.

Por aquellos días, la primavera comenzaba a vencer el pulso del letargo invernal. Lo hacía entre las enladrilladas calles del Madrid del Siglo de Oro, con un sol que asomaba tímidamente, pero que ahí estaba. Le pregunto a Pino si le queda algún sueño por cumplir. ”Yo no sueño. Yo vivo intensamente el momento. Este momento que he vivido hoy, lo he vivido a tope. No me quiero perder ni un segundo”, comenta, para sentenciar: “Mi mayor sueño es seguir soñando”. Con la autoridad de quien ha vivido y aprendido deja una advertencia: “Lo único que sí le pido a cualquier persona que se me acerque, sea de la edad que sea, es que se explore, que vaya hacia dentro, a ver quién es. Atrévete y, si no te atreves, deja una puertita abierta. La gente, antes de salir afuera, tiene que meterse dentro, porque quien da miedo de verdad es uno mismo”.

Apurando un café y a punto de salir hacia el coche que la aguarda, confiesa que le gustaría creer en la reencarnación y en que los que se fueron la están esperando. “Me encantaría creer en tantas cosas”, ríe. La intercepto una última vez, aludiendo a si, en otra vida, volvería a elegir ser ella misma. “¿Y si no, quién…?”, responde con una mueca cómplice. “Esta ya me la conozco y funciona… ¿Y si la otra me sale rana?”.

Maquillaje y peluquería RODRIGO GALO (The Crew Art) para Saigu Cosmetics y L’oreal Pro
Asistente de fotografía NEREA PADILLA
Asistente de maquillaje y peluquería CARLOS JEREZ
Agradecimientos FRANSEN ET LAFITE

Bvlgari presentó en Milán Eclettica, su nueva colección de Alta Joyería y Alta Relojería, en un evento que combinó arte, diseño y cultura. Más de 160 creaciones, incluidos relojes de lujo, bolsos y fragancias, se mostraron ante una constelación de iconos globales como Dua Lipa, Anne Hathaway, Jake Gyllenhaal, Priyanka Chopra Jonas, Liu Yifei y Kim Ji-won. La velada se desarrolló entre la grandeza histórica de Villa Arconati y la intimidad modernista de Villa Necchi Campiglio, creando un escenario único donde la joyería dialogó con la pintura, la escultura y la arquitectura.

Una velada entre arte, música y gastronomía

La Cena de Gala y el desfile de Alta Joyería se celebraron en Villa Arconati, apodada el “pequeño Versalles de Milán”, con la fachada iluminada dando la bienvenida a los invitados. La chef con estrella Michelin Viviana Varese diseñó un menú que acompañaba un recorrido artístico por tres salas, cada una dedicada a un lenguaje: la pintura en la Sala de Fetonte, la escultura en la Sala del Paesaggio y la arquitectura en el Salón Rococó, donde espejos antiguos multiplicaban la luz y los volúmenes.

La noche culminó con un show-performance espectacular, donde modelos vestidas con diseños de Francesco Murano interactuaban con columnas de luz inspiradas en Roma, proyecciones digitales de las joyas de Bvlgari y composiciones musicales clásicas, creando una experiencia multisensorial que unía los tres lenguajes artísticos de la colección.

El arte y la vida cotidiana

En Villa Necchi Campiglio, Bvlgari presentó un showroom íntimo que reinterpretaba el salotto milanés, mezclando arte, diseño y cultura. Las piezas de Eclettica se exhibieron junto a esculturas de mármol de Carrara y pan de oro de Riccardo Gatti, pinturas de Beatrice Bonafini, vitrinas inspiradas en columnas romanas, tapices Jacquard de Rubelli y mobiliario de colección de Nilufar Gallery. El resultado fue un diálogo constante entre la arquitectura, la escultura y la joyería, donde cada espacio se convirtió en una extensión de la creatividad de la marca.

