Por MARCO DE PABLOS

Fotografía JUAN CARLOS VEGA

MUAH JOSÉ RICARDO URDANETA x HARPO

Agradecimientos HOTEL BRACH

¿Alguna vez se han preguntado cuántos eventos puede llegar a albergar Madrid en un solo año? 365 días en los que rara es la jornada sin un desfile, un cóctel, una presentación, una gala de premios, una alfombra roja o una premiere. Un sinfín de citas que, en muchos casos, son la perdición de los eternos ‘canaperos’.

Cada una de esas noches tiene nombre propio bajo los focos, pero también figuras imprescindibles al otro lado de las cámaras y los flashes. Hablamos de los azafatos. Esos que, sin hacer ruido, velan por el orden, el ritmo y la estética de cada encuentro. Y que, en más ocasiones de las que se dice, se convierten también en protagonistas por su porte impecable, su presencia galante y una amabilidad que no se despeina, igual que sus tupés.

Matt Agency es la agencia que, desde el año pasado, domina con soltura muchas de las grandes noches de la capital. Ellos saben perfectamente lo que es vivir ‘a la madrileña’, tanto en los círculos más exclusivos como en los más eclécticos. También tienen presencia en Ibiza y Mallorca, pero es en Madrid donde han consolidado su estilo.

En el Hotel Brach, ubicado en el número 20 de la Gran Vía —probablemente la calle más icónica de España, una arteria que, ajena a su ir y venir constante, ha sido testigo de miles de noches épicas—, reunimos a Mateo Abadesa, fundador de Matt Agency, junto a tres de sus más fieles escuderos: Alex, Juan y Joel.

El hotel, diseñado por Philippe Starck, es una joya camuflada, un oasis para los amantes del interiorismo. El escenario perfecto para retratar a quienes, sin buscar el foco, terminan formando parte de la postal.

Es uno de los artistas figurativos más codiciados internacionalmente. Su nueva exposición en el Museo Lázaro Galdiano trazará paralelismos entre sus lienzos de gran formato y las obras de grandes maestros de la colección del museo, como Francisco de Goya. Se trata también de un alegato a favor de la pintura, que podrá visitarse desde finales de septiembre hasta finales de noviembre en la casa-palacio que alberga el museo, en diálogo con las piezas de su colección permanente.

Una figuración no convencional

“La mía es una figuración no convencional. Quiero que parezca nueva, generar una atmósfera”, afirma Navarro, decidido a devolver a la pintura su papel protagonista en el arte. Su estilo, más próximo a la figuración del centro y norte de Europa que a la de España, bebe de influencias como Michaël Borremans o Neo Rauch, fusionando lo onírico con lo cotidiano.

Sus obras han viajado por Alemania, Dinamarca, Reino Unido, Suiza, Japón o China, y se han exhibido en instituciones como el Museo de la Ciudad de Querétaro o el Quan Shanshi Art Centre en China. Sin embargo, esta muestra marca un hito: es su primera exposición institucional en España, inaugurándose el 25 de septiembre.

Ecos del Siglo de Oro y de Berlanga

En lo que respecta a la técnica, sin embargo, Navarro mira hacia su tierra y se acerca a los grandes maestros de la pintura del Siglo de Oro español. En una ocasión afirmó que, si tuviera una máquina del tiempo, la utilizaría para ir a ver a Velázquez pintar. Se inspira en estos artistas, sobre todo, en su paleta cromática reducida y en los fondos de sus composiciones, a las que añade después elementos desconcertantes inspirados en el cine y en su director fetiche, Luis Berlanga.

“Me gusta ese sentido de la ironía suyo, con sus películas nunca sabes si viene o va”, apunta Navarro. Con todo ello, genera piezas oníricas con atmósferas en las que la belleza convive con el sentido del humor y con cierto aire de melancolía.

El discípulo contemporáneo de Goya

Si hay un maestro español con el que la obra de Navarro tiene conexiones no solo temáticas y formales, sino también sentimentales, ese es Francisco de Goya. Navarro se acercó por primera vez a su figura siendo niño, cuando pudo observar de cerca cómo su madre (restauradora en el Museo del Prado) intervenía obras del pintor aragonés. Fue allí, también, donde se forjó el deseo de ser pintor.

Es precisamente Goya quien ejerce de nexo entre las piezas del Museo Lázaro Galdiano y la obra de Íñigo Navarro. La muestra Ayer pisó tu sombra un tigre contará con el grabado de Goya Modo de volar, que pertenece a la colección del propio museo. En él se retrata a un hombre equipado con un extraño artefacto alado que, pese a su precariedad, parece funcionar. Ese deseo de realizar algo imposible funciona como el hilo conductor de una muestra que se propone una finalidad igualmente complicada: devolver a la pintura figurativa su relevancia institucional.

En una época en la que, además, este tipo de obras suelen enfocarse hacia otros lenguajes como lo pop, la animación, el arte urbano o lo relacionado con el mundo digital y la estética del videojuego, Navarro opta por una figuración más realista, más clásica quizá, sin renunciar por ello a esos elementos sorprendentes que rompen los esquemas del espectador.

Escenas que rompen las reglas

Carreras de galgos gigantes, vuelos sin motor sobre aguas cristalinas, disputas por balones rojos o figuras enmascaradas: la exposición ofrece un viaje a una figuración realista que se atreve con lo inesperado. Entre las piezas destaca una escultura en madera policromada y bronce de una joven a punto de levitar, vestida por el diseñador Marcos Luengo en colaboración con el propio pintor. La tradición y la innovación, el arte y el tiempo, todo en una experiencia que promete ser inolvidable gracias a Íñigo Navarro.

