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La escena gastronómica madrileña suma un nuevo protagonista con vocación de convertirse en punto de encuentro para locales y visitantes. Urban Hive Madrid ha presentado GINA, un ambicioso concepto que trasciende la idea tradicional de restaurante de hotel para convertirse en un universo gastronómico propio donde conviven la cocina italiana, el café de especialidad, la coctelería de autor y, próximamente, una de las terrazas más atractivas del centro de la capital.

Ubicado en el histórico edificio de Telefónica de 1954, el proyecto nace con una clara vocación urbana y social. La propuesta busca integrarse en la vida de Madrid ofreciendo distintos espacios y experiencias que acompañan el ritmo de la ciudad desde primera hora de la mañana hasta bien entrada la noche. Bajo la dirección gastronómica del chef Matteo Sciacovelli, GINA apuesta por una cocina accesible, reconocible y cuidada, capaz de conectar con un público amplio sin renunciar a una personalidad propia.

Una trattoria actualizada en el corazón de Madrid

El epicentro de la propuesta es GINA Restaurant, concebido como una trattoria urbana donde la tradición italiana se reinterpreta desde una perspectiva mediterránea y cosmopolita. El espacio gira en torno a un gran horno central de piedra, elemento que no solo define la estética del local sino también una parte importante de su identidad culinaria.

La carta busca encontrar el equilibrio entre el respeto por los sabores clásicos italianos y una mirada contemporánea adaptada al contexto madrileño. Ingredientes de calidad, recetas reconocibles y una ejecución actual conforman una oferta pensada para compartir y disfrutar sin artificios. La experiencia pretende recuperar el placer de las largas sobremesas y de una gastronomía que invita a quedarse, alejándose de las tendencias más efímeras para apostar por la autenticidad y la cercanía.

Más allá de la propuesta culinaria, el restaurante quiere convertirse en un espacio abierto a la ciudad, capaz de atraer tanto a huéspedes del hotel como a madrileños en busca de un lugar donde comer o cenar en un ambiente relajado y con personalidad.

Del café de especialidad al cóctel perfecto

Uno de los elementos diferenciales de GINA es la amplitud de su propuesta. El concepto no se limita al restaurante, sino que incorpora un segundo espacio diseñado para acompañar los diferentes momentos del día.

GINA Bar se presenta como un punto de encuentro dinámico donde el café de especialidad convive con el aperitivo tradicional y la coctelería de autor. Durante la mañana, el espacio se transforma en un refugio para quienes buscan una pausa tranquila acompañada de una buena taza de café. Al mediodía, adopta el espíritu social del aperitivo, mientras que al caer la tarde da paso a una oferta líquida más sofisticada protagonizada por combinaciones creativas y una cuidada selección de bebidas.

La experiencia se completa con un atractivo patio interior rodeado de jardines verticales. En pleno centro de Madrid, este espacio aporta una sensación de calma poco habitual en una de las zonas más dinámicas de la ciudad y refuerza la vocación de GINA como lugar de encuentro y desconexión.

Un rooftop llamado a convertirse en uno de los grandes atractivos del verano

La tercera pieza del proyecto llegará a finales de junio con la apertura de GINA Oasis, un rooftop gastronómico situado en la séptima planta de Urban Hive Madrid. Su combinación de vistas panorámicas sobre la ciudad, una infinity pool y una propuesta culinaria diferenciada aspira a situarlo rápidamente entre los espacios más deseados de la temporada.

A diferencia del restaurante principal, Oasis desarrollará una oferta gastronómica donde la cocina italiana contemporánea dialoga con influencias japonesas. El resultado promete una experiencia más ligera y sofisticada, basada en productos de temporada, elaboraciones cuidadas y una estética minimalista que busca estimular tanto el paladar como la vista.

El espacio ha sido concebido para adaptarse a distintos momentos del día. Desde el aperitivo hasta las noches de verano, pasando por los atardeceres sobre los tejados de Madrid, el rooftop pretende convertirse en un enclave donde gastronomía, coctelería y paisaje urbano se integran en una única experiencia.

Mucho más que un restaurante de hotel

La apertura de GINA refleja una tendencia cada vez más consolidada en las grandes capitales europeas: la transformación de los hoteles en auténticos centros de vida social y cultural. En este contexto, Urban Hive Madrid apuesta por un modelo donde la restauración deja de ser un servicio complementario para convertirse en uno de los principales motores de identidad del proyecto.

El hotel, que ocupa un edificio histórico reinterpretado por el estudio Maison Malapert, combina patrimonio, diseño contemporáneo y una marcada inspiración madrileña. A ello se suma una filosofía basada en la sostenibilidad, la colaboración con proveedores responsables y la apuesta por productos locales y de temporada.

Con presencia ya en Milán y planes de expansión hacia París, la marca Urban Hive continúa reforzando su posicionamiento en algunos de los principales destinos urbanos europeos. En Madrid, lo hace de la mano de una propuesta gastronómica que aspira a convertirse en uno de los nuevos lugares imprescindibles para descubrir, compartir y disfrutar la ciudad desde una perspectiva contemporánea.

Hay viajes que dejan, literalmente, un buen sabor de boca. El Balneario de Panticosa es un histórico complejo hotelero conocido tradicionalmente por las propiedades de sus aguas termales. Un turismo orientado a la salud y al bienestar que atraía a sus visitantes favorecido por un entorno de alta montaña inigualable y en el que la propiedad del Grupo Nózar (Aguas de Panticosa SA, Bodegas Enate, Bodegas Laus, etc), ha abierto una nueva etapa con importantes cambios, tanto en la gestión como en el concepto de ocio. De cara a la temporada estival la nueva dirección ha apostado por situar la gastronomía en un lugar preferente en la experiencia del visitante y en una de las razones para visitar este enclave histórico del Pirineo aragonés.

ALBERTO CASTILLO para FEARLESS

En el Balneario de Panticosa el paisaje, además de ser admirado, se puede también saborear. A 1636 metros de altura, la alta cocina cobra todo el protagonismo para fundirse en una inmersión transversal con la naturaleza y el bienestar. Es entonces cuando placer de la mesa se saborea a fuego lento, como el tiempo, que parece detenerse al abrigo de las cumbres que rodean este mágico lugar del Valle oscense de Tena.

La cocina como nueva experiencia sensorial

El epicentro de esta nueva etapa que ha abierto la llegada a la dirección de Rafael Jiménez con su nuevo equipo de profesionales es El Lago, el restaurante donde el chef Rubén Pertusa ha desplegado una sofisticada propuesta de menú degustación cerrado en el que el producto juega con la creatividad y con la memoria del emblemático lugar que en su día fue este espacio dentro del Balneario y que hoy forma parte de uno de sus grandes atractivos.

