En pleno corazón de Sierra Nevada y en uno de los momentos más vibrantes de la temporada de invierno, El Lodge Ski & Spa y Maribel Ski & Après Ski consolidan su posición como los grandes referentes del lifestyle alpino en el sur de Europa. Dos hoteles hermanos, gestionados por Luxury Hotel Partners —grupo propietario también de Marbella Club y Puente Romano— que, desde su reapertura el pasado 12 de diciembre, vuelven a seducir a los viajeros que buscan montaña, diseño, gastronomía y experiencias memorables sin renunciar al confort más exclusivo.

Dos hoteles, dos almas, una misma montaña

Miembros de Small Luxury Hotels of the World™, El Lodge y Maribel comparten una ubicación privilegiada literalmente a pie de pista, acceso directo a la nieve y servicios pensados para una experiencia fluida y sin interrupciones. Ambos hoteles permiten el uso compartido de Kids Club, spas y piscinas exteriores climatizadas, además de la comodidad de cargar consumiciones en cualquiera de sus restaurantes directamente a la habitación, independientemente del alojamiento elegido.

El Lodge Ski & Spa: el refugio alpino por excelencia

El Lodge Ski & Spa mantiene intacta su esencia de refugio de alta montaña. Maderas finlandesas, cuero, pieles naturales y detalles vintage crean una atmósfera cálida y sofisticada que invita a desconectar tras un día intenso en las pistas. Con solo 21 habitaciones y suites, y La Cabaña —una exclusiva casa alpina de tres dormitorios—, el hotel ofrece privacidad, calma y una conexión íntima con el entorno.

Maribel Ski & Après Ski: el epicentro social de Sierra Nevada

A escasos metros, Maribel Ski & Après Ski representa la cara más vibrante y social de la estación. Sus 29 habitaciones y suites, entre las que destaca la icónica Maribel Penthouse Suite, combinan estética alpina y guiños retro en un ambiente dinámico que lo ha convertido en el punto de encuentro imprescindible para el après-ski y la vida nocturna de Sierra Nevada.

Gastronomía y après-ski con vistas

El après-ski alcanza su máximo esplendor en el Sun Deck de El Lodge, una de las mayores terrazas de la estación, donde DJ sets diarios, vistas panorámicas y una propuesta relajada al sol prolongan la jornada más allá de las pistas.
Por la noche, la experiencia gastronómica se divide en dos conceptos complementarios: El Grill, en El Lodge, con recetas tradicionales, piezas de caza y fondues maridadas con una cuidada bodega supervisada por Ángel González, sommelier de Marbella Club; y Maribel’s, donde la cocina, la coctelería de autor y la música convierten cada velada en una experiencia social que se alarga hasta la madrugada.

Bienestar a 2.100 metros de altura

Los spas de ambos hoteles elevan la experiencia con sesiones de yoga, rituales de bienestar y tratamientos deportivos, además de sus espectaculares piscinas exteriores climatizadas y jacuzzis al aire libre con vistas a las cumbres de Sierra Nevada, auténticos protagonistas del descanso en altura.

Mucho más que esquí

Más allá de las pistas, El Lodge y Maribel amplían su propuesta con experiencias únicas como rutas a caballo, excursiones guiadas a Los Cahorros, visitas privadas a la Alhambra, experiencias astronómicas o recorridos en 4×4 por el Geoparque de Granada. A ello se suma el exclusivo paquete Sea & Sierra, que permite combinar una estancia entre Marbella Club y Sierra Nevada, uniendo mar y nieve en un solo viaje a menos de dos horas y media de distancia.

La exposición se podrá visitar del 8 al 31 de enero de 2026 en la Fundación Ortega y Marañón de Madrid, con entrada gratuita de lunes a viernes de 9 a 21 h.

Del 8 al 31 de enero de 2026, la Fundación Ortega y Marañón en Madrid acoge Legado Niemeyer, la nueva exposición del fotógrafo asturiano Juan Carlos Vega. Con el apoyo de la embajada de Brasil y del Instituto Guimarães Rosa, la muestra propone un recorrido por la obra del arquitecto brasileño más influyente del siglo XX, Oscar Niemeyer (1907-2012), viajando desde Belo Horizonte hasta Brasilia, São Paulo, Niterói, Maceió, y haciendo escala en Milán y Asturias.

De Pampulha a Brasilia: los iconos de Niemeyer en fotografía

Vega retrata desde los primeros proyectos Niemeyer-Kubitschek en Belo Horizonte —como la Casa do Baile y la Iglesia de San Francisco, Patrimonio de la Humanidad— hasta los edificios más emblemáticos de Brasilia, como la Torre Digital y el Teatro Nacional, integrando también el Museo de Arte de Niterói y el OCA en São Paulo. Cada fotografía articula la arquitectura como un legado en constante construcción, revelando la forma, el ritmo y la dimensión espacial de las obras de Niemeyer.

Experiencia sensorial y accesible para todos

La exposición incluye fotografías en relieve de los proyectos de Niemeyer en Milán y Asturias, pensadas para personas con discapacidad visual. Además, Vega combina la fotografía con videoarte y deconstrucciones de imagen, ofreciendo un diálogo innovador entre arquitectura, espacio y percepción sensorial.

El lenguaje visual de Juan Carlos Vega

Juan Carlos Vega ha desarrollado un lenguaje artístico único donde la arquitectura y el ballet se fusionan. En Legado Niemeyer, los cuerpos de los intérpretes activan los espacios, mostrando cómo la obra de Niemeyer sigue generando nuevas relaciones con el paisaje y proyectando futuro. Cada instalación revela la arquitectura como un campo activo y coreografiado, donde la danza emerge como mediación entre forma y espacio.