La elegancia se sirve este verano en cristal soplado y tallado a mano. Vista Alegre y Christian Lacroix Maison renuevan su colaboración con Rêve de Cristal, una colección que fusiona tradición vidriera y diseño contemporáneo en piezas que celebran días más coloridos, ligeros y llenos de clase.

Una fusión entre tradición y diseño contemporáneo

Inspirada en la historia y el refinamiento del cristal, esta nueva línea reinventa el arte del vidrio a través de la creatividad característica de ambas firmas. Cada pieza es fruto del saber hacer de artesanos que aplican técnicas transmitidas durante generaciones, combinadas con una estética moderna que convierte cada copa, jarrón o cáliz en un objeto de deseo.

Piezas icónicas para todos los brindis

La colección incluye la copa Vie Parisienne, en cristal doublé recubierto de vidrio coloreado en intensos tonos lapislázuli, esmeralda, ágata y turmalina; las copas de vino Feria y Suerte, con tallos en azul zafiro y aguamarina que, al colocarse al revés, se transforman en copas de licor; la copa de champán Soir de Fête, en cristal lapislázuli tallado con pie soplado; y la pieza Vuelta, disponible en turmalina o lapislázuli, capaz de funcionar como jarrón o candelabro.

Un legado creativo que se reinventa

Esta propuesta da continuidad a la reciente colección Fête Vos Jeux, en la que ambas marcas sorprendieron con juegos decorativos y vajillas de aire romántico. La alianza creativa, iniciada en 2012, ya ha dado vida a colecciones icónicas como Sol y Sombra, Love Who You Want, Herbariae, Butterfly Parade o Paseo, consolidando una relación marcada por la innovación y el mestizaje cultural.

En palabras de Sacha Walckhoff, director creativo de Christian Lacroix Maison: «Christian Lacroix Maison lleva casi quince años creando con éxito colecciones de porcelana en la fábrica de Vista Alegre en Portugal. Hace tiempo que soñábamos con esta línea de cristal, para acompañar nuestras colecciones de vajilla. Hoy, ese sueño se ha hecho realidad y tenemos el placer de presentar Rêve de Cristal, una colección soplada y tallada a mano al estilo del cristal de Bohemia. Está compuesta por una copa, dos copas de pie, un cáliz y un jarrón que puede utilizarse como candelabro».

Nuno Barra, administrador y director de marketing de Vista Alegre, subraya el valor cultural de esta propuesta: “Portugal tiene una larga tradición en el arte del vidrio, y Vista Alegre pretende mantenerla viva creando piezas contemporáneas con base en una experiencia centenaria”.

El arte de vivir con distinción

Con Rêve de Cristal, Vista Alegre y Christian Lacroix Maison elevan de nuevo el listón del diseño de lujo, celebrando el encuentro entre la artesanía tradicional y la estética moderna en una colección pensada para quienes aprecian el arte de vivir con distinción.

El verano cultural de Ibiza se enciende con una doble propuesta artística en Estudio Laterna. Desde el 23 de julio y hasta septiembre, este espacio único en Santa Gertrudis acoge Islands of Consciousness: Molecules, Meditation, and Now, una experiencia que conecta arte, ciencia y naturaleza a través de las visiones complementarias de dos artistas internacionales: por un lado, las pinturas hipnóticas del norteamericano Kelsey Brookes, por otro, las instalaciones lumínicas del español Javier Riera.

Un viaje a la conciencia con Kelsey Brookes

En el interior de la galería, las pinturas hipnóticas de Kelsey Brookes invitan a un viaje hacia los rincones más ocultos de la conciencia. Bioquímico de formación, Brookes fusiona sus dos pasiones, la ciencia y el arte, en lienzos geométricos que siguen reglas como la proporción áurea, poniendo la física, la química y las matemáticas al servicio de la forma y el color en lienzos complejos y detallados (como una suerte de mandalas minuciosos) con los que aborda cuestiones filosóficas y espirituales.

Sus obras, inspiradas en la meditación, las tradiciones ancestrales y los ritmos internos del cuerpo y la mente, parecen latir como si fueran una extensión del pensamiento. “La búsqueda de lo espiritual se encuentra profundamente relacionada con la cultura ibicenca”, explica Brookes, remitiéndose a un pasado re-
moto, pero también al presente: “En la isla, entre luces y música, se sigue bailando para disolver el yo y fundirse con el ritmo de la existencia”.

Dibujar con luz en la naturaleza, por Javier Riera

El recorrido continúa en el jardín mediterráneo de Estudio Laterna, donde la luz se convierte en pincel y la naturaleza en lienzo. Allí, Javier Riera proyecta formas geométricas directamente sobre árboles y plantas, creando instalaciones lumínicas que dialogan con lo vivo.

Su propuesta, cercana al Land Art, entiende que la naturaleza no es un mero soporte, sino un elemento activo que completa la obra con su movimiento y su vitalidad. Cada proyección invita a la calma y a la contemplación, estableciendo un puente entre lo tangible y lo intangible. “Queríamos que fuera un lugar experimental, donde el arte se cruza con la naturaleza. Está diseñado para ser sentido más que explicado”, explica Andrea Sánchez, cofundadora de Estudio Laterna.

Arte, naturaleza y reflexión en Estudio Laterna

La exposición, comisariada por Sánchez y el equipo curatorial SmithVaitiare, refleja la filosofía de Estudio Laterna: un espacio donde el arte, la naturaleza y la reflexión conviven sin jerarquías. Fundado en 2023, este proyecto ha convertido Santa Gertrudis en un punto de referencia para el arte contemporáneo y el paisajismo en Ibiza. Más allá de ser una galería, Estudio Laterna es también un jardín experimental y una concept store que ofrece un cuidado escaparate de diseño y creación artística.

