Cecilia Buerkle, ex Google y Citigroup formada en Princeton, impulsa en Madrid un nuevo modelo de bienestar más honesto, personalizado y alineado con cómo vivimos hoy

Madrid lleva tiempo cambiando su manera de entender el bienestar. La ciudad ya no busca únicamente gimnasios boutique, cafeterías healthy o tratamientos faciales de última generación. Lo que empieza a consolidarse ahora es otra cosa: espacios donde el cuidado personal se convierta en una experiencia coherente, más humana y menos industrializada. En medio de esa transformación aparece Youth Code, un estudio situado en el barrio de Justicia que representa bastante bien hacia dónde se dirige el sector de la estética premium.

El proyecto nace de Cecilia Buerkle, una fundadora con un recorrido poco habitual dentro de este universo. Antes de abrir su propio espacio en Madrid, desarrolló su carrera en compañías como Citigroup, en Nueva York, o Google, además de haberse formado en Princeton. Precisamente esa distancia con la industria tradicional de la belleza terminó convirtiéndose en una ventaja.

La idea de Youth Code no surgió de detectar una oportunidad de negocio clásica, sino de una experiencia personal: la dificultad de encontrar en la capital un lugar que combinara criterio estético, honestidad profesional y una visión más integral del bienestar. Y ahí está probablemente una de las claves del proyecto.

El auge de la estética consciente

Durante años, gran parte de la industria estética estuvo dominada por tratamientos rápidos, protocolos estandarizados y tendencias que cambiaban a velocidad de algoritmo. Sin embargo, el consumidor premium ha empezado a evolucionar hacia algo distinto: menos obsesión por la perfección inmediata y más interés por resultados sostenibles y naturales. Youth Code se mueve precisamente dentro de esa nueva sensibilidad.

El espacio trabaja tratamientos faciales avanzados y distintas tecnologías de alta estética, pero evita caer en la lógica del catálogo infinito. La prioridad no es vender más sesiones, sino construir rutinas realistas y adaptadas a cada persona. En otras palabras: menos excesos y más criterio.

La propia filosofía del centro parte de una idea bastante simple pero poco frecuente dentro del sector: no todo el mundo necesita lo mismo y no todo debe resolverse dentro de una misma cabina estética. Por eso, cuando un caso requiere otro tipo de enfoque, el equipo deriva a especialistas externos de confianza. Un gesto que puede parecer menor, pero que marca una diferencia importante en una industria donde muchas veces cuesta encontrar honestidad profesional.

Del tratamiento al bienestar 360

Otra de las razones por las que Youth Code ha conseguido posicionarse rápidamente dentro del circuito wellness madrileño tiene que ver con su enfoque más amplio del autocuidado. El espacio no funciona únicamente como centro de estética. También organiza workshops, encuentros y experiencias vinculadas al bienestar, la piel y los hábitos de cuidado diario. La intención es alejarse de la idea del tratamiento aislado y construir una conversación más completa alrededor de cómo nos cuidamos.

Todo ello en un momento especialmente relevante para Madrid, donde el wellness premium atraviesa uno de sus periodos de mayor crecimiento y sofisticación. La ciudad se ha convertido en un punto de encuentro para nuevos conceptos de hospitalidad, belleza y lifestyle que buscan diferenciarse no solo desde el diseño, sino desde la experiencia completa del cliente.

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Una nueva generación de espacios de belleza

Lo interesante de proyectos como este no es únicamente el servicio que ofrecen, sino lo que representan culturalmente. Actualmente, la estética parece alejarse cada vez más de los modelos artificiales y homogéneos que dominaron durante años. El nuevo lujo pasa más por sentirse bien que por transformarse radicalmente, y eso obliga a los espacios de bienestar a replantear su discurso.

En ese contexto, Youth Code encaja con bastante precisión dentro de una generación de marcas que entienden la belleza desde un lugar más flexible, más consciente y menos agresivo. Quizá por eso quienes entran suelen describirlo de una forma parecida: no como un centro al que vas únicamente a hacerte un tratamiento, sino como uno de esos lugares de los que cuesta irse.

En el corazón del barrio de Ibiza, en Madrid, SO Arquitectura presenta Casa Rodri, un proyecto residencial de 120 m² que trasciende la idea convencional de reforma para convertirse en una declaración profundamente personal. Concebida como la vivienda de la fundadora del estudio, Sofía Oliva, la casa nace en un momento de transformación vital marcado por la llegada de un hijo y la necesidad de reformular los ritmos cotidianos desde una nueva sensibilidad doméstica.

Lejos de responder a un briefing tradicional, Casa Rodri se construye desde la biografía y la experiencia. Cada decisión proyectual surge de una necesidad real y concreta, convirtiendo el espacio en una extensión natural de la vida de quienes lo habitan. El resultado es un hogar sereno, funcional y emocional, donde arquitectura e interiorismo dialogan desde la autenticidad.

Un proyecto diseñado desde la experiencia personal

Diseñar para uno mismo implica un ejercicio de absoluta honestidad. En Casa Rodri no existe la intención de impresionar, sino la de resolver la vida cotidiana con coherencia. Esa mirada se percibe especialmente en la suite principal, donde dormitorio, vestidor y baño se articulan a partir de las distintas rutinas de una pareja con un recién nacido, permitiendo que cada espacio responda de manera natural a los nuevos tiempos domésticos.

La atención al detalle atraviesa todo el proyecto, incluso en aquellos elementos que pasan desapercibidos a primera vista. Un zócalo perimetral conecta cocina, comedor y salón como un hilo silencioso que unifica las distintas atmósferas de la vivienda. Allí donde desaparece, un “shadow gap” toma el relevo con la misma precisión, manteniendo la continuidad visual y conceptual del conjunto.

La austeridad, y al mismo tiempo elegancia, que domina la vivienda encuentra un contrapunto deliberado en el dormitorio infantil, donde un papel pintado de globos aerostáticos introduce una dimensión más lúdica y emocional. Un gesto que reivindica que la infancia necesita su propio lenguaje dentro de un hogar pensado para adultos.