Un broche de oro a 25 años de fotografía

Legado Niemeyer culmina los 25 años de carrera de Vega, especializado en fotografía de arquitectura y retrato, combinando estética, onirismo y rigor técnico. La exposición se enriquece con la colaboración de Alexandra, que aporta sillas intervenidas por Vega, Global TV con proyecciones de videoarte, y la Fundación Brito, consolidando un proyecto que une cultura, arte y memoria arquitectónica.

La nueva colección eyewear SS26 de Zadig & Voltaire es una declaración de estilo que captura la esencia de la maison: libertad creativa, personalidad marcada y elegancia con espíritu rebelde. Cada montura funciona como un auténtico accesorio de carácter, combinando sofisticación e irreverencia.

Crystal Wings: minimalismo con un toque joya

Entre las principales novedades destaca la familia Crystal Wings, alineada con la tendencia de gafas pequeñas y minimalistas. Sus diseños delicados se elevan gracias a varillas de metal adornadas con las icónicas alas de la marca, enriquecidas con micro tachuelas y un cristal central que aporta un sutil toque joya.

Iconic Wings: audacia y piezas statement

Más atrevida es la familia Iconic Wings, donde las alas de Zadig & Voltaire se reinterpretan en clave bold. Protagonistas absolutas en las varillas, se realzan con micro tachuelas y un cristal central, transformando cada modelo en una pieza statement con alma joyera.

Leather Chain: un guiño a la marroquinería

La familia Leather Chain establece un vínculo directo con el universo de la marroquinería de la firma. Sus varillas incorporan una original cadena metálica con inserto de piel, homenajeando la excelencia artesanal y el savoir-faire que define a Zadig & Voltaire.

Studs: geometría, transparencia y actitud

La propuesta Studs se desarrolla en dos interpretaciones complementarias. La primera apuesta por un frontal geométrico de líneas limpias con un logo lettering enmarcado por pequeñas tachuelas. La segunda versión juega con acetato transparente, dejando al descubierto el alma interna de metal satinado, rematada con el logo de la firma.

Piercing: espíritu rock y movimiento

Cierra la colección la familia Piercing, una oda al espíritu más rock de la maison. Sus gafas de sol de líneas geométricas se presentan en dos versiones: una audaz, con tres piercings por varilla que cuelgan libremente; y otra sofisticada, con varillas decoradas con las icónicas Wings de metal y acetato transparente que revela el interior metálico satinado.

Un manifiesto de libertad y estilo

Con la colección eyewear SS26, Zadig & Voltaire redefine el concepto de gafas como un verdadero manifiesto de estilo. Cada modelo fusiona elegancia e irreverencia, celebrando la libertad, la personalidad y el inconfundible encanto rock-chic que caracteriza a la maison.

La marca belga de revestimientos presenta sus nuevas colecciones Primavera 2026, un homenaje a la tradición y la modernidad que invita a un viaje sensorial a través de continentes, épocas y mundos míticos. Con un enfoque renovado, las colecciones de esta temporada fusionan influencias clásicas con una estética contemporánea, rindiendo tributo a la elegancia de la Francia del siglo XIX, los majestuosos tapices, los cálidos veranos indios, la grandeza egipcia y los suaves vientos del oeste de Grecia. Cada diseño está moldeado por una mirada fresca, logrando una sorprendente reinterpretación a través del uso de materiales inesperados como el cuero, el metal, el terciopelo, los textiles bordados, el lino y el ante. Las nuevas colecciones de ARTE no solo irradian grandeza, sino también una rica decoración que revive las atmósferas del Renacimiento y las traduce al lenguaje del diseño mural actual.

Allures: un homenaje al legado del siglo XIX en el diseño de interiores

Allures toma como punto de partida el savoir vivre francés del siglo XIX, reinterpretado con una visión moderna. Esta colección captura la esencia de la artesanía y la textura a través de motivos clásicos y un trabajo meticuloso, aportando profundidad y carácter a los espacios. La colección exalta la elegancia y la excelencia artesanal, convirtiendo cada pieza en una obra única que combina tradición y precisión técnica.

Corium: Del arte clásico al diseño mural

Corium reinterpreta los patrones clásicos del Renacimiento Temprano con una visión contemporánea. Hecha con cuero caprino de alta calidad, esta colección evoca una apariencia lujosa, con la flexibilidad y resistencia que caracteriza al material. Cada pieza es una obra artesanal que rinde homenaje a la tradición, mientras se adapta a las demandas del diseño de interiores moderno.

Indienne: La frescura del lino y la esencia de la India

Inspirada en el vibrante clima de la India, la colección Indienne celebra la fuerza del lino, un material legendario que ha acompañado a las tierras calurosas de este país durante siglos. La colección captura la esencia de lugares emblemáticos como Bundi, Kashmir y Kerala, con una paleta que evoca los tonos dorados del verano y las influencias culturales de la India, transformando el lino en un elemento de confort y belleza.

Les Tapisseries: Un homenaje contemporáneo a los tapices clásicos

Les Tapisseries revive la tradición de los tapices antiguos con un enfoque moderno y sofisticado. Inspirada en los tapices que adornaban los castillos y mansiones de la alta sociedad, esta colección de ARTE transforma estos motivos históricos en verdaderas obras de arte mural. La línea Décors & Panoramiques se amplía con nuevos diseños que fusionan la tradición textil con el diseño contemporáneo.

Luxor: Fusión del lujo Art Déco y la fascinación por el Egipto de los años veinte

La colección Luxor se inspira en el estilo Art Déco y en el descubrimiento de la tumba de Tutankamón. Con una paleta de colores naturales y diseños geométricos, Luxor captura la magnificencia de la era de los años veinte, fusionando influencias egipcias con la modernidad de esa época. Un panorama de gran riqueza escénica completa la colección, evocando el lujo y el misterio de un mundo antiguo.

