En pleno corazón del Camino de Santiago, el hotel rural Quinta San Francisco se posiciona como uno de los destinos más exclusivos y singulares de Castilla y León. Ubicado en la histórica localidad de Castrojeriz, este refugio de tranquilidad y elegancia ofrece a sus huéspedes una experiencia inmersiva en la cultura, la naturaleza y la gastronomía de la región.
Historia y modernidad en perfecta armonía
Quinta San Francisco ocupa un edificio histórico rehabilitado que combina arquitectura tradicional con un diseño contemporáneo y sostenible. El hotel toma su nombre del Convento de San Francisco del Siglo XIV, cuyas ruinas forman parte de la propiedad. Cada rincón del hotel cuenta una historia, desde sus acogedoras habitaciones hasta sus espacios comunes decorados con piezas únicas que homenajean la herencia cultural de la región.

Gastronomía local con sello de autor
La propuesta gastronómica de Quinta San Francisco es un homenaje a los sabores de Castilla y León. Utilizando productos locales de alta calidad, el equipo de cocina crea platos que celebran la riqueza culinaria de la región. Este enfoque no solo deleita a los huéspedes, sino que también apoya a los pequeños productores de la zona, fortaleciendo la economía local.
Compromiso con la sostenibilidad y la comunidad local
El respeto por el entorno y la integración con la comunidad local son pilares fundamentales de Quinta San Francisco. Desde el uso de materiales sostenibles en su construcción hasta la colaboración con productores y artesanos de la zona, el hotel busca ofrecer una experiencia auténtica y respetuosa con el medio ambiente. Además, sus actividades y servicios están diseñados para promover el turismo responsable, destacando la riqueza cultural y natural de la región.

Castrojeriz: un destino por descubrir
El hotel no es solo un lugar para alojarse, sino también el punto de partida ideal para explorar Castrojeriz y sus alrededores. Desde caminar el primer tramo del Camino de Santiago Francés hasta visitas a monumentos históricos como la Iglesia de San Juan o las ruinas de San Antón, los viajeros encontrarán en esta localidad un destino lleno de encanto y autenticidad.
















Por la parte de Fismuler, acudió Nino Redruello, afamado chef y hostelero que desde el Grupo La Ancha dirige el restaurante Fismuler, cuyo interiorismo «de no interiorismo» concibió Alejandra Pombo, y que pudo explicar detalladamente a los asistentes al encuentro.
José Manuel García Martínez, de La Azotea Grupo explicó el proyecto de El Cuartel del Mar, que esta situado en Chiclana de la Frontera (Cádiz) y que está concebido como un proyecto gastronómico cultural y de ocio en la orilla del mar, fusionando materiales y técnicas con una intervención respetuosa con el entorno en el que se encuentra.
La Única estuvo representado por Marcos McCluskey, que habló de uno de los proyectos estrella de Alejandra Pombo, el restaurante que comenzó su andadura en México y que aterrizó en Madrid hace un año para ser el buque insignia del grupo, en el que además de fusionar la cocina Mediterránea con la Mexicana a cargo del chef Andrés Madrigal, tambien pretende ser una experiencia para los sentidos.


Todos los roscones de Mia Bakery están hechos uno a uno al momento, bajo pedido, sin desperdicio de ingredientes, de acuerdo a la filosofía “Ninguna tarta sin dueño”. Sin prisa y con cariño, poniendo la máxima atención al detalle en cada una de las fases de su elaboración. Porque sólo así es posible conseguir productos de gran calidad y sabor.