Materiales nobles y una arquitectura pensada para perdurar

La elección de materiales en Casa Rodri responde a una voluntad clara de permanencia. La madera y la piedra no se utilizan únicamente como recursos estéticos, sino como superficies capaces de envejecer con dignidad y mejorar con el paso del tiempo. En lugar de perseguir tendencias efímeras, SO Arquitectura apuesta por una materialidad atemporal que proyecta el futuro del espacio y garantiza su vigencia a largo plazo.

Esa visión también se traduce en la concepción flexible de la vivienda. Aunque hoy funciona como hogar propio, Casa Rodri fue pensada desde el inicio con una segunda vida posible: convertirse en un espacio habitable para otros en el futuro. Esta dualidad aporta una objetividad que equilibra la carga emocional del proyecto y refuerza la inteligencia funcional de cada decisión.

Con este proyecto, SO Arquitectura reafirma una filosofía basada en habitar más despacio, entendiendo la arquitectura no como un ejercicio de exhibición, sino como una herramienta para mejorar la vida cotidiana. Fundado por Sofía Oliva en 2020, el estudio madrileño combina tradición, sostenibilidad y tecnología en proyectos residenciales y hospitality desarrollados a nivel internacional, siempre con el objetivo de crear espacios que reflejen fielmente la identidad de quienes los viven.

Fotografía SONIA SABNANI

En el universo de la alta gastronomía japonesa hay productos que van mucho más allá del plato para convertirse en auténticos rituales culturales, y el atún rojo es uno de los máximos exponentes de esa filosofía. Makoto Madrid, el primer restaurante en Europa del chef Makoto Okuwa, se prepara para ofrecer una experiencia irrepetible que trasciende lo puramente culinario y se adentra en la tradición más ancestral nipona con la celebración de una exclusiva ceremonia de Gomai Oroshi, el arte japonés del despiece del atún en cinco partes. 

La experiencia, que tendrá lugar el próximo 26 de mayo entre las 19:00 y las 21:00 horas, comenzará con el despiece en directo de un atún rojo de almadraba de aproximadamente 80 kilos, ejecutado por los sushimans del restaurante utilizando los tradicionales maguro bocho, unos imponentes cuchillos japoneses diseñados específicamente para el corte del atún, cuya precisión convierte cada movimiento en un gesto casi ceremonial. Este proceso, que recuerda al ronqueo aunque reinterpretado desde la estética japonesa, permite descubrir las diferentes capas, texturas y matices del atún rojo, desde el akami más magro hasta la codiciada ventresca otoro, pasando por el chutoro, donde la grasa y la delicadeza alcanzan su equilibrio perfecto.

Un ritual gastronómico donde el atún rojo revela todos sus matices

Tras el despiece en directo, los asistentes se adentrarán en un recorrido culinario diseñado para explorar en profundidad cada una de las partes del atún a través de un exclusivo menú degustación de diez pases. Una secuencia pensada para entender la complejidad del producto desde una mirada sensorial, donde cada elaboración pone en valor una textura, un corte y una intensidad distinta del pescado.

El viaje gastronómico comenzará con un Toro Tartar elaborado con ventresca de atún, soja, miso y ajonjolí, seguido de un Bo-Sushi de atún magro curado con cebollín y jengibre que introduce los matices más delicados del producto. A continuación, el Chutoro Ponzu aportará un contraste cítrico al equilibrio graso del atún medio, mientras que la Toro Tempura, con alioli de limón, añadirá un punto crujiente y sorprendente a la experiencia. La degustación continuará con una trilogía de nigiris de akami, chutoro y otoro, que permite apreciar la evolución del sabor y la textura a lo largo del corte del pescado, antes de dar paso a una sopa miso roja que actúa como transición hacia el tramo final del menú.

En ese cierre, el Negitoro Caviar Handroll combina la untuosidad de la ventresca con el toque salino del caviar, mientras que el postre, un delicado Shortcake de fresa, aporta el broche dulce a una experiencia que busca equilibrar intensidad, técnica y sutileza en cada fase del recorrido.

Restaurante Makoto en Madrid.

Restaurante Makoto en Madrid.

Makoto Madrid y la consolidación de una visión actualizada de la cocina japonesa

Desde su apertura junto al hotel Rosewood Villa Magna, Makoto Madrid se ha consolidado como uno de los grandes referentes de la cocina japonesa en la capital, combinando la tradición más depurada del sushi con una interpretación contemporánea del producto y una ejecución técnica de alto nivel. Esta filosofía ha convertido al restaurante en un espacio donde cada servicio se entiende como una experiencia cuidada, precisa y profundamente ligada a la cultura gastronómica japonesa. Con esta nueva propuesta, el restaurante refuerza su vocación de ir más allá de la restauración para ofrecer experiencias que conectan al comensal con el origen, la técnica y la historia de cada ingrediente. 

La exposición “Tienes una Flor”, comisariada por Katy Mikhailova, y en colaboración de Geberit, abre sus puertas en White Lab (Paseo de la Castellana 168) el lunes y podrá visitarse hasta el jueves.  

En un territorio históricamente dominado por la funcionalidad, Geberit, firma líder en porcelana sanitaria y tecnología para el baño, abre una conversación radicalmente distinta: ¿puede un objeto concebido para la pura utilidad convertirse en arte, emoción y discurso cultural? De esa pregunta nace “Tienes una flor”, una exposición ideada por la periodista Katy Mikhailova que transforma un elemento tan cotidiano y aparentemente invisible como el inodoro —pensado para desaparecer en la rutina doméstica— en una serie de instalaciones vivas donde naturaleza, diseño y pensamiento contemporáneo conviven de forma inesperada.

Inspirada en el gesto fundacional de Marcel Duchamp, la propuesta no se limita a cuestionar qué es arte, sino que amplía el debate hacia un territorio más complejo y actual: qué ocurre cuando aquello diseñado exclusivamente para servir se desplaza al campo de la contemplación, la belleza y la reflexión crítica. Aquí no se trata simplemente de intervenir un sanitario, sino de resignificarlo, de alterar su lectura cultural y emocional dentro del espacio doméstico y expositivo.