Memphis: ARTE reinterpreta el antiguo Egipto en 3D

La colección Memphis rinde homenaje a la grandeza de la antigua capital egipcia de Menfis a través de diseños en relieve que evocan las obras maestras arquitectónicas de la civilización egipcia. Cada pieza de esta colección 3D utiliza un textil aterciopelado para crear patrones en relieve que aportan una textura táctil y visual sorprendente, convirtiendo el espacio en un tributo a la historia y la cultura egipcia.

Zephyr: La brisa suave del oeste en el diseño mural

Inspirada en el viento del oeste, Zephyr captura la ligereza y fluidez del aire a través de patrones delicados y formas redondeadas. Utilizando materiales distintivos como el sisal natural, el ante y la lámina metálica brillante, la colección crea una atmósfera de calma y armonía en los espacios. La paleta cálida y terrosa de colores refuerza la suavidad de los diseños, invitando a la serenidad y al descanso.

Una edición limitada creada junto al maestro pastelero John Torres que reinterpreta el roscón tradicional con la icónica tarta de queso de TATEL y que guarda una sorpresa en su interior

Esta Navidad, TATEL Madrid reinventa una de las tradiciones más queridas con una propuesta exclusiva que promete convertirse en objeto de deseo. El Roscón de Reyes TATEL – Cheesecake Edition by John Torres aterriza como una edición limitada que fusiona la esencia del roscón artesanal con uno de los postres más icónicos de la casa, dando lugar a una experiencia única pensada para sorprender desde el primer bocado. La elaboración podrá adquirirse en exclusiva en el restaurante que atesoran en pleno Paseo de la Castellana del 1 al 6 de enero, en unidades limitadas.

Una colaboración que une dos clásicos pasteleros

TATEL Madrid se une al maestro pastelero John Torres, reconocido por elaborar algunos de los mejores roscones artesanales de Madrid, para dar forma a una reinterpretación que respeta la tradición y la lleva un paso más allá. El resultado es un roscón que nace del diálogo entre la excelencia artesanal y la creatividad contemporánea.

Ingredientes de origen y elaboración artesanal cuidada al detalle

Fiel al espíritu del Roscón de Reyes clásico, esta creación mantiene una masa ligera, aromática y aireada, elaborada mediante fermentaciones lentas y técnicas tradicionales. Para su preparación se emplean harinas y vainilla ecológica procedentes de Francia, ralladuras diarias de naranjas y limones nacionales, además de huevos frescos y mantequilla de alta calidad, garantizando un sabor puro y equilibrado.

Un acabado crujiente que esconde un relleno sorprendente

El roscón se presenta decorado con copos de azúcar perlado y almendra tostada crujiente, aportando textura y contraste. El verdadero giro llega en su interior: el relleno de la famosa tarta de queso de TATEL, considerada una de las mejores de Madrid por chefs y críticos gastronómicos. Su cremosidad y sabor delicado se integran de forma natural con la masa, creando una combinación irresistible.

La visión de TATEL para reinventar los clásicos navideños

“La tradición navideña en TATEL nos pedía realizar una propuesta que fusionara dos de los postres más queridos por el público”, explica Juan Antonio Medina, Chef Ejecutivo de TATEL. “Trabajamos desde hace años con nuestra tarta de queso y unirla a uno de los roscones más reconocidos de Madrid nos permite crear una experiencia única para los amantes de la repostería”, añade.

Un premio dorado que convierte la tradición en celebración

Como manda la tradición, algunos roscones esconderán una ficha dorada muy especial. Quien la encuentre será premiado con un menú degustación para dos personas con maridaje, la experiencia gastronómica más completa y celebratoria de la casa. Un detalle que refuerza el carácter mágico de esta edición especial pensada para emocionar.

En la imagen de portada, de izda. a dcha., Carlota López-Chicheri, Borja Esteras, Ana María Martín, Martín Mazarrasa y Katy Mikhailova. Fotografía de Juan Carlos Vega.

Por Katy Mikhailova
2025 no ha sido un año para hacer balance. Ha sido un año para aprender a no hacer el idiota. Para distinguir entre construir y sostener a otros. Para entender que no todo lo que se presenta como proyecto común lo es, y que hay personas que confunden el entusiasmo ajeno con un recurso renovable.

Ordenar un año no tiene nada de poético. Es práctico. Incómodo. Exige tomar decisiones que no quedan bien en redes y asumir que no todo el mundo suma, aunque lo diga con palabras bonitas. En ese sentido, 2025 ha sido un año especialmente pedagógico, intenso, rápido, contradictorio y revelador.

Conviene situar bien el contexto. Esto ocurrió en SHAMELESS, una empresa joven, nacida como marca en 2024 y constituida formalmente en 2025. No fue una cuestión económica. No había un problema de caja. Fue, supuestamente, una cuestión de ajuste y de armonía, de esas palabras grandes que a veces se usan para recolocar equilibrios ajenos. Dicho de otra manera, alguien consideró razonable sugerir que yo debía bajarme el sueldo. Ese alguien a quien, pocos meses antes, se le había sostenido la estructura, acompañado la economía y regalado media empresa como gesto de confianza, como si las ideas, la marca, los clientes y la energía fundacional fueran un extra negociable. Agradecí la franqueza. No la propuesta. Y ahí terminó una etapa. Hoy esa figura forma parte del folclore interno del proyecto, no como leyenda heroica, sino como una de esas historias que se cuentan con media sonrisa para que no se repitan.

Conviene dejar algo claro. En 2026 no solo no me voy a bajar el sueldo. Me lo voy a subir. Está decidido. No por revancha, sino por coherencia. Porque cuidar un proyecto también implica cuidar a quien lo sostiene y porque la generosidad mal entendida no es virtud, es desgaste.

