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Berria cumple cinco años desde su apertura frente a la Puerta de Alcalá y lo conmemora con una serie de acciones que incluyen un menú especial fuera de carta, catas y propuestas en torno a su bodega. El restaurante, consolidado como uno de los referentes gastronómicos y vinícolas de la capital, refuerza así una propuesta basada en la cocina de producto y en una de las vinotecas más amplias de Madrid, con más de 3.000 referencias y una importante selección de vinos por copas.

Un concepto consolidado en el circuito gastronómico madrileño

Durante este lustro, Berria ha desarrollado una propuesta que combina restaurante y wine bar, con cocina ininterrumpida y una oferta adaptada a distintos momentos del día. Su posicionamiento le ha permitido integrarse en el circuito gastronómico de la ciudad y figurar entre los restaurantes recomendados en la Guía Repsol.

La propuesta se articula en torno a la cocina de producto y a una experiencia centrada en el vino, con una bodega que reúne referencias de distintos orígenes y cosechas. A lo largo de estos cinco años, el restaurante ha incluido más de 7.300 referencias en carta, procedentes de 28 países y 198 variedades de uva, y ha servido más de 1.700 vinos por copa.

Un menú especial para celebrar el aniversario

Con motivo de la celebración, Berria incorpora a su oferta habitual un Menú Aniversario que reúne algunos de los platos más representativos de su carta junto a una selección de vinos. Este menú se presenta en tres formatos con precios de 60 €, 75 € y 95 €.

Entre las elaboraciones incluidas se encuentran platos como la patata chip con anchoa y velo ibérico, las croquetas de jamón ibérico, las albóndigas en salsa de cocido madrileño o el pepito de solomillo de ternera en formato katsu sando. La propuesta gastronómica se acompaña de un maridaje con los vinos más demandados durante estos cinco años, seleccionados por el equipo de sumilleres.

Acciones especiales en torno al vino

Además del menú, el aniversario incluye distintas iniciativas dirigidas a los aficionados al vino. Durante el mes de marzo, los clientes podrán acceder a una selección de vinos especiales a precios reducidos, así como a propuestas como el brunch del restaurante o los viernes dedicados a grandes formatos.

Estas acciones se enmarcan en el crecimiento del proyecto, que ha consolidado una comunidad de clientes y ha reforzado su posicionamiento como espacio especializado en vino dentro de la oferta gastronómica de Madrid.

El papel del equipo de sumilleres

Uno de los elementos diferenciales del restaurante es su equipo de sumilleres, dirigido por Mario Ayllón. Este grupo se encarga de guiar al comensal en la elección del vino, aportando distintos enfoques y criterios en función de cada visita. La experiencia en Berria se construye así como un recorrido en el que el vino adquiere un papel central, complementando una propuesta gastronómica que apuesta por el producto y por un servicio especializado.

Por MARCO DE PABLOS

La madrileña Plaza del Carmen atraviesa una etapa de esplendor que la consolida como uno de los enclaves imprescindibles del centro cuando el apetito aprieta. A sus pies, el Grupo Lamucca cuenta con uno de sus espacios insignia bajo el nombre homónimo, pero ahora amplía horizontes con una nueva apertura en las alturas: Makáá, ubicado en la azotea del recién inaugurado Thompson Madrid.

Al detalle

El restaurante se despliega en el rooftop del establecimiento hotelero como un espacio concebido al milímetro, donde cada rincón responde a un momento distinto del día. El acceso, desde la propia plaza, anticipa la experiencia. Un ascensor conduce hasta el escenario de la velada. La primera parada dominada por su Reposado Bar, perfecto para un cóctel bajo el cielo capitalino. Al atravesarlo, sobre un delicado vacío de luces que evoca una aquelarre de luciérnagas, se revela el corazón del proyecto: el comedor, articulado en torno a una barra cuadrada rodeada de asientos, con una paleta de tonos tierra. A su alrededor, las mesas se insinúan entre frondosas plantas y arbustos, componiendo pequeños refugios que invitan a la charla y el disfrute. Y como telón de fondo, unas vistas inmejorables que se despliegan a través de amplias cristaleras, convirtiendo a la ciudad en parte esencial del relato.

El universo visual de Makáá lleva la firma de Patricia Bustos, cuya intervención traduce el concepto de fuego desde la calma. Volúmenes suaves, texturas vivas y guiños a la arquitectura brutalista de los años setenta conviven con una estética mediterránea que dialoga con la azotea. Bustos construye un escenario táctil y sereno, donde cada detalle —desde los óculos que enmarcan el skyline hasta las superficies envejecidas que respiran el paso del tiempo— convierte el espacio en una experiencia sensorial.

Las brasas, el hilo conductor

En este nuevo restaurante, el fuego es el protagonista. La cocina se muestra a la vista, con el tiempo que cada producto necesita, recuperando esa idea de volver al origen. Según sus artífices, esta nueva propuesta “mira al Mediterráneo, pero se cocina desde Madrid”, y en ella: “el producto manda”.