Veinte estudios de interiorismo, arquitectura y diseño ante un mismo punto de partida

La fuerza del proyecto reside en su convocatoria coral. Veinte estudios de interiorismo, arquitectura y diseño de referencia en el panorama español aceptan reinterpretar un mismo objeto desde su propio lenguaje estético y conceptual, bajo la dirección artística del paisajista Fran Cisneros. 

Participan Lázaro Rosa-Violán, María Santos, Tristán López Chicheri (L35 Architects), ARCHIDOM Studio, Patricia Bustos, Alejandra Pombo, Minimal Studio, FL-ARE, Cuarto Interior, MUHER, MORPH, El Departamento Estudio, Il Mio Design, Sandra Antón junto a la artista Ainhoa Moreno, Masquespacio, CIDON interior design & contract, Urban Matters Studio, OOAA Arquitectura y Borja Esteras x SHAMELESS. A esta constelación de miradas se suma la propia galería anfitriona, a través de White Lab Studio, que también interviene el espacio, reforzando la idea de que el contexto expositivo es parte activa de la obra.

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En este diálogo entre disciplinas destaca especialmente la aportación del paisajista Fran Cisneros, que introduce la dimensión del paisaje como lenguaje sensible dentro del objeto. Su intervención desplaza la lectura del sanitario hacia un terreno orgánico, donde lo vegetal no es ornamento sino estructura narrativa. En su propuesta, la naturaleza no decora: coloniza, suaviza y reinterpreta el objeto industrial hasta convertirlo en un umbral entre lo doméstico y lo vivo.

Junto a él, cobra un papel esencial White Lab, responsable de articular y dar coherencia global al proyecto, conectando las distintas intervenciones en un relato expositivo común. Su trabajo opera como hilo conductor entre piezas muy diversas, asegurando que la exposición no sea solo una suma de miradas, sino una experiencia continua donde cada intervención dialoga con la siguiente. White Lab actúa así como estructura invisible del relato, convirtiendo la diversidad en discurso.

Un nuevo enfoque de la sostenibilidad: cambiar la mirada

“Tienes una flor” propone, además, una lectura contemporánea del legado duchampiano. Si el ready-made desplazó el objeto cotidiano al espacio artístico para cuestionar su significado, esta exposición añade una capa adicional: la sostenibilidad entendida no solo como reutilización material, sino como transformación cultural de la percepción. En un contexto saturado de producción de nuevos objetos, el proyecto plantea otra dirección posible: resignificar lo existente no como gesto decorativo, sino como posición crítica.

La exposición se inaugurará el próximo lunes 25 de mayo y podrá visitarse hasta el jueves de esa misma semana, inclusive, en Paseo de la Castellana, 168, en horario de lunes, martes y jueves, de 10:00 a 18:00 horas, y los miércoles, de 10:00 a 14:00 y de 16:00 a 20:00 horas. Un espacio donde diseño, arte y pensamiento se encuentran para redefinir, desde lo cotidiano, la manera en que miramos lo que nos rodea. 

Las azoteas se han convertido en uno de los grandes símbolos del verano madrileño y pocas consiguen captar tan bien el espíritu de la ciudad como RT60 Rooftop Bar. La terraza de Hard Rock Hotel Madrid inaugura nueva temporada y lo hace reafirmando su posición como uno de los espacios imprescindibles para quienes buscan gastronomía, ambiente y vistas privilegiadas en pleno centro de la capital.

Situado en la octava planta del hotel, RT60 se aleja del concepto clásico de rooftop para convertirse en un punto de encuentro donde cada detalle está pensado para disfrutar del tardeo madrileño. Desde primera hora de la tarde, la terraza comienza a llenarse de una energía relajada que evoluciona al ritmo de la puesta de sol, los cócteles y la música, creando ese ambiente que transforma cualquier día entre semana en un pequeño plan de verano.

Con unas vistas abiertas hacia el Madrid de los Austrias y diferentes espacios que combinan zonas más animadas con rincones pensados para desconectar, el rooftop vuelve a posicionarse como uno de esos lugares a los que siempre apetece volver cuando suben las temperaturas en la ciudad.

Una cocina informal con sabores viajeros y espíritu veraniego

La nueva propuesta gastronómica de RT60 apuesta por una cocina fresca, accesible y muy pensada para compartir. Lejos de una carta excesivamente formal, la terraza propone una selección de platos concebidos para acompañar largas sobremesas, encuentros improvisados o cenas que empiezan con algo ligero y terminan alargando la noche entre amigos.

Los sabores del mar tienen un gran protagonismo en la carta con propuestas como los ceviches de lubina o atún rojo, elaboraciones ligeras y llenas de matices que encajan perfectamente con el ambiente veraniego del espacio. A ellos se suman opciones como el pulpo a la plancha, tacos de ternera melosa o lubina en tempura, en una combinación que mezcla inspiración internacional con un formato desenfadado y muy adaptable al ritmo de este espacio.

También hay hueco para platos más casual y reconocibles, desde hamburguesas hasta quesadillas o guacamole con totopos, pensados para compartir mientras Madrid empieza a caer lentamente bajo la luz del atardecer. Una propuesta gastronómica que entiende perfectamente qué busca el público cuando sube a una terraza.

Cócteles de autor y música para dejarse llevar

Si hay algo que define la experiencia en RT60 Rooftop Bar es su capacidad para convertir el atardecer en un auténtico ritual. La coctelería juega aquí un papel fundamental gracias a una carta de autor que apuesta por mezclas frescas, aromáticas y muy visuales, perfectas para acompañar uno de los momentos más especiales del día.

La propuesta líquida combina perfiles tropicales, cítricos y florales en creaciones como Matcha Colada, Violet Tonic o Spiced Paloma, mientras que opciones más golosas como Cheerscake o Espresso per Favore aportan un punto más divertido y sorprendente a la experiencia. Esta temporada, además, RT60 incorpora una selección especial de spritz elaborados junto a St-Germain, aportando un aire elegante y muy veraniego a la carta.