SHAMELESS, hechos y posicionamiento

A partir de ahí ocurrió algo mucho más interesante. La marca volvió a su sitio, los clientes también, y el proyecto recuperó su sentido original sin ruido ni dramatismo, con una limpieza necesaria para que pudiera crecer lo importante. SHAMELESS se consolidó en tiempo récord como una empresa de nueva creación con estructura real y, además, claramente posicionada. Siete cuentas fijas, clientes puntuales que fueron llegando hasta alcanzar quince a lo largo del año y, detalle nada menor, todas las cuentas de 2025 han renovado con nosotros. En este sector eso no es habitual. Es una señal de confianza y de lugar. SHAMELESS no solo funciona como agencia, se ha posicionado como laboratorio de ideas de referencia en arquitectura, diseño y arte, un espacio donde se piensa, se conecta y se activa con criterio.

El equipo operativo lo formamos Ana María Martín, Carlota López-Chicheri, Juanma Sánchez y yo. En 2026 se incorpora también Nerea, a quien rescatamos desde sus comienzos en prácticas y que hoy ya forma parte del núcleo del proyecto. A ese equipo se suman socios muy activos, como Borja Esteras, con quien desarrollamos Babylon. Un proyecto que explica bien qué es SHAMELESS, porque no somos solo un laboratorio de ideas, también actuamos como intermediarios entre el cliente y los estudios de arquitectura. En ese caso fue Arquitalia y el resultado habla por sí solo.

En 2025 hemos producido y acompañado más de sesenta eventos y hemos patrocinado la primera lista de Forbes de los arquitectos más influyentes, publicada en diciembre. Para una empresa tan joven no es un hito menor. SHAMELESS no creció haciendo ruido. Creció haciendo bien las cosas.

FEARLESS, criterio sostenido

Mientras tanto, FEARLESS siguió haciendo lo que mejor sabe hacer. Firmamos probablemente algunas de las mejores portadas de nuestra historia reciente, con Hiba Abouk, Karla Sofía Gascón intervenida por Lázaro Rosa-Violán o Isabelle Junot, y trabajamos con fotógrafos como Mario Sierra o Rubén Vega, elevando el nivel visual y editorial de la revista como nunca antes. En febrero celebramos nuestro quinto aniversario, una fecha simbólica que marcaba un cierre y también un tránsito, porque en 2026 cumplimos seis años y empezamos el camino hacia el séptimo. El año empezó fuerte y continuó con criterio.

También fue el año en el que FEARLESS empezó a pensarse desde otro lugar. Se elaboró un business plan serio y se iniciaron conversaciones con dos grandes grupos editoriales, uno de ellos muy interesado en la adquisición de un 49 %. La operación, de momento, está en el limbo. Y no pasa nada. Todo tiene su momento y su lugar. No aterrizar a destiempo también es una forma de inteligencia. Este paréntesis nos ha dado pulmón, aire fresco y margen para seguir creciendo. Probablemente en 2026 las tornas del asunto cambien.

Detrás de los proyectos hay personas

Y detrás de los proyectos hay estados de ánimo, procesos internos y decisiones silenciosas. En FEARLESS, una figura clave ha sido Marco de Pablos, que llegó en 2024 como estudiante en prácticas en la revista y hoy es redactor jefe. Con 25 años, los pies en la tierra y una cabeza sorprendentemente ordenada, se ha convertido en un contrapeso imprescindible. Para mí, como editora y sí, a veces como cabra loca, ha sido un ancla. Rigor frente a impulso. Estructura frente a intuición. Categoría frente a ruido.

Este también ha sido un año profundamente personal. Un año de aprender a vivir la soledad no como carencia, sino como espacio. De silencio consciente. De calma. Después de muchos años sin conocerla, descubrirla ha sido una fuente de poder enorme. Cuando una se escucha de verdad, todo empieza a colocarse.

Vivo en permanente autocrítica. Me gusta rodearme de personas que saben más que yo. Escucho, analizo, reviso y trato de ser siempre una versión mejor de mí misma. No me comparo con los demás, me comparo conmigo. Y si comparo la Katy de finales de 2024 con la de ahora, el avance es evidente. Eso me dice algo importante sobre 2026. La tendencia es clara.

Somos, en gran medida, el resultado de nuestras decisiones. A veces no somos conscientes de la responsabilidad que tenemos sobre nuestra propia vida. Pensamos, actuamos y proyectamos. Y salvo episodios ajenos a nuestra voluntad, gran parte de lo que nos ocurre tiene que ver con nosotros.

Y sí, también soy mística. A finales de enero comienza el Año del Caballo, mi año según el zodiaco chino. Un año que premiará a quienes se suban, avancen y miren al frente, no a la retaguardia. Será un año favorable para quienes actúen con valentía, honestidad, lealtad y nobleza. Un año en el que quiero seguir haciendo limpieza emocional conmigo misma y también una limpieza social serena, valorando quién aporta y quién no.

No creemos en los relatos edulcorados ni en los cierres perfectos. Creemos en los procesos honestos, en las marcas que sobreviven porque saben proteger su identidad y en las personas que entienden que crecer también implica elegir. Cerrar 2025 no es mirar atrás con nostalgia. Es mirar adelante con una certeza tranquila. No todo el mundo suma, pero cuando eliges bien, todo crece. Y así seguimos.

Por LUIS MARÍA DÍAZ DE BUSTAMANTE

La primera vez que su administrador le sugirió que se presentase a ese concurso televisivo donde celebridades compiten de muy malas maneras por intentar emular a un chef, Mr. Karl bajó sus gafas oscuras, le miró con ligera estupefacción y le despidió. Nunca nadie se había atrevido a faltarle al respeto de tal manera.

Sin embargo, unos meses más tarde (y también una inspección fiscal desfavorable mediante), el apodado káiser de la moda, el genio que había dirigido la mejor casa de alta costura del siglo, se encontraba cocinando un vulgar pollo asado en aquel plató, donde hacía un calor insoportable por culpa de los focos deslumbrantes y olía a puerro quemado en mantequilla.