Islands of Consciousness: Molecules, Meditation, and Now permanecerá abierta al público hasta septiembre, ofreciendo a visitantes y residentes la oportunidad de adentrarse en un diálogo único entre pintura, luz y naturaleza. Una cita imprescindible para quienes buscan vivir el arte no solo con la mirada, sino también con el cuerpo y la mente.

Pilar y Eduardo Cosentino, los anfitriones.
Por MARCO DE PABLOS
Fotografía ÁNGEL VINUESA

Ocho años. Ocho familias. Ocho formas de habitar la arquitectura. Desde la azotea del emblemático edificio que ocupa Cosentino City Madrid, cuyas puertas se abrieron por primera vez en 2017, celebramos algo más que arquitectura: celebramos la transmisión de una herencia convertida en pasión. Bajo la atenta mirada de un cielo que ha visto crecer la ciudad, y con ésta como testigo, se cruzaron generaciones, ideas y formas de entender una misma profesión.

Hace ocho años, la principal arteria de la capital daba la bienvenida a un nuevo vecino. Procedente de Almería, Cosentino llegaba a la gran urbe para establecerse en uno de los tramos más vibrantes de los más de seis kilómetros que conforman el Paseo de la Castellana. El número 116 de esta emblemática vía es hoy un punto de encuentro —y también de partida— para interioristas, arquitectos, profesionales del diseño y particulares que buscan, y rara vez no encuentran, los mejores materiales para dar forma y vida a los proyectos más ambiciosos que se les confían.

Prácticamente una década después el gran coloso sigue en pie, coronado por un imponente letrero en la parte superior del edificio y firme en su base, donde late con fuerza e inspira en cada visita, muestra y evento —esos que esta cabecera conoce muy bien. A lo largo de estos años, innumerables estudios han cruzado el umbral de su puerta acristalada, dando pie a este reportaje: ocho generaciones del interiorismo y arquitectura. Algunas de las mejores figuras del panorama nacional se reúnen bajo el cielo de Madrid y la insignia de Cosentino, que, durante todo este tiempo, los ha visto crecer.

La meteorología acompaña y el azul domina sobre las cabezas de los asistentes, que giran 360 grados, aprovechando la privilegiada panorámica que ofrece este enclave. Desde allí, Madrid se despliega en todas direcciones: desde la Torre Picasso hasta la sierra de Guadarrama; el estadio Santiago Bernabéu mediante, encargado de aportar un valor único a la estampa de los López-Chicheri, los primeros en llegar.

De izq. a der.: Miriam Klingenberg, Tristán López-Chicheri y Carlota López-Chicheri.

Tristán, quien lidera L35 Architects, estuvo flanqueado por su esposa, Miriam Klingenberg, y su hija Carlota. Juntos representan un núcleo familiar y profesional al frente de uno de los estudios de mayor envergadura y proyección del país. La firma encarna una combinación de experiencia y visión, reflejada en proyectos de gran escala e impacto. No es casualidad que una de sus obras más aclamadas sea la renovación del feudo del Real Madrid, un símbolo del legado arquitectónico que están dejando no sólo en la capital, sino en todo el país —entre sus proyectos más recientes, también se encuentra la transformación del estadio de la UD Las Palmas en Gran Canaria. En palabras del propio Tristán: “En Cosentino puedes ver, tocar, buscar todo lo que quieras y con una atención estupenda. Y, además, al lado del Bernabéu… ¿qué más se puede pedir?”.

De izq. a der.: Paty Pombo, Patricia Suárez y Alejandra Pombo.

Las siguientes en acudir a la llamada fueron Alejandra y Paty Pombo, acompañadas por su madre, Patricia Suárez, todas con una inconfundible media melena rubia y ondulada que refleja su estilo distintivo. Ambas comparten no solo el apellido, sino también una profunda pasión por el interiorismo. Aunque han seguido caminos profesionales distintos, tanto la una como la otra, se han consolidado en el sector con proyectos muy personales y de gran proyección. Alejandra ha dejado huella en algunos de los espacios gastronómicos más icónicos, mientras que Paty ha apostado por un enfoque más boutique, con propuestas que destacan por su elegancia y sensibilidad estética. Su vínculo con esta  firma de superficies, a las que consideran “una prolongación de sus estudios”, refleja la gran relación que ha crecido a lo largo de los años, llegando a considerarlos “una doble familia”.

Desde Córdoba, aunque también con sede en Madrid, llega COMAD Arquitectos, un estudio liderado por Beatriz y Teresa Enríquez. Tres voces —pues la tercera la conforma su padre y maestro—, un mismo pulso creativo que entiende la arquitectura desde la colaboración, la continuidad y una visión compartida. En su trabajo, la forma y el fondo se conjugan con naturalidad, algo que queda reflejado en cada una de las instantáneas tomadas. Para ellas, Cosentino representa el “diseño puro”. Coinciden con los Touza, el estudio formado por Julio Touza Rodríguez y su hijo, Julio Touza Sacristán; padre e hijo que comparten, además de nombre, profesión y una manera de entender la arquitectura como herramienta para construir ciudad. Su propuesta combina visión, oficio y carácter, en un legado que no se repite, sino que se reinventa con cada generación.

Beatriz y Teresa Enríquez, de COMAD Arquitectos, junto a su padre y mentor.

Julio Touza, padre e hijo.

La familia Rubio-Carvajal también está presente. Cinco varones, capitaneados por Carlos, acuden en representación de una saga donde la arquitectura se entrelaza con el arte, la historia y el urbanismo. Su trayectoria abarca desde los trazos más clásicos hasta enfoques contemporáneos, con una presencia constante en estudios, museos y desarrollos urbanos. Este apellido reúne talento, sensibilidad y una mirada transversal que trasciende generaciones. De la empresa almeriense, destacan su capacidad para integrar vanguardia y elegancia: “mucha modernidad y mucha distinción son algunas de sus características clave”, sin obviar “la innovación y diseño”.