El 20 de marzo vuelve a convertirse en una fecha señalada para Chopard. Fiel a su tradición, la maison suiza se suma al Día Internacional de la Felicidad con una celebración que combina su filosofía creativa con una nueva propuesta de alta joyería. Para esta ocasión, la firma presenta nuevos collares corbata de su colección Happy Hearts, piezas elaboradas en oro ético de 18 quilates que capturan el espíritu optimista de la casa y que llegan acompañadas de una campaña protagonizada por la supermodelo Bella Hadid, embajadora de la marca.

Joyas que reinterpretan el glamour del Art Déco

La nueva propuesta de Chopard se inspira en el renovado interés por el estilo Art Déco, una estética asociada históricamente al glamour, la elegancia y las líneas depuradas. Los nuevos collares corbata de la colección Happy Hearts recuperan ese espíritu con un diseño estilizado que se adapta con facilidad al movimiento y al estilo de quien lo lleva.

Cada pieza está realizada en oro blanco o rosa ético de 18 quilates y destaca por un ingenioso sistema de corazón corredizo que permite ajustar la joya mediante un discreto botón pulsador. El motivo central puede presentarse engastado con diamantes o decorado con nácar rosa, aportando una estética delicada y luminosa que refuerza el carácter emocional de la colección.

Diamantes móviles que celebran la alegría de vivir

Uno de los elementos más icónicos de estas nuevas creaciones son los diamantes móviles que brillan en los extremos de la cadena. Encerrados entre delicados corazones de oro, estos diamantes se mueven con cada gesto, creando un juego de luz dinámico que aporta vida y energía a la joya.

En las imágenes que acompañan al lanzamiento, Bella Hadid encarna ese espíritu de libertad y movimiento que define a la colección. La modelo, una de las figuras más influyentes del panorama internacional, refuerza con su imagen la conexión entre elegancia contemporánea y optimismo que la maison quiere transmitir con estas piezas.

Un homenaje al legado de los Happy Diamonds

Las nuevas creaciones se inscriben en la prolongación del concepto Happy Diamonds, una innovación introducida por Chopard en 1976 que revolucionó el mundo de la relojería y la joyería. La idea de diamantes libres que “bailan” entre dos cristales de zafiro se convirtió rápidamente en un sello distintivo de la firma y en una metáfora visual de la libertad y la alegría.

En 2026, además, esta historia adquiere un significado especial: la maison celebra el 50 aniversario de los Happy Diamonds, medio siglo de creatividad que ha consolidado este diseño como uno de los iconos más reconocibles de la marca.

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Una celebración global dedicada a la felicidad

Más allá de la presentación de nuevas piezas, el Día Internacional de la Felicidad forma parte de una tradición profundamente arraigada en la identidad de Chopard. Cada año, las boutiques de la casa en todo el mundo organizan experiencias especiales para conmemorar la fecha, desde decoraciones florales hasta talleres creativos pensados para compartir momentos positivos.

Con estas iniciativas, la firma busca extender su visión de la felicidad más allá de la joyería, creando una cadena de experiencias que conectan a las personas con emociones positivas y con la alegría de celebrar los momentos más valiosos de la vida.

Rado, referente suizo en innovación de materiales, une fuerzas con uno de los grandes visionarios del siglo XX: Le Corbusier. El resultado es una colaboración excepcional que traslada los principios de la arquitectura moderna al universo de la relojería a través de una edición especial tan audaz como icónica.

Desarrollada junto a Les Couleurs Suisse, esta colección rinde homenaje al lenguaje arquitectónico, al uso revolucionario del color y a la visión estética del célebre diseñador suizo, reinterpretados desde la maestría técnica y el espíritu innovador de Rado.

Arquitectura moderna traducida en cerámica

La colección da vida a la visión de Le Corbusier mediante tres relojes que reinterpretan algunos de sus proyectos más emblemáticos. Los diseños se construyen a partir de cuatro tonos seleccionados de la legendaria Polychromie Architecturale, integrados directamente en la cerámica de alta tecnología característica de Rado.