Más allá de la gastronomía y los cócteles, RT60 ha conseguido consolidar una personalidad propia dentro del circuito de terrazas madrileñas. Música, diseño, una ubicación privilegiada y una atmósfera cuidada hacen que cada visita funcione.

Por MARCO DE PABLOS

Cuando Barcelona abrió el concurso para la rehabilitación de varios edificios del distrito 22@, José María Torralba, Alejandro Ciudad y Carlos Campos decidieron presentar una propuesta conjunta sin imaginar que aquel proyecto acabaría transformándose en algo mucho más determinante que una adjudicación. Lo que comenzó como un ejercicio compartido de intuición terminaría convirtiéndose en el origen de ROTO Estudio, hoy una de las firmas con mayor proyección dentro del panorama nacional arquitectónico.

El concurso —que finalmente no ganaron— permanece, sin embargo, como una pieza fundacional dentro de su trayectoria. “Aunque fue un proyecto que no nos adjudicaron, para nosotros sigue siendo una victoria personal”, explican sus fundadores. “Ha envejecido con una dignidad asombrosa sobre el papel. Volvemos a él constantemente y siempre nos arranca una sonrisa”. Lejos de entender aquella resolución como un fracaso, encontraron en ese proceso una certeza mucho más valiosa: la convicción de que su manera de pensar la arquitectura poseía ya una identidad propia, sólida y honesta.

Fundado en 2021, ROTO Estudio nació precisamente de esa intuición compartida. De comprender que el verdadero éxito no siempre reside únicamente en construir, sino también en ser capaces de sostener una mirada coherente sobre el espacio, la ciudad y la forma de habitar. “Fue el momento en el que entendimos que ROTO no era solo una idea, sino una realidad capaz de generar una arquitectura de la que siempre nos sentiríamos orgullosos”, recuerdan.

– El nombre del estudio es muy esclarecedor. ¿Qué significa para vosotros esa idea de “romper” dentro de la arquitectura?

Para nosotros, en un mundo que se consume a pasos agigantados y donde todo es desechable, romper es, simplemente, perdurar. Parece una contradicción, pero el acto más disruptivo que puede cometer un arquitecto hoy es crear algo que no necesite ser sustituido. Rompemos con la inercia de la obsolescencia. Romper no es un gesto de violencia sobre la forma, sino un compromiso con la resistencia: fracturar esa rueda de consumo frenético para proponer espacios que se mantengan en pie, física y emocionalmente, mientras todo lo demás pasa de largo. En ROTO, romper significa detener el tiempo.

– En un contexto donde la disciplina parece cada vez más ligada a lo inmediato y lo visual, ¿en qué momento sentisteis la necesidad de desafiar a ese modelo?

– Nos negamos a aceptar que la arquitectura tiene fecha de caducidad y nos dimos cuenta de que el sector estaba cayendo en una especie de fast-fashion espacial: proyectos diseñados para el impacto inmediato de un flash, pero que envejecen mal a los cinco años, tanto física como conceptualmente. Fundamos el estudio para perseguir la permanencia. No nos interesa lo que es tendencia hoy, sino lo que seguirá siendo relevante en un futuro. Queríamos romper con ese paradigma de la novedad por la novedad y proponer una alternativa donde el diseño no pase de moda porque no responde a ellas, sino a verdades constructivas y humanas. ROTO es nuestra forma de decir que el mayor cambio de paradigma hoy es, precisamente, volver a construir para siempre.

«El acto más disruptivo que puede cometer un arquitecto hoy es crear algo que no necesite ser sustituido»

– Defendéis una arquitectura “sobria, precisa y silenciosa”. En un mundo saturado de estímulos, ¿puede lo silencioso convertirse en un verdadero lujo?

– Evitamos términos como lujo o paz porque suelen desvirtuar la realidad física de la arquitectura. Para nosotros, el silencio no es un concepto místico, es una herramienta de libertad. En un mundo saturado que intenta capturar nuestra atención a cada segundo, la arquitectura tiene la responsabilidad de actuar como un paréntesis: un lugar donde nada te invade.

Lo que hoy es verdaderamente escaso es la disponibilidad de uno mismo. Proyectar un espacio silencioso es, en realidad, regalar tiempo al habitante. Una arquitectura sobria y precisa no es una arquitectura vacía, es un escenario que no te impone un estado de ánimo ni te reclama atención constante. Es el valor de lo esencial: crear un refugio donde el ruido del mundo se detiene para que la vida, en su forma más pura y personal, pueda volver a suceder sin interferencias.

– También dais mucho peso al paso del tiempo. ¿Cómo se diseña un lugar pensando en cómo va a vivirse dentro de diez o veinte años?

– Diseñar pensando en el futuro no es intentar adivinar qué pasará en veinte años, sino construir un escenario que sea capaz de abrazar el cambio. Los sueños tienen diferentes plazos y la arquitectura debe ser lo suficientemente generosa para adaptarse a ellos. A veces, proyectamos un lugar sabiendo que es solo una etapa, un refugio para el presente; en esos casos, nuestra misión es exprimir todo el potencial de ese ‘ahora’ para que el cliente lo habite con plenitud. Otras veces, el diseño debe ser más elástico: prever la llegada de un nuevo miembro a la familia, la necesidad de un rincón para el pensamiento o la transformación del trabajo en el hogar. No diseñamos monumentos estáticos, sino estructuras sensibles que aceptan la evolución de quienes las viven. Para nosotros, proyectar a largo plazo es crear una base sólida y honesta que permita que la vida fluya, cambie y se reescriba sobre ella sin que el espacio pierda su sentido.

– Frente a una sostenibilidad muchas veces convertida en discurso, defendéis una postura más crítica basada en construir menos y mejor. ¿Cómo se convence a un cliente de ese enfoque?