Ubicado frente al icónico Ibón de Baños, el restaurante convierte cada servicio en algo casi escénico y en parte esencial del relato gastronómico. Desde el comedor se perciben las distintas tonalidades del paisaje, el movimiento del agua del lago y hasta casi la respiración de las montañas, convirtiendo cada velada en una experiencia única.

Podemos corroborar que el menú que degustamos, compuesto por unas combinaciones de puerro cítrico con salsa holandesa; foie mi cuit caramelizado con esturión Nacarii; trucha con salsa de cava, y lomo de ciervo asado con castañas, es deliciosamente exquisito.

El nuevo enfoque del restaurante El Lago forma parte de un viaje gastronómico completo, donde cada espacio juega su propio papel. En La Brasserie, en el Hotel Continental, y también bajo el sello de Pertusa, se ha revisado la tradición culinaria local desde un enfoque contemporáneo con una nueva carta que incluye entrantes fríos y calientes (patatas bravas, nachos, embutidos ibéricos…) como antesala del contundente plato principal basado en carnes a la brasa (paletilla de cordero, chuletón vacuno, solomillo o magret de pato). El sello de calidad de las carnes de la zona cocinadas en su punto de textura y sabor.

La Fontana, en la plaza central, mantiene el sabor de Italia con excelentes «antipasti», ensaladas, pastas con sabrosas salsas y una gran variedad de pizzas. Especialmente recomendables, la provoletta con champiñones, y la ensalada de burrata, rúcula y tomates secos. Y para alargar el tardeo con un coctel o un picoteo, el espacio El QBO es el punto de encuentro informal para relajarse y dejarse ver al aire libre.

El emblemático Gran Hotel de Panticosa

El Gran Hotel del Balneario de Panticosa, uno de los grandes iconos del Pirineo aragonés, ha dado un paso definitivo hacia el presente: permanecer abierto todo el año. Una decisión que va más allá de la operativa y que refuerza su vocación de convertirse en un destino sin temporada, pensado para disfrutarse en cualquier momento.

Inaugurado en 1895, este edificio histórico forma parte del ADN del balneario y acaba de ser distinguido como Hotel Monumento, una categoría que solo comparten tres establecimientos en Aragón y que reconoce su valor arquitectónico y cultural.

Su silueta, casi inalterada, conserva la elegancia de otra época, mientras el interior propone una experiencia que combina historia, calma y naturaleza. Alojarse aquí no es solo dormir en un hotel: es formar parte de un lugar donde el tiempo parece ir más despacio.

Aguas termales milenarias

Las aguas termales de Panticosa, conocidas desde época romana, siguen siendo el corazón del balnearioun legado que se traduce en tres formas de entender el bienestar: El Espacio Termal del Gran Hotel, exclusivo y de aforo limitado, pensado para la desconexión absoluta; Las Termas de Tiberio, con luz natural y con tratamientos personalizados, y el Balneario del Quiñón, orientado al cuidado terapéutico

Naturaleza inmersiva

En invierno, la proximidad a estaciones como Formigal y Panticosa refuerza su atractivo activo; en verano, el valle de Tena se convierte en un espacio de exploración y descanso con un sinfín de actividades: senderismo entre cascadas, ascensiones a picos emblemáticos, rutas accesibles como la Ruta del Pueyo o las Pasarelas, subida en el Tren de Tramascastilla al Ibón de Las Paules, la tirolina gigante de Hoz de Jaca, o el divertido laberinto de los Pirineos en el que deberás encontrar la salida de un bosque de 4.000 cipreses plantados, entre muchas otras posibles actividades.

Más de un siglo después de su origen, Panticosa sigue siendo fiel a lo que siempre fue: un lugar al que se viene a sanar, a respirar y a reconectar. Ahora, además, se viene a vivir una experiencia 360º.

Una madre representa cuidado, dedicación y constancia. Este Día de la Madre, más allá de los regalos materiales, la tendencia apunta hacia algo mucho más valioso: compartir tiempo y crear recuerdos. Desde propuestas gastronómicas hasta escapadas entre viñedos o planes urbanos y creativos, la clave está en regalar experiencias que perduren.

Sabores convertidos en recuerdo

En esta línea, FISAN propone elevar el regalo tradicional con una experiencia gastronómica de altura. Su Pack Deluxe Experiencia Jamón de Bellota transforma el acto de regalar en un momento de conexión alrededor de la mesa. Elaborado a partir de jamón de bellota ibérico 75% raza ibérica de Alta Gastronomía, el pack incluye diez sobres listos para disfrutar, presentados en una elegante caja. Una propuesta pensada para saborear sin prisas, donde el verdadero lujo es el tiempo compartido.

Madrid desde las alturas

Celebrar el Día de la Madre en Madrid es también una invitación a redescubrir la ciudad desde otra perspectiva: la de sus azoteas. Espacios donde el ritmo se ralentiza, las vistas se convierten en protagonistas y la gastronomía acompaña momentos que invitan a quedarse. Entre cielos abiertos y panorámicas únicas, estas direcciones elevan cualquier celebración.

El Cielo de Montera

Ubicado en plena Gran Vía, este hotel propone una experiencia donde la sofisticación se combina con el carácter castizo de la ciudad. Su restaurante, situado en la novena planta, se convierte en un oasis donde disfrutar de una cocina que rinde homenaje al producto local con técnicas contemporáneas. Platos como el tataki de atún rojo, las ostras aliñadas o el rodaballo salvaje dibujan una carta pensada para compartir y celebrar sin prisas, en un entorno luminoso con vistas al skyline madrileño.

Para quienes prefieren una celebración más distendida, esta azotea —la más alta de la Gran Vía— es el escenario perfecto. Con Madrid extendiéndose a sus pies, propone un plan relajado donde la coctelería de autor cobra protagonismo. Inspirada en los barrios más castizos, su carta líquida se acompaña de un picoteo gourmet con guiños a la tradición, ideal para un brindis al atardecer o una tarde que se alarga sin mirar el reloj.

Ginkgo Sky Bar

En uno de los laterales de la Plaza de España, este espacio se ha consolidado como uno de los imprescindibles para quienes buscan un plan especial. Su propuesta “The Art of Brunch” transforma esta tradición en una experiencia completa, donde la cocina internacional convive con smoothies, champagnes y una selección de cócteles cuidadosamente elaborados. Todo ello con la ciudad y su skyline como telón de fondo, en un ambiente cosmopolita y relajado que convierte el brunch en una ocasión perfecta para celebrar el Día de la Madre con estilo.

Escapada entre viñedos

En un momento en el que el verdadero lujo se mide en tiempo y calma, una escapada entre viñedos se convierte en uno de los regalos más especiales para el Día de la Madre. Lejos del ritmo de las grandes urbes, el paisaje de La Rioja invita a desconectar y reconectar, a partes iguales, en un entorno donde la naturaleza y la tradición marcan el compás.

