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Por MARCO DE PABLOS
Fotografía OCTAVIAN CRACIUN

Precursora de un fenómeno propio, el de la “agathización”, la relación de Ágatha Ruiz de la Prada con la arquitectura se remonta a siglos atrás y ha acabado convirtiéndose en una de sus grandes pasiones. En estas páginas, convive con algunos de los principales referentes de la disciplina en España, en un encuentro impulsado por ECOcero, dejando entrever que aún arrastra una cuenta pendiente.

“Me llamo Ágatha Ruiz de la Prada y Sentmenat”, espeta sin titubeos la diseñadora española de mayor renombre internacional. Reina del color —y también de la polémica— ha construido una marca personal convertida en fenómeno global, con decenas de licencias, que abarcan desde el prêt-à-porter hasta líneas textiles y de hogar, colecciones infantiles, vajillas, cascos de motocicleta, productos de limpieza, papelería y un largo etcétera de artículos “agathizados”, valoradas en millones de euros. Sin embargo, todavía hay algo que se le resiste, y resulta llamativo, porque precisamente alude a su nombre completo para reivindicar la herencia arquitectónica que la precede y que tanto la apasiona.

“Mi padre era arquitecto, el padre de mi padre también… Todos. En mi familia siempre ha habido una gran relación con importantes referentes de la arquitectura”, cuenta la actual marquesa de Castelldosríus, título heredado por vía materna y perteneciente a la familia de su abuelo, Félix de Sentmenat y Güell . Una genealogía en la que destacan figuras clave como Eusebi Güell y el marqués de Comillas, grandes mecenas de Antoni Gaudí y responsables de la financiación de buena parte de sus proyectos. En especial, Güell, quien ejerció como su principal impulsor, convirtiéndose en pieza fundamental para el desarrollo de su obra.

«Creo que tengo más de arquitecta que de modista«

Pero ahí no queda todo. La vinculación familiar de la mujer que ha hecho, literalmente, de su capa un sayo con la disciplina continúa a través de José Antonio Coderch de Sentmenat, uno de los arquitectos españoles más influyentes del siglo XX y pariente del ya citado Félix de Sentmenat. A esta nómina se suman los Sert y, en particular, Josep Lluís Sert, el arquitecto que diseñó la Fundación Miró, situada en el barcelonés parque de Montjuïc, y la Fundación Maeght, al suroeste de Francia, convertida en los últimos años en escenario de algunos de los desfiles más célebres de la firma Jacquemus. “Uno de los míticos”, exclama, reforzando aún más la continuidad de una tradición arquitectónica que ha acompañado a la familia durante generaciones y que su padre, Juan Manuel Ruiz de la Prada y Sanchiz, continuó. Este es considerado, entre los entendidos del sector, uno de los referentes de la arquitectura residencial madrileña. Su firma puede apreciarse en edificios como Velázquez 89, Zurbano 73 o General Martínez Campos 51. “Era mucho mejor arquitecto que persona”, rememora. No resulta entonces extraño que ella misma se defina como “una arquitecta frustrada”.

“Creo que tengo más de arquitecta que de modista. Me interesa mucho el concepto y estoy acostumbrada a que lo importante sea lo esencial, además del volumen. No las cursilerías”, sentencia. Y es que, en buena medida, Ágatha Ruiz de la Prada podría entenderse, a su manera, como una auténtica proyectista, capaz de abordar las estructuras, formas y geometrías desde una mirada ajena al ornamento y de trasladar ese lenguaje al universo de la moda.