Cada pieza no solo evoca una obra arquitectónica concreta, sino que también refleja el diálogo natural entre forma, función y color, valores compartidos tanto por Le Corbusier como por la firma relojera.

Elegancia minimalista: La Cité Radieuse

El primer modelo, desarrollado en un refinado blanco marfil, se inspira de forma abstracta en La Cité Radieuse, el influyente edificio de apartamentos de Marsella finalizado en 1952, que redefinió el concepto de vida urbana moderna.

Por primera vez, Rado emplea cerámica de alta tecnología en este tono específico, integrado directamente en el material durante el proceso de sinterización a 1.450 °C. Lejos de ser un simple acabado superficial, el color forma parte de la propia estructura de la cerámica, un logro técnico que requirió años de perfeccionamiento. El conjunto se completa con agujas en azul celeste vivo, azul ultramar luminoso y azul ultramar claro, creando un contraste delicado y sofisticado.

Poder monocromático: el hormigón como protagonista

El segundo reloj, elaborado en gris marfil, rinde homenaje al Carpenter Center for the Visual Arts de Cambridge, Massachusetts. Su esfera presenta una representación abstracta de la fachada de hormigón moldeado del edificio, grabada con láser directamente sobre la cerámica.

El uso del gris hierro, referencia 32010 de la Polychromie Architecturale, evoca la fuerza expresiva del hormigón en bruto, material clave en la obra de Le Corbusier. Como contrapunto cromático, las agujas lacadas incorporan blanco crema, naranja intenso y verde inglés ligeramente grisáceo, aportando dinamismo y profundidad visual.

Diseño monumental: Chandigarh en la muñeca

El tercer y último modelo de la serie celebra la visión monumental de Le Corbusier a través de su plan urbanístico para Chandigarh, en la India. Inspirado en el Palacio de la Asamblea, finalizado en 1962, este reloj presenta una esfera grabada con láser que reproduce de forma abstracta detalles de la fachada del edificio.

La caja monobloque, la corona y el brazalete se presentan en cerámica de alta tecnología en negro marfil, combinados con agujas lacadas en naranja intenso, verde esmeralda y verde oliva. El resultado es una pieza poderosa y escultórica, que transmite la ambición y la escala épica del proyecto original.

Grand Seiko amplía su universo estético con dos nuevas creaciones de 33 mm que reinterpretan dos de sus esferas más icónicas: Snowflake y Skyflake. Inspirados en los paisajes invernales de Shinshu, estos relojes combinan poesía visual, precisión absoluta y un nuevo calibre de cuarzo ultracompacto que marca un hito en la historia de la manufactura japonesa.

La poesía del invierno de Shinshu, llevada a la muñeca

Desde el Shinshu Watch Studio, situado en la prefectura de Nagano, la cordillera de Hotaka se cubre de nieve durante meses, moldeada por vientos intensos que crean patrones naturales únicos. Esta imagen sirve de inspiración directa para la emblemática esfera Snowflake, cuya textura evoca la nieve virgen y refleja la filosofía de Grand Seiko, The Nature of Time.

A partir de este diseño nació la Skyflake, una versión en azul claro que captura la visión de la nieve desplazándose suavemente bajo un cielo despejado. En estas nuevas creaciones, ambas esferas regresan con una ejecución refinada que potencia su profundidad, luminosidad y carácter emocional.

La esfera como obra artesanal

Lejos de aplicar pintura blanca convencional, Grand Seiko utiliza un complejo proceso que combina chapado en plata, recubrimiento transparente y acabados específicos para lograr la textura y pureza de la nieve alpina. Ajustando minuciosamente el grosor del chapado y las técnicas de acabado, la esfera consigue una reflexión de la luz excepcional y un brillo elegante y natural.