La carta es amplia y pensada para que cualquiera encuentre su sitio, pero con un hilo conductor evidente: el fuego. Aparece ya desde el inicio, en platos como el tartar de tomate ahumado, una versión vegetal muy bien resuelta y que nada tiene que envidiar al tartar de carne más clásico, con el que convive. A partir de ahí, el recorrido se mueve entre verduras, pescados y carnes, siempre con la brasa como nexo. En los entrantes, la huerta tiene peso, con propuestas como la coliflor a la brasa o los puerros con salsa romesco. De la lonja llegan pescados como la lubina o el lenguado, trabajados con precisión para mantener su carácter, mientras que en las carnes destacan el pollo a la brasa, la pluma ibérica o el lomo bajo, bien afinados y coherentes con el planteamiento general.

Mención aparte merecen las guarniciones, que aquí no se quedan en segundo plano. Las patatas fritas, un clásico que aquí no defraudará, funcionan como un valor seguro, y los tirabeques aportan un contrapunto más fresco, pero igual de apetecible. En los postres, el cierre mantiene el nivel, con opciones como las originalísimas frambuesas con chantilly o el suflé de chocolate. La propuesta se completa con una carta de vinos amplia y una selección de cócteles que invitan a prolongar la cita y las ganas de volver, una idea que merodeará tu cabeza nada más abandonar Makáá.

En un momento en el que el sector inmobiliario tiende a la estandarización, The New Madrid consolida una forma de operar que sitúa al cliente en el centro de cada decisión. La firma, liderada por Ariana Meiler e Isabella Yitani, ha construido un modelo donde la compraventa de una propiedad no se limita a una transacción, sino que se convierte en un proceso acompañado de principio a fin.

La cercanía, el criterio y la dedicación marcan el ritmo de cada operación. El objetivo no es únicamente cerrar una venta, sino generar relaciones duraderas. La confianza y la recomendación se convierten así en los principales motores de crecimiento de la compañía.

Un modelo basado en el acompañamiento

El punto de partida en The New Madrid es siempre el mismo: escuchar. Cada cliente entra en un proceso que comienza con una conversación honesta, donde se analizan necesidades reales, contexto vital y objetivos a largo plazo.

A partir de ahí, el equipo construye una estrategia personalizada. No existen procesos estandarizados. Cada operación se diseña como un proyecto único, desde la búsqueda del activo hasta la negociación, la reforma o la gestión posterior.

El acompañamiento es continuo. La comunicación fluida y la transparencia sostienen cada fase del proceso y permiten que el cliente tome decisiones con información clara y una visión global del mercado.

Comunicación como herramienta estratégica

Desde sus inicios, The New Madrid entendió que la comunicación era una pieza clave en la construcción de marca. La firma ha apostado por plataformas como Instagram y TikTok para trasladar su trabajo al entorno digital, no como escaparate, sino como espacio de contenido y posicionamiento.

Esta estrategia ha permitido conectar con una audiencia que valora la estética, el estilo de vida y la coherencia narrativa. Las propiedades dejan de ser el único foco para dar paso a un relato más amplio, donde el proceso, el criterio y la experiencia adquieren protagonismo.

En esta línea surge Raw Experience, un formato propio que reinterpreta la presentación de propiedades en fase de obra. Este enfoque abre el acceso a espacios en transformación y permite entender el proyecto desde su origen, generando un entorno de interacción entre clientes, profesionales y la propia firma.

Liderazgo femenino y visión integral

El proyecto está liderado por Ariana Meiler e Isabella Yitani, cofundadoras y co-CEOs, que aportan una visión complementaria en la dirección de la empresa.

Ariana Meiler, Brand Director, impulsa la comunicación y el posicionamiento de la firma, integrando estrategia y contenido como parte esencial del negocio. Su enfoque conecta la identidad de la marca con cada punto de contacto con el cliente.

Isabella Yitani, con formación en ingeniería e interiorismo, lidera el área comercial y de desarrollo de negocio. Su perfil combina análisis, intuición y visión estratégica, con un papel clave en la gestión de activos, la rentabilidad y el desarrollo de proyectos.

Ambas comparten una misma filosofía: el valor de un inmueble no se limita a sus características, sino a la forma en que encaja con la vida de quien lo habita.

Madrid como eje de crecimiento

En estos cinco años, The New Madrid ha desarrollado su actividad en barrios y zonas de alta demanda como Salamanca, Chamberí, Justicia, El Viso o La Moraleja. La firma ha trabajado con operaciones de alto valor, con un ticket medio que oscila entre los 2 y 3 millones de euros, y con activos que alcanzan cifras significativamente superiores.

El 85% de su cartera de clientes es internacional, reflejo del posicionamiento de Madrid como destino residencial e inversor. El crecimiento anual cercano al 25% confirma la solidez del modelo y su capacidad de adaptación a un mercado exigente.

La firma también ha ampliado su presencia a otras ubicaciones como la Costa del Sol o Baleares, manteniendo una estrategia de expansión progresiva y alineada con su identidad.

Un servicio 360º en real estate

The New Madrid articula su propuesta a través de tres áreas que operan de forma integrada y complementaria. El área de Real Estate se centra en la captación y comercialización de propiedades, con un enfoque estratégico orientado al valor a largo plazo. A través de Interior Design & Architecture, la firma desarrolla proyectos personalizados que optimizan cada espacio y refuerzan su potencial. Por su parte, Property Management ofrece una gestión integral de los activos, orientada a la rentabilidad y al cuidado del patrimonio.

