Con la llegada de la primavera y los primeros planes al aire libre, el ritual del aperitivo vuelve a cobrar protagonismo. Aperol celebra esta temporada de encuentros con su emblemática botella rediseñada, una silueta más estilizada que combina tradición italiana y diseño contemporáneo, convirtiéndose en la compañera perfecta para los planes de Semana Santa: desde terrazas al sol hasta picnics improvisados o comidas con amigos después de una escapada.

Dónde disfrutar del aperitivo con estilo

Aperol invita a descubrir algunos de los locales más especiales donde brindar con la nueva botella y compartir momentos únicos. Entre ellos destacan:

  • El Bonanno – Madrid: Spritzería icónica de La Latina y punto de encuentro del barrio desde los años 90.
  • La Destilería – Bilbao: Espacio de estética industrial y carácter bilbaíno, con personalidad propia.
  • Pez Limón – Zahara de los Atunes: Terraza frente al mar para bailar al atardecer y disfrutar de la libertad.
  • Balneario Beach Club – Tarifa: Oasis playero con carta de productos locales y refrescantes aperitivos.
  • La Playa Surf House – Málaga: Encuentro relajado con vibra surfer y esencia mediterránea.
  • Filippa’s – Valencia: Local elegante y acogedor con toque contemporáneo.
  • Montgo di Bongo – Jávea: Ambiente tropical y desenfadado a los pies del Montgó.
  • Mizzica – Barcelona: Local con aire mediterráneo y personalidad en un barrio vibrante.
  • Cap Sa Sal – Begur: Enclave exclusivo en la Costa Brava con vistas únicas al mar.

Estos espacios reflejan el espíritu vibrante y social de la marca, ideales para compartir el Aperol Spritz y celebrar la temporada.

Un icono renovado para una nueva era

Desde su creación en 1919, Aperol ha sido sinónimo de ligereza, conexión y cultura compartida. La nueva botella mantiene su esencia mientras incorpora detalles contemporáneos: relieve ondulado en el hombro que capta la luz, silueta estilizada inspirada en la arquitectura italiana y etiqueta frontal más pequeña que cede protagonismo al vibrante color naranja.

En la parte trasera, una etiqueta transparente incluye la guía para preparar el Aperol Spritz perfecto, invitando a que cada encuentro se convierta en un momento de celebración.

Con raíces en la tradición italiana

Elaborado en Italia y disfrutado en todo el mundo, Aperol Spritz representa mucho más que una bebida: es una actitud. Es la pausa antes de la noche, el instante dorado donde el día se diluye y comienzan las conversaciones. Su equilibrio ligero, fresco y sutilmente amargo lo ha convertido en el aperitivo social por excelencia.

Mezclado con Prosecco y un toque de soda, el ritual es sencillo y casi intuitivo, pero con capacidad de transformar cualquier momento cotidiano en celebración.

Disponibilidad y expansión

El nuevo diseño se implementará progresivamente a partir de marzo de 2026 en toda la gama de la marca y estará presente en todos los puntos de contacto con el consumidor, tanto en el canal on-trade como en el off-trade, consolidando a Aperol como el aperitivo imprescindible de esta Semana Santa y de la temporada primavera-verano.

Por MARCO DE PABLOS
Fotografía ROBERTO MAROTO
Estilismo NOELIA VILLAVERDE

A los 53 años debutó en un sector que antes miraba con recelo y al que hoy abraza. Con el tiempo, confiesa, aprendió que la moda le abrió los ojos y le cerró la boca. Más de una década después, y tras haber vivido mucho, quizá demasiado, PINO MONTESDEOCA puede presumir de algo excepcional: haberse encontrado a sí misma. También de formar parte del elenco de un filme de Almodóvar.

“Admiro profundamente todo lo que haces”, le confesó doña Letizia a la protagonista de estas páginas apenas veinticuatro horas antes de la realización del presente reportaje. Una afirmación que, por supuesto, no resulta gratuita y que Pino Montesdeoca difícilmente esperaba escuchar de labios de la reina. Desde hace varios años se ha consolidado como una de las modelos punteras del panorama de la moda española. Temporada tras temporada, diseñadores y firmas se rinden ante su tez de porcelana, su larga melena plateada y su arrolladora personalidad, deseosos de verla lucir sus últimas creaciones dentro y fuera de la pasarela. ¿Quién se lo iba a decir cuando, siendo una niña, aspiraba a ser cantante o astronauta? Pero la vida da muchas vueltas, y si no, que se lo digan a ella.

Su presencia se intuía en el interior de la floristería Fransen et Lafite, dentro del antiguo barrio de las Musas, ahora conocido como Las Letras. Sabíamos de su llegada incluso antes de que atravesara las cortinas que separaban el espacio en el que el equipo se desplegó del resto del local. Aquella mañana abundaban peonías, gerberas y crisantemos, entre otras muchas variedades florales; sin embargo, Pino destacaba por encima de todas. Se movía por allí con la misma libertad con la que el viento agita las copas de los árboles. Así es ella, una mujer libre que a temprana edad  comenzó a tener  la sensación de no encajar. “Me daba la impresión de que no encajaba ni siquiera en mi familia. Incluso podía mirar a los demás y pensar: ‘¿De verdad son de mi familia?’”, cuenta, y recalca: “Tenía ideas de ser diferente. Siempre me sentí diferente”.

Mientras la terminan de ataviar, relata algunas de esas vivencias que le acompañan desde la infancia y que han marcado su manera de estar en el mundo. Como canaria que es, vivía con entusiasmo los días previos a la llegada del carnaval. Durante esas fechas, su casa se llenaba de personas diversas, entonces oprimidas a ojos del mundo, que pasaban horas cosiendo disfraces. Su familia, con algún que otro miembro ejerciendo como diseñador, no solo abría las puertas de su taller, también las de su hogar. Cobijada por aquellas paredes, aprendió que cada persona necesita un espacio seguro en el que poder mostrarse tal como es. Así, entre confidencias y secretos, observaba cómo quienes acudían encontraban la forma de expresarse con naturalidad, al margen de una sociedad que no siempre se lo ponía fácil. Pero todo cobraba sentido con la llegada de Don Carnal, cuando aquellas personas se transformaban y salían a la calle siendo, por fin, quienes realmente querían ser. “Era mágico”, rememora emocionada.