Las Villas de Finca La Emperatriz representan a la perfección esta filosofía. Rodeadas de viñedos centenarios, estas villas ofrecen una experiencia íntima y sofisticada, pensada para disfrutar sin prisas. Paseos entre cepas, catas de vino, atardeceres infinitos y el silencio del campo se combinan para crear una estancia que va más allá del descanso. Aquí, cada detalle está diseñado para que el tiempo se detenga: desde la privacidad de las villas hasta la conexión directa con el mundo del vino, que permite descubrir el origen, el proceso y la esencia de uno de los grandes símbolos de nuestra cultura gastronómica. Una propuesta perfecta para regalar no solo una escapada, sino una vivencia compartida que invita a celebrar desde la tranquilidad, el paisaje y el placer de lo auténtico.

Siempre Sevilla 

Aunque sus grandes celebraciones, marcadas en el calendario por muchos, ya hayan pasado, Sevilla sigue siendo uno de los destinos más atractivos para una escapada primaveral, con grandes citas aún pendientes en su agenda social. Con temperaturas agradables y un ambiente más relajado, la ciudad hispalense invita a descubrir su esencia con calma.

Para alojarse, la colección de Mercer Hoteles ofrece distintas opciones con personalidad propia. Desde el encanto histórico de EME Catedral Mercer, ubicado en el barrio de Santa Cruz y con su icónica terraza con vistas a la Catedral, hasta la sofisticación de Mercer Plaza Sevilla, frente al Ayuntamiento y con restos de muralla romana en su interior.

Para quienes buscan una experiencia más íntima, Mercer Sevilla, en pleno barrio del Arenal, ofrece un exclusivo hotel boutique en una casa palacio del siglo XIX. Y si la idea es disfrutar de mayor independencia, Mercer Residences Sevilla combina la comodidad de un apartamento con los servicios de un hotel de lujo en una histórica casa palacio barroca.

La experiencia se completa con una oferta gastronómica a la altura. En Bar Plaza Restaurante, la cocina de producto y las vistas a la Plaza de San Francisco crean el escenario perfecto para un almuerzo relajado. Muy cerca de la Giralda, Mi Arma Restaurante ofrece una propuesta basada en la tradición sevillana con un toque actual.

Para los amantes del vino, Vinoteca Maestro se presenta como un refugio sofisticado donde descubrir referencias nacionales e internacionales acompañadas de tapas gourmet. Y para una experiencia más gastronómica, Restaurante María Luisa pone en valor el producto con una cocina mediterránea creativa y equilibrada.

Brindar… en casa

Celebrar en casa también puede ser especial si se cuidan los detalles. Jose Cuervo propone una forma desenfadada y versátil de celebrar, llevando la coctelería a cualquier momento del día. Con su tequila Tradicional Blanco, elaborado con 100% agave azul, la firma invita a reinterpretar clásicos que nunca fallan. La frescura cítrica de la Paloma, el equilibrio icónico de la Margarita o el toque especiado del Mexican Mule se convierten en aliados perfectos para brindar sin protocolos, adaptándose tanto a un aperitivo ligero como a una celebración más especial. Más allá de las recetas, la propuesta pone el foco en la experiencia: compartir, improvisar y disfrutar sin reglas. Porque, al final, lo importante no es solo el cóctel, sino el momento que se crea alrededor de él.

Un plan con “vidilla”

Para quienes buscan un plan diferente, Licores del Mono se une al espacio VI8RA para proponer una experiencia inmersiva donde arte, música y coctelería se encuentran en un mismo lugar. Entre luces neón, ambiente creativo y una cuidada selección musical, los asistentes podrán dejarse llevar mientras exploran sabores como Verbena de Limón, Sarao de Hierbas o Antojo de Galleta, en un formato pensado para disfrutar, crear y celebrar sin prisas. El evento tendrá lugar los días 6 y 7 de mayo, de 19:00h a 21:00h, y contará con plazas limitadas para mantener una experiencia íntima y cercana. Las reservas podrán realizarse a través de la web de VI8RA.

Este Día de la Madre, el mejor regalo no se envuelve: se vive. Ya sea alrededor de una mesa, frente al skyline madrileño o el sevillano o entre viñedos, la verdadera tendencia es clara: regalar tiempo, emociones y experiencias que se queden para siempre.

Entre el océano Pacífico y el desierto, Ica emerge como uno de los destinos más fascinantes —y aún poco explorados— del Perú. A tan solo unas horas de Lima, esta región reúne paisajes extremos, historia milenaria y una cultura gastronómica y vitivinícola que la convierten en una experiencia completa. Desde las enigmáticas Líneas de Nazca hasta la riqueza natural de Paracas, pasando por la tradición del pisco, Ica invita a un viaje donde cada parada conecta con la esencia más auténtica del país.

Un destino donde el desierto se encuentra con el océano

La región de Ica sorprende por su diversidad paisajística. En un mismo territorio conviven extensas dunas doradas y playas salvajes, configurando un escenario que parece sacado de otro mundo. Uno de sus grandes emblemas es la Reserva Nacional de Paracas, un espacio natural de más de 300.000 hectáreas donde los acantilados se funden con el mar y la biodiversidad se despliega en todo su esplendor.

Este enclave no solo destaca por su belleza, sino también por la variedad de experiencias que ofrece. Desde deportes acuáticos como kayak o windsurf hasta playas de aguas turquesas y arena blanca ideales para el descanso, Paracas es una parada imprescindible. A ello se suma su valor cultural, reflejado en espacios como el museo dedicado a la civilización Paracas, que permite comprender la profundidad histórica de la zona.

Más allá de la costa, el desierto de Ica abre la puerta a experiencias inolvidables. Recorridos en vehículos 4×4 entre dunas, atardeceres infinitos y propuestas de glamping convierten el paisaje en un escenario donde la aventura y el confort se encuentran. Cenas bajo las estrellas, rodeadas de silencio y naturaleza, elevan la experiencia a otro nivel.

Paisaje de la Reserva Nacional de Paracas.

Kitesurf en Paracas.

Islas Ballestas.

Las Líneas de Nazca, un misterio que sigue fascinando al mundo

Pocos lugares en el planeta generan tanta fascinación como las Líneas de Nazca, uno de los mayores enigmas arqueológicos de la humanidad y declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Estas gigantescas figuras trazadas sobre la tierra, visibles únicamente desde el aire, continúan despertando preguntas sobre su origen y significado.

Con cerca de 800 geoglifos que representan formas geométricas y figuras de animales, este conjunto monumental se extiende a lo largo de cientos de kilómetros. Su precisión, escala y antigüedad —se estima que fueron creadas entre el 500 a.C. y el 500 d.C.— convierten la visita en una experiencia tan impactante como difícil de olvidar.

Figura del mono. Líneas de Nasca

La Ruta del Pisco: tradición, sabor y cultura en cada copa

Hablar de Ica es hablar de pisco, la bebida insignia de Perú. La Ruta del Pisco se presenta como una de las experiencias más completas para adentrarse en la cultura local, combinando historia, gastronomía y tradición vitivinícola.

