El estudio dirigido por Silvia Trigueros firma una profunda transformación en una vivienda de nueva obra situada en la calle Hermosilla, en pleno Barrio de Salamanca. El piso, de unos 70 m², contaba con dos dormitorios, dos baños y un espacio completamente abierto que unía entrada, salón, comedor y cocina. Sus propietarios, que utilizan esta residencia como segunda vivienda durante sus estancias en Madrid, buscaban convertir un espacio frío y poco acogedor en un hogar cálido, sofisticado y funcional.

La interiorista asumió el reto de aportar privacidad y carácter a una distribución excesivamente diáfana, además de reducir el protagonismo de la cocina, que quedaba expuesta desde la entrada. Para ello, el estudio desarrolló una intervención basada en mobiliario a medida, soluciones de almacenaje invisible y una lectura espacial más equilibrada.

El papel esencial del estilismo

El proyecto alcanza su máxima expresión gracias al trabajo de estilismo de Cristina Rodríguez Goitia, cuyo criterio estético potencia la intención de cada estancia. Su selección de objetos, arte, textiles y detalles decorativos aporta cohesión visual y emocional, reforzando la personalidad contemporánea del espacio y dotándolo de un refinamiento cálido.

Rodríguez Goitia consigue que la vivienda respire armonía a través de piezas bien escogidas, equilibrando texturas, tonos y materiales que dialogan con la arquitectura interior concebida por Trigueros. Su trabajo resulta clave para lograr esa atmósfera afrancesada, sofisticada y personal que los clientes buscaban.

Clásico afrancesado con un enfoque contemporáneo

La propuesta de Trigueros articula un clasicismo actualizado mediante molduras en paredes y techos, rodapiés altos y la presencia de espejos ahumados y detalles en negro y dorado. La estilista refuerza esta narrativa visual incorporando arte moderno, piezas singulares y elementos cálidos que otorgan profundidad y equilibrio.

La iluminación técnica, diseñada íntegramente para el proyecto, permite que la casa cambie de carácter a lo largo del día. Por la noche, el juego entre luces indirectas, sombras y lámparas auxiliares —cuidada selección de Rodríguez Goitia— genera un ambiente íntimo que acompaña la funcionalidad del espacio.

Una cocina rediseñada para integrarse

La cocina original, completamente blanca y muy visible, daba poca identidad al conjunto. El estudio la sustituyó por mobiliario a medida en tonos cálidos, integrando electrodomésticos y almacenamiento en una librería lacada en verde gris con revestimiento de madera natural en la trasera. Esta pieza, diseñada de forma muy especial, cumple un papel estético y funcional fundamental dentro del proyecto.

Estancia principal, espacio infantil y zonas comunes

El salón incorpora una chimenea de vapor, textiles acogedores y una alfombra a medida diseñada por el estudio y realizada por Kaymanta, combinación a la que el estilismo suma piezas decorativas y paletas de color que acentúan la sensación de hogar.

El dormitorio infantil fue uno de los mayores retos del proyecto: en muy pocos metros debía albergar una cama doble y otra individual. Todo el mobiliario —litera triple, escritorios, estanterías y zona de uso diario— se diseñó a medida para optimizar cada centímetro, mientras Rodríguez Goitia aportó los textiles y elementos decorativos que lo llenan de calidez sin renunciar a la funcionalidad.

En la suite principal, el toque oriental que deseaban los clientes se consiguió mediante la combinación de vidrios con pan de oro, telas de Sicis y una composición estética afinada por la estilista, creando un ambiente sofisticado y envolvente.

Textiles y sensorialidad

Los textiles cobran especial relevancia tanto en el interiorismo como en el estilismo. Terciopelos negros y dorados, geometrías elegantes y fibras naturales aportan una mezcla de sofisticación y calidez que define la personalidad final del proyecto. La mano de Cristina Rodríguez Goitia resulta aquí decisiva para dotar a cada estancia de la textura emocional adecuada.

Créditos

Los arreglos florales que visten todas las estancias son obra de Atelier Sakura (@lateliersakura), mientras que las alfombras del salón–comedor y del dormitorio principal pertenecen a Kaymanta (@kaymanta). Las esculturas que destacan en la mesa de comedor son piezas de Maite Carranza (@maite.carranza). En el sofá del salón, los cojines con estampados geométricos pertenecen a Harlequín, distribuidos por Pepe Peñalver (@pepe.penalver), y los cojines lisos son de Lizzo. Las piezas cerámicas de la librería, así como las toallas, complementos de baño y el atrezzo de cocina, proceden de Zara Home, aportando una nota final de estilo y coherencia estética al conjunto.

Fotografía AMADOR TORIL

Fotografía ROBERTO MAROTO
Texto MARCO DE PABLOS
Estilismo NOELIA VILLABERDE
MUAH PATRIZIO NICCOLAI para Dior Beauty

España celebraba la mayor hazaña futbolística de su historia tras conquistar el Mundial de Sudáfrica, mientras artistas como Lady Gaga o Rihanna marcaban el pulso de la cultura pop y el movimiento hipster iniciaba lo que sería su gran apogeo. En medio de ese torbellino cultural y mediático comenzaba a abrirse paso una nueva generación, la primera verdaderamente nativa digital, conocida como Alpha.

Corría el año 2010, un punto de inflexión marcado por la llegada de Instagram, que rápidamente se consolidaría como una de las principales redes sociales del mundo. Bastaba con subir una imagen acompañada de hashtags. Lo que pocos imaginaban entonces era que esa práctica aparentemente trivial se transformaría, con el tiempo, en un auténtico modelo de vida, hasta el punto de hacer realidad aquello de “renovarse o morir”.

La intriga y el boca a boca fueron los motores que impulsaron la descarga de esta aplicación. Así le sucedió a Carla Hinojosa, hoy convertida en una de las grandes influencers del panorama nacional. “Fue en 2012, mientras vivía en Milán, cuando me abrí Instagram casi por curiosidad. Compartía mí día a día y, sin darme cuenta, empecé a crear una comunidad interesada en mi forma de vestir y en mi estilo de vida. Más tarde, en Londres, alrededor de 2013-2014, empecé a mostrar más, y todo fue fluyendo”.