Pino luce traje de chaqueta y pantalón de INMA LINARES y sandalias de LILY & YOU.

Voló del nido antes de cumplir la mayoría de edad, en compañía de su gran amor, y a partir de ese momento inició una vida errante: primero en Suecia, después en los Balcanes y, poco tiempo más tarde, en Bahamas. Tras bordear la muerte a causa de la picadura de un mosquito, regresó a España. En ese transcurso tuvo dos hijas, gracias a quienes —especialmente a la insistencia de una de ellas y de su yerno— probablemente estemos entrevistándola hoy. Fueron ellos los que, una vez superada la enfermedad y a los 53 años, le animaron a enviar unas imágenes suyas a la agencia de representación de modelos y actores Wanted, con la que continúa trabajando en la actualidad. “Me dijeron: ‘Tú vas a trabajar un montón, eres especial’. Y pum: me salió un anuncio para Mercedes con Raúl Arévalo. Después empezaron las campañas, llegaron los fotógrafos y, a partir de ahí, las editoriales. Luego vino la moda, la pasarela y, más tarde, el cine. Yo fui cogiendo cada cosa con una ilusión casi infantil”, explica a esta cabecera.

En tu trayectoria, ¿alguna vez has escuchado la expresión “es demasiado tarde”?

– Creo que yo misma lo dije.

Ha pasado más de una década, pero Montesdeoca mantiene una convicción intacta. “¿Tú recuerdas por qué estoy aquí yo?”, pregunta. “Estoy aquí por mi edad. Si hubiese tenido 30 años, posiblemente no habría tenido ese plus, ¿no?”. Ella, a quien en varias ocasiones me referí como la Kristen McMenamy patria, mantiene otra certeza con la cabeza bien alta: “La moda me abrió los ojos y me cerró la boca”. “Es la herramienta que tienes para expresarte como persona, para mostrar a los demás quién eres. En mi caso, quiero que vean el tipo de mujer que soy: a la que le gusta moverse, que no es excesivamente glamurosa… pero que, al mismo tiempo, sí lo es. Soy elegante, pero también muy indigente. Soy elfa y a la vez bruja. Tengo muchas facetas y eso es lo que transmito con la ropa. Es lo que me enseñó esta industria”, reflexiona.

– Antes de poner un pie en la pasarela, ¿en qué piensas?

– En ser digna.

Para la canaria, la dignidad es una de las dos cosas que considera primordiales en la vida. La otra es ser consecuente. “Antes lo intuía, ahora lo confirmo”, dice. “Creo que si pierdo eso, pierdo el norte. Pierdo todo”. Esa coherencia se manifiesta en su manera de habitar el cuerpo y el tiempo. En algún trabajo le sugirieron ocultar los brazos por considerarlos flácidos, evitando prendas de tirantes o de manga corta. Su respuesta fue firme: “No, no, pónmelo, pónmelo. Que se vea, que las mujeres nos ponemos así”. “La flacidez es algo bastante normal. Y yo te juro, por Dios, que no me voy a matar seis veces a la semana en tres horas de gimnasio. No tengo tiempo para eso”, alude.

Vestido de E.R.A.X.; casquete de paja de estructura rígida con velo, de MIMOKI; y sandalias de tacón de LILY & YOU.

Asimismo, en una única ocasión tuvo que sobrellevar un comentario alusivo a sus años, sin mala intención, recalca, pero que escuchó claramente. Fue entre bambalinas de la ya desaparecida pasarela Cibeles —hoy conocida como MBFWM— cuando alguien murmuró: “Me tocó la pureta”. Ella, sin pelos en la lengua, respondió: “Soy vieja, pero no estoy sorda. Piensa un poquito por qué estoy aquí. Quizá yo estoy aquí para abrirte camino, para que tú no tengas que dejar esto cuando tengas 30. Puede ser que puedas seguir desfilando con 40 o con 50”.

Algunos de estos episodios los narra en su reciente título La edad es un número. La actitud lo es todo (La Esfera de los Libros), un “libro de emociones”, tal y como ella lo describe. “En él hablo de emociones, porque, no sé si lo sabrás, para mí lo más importante de esta vida es el amor. Hay que ir entregando amor por ahí; las cosas siempre van mejor así”, comenta, y prosigue: “No somos los únicos que sentimos, no somos los únicos que vivimos cosas. Eso es lo que intento contar a través de mi vida: cómo me sentía cuando era pequeña, qué sentí por mi madre, qué sentí con la muerte, qué sentí con el amor. Todo esto, ¿no? Emociones, de eso se trata”.

¿Te dejaste algo por contar?

– Claro. ¿Tú qué te crees que yo le voy a contar todo a todo el mundo? Ni hablar.

¿Habrá segunda parte?

– Nunca. No volvería a escribir otra vez, porque yo escribo para mí. Y eso de que alguien pueda estar leyéndolo me resulta casi una violación de mi intimidad.

Esas emociones de las que hace gala se vuelven especialmente patentes en dos momentos que relata en ese primer y único escrito que ha firmado. El primero, su relación con la muerte; el segundo, íntimamente ligado al anterior, el fallecimiento de su marido y gran amor, ocurrido hace tres años.

Sobre lo primero, explica que aquella experiencia reafirmó algo que ya imaginaba: la importancia del amor. “Me dijeron, sobre las cuatro y media de la tarde que no iba a sobrevivir a la noche. Todo fue una tormenta en mi cabeza que tuve que asimilar muy rápido. ‘¿Cómo me voy a morir?’, pensaba. Y llegó un momento en que me dije: ‘¿Pero saben los míos que yo les quise, que los he querido? ¿Lo saben?’. Me preguntaba si había sido capaz de demostrarlo de verdad, si iba a quedar mi amor o si había sido una imbécil que no había sabido expresarlo. Me quedé con una paranoia enorme. Y pensé: ‘Vale, si no lo hice, la he cagado. He metido la pata hasta el fondo’”, manifiesta. “Cuando se me dio la oportunidad de seguir, aseguré: ‘A mí no se me escapa esto más’. Y desde entonces, por donde quiera que voy, lo intento”.

«Mi mayor sueño es seguir soñando»

Vestido midi vaporoso de bambula con manga larga y volantes, de SIMORRA, y sandalias de tacón de LILY & YOU.