Como contrapunto visual, la manecilla de segundos de acero templado en azul intenso añade un acento vibrante que destaca con sutileza sobre la blancura de la esfera, reforzando la identidad estética de la colección.

El nuevo estándar de elegancia: 33 mm de equilibrio perfecto

Con una caja de 33,0 mm de diámetro y solo 9,1 mm de grosor, estos modelos se convierten en los relojes más compactos y delgados equipados con movimiento 9F hasta la fecha. Su tamaño los hace especialmente adecuados para muñecas más pequeñas, sin renunciar a la presencia, la legibilidad ni la sofisticación que definen a Grand Seiko.

Calibre 9F51: la evolución del cuarzo definitivo

El legendario Calibre 9F, introducido en 1993, nació con una ambición clara: convertirse en el movimiento de cuarzo definitivo. Con una precisión de ±10 segundos al año, este calibre incorpora tecnologías exclusivas como el Twin Pulse Control Motor, el mecanismo Backlash Auto-Adjust y un sistema de regulación manual para ajustes finos durante el servicio.

El nuevo Calibre 9F51 mantiene todas estas cualidades, pero en un diseño aún más compacto. Con un diámetro 0,6 mm menor que el del 9F61, permite crear cajas más delgadas sin comprometer rendimiento ni durabilidad. Cada movimiento es ensamblado a mano en el Shinshu Watch Studio, utilizando cristales de cuarzo seleccionados individualmente y envejecidos durante tres meses para garantizar una estabilidad excepcional frente a los cambios de temperatura.

Disponibilidad

Estas dos nuevas creaciones Snowflake y Skyflake se incorporarán como modelos de producción continua y estarán disponibles a partir de abril de 2026 en las Boutiques Grand Seiko y en distribuidores seleccionados de todo el mundo.

More Social Club redefine el lujo accesible creando accesorios personalizados de producción local que ya han seducido a perfiles como Marta Sánchez o miembros de la familia Preysler.

En un mundo dominado por tendencias efímeras, producciones en masa y objetos que se consumen con la misma rapidez con la que se olvidan, More Social Club apuesta por una forma distinta de entender el lujo. Una visión donde la personalidad, la calidad y la atemporalidad son el punto de partida de cada creación.

En pleno 2026, el valor ya no está en acumular objetos, sino en vivir experiencias que dejen huella. La moda —como el lujo— ha entendido que los productos sin alma se consumen rápido y se olvidan aún más. Frente a esa saturación, lo que realmente se aprecia es aquello que conecta, que cuenta una historia y que genera una emoción. Hoy elegimos marcas que nos hacen sentir comprendidos y representados. Marcas que ofrecen experiencias.

Y es que las personas no recuerdan exactamente lo que compran. Recuerdan cómo se sienten cuando lo hacen. Recuerdan si una marca las entendió, si conectaron con ella, si esa experiencia les hizo sentirse especiales. More Social Club entiende esta dimensión emocional y la convierte en el corazón de su propuesta. No es casualidad que sus accesorios hayan conquistado a referentes del estilo nacional, desde Marta Sánchez hasta miembros de la conocida familia Preysler.

Una manera de crear que de forma orgánica que también ha traspasado fronteras: perfiles internacionales como Lindsay Lohan o el influyente Gstaad Guy ya han mostrado su aprobación en redes.

“Dicen que una casa debe sentirse como un hotel de cinco estrellas, pero tus accesorios también”

Catalana afincada en Madrid y periodista de profesión, Mar Morales, cambió la actualidad política por la aventura del emprendimiento. Entre viaje y viaje detectó una ausencia clara: no existía ninguna marca de accesorios que la representara. “Dicen que una casa debería sentirse como un hotel cinco estrellas, y yo creo que el equipaje y los accesorios también deberían ir en esa misma línea”, señala.

