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«La originalidad está en volver al origen». Antonio Gaudí enunció la oración y Carlota Medina de Toro decidió tomarle la palabra. No porque le falten ideas, sino porque quizá, cuando prácticamente todo está inventado, la verdadera novedad consista precisamente en saber dónde mirar. En su caso, el camino hacia ese origen la llevó directamente a su abuela, Pepa Merello, y a un bolso que una artesana había hecho a medida para ella. Años después, Carlota empezó a pedirle prestado aquel accesorio cada vez que necesitaba sentirse un poco más segura. Lo que comenzó como un gesto cotidiano entre abuela y nieta terminó convirtiéndose en algo mucho más difícil de explicar: una especie de talismán, uno de esos objetos a los que, sin saber muy bien por qué, acabamos atribuyendo la capacidad de devolvernos a nuestro sitio. Partiendo de aquella historia y con la intención de recuperar lo que funcionaba, darle una vuelta y llevarlo al presente, nace MERELU, una marca de marroquinería Made in Spain que dará mucho que hablar.

El primer resultado de ese ejercicio de memoria es ORIGEN, la primera pieza de la firma, fabricada artesanalmente en Ubrique y reinterpretada a partir de aquel bolso familiar. Piel de ternero, líneas limpias, diferentes colores y una construcción pensada para acompañar. Puede llevarse en la mano, al hombro o cruzado, adaptándose a distintos momentos del día sin perder su identidad. Porque la intención no es crear un bolso condenado a una temporada, sino una pieza capaz de quedarse, ganar historias con el tiempo y acabar formando parte de la vida de quien lo lleva.

Un bolso que empieza mucho antes de la marca

La firma toma su nombre de Merello, el apellido de aquella abuela que está en el principio de todo, y de la unión simbólica de mere, asociado a lo puro y auténtico, y Lu, como evocación de la luz. Pura luz es, precisamente, la idea que articula el proyecto. Una luz que, según la propia Carlota, todos llevamos dentro y que en ocasiones necesitamos volver a encontrar. El bolso aparece entonces como un objeto cotidiano capaz de activar algo menos tangible: seguridad, memoria, identidad. Una lectura mucho más interesante que la del accesorio como simple complemento de un look.

La elección de Ubrique tampoco es casual. Si MERELU quiere construir una nueva casa española de marroquinería, hacerlo en uno de los grandes epicentros nacionales del trabajo de la piel era casi una cuestión de principios. Allí, generaciones de artesanos han convertido el conocimiento técnico en oficio y el oficio en patrimonio. En ORIGEN, ese saber hacer se aprecia en la construcción de la pieza, en sus acabados y en el cuidado de cada detalle, pero también en una manera de entender el producto que mira más allá de la temporada. Para su creadora, además, Cádiz representa otra de las ideas que atraviesan MERELU de principio a fin: la luz. La misma que está en el nombre de la marca y que aquí aparece de una forma mucho más palpable, en el paisaje, en el carácter y en esa luminosidad tan propia del sur. Todo parece volver al mismo sitio.

Y MERELU ya mira hacia delante. Con ORIGEN como punto de partida, la firma trabaja en nuevos diseños que seguirán explorando esa mezcla de artesanía, funcionalidad y carácter que está en su ADN. El siguiente paso será también físico: Medina de Toro confía en poder abrir un espacio propio en aproximadamente un año, un lugar desde el que seguir construyendo la casa que está levantando con mucho esmero. No es un camino menor para una marca que acaba de nacer, pero quizá precisamente ahí esté el interés, en comprobar hasta dónde puede llegar una historia que comenzó con un bolso prestado de una abuela y que hoy aspira a convertirse en algo mucho más grande. Arte, artesanía y alegría siguen siendo las coordenadas. Y ORIGEN, es el principio.

Fotografías: Cortesía

More Social Club redefine el lujo accesible creando accesorios personalizados de producción local que ya han seducido a perfiles como Marta Sánchez o miembros de la familia Preysler.

En un mundo dominado por tendencias efímeras, producciones en masa y objetos que se consumen con la misma rapidez con la que se olvidan, More Social Club apuesta por una forma distinta de entender el lujo. Una visión donde la personalidad, la calidad y la atemporalidad son el punto de partida de cada creación.

En pleno 2026, el valor ya no está en acumular objetos, sino en vivir experiencias que dejen huella. La moda —como el lujo— ha entendido que los productos sin alma se consumen rápido y se olvidan aún más. Frente a esa saturación, lo que realmente se aprecia es aquello que conecta, que cuenta una historia y que genera una emoción. Hoy elegimos marcas que nos hacen sentir comprendidos y representados. Marcas que ofrecen experiencias.

Y es que las personas no recuerdan exactamente lo que compran. Recuerdan cómo se sienten cuando lo hacen. Recuerdan si una marca las entendió, si conectaron con ella, si esa experiencia les hizo sentirse especiales. More Social Club entiende esta dimensión emocional y la convierte en el corazón de su propuesta. No es casualidad que sus accesorios hayan conquistado a referentes del estilo nacional, desde Marta Sánchez hasta miembros de la conocida familia Preysler.

Una manera de crear que de forma orgánica que también ha traspasado fronteras: perfiles internacionales como Lindsay Lohan o el influyente Gstaad Guy ya han mostrado su aprobación en redes.

“Dicen que una casa debe sentirse como un hotel de cinco estrellas, pero tus accesorios también”

Catalana afincada en Madrid y periodista de profesión, Mar Morales, cambió la actualidad política por la aventura del emprendimiento. Entre viaje y viaje detectó una ausencia clara: no existía ninguna marca de accesorios que la representara. “Dicen que una casa debería sentirse como un hotel cinco estrellas, y yo creo que el equipaje y los accesorios también deberían ir en esa misma línea”, señala.

Sus productos son realizados artesanalmente desde cero en Madrid. Apoyando la economía local y seleccionando cuidadosamente telas exclusivas en comercios icónicos de la ciudad, llenos de historia y tradición. “Compro las cremalleras en una mercería de toda la vida de la Costa Brava y la mayoría de mis proveedores son empresas familiares con las que comparto valores”, explica su fundadora.