Este modelo permite acompañar al cliente en todas las etapas del proceso, combinando conocimiento del mercado, criterio estético y una gestión eficiente en una propuesta unificada.

Una visión sostenida en el tiempo

A cinco años de su creación, The New Madrid se posiciona como una firma que ha redefinido la relación entre cliente y agente inmobiliario. Su modelo no se centra en la operación aislada, sino en la construcción de vínculos, la coherencia en cada decisión y la creación de valor a largo plazo.

Más que intermediarios, actúan como asesores. Más que operaciones, construyen relaciones. Y desde ahí, continúan desarrollando una forma de entender el real estate que evoluciona junto a la ciudad y sus dinámicas.

 

Quedan apenas unos días para entrar en TomBlack Café x Only YOU Boutique Hotel Madrid (C. del Barquillo, 21). Hasta el 29 de marzo, este espacio efímero ocupa el corazón de Salesas con una propuesta que desplaza la rutina y sitúa la experiencia en primer plano. El café deja de ser un gesto automático y adquiere una dimensión consciente, pausada y precisa. El tiempo se ensancha dentro de este lugar. Cada elemento está dispuesto para sostener esa sensación: la luz, los materiales, el ritmo del servicio. Nada se presenta como accesorio. Todo suma.

Afinidades que no necesitan explicación

La unión entre la mítica sastrería TomBlack y Only YOU Boutique Hotel Madrid no responde a una estrategia visible, sino a una sintonía más profunda. Hay marcas que coinciden en la superficie; otras se reconocen en la forma de hacer. Aquí ocurre lo segundo. Ambas marcas comparten una forma de construir identidad basada en el detalle, la precisión y una estética coherente.

El enclave —un palacete del siglo XIX— acoge esta intervención sin perder carácter. El espacio se abre tanto a huéspedes como a visitantes, generando un entorno donde la hospitalidad se convierte en un lenguaje propio y reconocible.

Un lenguaje hecho de materia y luz

El proyecto, desarrollado por Pinopuente, se articula a partir de decisiones materiales muy concretas. El lino en tonos neutros estructura el ambiente. La luz natural define el paso de las horas. Las texturas aportan profundidad sin estridencias.

El conjunto funciona como una instalación en movimiento. A lo largo del día, el espacio adquiere matices distintos. La atmósfera evoluciona de forma orgánica, sin necesidad de intervención evidente. Cada objeto, desde la vajilla hasta la disposición del mobiliario, responde a una lógica unificada.

Comer como quien observa

La propuesta gastronómica se integra en esa misma visión. El Menú TomBlack plantea un recorrido definido, donde cada plato forma parte de una secuencia pensada. Las croquetas de jamón ibérico y bacalao al pil-pil introducen el inicio; el carpaccio de aguacate aporta frescura y textura.

Entre los principales, la lubina de Aquanaria con arroz meloso de sepia y el solomillo madurado de vaca con jugo de setas, parmentier y foie poêlé desarrollan el núcleo del menú con claridad. El cierre llega con la tarta fluida de queso y helado de yogur búlgaro, que mantiene el equilibrio hasta el final.

Durante la tarde, la carta se adapta a otro ritmo. Aparecen propuestas dulces como la Tarta Sacher o el Apple crispy, junto a opciones saladas como el bikini trufado de pavo, el mollete de cecina o la Gilda Only YOU. El cóctel Lady Salesas introduce una nota más expresiva dentro de una oferta que mantiene su coherencia.

Una presencia limitada

La fecha de cierre forma parte del concepto. La temporalidad define el carácter del proyecto y refuerza su intensidad. Todo ocurre dentro de un margen concreto. TomBlack Café x Only YOU Boutique Hotel estará disponible hasta el 29 de marzo. Una invitación a entrar, recorrerlo y formar parte de un espacio pensado para ser vivido con atención. ¿A qué esperas?

Por KATY MIKHAILOVA
Qué suerte (y no es una frase hecha) de poder desaparecer un miércoles cualquiera en el corazón de Chamberí y entrar en un lugar donde todo está pensado para que el tiempo deje de importar.

Pilar Akaneya (C/ Espronceda, 33) no es solo un restaurante. Es casi un ritual. Un pequeño Kioto en Madrid, donde la gastronomía japonesa se vive desde la raíz, con una propuesta estacional que se va transformando a lo largo del año.

Siete mesas. Solo siete. Como si alguien hubiera decidido que el lujo no está en tener más, sino en que pase menos… pero mejor. Siete mesas para apenas 23 comensales, en un espacio concebido para que cada detalle tenga sentido y cada gesto sea parte de la experiencia.

Desde el primer gesto (cuando te descalzas, te ofrecen unas zapatillas y dejas fuera el ruido del mundo) empieza algo que no es exactamente una cena. Es otra cosa. Más lenta. Más consciente. Más íntima. Un recibimiento que forma parte de la tradición japonesa, con ese momento casi ceremonial de la toalla caliente como símbolo de purificación, mientras el equipo te introduce en la historia y el concepto del lugar.