“En Cosentino nos sentimos como en casa. Siempre nos cuidan muchísimo”, asegura Adriana Arranz Sobrini, hija de Paloma Sobrini, quien fuera directora general de Arquitectura y Conservación del Patrimonio del Ayuntamiento de Madrid. Adriana ha seguido los pasos de su madre al frente del estudio Galán Sobrini Arquitectos, que lidera junto a Cristina Chaves. Y es que el trabajo de madre e hija combina compromiso con la historia, elegancia en el presente y visión de futuro. Arquitectura con alma patrimonial y cultural que se refleja tanto en cada uno de los entornos planteados.

Algo similar sucede con Teresa Sapey y su hija Francesca, quizás las más atrevidas de este cónclave de la construcción y el diseño. Ellas comparten una mirada emocional del espacio y una actitud sin miedo al color, la provocación y el pensamiento libre. Reafirman con cada proyecto que la arquitectura también puede ser un acto de belleza, irreverencia y pasión, del que dejan constancia en cada visita que realizan al número 116 del Paseo de la Castellana, del que dicen es “un lugar de inspiración a través de los materiales, profesionales, amigos y compañeros”.

Los Rubio-Carvajal, capitaneados por Carlos, en el centro de la fotografía.

Adriana Arranz Sobrini y Paloma Sobrini.

Francesca y Teresa Sapey.

El broche de oro lo ponen los anfitriones de este encuentro: Pilar y Eduardo Cosentino. Porque la arquitectura se transforma, pero hay algo que permanece: el legado. Ellos representan una saga familiar que ha convertido la innovación, el diseño y la materia en un lenguaje compartido por creadores de todo el mundo. Desde Almería, su apellido no solo impulsa la arquitectura, sino que la moldea, la inspira y la proyecta hacia el futuro. Lo saben bien todos y cada uno de los presentes en esta celebración inolvidable —y, en parte, también temeraria—, porque ocho años no se cumplen todos los días. Y, puestos a seguir soñando, hay que hacerlo en grande.

Madrid se convierte este verano en el epicentro de un diálogo entre arquitectura, arte y emoción gracias a “Brasilia 65: visiones en un sueño geométrico”, la exposición del fotógrafo asturiano Juan Carlos Vega que celebra el 65 aniversario de la fundación de la capital brasileña. La muestra, organizada por el Instituto Guimarães Rosa y la Embajada de Brasil, puede visitarse en la Fundación Pons (Calle de Serrano, 138) hasta septiembre, perfilándose como la cita cultural imprescindible de la temporada.

Líneas, curvas y movimiento

La propuesta de Vega dista mucho de ser una simple colección fotográfica, ya que la monumentalidad de la obra de Oscar Niemeyer, la visión urbanística de Lucio Costa y el arte paisajístico de Burle Marx, así como la delicadeza del ballet, su otra gran pasión, se entremezclan con un sinfín de experiencias sensoriales. En sus imágenes, el cuerpo humano se convierte en un trazo vivo, una figura en movimiento que dialoga con algunos de los espacios más icónicos de Brasilia.

El resultado es un lenguaje visual innovador que, además de capturar la arquitectura, la humaniza y añade una dimensión poética que transforma la percepción de la ciudad.

Nueve viajes y una conexión vital

Desde enero de 2021, Vega ha visitado Brasilia en nueve ocasiones. Esta relación con la ciudad va más allá de la fotografía: «Nuestras líneas del tiempo se cruzaron y cada dos años lo conmemoramos. Brasilia nació un 21 de abril de 1960, yo el 23, ambos somos Tauros, terrenales y volátiles», manifiesta el autor de la exposición.

Esta conexión le llevó a presentar su trabajo en lugares emblemáticos de Brasil, como el Instituto Cervantes de Brasilia, la Casa de Chá y la Casa Thomas Jefferson, además de clausurar en 2024 la celebración del 200 aniversario del Senado Federal de Brasil, coincidiendo con los dos siglos de la invención de la fotografía.

Una experiencia inclusiva y multisensorial

Uno de los aspectos más innovadores de “Brasilia 65” es su compromiso con la accesibilidad. Gracias a la inclusión de paneles en braille y fotografías en relieve, las personas con discapacidad visual pueden “tocar” las imágenes y sentir su composición. “Hace tres años desarrollamos el relieve, cuando tuve en mis manos la primera, pensé, está es un presente para la Infanta Margarita (ciega de nacimiento), al entregársela en un acto de la Fundación Hispano Británica me dijo: «Gracias por nosotros»”, recuerda Vega.

Además, las sillas Ibiza de Alexandra, intervenidas con imágenes del Teatro Nacional, se han transformado en las “sillas Brasilia”, fusionando arte, diseño y fotografía.

Un estreno multitudinario en Madrid

El pasado 8 de julio, la Fundación Pons acogió una inauguración que reunió a casi 300 invitados entre diplomáticos, arquitectos, coleccionistas y figuras del mundo cultural y empresarial. El embajador de Brasil, Orlando Leite Ribeiro, inauguró con sus palabras la exposición junto a María Jesús Magro, directora del espacio.

