More Social Club redefine el lujo accesible creando accesorios personalizados de producción local que ya han seducido a perfiles como Marta Sánchez o miembros de la familia Preysler.

En un mundo dominado por tendencias efímeras, producciones en masa y objetos que se consumen con la misma rapidez con la que se olvidan, More Social Club apuesta por una forma distinta de entender el lujo. Una visión donde la personalidad, la calidad y la atemporalidad son el punto de partida de cada creación.

En pleno 2026, el valor ya no está en acumular objetos, sino en vivir experiencias que dejen huella. La moda —como el lujo— ha entendido que los productos sin alma se consumen rápido y se olvidan aún más. Frente a esa saturación, lo que realmente se aprecia es aquello que conecta, que cuenta una historia y que genera una emoción. Hoy elegimos marcas que nos hacen sentir comprendidos y representados. Marcas que ofrecen experiencias.

Y es que las personas no recuerdan exactamente lo que compran. Recuerdan cómo se sienten cuando lo hacen. Recuerdan si una marca las entendió, si conectaron con ella, si esa experiencia les hizo sentirse especiales. More Social Club entiende esta dimensión emocional y la convierte en el corazón de su propuesta. No es casualidad que sus accesorios hayan conquistado a referentes del estilo nacional, desde Marta Sánchez hasta miembros de la conocida familia Preysler.

Una manera de crear que de forma orgánica que también ha traspasado fronteras: perfiles internacionales como Lindsay Lohan o el influyente Gstaad Guy ya han mostrado su aprobación en redes.

“Dicen que una casa debe sentirse como un hotel de cinco estrellas, pero tus accesorios también”

Catalana afincada en Madrid y periodista de profesión, Mar Morales, cambió la actualidad política por la aventura del emprendimiento. Entre viaje y viaje detectó una ausencia clara: no existía ninguna marca de accesorios que la representara. “Dicen que una casa debería sentirse como un hotel cinco estrellas, y yo creo que el equipaje y los accesorios también deberían ir en esa misma línea”, señala.

Sus productos son realizados artesanalmente desde cero en Madrid. Apoyando la economía local y seleccionando cuidadosamente telas exclusivas en comercios icónicos de la ciudad, llenos de historia y tradición.Compro las cremalleras en una mercería de toda la vida de la Costa Brava y la mayoría de mis proveedores son empresas familiares con las que comparto valores”, explica su fundadora.