Lo ha demostrado colección tras colección a través de propuestas en las que los gestos constructivos son protagonistas: vestidos globo de dimensiones imposibles, como los presentados en la primavera-verano de 2014; prendas comparables a mesas camilla, sostenidas por estructuras metálicas, o faldas con forma de paraguas, anticipadas ya un año antes; o atuendos recorridos por espirales que evocaban pequeños remolinos sobre vestidos de líneas depuradas, presentados en la colección otoño-invierno de 2013 y convertidos más tarde en la imagen del cartel de una de las exposiciones que la diseñadora ha realizado en el Palacio de los Duques de Cadaval, en Évora. Sin olvidar aquella vez, allá por 2008, en la que la gran manzana se rindió a sus pies con una colección inspirada en Las Meninas, cuyas siluetas reinterpretan la obra de Diego Velázquez a través de volúmenes rotundos y lecturas escultóricas, con la infanta Margarita como referencia. Un conjunto todo él poblado de color, el otro gran emblema de la casa, y precisamente el rasgo que muchos consideran ausente en el mundo de la arquitectura, aunque ella discrepa: “Nunca ha sido sobrio; otra cosa es que algunos lo perciban así, de forma bastante simplista”. Y añade: “Siempre ha habido arquitectos buenísimos a lo largo de los siglos, pero el problema es que la gente tiene muy mal gusto. El 90% de las personas hacen la mayor inversión de su vida en un piso que pasan años pagando y, si les preguntas quién lo ha diseñado, no tienen ni idea. Así que eso de la sobriedad…Hay muchas casas que son realmente bonitas”. No le falla el olfato en ese terreno. “Siempre reconozco cuando un edificio es bueno. Hay gente muy rica que tiene casas muy horteras. Puedes encontrar más belleza, quizá, en una casa muy humilde en África, hecha con barro y sin apenas nada, que en otra construida con mucho dinero, pero también con muy mal gusto”, exclama. 

«Me hacen mucha gracia estas reuniones de arquitectos, porque es una profesión que he conocido muy bien. Tengo más feeling con ellos que con los abogados»

Ágatha es también sobradamente conocida por sus casas y por la disposición tan particular que en ellas imprime. Recientemente se ha mudado a otro hogar guiándose por su instinto, porque para ella “el espacio es requeteimportante. Igual que debes sentirte cómodo con tu cuerpo, donde más cómodo tienes que estar es en tu propia casa. Es vital. Por eso me encanta la arquitectura, el interiorismo y los muebles buenos”. Tanto es así que uno de sus planes favoritos es desplazarse hasta el país transalpino para asistir al Salone del Mobile —la feria de mobiliario y diseño de interiores más grande e influyente del planeta—, aunque reconoce que “cada día veo más instalaciones chorra y menos piezas con verdadero valor”. 

Fue también en Italia, y más concretamente en Venecia —ciudad que visitó hace unos días— donde se cercioró aún más de que el mundo de la moda tiene mucho que ver con el arte y, por extensión, con la arquitectura. La causa fue una muestra dedicada al diseñador Dries Van Noten, quien además ha adquirido un palacio en el que ella presume de haber estado en numerosas ocasiones. Lo define como un “señor con una sensibilidad extraordinaria y, como buen belga, con un gusto apoteósico. El mismo buen gusto que tiene para la ropa lo tiene para el arte y la arquitectura”. Por eso se declara plenamente fiel a esa idea de que quien tiene buen gusto en un terreno, lo tiene también para el otro. 

De izqda. a dcha.: Álvaro Estúñiga, José Antonio Granero y César Vidal.

De izqda. a dcha. y de arriba abajo: Tristán López-Chicheri, Carlos Lamela, Ignacio Vicens, Eva Longoria, Julio Touza y Carlos Rubio Carvajal.

Jorge Bellido, CEO de ECOcero; Jordi Antonijoan, fundador de MATTER; Ágatha Ruiz de la Prada; y Jorge Fernández, de ECOcero.