Entre los asistentes destacaron personalidades como Sonsoles Díez de Rivera, con una especial relación con Juan Carlos; Eloy de la Pera; Luiz Claudio Temudo (ministro de la Embajada de Brasil); la embajadora Vera Cintia Álvarez (cónsul general de salida a Francia); Álvaro Brandao Cesar; los embajadores de Suiza y Filipinas; así como magistrados del ámbito judicial como Santiago Pedraz, Carolina Ruis, Manuela Fernández Prado y Dolores Hernández. También destacó la presencia de representantes de la Nobleza Asturiana, como Alfredo Leonard, y del Instituto de Estudios Históricos Bences y Valdés de Asturias, del que Vega fue nombrado académico de la historia el pasado marzo.

De la Comunidad de Madrid asistió Manuel Rodenas, y del Ayuntamiento de Madrid Primo Sanmartín y David García Núñez. En el ámbito de la arquitectura e interiorismo, eje fundamental de la exposición, acudieron referentes como Paloma Sobrini, Paloma Gómez Marín, Erico Navazo, Héctor Ruiz, Kuosing y José Arroyo.

Del mundo del arte acudieron la galerista Ana Serratosa junto a su marido desde Valencia, Juan de Manuel, Viçens Pascual, Sol Montes, así como Will Rosenberg desde Nueva York. La danza estuvo representada por Ricardo Cue y Carlos Taravillo.

En el ámbito diplomático, asistieron Begoña de Ólza y Antonio López de Ávila, director de Innovación Turística de la ONU, junto a Luis García y Pablo Echeverría, todos coleccionistas de las obras de Vega.

Un puente entre España y Brasil

Esta exposición no solo celebra la arquitectura de Brasilia, sino que también refuerza los lazos culturales entre Brasil y España. Respaldada por instituciones como la Cámara de Comercio Brasil-España o el Foro Empresarial de Madrid, la muestra demuestra cómo el arte puede convertirse en un puente entre dos tradiciones que dialogan a través de la imagen.

Durante el mes de septiembre, Juan Carlos Vega ofrecerá visitas guiadas en las que los asistentes podrán descubrir de primera mano las historias y emociones detrás de cada imagen. Porque “Brasilia 65” es la exposición que invita a recorrer una ciudad soñada, a través de la mirada de un fotógrafo que ha hecho de su relación con Brasilia un viaje íntimo y universal.

La royal más mediática vuelve a marcar tendencia y esta vez lo hace sobre cuatro ruedas. Victoria Federica ha elegido el nuevo Defender OCTA Black, la versión más potente, exclusiva y atrevida del icónico todoterreno de Land Rover, que combina lujo extremo, personalización y un inconfundible espíritu rebelde.

Diseño audaz en negro absoluto

El Defender OCTA Black lleva la estética todoterreno a otro nivel gracias a su acabado completamente negro. Con hasta 30 elementos exteriores en Gloss Black o Satin Black, llantas de hasta 22 pulgadas y detalles exclusivos como el anagrama oscurecido de Land Rover, este modelo impone presencia en cualquier escenario.

Interior de lujo y tecnología de alto nivel

Por primera vez, Defender incorpora un interior de piel semianilina Ebony con Kvadrat™, que aporta un tacto suave, texturas exclusivas y pespuntes decorativos. Además, cuenta con asientos Body and Soul Seats, desarrollados junto a SUBPAC™, que permiten sentir la música gracias al sistema de sonido envolvente Meridian™ de 700 W.

Potencia sin límites y espíritu roquero

El Defender OCTA Black es el Defender más potente de la historia, con un motor V8 biturbo Mild-hybrid de 635 CV, suspensión 6D Dynamics y un modo OCTA específico para conducción todoterreno extrema. Además, el modelo es el vehículo oficial de la gira Oasis Live ’25, reafirmando su carácter irreverente y su conexión con la cultura roquera.

Un coche para quienes buscan exclusividad

Con su presencia imponente, acabados premium y tecnología avanzada, el nuevo Defender OCTA Black redefine el concepto de lujo aventurero. No es casualidad que Victoria Federica haya convertido a este modelo en su nuevo aliado sobre el asfalto.

Por MARCO DE PABLOS

En ocasiones, las grandes ideas nacen en los momentos más cotidianos. Así ocurrió con Galatea, una firma de joyas que tomó forma en casa de una abuela, entre meriendas y recuerdos que huelen a infancia. “Estábamos merendando y hojeando viejas fotografías familiares cuando encontramos una imagen de Clara, de pequeña, vendiendo las joyas de nuestra abuela en un mercadillo del pueblo. A partir de ahí surgió la conversación: ¿y si unimos fuerzas para crear algo juntos?” Esa fue la pregunta que, hace ya algunos años, se hicieron Clara y Arturo Ranz, dos hermanos que hoy también son socios, unidos por una visión común convertida en realidad. La intuición no les falló.

Ser hermanos, ser socios

Su historia no se entiende el uno sin el otro, como la vida misma. Clara es heredera del gusto y el saber hacer de su abuela diseñadora, mientras que Arturo, quien con apenas 16 años ya gestionaba tiendas online y veía en el e-commerce un terreno fértil para construir algo propio, domina con soltura los hilos invisibles de la red. “Lo que más nos movía en ese momento era la ilusión. Queríamos emprender, crear algo desde cero, algo que nos representara y con lo que nos sintiéramos identificados. Fue una decisión muy impulsada por nuestras ganas, por la confianza en nuestras capacidades y, sobre todo, por la emoción de continuar con un legado familiar”.

De esta forma, Galatea entra en escena. Joyas que no se dejan arrastrar por la urgencia de las tendencias, sino que apuestan por la calidad, el diseño y producción Made in Spain, y la atemporalidad, manteniéndose fieles a los principios y valores de sus creadores. Unos valores que, en ocasiones, no han sido idénticos, porque emprender en familia también tiene sus luces y sus sombras.