Este recorrido permite descubrir el proceso de elaboración del pisco, desde el cultivo de las uvas hasta la destilación, además de degustar distintas variedades y aprender a preparar cócteles icónicos como el pisco sour o el chilcano. Cada bodega ofrece una mirada única, convirtiendo la visita en un viaje sensorial.

Entre las paradas imprescindibles se encuentran la histórica Hacienda La Caravedo, considerada una de las destilerías más antiguas de América Latina, y Viña Tacama, uno de los viñedos más antiguos del continente. También destacan Hacienda Queirolo, Tabernero, Bodega San Nicolás y Bodega Murga, esta última reconocida por su enfoque que combina tradición e innovación en cada destilado.

Pisco Puro

Hotel Libertador en la Reserva Nacional de Paracas.

Excursión en el desierto, en la Reserva Nacional de Paracas.

Un destino que empieza a conquistar Madrid

El auge del pisco no se limita a Perú. En ciudades como Madrid, su presencia es cada vez mayor, tanto en tiendas especializadas como en restaurantes de cocina peruana, donde se reinterpretan los cócteles clásicos y se introduce al público europeo en esta tradición.

Este creciente interés convierte a Ica no solo en un destino turístico, sino en un embajador cultural que traspasa fronteras. Su capacidad para combinar paisajes únicos, historia ancestral y una identidad gastronómica sólida lo posiciona como uno de los lugares más atractivos para quienes buscan experiencias auténticas.

Ica, una joya por descubrir en el sur de Perú

A tan solo 300 kilómetros de Lima, Ica representa una escapada perfecta para quienes desean explorar una cara distinta del país. Su accesibilidad, sumada a la riqueza de sus atractivos, la convierte en un destino versátil que combina naturaleza, cultura y placer.

Lejos de los circuitos más masificados, Ica ofrece una experiencia genuina, donde cada paisaje y cada copa de pisco cuentan una historia. Un lugar que, una vez descubierto, deja claro por qué es uno de los secretos mejor guardados del Perú.

Si estás buscando un destino donde la Semana Santa no sea solo vacaciones, sino una experiencia que combine relax, naturaleza y diversión para toda la familia, entonces Sotogrande debería estar en tu radar. Desde aventuras para los niños y actividades al aire libre hasta momentos de desconexión frente al mar y experiencias gastronómicas únicas. ¡Aún estás a tiempo!

Diversión para los niños, desconexión para los adultos

Entre el 28 de marzo y el 5 de abril, los más pequeños tienen un abanico de actividades pensadas solo para ellos. Desde el Easter Kids Golf Camp en The Alto hasta los campamentos de pádel y tenis en Reserva Club, cada jornada combina deporte, creatividad y diversión al aire libre. El momento estrella llega el 5 de abril con la Easter Extravaganza en The Beach: una búsqueda de huevos, música y Mr. Bunny creando recuerdos que se quedarán para siempre.

Mientras los niños se divierten, los adultos pueden sumergirse, además de verdad, en el SPA & Wellness de SO/ Sotogrande, más de 3.500 m² de instalaciones con tratamientos inspirados en el Atlántico y la flora local. Jardines, piscinas y circuitos hidrotermales crean un oasis donde cada minuto se siente como un regalo para ti mismo.

Gastronomía de proximidad

En Sotogrande, comer no es solo saciar el hambre, es vivir la cultura local. En Cortijo Santa María 1962, el chef con estrella Michelin Nicolás Isnard y Leandro Caballero presentan el Menú Al-Andalus, un recorrido por la historia culinaria del sur reinterpretada con creatividad contemporánea.

Para quienes buscan algo más informal y social, Ancala ofrece “Entre Granos”, un menú que pone el producto local en el centro, y The Beach combina arena, piscina y un ambiente luminoso, convirtiéndose en un lugar perfecto para disfrutar de la primavera y compartir momentos con amigos o familia.

Naturaleza y mar en estado puro

El Mediterráneo y la naturaleza son los verdaderos protagonistas de Sotogrande. Clases de vela para principiantes, Wingfoil para los más atrevidos y rutas en e-bike por el Parque Natural de Los Alcornocales permiten descubrir paisajes que quitan el aliento. Las excursiones al Castillo de Castellar combinan historia, senderismo y picnic con vistas panorámicas que te hacen sentir que has viajado en el tiempo y en la naturaleza al mismo tiempo.

Cada actividad aquí tiene un encanto especial: desde recorrer bosques mediterráneos y avistar fauna local hasta deslizarse sobre el mar impulsado por el viento, todo está pensado para conectar con la belleza del entorno de manera activa y memorable.

Cultura, tradición y escapadas cercanas

Sotogrande permite combinar playa y descanso con cultura e historia. La Semana Santa de San Roque despliega solemnidad y emoción, mientras rutas históricas como la Ruta de Paco de Lucía y la Ruta de los Búnkeres muestran la riqueza cultural del área.

A pocos minutos, los pueblos blancos de Jimena de la Frontera y Casares invitan a paseos tranquilos, el Castillo de Castellar y Estepona ofrecen patrimonio y panoramas, y un salto a Gibraltar permite explorar The Rock, la cueva de St. Michael y su animada Main Street. Y, claro, para quienes buscan calma, las playas de Guadalquitón, Cala Los Toros y Cala Sardina se prestan para largos paseos y atardeceres de postal frente a un Mediterráneo especialmente luminoso en primavera.

En un momento en que el turismo global se enfrenta a profundas transformaciones —entre la saturación de los destinos más populares, el auge de nuevas formas de viajar y el renacer del interés por experiencias más ricas y conscientes— la figura de Viajes Mundo Amigo se destaca como un ejemplo paradigmático de cómo reinventar la manera de explorar el mundo. Con más de dos décadas de historia diseñando lo que ellos llaman “viajes de autor”, esta agencia madrileña ha convertido el viaje no en un simple desplazamiento, sino en una experiencia cultural profunda y cuidadosamente concebida, que pone el acento en el arte, la historia, la gastronomía y el encuentro con lo diverso. Fundada hace más de 27 años por dos viajeros apasionados y confesos como son Mikel González y Marisa de León , Mundo Amigo actúa hoy como puente entre quienes buscan más que paisajes y quienes desean adentrarse en las claves humanas, sociales y sensoriales de cada destino. Su trayectoria ilustra no solo la evolución personal de quienes han hecho del turismo su forma de vida, sino también la transformación de un sector que se debate entre el turismo de masas y un modelo más sostenible, consciente y enriquecedor.

De guía internacional a fundador de Mundo Amigo. ¿Qué aprendiste de aquellos primeros años en Mundo Joven?