En relación a su eterno amor, recalca que siempre lo recuerda con cariño. “Todavía, en la soledad de casa —que adoro—, surge algún tema o llega un aroma que me recuerda a él. O pienso que a esa hora podríamos estar haciendo algo juntos, o en la cocina preparando su comida favorita. Somos seres humanos, ¿no? Siempre termino esa mezcla de llanto y sonrisa pensando en él. Y cierro esos momentos con un agradecimiento profundo. Pasé una vida entera a su lado y siempre me dejó ser quien yo era. Eso es lo que más le agradezco”, admite con una tierna sonrisa.

Pese a todos los baches que ha tenido que afrontar, no se considera una mujer fuerte. “Tengo las expectativas en su justa medida. El sentido común, para mí, es fundamental. Cuanto mayores son las expectativas, mayor es también la frustración. Por eso no creo que eso sea fortaleza”, asume.

Ahora, además, puede presumir de haber encontrado su sitio consigo misma, de estar a gusto y feliz en su propia compañía, algo que, admite, la capital le ayuda a cultivar. También puede regocijarse de ser, en parte, toda una chica Almodóvar, pues participa en la última gran película del manchego, Amarga Navidad. “Fue él quien me quiso allí. Es un tío maravilloso. Yo estoy flipando con el momento Almodóvar”, declara entre la admiración y la incredulidad que le provoca formar parte de su universo.

Top palabra de honor y encorsetado con falda tubo, ambos en paillettes, combinado con un maxi abrigo de tafetán con volumen, todo de THE 2ND SKIN CO.

Por aquellos días, la primavera comenzaba a vencer el pulso del letargo invernal. Lo hacía entre las enladrilladas calles del Madrid del Siglo de Oro, con un sol que asomaba tímidamente, pero que ahí estaba. Le pregunto a Pino si le queda algún sueño por cumplir. ”Yo no sueño. Yo vivo intensamente el momento. Este momento que he vivido hoy, lo he vivido a tope. No me quiero perder ni un segundo”, comenta, para sentenciar: “Mi mayor sueño es seguir soñando”. Con la autoridad de quien ha vivido y aprendido deja una advertencia: “Lo único que sí le pido a cualquier persona que se me acerque, sea de la edad que sea, es que se explore, que vaya hacia dentro, a ver quién es. Atrévete y, si no te atreves, deja una puertita abierta. La gente, antes de salir afuera, tiene que meterse dentro, porque quien da miedo de verdad es uno mismo”.

Apurando un café y a punto de salir hacia el coche que la aguarda, confiesa que le gustaría creer en la reencarnación y en que los que se fueron la están esperando. “Me encantaría creer en tantas cosas”, ríe. La intercepto una última vez, aludiendo a si, en otra vida, volvería a elegir ser ella misma. “¿Y si no, quién…?”, responde con una mueca cómplice. “Esta ya me la conozco y funciona… ¿Y si la otra me sale rana?”.

Maquillaje y peluquería RODRIGO GALO (The Crew Art) para Saigu Cosmetics y L’oreal Pro
Asistente de fotografía NEREA PADILLA
Asistente de maquillaje y peluquería CARLOS JEREZ
Agradecimientos FRANSEN ET LAFITE

La Mercedes-Benz Fashion Week Madrid (MBFWM) ha cerrado una nueva edición confirmando no solo las tendencias que marcarán la moda, sino también las que definirán el lifestyle de los próximos meses. Entre desfiles, focos y estilismos, un gesto se ha repetido con insistencia en el epicentro social del evento: una copa escarchada, hielo, burbuja y un característico tono rosado. El Paloma se ha convertido en el cóctel omnipresente en el Kissing Room, consolidándose como el gran protagonista líquido de la cita y anticipando su dominio en terrazas durante la temporada primavera-verano.

Donde todo sucede

El Kissing Room de la pasarela madrileña ha vuelto a erigirse como el punto neurálgico donde confluyen modelos, diseñadores y prensa especializada. En este espacio, convertido en termómetro de tendencias más allá de la moda, el Paloma elaborado con Schweppes Pomelo y Tequila 1800 Blanco ha sido el combinado más demandado.

Su éxito no es casual. Refrescante, ligero y con un perfil cítrico sofisticado, responde a una nueva forma de consumo más consciente y social. La combinación de acidez, amargor y un sutil dulzor, junto a una burbuja fina y persistente, lo sitúa como una opción versátil que encaja con los gustos actuales y con una generación que prioriza experiencias equilibradas.

El auge del agave y la consolidación de una tendencia

El crecimiento del Paloma en España está estrechamente ligado al auge de la cultura gastronómica mexicana y, en particular, al interés por los destilados de agave. Cada vez más presentes en cartas y barras, estos productos han despertado la curiosidad de un consumidor que busca sabores más complejos, frescos y menos azucarados.

En este contexto, el papel de Schweppes ha sido determinante. La marca ha impulsado esta tendencia con el desarrollo de Schweppes Pomelo, una referencia diseñada específicamente para potenciar el perfil del cóctel, aportando complejidad y una burbuja elegante que eleva la experiencia.

Por su parte, Tequila 1800 Blanco, elaborado con agave 100 % azul Weber, aporta el equilibrio perfecto entre tradición y modernidad. Su proceso de producción, que abarca desde la recolección manual del agave hasta su destilación, refuerza su posicionamiento como un destilado premium vinculado a la creatividad y al estilo de vida contemporáneo.

El retorno de un clásico que dominará las terrazas

Como ocurre en la moda, la mixología vive un momento de reinterpretación de los clásicos. El Paloma, uno de los cócteles más emblemáticos de México, resurge con fuerza como heredero natural del gin-tonic. Su origen, rodeado de cierto misterio, y su posible vínculo con una canción popular del siglo XIX, añaden un componente cultural que refuerza su atractivo.

Sencillo de preparar, refrescante y ligero, este long drink conecta con una idea de consumo asociada al disfrute relajado y a los espacios abiertos. Un cóctel que evoca sol, mar y desconexión, y que encuentra en las terrazas su escenario natural.