«Queríamos emprender, crear algo desde cero, algo que nos representara y con lo que nos sintiéramos identificados»

Aun así, la confianza fue siempre el punto de partida. “Sabíamos que formábamos un buen equipo”, aseguran. Aunque no todo fue fácil. Al principio convivían y trabajaban juntos, sin apenas fronteras entre lo personal y lo profesional. “Nos costó encontrar ese equilibrio, pero con el tiempo aprendimos a separar ambos mundos. Hoy entendemos perfectamente cuándo somos hermanos y cuándo somos socios”.

“Nunca dejamos de confiar en nuestra capacidad ni en la visión que teníamos para Galatea”, recuerdan ambos. Y eso que no fueron pocas las voces que les advirtieron de los riesgos de emprender, especialmente a su edad. “Lo más difícil ha sido lanzarnos a este proyecto completamente solos, sin un equipo detrás ni un colchón económico que nos respaldara”. Desoyeron las advertencias y siguieron adelante. Hoy, echando la vista atrás, tienen claro cuál ha sido su mayor logro: “Honrar el legado de nuestra abuela. No hay mayor satisfacción que verla feliz y orgullosa de lo que estamos consiguiendo”.

Un futuro diseñado a base de pasado

Las reminiscencias hacia su infancia y la huella imborrable de la familia siempre han estado presentes, incluso en el propio nombre del proyecto, inspirado en la yegua que Clara montaba durante su niñez. Un ADN tejido con mimo, que ha alcanzado el éxito gracias a “una propuesta de valor clara, una estrategia de marca muy cuidada y un profundo conocimiento del entorno digital”. “Apostamos desde el primer momento por un modelo digital y por apoyarnos en perfiles con gran influencia en redes sociales”, comenta. Su última colección lo demuestra.

Saona Collection” vio la luz hace apenas unas semanas. Es la gran apuesta de la firma para este verano. La colección la componen 17 piezas exclusivas que combinan el oro, la plata y una cuidada selección de minerales preciosos. Tal ha sido su acogida que en muchos de los diseños ya reza el cartel de sold out. Rocío Laffón, Lucía Poyan y la propia Clara, quien acumula más de 120 mil seguidores en redes sociales, han sido las protagonistas, junto a las joyas, de la campaña más reciente. Una elección que refuerza el compromiso de la marca por adaptar su producto y su narrativa a la era digital.

De izquierda a derecha: Rocío Laffón (@rochilaffon), Clara Ranz (@clararnzz) y Lucía Poyan (@luciapgg).

En colecciones anteriores se han sumado otros rostros como Lola Lolita o Aitana Soriano, perfiles considerados “clave para amplificar el mensaje y los valores de Galatea”. Porque, como explican: “No se trata solo de alcance, sino de afinidad. Buscamos colaboraciones con creadoras que realmente conecten con nuestra esencia y compartan una forma auténtica de comunicar.” “Más que colaboraciones, buscamos relaciones a largo plazo con embajadoras que puedan crecer con nosotros”, concluyen.

«Lo más difícil ha sido lanzarnos a este proyecto completamente solos, sin un equipo detrás ni un colchón económico que nos respaldara»

Una propuesta sólida, coherente y con un futuro prometedor, lleno de objetivos claros. Desde consolidar su canal online hasta lanzar una línea de productos personalizables y explorar su entrada en marketplaces o canales físicos seleccionados. Todo ello con el fin de convertir Galatea en una experiencia cargada de significado. No les costará lograrlo, pues, como suele decirse, nunca hay que olvidar quién eres y de dónde vienes, y ellos no lo han hecho.

Entrevista CARLOTA LÓPEZ-CHCHERI

Fotografía JUAN CARLOS VEGA

Agradecimientos GRAN HOTEL INGLÉS

Desde que era niña, Eva Longoria supo que el diseño formaría parte de su vida. Con un padre arquitecto y una madre diseñadora de interiores, aprendió a observar el mundo a través de los espacios. Hoy, tras más de tres décadas en Rockwell Group, Eva no solo ha dejado su huella en proyectos icónicos alrededor del mundo —como el JW Marriott Madrid o The Prince Gallery en Tokio—, sino que también ha construido una filosofía creativa basada en la empatía, la narrativa y el trabajo colaborativo. 

Eva, tu relación con el diseño comenzó desde muy pequeña gracias a la influencia de tus padres. ¿Qué recuerdos de esa infancia crees que despertaron tu sensibilidad hacia los espacios?

Mi padre era arquitecto y mi madre, diseñadora de interiores. Desde pequeños, cada vez que viajábamos, siempre estábamos observando la arquitectura, los espacios interiores, el arte y, por supuesto, visitando museos. Los domingos eran sagrados para ir a los museos; era una costumbre que mi padre no perdonaba.

Experimentar los lugares a través del diseño—ya fuera un restaurante con carácter o una vivienda bien pensada—fue algo que marcó profundamente mi manera de entender el mundo.

De niña pensaba que quería ser veterinaria (quizá por eso tengo tanta conexión con mi perro), pero pronto me di cuenta de que no podría enfrentarme al sufrimiento de un animal. A partir de ahí, lo de dedicarme a la arquitectura y al diseño fue casi natural. Nunca me lo cuestioné: simplemente supe que ese era mi camino.

Elegiste estudiar en Parsons, una escuela con una gran reputación. ¿Qué te llevó a tomar esa decisión y cómo impactó esa etapa en tu forma de entender el diseño?

Mi padre había estudiado y trabajado en Estados Unidos y fue él quien más me animó a seguir ese camino. Fui a visitar Parsons y me enamoré al instante: de la universidad, de la ciudad, y de toda la experiencia de descubrir el diseño a través de la mirada urbana.