Su perfil atesora más de 360.000 seguidores y sus publicaciones acumulan miles de likes, lo que le ha permitido estar exactamente donde siempre quiso. “Ni en mis mejores sueños imaginé poder vivir de la moda y la belleza”, confiesa. Se lo ha ganado a pulso, aunque en esta industria nada le pilla por sorpresa.

En la imagen de portada, Carla Hinojosa posa con Vestido de tul con plumas de ALICIA RUEDA ATELIER; sandalias de ROGER VIVIER; y pendientes de MARINA GARCÍA. Sobre estas líneas, vestido de lana y tafetán de BARO LUCAS, sandalias negras de JIMMY CHOO; y pendientes de oro esmaltado con flores y frutas de ROGER VIVIER.

Desde pequeña han resonado en su cabeza nombres de diseñadores, tejidos y pasarelas, y ha sido testigo tanto de los placeres como de los sacrificios que exige este mundo, capaz de dar mucho, pero también de arrebatarlo tras largas jornadas de esfuerzo. Su familia es propietaria de Brillant, una tienda multimarca de complementos en Barcelona, que, como ella apunta, “no solo nos dio de comer, sino que fue el reflejo del sacrificio de mis padres”. Muy en especial de su madre, Susi Rejano, quien, al igual que su hija, acumula en dicha plataforma una legión de adeptos. Sobre ella recuerda: “Lo hacía con el mismo amor que sigue teniendo hoy. Por eso, para mí, la moda siempre ha sido algo profundo. Es imposible no respetarla ni defenderla cuando has crecido viéndola así”.

Sin embargo, lo que más agradece es cómo la educaron dentro de ese entorno. “Mi madre nunca me crió como a una niña consentida. Me inculcó el valor del trabajo, de cuidar las cosas y de entender lo que hay detrás de una prenda bien hecha. Cada temporada me compraba tres conjuntos, siempre buenos, sí, pero solo tres, y me explicaba por qué. Me decía: ‘Tú eliges si son de Prada o de Zara, pero recuerda que lo importante es entender lo que hay detrás de lo que compras’”. Fue entonces cuando comprendió que la industria textil era mucho más que mera apariencia.

Carla también ha estado cerca de los desfiles desde temprana edad. “Mi madre y mi tía solían llevarme a los que se celebraban en España para comprar colecciones de las marcas que vendían y, más tarde, empecé a acompañarlas también a las Fashion Weeks de Milán y París”, recuerda. “Al principio iba como simple espectadora, una niña fascinada por un universo que observaba en silencio, sin imaginar que años después acabaría dedicándome profesionalmente a él”.

A los 21 años, con los estudios universitarios recién terminados, decidió involucrarse de lleno en el proyecto familiar, asumiendo la dirección del departamento de compras y el rol de buyer, uno de los puestos más mimados por las firmas cada temporada. Desde hace varios años, ocupa un lugar destacado en los front rows, ya como creadora de contenido, un logro que ha conquistado por mérito propio dentro de ese déjà vu constante que la ha acompañado desde sus primeros pasos.

Top negro de ELISABETTA FRANCHI; falda de tul de VICCOLO; botas altas en cuero negro de LONGCHAMP; y pendientes de MARINA GARCÍA.

Esa posición no solo le ha permitido vivir numerosas experiencias desde diferentes prismas, sino que también le ha brindado la oportunidad de presenciar el ayer y el hoy de una industria en constante movimiento. “Es verdad que todo ha cambiado. Hoy los desfiles son más espectáculo que antes. Se busca la viralidad, el impacto, lo que genera conversación. Y aunque forma parte de la evolución natural del sector, echo de menos esa esencia más íntima”, recalca. “Aun así, cuando las luces se apagan y el primer modelo pisa la pasarela, sigo sintiendo lo mismo que sentía de niña”.

En efecto, las cosas han cambiado y los creadores de contenido se han convertido, en muchos casos, en las gallinas de los huevos de oro para las marcas, aunque algunas voces apuntan a que esta fórmula tiende a debilitarse. Sobre ello, Carla añade: “No creo que estén perdiendo peso. Todo lo contrario. Yo consumo muchísimo contenido digital, especialmente a través de Instagram, y siento que los creadores aportan una mirada diferente a la moda, más cercana y dinámica. Los medios tradicionales han sabido adaptarse mucho al lenguaje que los creadores llevan años utilizando”, y sentencia: “Más que una pérdida de peso, yo diría que hay una saturación de voces, pero eso no significa que el creador tenga menos relevancia; simplemente hay más competencia, más ruido y más necesidad de aportar valor real. El papel del creador no se está perdiendo, sino madurando”. Ella es el mejor ejemplo.

«Llevo muchos años con la sensación de que esto, de algún modo, puede llegar a un fin»

– ¿Eres exigente contigo misma?

– Soy muy exigente conmigo misma. Mucho. Demasiado, diría. Soy muy profesional, y cuando algo no está perfecto, me cuesta desconectar, pero también creo que esa exigencia, en equilibrio, es lo que me ha traído hasta aquí.

Eso de lo que habla se percibió durante las más de cuatro horas que este shooting se prolongó. Al igual que su sencillez, otra cualidad de la que puede hacer gala. Entre salidas y entradas al vestíbulo del hotel Intercontinental de Madrid, con vestidos que limitaban su zancada, no perdió la sonrisa en ningún momento, aceptando todas las indicaciones que llegaban desde fotografía. Su cercanía con el equipo que se arremolinaba a su alrededor también fue palpable, desmontando mitos que suelen asociarse a quienes se dedican a las redes. Incluso nos hizo partícipes de un pequeño inconveniente con su lavadora. “No soy competitiva, ni materialista, ni superficial, aunque a veces la gente puede imaginarlo por mi entorno”, comenta, al mismo tiempo que detalla qué es lo que realmente valora a día de hoy. “La calma, la felicidad cotidiana y la sensación de irse a dormir en paz. Con los años  —añade— he entendido que eso es lo que de verdad importa: tener a los tuyos bien, disfrutar de lo que haces y vivir sin tanto ruido”.