Todo apunta a que el Paloma no se quedará en la pasarela. Su consolidación en un escaparate como la Mercedes-Benz Fashion Week Madrid lo posiciona como la gran apuesta para los próximos meses. Con un perfil adaptado a las nuevas preferencias del consumidor y el respaldo de marcas clave del sector, este combinado se perfila como el gran protagonista del verano. Si la moda marca el pulso de lo que está por venir, el mensaje es claro: esta temporada, el brindis se sirve en clave cítrica y con acento mexicano.

Cómo preparar el Paloma perfecto en casa

Más allá de su éxito en eventos y terrazas, el Paloma también se consolida como un cóctel accesible para replicar en casa. Su sencillez en la preparación y la facilidad para encontrar sus ingredientes lo convierten en una opción ideal para quienes buscan una alternativa refrescante y equilibrada.

Ingredientes

  • Zumo de lima
  • Sal y tajín (para el borde del vaso)
  • Hielo
  • 4 cl de Tequila 1800 Blanco
  • 2 cl de zumo de limón
  • Schweppes Pomelo
  • Rodaja de pomelo fresco

Elaboración

El primer paso es preparar el vaso: se humedece el borde con zumo de lima y se escarcha con una mezcla de sal y tajín, aportando un contraste entre lo salino y lo cítrico. A continuación, se llena el vaso con hielo y se añade el tequila junto con el zumo de limón. Se completa con Schweppes Pomelo, que aporta la burbuja y el carácter refrescante, y se mezcla suavemente para integrar los sabores. Como toque final, se decora con una rodaja de pomelo fresco, reforzando el perfil aromático del combinado.

Bvlgari presentó en Milán Eclettica, su nueva colección de Alta Joyería y Alta Relojería, en un evento que combinó arte, diseño y cultura. Más de 160 creaciones, incluidos relojes de lujo, bolsos y fragancias, se mostraron ante una constelación de iconos globales como Dua Lipa, Anne Hathaway, Jake Gyllenhaal, Priyanka Chopra Jonas, Liu Yifei y Kim Ji-won. La velada se desarrolló entre la grandeza histórica de Villa Arconati y la intimidad modernista de Villa Necchi Campiglio, creando un escenario único donde la joyería dialogó con la pintura, la escultura y la arquitectura.

Una velada entre arte, música y gastronomía

La Cena de Gala y el desfile de Alta Joyería se celebraron en Villa Arconati, apodada el “pequeño Versalles de Milán”, con la fachada iluminada dando la bienvenida a los invitados. La chef con estrella Michelin Viviana Varese diseñó un menú que acompañaba un recorrido artístico por tres salas, cada una dedicada a un lenguaje: la pintura en la Sala de Fetonte, la escultura en la Sala del Paesaggio y la arquitectura en el Salón Rococó, donde espejos antiguos multiplicaban la luz y los volúmenes.

La noche culminó con un show-performance espectacular, donde modelos vestidas con diseños de Francesco Murano interactuaban con columnas de luz inspiradas en Roma, proyecciones digitales de las joyas de Bvlgari y composiciones musicales clásicas, creando una experiencia multisensorial que unía los tres lenguajes artísticos de la colección.

El arte y la vida cotidiana

En Villa Necchi Campiglio, Bvlgari presentó un showroom íntimo que reinterpretaba el salotto milanés, mezclando arte, diseño y cultura. Las piezas de Eclettica se exhibieron junto a esculturas de mármol de Carrara y pan de oro de Riccardo Gatti, pinturas de Beatrice Bonafini, vitrinas inspiradas en columnas romanas, tapices Jacquard de Rubelli y mobiliario de colección de Nilufar Gallery. El resultado fue un diálogo constante entre la arquitectura, la escultura y la joyería, donde cada espacio se convirtió en una extensión de la creatividad de la marca.

La diseñadora valenciana Presen Rodríguez aseguró que “vestir a una mujer es un arte” durante una masterclass de Responsabilidad Social Corporativa (RSC) impartida en la Universidad Católica de Valencia (UCV), donde repasó su trayectoria en el mundo de la moda y la alta costura ante estudiantes de último curso de Administración y Dirección de Empresas (ADE). Durante su intervención, destacó que abrirse camino en este sector “no es nada fácil, ni glamuroso”, y subrayó la importancia de la ilusión, la dedicación y la constancia para lograr objetivos tanto profesionales como personales.

Creatividad, esfuerzo y valores como claves del éxito

Rodríguez explicó que su carrera ha estado marcada por la creatividad y la innovación constante, especialmente en el uso atrevido de colores y diseños, aunque insistió en que el verdadero motor del éxito reside en el trabajo perseverante y en los valores personales y familiares. En este sentido, afirmó que “los buenos hábitos son los que nos llevan a adquirir virtudes y los que marcan la diferencia”, poniendo también en valor la fe y el compromiso como pilares en su vida.

La diseñadora fue presentada por el director del curso de RSC, José Luis Sánchez García, quien recordó algunos de sus principales reconocimientos, como el Premio a la Mujer Empresaria del Año concedido por la Asociación de Empresarias y Profesionales de Valencia (EVAP) en 2004 y el galardón de Mujer Comprometida otorgado por el Arzobispado de Valencia en 2016. Asimismo, destacó el papel de la fe católica como impulsora de la creatividad y el reconocimiento de la dignidad de la mujer.

Trayectoria empresarial y proyección internacional

Durante la sesión, Rodríguez también subrayó la importancia de viajar a ciudades clave de la moda como París, Roma, Milán o Nueva York para conocer tendencias y adaptarlas al mercado local. En su faceta como empresaria, explicó que llegó a gestionar hasta tres tiendas simultáneamente en algunas de las principales calles de Valencia, destacando la relevancia de la ubicación y las dificultades de mantener una oferta atractiva y adaptada a las clientas.

Además, se proyectaron algunas de sus colecciones más representativas, incluidas en la exposición monográfica que el Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM) le dedicó en 2013, una muestra que reunió doce diseños de distintas temporadas, incluidos vestidos de novia, junto con material audiovisual sobre su trayectoria.

El acto fue organizado por la Cátedra Fides et Ratio de la UCV, centrada en el diálogo entre fe y razón, y contó también con la participación del técnico de investigación Juan María Díez Sanz, encargado de coordinar sus actividades académicas y de proyección social.