Mr. Karl no tenía opción, la productora pagaba una fortuna y aquél era su último recurso para no morir de inanición.

A decir verdad, esto último no le parecía tan grave, de hecho, estimaba que era la manera más adecuada y digna de desaparecer (“un cadáver ha de yacer delgado, es una muestra de respeto y consideración a los que te lloran” se repetía a sí mismo), pero no podía permitir que algo le faltase a Choupette, una gata birmana de color azul crema a quién alimentaba con varias latas de caviar Beluga al día y con quién había decidido pasar el resto de su existencia.

La gente podría pensar que Choupette era la última distracción de un diseñador extravagante:

La gente no tenía ni idea.

Tras el paso de la vida, Mr Karl había comprendido que esa mascota era su único y verdadero amor, el ser que jamás le había decepcionado; Choupette siempre lucía elegante y dispuesta, algo apreciado por cualquier persona inteligente; Choupette era displicente pero grácil y atlética, algo que Mr. Karl ansiaba desde que era un adolescente rollizo y demasiado amable; Choupette había sido creada a su imagen y semejanza: Choupette era impecable, inabordable, insoportable.

Todas las demás personas que Mr. Karl había conocido y encumbrado (secretarios con cuerpos de efebos interesados en su dinero, modelos desequilibradas y vulnerables que habían quedado atrapadas en alguna peligrosa adicción, incluso las costureras del taller que con tanta diligencia habían hecho realidad sus diseños), habían acabado abrazando la vulgaridad o, en el peor de los casos, la gordura.

A pesar de haber tenido siempre una relación odiosa con la comida (el Sr. Karl no comprendía esa fascinación general por lo gourmet, a su parecer, solamente la gente holgazana y rústica se dejaba vencer por la ansiedad y la gula de una generosa ración de alimento), se había ganado el favor del jurado.

Sí, semana tras semana, esas tres personas que juzgaban sus platos (y que, a efectos de Mr. Karl, eran seres chabacanos y prescindibles) parecían adorar el aura de misterio que le conferían aquellas gafas de sol que jamás se quitaba.

Semana tras semana, esas tres personas parecían sentirse fascinadas por los enormes anillos de oro con los que adornaba sus manos finas y huesudas, también por su pelo largo y plateado, que siempre llevaba recogido en una coleta (incluso le habían permitido sustituir una de esas redes higiénicas antiestéticas que la manipulación de alimentos exige por una especie de tiara que el diseñador había confeccionado en cinco minutos con papel de aluminio).

Lo cierto es que Mr. Karl había demostrado una pericia absoluta en el arte de las esferificaciones, las espumas y las deconstrucciones; no había tanta diferencia entre la preparación de un plato de alta cocina y un desfile de alta costura. Al final, sólo se trataba de contar una historia, de producir una fantasía. Mr. Karl había conseguido deshacerse de todos los rivales del concurso gracias a su habilidad para desollar conejos (utilizando la misma técnica que había perfeccionado décadas atrás, cuando todavía existía la libertad de moda y abrigarse con martas cibelinas era sinónimo de estatus y de buen gusto) y su capacidad para cortar enormes cantidades de cebolla en juliana sin derramar ni una sola lágrima (gracias al cristal ahumado de esas gafas tan características). Sin embargo, no había conseguido, por el momento, derrotar a su eterna enemiga: Inés.

La animadversión entre ambos concursantes había ido creciendo a lo largo del programa, aunque no siempre fue así. De hecho, hubo un tiempo en el que habían sido un tándem de éxito icónico e inigualable; hubo un tiempo en el que Inés lo había sido todo para Mr. Karl y Mr. Karl lo había sido todo para Inés: un amor a primera vista imposible de consumar, lo que lo hacía todavía más potente.

Cuando se conocieron, Inés era adorablemente esquelética y tenía una mirada profunda e irreverente, producida por unos ojos grandes y negros que al maestro le recordaban al color de los escarabajos de Las mil y una noches. Él le había hecho rica; ella le inspiraba como nadie. Su existencia ilimitada en común, se regía por fiestas sin fin, viajes privilegiados en los jets de las élites que gobiernan el primer mundo, copas de champagne y ostras sin medida. Todo era arte, dinero, poder; todo era vanidad. Y, sin embargo, de manera inesperada y en el momento más inoportuno, Inés, en el colmo de la originalidad, decidió cometer una herejía:

Casarse.

Si al menos su marido hubiese sido un hombre incorrecto, original, pasional o tóxico, ese matrimonio habría sido aceptado por Mr. Karl, pero la inteligente Inés eligió compartir su vida con un señor corriente, anodino, incluso buen tipo. Eso era algo que a Mr. Karl le desestabilizaba.

Inés dejó de ser esa figura etérea y frívola que le acompañaba en ese viaje vital para convertirse en una señora burguesa, sobria y aburrida, una mujer comme il faut: una mujer que tendría hijos, se ocuparía de su familia y jamás volvería a estar ebria antes de las once de la mañana. A Mr. Karl eso le parecía imperdonable.

El azar (y una productora ávida de morbo y con muchas posibilidades económicas) había querido que se reencontrasen en ese concurso. Inés seguía estupenda. Mismos ojos, misma delgadez, quizás deteriorada por más arrugas, pero igualmente carismática y esbelta.