– Convencer a un cliente de que construir menos es construir mejor requiere un cambio de perspectiva: pasar de la economía del coste a la economía del tiempo. Es cierto que lo que nace para perdurar exige una inversión inicial distinta, pero si medimos la vida de un edificio en décadas y no en meses, la durabilidad es la única apuesta segura. No hay nada más costoso y menos sostenible que aquello que debe ser reparado o sustituido al poco tiempo. Debemos ser conscientes de que operamos en un mundo de recursos finitos, y no me refiero solo a la materia, sino a la energía que sostiene cada espacio. Nuestra labor es pedagógica: enseñamos que la verdadera sostenibilidad no es un añadido tecnológico, sino una decisión arquitectónica. Al final, la mayor forma de respeto hacia el planeta es crear algo tan preciso y honesto que nadie sienta jamás la necesidad de derribarlo. La renuncia a lo superfluo es, en realidad, una ganancia de libertad y de futuro.

«Evitamos términos como lujo o paz porque suelen desvirtuar la realidad física de la arquitectura»

Entre Muros.

Desde esta visión, ROTO Estudio profundiza en las ideas que definen su manera de entender la arquitectura: desde su aproximación a los workplaces —cada vez más protagonistas en las nuevas dinámicas laborales— y al modelo contemporáneo de vivienda, hasta su relación con la ciudad y la forma en la que habitamos los espacios. Una reflexión sobre cómo construir lugares capaces de permanecer, adaptarse y responder de forma honesta a quienes los viven.

-En vuestros proyectos de workplace, la oficina se plantea como un espacio pensado para ser habitado. ¿Cómo creéis que debería evolucionar la arquitectura del trabajo en los próximos años?

– La oficina ya no es un lugar al que se va; es un lugar en el que se habita. Como ocurre en el cine o en la propia literatura, la arquitectura es un espejo de la sociedad, y hoy nuestra sociedad demanda refugio. El futuro del trabajo no pasa por jerarquías rígidas ni por espacios asépticos, sino por la domesticidad. En proyectos como LOOM Home, nuestra obsesión es que el usuario se sienta tan seguro y acogido como en su propio hogar. Crear espacios de oficina ‘domesticados’ significa entender que la productividad nace del bienestar. Necesitamos rincones para ese café que nos reconecta o zonas de descanso que respeten nuestros ritmos biológicos. No estamos diseñando estaciones de trabajo, estamos diseñando escenarios de vida. La arquitectura del trabajo debe evolucionar hacia una sensibilidad donde el espacio nos cuide, permitiéndonos ser más humanos mientras somos profesionales. El verdadero lujo en el workplace hoy es, simplemente, sentirse en casa.

-En vivienda, sin embargo, el enfoque parece aún más íntimo y específico. ¿Cómo evitáis la repetición en un contexto donde muchas soluciones tienden a estandarizarse?

– Evitamos la estandarización mediante un ejercicio de escucha casi antropológica. Cada persona tiene una forma de habitar que es única, un mapa de hábitos que no puede resolverse con soluciones genéricas. Nuestra labor es traducir esas necesidades íntimas en espacios, pero bajo una premisa clara: la buena arquitectura es la que se vuelve silenciosa.

Para nosotros, el éxito de un proyecto reside en que el habitante no note que la arquitectura está ahí porque jamás le pone barreras. Solo nos damos cuenta de que algo está mal diseñado cuando nos incomoda: ese mueble de cocina inaccesible o ese rincón muerto que nunca logras habitar. Proyectamos para eliminar esas fricciones. Buscamos que el espacio fluya de tal manera que el cliente pueda ser él mismo sin obstáculos. Al final, no diseñamos casas para ser admiradas, sino para ser vividas.

Vivienda LDR.

Vivienda LDR.

– Referenciáis a importantes figuras del sector. ¿De qué manera reinterpretáis esas influencias para evitar caer en una estética reconocible o derivativa?

– No miramos a los grandes nombres para calcar sus formas, sino para descifrar el rastro que dejaron. Reinterpretar no es repetir un lenguaje, es heredar una obsesión por la excelencia. No nos interesa el ‘estilo’ de un maestro, que no es más que el residuo del tiempo, sino la pulsión que le llevó a colocar una piedra sobre otra de una manera determinada. Para evitar lo derivativo, buscamos la raíz, no la hoja. Nos fijamos en cómo resolvieron el silencio, en cómo tensaron los materiales o en cómo domesticaron el vacío. La verdadera influencia se siente en la solidez de una decisión bien tomada.

«ROTO es nuestra forma de decir que el mayor cambio de paradigma hoy es, precisamente, volver a construir para siempre»

Con una identidad cada vez más definida y una manera de proyectar basada en la coherencia y la permanencia, ROTO Estudio atraviesa ahora una etapa de consolidación y crecimiento estratégico. Nuevos proyectos, distintas escalas y la exploración de otros ámbitos como el retail o la restauración forman parte de una evolución que el estudio aborda sin renunciar a la precisión ni al rigor que han marcado su trayectoria desde el inicio.

– Compartís una visión muy clara desde el inicio. ¿Cómo ha influido vuestra relación previa en la forma en la que trabajáis hoy?

– Nuestra relación es el cimiento de todo lo que construimos. Se basa en un respeto profundo que, con los años, se ha transformado en una suerte de gramática común. No necesitamos grandes explicaciones para entendernos; compartimos una frecuencia que nos permite detectar cuándo una idea tiene la fuerza suficiente para seguir adelante o cuándo debemos descartarla.

Auditorio Santalucía.

Auditorio Santalucía.

– En un momento de crecimiento, ¿cómo se protege esa coherencia inicial frente a la escala, los nuevos encargos y las inevitables presiones del mercado?

– Es un reto constante. Existe una vorágine exterior que parece querer engullirlo todo, pero la combatimos fortaleciendo nuestra mirada común. La coherencia de ROTO no nace de una imposición, sino de un equipo que comparte una misma forma de entender el oficio; eso es lo que nos permite crecer sin desvirtuarnos. Sin embargo, no somos ajenos a la realidad. Los arquitectos no poseemos verdades absolutas. En este momento de expansión, entendemos que nuestro papel es también el de gestores de la realidad de nuestros clientes. El mercado oscila sin pausa y nos obliga a ser flexibles. Ser coherentes hoy no significa ser rígidos, sino tener la lucidez de saber cuándo es necesario parar, reformular y continuar desde un nuevo paradigma que se adecue a la capacidad económica del proyecto. Para nosotros, proteger nuestra esencia es precisamente eso: saber adaptar nuestra precisión a las mareas del mundo real sin renunciar nunca a la honestidad de lo que construimos.