Fui con Luis María Díaz de Bustamante (autor de El viudo, Planeta), y los dos tuvimos la misma sensación: aquí no vienes a comer, vienes a escuchar el sabor.

Porque todo sucede con una precisión casi emocional. El carbón encendido, la carne que se trabaja delante de ti, el instante exacto en el que decides cómo quieres ese bocado. El juego entre fuego y tiempo. El gesto de cocinar tu propia pieza, casi como un hot pot japonés, pero llevado a una dimensión más silenciosa, más elegante (una experiencia ligada al sumibiyaki, la técnica japonesa de cocción a la brasa que define la esencia del lugar).

Y luego el arroz. Siempre el arroz. Ese acompañante que en realidad sostiene todo. O platos como la anguila estilo Kanto (124,90 euros dentro del Menú Fukuroi), cocinada a baja temperatura y terminada a la brasa con una salsa secreta, servida sobre arroz en un tradicional masu japonés, que elevan la experiencia más allá de la carne.

La experiencia gira alrededor del Kobe y del Matsusaka (procedente de Ito Ranch) como si fueran más que carne: como si fueran memoria, cultura, obsesión por el detalle. Cada corte es una excusa para detenerte. Para no hablar. Para simplemente estar. Incluso el maridaje se plantea como una extensión de la experiencia (con opción de añadirlo por separado), permitiendo al comensal personalizar aún más el recorrido. Para quienes buscan una experiencia más completa, el Menú Sansekai (195 euros) propone una inmersión más amplia dentro del universo del sumibiyaki.

Hay algo profundamente bello en ese silencio. En ese “ruido del sabor” que aparece cuando todo lo demás desaparece. En ese concepto de omotenashi (la hospitalidad japonesa llevada al extremo) donde la serenidad, la elegancia y la atención al detalle no son discurso, sino práctica constante.

Sales de Akaneya con la sensación de que durante unas horas el mundo ha ido más despacio. Y de que, quizás, así debería ser más a menudo. Un pequeño Kioto en Chamberí, donde la gastronomía se convierte en una forma de detener el tiempo.

El Día del Padre ha dejado de ser, para muchos, una fecha marcada únicamente por regalos materiales. En un contexto donde el tiempo se ha convertido en el verdadero lujo, propuestas como la de BLESS Hotel Madrid elevan la celebración hacia una experiencia sensorial y emocional. En pleno Barrio de Salamanca, el establecimiento plantea una jornada que invita a detenerse, mirar alrededor y, sobre todo, disfrutar. Entre vistas y sobremesas , la idea es clara: celebrar.

Brindar desde las alturas: el magnetismo de Picos Pardos

La llegada de la primavera devuelve a la ciudad uno de sus espacios más codiciados: Picos Pardos Sky Lounge. El rooftop de BLESS Hotel Madrid se sacude el invierno y recupera su esencia más abierta y luminosa, consolidándose como un refugio urbano donde el ritmo se desacelera.

Aquí, el Día del Padre se transforma en una excusa perfecta para reencontrarse con Madrid desde otra perspectiva. Cócteles de autor, conversaciones sin reloj y un skyline que acompaña la tarde convierten la experiencia en algo más profundo que un simple brindis. Es, en esencia, una reivindicación del tiempo compartido frente a la inercia cotidiana.

Pinzelada Lounge: la elegancia de lo cotidiano

Para quienes buscan una celebración más íntima y reposada, Pinzelada Lounge propone un viaje gastronómico que comienza desde primera hora del día. Su oferta de desayunos, que combina opciones saludables y recetas clásicas reinterpretadas, marca el tono de una jornada que apuesta por el disfrute pausado.

A medida que avanza el día, el espacio evoluciona hacia una propuesta culinaria pensada para compartir. Platos que dialogan entre tradición y contemporaneidad construyen el escenario perfecto para una comida familiar donde la sobremesa no es un trámite, sino el verdadero protagonista.

El valor de celebrar

Más allá de la oferta gastronómica o las vistas, la propuesta de BLESS Hotel Madrid encierra un mensaje que conecta con una tendencia cada vez más evidente: la necesidad de desacelerar. Frente a celebraciones fugaces, el hotel apuesta por reivindicar los pequeños rituales —una conversación que se alarga, una copa que no entiende de horarios— como el auténtico lujo contemporáneo.

Porque, en última instancia, el Día del Padre no se mide en objetos, sino en instantes. Y pocas cosas resultan tan memorables como aquellos momentos que, sin darnos cuenta, consiguen detener el tiempo.

Por MARCO DE PABLOS

Durante demasiado tiempo, la salud fue un territorio reactivo, un lugar al que acudir cuando algo fallaba. Hoy, sin embargo, el relato está cambiando. Ya no se trata solo de verse bien, sino de sostenerse en medio de un ritmo que no da tregua, menos aún en una ciudad como Madrid.

En ese nuevo imaginario, donde la ciencia se cruza con el estilo de vida y el cuerpo deja de ser un enigma para convertirse en un mapa, empiezan a surgir espacios que no responden a las categorías de siempre. Lugares pensados no solo para tratar, sino para entender. AMUNA es uno de ellos. Ubicado en el número 157 de la calle Velázquez y fundado por la doctora Valentina Sielecki, el proyecto nace de una inquietud muy concreta: abordar la salud sin fragmentarla, conectando las distintas vertientes de la medicina y del acompañamiento desde una mirada mucho más humana y precisa.