A Karl le divertía ver cómo su antigua compañera de baile se defendía extraordinariamente bien con los caldos, los sofritos y todos esos términos tan poco cosmopolitas que habían aprendido durante las últimas semanas. Ver a Inés preparando esos manjares era un auténtico espectáculo: se movía entre los pucheros con la misma armonía que en las pasarelas y Mr. Karl volvía a sentir la admiración por la que había sido su mejor musa. Con el tiempo, Mr. Karl había comprendido que la irritante decisión de Inés simplemente era el espejo de su soledad, de la tristeza que provoca la sensación de insatisfacción permanente inherente a las existencias vacías. También le reconfortaba la idea de que tuviese problemas económicos (la participación en un espectáculo así sólo podía obedecer a la necesidad del vil metal). Definitivamente, la única persona digna de competir con Mr. Karl en esa final era Inés.

El sonido de las cacerolas se mezclaba con el cronómetro que anunciaba la necesidad de comenzar con la preparación de los postres. Quedaban treinta minutos para que terminase la competición. Los familiares de los dos finalistas estaban sentados en un altillo observando la prueba. Inés seguía casada con ese hombre con aspecto de ingeniero informático que la miraba con ojos de cordero degollado. En el caso de Karl, Choupette miraba recelosa la actuación de su amo (también observaba de reojo, la papada amable del marido de Inés, preguntándose quizás si sabría mejor que el caviar Beluga).

Inés parecía sobrepasada, moliendo con un mazo cacao puro para su bavaroise de chocolate. Karl se dio cuenta de que su compañera no había pulsado el botón de encendido del abatidor de temperatura (lo que imposibilitaba la terminación del postre).

El artista mundialmente conocido, el genio que había recibido todas las condecoraciones posibles, se encontraba ahora ante un dilema: el amor o el juego justo.

Mr. Karl se acercó al abatidor, acarició el botón y entonces, en un gesto de innata nobleza y tras un instante de reflexión, se metió la mano derecha en el bolsillo. Había elegido el amor: Choupette no volvería a pasar hambre.

Desconocemos si su color favorito es el verde, pero hoy es la tonalidad que impregna su día a día y lo acompaña en cada paso. Hace ya tiempo que FERNANDO OJEDA decidió predicar con el ejemplo, sobre todo para inculcar a sus hijas los valores que defiende. De ahí nació (R)Forest Project, una iniciativa con la que apostó todo al verde y, como suele decirse, a hacer de este mundo un lugar mejor.

Fotografía ROBERTO MAROTO

El sol bañaba las copas de los árboles que pueblan las más de 100 hectáreas de los Jardines de El Buen Retiro, en pleno corazón de la capital. O mejor dicho, en uno de sus pulmones. La localización no podía ser más simbólica. Hasta allí llegó Fernando Ojeda, padre, modelo, empresario —durante un tiempo fue el encargado de gestionar algunos de los clubs que noche tras noche sacuden la vida nocturna madrileña y que se encuentran a escasos metros de este vergel metropolitano— y, desde hace seis años, activista gracias a (R)Forest Project, una organización sin ánimo de lucro dedicada a la reforestación y la regeneración de ecosistemas que él mismo se encargó de fundar. En el marco de La familia que eliges, Fernando ha encontrado en la naturaleza esa familia extendida, diversa y generosa, a la que hoy dedica su vida y con la que ha decidido caminar. 

Fernando, ¿qué fue lo que te llevó a replantearte tu estilo de vida anterior y dar el paso hacia la creación de (R)Forest Project? ¿Hubo algún hecho personal que marcó ese cambio?

Lo que me movió fue la necesidad de darles un ejemplo real a mis hijas. Me di cuenta de que no bastaba con enseñarles valores en casa, sino que debían vivirlos. Pese a haberme dedicado siempre a la hostelería y a la noche (quizás lo más opuesto que existe), siempre he disfrutado del campo y mi familia se ha dedicado al sector, por lo que el cambio fue total y arriesgado, aunque al mismo tiempo conocido y amable para mí.

¿Cómo fue la transición de tu vida pasada hacia este nuevo camino, y qué reacción tuviste por parte de tu entorno más cercano al compartir tu decisión?

Hubo quien pensó que era una locura y que no tenía sentido, pero yo soy cabezota y creía mucho en mi proyecto y en las ganas que tenía de que funcionase.

Mirando atrás, ¿cuál dirías que fue el mayor reto al iniciar (R)Forest Project?

El mayor reto fue convencer a otros de que era posible y viable. No solo se trataba de plantar árboles, sino de crear conciencia y de cambiar la idea preconcebida que muchos tenían de este sector. Al inicio, encontrar apoyo financiero y logístico fue difícil; sin embargo, tuve suerte de dar con las personas adecuadas y, poco a poco, fuimos creciendo.

¿Qué objetivos te planteaste en los inicios y cuáles son hoy las metas o retos principales que guían vuestro trabajo?

Al principio, el objetivo era claro: plantar árboles y restaurar espacios degradados. Hoy, además de eso, buscamos generar comunidad, fomentar la educación ambiental y desarrollar proyectos de resiliencia que permitan que lo que hacemos permanezca en el tiempo. Queremos que no se trate solo de reforestar, sino de regenerar, perdurar y ayudar a empresas y particulares a mejorar a través de sus propias acciones.

Hasta la fecha, ¿cuántos árboles habéis logrado plantar y qué proyecto consideras el más significativo de la fundación?

Aunque hemos plantado miles de árboles en distintos puntos, no llevo la cuenta porque no creo que sea eso lo que nos haga grandes, sino la voluntad y el resultado de cada uno de ellos. Cada proyecto tiene algo especial, y recuerdo perfectamente cada uno porque de todos siempre surge una anécdota única, un paisaje nuevo, una comunidad o personas que se involucran y se quedan en mi memoria.

¿Qué tipo de actividades desarrolláis en (R)Forest Project y de qué manera involucráis a la comunidad en ellas?

Organizamos jornadas de plantación para empresas, talleres educativos en colegios, charlas de sensibilización y actividades de seguimiento de los bosques. También ayudamos a particulares y empresas a compensar su huella de carbono y a adoptar mejores prácticas laborales. La comunidad es clave: son ellos quienes se comprometen a cuidar y defender los árboles plantados. Sin esa implicación, nada tendría sentido.