De hecho, hay una cosa clara: hablamos el mismo idioma. Uno muy particular y muy loco”, sentencia ante esta cabecera. A la vista está. El pasado mes de mayo acudió a la llamada de FEARLESS y ECOcero, firma de paneles acústicos decorativos y sostenibles líder en el sector, con cuyo fundador, Jorge Bellido, mantiene una excelente relación: “Me llevo de maravilla y me encanta lo que hacen”, confesó. Pero no fueron los únicos: “Estos arquitectos me apasionan”, añadió, en alusión a los integrantes del ya bautizado G15 de la Arquitectura, un grupo de referentes de la disciplina que conforman el jurado de los recientemente renombrados FEARLESS Architecture Madrid Awards (FAMA): Ignacio Vicens, Carlos Lamela, Héctor Ruiz, José Antonio Granero, Álvaro Estúñiga, Ángel Cava, Julio Touza, Tristán López-Chicheri, Carlos Rubio Carvajal y César Vidal, además de Eva Longoria, de grupo Rockwell, y María José Piccio Marchetti. Y, aunque ausentes a la velada, Lázaro Rosa-Violán y César Ruiz Larrea. Con todos ellos, la soberana del color se movió con naturalidad, como en su propio territorio creativo, en un encuentro tan breve como intenso. Un visto y no visto que, sin embargo, bastó para ser recordado y, mejor aún, inmortalizado.

“Me hacen mucha gracia estas reuniones de arquitectos, porque es una profesión que he conocido muy bien. Tengo más feeling con ellos que con los abogados. Así que me encanta que me inviten a estos encuentros, porque todos me resultan apasionantes”, reitera. La reunión tuvo lugar en el Meet Design Center, en la calle Claudio Coello 55, el nuevo espacio que la firma MATTER ha abierto en la capital, y en cuya configuración ECOcero ha participado de forma activa. Fue su entrada principal el auténtico centro neurálgico de la cita. Un espacio revestido con paneles en distintas tonalidades rojizas, un color muy presente en los grandes proyectos del padre de la protagonista, aquellos ladrillos achatados de un rojo inspirado en César Manrique que, por casualidad, también se coló en las instantáneas. En el centro, un sofá que concentró todas las miradas, convertido en punto de conversación. Una escena con aire Friends en clave arquitectónica, que la diseñadora impregnó con su esencia a través de su presencia. Azul, amarillo, naranja, rosa… todos se amontonaban entre trajes de pantalón y chaqueta negros, azul marino y gris, certificando su irrupción como un elemento capaz de desbancar la mitología sobria de este mundo y convertirla, con ella, en pura locura. “Me gustaría mucho, mucho, ‘agathizar’ un edificio, tanto, que no pondría condiciones. Podría ser un colegio, una iglesia, un aeropuerto, un hotel…”, alude Ruiz de la Prada. Dicho queda.

La exposición “Tienes una Flor”, comisariada por Katy Mikhailova, y en colaboración de Geberit, abre sus puertas en White Lab (Paseo de la Castellana 168) el lunes y podrá visitarse hasta el jueves.  

En un territorio históricamente dominado por la funcionalidad, Geberit, firma líder en porcelana sanitaria y tecnología para el baño, abre una conversación radicalmente distinta: ¿puede un objeto concebido para la pura utilidad convertirse en arte, emoción y discurso cultural? De esa pregunta nace “Tienes una flor”, una exposición ideada por la periodista Katy Mikhailova que transforma un elemento tan cotidiano y aparentemente invisible como el inodoro —pensado para desaparecer en la rutina doméstica— en una serie de instalaciones vivas donde naturaleza, diseño y pensamiento contemporáneo conviven de forma inesperada.

Inspirada en el gesto fundacional de Marcel Duchamp, la propuesta no se limita a cuestionar qué es arte, sino que amplía el debate hacia un territorio más complejo y actual: qué ocurre cuando aquello diseñado exclusivamente para servir se desplaza al campo de la contemplación, la belleza y la reflexión crítica. Aquí no se trata simplemente de intervenir un sanitario, sino de resignificarlo, de alterar su lectura cultural y emocional dentro del espacio doméstico y expositivo.