Sus productos son realizados artesanalmente desde cero en Madrid. Apoyando la economía local y seleccionando cuidadosamente telas exclusivas en comercios icónicos de la ciudad, llenos de historia y tradición.Compro las cremalleras en una mercería de toda la vida de la Costa Brava y la mayoría de mis proveedores son empresas familiares con las que comparto valores”, explica su fundadora.

Chaumet inicia 2026 con Envol, su nueva colección cápsula de alta joyería, que celebra casi 250 años de historia e inspiración en la naturaleza. Libertad, grandeza y autoafirmación se combinan en piezas que reinterpretan motivos históricos como las alas, símbolo de poder, elegancia y sofisticación desde la Belle Époque.

Alas eternas

Desde 1810, Chaumet ha transformado las alas en un emblema de distinción y poesía. Inspiradas en la pasión de Josefina por la ornitología y en la tradición imperial de Napoleón I, estas formas alcanzaron su esplendor durante la Belle Époque, reflejadas en tiaras y joyas que aún conservan su majestuosa elegancia.

Cada creación de Envol combina técnica y versatilidad: tiaras que se convierten en máscaras o broches, collares que se transforman en piezas independientes, anillos modulables. El uso de esmalte Grand Feu y pavé de diamantes refleja la excelencia del savoir-faire de los artesanos del 12 Vendôme, quienes dedican cientos de horas a cada obra.

Las piezas más emblemáticas incluyen zafiros de Madagascar de hasta 10,96 quilates, trabajados durante más de 650 horas. La combinación de esmalte Grand Feu y diamantes crea degradados de azul profundos, reinterpretando los códigos históricos de Chaumet con una mirada contemporánea.

Una joyería viva

Relojes miniatura, broches, pendientes y anillos permiten múltiples formas de uso, invitando a jugar con la joyería y adaptarla al estilo personal de quien la lleva. La colección convierte cada pieza en un objeto de fantasía y sofisticación, donde la técnica y la creatividad se encuentran.

Homenaje al lujo y la creatividad

Más que una colección, Envol es la reafirmación del legado de Chaumet. Historia, técnica y simbolismo fusionados en alta joyería que celebra la libertad, la elegancia y la maestría de sus artesanos.

La nueva colección eyewear SS26 de Zadig & Voltaire es una declaración de estilo que captura la esencia de la maison: libertad creativa, personalidad marcada y elegancia con espíritu rebelde. Cada montura funciona como un auténtico accesorio de carácter, combinando sofisticación e irreverencia.

Crystal Wings: minimalismo con un toque joya

Entre las principales novedades destaca la familia Crystal Wings, alineada con la tendencia de gafas pequeñas y minimalistas. Sus diseños delicados se elevan gracias a varillas de metal adornadas con las icónicas alas de la marca, enriquecidas con micro tachuelas y un cristal central que aporta un sutil toque joya.

Iconic Wings: audacia y piezas statement

Más atrevida es la familia Iconic Wings, donde las alas de Zadig & Voltaire se reinterpretan en clave bold. Protagonistas absolutas en las varillas, se realzan con micro tachuelas y un cristal central, transformando cada modelo en una pieza statement con alma joyera.

Leather Chain: un guiño a la marroquinería

La familia Leather Chain establece un vínculo directo con el universo de la marroquinería de la firma. Sus varillas incorporan una original cadena metálica con inserto de piel, homenajeando la excelencia artesanal y el savoir-faire que define a Zadig & Voltaire.

Studs: geometría, transparencia y actitud

La propuesta Studs se desarrolla en dos interpretaciones complementarias. La primera apuesta por un frontal geométrico de líneas limpias con un logo lettering enmarcado por pequeñas tachuelas. La segunda versión juega con acetato transparente, dejando al descubierto el alma interna de metal satinado, rematada con el logo de la firma.