Fotografía LAURA ÁLVAREZ
Fotografía LAURA ÁLVAREZ

Koral Antolín ha consolidado un lenguaje propio en el que el textil se convierte en el eje central de su práctica artística. A través de lanas, algodones y técnicas como el bordado, los apliques o el punch needle, sus obras conjugan tradición artesanal y experimentación contemporánea, generando piezas que combinan presencia escultórica, delicadeza y fuerza estética. Partiendo siempre del dibujo, sus composiciones evolucionan hacia universos abstractos y orgánicos donde la línea, la textura y el volumen se convierten en narrativas sensoriales y emocionales.

Su trabajo invita a detenerse y recorrer cada obra desde una mirada íntima, explorando el ritmo, la densidad y el vacío como elementos esenciales de su lenguaje visual. Este universo creativo se plasma especialmente en su último proyecto expositivo “En constante movimiento”, una reflexión sobre la vida como flujo continuo y sobre cómo nuestras decisiones y experiencias moldean la identidad y el entorno.

Además de su obra en estudio, Koral desarrolla trabajos a medida de gran formato para espacios hospitality, colaborando con firmas como Hyatt, Fairmont, Royal Caribbean International y Paradores. Desde cabeceros artísticos hasta murales de gran escala, integra su universo textil en entornos arquitectónicos, creando piezas que dialogan con el espacio y con quienes lo habitan.

Con esta trayectoria como telón de fondo, Koral comparte en esta entrevista su recorrido personal, su vínculo con el material textil y la manera en que su obra se transforma de la idea al gesto, del boceto a la pieza final, consolidando un saber hacer que la sitúa como maestra del savoir faire.

Para empezar por el principio, ¿cuándo descubriste que querías dedicarte al arte? ¿Hubo algún momento concreto o fue algo que fue apareciendo poco a poco? 

No recuerdo un momento concreto en el que dijera “quiero ser artista”, pero sí tenía claro que necesitaba dedicarme a algo vinculado a lo creativo, ya fuera el teatro, la danza o la pintura. Con el tiempo, fui explorando distintos caminos dentro de ese ámbito, lo que me permitió adquirir herramientas. Más que una decisión puntual, ha sido un proceso gradual de acercamiento hacia un lugar que sentía propio, en el que podía expresarme con mayor libertad.

Estudiaste Bellas Artes, pero hoy tu lenguaje creativo gira mucho en torno al textil. ¿Cómo diste con ese camino? ¿Recuerdas el momento en el que dijiste “esto es lo mío”? 

El textil llegó después de trabajar en ámbitos como la imagen, el diseño o la publicidad, cuando sentí la necesidad de volver a algo más personal. Con base en el dibujo, descubrí en las fibras una nueva forma de expresarme, con volumen y textura. Aunque siempre he sido inquieta y cambiante, en 2018 decidí centrarme en lo textil para profundizar y hacer crecer el proyecto, dejando que, por ahora, todo evolucione desde ahí.

El textil tiene algo muy físico, muy manual. ¿Qué te atrapó de trabajar con lana, algodón o bordado frente a otros lenguajes más tradicionales dentro del arte? 

Me atrapó precisamente eso, lo físico. La lana, el algodón o el bordado tienen algo muy honesto, muy directo. Son materiales y técnicas que hablan de tiempo, de cuidado, de proceso. Me interesa esa relación más lenta con la obra, porque hace que todo tenga más peso.

Tu trabajo empieza muchas veces en el dibujo y acaba convertido en una pieza textil con volumen y presencia casi escultórica. ¿En qué momento sientes que la obra deja de ser un boceto y empieza realmente a tomar vida? 

Para mí, el momento clave es el paso del papel al material. El dibujo me sirve para estructurar la idea y suelo trabajar de forma bastante planificada, especialmente en los cuadros, donde el resultado final se ajusta mucho al boceto. Sin embargo, al trasladarlo al textil, la obra cambia: aparecen el volumen, las texturas y los relieves, y la pieza adquiere una presencia que no puede anticiparse del todo. En las obras más escultóricas hay más margen para la improvisación, ya que el propio material guía el proceso. En conjunto, ese tránsito es el momento en el que la idea deja de ser boceto y se convierte en obra.

«El textil conecta con algo muy humano, muy antiguo, y quizá por eso ahora vuelve a tener tanta presencia»

Trabajas con materiales muy tradicionales, pero el resultado es completamente contemporáneo. ¿Cómo conviven en tu obra la artesanía más clásica y la experimentación? 

Siempre me han interesado mucho las técnicas tradicionales, porque implican tiempo, oficio y conocimiento, y eso es algo que valoro mucho. Me gusta aprender cómo se han hecho las cosas, entender bien el proceso y saber hacerlas correctamente. Pero una vez que conozco la técnica, no me interesa aplicarla de forma purista, sino mezclarla con otras, adaptarla o usarla con libertad para que encaje con lo que quiero expresar. 

Para mí el bordado, los hilos o los trenzados son un lenguaje, igual que lo puede ser la pintura o el dibujo. Busco poder expresarme desde ahí, combinando técnicas y llevándolas a un terreno más personal. Creo que por eso en mi trabajo conviven lo artesanal y lo contemporáneo de una forma bastante natural. 

En tu proceso creativo, ¿te dejas llevar más por la intuición o necesitas tener bastante claro hacia dónde va la pieza desde el principio? ¿Cómo decides cuándo una obra está terminada? 

En mi proceso hay una parte intuitiva muy importante, pero con mis obras necesito planificación. Como trabajo con mucho espacio negativo con un lenguaje muy lineal, debo ser muy precisa: a diferencia de otros materiales como el óleo, no puedo cubrir errores; si me equivoco, tengo que empezar de nuevo. Por eso dedico mucho tiempo a la fase de diseño, bocetaje y experimentación antes de empezar la obra sobre el tejido final. 

Casi todas las decisiones de composición y de paleta de color las tomo en el boceto. Una vez selecciono un boceto definitivo, lo llevo a gran escala sobre el tejido, y es en este momento cuando tomo las decisiones finales sobre texturas y grosores de los trazos. La obra la considero realmente terminada cuando la tenso en el bastidor: es entonces cuando adquiere cuerpo y contraste de volúmenes entre los bordados y la tela. 