El 22 de mayo se celebra el Día Internacional del Cóctel Paloma y Tequila 1800 lo reivindica con una versión fresca, sofisticada y pensada para dominar terrazas, afterworks y noches largas.

El 22 de mayo no es una fecha cualquiera para los amantes del buen beber: es el Día Internacional del Cóctel Paloma. Un clásico mexicano que ha pasado de receta de bar tradicional a icono global del terraceo con estilo propio.

Su origen se atribuye al legendario bartender Don Javier Delgado Corona, desde su mítico bar La Capilla en Tequila, Jalisco. Desde ahí, el Paloma ha ido ganando calle, barras y reputación hasta convertirse en una de las copas más pedidas del mundo cuando suben las temperaturas. 

1800 Paloma: cuando lo clásico se pone en modo premium

La versión de Tequila 1800 no juega a copiar una receta clásica ni a disfrazarla de tendencia pasajera. Lo que propone es una reinterpretación mucho más refinada de un cóctel que lleva años conquistando barras de medio mundo. El 1800 Paloma se construye sobre una base de tequila 100% agave azul Weber —en versión Blanco o Cristalino para quienes buscan un perfil todavía más premium— y suma zumo de lima fresca, sirope de agave y soda de pomelo para lograr una mezcla fresca, cítrica y perfectamente equilibrada.

La clave está precisamente ahí: en el equilibrio. Tiene la frescura suficiente para convertirse en el cóctel perfecto de tardeo, pero también el carácter necesario para mantenerse como protagonista cuando cae la noche. No resulta empalagoso ni excesivamente dulce; entra limpio, refresca y deja ese punto ligeramente amargo del pomelo que invita automáticamente al siguiente trago.

A nivel visual también juega fuerte. Servido con mucho hielo, borde de Tajín para quienes buscan un giro spicy y coronado con una rodaja de pomelo, el 1800 Paloma tiene ese factor “quiero pedirlo porque queda bien en cualquier mesa” que hoy importa tanto como el sabor. Es sofisticado sin parecer pretencioso y moderno sin perder su esencia mexicana.

La nueva copa de las terrazas

Hay cócteles que requieren ceremonia y otros que simplemente fluyen con el plan. Ahí es donde el 1800 Paloma está encontrando su terreno natural. Se ha convertido en una de esas bebidas que aparecen cada vez más en terrazas, rooftops y cartas de coctelería donde la estética importa, pero el ambiente todavía más.

Su éxito tiene mucho que ver con el momento actual: consumidores que buscan bebidas más ligeras, refrescantes y fáciles de disfrutar, sin renunciar a cierta sofisticación. Frente a combinados más pesados o recetas excesivamente complejas, el Paloma entra como una opción directa, fresca y social. Funciona igual de bien en un afterwork improvisado que en una cena larga o una noche que empieza tranquila y termina sin hora.

Y otro punto a favor: también funciona en casa. Su preparación es sencilla, accesible y rápida, algo que encaja perfectamente con la tendencia de elevar los planes domésticos sin complicarse demasiado. Porque sí, hay cócteles para bartenders expertos… y luego está este, que consigue parecer especial incluso cuando lo improvisas un jueves cualquiera. Y es que el Paloma está más vivo que nunca.

Por Manuel Quintanar

I.

Por sugerencia del profesor Tirado (Filosofía) he podido ver, por primera vez, la película “La parada de los monstruos” (1932) de Tod Browning y producida por Irving Thalberg (Freaks en su versión original). Hay que verla. Aunque sólo sea porque fue objeto de toda suerte de incomprensiones y de censuras, en su momento, en los Estados Unidos. Basada en el cuento corto de Tod Robins “Spurs” cuyo argumento es la venganza de un artista circense con acondroplasia objeto de la manipulación de una trapecista que se casa con él para apropiarse de su fortuna.

II.

Durante años prohibida en el Reino Unido, la Metro Goldwing Mayer cosechó un fracaso de público y crítica especializada. Fue recortada de 90 a 60 minutos con un prólogo y un epílogo felices para poder ser comercializada, debido al, para la época, “mal gusto” y “patologizante cosmos” en el que se desarrolla. Un circo en el que parte de las atracciones del mismo residía en la exhibición y aparente escarnio de las deformidades humanas (“el hombre oruga” sin brazos ni piernas, dos hermanas siamesas, una hermafrodita, enanos y otras malformaciones físicas). Con el paso del tiempo la crítica ha ido decantando el valor de la cinta, aunque lamentablemente se haya perdido el original.

III.

He podido verla con mis alumnos y celebrar un debate o cineforum a propósito de la misma. Lo repetiría. Alguna alumna ha compartido la misma sensación que motivó la lacerante crítica inicial por descarnada o, si se quiere, “escandalizante”. Algún otro lo ha conectado con el debate en torno a la monstruosidad. Es decir, la alteración del “orden” de la naturaleza en contados casos en la especie humana. Respecto de la idea “orden”, “ordenación”, “causalidad” y “fines” el debate debiera haberse celebrado en el aula de filosofía de la naturaleza. Otros se han fijado en la época en que fue realizada, años 30 del siglo XX, desarrollo de la eugenesia en Inglaterra e incipiente auge del nazismo. Por último, los que, con mayor atención al sentimiento de humanidad han querido ver el paradigma del alma humana como conectada con la dignidad propia de la persona al margen de la materia corruptible (el cuerpo).

IV.

En cualquier caso, me parece, aunque no lo piense y diga yo, sino la mayor parte de la crítica reciente, sobre todo a partir de los años 90 en que fue homenajeada por la Mostra de Cinema de Venezia, una obra maestra, de culto, pero muy alejada del género terror en el que desafortunadamente se la encasilló, sino en el género, si se quiere, drama o tragedia. Sugerente en todos los ámbitos de la vida. El mundo de los valores, el alma humana, los fines de la vida, el amor unido al sufrimiento, la codicia y los vicios morales en contraste con las virtudes en este caso del lado de la solidaridad de los más débiles en defensa de la dignidad de cualquier persona, los avances de la ciencia médica como genocidas en prácticas eugenésicas y abortivas. El genocidio silencioso, que no se ve, porque la estética de la realidad del sufrimiento ofende, y ésta debe ser aniquilada.