Piercing: espíritu rock y movimiento

Cierra la colección la familia Piercing, una oda al espíritu más rock de la maison. Sus gafas de sol de líneas geométricas se presentan en dos versiones: una audaz, con tres piercings por varilla que cuelgan libremente; y otra sofisticada, con varillas decoradas con las icónicas Wings de metal y acetato transparente que revela el interior metálico satinado.

Un manifiesto de libertad y estilo

Con la colección eyewear SS26, Zadig & Voltaire redefine el concepto de gafas como un verdadero manifiesto de estilo. Cada modelo fusiona elegancia e irreverencia, celebrando la libertad, la personalidad y el inconfundible encanto rock-chic que caracteriza a la maison.

Por LUIS MARÍA DÍAZ DE BUSTAMANTE

La primera vez que su administrador le sugirió que se presentase a ese concurso televisivo donde celebridades compiten de muy malas maneras por intentar emular a un chef, Mr. Karl bajó sus gafas oscuras, le miró con ligera estupefacción y le despidió. Nunca nadie se había atrevido a faltarle al respeto de tal manera.

Sin embargo, unos meses más tarde (y también una inspección fiscal desfavorable mediante), el apodado káiser de la moda, el genio que había dirigido la mejor casa de alta costura del siglo, se encontraba cocinando un vulgar pollo asado en aquel plató, donde hacía un calor insoportable por culpa de los focos deslumbrantes y olía a puerro quemado en mantequilla.

Mr. Karl no tenía opción, la productora pagaba una fortuna y aquél era su último recurso para no morir de inanición.

A decir verdad, esto último no le parecía tan grave, de hecho, estimaba que era la manera más adecuada y digna de desaparecer (“un cadáver ha de yacer delgado, es una muestra de respeto y consideración a los que te lloran” se repetía a sí mismo), pero no podía permitir que algo le faltase a Choupette, una gata birmana de color azul crema a quién alimentaba con varias latas de caviar Beluga al día y con quién había decidido pasar el resto de su existencia.

La gente podría pensar que Choupette era la última distracción de un diseñador extravagante:

La gente no tenía ni idea.

Tras el paso de la vida, Mr Karl había comprendido que esa mascota era su único y verdadero amor, el ser que jamás le había decepcionado; Choupette siempre lucía elegante y dispuesta, algo apreciado por cualquier persona inteligente; Choupette era displicente pero grácil y atlética, algo que Mr. Karl ansiaba desde que era un adolescente rollizo y demasiado amable; Choupette había sido creada a su imagen y semejanza: Choupette era impecable, inabordable, insoportable.

Todas las demás personas que Mr. Karl había conocido y encumbrado (secretarios con cuerpos de efebos interesados en su dinero, modelos desequilibradas y vulnerables que habían quedado atrapadas en alguna peligrosa adicción, incluso las costureras del taller que con tanta diligencia habían hecho realidad sus diseños), habían acabado abrazando la vulgaridad o, en el peor de los casos, la gordura.

A pesar de haber tenido siempre una relación odiosa con la comida (el Sr. Karl no comprendía esa fascinación general por lo gourmet, a su parecer, solamente la gente holgazana y rústica se dejaba vencer por la ansiedad y la gula de una generosa ración de alimento), se había ganado el favor del jurado.

Sí, semana tras semana, esas tres personas que juzgaban sus platos (y que, a efectos de Mr. Karl, eran seres chabacanos y prescindibles) parecían adorar el aura de misterio que le conferían aquellas gafas de sol que jamás se quitaba.

Semana tras semana, esas tres personas parecían sentirse fascinadas por los enormes anillos de oro con los que adornaba sus manos finas y huesudas, también por su pelo largo y plateado, que siempre llevaba recogido en una coleta (incluso le habían permitido sustituir una de esas redes higiénicas antiestéticas que la manipulación de alimentos exige por una especie de tiara que el diseñador había confeccionado en cinco minutos con papel de aluminio).