«Una obra funciona cuando permite que quien la mira proyecte algo suyo»

Tu proyecto expositivo “En constante movimiento” gira en torno a la idea de que la vida está siempre cambiando y avanzando. ¿De dónde nace esa reflexión? ¿Tiene algo de autobiográfico? 

Aunque la exposición tenga raíces personales, la reflexión sobre el cambio y el movimiento va más allá de mi historia: habla de cómo la vida y la sociedad nos atraviesan, cómo nuestra identidad se moldea por nuestro entorno y nuestras experiencias, incluso cuando no tomamos decisiones conscientes.

Tus piezas invitan a mirar, algo que hoy en día no siempre es fácil. ¿Qué es lo que más valoras del espectador? 

Valoro mucho cuando alguien se detiene de verdad. No hace falta que entienda todo, pero sí que se tome el tiempo de mirar, de acercarse, de dejarse llevar por la pieza. Invitar a recorrer los trazos.  Vivimos muy rápido y muchas veces miramos sin ver, así que cuando alguien conecta con la obra desde la curiosidad o desde la emoción, para mí ya tiene sentido

Fotografía LAURA ÁLVAREZ

Fotografía LAURA ÁLVAREZ

Cuando alguien se planta delante de una de tus obras, ¿prefieres que entienda exactamente lo que querías contar o te gusta más que cada uno saque su propia lectura? 

Me interesa más que cada persona saque su propia lectura. Yo parto de ideas muy concretas, pero no busco que se interpreten de una sola manera. Creo que una obra funciona cuando permite que quien la mira proyecte algo suyo, cuando se genera una relación personal, aunque sea distinta a la que yo tenía en mente.

Parte de tu trabajo también vive fuera de galerías, en hoteles y espacios similares. ¿Cómo cambia tu forma de crear cuando sabes que la pieza va a convivir con la arquitectura y con personas que quizá no estaban buscando arte? 

Cuando hago obra única, ya sea para exposiciones, proyectos personales o para hoteles que buscan piezas singulares, puedo permitirme aplicar técnicas más complejas y explorar libremente. 

Cuando trabajo en obra seriada, como en el reciente encargo para el Parador de Ibiza con 68 piezas, la principal diferencia está en la parte técnica: debo elegir técnicas que sean viables de reproducir a escala y que permitan mantener la calidad de cada obra. En estos casos, las piezas deben dialogar entre sí y con el espacio donde se instalarán, adaptando la paleta de color y cuidando que todo funcione en conjunto. Para poder ejecutar proyectos de esta magnitud cuento con un equipo de tres bordadoras que me ayudan a llevarlo a cabo. 

Siempre me ha inspirado la arquitectura y el interiorismo, por lo que disfruto mucho imaginando y creando obras a medida para un espacio concreto y es un privilegio poder llevar arte allí donde no se espera y trabajar con quienes valoran invertir en ello. 

«Cuando alguien conecta con la obra desde la curiosidad o desde la emoción, para mí ya tiene sentido»

También realizas intervenciones en directo, creadas frente al público. ¿Qué pasa cuando el proceso —que normalmente es algo muy personal— se convierte en algo compartido? 

Crear en directo es una experiencia muy enriquecedora. El público puede ver cómo se desarrolla la obra y se genera un diálogo inmediato. Es precioso ver cómo alguien valora, pregunta o comenta, y que pueda comprender el proceso de manera tan cercana. Lo único que añade presión es el tiempo, las técnicas son lentas y no hay un resultado inmediato, pero eso también está bien; nos permite entender que no todo es rápido y que hay que aprender a entenderlo y aceptarlo. 

En una época dominada por lo digital, tu trabajo reivindica el gesto manual y lo táctil. ¿Crees que por eso el arte textil está viviendo un nuevo momento de interés? 

Creo que sí. Vivimos rodeados de pantallas y de imágenes rápidas, y cada vez hay más necesidad de volver a lo físico, a lo que se hace con tiempo. El textil conecta con algo muy humano, muy antiguo, y quizá por eso ahora vuelve a tener tanta presencia

Con la vista puesta en el futuro, ¿hacia dónde sientes que se mueve ahora tu trabajo? ¿Hay materiales o formatos que tengas ganas de explorar? 

Ahora mismo siento que mi trabajo se está moviendo hacia piezas más tridimensionales, más cercanas a lo escultórico. Me interesa investigar con el volumen, con la transparencia y con la mezcla de materiales. Aunque el formato cuadro de pared sigue siendo mi ojito derecho. No tengo una idea cerrada de hacia dónde ir, pero sí la sensación de que necesito seguir experimentando. Para mí es importante que el trabajo siga cambiando.

Berria cumple cinco años desde su apertura frente a la Puerta de Alcalá y lo conmemora con una serie de acciones que incluyen un menú especial fuera de carta, catas y propuestas en torno a su bodega. El restaurante, consolidado como uno de los referentes gastronómicos y vinícolas de la capital, refuerza así una propuesta basada en la cocina de producto y en una de las vinotecas más amplias de Madrid, con más de 3.000 referencias y una importante selección de vinos por copas.

Un concepto consolidado en el circuito gastronómico madrileño

Durante este lustro, Berria ha desarrollado una propuesta que combina restaurante y wine bar, con cocina ininterrumpida y una oferta adaptada a distintos momentos del día. Su posicionamiento le ha permitido integrarse en el circuito gastronómico de la ciudad y figurar entre los restaurantes recomendados en la Guía Repsol.

La propuesta se articula en torno a la cocina de producto y a una experiencia centrada en el vino, con una bodega que reúne referencias de distintos orígenes y cosechas. A lo largo de estos cinco años, el restaurante ha incluido más de 7.300 referencias en carta, procedentes de 28 países y 198 variedades de uva, y ha servido más de 1.700 vinos por copa.

Un menú especial para celebrar el aniversario

Con motivo de la celebración, Berria incorpora a su oferta habitual un Menú Aniversario que reúne algunos de los platos más representativos de su carta junto a una selección de vinos. Este menú se presenta en tres formatos con precios de 60 €, 75 € y 95 €.

Entre las elaboraciones incluidas se encuentran platos como la patata chip con anchoa y velo ibérico, las croquetas de jamón ibérico, las albóndigas en salsa de cocido madrileño o el pepito de solomillo de ternera en formato katsu sando. La propuesta gastronómica se acompaña de un maridaje con los vinos más demandados durante estos cinco años, seleccionados por el equipo de sumilleres.