En Mundo Joven, los guías internacionales nos autodefiníamos como “guerrilleros del turismo”. Se viajaba de una forma muy distinta a como se viaja hoy. Aprendí que un viaje es algo intangible, y de la inversión que el cliente realiza, solo quedan buenos o malos recuerdos. Y por ello, uno debe esforzarse al máximo porque la experiencia sea memorable.

Cuando decidisteis crear Mundo Amigo tras la quiebra, ¿qué querías hacer diferente? ¿Qué es y cómo defines Mundo Amigo?

Nos definimos como creadores de viajes. Mundo Amigo es lo más parecido al taller de un diseñador, donde permanentemente imaginamos cómo podrían ser los viajes del futuro. Adelantarnos a los deseos de nuestros clientes es en gran medida el pilar de nuestro éxito.

¿Cómo definirías hoy un “Viaje de Autor”?

Ante todo, una experiencia en la que tan importante es ver cosas, como que te pasen cosas.

Pasas seis meses al año viajando. ¿Sigue intacta la emoción del primer destino?

Absolutamente, sin duda alguna. Sería impensable emocionar a nuestros clientes sin sentir siempre la emoción del primer destino, aunque se repita mil veces. Porque además no solo cambian los destinos con el paso del tiempo, sino que también cambia uno mismo y los ve y disfruta de forma totalmente diferente.

Has recorrido Mali, Irán, Japón o el Himalaya. ¿Hay un viaje que te haya cambiado especialmente?

Varios, pero quizás Etiopía, Irán y Colombia sean los más significativos. El primero por sus inmensos contrastes humanos, increíbles festivales religiosos y fascinantes paisajes. El segundo, porque la calidez de sus habitantes es el mejor regalo para el viajero: en pocos lugares uno se siente tan bien acogido. Y el tercero, porque me sigue pareciendo uno de los países más amenos, variados y divertidos del planeta. Viajar recurrentemente a estos tres destinos ha cambiado mi forma de apreciar muchas cosas que, al final, no dejan de ser problemas del primer mundo.

Has dicho que Tokio, Nueva York o Múnich son ciudades donde te reconoces. ¿Qué tienen en común? ¿Qué tiene que tener una ciudad para que te reconozcas en ella?

Me fascinan las ciudades grandes, soy un urbanita confeso. Las tres cumplen esa premisa. Las dos primeras (Tokio y Nueva York) imprimen en el viajero un ritmo vertiginoso en el cuál me reconozco, y una oferta cultural y gastronómica apabullante. Múnich me aporta la elegancia y buen gusto de la vieja Europa, donde se cumple a rajatabla esa premisa de “modernicémonos para que nada cambie”.

Sería impensable emocionar a nuestros clientes sin sentir siempre la emoción del primer destino

Eres politólogo, saxofonista clásico y coleccionista de arte contemporáneo. ¿Cómo dialogan todas esas facetas con tu manera de viajar?

Mi formación académica me ayuda a contextualizar, y a poner siempre en cuestión las versiones monolíticas que tratan de definir tal o cuál país de forma simplista. Me gustaría tener más tiempo para tocar el saxofón, algo para mí difícil al viajar continuamente. En cuanto a mi faceta como coleccionista, me abre muchas puertas en todo el mundo vinculadas con museos, fundaciones, colecciones privadas y galerías de arte. Y me da la oportunidad, también, de conocer personalmente a muchos artistas, tanto consagrados como emergentes.

Wagner y Verdi, Broadway y el teatro contemporáneo. ¿Qué papel juega la escena en tu vida?

Juega un papel realmente importante. Al año puedo fácilmente disfrutar de cerca de dos centenares de espectáculos, incluyendo conciertos, óperas, teatro dramático, teatro musical… Es una parte importante de mi vida, que alimenta mi espíritu y me ha permitido acumular un sentido muy intuitivo de lo que es un espectáculo excepcional, o no tanto.

También eres amante del cine iraní y japonés, del neorrealismo italiano y la Nouvelle Vague francesa. ¿Te inspiran para diseñar itinerarios?

Sí, mucho. El cine siempre es una gran inspiración. De hecho, hay ciudades, como Alejandría, que solo existen ya en el cine y en la literatura, también en las canciones. Y si uno quiere descubrirlas, debe visitar los lugares de la memoria, que ya no existen físicamente. Ese tipo de turismo me entusiasma.

Coleccionas arte y admiras a Rothko o Marina Abramović. ¿Qué buscas cuando eliges una obra?

Simplemente busco una sensación. Sentir algo cuando me enfrento a una obra de arte. Que no es lo mismo que intentar entenderla, cosa que no considero tan importante en determinados casos.

Vienes de la cultura gastronómica vasca. ¿Qué paralelismo hay entre cocinar y diseñar un viaje?

Al fin y al cabo, son cosas muy similares: mezclar ingredientes dispares para que el resultado sea armonioso, al paladar o al disfrute viajero. Parece sencillo, pero es muy complejo, y exige enorme concentración, mucho conocimiento, algo de atrevimiento y grandes dosis de originalidad.

¿Qué necesitan hoy los viajeros culturales que no necesitaban hace 20 años?

Privacidad. La masificación de la cultura es uno de los males endémicos de nuestra época.

Después de más de tres décadas viajando, ¿qué has aprendido sobre el mundo… y sobre ti?

He aprendido que es absurdo querer coleccionar países, y obsesionarse con ello. Y en cierta forma, no importa repetir, porque el destino cambia y uno también cambia: el tiempo pasa para ambos. En cuanto a mí, he aprendido a relativizar: lo que a priori parece un problema irresoluble, termina resolviéndose.

Durante muchos años, los gestores políticos de ciertas ciudades han apostado por la cantidad, más que por la calidad

Por último, En los últimos tiempos han surgido numerosas voces críticas con el modelo turístico en España. Como profesional del sector, ¿cómo interpretas este debate?

El modelo desarrollista de sol y playa tiene los días contados y es evidente, pero es difícil que un país como el nuestro, con gran oferta de costa y enorme demanda de un tipo muy particular de viaje, dé pasos de gigante para transitar hacia otras ideas. Con casi 100 millones de visitantes anuales, debiéramos ser capaces como país de diversificar mucho más la oferta, haciendo tan atractivo el interior como el litoral. Francia, Grecia o Italia lo consiguieron hace años, ¿por qué no nosotros?

¿Crees que el rechazo que se percibe hacia el turismo en algunas ciudades responde a un problema de modelo, de gestión o de convivencia?

Quizás de los tres. Durante muchos años, los gestores políticos de ciertas ciudades han apostado por la cantidad, más que por la calidad. Esto modifica la oferta de ocio, alejándola del habitante, que termina no entendiendo por qué ha “perdido” su ciudad. Y ello provoca a la postre una convivencia imposible. Barcelona, Venecia o Dubrovnik son casos de estudio de cómo no deben hacerse las cosas.

Desde tu experiencia en el turismo cultural, ¿qué papel puede desempeñar un turismo más consciente y sostenible para cambiar esa narrativa negativa?