Vestido rojo de corte sirena, drapeado en raso, de PRONOVIAS.

En relación a ese “ruido” que menciona, admite: “He aprendido que es importante protegerse. Exponerte demasiado significa dar demasiado espacio a la opinión ajena, y eso, a largo plazo, puede hacerte daño”. Lo que muestra en sus perfiles, según aclara, representa apenas un cinco por ciento de su vida real, y siempre se hace una pregunta antes de compartir algo: “‘¿Esto podría afectarme o malinterpretarse?’ Si la respuesta es sí, prefiero guardármelo”. “Una cosa es ser cercana y otra muy distinta, quedarse expuesta”, revela.

«Mi padre solía decir algo así como que somos esclavos de nuestras palabras y dueños de nuestros silencios, y con los años he entendido lo cierto que es. Prefiero que la gente imagine, especule o incluso invente antes que darlo todo a conocer»

“He tenido la suerte de construir una comunidad maravillosa y prácticamente no conozco el hate, quizá porque nunca he mostrado mi vida en exceso”. Sin embargo, sí le preocupan aquellas personas que buscan hacer daño a base de malinterpretar, sacar la parte negativa o juzgar sin contexto. “Inevitablemente, te acaba afectando. Por eso prefiero protegerme. Al final, elegir qué mostrar y qué guardar también es una forma de tener poder sobre tu propia historia, y eso, para mí, es esencial. Mi padre solía decir algo así como que somos esclavos de nuestras palabras y dueños de nuestros silencios, y con los años he entendido lo cierto que es. Prefiero que la gente imagine, especule o incluso invente antes que darlo todo a conocer”.

Carla lleva jersey de pico en hilo italiano, falda cruzada de satén con detalle de encaje y prenda superpuesta, todo de HUGO BOSS; y joyas de MARINA GARCÍA

“Puedes mostrarte real y humana, pero no hace falta compartir más de lo que se te pide ni exponer lo que pertenece a tu intimidad. Revelar fragilidad no es lo mismo que ser vulnerable públicamente”. Es justamente lo que termina pasando factura a muchos. “A veces lo veo en compañeras que están más expuestas que yo y me da pena, porque muchas son personas auténticas y espontáneas que simplemente han sido naturales frente a una cámara y, aun así, se les busca el fallo. Hay demasiada gente que utiliza nombres conocidos para hacerse viral, y eso lo único que hace es sembrar odio”.

Pese a ello, Carla recuerda: “Somos muy afortunados de poder vivir de algo que nos apasiona, pero también hay mucho esfuerzo detrás. Por culpa de ciertos perfiles que no comunican bien lo que hacemos, nuestra profesión puede percibirse como un ‘vivir del cuento’. Sin embargo, hay muchísima gente que trabaja con rigor, constancia y compromiso, y me gustaría que se viera esa parte. Después, que cada uno juzgue con conocimiento, no con prejuicios”. Lo cierto es que, con o sin motivos, ser influencer se ha convertido en una profesión muy observada, a la par que juzgada, pero la catalana reconoce serlo sin ningún tipo de problema, ya que “es la manera más sencilla de que la gente entienda mi trabajo. Eso sí, en mi caso lo vivo como un negocio muy serio: tengo un equipo, nóminas que pagar, horarios, oficinas, marcas a las que responder y un nivel de exigencia muy alto”.

Vestido corto en mikado con escote palabra de honor de PRONOVIAS; abrigo de pelo negro de MARÍA GOROF; sandalias de FERRAGAMO; y pendientes de MARINA GARCÍA.

En 2025 se cumplen quince años desde que Instagram irrumpió en nuestro día a día, transformando para siempre la manera de comunicarnos. No obstante, ella augura que “su forma actual está muy cerca de colapsar”. “Hay saturación, todo se parece demasiado. Llevo muchos años con la sensación de que esto, de algún modo, puede llegar a un fin”. Aun así, no le preocupa: “Tengo mis planes B y C funcionando desde hace tiempo”.

“Si a ser pija le llamas trabajar doce horas al día para construir lo que tienes, entonces, como diría mi madre, soy la más pija de España”

Y es que, durante trece de esos quince años, la prescriptora ha sido constante, pese a que a veces se confunda el hecho de que la moda sea una prioridad para ella con el haber nacido en una posición privilegiada. Tal y como manifiesta: “No es así. Nunca he sido millonaria, pero sí muy trabajadora. Vengo de una familia humilde, con valores muy sólidos y un enorme sentido del sacrificio. Nadie me ha regalado nada”. Y comenta: “Si a ser pija le llamas trabajar doce horas al día para construir lo que tienes, entonces, como diría mi madre, soy la más pija de España”.

Inspirada por Phoebe Philo, Olivia Palermo, Emma Watson, Naty Abascal… o, como no, por su figura materna, Carla Hinojosa confía en su intuición: “Siempre acierta”. El día de estas fotos solo le faltó enfundarse un traje, la prenda que le hace sentir verdaderamente cómoda, aunque nada sería igual sin la actitud. No faltó. Entre lo profesional y lo personal, orgullosa de haber encontrado a alguien que cree en ella, apoya y disfruta viéndola brillar, está viviendo su sueño: “Me siento la mujer más afortunada del mundo”. No hay duda de que todo sigue fluyendo y ella, al mismo tiempo, influyendo.

Agradecimientos HOTEL INTERCONTINENTAL MADRID

El Barrio de Salamanca sumó anoche un nuevo punto de encuentro para los amantes de la gastronomía y el diseño. Nota Blu New Brasserie, el reconocido concepto del grupo marbellí Casanis Group, celebró su cena de apertura con Eva Longoria como madrina del evento y un elenco de invitados que reunió a figuras de la cultura, la moda y la empresa.