Acciones especiales en torno al vino

Además del menú, el aniversario incluye distintas iniciativas dirigidas a los aficionados al vino. Durante el mes de marzo, los clientes podrán acceder a una selección de vinos especiales a precios reducidos, así como a propuestas como el brunch del restaurante o los viernes dedicados a grandes formatos.

Estas acciones se enmarcan en el crecimiento del proyecto, que ha consolidado una comunidad de clientes y ha reforzado su posicionamiento como espacio especializado en vino dentro de la oferta gastronómica de Madrid.

El papel del equipo de sumilleres

Uno de los elementos diferenciales del restaurante es su equipo de sumilleres, dirigido por Mario Ayllón. Este grupo se encarga de guiar al comensal en la elección del vino, aportando distintos enfoques y criterios en función de cada visita. La experiencia en Berria se construye así como un recorrido en el que el vino adquiere un papel central, complementando una propuesta gastronómica que apuesta por el producto y por un servicio especializado.

Por MARCO DE PABLOS

La madrileña Plaza del Carmen atraviesa una etapa de esplendor que la consolida como uno de los enclaves imprescindibles del centro cuando el apetito aprieta. A sus pies, el Grupo Lamucca cuenta con uno de sus espacios insignia bajo el nombre homónimo, pero ahora amplía horizontes con una nueva apertura en las alturas: Makáá, ubicado en la azotea del recién inaugurado Thompson Madrid.

Al detalle

El restaurante se despliega en el rooftop del establecimiento hotelero como un espacio concebido al milímetro, donde cada rincón responde a un momento distinto del día. El acceso, desde la propia plaza, anticipa la experiencia. Un ascensor conduce hasta el escenario de la velada. La primera parada dominada por su Reposado Bar, perfecto para un cóctel bajo el cielo capitalino. Al atravesarlo, sobre un delicado vacío de luces que evoca una aquelarre de luciérnagas, se revela el corazón del proyecto: el comedor, articulado en torno a una barra cuadrada rodeada de asientos, con una paleta de tonos tierra. A su alrededor, las mesas se insinúan entre frondosas plantas y arbustos, componiendo pequeños refugios que invitan a la charla y el disfrute. Y como telón de fondo, unas vistas inmejorables que se despliegan a través de amplias cristaleras, convirtiendo a la ciudad en parte esencial del relato.

El universo visual de Makáá lleva la firma de Patricia Bustos, cuya intervención traduce el concepto de fuego desde la calma. Volúmenes suaves, texturas vivas y guiños a la arquitectura brutalista de los años setenta conviven con una estética mediterránea que dialoga con la azotea. Bustos construye un escenario táctil y sereno, donde cada detalle —desde los óculos que enmarcan el skyline hasta las superficies envejecidas que respiran el paso del tiempo— convierte el espacio en una experiencia sensorial.

Las brasas, el hilo conductor

En este nuevo restaurante, el fuego es el protagonista. La cocina se muestra a la vista, con el tiempo que cada producto necesita, recuperando esa idea de volver al origen. Según sus artífices, esta nueva propuesta “mira al Mediterráneo, pero se cocina desde Madrid”, y en ella: “el producto manda”.

La carta es amplia y pensada para que cualquiera encuentre su sitio, pero con un hilo conductor evidente: el fuego. Aparece ya desde el inicio, en platos como el tartar de tomate ahumado, una versión vegetal muy bien resuelta y que nada tiene que envidiar al tartar de carne más clásico, con el que convive. A partir de ahí, el recorrido se mueve entre verduras, pescados y carnes, siempre con la brasa como nexo. En los entrantes, la huerta tiene peso, con propuestas como la coliflor a la brasa o los puerros con salsa romesco. De la lonja llegan pescados como la lubina o el lenguado, trabajados con precisión para mantener su carácter, mientras que en las carnes destacan el pollo a la brasa, la pluma ibérica o el lomo bajo, bien afinados y coherentes con el planteamiento general.

Mención aparte merecen las guarniciones, que aquí no se quedan en segundo plano. Las patatas fritas, un clásico que aquí no defraudará, funcionan como un valor seguro, y los tirabeques aportan un contrapunto más fresco, pero igual de apetecible. En los postres, el cierre mantiene el nivel, con opciones como las originalísimas frambuesas con chantilly o el suflé de chocolate. La propuesta se completa con una carta de vinos amplia y una selección de cócteles que invitan a prolongar la cita y las ganas de volver, una idea que merodeará tu cabeza nada más abandonar Makáá.

En un momento en el que el sector inmobiliario tiende a la estandarización, The New Madrid consolida una forma de operar que sitúa al cliente en el centro de cada decisión. La firma, liderada por Ariana Meiler e Isabella Yitani, ha construido un modelo donde la compraventa de una propiedad no se limita a una transacción, sino que se convierte en un proceso acompañado de principio a fin.

La cercanía, el criterio y la dedicación marcan el ritmo de cada operación. El objetivo no es únicamente cerrar una venta, sino generar relaciones duraderas. La confianza y la recomendación se convierten así en los principales motores de crecimiento de la compañía.

Un modelo basado en el acompañamiento

El punto de partida en The New Madrid es siempre el mismo: escuchar. Cada cliente entra en un proceso que comienza con una conversación honesta, donde se analizan necesidades reales, contexto vital y objetivos a largo plazo.

A partir de ahí, el equipo construye una estrategia personalizada. No existen procesos estandarizados. Cada operación se diseña como un proyecto único, desde la búsqueda del activo hasta la negociación, la reforma o la gestión posterior.

El acompañamiento es continuo. La comunicación fluida y la transparencia sostienen cada fase del proceso y permiten que el cliente tome decisiones con información clara y una visión global del mercado.

Comunicación como herramienta estratégica

Desde sus inicios, The New Madrid entendió que la comunicación era una pieza clave en la construcción de marca. La firma ha apostado por plataformas como Instagram y TikTok para trasladar su trabajo al entorno digital, no como escaparate, sino como espacio de contenido y posicionamiento.

Esta estrategia ha permitido conectar con una audiencia que valora la estética, el estilo de vida y la coherencia narrativa. Las propiedades dejan de ser el único foco para dar paso a un relato más amplio, donde el proceso, el criterio y la experiencia adquieren protagonismo.