Lejos de la clínica tradicional o del bienestar entendido como evasión, aquí todo parece girar en torno a una misma idea que versa en escuchar el cuerpo con más atención y trabajar con él. Hay método, hay ciencia, pero también una sensibilidad particular en la forma de plantear cada proceso, cada diagnóstico y cada decisión. Quizá por eso AMUNA no encaja del todo en lo que ya conocemos y quizá por eso mismo sea más necesario que nunca.

AMUNA se define como un espacio de salud y bienestar integral. ¿Qué significa realmente “salud 360º” y en qué se diferencia de una clínica o de un spa tradicional?

Cuando hablamos de «salud 360º» nos referimos a una visión integrativa del organismo, entendiendo que los sistemas metabólico, hormonal, inmunológico y neurológico están profundamente interconectados. La salud no puede abordarse de forma fragmentada ni centrada únicamente en el síntoma.

En AMUNA trabajamos desde un modelo médico que combina prevención, diagnóstico avanzado y optimización fisiológica. A diferencia de una clínica convencional, donde las especialidades suelen funcionar de manera independiente, aquí los profesionales colaboran de forma coordinada para diseñar estrategias personalizadas. Y a diferencia de un spa tradicional, nuestro enfoque se basa en evidencia científica, tecnología diagnóstica y protocolos médicos orientados a mejorar la salud de forma medible y sostenida.

En un momento en el que se habla mucho de longevidad, ¿qué significa para vosotros vivir más… pero sobre todo vivir mejor?

La longevidad contemporánea ya no se mide únicamente en años de vida, sino en años de vida saludable. En medicina hablamos cada vez más de healthspan, es decir, el tiempo durante el cual una persona mantiene una buena función metabólica, cognitiva y física. Nuestro objetivo es preservar esa funcionalidad el mayor tiempo posible. Esto implica proteger la masa muscular, optimizar el metabolismo, mantener el equilibrio hormonal y reducir procesos inflamatorios asociados al envejecimiento. En definitiva, vivir más, pero con energía, autonomía y calidad de vida.

AMUNA combina medicina preventiva, nutrición, ginecología, genética, entrenamiento y estética. ¿Por qué creéis que el futuro de la salud pasa por integrar todas estas disciplinas bajo un mismo techo?

Porque la fisiología humana no funciona por compartimentos. El metabolismo influye en la regulación hormonal, la nutrición modula la microbiota intestinal, el ejercicio impacta en la sensibilidad a la insulina y en la salud cardiovascular, y todos estos factores se reflejan también en la piel, la composición corporal y el envejecimiento.

Cuando estas disciplinas trabajan de forma integrada es posible construir estrategias terapéuticas mucho más precisas y eficaces. Creemos que el futuro de la medicina será cada vez más preventivo, personalizado e interdisciplinar, con equipos que analicen al paciente desde una perspectiva global.

Uno de los pilares del centro es la medicina de precisión. ¿Cómo cambia el enfoque del tratamiento cuando se entiende la biología individual de cada paciente?

La medicina de precisión permite pasar de recomendaciones generales a intervenciones verdaderamente personalizadas. A través de estudios genéticos, análisis hormonales, evaluación de microbiota o biomarcadores metabólicos podemos comprender cómo funciona el organismo de cada paciente: cómo metaboliza los nutrientes, cómo responde al estrés, cómo regula la inflamación o cuál es su capacidad de producción energética a nivel celular. Esto nos permite diseñar protocolos mucho más específicos y eficaces, ajustados a la biología individual de cada persona.

«La fisiología humana no funciona por compartimentos»

Muchos pacientes buscan soluciones rápidas. ¿Cómo trabajáis en AMUNA para cambiar esa mentalidad hacia una transformación real del estilo de vida?

Es comprensible que muchas personas busquen resultados inmediatos, pero la fisiología humana no responde a soluciones instantáneas. En AMUNA trabajamos mucho en la educación del paciente y en el seguimiento a largo plazo. Cuando una persona comprende qué está ocurriendo en su metabolismo o en su equilibrio hormonal y empieza a observar cambios objetivos en sus biomarcadores, se produce un cambio de mentalidad. La salud deja de verse como una solución puntual y pasa a entenderse como un proceso de optimización progresiva.

En el centro habláis mucho de medir resultados: biomarcadores, metabolismo, función mitocondrial… ¿Por qué es tan importante medir la salud?

Porque en medicina lo que no se mide es difícil de optimizar. El análisis de biomarcadores nos permite evaluar de forma objetiva procesos clave como la inflamación sistémica, la regulación hormonal, la eficiencia metabólica o la producción energética mitocondrial. Estos indicadores nos dan información mucho más profunda que los parámetros convencionales de salud. Gracias a esa medición podemos diseñar intervenciones personalizadas y, sobre todo, monitorizar cómo responde el organismo a cada tratamiento.

AMUNA también incorpora un espacio de medical wellness con gimnasio, spa o crioterapia. ¿Qué papel juega el movimiento y la recuperación?