Una apertura con sello internacional

El proyecto marca la llegada a Madrid de una marca que ha consolidado su prestigio en Marbella y recientemente en Doha, dentro del Four Seasons Hotel. Con esta inauguración, Casanis Group continúa su expansión apostando por una fórmula que combina alta cocina mediterránea con inspiración francesa, en espacios de diseño y ambiente cosmopolita.

Una noche de referentes y gastronomía

El nuevo local de Claudio Coello 10 fue escenario de un encuentro que reunió a Vicky Martín Berrocal, Mar Saura, María Bravo, Amaury Nolasco, Ilia Topuria y Andrés Velencoso, entre otros nombres reconocidos. Los asistentes disfrutaron de un menú creado por el chef ejecutivo Fabián Cangas, que reinterpretó clásicos mediterráneos con un enfoque contemporáneo.

El apoyo de Eva Longoria a Zazou Belounis

La actriz y productora estadounidense mantiene una amistad de larga trayectoria con Zazou Belounis, fundador y CEO de Casanis Group. Durante la velada, Longoria quiso acompañarlo en este nuevo proyecto del grupo en España, destacando su visión y constancia en un sector cada vez más competitivo.

“Estoy muy feliz de estar aquí esta noche para apoyar a Zazou, un gran amigo y un verdadero visionario. Nota Blu New Brasserie es el reflejo de su pasión, su energía y su manera única de entender la hospitalidad”, señaló la actriz durante su intervención.

Casanis Group refuerza su presencia en España

Con la apertura de Nota Blu New Brasserie Madrid, el grupo consolida su presencia nacional y amplía su proyección internacional. Su apuesta por espacios de alta gastronomía con identidad propia confirma la ambición de Casanis por convertir su sello en una referencia de hospitalidad contemporánea.

La marca española de calzado y complementos miMaO reivindica una nueva forma de entender la moda: más consciente, más duradera y con el foco puesto en la calidad. Frente al consumo rápido, la firma propone invertir en piezas que resistan el paso del tiempo y reflejen un estilo de vida sostenible, sin renunciar al diseño ni a la comodidad.

Moda con valores

En un contexto en el que las compras impulsivas suelen marcar el calendario, miMaO invita a reflexionar sobre la manera en que consumimos. “Queremos que este momento del año sea una oportunidad para comprar con cabeza, elegir productos de calidad y apoyar a las marcas que trabajan desde aquí, generando empleo y apostando por la sostenibilidad”, explica Aarón Vilas, cofundador de la firma.

El compromiso de la marca se traduce en una selección de productos con descuentos reales, elaborados sin sobreproducción y con materiales responsables. Una invitación a apostar por piezas duraderas y con propósito.

Innovación y durabilidad: el tratamiento hidrófugo

Entre las innovaciones que definen a miMaO destaca su tratamiento hidrófugo, aplicado sobre la superficie de pieles afelpadas. Este proceso confiere al calzado la capacidad de repeler la humedad y las manchas sin perder transpirabilidad ni suavidad. Una tecnología que alarga la vida útil del producto y mantiene intacto su aspecto y confort con el paso del tiempo.

Diseño y fabricación 100 % española

Fiel a su filosofía de proximidad, miMaO diseña y fabrica íntegramente en España. Su producción local no solo garantiza calidad y trazabilidad, sino que contribuye a la economía nacional y reduce el impacto ambiental. “Nuestro objetivo es demostrar que la moda responsable puede ser también moderna, cómoda y con estilo”, afirma Vilas.

La firma se consolida así como parte de una nueva generación de marcas españolas que apuestan por el diseño ético, la innovación y la autenticidad.

Piezas que trascienden temporadas

Más que una colección, miMaO propone una forma de consumo consciente: elegir menos, pero mejor. Sus botas de piel, sneakers y bolsos se conciben como inversiones que acompañan durante años. Para estas fechas, la firma ofrece condiciones especiales en su web, una ocasión perfecta para descubrir piezas atemporales que unen confort, durabilidad y diseño.

Con motivo de la festividad de la Virgen de la Almudena, Carrera y Carrera celebra su estrecha relación con uno de los símbolos espirituales y arquitectónicos más emblemáticos de Madrid: la Catedral de la Almudena, hogar de una de las obras más significativas de la orfebrería contemporánea, La Estela de la Almudena.

Concebida por los maestros orfebres de la casa y fruto de la visión artística de Manuel Carrera, fundador de la firma, junto a su hijo Manuel Carrera Cordón, esta creación monumental trasciende los límites de la joyería para convertirse en un testimonio del arte sacro y del profundo vínculo de la firma con la capital española.

Una obra que une arte, fe y tradición

Tallada sobre sodalita azul, una piedra semipreciosa de tonos intensos, La Estela de la Almudena se erige como una columna escultórica que conjuga espiritualidad, técnica y belleza. En su fuste, una espiral de plata labrada a mano narra episodios de la historia sagrada, de la ciudad de Madrid y de la construcción de su Catedral.

La base rinde homenaje a los jóvenes de la Jornada Mundial de la Juventud Madrid 2011 y a la Reina Doña Mercedes, promotora de la edificación del templo. El conjunto culmina con una delicada escultura de La Piedad en plata, símbolo de devoción y esperanza.

“Con La Estela de la Almudena quisimos rendir homenaje a la Virgen y a la ciudad de Madrid. Cada relieve y cada textura reflejan nuestro compromiso con la tradición joyera española y con la búsqueda de la perfección artística”, explica Manuel Carrera.

El legado artístico de Carrera y Carrera

Donada a la Catedral por la Fundación Villa y Corte de Madrid, la obra fue presentada en 2012 como un símbolo de unión entre el arte sacro contemporáneo y la identidad de la capital. Su ejecución —más de un año de trabajo artesanal— implicó a un equipo de modelistas, fundidores, grabadores y orfebres del taller madrileño, herederos de una tradición joyera reconocida en todo el mundo.