En esta línea surge Raw Experience, un formato propio que reinterpreta la presentación de propiedades en fase de obra. Este enfoque abre el acceso a espacios en transformación y permite entender el proyecto desde su origen, generando un entorno de interacción entre clientes, profesionales y la propia firma.

Liderazgo femenino y visión integral

El proyecto está liderado por Ariana Meiler e Isabella Yitani, cofundadoras y co-CEOs, que aportan una visión complementaria en la dirección de la empresa.

Ariana Meiler, Brand Director, impulsa la comunicación y el posicionamiento de la firma, integrando estrategia y contenido como parte esencial del negocio. Su enfoque conecta la identidad de la marca con cada punto de contacto con el cliente.

Isabella Yitani, con formación en ingeniería e interiorismo, lidera el área comercial y de desarrollo de negocio. Su perfil combina análisis, intuición y visión estratégica, con un papel clave en la gestión de activos, la rentabilidad y el desarrollo de proyectos.

Ambas comparten una misma filosofía: el valor de un inmueble no se limita a sus características, sino a la forma en que encaja con la vida de quien lo habita.

Madrid como eje de crecimiento

En estos cinco años, The New Madrid ha desarrollado su actividad en barrios y zonas de alta demanda como Salamanca, Chamberí, Justicia, El Viso o La Moraleja. La firma ha trabajado con operaciones de alto valor, con un ticket medio que oscila entre los 2 y 3 millones de euros, y con activos que alcanzan cifras significativamente superiores.

El 85% de su cartera de clientes es internacional, reflejo del posicionamiento de Madrid como destino residencial e inversor. El crecimiento anual cercano al 25% confirma la solidez del modelo y su capacidad de adaptación a un mercado exigente.

La firma también ha ampliado su presencia a otras ubicaciones como la Costa del Sol o Baleares, manteniendo una estrategia de expansión progresiva y alineada con su identidad.

Un servicio 360º en real estate

The New Madrid articula su propuesta a través de tres áreas que operan de forma integrada y complementaria. El área de Real Estate se centra en la captación y comercialización de propiedades, con un enfoque estratégico orientado al valor a largo plazo. A través de Interior Design & Architecture, la firma desarrolla proyectos personalizados que optimizan cada espacio y refuerzan su potencial. Por su parte, Property Management ofrece una gestión integral de los activos, orientada a la rentabilidad y al cuidado del patrimonio.

Este modelo permite acompañar al cliente en todas las etapas del proceso, combinando conocimiento del mercado, criterio estético y una gestión eficiente en una propuesta unificada.

Una visión sostenida en el tiempo

A cinco años de su creación, The New Madrid se posiciona como una firma que ha redefinido la relación entre cliente y agente inmobiliario. Su modelo no se centra en la operación aislada, sino en la construcción de vínculos, la coherencia en cada decisión y la creación de valor a largo plazo.

Más que intermediarios, actúan como asesores. Más que operaciones, construyen relaciones. Y desde ahí, continúan desarrollando una forma de entender el real estate que evoluciona junto a la ciudad y sus dinámicas.

 

Quedan apenas unos días para entrar en TomBlack Café x Only YOU Boutique Hotel Madrid (C. del Barquillo, 21). Hasta el 29 de marzo, este espacio efímero ocupa el corazón de Salesas con una propuesta que desplaza la rutina y sitúa la experiencia en primer plano. El café deja de ser un gesto automático y adquiere una dimensión consciente, pausada y precisa. El tiempo se ensancha dentro de este lugar. Cada elemento está dispuesto para sostener esa sensación: la luz, los materiales, el ritmo del servicio. Nada se presenta como accesorio. Todo suma.

Afinidades que no necesitan explicación

La unión entre la mítica sastrería TomBlack y Only YOU Boutique Hotel Madrid no responde a una estrategia visible, sino a una sintonía más profunda. Hay marcas que coinciden en la superficie; otras se reconocen en la forma de hacer. Aquí ocurre lo segundo. Ambas marcas comparten una forma de construir identidad basada en el detalle, la precisión y una estética coherente.

El enclave —un palacete del siglo XIX— acoge esta intervención sin perder carácter. El espacio se abre tanto a huéspedes como a visitantes, generando un entorno donde la hospitalidad se convierte en un lenguaje propio y reconocible.

Un lenguaje hecho de materia y luz

El proyecto, desarrollado por Pinopuente, se articula a partir de decisiones materiales muy concretas. El lino en tonos neutros estructura el ambiente. La luz natural define el paso de las horas. Las texturas aportan profundidad sin estridencias.

El conjunto funciona como una instalación en movimiento. A lo largo del día, el espacio adquiere matices distintos. La atmósfera evoluciona de forma orgánica, sin necesidad de intervención evidente. Cada objeto, desde la vajilla hasta la disposición del mobiliario, responde a una lógica unificada.

Comer como quien observa

La propuesta gastronómica se integra en esa misma visión. El Menú TomBlack plantea un recorrido definido, donde cada plato forma parte de una secuencia pensada. Las croquetas de jamón ibérico y bacalao al pil-pil introducen el inicio; el carpaccio de aguacate aporta frescura y textura.

Entre los principales, la lubina de Aquanaria con arroz meloso de sepia y el solomillo madurado de vaca con jugo de setas, parmentier y foie poêlé desarrollan el núcleo del menú con claridad. El cierre llega con la tarta fluida de queso y helado de yogur búlgaro, que mantiene el equilibrio hasta el final.

Durante la tarde, la carta se adapta a otro ritmo. Aparecen propuestas dulces como la Tarta Sacher o el Apple crispy, junto a opciones saladas como el bikini trufado de pavo, el mollete de cecina o la Gilda Only YOU. El cóctel Lady Salesas introduce una nota más expresiva dentro de una oferta que mantiene su coherencia.

Una presencia limitada

La fecha de cierre forma parte del concepto. La temporalidad define el carácter del proyecto y refuerza su intensidad. Todo ocurre dentro de un margen concreto. TomBlack Café x Only YOU Boutique Hotel estará disponible hasta el 29 de marzo. Una invitación a entrar, recorrerlo y formar parte de un espacio pensado para ser vivido con atención. ¿A qué esperas?