Lo cierto es que Mr. Karl había demostrado una pericia absoluta en el arte de las esferificaciones, las espumas y las deconstrucciones; no había tanta diferencia entre la preparación de un plato de alta cocina y un desfile de alta costura. Al final, sólo se trataba de contar una historia, de producir una fantasía. Mr. Karl había conseguido deshacerse de todos los rivales del concurso gracias a su habilidad para desollar conejos (utilizando la misma técnica que había perfeccionado décadas atrás, cuando todavía existía la libertad de moda y abrigarse con martas cibelinas era sinónimo de estatus y de buen gusto) y su capacidad para cortar enormes cantidades de cebolla en juliana sin derramar ni una sola lágrima (gracias al cristal ahumado de esas gafas tan características). Sin embargo, no había conseguido, por el momento, derrotar a su eterna enemiga: Inés.

La animadversión entre ambos concursantes había ido creciendo a lo largo del programa, aunque no siempre fue así. De hecho, hubo un tiempo en el que habían sido un tándem de éxito icónico e inigualable; hubo un tiempo en el que Inés lo había sido todo para Mr. Karl y Mr. Karl lo había sido todo para Inés: un amor a primera vista imposible de consumar, lo que lo hacía todavía más potente.

Cuando se conocieron, Inés era adorablemente esquelética y tenía una mirada profunda e irreverente, producida por unos ojos grandes y negros que al maestro le recordaban al color de los escarabajos de Las mil y una noches. Él le había hecho rica; ella le inspiraba como nadie. Su existencia ilimitada en común, se regía por fiestas sin fin, viajes privilegiados en los jets de las élites que gobiernan el primer mundo, copas de champagne y ostras sin medida. Todo era arte, dinero, poder; todo era vanidad. Y, sin embargo, de manera inesperada y en el momento más inoportuno, Inés, en el colmo de la originalidad, decidió cometer una herejía:

Casarse.

Si al menos su marido hubiese sido un hombre incorrecto, original, pasional o tóxico, ese matrimonio habría sido aceptado por Mr. Karl, pero la inteligente Inés eligió compartir su vida con un señor corriente, anodino, incluso buen tipo. Eso era algo que a Mr. Karl le desestabilizaba.

Inés dejó de ser esa figura etérea y frívola que le acompañaba en ese viaje vital para convertirse en una señora burguesa, sobria y aburrida, una mujer comme il faut: una mujer que tendría hijos, se ocuparía de su familia y jamás volvería a estar ebria antes de las once de la mañana. A Mr. Karl eso le parecía imperdonable.

El azar (y una productora ávida de morbo y con muchas posibilidades económicas) había querido que se reencontrasen en ese concurso. Inés seguía estupenda. Mismos ojos, misma delgadez, quizás deteriorada por más arrugas, pero igualmente carismática y esbelta.

A Karl le divertía ver cómo su antigua compañera de baile se defendía extraordinariamente bien con los caldos, los sofritos y todos esos términos tan poco cosmopolitas que habían aprendido durante las últimas semanas. Ver a Inés preparando esos manjares era un auténtico espectáculo: se movía entre los pucheros con la misma armonía que en las pasarelas y Mr. Karl volvía a sentir la admiración por la que había sido su mejor musa. Con el tiempo, Mr. Karl había comprendido que la irritante decisión de Inés simplemente era el espejo de su soledad, de la tristeza que provoca la sensación de insatisfacción permanente inherente a las existencias vacías. También le reconfortaba la idea de que tuviese problemas económicos (la participación en un espectáculo así sólo podía obedecer a la necesidad del vil metal). Definitivamente, la única persona digna de competir con Mr. Karl en esa final era Inés.