Con esta pieza, Carrera y Carrera reafirma su papel como referente internacional de la alta joyería española, uniendo maestría técnica, creatividad y emoción.

Arte eterno

Más allá del metal y la piedra, La Estela de la Almudena representa la esencia de la casa: el dominio del volumen, la luz y la emoción transformados en arte eterno. Un legado que une a Madrid con su historia y a la joyería con la espiritualidad de su tiempo.

La Navidad llega este año con una nueva mirada al arte de vestir la mesa. La interiorista y emprendedora madrileña Beatriz Brunet, alma de la firma From Bea, presenta una colección que combina elegancia, sostenibilidad y personalización. Manteles de lino natural, servilletas bordadas a medida y armonías cromáticas que reinterpretan la tradición convierten cada mesa en un reflejo de la personalidad de quien la prepara.

Una Navidad que une estilo, emoción y sostenibilidad

Bajo el concepto “la mesa habla de ti”, Beatriz Brunet propone una decoración viva y personal para las celebraciones de estas fiestas. Los tonos chocolate, combinados con verdes, rojos o rosas, junto a los clásicos dorados y plateados, se mezclan con flores, madera, pino o manzanas rojas para crear composiciones cálidas y sofisticadas. “Lo esencial es que la mesa cuente tu historia particular”, afirma la creadora.

Desde su fundación en 2017, From Bea ha sabido conjugar la tradición artesanal con una visión contemporánea del lujo: piezas hechas a mano, con materiales naturales y un enfoque 100 % español.

Artesanía y diseño a medida

Con talleres en Barcelona y tiendas en Madrid y Barcelona, From Bea está especializada en confección textil artesanal para mesa, cama y baño. Cada mantel, individual o servilleta se elabora con lino y algodón natural, tejidos seleccionados por su calidad y durabilidad.

La personalización es clave: los manteles de lino de doble ancho permiten cubrir grandes mesas, las servilletas pueden bordarse con iniciales o motivos únicos, y los individuales reversibles ofrecen dos estilos en una sola pieza. Los precios varían según el tejido y tamaño: los manteles parten de los 300 €, los individuales entre 65 € y 80 €, y las servilletas entre 35 € y 67 €.

Lujo consciente y proximidad

From Bea defiende un modelo de lujo sostenible. Toda su producción es artesanal, nacional y libre de plásticos. “No empleamos poliéster ni materiales sintéticos en ninguna fase del proceso”, explica Brunet. El lino, tejido insignia de la firma, es natural, resistente y requiere muy poca agua en su producción, reforzando el compromiso medioambiental de la marca.

Cada pedido es personalizado: el cliente elige tejidos, colores e hilos, y recibe asesoramiento individualizado. La producción a medida garantiza un acabado impecable y tiempos de entrega ágiles —entre 10 y 20 días— sin renunciar a la excelencia.

Tradición familiar convertida en arte

From Bea nace de la memoria y la sensibilidad estética de su fundadora. En casa de su madre y su abuela, poner la mesa era un ritual de cariño hacia los invitados. De esa herencia y de su trayectoria en el interiorismo surge una firma que ha convertido una costumbre en arte. En Navidad, ese gesto adquiere un valor aún más especial: cada mesa es una historia y cada mantel, una pieza con alma.

Más allá de la mesa: un estilo de vida

La propuesta de From Bea va más allá del textil. La firma ha incorporado vajillas y mobiliario vintage, seleccionados personalmente por Beatriz Brunet, junto con accesorios únicos inspirados en tradiciones familiares. Una de sus líneas más singulares es la dedicada al juego de “La Canasta”, fenómeno social en auge en Madrid, para el que ha creado tapetes, blocs y servilletas especialmente diseñados.

From Bea representa una nueva forma de entender el lujo: un universo donde la sostenibilidad y la artesanía se entrelazan para crear piezas únicas, pensadas para durar y contar historias. Una marca que convierte cada mesa en una experiencia estética y emocional, y cada detalle en una celebración de la belleza hecha a mano.

Madrid se vistió de gala para brindar por los cien años de historia de la Denominación de Origen Calificada Rioja. En el icónico escenario de los Cines Callao, la DOCa Rioja reunió a más de 250 invitados en una velada que combinó elegancia, cultura, gastronomía y vino en estado puro. Una celebración que rindió homenaje al legado de la primera Denominación de Origen de España, nacida en 1925, y que hoy sigue marcando el camino del vino español en el mundo.

Un centenario con sabor a historia y futuro

La presidenta del Consejo Regulador, Raquel Pérez Cuevas, junto al vicepresidente Fernando Ezquerro Cuevas y el director general Pablo Franco Sarria, encabezaron un evento que simbolizó el orgullo de una tierra con más de 13.000 viticultores y 600 bodegas.

Desde su reconocimiento oficial en 1925, la DOCa Rioja ha sido referente de calidad, innovación y origen, con presencia en 136 países y una proyección internacional que continúa creciendo.

Cines Callao, convertido en una cava riojana

El emblemático espacio madrileño se transformó por completo para la ocasión. Los asistentes disfrutaron de una instalación escenográfica inmersiva que recreó una cava, con más de 200 botellas seleccionadas de las distintas bodegas de la Denominación. En el exterior, la Gran Vía se iluminó con proyecciones en pantalla gigante que mostraban la belleza y diversidad del territorio riojano, atrayendo la atención de cientos de curiosos.

Glamour, vino y gastronomía estelar

Bajo la maestría de Nieves Álvarez como presentadora, la gala contó con la presencia de personalidades como Tamara Falcó e Íñigo Onieva, Miriam Giovanelli, Nuria González o Daniel Muriel, entre otros rostros conocidos del panorama social y cultural español.