V.

El “monstruo”, término que se ha usado en la filosofía clásica desde Grecia y Roma, ya superado y desterrado, habita en cada uno de nosotros cuando no vemos en cada persona lo que realmente es por el hecho de serlo. A mí se me ocurren unos cuantos acreedores de este título ya propio de película de terror. Como epílogo diré que el “hombre oruga” o “torso viviente”, Prince Randian, tuvo cuatro hijos, uno de ellos su ayudante profesional, todos ellos sin ninguna anomalía, igual que su mujer con la que estuvo hasta su muerte. Johny Eck, en la cinta el “medio hombre”, parecía que su cuerpo terminase en la cintura, pero padecía una agenesia sacra, teniendo piernas y pies minúsculos y atrofiados, fue un brillante músico, fotógrafo, ilusionista, pintor y completó una vida plena. De modo que, repito, acaso el “monstruo” soy yo.

Casa Decor cierra este domingo sus puertas y, entre decenas de espacios impecablemente ejecutados, materiales nobles, cocinas soñadas y baños donde uno podría perfectamente plantearse empezar una nueva vida, en FEARLESS hemos hecho lo que más nos gusta: seleccionar desde la emoción. Porque no siempre lo más grande es lo más memorable. Ni lo más caro, lo más sexy. Ni lo más fotografiado, lo más inteligente.

Nos interesan los espacios que construyen atmósferas. Los que cuentan historias. Los que entienden que el lujo contemporáneo ya no consiste en impresionar, sino en provocar sensaciones.

Doce espacios que nos han hecho parar, mirar y, en algunos casos, quedarnos bastante más de la cuenta.

Neolith por PersonalK

“Entre superficies y palabras” propone un espacio donde el lujo se redefine como calma y contemplación. Concebido por Neolith y PersonalK, este salón sugiere la sensación de un lugar donde el tiempo se suspende, invitando a leer, pensar, escuchar música o simplemente estar. Su carácter singular reside en esa dualidad sutil entre lo nuevo y lo nostálgico, como si cada superficie guardara una memoria silenciosa. En este entorno, el verdadero privilegio no es lo material, sino la posibilidad de detenerse y habitar el tiempo con plenitud.

Technogym por Ruiz Velázquez Architecture & Design

“Sand Stone. Arquitectura para el cuerpo” redefine la relación entre bienestar y deseo, desplazando la idea del esfuerzo como castigo hacia una experiencia más sensorial y contemporánea. En este entorno ideado por Technogym y Héctor Ruiz, el cuerpo deja de disciplinarse para empezar a habitarse con placer. El espacio se transforma en una arquitectura emocional donde el movimiento no responde a la culpa, sino a la atracción, alejándose del gimnasio tradicional como lugar de penitencia para acercarse a una visión más íntima y consciente del autocuidado.

Geberit x Zooco

«Lo invisible» del Espacio Geberit x Zooco, pone en valor una sofisticación que no necesita mostrarse para existir. Lo verdaderamente inteligente se oculta tras el tabique, donde la arquitectura deja de ser solo forma visible para convertirse en sistema silencioso que hace posible la vida cotidiana. En este espacio, lo invisible no es ausencia, sino precisión: instalaciones, flujos y soluciones técnicas que desaparecen de la vista para permitir que todo lo demás ocurra con naturalidad. Una idea de lujo discreto que no busca protagonismo, sino sostener, con elegancia invisible, aquello que damos por hecho.

Doimo Cucine

“La cocina como impronta”, creado por el equipo de DOIMO CUCINE, redefine este espacio como un escenario cotidiano donde suceden las conversaciones más importantes. Minimalista, cálida y con una elegancia profundamente italiana, la propuesta entiende que la cocina ha dejado de ser únicamente un lugar funcional para convertirse en un núcleo emocional del hogar. Aquí se cocina mucho más que alimentos: se elaboran vínculos, decisiones y recuerdos. Un pequeño parlamento sentimental donde la vida diaria se organiza entre gestos, palabras y silencios compartidos.

Espacio ESs, Interiores. Estudio Sandra Antón

“Cobalto. The Lobby”, un espacio construido por ESS Interiores y el Estudio Sandra Antón, imagina el lobby como un lugar al que uno entraría incluso sin tener reserva, solo por el deseo de permanecer. En esta propuesta, el lujo hotelero se vuelve narrativo, con una estética que mezcla exotismo contenido y una nostalgia cuidadosamente construida. Todo respira un aire editorial y cosmopolita, como si el espacio estuviera pensado tanto para ser vivido como para ser fotografiado. “Cobalto” no solo recibe: envuelve, sugiere y transporta, con esa elegancia ligeramente irónica de quien podría perfectamente pedir un Negroni incluso a media mañana.

Tarimatec x AIA

“Estratos”, un espacio imaginado por Tarimatec x AIA, plantea el wellness no como tendencia, sino como una experiencia espacial profundamente sensorial. A través de una arquitectura construida en capas, el proyecto articula el recorrido, la luz y la materia como si fueran parte de una misma respiración. Más que un baño, “Estratos” se percibe como una secuencia emocional cuidadosamente coreografiada, donde cada transición invita a una forma distinta de calma, transformando lo cotidiano en un ritual silencioso de bienestar.

SixtyPro

“Savia”, de SIXTYPRO, propone un ambiente más físico y emocional. Con una presencia material marcada por la textura, el peso y la autenticidad, el proyecto se construye a partir de madera, cobre y tonos tierra que evocan una conexión directa con lo esencial. Aquí, la idea de tendencia pierde relevancia frente a la noción de permanencia, dando lugar a una estética sobria y atemporal donde lo importante no es lo efímero, sino aquello que permanece y se integra con la vida con naturalidad.