El movimiento es uno de los determinantes más importantes de la salud a largo plazo. La masa muscular, la capacidad cardiovascular y la movilidad están directamente relacionadas con la longevidad y con la prevención de enfermedades metabólicas. Sin embargo, el estímulo físico necesita ir acompañado de procesos adecuados de recuperación. Estrategias como la crioterapia, los protocolos de regeneración o el trabajo sobre el sistema nervioso ayudan a reducir la inflamación, mejorar la adaptación al ejercicio y optimizar los procesos de reparación celular.

La belleza y la salud cada vez están más conectadas. ¿Cómo abordáis la medicina estética funcional?

Desde nuestra perspectiva, la estética es una expresión visible de los procesos biológicos internos. Cuando el organismo mantiene un equilibrio hormonal adecuado, una buena función metabólica y niveles bajos de inflamación, la piel, el cabello o la composición corporal reflejan ese estado de salud. Por eso hablamos de medicina estética funcional: intervenciones que no se limitan a la superficie, sino que acompañan y potencian el equilibrio fisiológico del organismo.

El estrés, el sueño o la salud mental se han convertido en grandes retos de nuestra época. ¿Cómo integráis estos factores?

Hoy sabemos que el estrés crónico y la alteración del sueño tienen un impacto directo en el sistema hormonal, el metabolismo de la glucosa, la inflamación y los procesos de envejecimiento celular. Por ello, en nuestros programas evaluamos también estos factores y trabajamos en la regulación del sistema nervioso, la optimización del descanso y la mejora de la resiliencia fisiológica frente al estrés. La salud no puede entenderse únicamente desde el cuerpo físico, sino desde el equilibrio global del organismo.

AMUNA funciona también como un club o comunidad. ¿Qué importancia tiene ese entorno?

La evidencia científica demuestra que los cambios de hábitos se sostienen mejor cuando existe acompañamiento y continuidad. Crear una comunidad permite reforzar la motivación, generar compromiso y acompañar al paciente durante todo el proceso de transformación. La salud no se construye en una única consulta médica, sino en el día a día.

¿Estamos entrando en una nueva era donde la salud es el nuevo lujo?

En cierto modo sí. Durante décadas el lujo se ha asociado principalmente al consumo material. Hoy cada vez más personas entienden que el verdadero lujo es disponer de tiempo, energía, claridad mental y bienestar físico. Invertir en salud preventiva es, probablemente, una de las decisiones más relevantes para la calidad de vida futura.

«La salud no puede entenderse únicamente desde el cuerpo físico, sino desde el equilibrio global del organismo»

Si tuvierais que dar tres hábitos fundamentales para empezar a optimizar la salud hoy mismo, ¿cuáles serían?

  1. Dormir entre siete y ocho horas de calidad, ya que el sueño regula procesos hormonales, metabólicos y de reparación celular.
  2. Incorporar entrenamiento de fuerza de forma regular, clave para preservar masa muscular y salud metabólica. Priorizar una alimentación basada en alimentos reales, con densidad nutricional y baja carga de ultraprocesados.
  3. Son intervenciones sencillas, pero con un impacto fisiológico enorme a largo plazo.

Por AMUNA pasan perfiles muy conocidos cuando visitan España. ¿Qué buscan este tipo de pacientes?

En general, los artistas y altos ejecutivos con agendas muy exigentes buscan optimizar su rendimiento físico y mental. Necesitan mantener altos niveles de energía, recuperarse con rapidez y preservar su salud en contextos de gran presión y movilidad constante. Sin embargo, sus objetivos no son muy diferentes a los de cualquier otra persona: sentirse mejor, dormir bien, tener energía y cuidar su salud a largo plazo.

«Cuidar el cuerpo y la salud no es una cuestión superficial, sino una parte esencial del bienestar y del rendimiento humano»

¿Las figuras públicas están ayudando a cambiar la conversación sobre la salud?

Sin duda. Cuando las celebrities hablan abiertamente de bienestar, longevidad o salud mental, contribuyen a normalizar algo fundamental: cuidar el cuerpo y la salud no es una cuestión superficial, sino una parte esencial del bienestar y del rendimiento humano. Ese cambio cultural está ayudando a que cada vez más personas se interesen por una visión preventiva y consciente de la salud.

También creemos que es importante romper con la idea de que cuidar la salud es un lujo reservado a unos pocos. Aunque somos conscientes del perfil de pacientes que acuden a nuestro centro, nos interesa contribuir a una conversación más amplia. La salud preventiva debería ser un objetivo accesible y aspiracional para cualquier persona.

Durante décadas el sistema sanitario se ha centrado principalmente en tratar la enfermedad una vez aparece. Sin embargo, la medicina moderna está demostrando que anticiparse a los desequilibrios metabólicos, hormonales o inflamatorios, no solo mejora la calidad de vida, sino que también es mucho más eficiente a largo plazo. En muchos sentidos, invertir en prevención termina siendo mucho más razonable que depender únicamente de la medicina paliativa. En este contexto, creemos que el verdadero cambio cultural consiste en entender que la salud no es un lujo, sino una de las inversiones más inteligentes que podemos hacer para nuestro futuro.