La experiencia sensorial se completó con la propuesta gastronómica de los hermanos Echapresto, chefs con dos estrellas Michelin en su restaurante Venta Moncalvillo (La Rioja). Su menú reinterpretó los sabores tradicionales riojanos, maridados con una selección de vinos emblemáticos como Hacienda El Ternero blanco 2024, Ilurce rosado 2024, Coto de Imaz tinto reserva 2021, Óscar Tobía gran reserva 2016 y el espumoso Lumen 2020.

Brindis por un siglo de excelencia

El evento culminó con el brindis del Vino Conmemorativo del Centenario, un Gran Reserva 2019, entregado como obsequio a los asistentes. La noche cerró con un espectáculo musical a cargo del DJ Aldo Comas, que puso ritmo y emoción a una velada para recordar.

El Centenario de Rioja no solo celebró cien años de historia, sino la fuerza de un legado que sigue inspirando al mundo desde su origen, mirando al futuro con la misma pasión con la que comenzó su viaje hace un siglo.

Chopard inaugura su nueva boutique en la calle Serrano de Madrid, consolidando su presencia en las capitales mundiales del lujo. El nuevo espacio, ubicado en el número 68 de la emblemática avenida madrileña, combina la herencia artesanal de la Maison suiza con una visión contemporánea del diseño, ofreciendo una experiencia inmersiva que celebra la elegancia atemporal y la cultura local.

Un homenaje al arte y la hospitalidad de Chopard

Cada boutique de Chopard es concebida por la familia Scheufele como un hogar lejos de casa. En Madrid, la atmósfera conjuga calidez y sofisticación: un vestíbulo bañado por la luz de una lámpara de Murano firmada por Barovier & Toso introduce las colecciones femeninas más icónicas, como Happy Sport, Ice Cube, Happy Hearts y Happy Diamonds Icons.

Los relojes masculinos se presentan en un entorno sobrio que resalta la excelencia de la Alta Relojería L.U.C, símbolo de precisión y savoir-faire suizo.

Espacios que reflejan la identidad de la Maison

En la planta inferior, el Gentlemen’s Club ofrece un espacio privado para coleccionistas y conocedores, mientras que el salón de Alta Joyería rinde tributo a Caroline Scheufele con tonos amatista y una obra inspirada en un diamante talla cojín creada junto al estudio milanés Fabscarte. Cada detalle arquitectónico, desde los espejos hasta los materiales nobles, evoca la precisión y la belleza de una joya.

Ediciones exclusivas para Madrid

Para conmemorar la inauguración, Chopard lanza dos ediciones limitadas exclusivas que capturan la energía y el espíritu de la capital española. Ambas creaciones reinterpretan el ADN de la Maison a través del color carmesí, símbolo de la bandera madrileña y emblema de pasión, fuerza y elegancia.

Ice Cube Madrid Edition: la geometría de la elegancia

La colección Ice Cube, una de las líneas más reconocidas de Chopard desde su lanzamiento en 1999, se reinterpreta para la ocasión en una edición cápsula inspirada en la vitalidad urbana de Madrid.

Cada una de las tres joyas —anillo, colgante y pulsera— ha sido elaborada en oro rosa ético de 18 quilates y engastada con espinelas rojas, una gema cuyo tono carmesí evoca la bandera y el espíritu de la capital española. Estas piezas, disponibles exclusivamente en la nueva boutique en series limitadas de siete unidades, reflejan la pureza geométrica y el minimalismo arquitectónico característicos de la colección.

Además, esta edición especial se vincula con la campaña internacional “Sculpted by Light”, protagonizada por Bella Hadid, que celebra la interacción entre luz, forma y modernidad en la joyería contemporánea de Chopard.

L.U.C XPS 1860 “De Madrid al Cielo”: el tributo más castizo

La segunda creación, el reloj L.U.C XPS 1860 Officer “De Madrid al Cielo”, rinde homenaje al escudo de armas de la ciudad. Su esfera en tono rojo en oro de 18 quilates y su tapa abatible grabada a mano con el icónico oso y el madroño encarnan el vínculo entre la tradición relojera suiza y la identidad cultural madrileña. Cada detalle refleja la excelencia técnica y la elegancia discreta que distinguen a la colección L.U.C.

Lujo ético y legado internacional

Ambas ediciones reflejan el compromiso de Chopard con el lujo sostenible, la artesanía ética y la conexión con las grandes capitales del mundo. Desde París hasta Nueva York, pasando ahora por Madrid, la Maison reafirma su legado de creatividad, innovación y pasión por la belleza en todas sus formas.

Ubicado en el número 7 de la calle Orfila, Brazza promete convertirse en uno de los templos gastronómicos más comentados de la capital. Es la primera aventura europea del chef argentino Franco Malacisa, un nombre de culto en Buenos Aires que, junto a su hijo Donato, presenta en Madrid una propuesta de cocina emocional, libre y profundamente personal, donde las brasas son el hilo conductor de cada plato.

Franco Malacisa y su cocina sin fronteras

Con más de treinta años de trayectoria, Franco Malacisa ha recorrido medio mundo antes de aterrizar en España. Su historia es la de un cocinero inquieto, que se formó entre Buenos Aires, Cinque Terre, Gales, Escocia, París o Moscú, y que hoy plasma en cada creación una mezcla de técnica, emoción y recuerdos familiares.

Inspirado por su abuela toscana, Malacisa afirma que “cocina como sus abuelas, solo que de forma profesional”. Esa herencia y su espíritu viajero dan forma a un estilo propio donde el fuego es tanto herramienta como lenguaje.

Una dupla familiar con sello argentino

Brazza es también una historia de familia. Donato, su hijo de 25 años, dirige el restaurante y comparte con Franco cada servicio, formando una pareja culinaria inseparable. A ellos se suma Eddy Espín, con experiencia en el Grupo La Ancha, al frente de la sala, garantizando que cada visita se viva como una experiencia sensorial completa.