Un turismo más consciente y sostenible es la meta, pero alcanzarla no será sencillo. Vivimos en un mundo donde desplazarse es cada vez más fácil, y donde nuevas generaciones favorecen su tiempo de ocio a su éxito laboral: menos horas de trabajo, y más viajes. Somos más longevos y más activos en nuestros últimos años de vida, los países emergentes con gran capacidad de crecimiento, como China o India, aportan cada vez más viajeros al panorama global, y pretender que todo ese ingente caudal de nuevos turistas practiquen una sostenibilidad consciente es, cuando menos, un canto al sol. Lo que no es óbice para que se sigan implementando políticas de diversificación de destinos, desestacionalización y limitación de carga para, en la medida de lo posible, mitigar los efectos negativos de la hipermasificación de destinos. Porque, en esto también, menos puede ser más.

La temporada de verano se alarga en Ibiza y Formentera hasta finales de octubre, ofreciendo la oportunidad perfecta para disfrutar de una escapada fuera de los meses más masificados. Estos cuatro destinos con alma propia destacan por su autenticidad, calidad y el encanto mediterráneo que tanto inspira.

Lujo y esencia bohemia en Formentera

Hotel Five Flowers Formentera se presenta como el único hotel 5 estrellas de la isla, ahora integrado en la prestigiosa Meliá Collection. Ubicado a pocos metros de la playa de Es Pujols, ofrece lujo desenfadado, diseño vanguardista, rooftop con vistas 360º y gastronomía cuidada, ideal para escapadas de relax y wellness.

Tipic Formentera, fundado en 1971 con un concierto de Pink Floyd, sigue siendo un icono musical de la isla. Este 2025 se renueva con un estilo más elegante y sensorial, manteniendo su alma bohemia y respetando la arquitectura local, convirtiéndose en un destino imprescindible para los amantes de la música y la cultura mediterránea.

 Ibiza: creatividad y gastronomía con alma mediterránea

Pikes Ibiza Hotel es una leyenda viva de la isla pitiusa. Desde los años 70, ha sido refugio de artistas y epicentro de fiestas míticas, incluyendo la celebración del cumpleaños de Freddie Mercury. Jardines mediterráneos, piscina icónica, suites con personalidad propia, gastronomía de autor y noches inolvidables en Freddies hacen de Pikes un lugar para vivir y disfrutar.

Il Dek Ibiza, situado en el casco histórico de la isla, representa la elegancia italiana con un toque mediterráneo. Este bistrot toscano del grupo Casa Prato combina tradición e innovación en su carta y ofrece una bodega seleccionada por el sommelier Felice Cantone, con vinos de alta gama de Toscana, Piamonte y Borgoña. Un entorno encantador donde el Mediterráneo se saborea hasta la madrugada.

El Grupo de Empresas Matutes ha anunciado la apertura de IBIZA Gallery, un espacio multidimensional dedicado al lujo, la moda, el arte y la gastronomía. Situado en Playa d’en Bossa, uno de los distritos más dinámicos de Ibiza, este proyecto se presenta como un destino experiencial de alto nivel para residentes y turistas.

Una inversión de 15 millones que refuerza el lujo en Ibiza

La iniciativa, que ha supuesto una inversión de 15 millones de euros, refuerza la posición de Ibiza como un destino de lujo global, contemporáneo y culturalmente relevante, alineándose con la identidad vanguardista y creativa de la isla.

Experiencia de lujo mediterráneo

IBIZA Gallery se perfila como un nuevo referente del lujo mediterráneo, ofreciendo una experiencia de compra y entretenimiento única, donde la excelencia y la innovación son los protagonistas. Con este proyecto, la isla amplía su oferta cultural y turística, consolidando su atractivo para un público exigente y cosmopolita.

Moda, arte y gastronomía en un solo espacio

Combinando moda de alta gama, gastronomía de primer nivel, arte contemporáneo y experiencias exclusivas, IBIZA Gallery ha sido concebido como un espacio indoor-outdoor integrado en el entorno natural y urbano, con un espectacular diseño arquitectónico. Aquí, el lujo no es solo una etiqueta, sino una experiencia holística de estilo de vida que fusiona diseño y arquitectura, moda y arte, música y gastronomía.

Lujo de vanguardia en moda y bienestar

La oferta de contenido se articula en torno al concepto de lujo de vanguardia experiencial: boutiques de firmas como Cavalli, Missoni, Jil Sander y Sarda, la primera tienda física de The Attico en el mundo, sastrería a medida de Larusmiani, y la primera boutique en España de Lisa Von Tang.

También se incluyen marcas de streetwear de lujo como Antonioli y Golden Goose, y experiencias wellness con el pop-up de Technogym, que ofrece equipos de última generación y evaluaciones personalizadas mediante tecnología AI.

Diseño, arte y cultura en el epicentro de Ibiza

IBIZA Gallery apuesta por el arte con la Cardi Gallery, que presenta exposiciones temporales de artistas modernos y contemporáneos. En el exterior, una obra del escultor italiano Mimmo Paladino recibe a los visitantes, consolidando a la galería como un referente cultural de la isla.

Además, el espacio incorpora la náutica de lujo, con servicios exclusivos en colaboración con IGY Ibiza Marina y el flagship store de Waterdream, donde se exhiben modelos icónicos de yates y objetos de diseño únicos.

Gastronomía de primer nivel y experiencias únicas

La gastronomía ocupa un lugar central en IBIZA Gallery, con restaurantes como Tatel Ibiza, The Oyster & Caviar Bar, Sublimotion by Paco Roncero y el primer Hell’s Kitchen de Gordon Ramsay en Europa.

El espacio también incluye la experiencia híbrida de Tomorrowland, diseñada por Great Library Design Studio, que combina concept store y sunset terrace para disfrutar música y ocio en un entorno exclusivo.

Conectividad con la vida nocturna de Ibiza

Su cercanía a Ushuaïa Ibiza y Hï Ibiza, conocidos por sus espectaculares producciones artísticas y DJs internacionales, permite que tanto quienes buscan fiesta como quienes prefieren un ambiente sofisticado encuentren en IBIZA Gallery un espacio completo para vivir el lujo y la creatividad de la isla.

Con instalaciones de última generación, marcas de lujo y una oferta de entretenimiento sin igual, IBIZA Gallery abre sus puertas este verano 2025, redefiniendo la experiencia del lujo, la moda, el arte y la gastronomía en Ibiza.

 

En el corazón de los Pirineos centrales franceses, Luchon ofrece un equilibrio perfecto entre aventura y relajación. Esta ciudad es conocida como la Reina de los Pirineos y hace buen honor a esta denominación. Enclavada en un valle rodeado de cumbres de 3.000 metros, ofrece un sinfín de actividades para disfrutar solo, en pareja, en familia o con amigos. Rutas de senderismo por paisajes de postal, experiencias termales únicas y una rica gastronomía inspirada en los sabores de montaña, el abanico de posibilidades de ocio que ofrece Luchon, en la región de la Alta Garona, es un homenaje a los sentidos. Interminables praderas de verde intenso, cascadas que vierten estruendosas a los lagos y el sabor de platos rotundos en los que tradición y calidad se dan la mano, dejan en el visitante una necesidad de querer volver cuanto antes a esta tierra.