El restaurante Sessions del mítico Hard Rock Hotel Madrid, ubicado en el número 17 de la Ronda de Atocha, inicia una nueva etapa gastronómica con una carta completamente renovada que amplía su propuesta sin perder su identidad. La idea es clara: platos pensados para compartir, sabores reconocibles pero con personalidad y una experiencia que encaja con el espíritu del hotel. La nueva oferta se construye sobre tres pilares que definen el concepto del restaurante: mantenerse fiel al estilo Hard Rock que impregna el espacio, incorporar un marcado toque castizo y apostar por una cocina hecha íntegramente en casa. El resultado es una carta versátil que combina referencias internacionales con guiños muy madrileños.

Tres pilares para una carta con personalidad

La nueva propuesta de Sessions se apoya en tres pilares: mantener el espíritu Hard Rock, incorporar un toque castizo y apostar por una cocina hecha en casa. El resultado es una carta que combina referencias internacionales con platos muy reconocibles de la tradición madrileña.

Ese guiño local se percibe especialmente en los entrantes, donde aparece un pequeño recorrido por el tapeo más castizo, muy en línea con la oferta gastronómica del vecindario en el que se ubica el hotel. No faltan las gildas —con boquerones o anchoas—, la ensaladilla rusa o las clásicas croquetas de jamón, pensadas para abrir boca y compartir.

A este apartado se suman otros “picoteos madrileños”, como la tabla de jamón ibérico con tomate rallado y picos de pan, las patatas bravas con alioli de ajo negro, los torreznos sobre patata revolcona o el calamar frito con alioli y lima.

Junto a ellos conviven propuestas con guiños más internacionales, como los Nachos Overdrive con carne desmechada casera, guacamole y salsa de queso o las croquetas de mac & cheese, que completan una carta pensada para compartir y disfrutar sin demasiadas reglas.

El horno Josper, el gran protagonista

Si hay un elemento que define la cocina de Sessions es el horno Josper. Este horno de carbón se convierte en el auténtico motor de la cocina y en el responsable de ese toque ahumado que marca buena parte de la carta.

Gracias a él, muchas de las carnes alcanzan un punto especialmente intenso, desde cortes como el entrecot hasta elaboraciones más informales como hamburguesas o tacos de ternera que ganan profundidad de sabor gracias al paso por las brasas.

Las hamburguesas son, de hecho, uno de los grandes platos estrella de la casa. Se elaboran con carnes seleccionadas y pan brioche, en combinaciones que buscan intensidad y equilibrio. Entre las más destacadas está la Hamburguesa Española, que combina carne de ternera con guiso de rabo de toro desmigado, queso Idiazábal y alioli de ajo negro, un auténtico must de la carta, o la Cuatro Quesos, con salsa cremosa, bacon y cebolla frita.

El Josper también entra en juego en otros platos principales como la pechuga de pollo de corral con piel crujiente, la lubina a la bilbaína —una de esas elaboraciones que merece pedirse sí o sí— o las costillas cocinadas a baja temperatura con salsa barbacoa asiática.

El final más dulce

La parte dulce mantiene la misma filosofía: recetas reconocibles pero bien ejecutadas. No faltan clásicos como la tarta de queso o el brownie con helado. No obstante, si hay un postre que cobra especial protagonismo en este momento del año es la torrija caramelizada con helado. Con la llegada de la Cuaresma, este dulce tradicional se convierte en una de las propuestas más apetecibles de la carta, aportando ese guiño final a la tradición que ahora también forma parte de la identidad del restaurante.

Durante la Cuaresma, muchos comensales buscan alternativas al consumo de carne, especialmente los viernes de vigilia. En ese contexto, el pescado vuelve a ocupar un lugar central en la mesa y se convierte en una oportunidad para redescubrir algunos de los productos más apreciados del mar. En Azahara, el restaurante andaluz ubicado en el barrio de Salamanca, el protagonista indiscutible es el atún rojo salvaje, un producto que vertebra gran parte de su propuesta gastronómica y que encuentra en este momento del calendario una ocasión perfecta para brillar.

El sabor del sur llega a Madrid

La gastronomía andaluza es una de las más reconocibles del panorama culinario español. Sabrosa, directa y profundamente ligada al producto, su esencia se basa en el disfrute y en una forma de vivir la mesa sin artificios. Ese espíritu es precisamente el que define la propuesta de Azahara, un restaurante que ha logrado trasladar a la capital los sabores más auténticos del sur.

Detrás del proyecto se encuentra el empresario hostelero Sergio Fermosell, impulsor del Grupo Macarena, responsable también de otros establecimientos como Macarena, Marimorena y Casa Julián, además de Jarana. Con Azahara, Fermosell ha creado un espacio donde conviven recetas tradicionales andaluzas y una mirada contemporánea que respeta el producto por encima de todo.

Una oda al atún rojo salvaje

El gran hilo conductor de la carta es el atún rojo salvaje, uno de los pescados más valorados por los amantes de la gastronomía. En Azahara llega directamente desde las costas andaluzas gracias a productores especializados como Gadira y JC Mackintosh, lo que garantiza la calidad y trazabilidad de cada pieza.