El sonido de las cacerolas se mezclaba con el cronómetro que anunciaba la necesidad de comenzar con la preparación de los postres. Quedaban treinta minutos para que terminase la competición. Los familiares de los dos finalistas estaban sentados en un altillo observando la prueba. Inés seguía casada con ese hombre con aspecto de ingeniero informático que la miraba con ojos de cordero degollado. En el caso de Karl, Choupette miraba recelosa la actuación de su amo (también observaba de reojo, la papada amable del marido de Inés, preguntándose quizás si sabría mejor que el caviar Beluga).

Inés parecía sobrepasada, moliendo con un mazo cacao puro para su bavaroise de chocolate. Karl se dio cuenta de que su compañera no había pulsado el botón de encendido del abatidor de temperatura (lo que imposibilitaba la terminación del postre).

El artista mundialmente conocido, el genio que había recibido todas las condecoraciones posibles, se encontraba ahora ante un dilema: el amor o el juego justo.

Mr. Karl se acercó al abatidor, acarició el botón y entonces, en un gesto de innata nobleza y tras un instante de reflexión, se metió la mano derecha en el bolsillo. Había elegido el amor: Choupette no volvería a pasar hambre.

Longchamp celebra el Año Chino del Caballo en 2026 con una ambiciosa campaña que rinde homenaje a su emblema fundacional: el caballo. La Maison presenta una colección cápsula exclusiva, compuesta íntegramente por piezas en rojo, símbolo de buena fortuna, renovación y vitalidad, reafirmando su vínculo histórico con este poderoso icono.

El caballo, el espíritu de Longchamp

En el corazón de esta celebración se encuentra el caballo de Longchamp, símbolo de energía, libertad y movimiento, presente en la identidad de la firma desde sus orígenes. Para la ocasión, el emblemático motivo se reinterpreta en tonos dorados y galopa sobre fondos rojos tradicionales —carmín y burdeos—, colores auspiciosos del Año Nuevo Lunar asociados a la protección, la vitalidad y la renovación, siempre desde una elegancia contemporánea.

Le Roseau reinterpretado

El icónico bolso Le Roseau se reinventa para esta ocasión en dos nuevos formatos confeccionados en piel de becerro lisa. Su característico cierre de bambú dorado se actualiza con un nuevo detalle de lazo frontal, aportando un toque fresco y contemporáneo a su silueta clásica.

Una cápsula cargada de símbolos de buena fortuna

La colección cápsula se completa con pequeños artículos de marroquinería, como un estuche tipo sobre y un tarjetero inspirados en los tradicionales sobres rojos del Año Nuevo chino. También incluye una cinta de seda con motivo ecuestre y un llavero mullido con forma de caballo, concebido como un amuleto de la suerte para acompañar el día a día.

Estará disponible a partir del 30 de diciembre, la colección y su packaging exclusivo se ofrecerán en edición limitada hasta el 26 de febrero en una selección de boutiques Longchamp en China continental, Malasia, Hong Kong SAR, Taiwán y Singapur.

Viaje nostálgico hacia la renovación

El enfoque poético y desenfadado de la campaña invita a un regreso nostálgico a la infancia, con escenarios de cielo azul intenso y praderas verdes que aluden, de forma irónica, a la llegada de la primavera. El Año Nuevo Lunar marca un cambio de estación y simboliza renovación y optimismo, valores profundamente arraigados en el ADN de Longchamp.

La campaña, titulada Riding the Spring Breeze, está protagonizada por la top model Cici Xiang y ha sido fotografiada por Leslie Zhang, con música original de François Villevieille (Musique 1983 Production). Las imágenes y películas revelan un universo vibrante, colorido y con influencias pop, habitado por caballos reinventados que parecen surgir de la imaginación popular.

Celebraciones en boutique

Además, para conmemorar esta fecha clave del calendario lunar, Longchamp organizará una serie de activaciones especiales en sus tiendas insignia asiáticas, que incluirán fotomatones, juegos, tarjetas rasca y gana e incluso tiovivos con caballos animados. Un guiño lúdico a la infancia y al universo de la campaña, pensado para crear experiencias memorables y compartibles.