ALBERTO CASTILLO para FEARLESS

 

Desde el siglo XIX, Luchon ha sido un destino popular gracias a sus aguas termales y a su impresionante entorno montañoso. La ciudad conserva un legado arquitectónico que transporta a los visitantes a la época dorada de los balnearios europeos, cuando la aristocracia y la burguesía recalaban atraídas por el descanso y el bienestar que favorecían sus aguas termales. Aún hoy la ciudad evoca el esplendor de la Belle Epoque que se respira a través de sus edificios que conservan un aire de refinada elegancia propio de la sociedad de finales del XIX y principios del XX. Deslumbrantes villas y edificios históricos salen al paso sorprendiendo al visitante en cada esquina en un singular viaje en el tiempo que traslada al lujo y la elegancia del pasado.  

El encanto de la Belle Epoque

La ciudad luce con orgullo el recuerdo de personajes de la cultura que dejaron su legado en la ciudad. En Luchon vivió en su juventud y escribió alguno de sus primeros poemas el escritor Edmond Rostand, quien da su nombre al Bulevar en el que se ubica la fotografiada Villa Julia, de la que se dice que en uno de sus balcones de madera encontró la inspiración para la famosa escena de la declaración de amor de Cyrano de Bergerac a su prima Roxana.

El Bulevar Endmund Rostand vierte directamente al Casino, uno de los edificios emblemáticos de la época, construido en 1880 por el arquitecto Raymond Castex. En su interior, un teatro de estilo Napoleón nos recuerda el lujo y la sofisticación que se vivió entre sus muros. Grandes artistas de renombre como el saxofonista Sydney Bechet, Charles Trenet, el violinista de jazz Stéphane Grappelli, o la pareja de artistas Sacha Guitry e Yvonne Printemps han pisado su escenario. Estos últimos se alojaban en la Villa Le Pigné, otra de las visitas imprescindibles. Para conocer la ciudad y sus históricas edificaciones, la oficina de turismo  pone a disposición de los visitantes una utilísima  aplicación móvil.

Las termas de Luchon

Una de las principales arterias es la Alameda de Etigny. Un paseo por este bulevar salpicado de animadas terrazas invita a degustar un café con la exquisita bollería de la que hace gala este país. Entre fachadas neoclásicas y hoteles históricos, llegamos directamente al epicentro y uno de los principales reclamos de Luchon, sus famosos termas. Aquí encontramos el Vaporarium, el único hammam natural de Europa, en el que el agua caliente emerge directamente de las entrañas de la montaña y se transforma en vapor al contacto con el aire. En sus galerías de más de 150 metros, la temperatura alcanza los 42°C y la humedad llega al 95%. Relajarse en aguas termales después de un día de caminatas es el cierre perfecto de una aventura en la abrupta naturaleza de este valle. 

Pero si la ciudad te cautiva con su arquitectura y su historia, y sus aguas sulfuradas te recomponen la piel y los músculos, es sin duda la naturaleza en su máxima expresión la que hace de este lugar un paraíso del senderismo, con más de 400 kilómetros de caminos y rutas para todos los niveles donde puedes encontrar lagos de aguas cristalinas, imponentes cascadas y valles de verdes laderas que trepan hasta coronar cumbres que superan los 3.000 metros.

Valles de Oô y Lis

Una de las postales icónicas de la región es el Lago de Oô, a 1.500 metros de altitud, un lago de origen glaciar rodeado de montañas imponentes con su famosa cascada de más de 275 metros de altura, una de las más altas de los Pirineos. La caminata hasta el lago desde Granges d’Astau donde al regreso nos esperan las delicias preparadas en el restaurante Le Mailh d’Astau es exigente, pero sorprende la cantidad de familias con niños pequeños que se aventuran a esta excursión de unas dos horas de caminata.

La panorámica que se abre a nuestros ojos al culminar la ruta compensa con creces el esfuerzo de la subida, con un paisaje difícil de describir con palabras. Desde el lago de Oô se puede continuar hacia el Lago d’Espingo y el Lago du Portillon, donde las vistas se vuelven aún más espectaculares.

Para descubrir los recorridos menos transitados y planificar las mejores excursiones, conviene acompañarse de un guía profesional. En la ciudad tienen su propia oficina, donde contratar sus servicios y recabar información de utilidad sobre las mejores opciones de ruta. En nuestra visita contamos con la experiencia de Sophie Souleyreau, de www.passionmontagne.com 

A 10 km de Luchon, se encuentra el Valle de Lis, menos transitado, pero igualmente espectacular, que ofrece bellísimos rincones en los que hacer un picnic y senderos que conducen a impresionantes caídas de agua, como la Cascada d’Enfer, o del Infierno, una de las más espectaculares de los Pirineos, que se encuentra a pocos metros del aparcamiento y de la estación eléctrica. 

El nombre del valle, lejos de lo que pudiera pensarse, no tiene que ver con las flores de lis, sino que se debe a su denominación original en occitano, Batche dera Lit, que significa Valle de la Avalancha. Una visita a este valle no deja indiferente. 

El Hospice

Aunque en nuestro viaje no nos dio tiempo a hacerlo, dejamos para una próxima visita la subida al Hospice de France, un lugar emblemático que ha sido punto de paso de peregrinos y refugiados a lo largo de los siglos. Ubicado a 1.385 metros de altitud, en el extremo del valle de la Pique, servía de refugio para quienes cruzaban la frontera entre Francia y España, aunque era mucho más que un refugio de montaña, convirtiéndose en un testimonio vivo de la

historia y la cultura de los Pirineos. Su legado de hospitalidad y aventura sigue atrayendo a viajeros que buscan conectar con la naturaleza y descubrir la majestuosidad de estas montañas.

Gastronomía Local

Dejo para el final la referencia a la rica gastronomía local, que nos hizo recuperar con cada plato las calorías quemadas en las rutas de senderismo. Al final, como dice el dicho, lo comido por lo servido, pero bienvenida sea una buena cazuela de Garbure, la sopa tradicional a base de verduras de temporada, como col, zanahorias, nabos y patatas, combinadas con alubias blancas y carne, generalmente confit de pato o cerdo, como la que dimos buena cuenta en Le Mailh d’Astau, en O’o, o el contundente Cassoulet un guiso de alubias blancas cocidas lentamente con carne de cerdo, pato y embutidos, tan típico de esta zona del suroeste de Francia. El pato y el cerdo siempre tiene un hueco en las cocinas del valle.