Un viaje de sabores por medio mundo

La carta de Brazza cambia cada semana, movida por el impulso creativo del chef. En ella se mezclan influencias del Mediterráneo, Sudamérica y Europa del Este en platos donde cada ingrediente se exprime al máximo.
Entre los entrantes destacan el paté de campo casero con tostadas a la brasa, el falafel con tahina y labneh, o unas mollejas con crème fraîche de chimichurri que resumen la esencia del restaurante: intensidad, libertad y sabor.

El fuego como protagonista

En Brazza, todo pasa por las brasas. Desde los portobellos con emulsión de patata trufada o el pulpo a la brasa con patatas baby hasta los grandes cortes de carne argentina y europea: entraña, ojo de bife, cuadril o chuletón, entre otros.

También hay espacio para pescados como el atún rojo con mango y soja o el salmón rosado con espárragos y salsa teriyaki. Las guarniciones, como los espárragos trigueros o el boniato a la chapa con crema agria, completan la experiencia.

El dulce final: clásicos con carácter

La propuesta de postres rinde homenaje a los sabores argentinos con el queso y dulce, la chocotorta o el panqueque de dulce de leche. A ellos se suman opciones internacionales como la pavlova con frutos rojos o la tarta de queso con salsa de frutos rojos, perfectas para cerrar el festín.

Vinos y cócteles con historia

La bodega de Brazza es un viaje líquido: predominan los vinos españoles de pequeñas parcelas, con guiños a Francia y Argentina. Además, su carta de cócteles rescata clásicos reinterpretados con el sello de Malacisa, completando una propuesta pensada para disfrutar sin prisas.

Con su mezcla de autenticidad, carácter y emoción, Brazza se posiciona como una de las aperturas más esperadas del año. Una cocina que no busca etiquetas, sino despertar sensaciones.

Fotografía OCTAVIAN CRACIUN
Texto MARCO DE PABLOS

El callejero de cualquier metrópolis del mundo, además de orientar, a veces también puede inspirar. Basta con pasear por el madrileño barrio de Las Letras para comprobarlo en primera persona. A pocos metros de ese enclave se encuentra uno de los hotspots más vibrantes y codiciados de la capital, pero para comprender su origen, hay que remontarse a otra ciudad. Una con un ritmo mucho más sosegado, con olor a sal y alma mediterránea. En la calle del Médico Manero Mollá, en Alicante, nació hace años una idea destinada a trascender su esquina. Entre la memoria y el nombre de un facultativo que enfrentó una pandemia y la intuición de dos empresarios adelantados a su tiempo, surgió Manero, un restaurante que hoy redefine el lujo español.

“Manero es un concepto de lujo marca España. Es el lugar donde la música, la comida, la bebida y el interiorismo se encuentran en un ambiente de diversión y placer, generando de forma natural un epicureísmo contemporáneo”, señala Carlos Bosch, quien, junto a Raquel Giménez, está al frente de este espacio, capaz de hacer converger los cinco sentidos nada más atravesar el dintel de su puerta. Para ella, “es la expresión del buen vivir mediterráneo con una sofisticación atemporal. Es ese espacio donde te sientes especial, donde todo está pensado para que disfrutes, pero sin perder la calidez que nos define como españoles”. Ambos conforman no solo la mejor dupla en lo empresarial, sino también en lo personal, y, como tal, saben de lo que hablan. Lo han construido desde sus cimientos.

En 2008, mientras una crisis económica azotaba el país, Carlos abrió El Portal en su “terreta” natal, que fue reconocido durante varios años como el mejor bar de España por la crítica especializada. “Allí creamos una categoría nueva en el mundo de los bares españoles”, recuerda. Tras una década desarrollando ese concepto, vio la oportunidad de crear algo escalable, capaz de representar el lujo de la gastronomía y la hostelería española en un formato que pudiera viajar. Así, en diciembre de 2017, Manero entra en escena con un local ubicado en la vía inicialmente citada.

“Yo me uní al proyecto desde el principio”, recuerda Raquel, y añade: “Carlos y yo realizamos un trabajo de investigación intenso, viajamos por los locales más interesantes de Europa para conceptualizar una marca de lujo española con identidad propia. Mi formación es en comercio internacional, pero gran parte de mi vida la he dedicado a la moda, creando mi propia marca de complementos. Esa sensibilidad por el diseño y la estética fue clave para dar forma a lo que Manero es hoy”.

“La evolución ha sido increíble”, coinciden. En marzo de 2021 inauguraron Manero Claudio Coello, en Madrid, justo cuando comenzó la pandemia. Un año después, en marzo de 2022, llegó Manero Balmis, también en Alicante, un concepto de bar con terraza. En septiembre de 2024 abrieron su “espacio más ambicioso hasta la fecha”, Manero Marqués de Cubas, donde nos encontramos, que combina bar, bistró y club de copas con música. Finalmente, el pasado mes de julio, Campari Bar Manero aterrizó en el Hotel Don Carlos de Marbella. “Cada apertura nos ha enseñado algo nuevo”, concluye Carlos. “Hemos ido refinando el concepto, escuchando a nuestros clientes, pero siempre manteniéndonos fieles a ese espíritu de autenticidad con sofisticación”.

Cuando se les pregunta por su mayor desafío, son contundentes: “Mantener la esencia y el estándar de calidad en cada local. Cuando creces, la tentación es replicar exactamente lo mismo, pero eso no funciona. Madrid es exigente, rápida y cosmopolita. Marbella tiene ese aire internacional pero más relajado, más veraniego. Alicante es nuestra casa, nuestras raíces”. Además, matizan: “La elección de estas ciudades no fue casual. Alicante surgió de manera natural, porque es donde nacimos. Madrid era inevitable si queríamos demostrar que podíamos competir al más alto nivel, mientras que Marbella representa ese lujo mediterráneo internacional que encaja perfectamente con nuestra propuesta”. “Todas estas ciudades tienen algo en común: un público que valora la buena vida, que entiende de gastronomía y que busca experiencias. No buscábamos simplemente crecer por crecer. Queríamos lugares donde Manero tuviera sentido, donde pudiera aportar algo único”, añade Raquel.