A lo largo de tu experiencia como emprendedor y activista, ¿cuáles han sido las lecciones más importantes que has aprendido liderando este proyecto? 

He aprendido que la naturaleza no tiene prisa, pero nunca se detiene. También que la verdadera transformación empieza en lo pequeño: un gesto, una semilla, una conversación. Y, sobre todo, que las personas, cuando se sienten parte de algo grande, son capaces de mover montañas.

¿Cuáles son los principales desafíos que afrontáis al ejecutar proyectos de reforestación en España?

Los mayores desafíos son el clima, la falta de agua y la burocracia. España es un país con suelos muy degradados y cada vez más afectado por las sequías. Además, los trámites administrativos pueden ralentizar procesos que deberían ejecutarse con urgencia.

En un contexto marcado por los incendios forestales, especialmente cuando llega el verano, ¿qué opinas sobre esta situación y qué sensación te produce ver los bosques afectados? ¿Qué medidas consideras imprescindibles implementar para evitarlos?

Me duele en lo más profundo ver un bosque arder, porque sé lo mucho que cuesta llegar a verlos maduros y biodiversos. Los incendios no solo destruyen árboles, sino también historias, comunidades, biodiversidad y futuro. Creo que la prevención es clave: mantener cortafuegos, limpiar montes, educar en responsabilidad y apostar por un modelo rural vivo que cuide de sus bosques. 

Una de las medidas que implementaremos desde (R)Forest es el proyecto “Lienzo en Negro”, que nace como una respuesta necesaria y transformadora ante la devastación de los incendios. Donde antes hubo llamas y cenizas, se imagina un lienzo oscuro que espera ser pintado de verde y de vida. La iniciativa busca recuperar terrenos quemados mediante la reforestación y la restauración de ecosistemas, devolviendo el color a la tierra y la esperanza a las comunidades. Cada árbol sembrado es una pincelada de futuro, una manera de demostrar que, incluso en los paisajes más oscuros, puede renacer la vida con más fuerza y belleza.

«Las personas, cuando se sienten parte de algo grande, son capaces de mover montañas»

Más allá de la reforestación, ¿qué otras medidas preventivas o de resiliencia estáis impulsando desde la fundación para proteger y mantener a largo plazo los bosques plantados?

Trabajamos en proyectos de regeneración del suelo, introducción de polinizadores y herbáceas en nuestras plantaciones para enriquecer la biodiversidad, sistemas de riego sostenibles y en implicar y concienciar a las comunidades locales en el cuidado de los bosques. Siempre apostamos por la plantación de especies autóctonas adaptadas al terreno, para que tengan más posibilidades de sobrevivir.

Si pudieras transmitir un mensaje a la sociedad sobre la importancia de cuidar los bosques, ¿cuál sería?

Los bosques son nuestros pulmones, nuestro refugio y nuestro legado. Sin ellos no hay vida. Cuidarlos no es un acto de generosidad, es un acto de supervivencia.

Sabemos que tienes un vínculo cercano con los animales y que forman parte de tu vida. ¿Qué papel juegan tus perros en tu día a día, y qué acciones existen para proteger la fauna que habita en los entornos que reforestáis?

Mis perros me recuerdan la sencillez y la alegría de estar en la naturaleza. En nuestras iniciativas, buscamos siempre crear hábitats para la fauna local: cajas nido, corredores biológicos y refugios que permitan que la vida vuelva a florecer junto con los árboles.

Por último, ¿cuál ha sido el mayor aprendizaje que te ha enseñado el planeta?

El mayor aprendizaje es la humildad. El planeta no nos necesita a nosotros, pero nosotros sí lo necesitamos a él. Cuando lo entendemos, cambia por completo la forma en que vivimos y nos relacionamos con todo lo que nos rodea.

La decoración es el último gran gesto estético de un proyecto de interiorismo. Así lo explica Silvia Trigueros, directora del estudio que lleva su nombre, quien comparte una serie de claves imprescindibles para lograr espacios armónicos, personales y plenamente vividos.

“La decoración aporta la última actuación estética a un proyecto de interiorismo y amueblamiento, adecuando el espacio a las últimas tendencias, actualizando el proyecto previo y seleccionando los complementos necesarios para hacerlo más atractivo y coherente”, señala la interiorista.

Desde su experiencia, hay una serie de tips que marcan la diferencia y consiguen que el cliente sienta que, por fin, está en su hogar.

Arte arriesgado: personalidad y carácter

El arte siempre suma en una vivienda. Pintura, escultura o fotografía aportan identidad a cualquier estancia, pero cuando además se apuesta por piezas arriesgadas, el resultado es aún más potente y diferenciador.

Mobiliario bien elegido: menos es más

Seleccionar el mobiliario adecuado es clave. Sobrecargar los espacios o sumar piezas sin criterio puede arruinar un proyecto. Cada elemento debe elegirse minuciosamente atendiendo a su funcionalidad, estilo y estética.

Imagen: Proyecto Silvia Trigueros. Fotografía: Amador Toril. Estilismo: Cristina Rguez. Goitia.

Librerías organizadas que suman valor

Cada vez más proyectos incorporan librerías en salones, comedores o zonas de trabajo. Para que funcionen visualmente, es fundamental no sobrecargar las baldas, alternar libros en vertical y horizontal y combinarlos con piezas decorativas, cerámica o arte.

Imagen: Proyecto Silvia Trigueros. Fotografía: Amador Toril. Estilismo: Cristina Rguez. Goitia.

Suelos, paredes y techos trabajados

Un buen proyecto se reconoce al entrar. Suelos con un correcto despiece y materiales de calidad, paredes revestidas y techos zonificados o decorados con molduras son señales claras de un interiorismo cuidado y bien ejecutado.