La cocina del restaurante explora prácticamente todas las partes del atún y sus diferentes texturas, desde crudos y semicrudos hasta elaboraciones tradicionales. En la carta destacan propuestas como el tartar de descargamento o el jamón de ventresca ahumado, el tataki de lomo blanco o el singular tuétano de atún, una elaboración poco habitual en Madrid que se asa en horno de carbón y se sirve con tartar del propio espinazo y yema de huevo.

En el apartado de platos calientes tampoco faltan clásicos de la cocina del sur como el atún encebollado o el morrillo de atún rojo, recetas que reflejan la tradición marinera andaluza y que convierten a este producto en el auténtico protagonista de la experiencia gastronómica.

Mucho más que atún: tradición andaluza en cada plato

Aunque el atún rojo sea el eje de la propuesta, Azahara es también un homenaje a la cocina andaluza en sentido amplio. Su carta reúne recetas que forman parte del imaginario gastronómico del sur, reinterpretadas con una presentación contemporánea.

Entre ellas destacan las croquetas de puchero o de choco y tinta, las berenjenas cordobesas con salmorejo, la ensaladilla rusa con ventresca y mojama o sus pescados fritos, todos ellos aptos para celíacos. A estos platos se suman guiños a otras tradiciones culinarias, como el taco de langostinos de Sanlúcar acevichados con guacamole, que mezcla influencias mexicanas y peruanas.

Furtivo, el secreto mejor guardado del restaurante

Más allá del comedor principal, Azahara esconde un espacio singular que se ha convertido en uno de los grandes atractivos del restaurante: Furtivo. Este espacio, situado en la planta inferior y concebido como un speakeasy gastronómico, acoge durante todo el año espectáculos de ronqueo de atún rojo salvaje.

En estas citas, la pieza llega suspendida desde el techo hasta la mesa de despiece, donde comienza el tradicional proceso de corte que da nombre al ronqueo por el sonido que produce el cuchillo al rozar la espina del pescado. Los asistentes pueden disfrutar después de la propuesta gastronómica del restaurante o de un menú degustación centrado exclusivamente en este producto.

Un espacio que respira Andalucía

La experiencia se completa con una bodega de más de 150 referencias en la que destacan vinos de Cádiz y de otras zonas de Andalucía, además de una selección de cócteles de autor con guiños al sur, algunos de ellos elaborados con vino de Jerez.

El interiorismo, diseñado por el estudio Las2Mercedes, traslada al comensal a una atmósfera luminosa y mediterránea que evoca Andalucía en pleno corazón de Madrid. Un escenario perfecto para disfrutar, especialmente en estas semanas de Cuaresma, de una cocina donde el pescado y el producto del mar se convierten en protagonistas absolutos.

“Comerse una manzana nunca había sido tan cool”. Con este espíritu, Pink Lady sorprendió el pasado 12 de febrero en pleno corazón de Madrid con una frutería pop-up efímera que transformó lo cotidiano en extraordinario. Coincidiendo con San Valentín, la marca convirtió una simple pieza de fruta en el nuevo love spot urbano.

Lejos de una acción promocional al uso, la firma materializó su nueva campaña europea —“Muy crujiente. Muy jugosa. Muy cool.”— en una experiencia real, inmersiva y absolutamente instagrameable. 

Una frutería futurista que rompió Instagram

El espacio sorprendía desde el primer paso: una estética metalizada e industrial que reinterpretaba las cámaras frigoríficas tradicionales con un giro contemporáneo. El resultado era un entorno inesperado, brillante y casi cinematográfico, donde la manzana se elevaba a icono lifestyle.

La atmósfera invitaba a fotografiar cada rincón. Entre luces, superficies cromadas y detalles cuidados al milímetro, la marca logró que el producto trascendiera su condición de fruta para convertirse en tendencia.

Degustaciones, cócteles y tatuajes: así se vivió el evento

En el interior, la experiencia combinó degustaciones de aperitivos con la manzana como protagonista indiscutible y una carta de cócteles inspirados en distintas love vibes de San Valentín.

La música marcó el ritmo de la velada gracias a un DJ set en directo, mientras un photobooth personalizado permitía inmortalizar el momento. Para los más atrevidos, un tatuador ofrecía la posibilidad de llevarse un recuerdo permanente de esta experiencia efímera.

La acción funcionó además como puente entre campaña y retail, trasladando la marca del lineal del supermercado al universo emocional y aspiracional del consumidor urbano.

El nuevo mood de Pink Lady en Europa

Con más de 25 años de historia, Pink Lady inicia una nueva etapa en Europa reafirmando su carácter premium y su ambición de reencantar la categoría.

Su nuevo posicionamiento celebra el gesto de morder una manzana como expresión de placer y libertad. El crunch —ese sonido inconfundible— se convierte en firma sensorial y en símbolo de actitud.

Cuando lo cotidiano se vuelve icónico

En un mercado donde la manzana ha sido tradicionalmente percibida como un producto básico, Pink Lady reivindica su poder cultural. La frutería pop-up de Madrid demuestra que incluso lo más cotidiano puede convertirse en objeto de deseo cuando se mira desde otra perspectiva.

San Valentín fue la excusa. La estrategia, mucho más ambiciosa: posicionar la manzana no solo como alimento, sino como experiencia. Porque para Pink Lady, la fruta no solo se consume. Se siente. Se comparte. Se desea.