«Experimentar los lugares a través del diseño fue algo que marcó profundamente mi manera de entender el mundo»

Además, tenía un amigo muy cercano, David Belle (de Beyer Blinder Belle), que fue clave en ese momento. Él me animó a solicitar unas prácticas en Rockwell Group, y eso marcó un punto de inflexión en mi trayectoria.

Después de tener tu propio estudio durante una década, decidiste volver a Rockwell Group. ¿Qué te impulsó a regresar? ¿Qué cambió en ti durante ese tiempo fuera?

Cuando dejé Nueva York y volví a la realidad de dirigir mi propio estudio, entendí que trabajar en Rockwell Group era una oportunidad para trabajar con clientes y proyectos increíbles. Tener mi propio estudio era fantástico, pero los proyectos eran de una escala diferente. 

Ya son más de 30 años dentro de Rockwell Group. En este recorrido, ¿qué has aprendido de ti misma como profesional y como persona?

Siempre quiero aprender de otras personas y me encanta la idea de estar rodeada de gente más talentosa que una misma y que te reta constantemente. Es muy inspirador ver cómo llegan jóvenes arquitectos y diseñadores al estudio con la misma pasión por el diseño que yo tengo.

«Es muy inspirador ver cómo llegan jóvenes arquitectos y diseñadores al estudio con la misma pasión por el diseño que yo tengo»

Hoy en día, cuando empiezas un nuevo proyecto, ¿qué es lo que más te inspira? ¿Notas que esa fuente de inspiración ha cambiado a lo largo del tiempo?

Lo que me inspira sigue siendo lo mismo de siempre: investigar y escuchar al cliente y a las personas que van a utilizar los espacios que diseñamos. 

¿Cómo definirías tu enfoque personal al diseñar un espacio? ¿Hay algún principio o valor que nunca estás dispuesta a comprometer?

Nunca diseñamos algo por diseñarlo. Cada elemento de un proyecto tiene que estar conectado con la narrativa general, con la historia que estamos tratando de contar y la sensación que queremos que el cliente o la audiencia se lleven. 

Has trabajado en lugares tan distintos como Madrid o Tokio. En proyectos como el JW Marriott Madrid o The Prince Gallery Tokyo, ¿cómo lograste adaptar la esencia de Rockwell Group a contextos culturales tan diversos?

No tenemos un estilo propio ni seguimos tendencias. Nuestro objetivo para cada proyecto es crear una historia tan rica y con tantas capas como una obra de teatro,  y dar forma física a esa historia utilizando todos los recursos y colaboraciones posibles.

«Nuestro objetivo para cada proyecto es crear una historia tan rica y con tantas capas como una obra de teatro»

El contexto es esencial en cada espacio que diseñamos. Siempre empezamos dedicando tiempo al cliente para comprender el trasfondo del proyecto y su intención. Necesitamos analizar cada elemento contextual: el lugar, la historia, la cultura, el cliente y, especialmente, el momento en el que se desarrolla el proyecto.

Mirando hacia atrás, ¿hay algún proyecto que consideres especialmente significativo o transformador para ti?

El hotel JW Marriott en Madrid, inaugurado en 2023, fue un proyecto muy importante para nosotros, que exigió una forma de diseñar profundamente inmersiva. Tiene una narrativa muy potente. Ubicado en la Plaza de Canalejas, en pleno distrito Centro de Madrid, es el primer establecimiento de la marca JW Marriott en España. El proyecto consistió en la rehabilitación de un edificio histórico.

La propuesta para Madrid se concibió como un oasis de calma en contraste con la energía vibrante del centro de la ciudad y su enorme riqueza cultural. Todo el hotel transmite una sensación residencial, desde el vestíbulo hasta las zonas comunes y las habitaciones. Una paleta cálida y neutra marca el tono en todos los espacios, restauramos y pusimos en valor varios elementos originales del edificio histórico.

Estamos en el Gran Hotel Inglés de Madrid, un espacio que diseñaste junto a tu equipo. ¿Qué significa para ti este proyecto en particular? ¿Qué destacas de él?

Fue nuestro primer hotel importante en Madrid y fue increíble porque era el segundo hotel más antiguo de la ciudad, inaugurado en 1886, su estado era de abandono. Así que fue muy gratificante devolverlo a su esplendor. Desarrollamos una relación muy cercana con el cliente, Hidden Away Hotels, y hemos diseñado dos hoteles más para ellos: Posada Terra Santa en Mallorca y Seda Club en Granada.

Liderar un equipo creativo no es tarea fácil, especialmente en un entorno exigente como este. ¿Cómo es tu estilo de liderazgo y qué buscas fomentar en tu equipo?

Intento animar a nuestro equipo a ser curioso y abierto y a buscar inspiración en todas partes. 

Y por último, si miras hacia el futuro… ¿Qué legado te gustaría dejar, tanto dentro de Rockwell Group como en el mundo del diseño en general?

Me gustaría dejar un legado de amabilidad y alegría en el diseño. Me encanta venir a trabajar cada día. La oficina se siente como una gran familia y disfrutamos de lo que hacemos. Creo que eso se refleja en el trabajo que desarrollamos y, a su vez, genera experiencias únicas y llenas de alegría para los demás.