Imagen: Proyecto Silvia Trigueros. Fotografía: Amador Toril. Estilismo: Cristina Rguez. Goitia.

Mobiliario a escala: clave del confort

Uno de los errores más comunes en viviendas sin proyecto de interiorismo es no respetar la escala. Analizar superficie, zonificación y altura de techos es esencial para evitar muebles demasiado grandes o pequeños, que generan incomodidad y desorden visual.

Imagen: Proyecto Silvia Trigueros. Fotografía: Amador Toril. Estilismo: Cristina Rguez. Goitia.

Estampados con carácter

Arriesgar con estampados bien coordinados siempre es un acierto. Combinarlos con textiles lisos o acabados en los mismos tonos aporta riqueza visual y eleva el valor decorativo del conjunto.

Imagen: Proyecto Silvia Trigueros. Fotografía: Amador Toril. Estilismo: Cristina Rguez. Goitia.

Textiles coordinados: coherencia estética

Los textiles deben dialogar entre sí y con el mobiliario. Mezclar rayas con otros estampados o con lisos, o utilizar un mismo tejido en distintas piezas tapizadas, aporta cohesión y sofisticación al espacio.

Imagen: Proyecto Silvia Trigueros. Fotografía: Amador Toril. Estilismo: Cristina Rguez. Goitia.

Toque natural imprescindible

Introducir elementos naturales es fundamental. Arreglos florales, ramas, vegetación o plantas aportan frescura y vida. No solo en salones o comedores: cocinas, baños y dormitorios también agradecen ese toque orgánico.

Imagen: Proyecto Silvia Trigueros. Fotografía: Amador Toril. Estilismo: Cristina Rguez. Goitia.

Bodegones: el remate final

Como broche final, los bodegones decorativos aportan personalidad a superficies frías o vacías. Piezas de la misma familia, color o material, bien compuestas, elevan estanterías, mesas o muebles y completan una casa perfectamente decorada.

Imagen: Proyecto Silvia Trigueros. Fotografía: Amador Toril. Estilismo: Cristina Rguez. Goitia.

Por Manuel Quintanarun jurista que aún cree en la ley como límite moral del poder

I.

Mi querido Alfonso ya te echamos mucho de menos todos los que hemos tenido el privilegio de compartir muchos momentos contigo. Creo que poco puedo aportar a todo lo que de bueno se ha dicho de ti. Simplemente corroborarlo.

II.

Nos conocimos con la hija de uno de tus mejores amigos y también amigo mío, Carlos Domecq, con el que estarás ahora. Nuestra querida y genial Dolo, tan amiga de la rima como tú, nos presentó y, desde entonces, ya más de 15 años. Cada vez que he podido estar contigo, para mí ha sido una impagable lección de filosofía de vida y, por consiguiente, de lo divertida que puede ser en compañía de buena gente de verdad.

III.

También nos une una ciudad que te encantaba visitar, Valencia, mi tierra y la de tu otro queridísimo amigo, Tip, José Luis Sánchez Polack. Fuiste Académico de la Real Academia de Cultura Valenciana y todavía nos acordamos de tu homenaje a Tip en Valencia con Iñaki Zaragüeta. Está grabada, fue en el Ateneo, organizada por La Razón, de la que fuiste cofundador y muy recomendable como semblanza del genio del humor y como muestra de tu sentido de la amistad.

IV.

Me da vergüenza reconocer que me emocionó esa rima que te inventaste para todos los valencianos y que le atribuiste a autor desconocido, o por lo menos eso creo yo, “Yo quiero para mi tumba”:

“El azul de la Albufera,

La luz de la Malvarrosa;

Mi Virgen junto a una rosa,

Mi Cristo, junto a un clavel.

El aroma de la piel

De mi Valencia adorada.

No quiero en mi tumba, nada

De oro, lujo o apariencia;

Quiero trabajo, decencia,

Amor, y jamás cizaña.

Mi Señera de Valencia,

Y mi Bandera de España.”

V.

Defendiste la singularidad de nuestra querida Región, su historia propia, su imposible identidad con la abominable invención de unos pretendidos Païssos Catalans, su lengua, su cultura, sus tradiciones y sus gentes. Y eso queda acreditado en multitud de artículos a lo largo de tu dilatada y brillantísima historia como columnista.

VI.

Nos brindaste momentos inolvidables en el “El debate del estado de la Nación” de Luis Del Olmo (Gorroño, Escolano, etc.), junto con Mingote y Tip, entre otros. Nos hiciste aprender y reír con tu “Tratado de las buenas maneras” y “El Marqués de Sotoancho”.

VII.

Ahora que te encuentras con ellos no te olvides de nosotros querido Alfonso pues un poco huérfanos de tu columna de “El Debate” nos hemos quedado. Bueno, al menos por fin con Don Pedro Muñoz Seca, asesinado en Paracuellos.

VIII.

Nos has dejado a mi querido Bosco Ussía, otro genio, y Alfonso, ya consumada pluma de nuestras letras con mayúscula.

IX.

Te doy las gracias por tantos buenos momentos, por las rimas que me dedicaste, y por todas las divertidísimas tertulias que compartí contigo. Te doy la enhorabuena por la Medalla que te impuso mi querida Cristina Cifuentes, la máxima distinción de la Comunidad de Madrid el 2 de Mayo.

X.

Pero, sobre todo, porque estoy seguro de que ningún obispo te podrá negar estar con el Jefe y tu querido Tip. Hace poco, mi amigo Enrique Cerezo (otro de esos buenos que aún quedan) me regaló la película La garbanza negra, que en paz descanse, donde mi querido Pepe Truchado (también allí, en la Paz Eterna) se inventó la estética de Tip y Coll.