Y es que en estos locales nada está ahí por azar. “Son bares como si hubiesen sido creados hace 100 años, de estilos dispares, desde Art Decó hasta neoclásico, y siempre con mucha intervención artística”, explica Raquel. Carlos precisa: “Nos gusta contar historias con los espacios. Queremos que la gente se sienta como en su mejor casa”. Esa narrativa visual convierte cada visita a Manero en algo más que una cena o una copa. Hasta los baños tienen su aquel, con chistes de Chiquito de la Calzada sonando a todo trapo, porque el humor no está exento de formar parte del lujo.

“Buscamos espacios que tengan potencial para contar una historia, para crear una experiencia memorable”, señala Carlos, mientras Raquel apostilla: “Y también miramos el entorno arquitectónico. Nos gustan los edificios con historia, con carácter. Espacios que nos permitan intervenir y crear algo único. No queremos estar en cualquier sitio; queremos estar donde podamos hacer algo especial. Cada Manero tiene una identidad distinta. No hay ninguno que se parezca a otro. Pero todo el mundo sabe que son Manero. Eso es muy difícil de conseguir”. Para ello, cuentan con la ayuda de uno de los mejores: Lázaro Rosa-Violán, con quien colaboran, y a partir de ahí trabajan en equipo. “Viajamos constantemente, compramos piezas únicas, buscamos ese equilibrio entre elegancia y calidez. No queremos espacios fríos”, concluye Carlos.

En el mundo de Bosch y Giménez, la experiencia del cliente es sagrada. “Puedes tener el mejor producto del mundo, pero si el cliente no se siente bien, no vuelve”. Por ello, la calidad de sus propuestas, la atención personalizada y un entorno distintivo constituyen los tres pilares fundamentales de su ADN.

El grupo GastroPortal, matriz de Manero, cuenta ya con más de 300 empleados —200 de ellos en dicho establecimientos— y ha implementado un modelo laboral que rompe con los clichés del sector. Sueldos por encima del mercado, horarios estables, incentivos que pueden elevar el salario hasta un 40% y una cultura de respeto mutuo. “Manero es familia. El equipo, los proveedores, los clientes habituales… todos somos parte de lo mismo”, dice Raquel.

Esa visión humana, combinada con un sentido estético impecable, ha convertido a Manero en una de las marcas más reconocidas del país, con numerosas distinciones a sus espaldas. Pero, más allá de los galardones, la verdadera validación llega de quienes llenan sus mesas noche tras noche, “la mejor publicidad”, según Raquel.

“La competencia te obliga a mejorar, pero nosotros no nos obsesionamos con ella. Nos obsesionamos con hacer las cosas bien”

Desde hace unos años, la ciudad del kilómetro 0 ha visto cómo se multiplicaban día tras día las aperturas de locales gastronómicos, ofreciendo un abanico enorme de posibilidades y propuestas. “No intentamos competir copiando. Hacemos lo nuestro, con nuestra identidad. Nos diferenciamos por la coherencia: lo que prometemos, lo cumplimos. Y por la pasión”, dice Raquel. Carlos asiente: “La competencia te obliga a mejorar, pero nosotros no nos obsesionamos con ella. Nos obsesionamos con hacer las cosas bien”.

Esa manera, nunca mejor dicho, de entender un sector se refleja en cada detalle de su oferta culinaria. Y es que, como bien dice Raquel: “Los clásicos son nuestra base”. Entre sus platos estrella destacan el bocata de calamares, el pepito de ternera, los sazones, los ibéricos o los bikinis, junto a creaciones icónicas propias de su Caviar Bar, que Carlos describe como “todo un desarrollo de bocados”. La coctelería, al igual que los vinos, juega un papel fundamental en la experiencia Manero. “Hemos desarrollado durante estos años un control de unos 50 vinos propios de diferentes zonas de España: blancos, tintos, rosados, hasta vinos naturales, cava y champán. Tenemos la única marca registrada en champán española y desarrollamos nuestros propios ensamblajes”, explican.

Otra de sus novedades es el concepto del Campari Bar, que, como cuenta Bosch, es una idea creada por ellos mismos y “no se trata de ningún patrocinio”, sino de un espacio que fusiona la cultura italiana del aperitivo —con los célebres spritz y negroni— con la esencia del universo que han construido. “Es una barra especial que da valor a dos marcas de lujo en una experiencia más amplia y selecta”, añade.

Con el paso del tiempo, esa coherencia les ha permitido crecer sin perder el rumbo. “Hemos tenido mucha suerte. No creo que nos hayamos equivocado mucho —reflexiona Carlos—. Hemos cometido pequeños errores, sí, pero nos han ayudado a avanzar constantemente, a perfeccionar nuestra oferta. Más que grandes fallos, lo que hemos tenido es una evolución constante: un acierto continuo en la búsqueda de la calidad y el servicio”.

El futuro de Manero se expande sin prisa, pero con ambición. Portugal y Francia asoman en el horizonte, y nuevos conceptos —Manero Café, una tienda delicatessen con servicio de bar;  y Casa Manero, un hotel boutique — prometen ampliar ese universo donde gastronomía, diseño y cultura se funden en un mismo relato.

 “Me gustaría que, cuando alguien piense en disfrutar de la vida, celebrar algo especial o simplemente quiera darse un capricho, piense en Manero”, apunta Carlos, y completa: “Que seamos sinónimo de buen vivir. Y que hayamos logrado expandir ese concepto más allá de España, demostrando que el lujo español tiene su propia identidad, su propia voz.”

De momento, lo están haciendo. Lo que comenzó en una calle de Alicante se ha convertido en una filosofía que trasciende la hostelería, un estilo de vida donde cada detalle importa y cada experiencia cuenta. Un lugar para disfrutar y para recordar. Lo saben, por eso, sentencian: “Si no amas lo que haces, se nota. Y nosotros amamos esto profundamente”.