Fotografía ROBERTO MAROTO
Texto JAZZ VILLÁ
Peluquería Jazz Villá Y&Y HAIRSTYLE
Estilismo Jazz Villá TENERIFE MODA & PIAZZA COMUNICACIÓN
Asistente de fotografía NEREA PADILLA
Agradecimientos DOIMO CUCINE – CUOCO SPAZIO

FEARLESS se marcó una penúltima cena diferente, de las que hacen historia. Es verano, hace calor, y este encuentro estuvo muy hot. Hubo dos claros protagonistas: Jazz Vilá y un alimento tan natural como irreverente: los huevos. Sí, los huevos. Así, sin filtros. Una combinación explosiva que se ganó hasta a los más finos del lugar. Críticos de paladar exquisitos, rendidos ante el sabor de lo auténtico. Y lo mejor de todo, como en las grandes series de culto, esto no termina aquí. Porque cuando algo es bueno de verdad, se merece un ‘Continuará’…

Regresar a Madrid, es regresar a casa, regresar a los amigos y regresar a mis 20 cuando todavía no estaba soterrada la M-30. Esta volvió para llevarme al mítico Palacio de la Prensa para disfrutar el último capitulo de ‘Mariliendre’, la serie creada por Javier Ferreiro y producida por los Javis (Sumacontent) para Atresplayer. ¿No la has visto? Pues a qué esperas.

Bueno, a lo que vamos, que siempre que vuelvo hay reencuentros y sorpresas; como los huevos kinder,  porque  en esta ciudad uno nunca se siente solo. Todos somos como yemas acompañados de su clara, y si sabes bien dónde está el aceite y la sartén, terminas con una buena tortilla de gente con clase y no cualquier clase de gente.

Así, batiendo y batiendo llegué a Doimo Cucine-Cuoco Spazio, una kitchen-store al punto, capitaneada por Borja Esteras. A él, le encanta tirar huevos al aire, así que le encantó la idea de reunir a mis amigos de siempre y otros que llegaron para siempre en su espacio, porque decirte quiero que en su espacio tienen hasta lámparas en forma de hue…. Ya sabes.

Jazz Villá con chaleco en tono malva de JOSÉ ACOSTA.

Mariano Peña fue el primero en llegar, llegó antes que yo. Don Mariano, o debería decirle Señor Peña…Mariano sin más cáscara está bien. Este sí que sabe coger la sartén por el mango. Lo conocí el año pasado, justo rodando ‘Mariliendre’, -la series unen- allí coincidimos y fue un conexión total. Esa misma noche lo convencí para que se viniera a Cuba, conmigo y con Melanie Olivares, en una aventura que lleva su propia crónica. En el avión de Madrid a La Habana, una azafata no se separaba de un paño y eso nos inspiró, así nació nuestra versión del paño de la Verónica. Ahora tenemos hasta un sticker alusivo. Desde entonces nos hablamos, hacemos planes para trabajos futuros y sobre todo nos reímos, porque su sentido del humor y su humor inteligente son cosa de gallo sabio que sabe dónde pone la gallina el huevo.

Siguen llegando invitados. Y es que hace unos años tuve una musa-amiga que se fue por el mar, se llamaba Broselianda. Pensé que jamás volvería a toparme con una mezcla tan particular de energía, sentido del humor y clase. Pero soy un chico con suerte, por eso cuando Eli, ‘la Comadre’, me propuso a Blanca Romero para venir al viaje a Cuba le dije que sí, porque sin conocerla mi alma ya intuía la suya. La primera vez que hablamos por teléfono me contó que tenía un recuerdo muy especial de su primer viaje a la isla y me habló con mucho amor de La Habana. Y a mí cuando me hablan con tanto amor de mis raíces me ganan. Así se ganó mi corazón para siempre y esa experiencia nos unió, porque ella tiene los huevos al punto: dice lo que siente, hace lo que le apetece y como un buen romero te condimenta la vida con belleza y buen gusto.

Sobre estas líneas, Jazz Villá luce una americana en color rosa de NÉSTOR RODRÍGUEZ.

Estaba yo al borde de los nervios, sin protagonista para mi primer largometraje como director, cuando Gabriel Blanco, amigo y manager me propuso a Mike Fajardo. Tres días antes de comenzar, y con dos huevos, el madrileño coge un avión a Miami y como si nos conociéramos de toda la vida se pone al lío. Era su primer protagonista en cine y tenía mucha ilusión. Eso es algo característico de él y una de las cosas que más admiro, siempre tiene ilusión. Cuando estrenamos la película en Cuba, allí se plantó y conquistó a media Habana, porque el niño no es cáscara de huevo. Así que lo ame, lo amo, lo amaré y si les cuento todo esto, es porque sigo a Mike.

Aunque no parezca, estos dos personajes son cubanos de nacimiento, de plátanos tostones y un buen mojito. A mi izquierda está el de los ojos azules, el Peter Pan (Pride en su apellido real) pero yo le digo así porque es como el niño de ‘Nunca Jamás’, siempre una fantasía. Nos presentó nuestra amiga en común Ana de Armas hace ya algunos años, no diré cuántos para no romper la magia, pero ella sabía que si alguien podía abrir las puertas de Madrid era él, porque conoce todas las llaves y el candado de la noche. Desde entonces somos como Tommy Lee y Will Smith en ‘Men in Black’, un equipo de película, porque esta ciudad no es lo mismo sin él.

A mi derecha Marcos Trueba, arquitecto y sibarita, siempre rodeado de lo mejor por eso teníamos buenos amigos en común y nuestros nombres resonaban pero no se daba el encuentro. Hasta que se rompió el huevo y planificamos una cena en su bello apartamento madrileño. El encuentro se dio, nos divertimos, hicimos historias de vida y ahora nos actualizamos de vez en cuando porque a los dos nos gusta una buena vajilla Limoges. Él es de los que aportan al buen gusto de la vida, porque hay que rodearse de gente así, como Marcos, que construya.

Entre uno y otro se me ha pasado el tiempo y se me han puesto los huevos duros. Por ahora no tengo tiempo para más pero quién sabe si la gallina pone más, porque FEARLESS todo lo puede y yo siempre volveré a Madrid, tengo nueva serie por estrenar y otros secretos que contar.

¡Besos de merengue y caña!