Ommnipresente en todas las mesas está también la sabrosa trucha de los Pîrineos, preparada a la parrilla o en salsa, y por supuesto, los quesos, de todos los tipos, aunque nos decantamos por un brie de Luchon y por el queso azul de los Pirineos.

Uno de los mejores restaurantes de la ciudad es La Tute de l’Ours, en la Alameda de Etigny, a 10 minutos de paseo de los baños termales y el Vaporium, donde disfrutamos de una buena muestra de los platos de la cocina francesa a base de productos locales.

Otro de los imprescindibles, a las afueras de la ciudad, enfrente del aeródromo y entre el lago de Badech y el río La Pique, la comida en La Guinguette du Lac de Badech además de exquisita, ofrece vistas panorámicas desde su terraza. Comida casera, elaborada con calidad y esmero, en un ambiente cálido y acogedor.

La Ciudad de las abejas

Este rincón de los Pirineos centrales franceses ofrece numerosas experiencias para conectar con la naturaleza y las tradiciones locales. Visitamos en Génos La Cité des Abeilles, un sorprendente recorrido por la historia de la apicultura y la producción de miel, de la mano de la familia Morlière, que lleva 3 generaciones produciendo artesanalmente mieles de toda variedad de flores y velas de cera de abeja, jabones y caramelos de miel. Su museo dedicado a la apicultura y la importancia de las abejas en el ecosistema es un canto a la tradición de los productos naturales.

En definitiva, Luchon combina naturaleza, historia y bienestar. Sus valles, sus senderos y el ambiente de sus calles hacen de este lugar un destino a tener muy en cuenta para la próxima escapada. 

Una recomendación. Nos alojamos en el pintoresco Hotel La Rencluse, en el barrio de Saint Mamet a cinco minutos andando del centro de Bagnères-de-Luchon. Espaciosas y modernas habitaciones, y un exquisito buffet de desayuno para empezar el día con muy buen sabor de boca.

El segundo hotel de la cadena en España reabre sus puertas el 14 de marzo con muchas novedades y experiencias únicas: nuevos puntos gastronómicos, una heladería artesana, la esperada apertura del Spa y una White Lotus Cabana en homenaje al éxito de la serie internacional donde disfrutar de los mejores cócteles y gastronomía de Hawai, Taormina y Koh Samui.

La “grande dame” mediterránea comienza un nuevo capítulo como refugio íntimo que conecta a los huéspedes con la naturaleza de la isla de Mallorca, a la vez que abre sus puertas a nuevas experiencias gastronómicas, de bienestar y recreativas, todas ellas ofrecidas con la afamada atención de Four Seasons. Tras una apertura parcial en verano 2024, y tras la finalización de las obras, el resort reabre sus puertas el 14 de marzo con una propuesta llena de experiencias de lujo, nuevos puntos gastronómicos y un espectacular centro wellness que ofrecerá experiencias únicas donde resetear cuerpo y mente, en un emplazamiento único.

Un refugio exclusivo en el corazón de la naturaleza

Bajo la dirección del Estudio Lamela y ubicado en medio de 40 hectáreas de bosques junto al mar de aguas cristalinas y en el corazón de una finca privada, que también incluye un viñedo, Four Seasons Resort Mallorca en Formentor es un mundo aparte, ideal para la desconexión. A pesar de su aislamiento, está bien conectado con los alrededores y ofrece una gran variedad de actividades recreativas. Combinando un encanto poético con un servicio sincero, encarna la hospitalidad de lujo y la sofisticación europea.

Una de las principales mejoras introducidas en el hotel, que abrió sus puertas como Hotel Formentor en 1929, ha sido la incorporación de modernas tecnologías en todas sus instalaciones, respetando estrictamente las normas de sostenibilidad de Four Seasons.  En el paisaje circundante, las plantaciones autóctonas de fragantes flores crecen ahora entre altísimos pinares creando senderos para pasear, exóticos jardines para bodas y otros eventos, y espacios tranquilos para la reflexión en solitario.

Un oasis compuesto por 110 habitaciones y suites con terraza frente al mar, algunas con piscina privada. La decoración e interiorismo, al cargo de Gilles & Bossier, es luminosa y espaciosa con materiales naturales que evocan a un glamur costero nostálgico y muy moderno a la vez.

Gastronomía de altura y experiencias únicas

En cuanto a la gastronomía, los menús de Four Seasons Resort Mallorca en Formentor bailan con las estaciones en una variedad de conceptos gastronómicos que incluyen:  Mel, que ofrece un menú de productos frescos de la granja con platos mediterráneos disponibles desde el desayuno hasta la noche. Quiosc, una informal cocina abierta con terraza bajo la sombra de los pinos y la refrescante brisa marina junto a una de las piscinas del resort.  En el corazón del hotel ubicado en una de las terrazas se encuentra Cercle, un bar que se convierte en lugar de encuentro para compartir historias a través de la degustación de exquisitos vinos e ingeniosos cócteles de autor. Además, siguiendo con la programación del verano pasado, vuelve el cine al aire libre en las escaleras emblemáticas del complejo.

En la playa de arena blanca, los huéspedes podrán desconectar en lujosas tumbonas y disfrutar de los servicios y atenciones del personal de Four Seasons. Además, se encuentra Xiringuito, un chiringuito pop-up que ofrecerá refrescantes bebidas y comida ligera.  Como novedad este año se inaugura Shima, un restaurante de estilo Nikkei que contribuirá al ambiente cosmopolita del complejo y Crocant, una heladería artesana ubicada en la zona de la piscina donde disfrutar de una gran variedad de sabores y toppings artesanos.

Aprovechando el estreno de la tercera temporada de la exitosa serie White Lotus, el hotel inaugurará una White Lotus Cabana del 17 de marzo al 14 de mayo. Ubicada en la piscina, los huéspedes podrán disfrutar de un menú especial de cócteles y comida inspirado en los destinos donde ha sido grabada la serie (Hawai, Taorminay  Koh Samui) todo ello ambientado por una play list especial creada para la ocasión.

Bienestar, relajación y aventuras en el paraíso

Otra de las novedades más esperadas es la apertura del spa. Un refugio de bienestar para el alma con lujosas salas de tratamiento que te invitan a rejuvenecer y reconectar con uno mismo gracias al poder curativo de la naturaleza de los tratamientos creados bajo una filosofía de eco-belleza con productos botánicos autóctonos. Entre las experiencias de bienestar se incluyen varias piscinas, una pista de tenis, un gimnasio de última generación, espacios para practicar yoga al aire libre y numerosos senderos y rutas por la finca para realizar senderismo.

Además, el hotel ha creado experiencias únicas con las que disfrutar del entorno y numerosas aventuras acuáticas y subacuáticas a un paso de la playa, desde snorkel y otros deportes acuáticos no motorizados hasta la exploración en barco de las mágicas cuevas y playas remotas de la isla de Mallorca.