A principios del siglo XX había un frontón de pelota vasca en Madrid, allí jugaban los pelotaris de Markina, hombres jóvenes, fuertes y guapos, conocidos en su universo como estrellas de cine. Este frontón hizo que los pelotaris pasarán mucho tiempo en la capital española, echando mucho en falta la comida tradicional vasca. Fue entonces cuando a uno de estos pelotaris, Roberto Bustingorri, muy conocido en la sociedad donostiarra, le ofrecieron la concesión del restaurante del frontón para montar un restaurante de comida vasca con fundamento. Éste animó a su hermano Rufino Bustingorri, el más emprendedor de la saga, a ponerse manos a la obra y junto con su mujer, Dolores Goyogana y su hermana Rosalía Bustingorri, abrieron en 1922 el restaurante Jai Alai.
En 1936 el panorama político estaba algo revuelto y estalló la guerra civil. La actividad de Jai Alai quedó temporalmente pausada con Rufino y su mujer fuera de España. En 1940, Jai Alai abre de nuevo sus puertas para dar de comer buenos platos en tiempos de racionamiento. El frontón cerró, pero el restaurante siguió alimentando a generaciones de madrileños y menos madrileños.
En los años 60, la nueva generación de Bustingorri, Miguel Bustingorri junto con su mujer Antonia, encuentra un nuevo local en las afueras, el antiguo colegio Rosales, que compran para instalar allí el restaurante. Desde entonces, Jai Alai se encuentra en esa misma ubicación, en la calle de Balbina Valverde número 2. 
Jai Alai es mucho más que un restaurante, es un lugar en el que mires donde mires, hay historia. Ocupa una casa de tres plantas, que suma varios salones (algunos privados) y una gran terraza. No hay político de postínque no haya pasado por sus comedores durante la guerra, pero sobre todo en los años de la Transición, cuando miembros de distintos partidos políticos se reunían alrededor de una mesa llena de viandas para dilucidar su porvenir. Jai Alai fue el restaurante emblemático de la platajunta.

Son Incontables las presencias políticas, Reyes, príncipes, escritores, periodistas, actores, premios Nobel, artistas… que han pasado por los comedores de Jai Alai para disfrutar de su gastronomía, dónde cobra protagonismo la materia prima y el sabor a tradición. Sus platos emblemáticos son las angulas, ya que fueron los primeros en traerlos a la capital española, los chipirones en su tinta, el bacalao en todas sus versiones, los chipirones, las alubias, la merluza… y un sinfín de platos más.
Este 2022, con la tercera generación de Bustingorri, hijas de Miguel, Maria José y su hermana Arantxa con su marido Ibon como jefe de cocina, Jai Alai celebra su centenario, algo que muy pocos restaurantes pueden decir.






Con una filosofía de cocina tradicional basada en el producto local, al frente del restaurante se encuentra el Chef Alejandro Ares. Su propuesta gastronómica, centrada en productos gallegos de proximidad y temporada, ha sido diseñada para compartir y picar a cualquier hora del día tanto en su espacio interior como en su espectacular terraza que ya se ha convertido en el punto de encuentro para todo el público que busca unas vistas de ensueño sin renunciar a deleitarse con platos reconocidos.
Alejandro Ares es chef gallego de nacimiento, este cocinero autodidacta no comenzó en las cocinas como la mayoría del gremio. Tras ser jugador profesional de baloncesto y posteriormente enfocar su carrera en el sector de la banca, un amigo le dio la oportunidad de formarse en la cocina en su restaurante Os Cachivaches, en Lugo.
Con tan solo 32 habitaciones, el establecimiento está dividido en tres plantas donde se incluyen desde habitaciones clásicas a Junior Suite. Todas ellas se caracterizan por su amplitud, modernidad, luz natural y colores sobrios, habiendo sido diseñadas por el estudio de interiorismo Sinaldaba. Disponen de ducha, bañera independiente y amenities ecológicos propios elaborados en exclusiva para el hotel que harán que el huésped pueda disfrutar de un paisaje idílico en una de las joyas de Galicia. Además, cuenta con todos los servicios e instalaciones propias de un hotel de lujo como gimnasio, servicio wellness personalizado y terraza Rooftop con piscina, jacuzzi y magníficas vistas al mar. Respetuoso con el medio ambiente gracias a la utilización de energías renovables y la reducción en mayor medida de residuos plásticos, NOA BOUTIQUE HOTEL es el alojamiento perfecto que no dejará a nadie indiferente y que le ha llevado a obtener la célebre distinción de Luxury New Hotel Continent en la edición del 2021.