AITEX por Paccieri Studio

“The Listening Bar”, un lugar concebido por AITEX x PACCIERI STUDIO, parte de una idea tan simple como inusual hoy: un lugar pensado para escuchar. En este contexto, el diseño se convierte en una experiencia auditiva, emocional y casi ritual, donde el sonido estructura la forma de habitar. Lejos de la sobreestimulación contemporánea, el proyecto reivindica los tiempos lentos, la sensualidad contenida y un lujo que no necesita imponerse ni elevar la voz para ser percibido. Un espacio que no compite por atención, sino que la afina.

Jacob Delafon por U Interior Design

En “Aether”, la estética se despliega de forma contenida, serena y profundamente elegante, construyendo un baño que no busca impresionar, sino acompañar. Todo en el espacio parece estar pensado para bajar el ritmo: la luz, los materiales y la composición invitan a respirar mejor, a desacelerar y a dejar fuera lo innecesario, incluso esos mensajes irrelevantes que llenan el día. Una seducción discreta que no exige atención, sino calma.

JYSK x Sudio MO

“Porque también hay interiores capaces de contar biografías”, el espacio “La del patio”, creado por JYSK x Studio MO, construye una atmósfera íntima, doméstica y casi cinematográfica. Aquí, la memoria, la tradición y la contemporaneidad conviven con una naturalidad cuidadosamente equilibrada, como si cada elemento formara parte de una historia que ya ha sido vivida. El resultado es un interior que no solo se habita, sino que también se lee: un escenario silencioso donde las capas del tiempo se superponen sin estridencias, revelando una biografía hecha de gestos cotidianos y detalles persistentes.

Nuet Ceramics por Mayice

La sensualidad de la honestidad material, de Nuet Ceramics por Mayice, se despliega en “Al desnudo” como una declaración de principios: el minimalismo no tiene por qué ser frío. El proyecto celebra la cerámica, la estructura y la luz en su estado más esencial, revelando una belleza directa, sin artificios ni ornamentos innecesarios. Aquí, cada elemento se muestra tal como es, sin maquillaje ni sobre explicaciones, confiando en la fuerza de lo auténtico para construir una estética serena, honesta y profundamente sensorial.

Impar Grupo

“El viaje del humo”, de IMPAR GRUPO, se imagina como el club donde probablemente terminaría ocurriendo algo interesante. Con una teatralidad medida, una atmósfera envolvente y una sensualidad casi clandestina, el espacio construye una narrativa donde cada rincón parece sugerir un acontecimiento posible. Aquí, el diseño no se limita a acompañar la experiencia, sino que la activa y la provoca, generando un entorno cargado de intención, misterio y deseo contenido. Un lugar donde lo visual, lo sonoro y lo emocional se entrelazan hasta hacer que la noche parezca siempre a punto de empezar.

No todos los espacios necesitan ser estridentes para resultar memorables, ni todas las propuestas llamativas permanecen en el recuerdo. Pero estos doce sí lo hacen. Lo consiguen a través de una construcción cuidada de atmósfera, concepto y experiencia, donde el diseño no se basa en el impacto inmediato sino en la coherencia del conjunto. Son proyectos que trabajan la contención, la materialidad y la narrativa espacial para generar interés sostenido más allá de lo visual. ¡Aún están a tiempo!

La creación para Gabrielle Chanel siempre fue un misterio íntimamente ligado a la libertad. Una libertad entendida como la capacidad de recorrer su mundo interior, hecho de recuerdos, viajes, encuentros e intuiciones, para transformarlo en símbolos que, con el tiempo, se convertirían en su propio lenguaje de elegancia. Esa visión es el punto de partida de la nueva colección de Alta Joyería de CHANEL: Signes & Symboles.

La Maison reinterpreta algunos de los emblemas más personales de su fundadora —la camelia, la estrella, el sol y el león— y los traduce en un universo de 85 piezas donde la memoria se convierte en forma y la identidad en diseño. Estos símbolos, presentes tanto en su biografía como en sus espacios vitales como el apartamento de la rue Cambon o la villa La Pausa, se elevan aquí a un lenguaje contemporáneo de Alta Joyería.

Un lenguaje entre arte, geometría y libertad creativa

La colección se construye como un diálogo entre pasado y presente, en el que CHANEL explora una visión de la joyería más libre y artística. Lejos de los códigos clásicos, Signes & Symboles combina referencias a la Antigüedad y al arte bizantino con una estética opulenta y profundamente estructurada. Los volúmenes escultóricos conviven con composiciones geométricas precisas, donde la simetría vertical y horizontal organiza el ritmo de collares, anillos y broches.

El uso del color y de las gemas excepcionales es otro de los pilares fundamentales de la colección. Zafiros, rubíes, esmeraldas y diamantes —las llamadas “cuatro gemas nobles”— protagonizan piezas de gran complejidad técnica. A ellas se suma una paleta cromática intensa y deliberada: azules profundos, rojos vibrantes, verdes luminosos, naranjas, amarillos y rosas que construyen un lenguaje visual propio de la Maison.

Los símbolos convertidos en joya

En este universo, los grandes símbolos de Gabrielle Chanel adquieren una nueva dimensión. El león, emblema de fuerza y protección, se materializa en piezas donde conviven diamantes, rubíes y ónix en composiciones de gran impacto visual. La camelia se transforma en una flor de precisión casi arquitectónica, reinterpretada en diamantes y saphirs rosas. La estrella y el sol aparecen como amuletos luminosos, joyas que evocan energía, guía y movimiento dentro del imaginario de la colección.

Más allá de su valor estético, la propuesta introduce una lectura más íntima de la joyería: la de las piezas concebidas como talismanes. Collares, anillos y colgantes articulan símbolos en oro, piedras de color y diamantes, planteando joyas que pueden llevarse de forma individual o en combinación, reforzando la idea de libertad y modularidad.

Con Signes & Symboles, CHANEL presenta mucho más que una colección de Alta Joyería. Propone una relectura contemporánea de su propio origen creativo, donde la herencia se transforma en lenguaje y los símbolos de Gabrielle Chanel siguen evolucionando como un sistema vivo de expresión estética.