«En el año 1948 la Primera Asamblea Mundial de la Salud propuso que se estableciera un Día Mundial de la Salud, para conmemorar la fundación de la Organización Mundial de la Salud. Ese día es el 7 de abril, un día que debemos recordar cada día y actuar en consecuencia»

El lugar donde vivimos afecta directamente a nuestro cuerpo y a nuestra mente, y muchas veces no somos conscientes de ello. Lo que sí que sabemos es que quien puede cambiar ese lugar somos nosotros, los que vivimos en él.

La cruda realidad es que, si el planeta está enfermo, nosotros también lo estamos. El cambio climático afecta a nuestra salud de diferentes maneras: directamente sobre la mortalidad y la morbilidad debido a las olas de calor, inundaciones y otros fenómenos extremos relacionados con el cambio climático; e indirectamente a través del impacto de los ecosistemas que provocan, por ejemplo, modificaciones en los patrones de las enfermedades transmitidas por los mosquitos y garrapatas, o el aumento de las enfermedades transmitidas por el agua. 

Redacción

 

El cambio climático también afecta a la salud a través del impacto sobre los sistemas sociales, en aspectos como la seguridad alimentaria, la capacidad laboral, la salud mental, el desplazamiento de la población y los efectos como el aumento de presión sobre los sistemas de atención de la salud. Además, agrava problemas de salud y genera nuevas amenazas para la salud sin precedentes en lugares donde no se habían dado previamente. 

FOTOGRAFÍA JOSÉ LUIS SIMÓN ©

La salud no está relacionada simplemente con factores biológicos o agentes infecciosos. Sino que, en la mayoría de las enfermedades, influyen factores como el entorno y el estilo de vida.  

En el año 1948 la Primera Asamblea Mundial de la Salud propuso que se estableciera un Día Mundial de la Salud, para conmemorar la fundación de la Organización Mundial de la Salud. Ese día es el 7 de abril, un día que debemos recordar cada día y actuar en consecuencia.

Desde DKV Seguros no quieren esperar ni un minuto y ya han empezado a actuar. La compañía es CeroCO2 y compensa sus emisiones desde 2007. Desde el 2004 miden la huella de carbono y han reducido las emisiones más de un 80%, además de utilizar electricidad de fuentes de energía 100% renovables.

La aseguradora presentó en 2020 “Planeta Salud”, su estrategia contra el cambio climático. Sus compromisos para el 2030 son muchos, entre los que cabe destacar ser la primera aseguradora del país climático-positiva o desarrollar productos, soluciones y servicios innovadores frente al cambio climático.

Las empresas tienen un papel clave por el potencial de influencia de sus decisiones que sobrepasa al de su propia actividad. El impacto se extiende en el tiempo por la vida útil de los productos o de las inversiones, pero también en el territorio por toda la cadena de valor.

Como activistas de la salud que son en DKV, la lucha contra el cambio climático es una de sus causas y tratan de abordarla innovando y tejiendo alianzas para construir el cambio.

DKV quiere llegar a ser una empresa líder en España por su compromiso contra el cambio climático: no hablan de reducir o igualar la huella de carbono sino de estar por encima de la compensación, de hacer algo por la salud del planeta para así hacer algo por la salud de las personas.

Solo tenemos un planeta, que además ya ha soportado demasiado tiempo la pasividad de unos y el maltrato de otros. Necesitamos hacer entre todos cambios reales y concretos a favor de nuestra calidad de vida y de un planeta saludable, y es que dicho cambio empieza por uno mismo, desde ahora.

Podemos empezar por las pequeñas cosas, como consumir comida de kilómetro cero, reciclar o ahorrar agua. De hecho, más del 70% de la superficie terrestre es agua, lo que la convierte en un bien preciado y valioso en la supervivencia del mismo. De esta, casi el 97% es salada y por lo tanto no potable, el 2% restante se encuentra en los glaciares y en los polos, quedando un 1% de agua “útil” y válida para el consumo. ¿A qué esperamos a hacer un buen uso de este bien preciado?

Todos sabemos que con estos pequeños gestos no salvaremos la Tierra. Estaba antes de que llegáramos los humanos y seguirá el día que desaparezcamos. Se trata de preservar un planeta sano, diverso y bello, donde los seres humanos y las otras especies animales, los bosques, los océanos… todos podamos vivir en plenitud.

Sabemos que un planeta sano es esencial para la salud humana: no podemos disfrutar de una vida saludable en un entorno enfermo. Debemos transformar nuestro estilo de vida, nuestra sociedad de consumo y nuestros deseos, para frenar la degradación de los ecosistemas que nos sustentan.

Sabiendo todo esto, ¿a qué esperamos para cambiar nuestra manera de vivir y consecuentemente nuestro planeta?

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