Veinte estudios de interiorismo, arquitectura y diseño ante un mismo punto de partida

La fuerza del proyecto reside en su convocatoria coral. Veinte estudios de interiorismo, arquitectura y diseño de referencia en el panorama español aceptan reinterpretar un mismo objeto desde su propio lenguaje estético y conceptual, bajo la dirección artística del paisajista Fran Cisneros. 

Participan Lázaro Rosa-Violán, María Santos, Tristán López Chicheri (L35 Architects), ARCHIDOM Studio, Patricia Bustos, Alejandra Pombo, Minimal Studio, FL-ARE, Cuarto Interior, MUHER, MORPH, El Departamento Estudio, Il Mio Design, Sandra Antón junto a la artista Ainhoa Moreno, Masquespacio, CIDON interior design & contract, Urban Matters Studio, OOAA Arquitectura y Borja Esteras x SHAMELESS. A esta constelación de miradas se suma la propia galería anfitriona, a través de White Lab Studio, que también interviene el espacio, reforzando la idea de que el contexto expositivo es parte activa de la obra.

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En este diálogo entre disciplinas destaca especialmente la aportación del paisajista Fran Cisneros, que introduce la dimensión del paisaje como lenguaje sensible dentro del objeto. Su intervención desplaza la lectura del sanitario hacia un terreno orgánico, donde lo vegetal no es ornamento sino estructura narrativa. En su propuesta, la naturaleza no decora: coloniza, suaviza y reinterpreta el objeto industrial hasta convertirlo en un umbral entre lo doméstico y lo vivo.

Junto a él, cobra un papel esencial White Lab, responsable de articular y dar coherencia global al proyecto, conectando las distintas intervenciones en un relato expositivo común. Su trabajo opera como hilo conductor entre piezas muy diversas, asegurando que la exposición no sea solo una suma de miradas, sino una experiencia continua donde cada intervención dialoga con la siguiente. White Lab actúa así como estructura invisible del relato, convirtiendo la diversidad en discurso.

Un nuevo enfoque de la sostenibilidad: cambiar la mirada

“Tienes una flor” propone, además, una lectura contemporánea del legado duchampiano. Si el ready-made desplazó el objeto cotidiano al espacio artístico para cuestionar su significado, esta exposición añade una capa adicional: la sostenibilidad entendida no solo como reutilización material, sino como transformación cultural de la percepción. En un contexto saturado de producción de nuevos objetos, el proyecto plantea otra dirección posible: resignificar lo existente no como gesto decorativo, sino como posición crítica.

La exposición se inaugurará el próximo lunes 25 de mayo y podrá visitarse hasta el jueves de esa misma semana, inclusive, en Paseo de la Castellana, 168, en horario de lunes, martes y jueves, de 10:00 a 18:00 horas, y los miércoles, de 10:00 a 14:00 y de 16:00 a 20:00 horas. Un espacio donde diseño, arte y pensamiento se encuentran para redefinir, desde lo cotidiano, la manera en que miramos lo que nos rodea. 

La excelencia repite. Carlos Lamela, Lázaro Rosa-Violán, Carlos Rubio Carvajal y Paloma Sobrini, de nuevo en el jurado

El próximo 30 de octubre, Madrid se transformará, por segundo año consecutivo, en la capital mundial de la arquitectura con la celebración de los Architecture Madrid Awards (AMA). El evento tendrá lugar en el emblemático Teatro Magno y reunirá a las principales figuras del sector para reconocer la excelencia y la innovación en los ámbitos de la arquitectura, el interiorismo y el diseño.

Los AMA se han consolidado en muy poco tiempo como un referente internacional en el reconocimiento a la creatividad, la innovación y la excelencia profesional. Promovidos por CEIDA (China Europe International Design Association) y organizados por la agencia SHAMELESS, en colaboración con Madrid Capital Mundial (MWCC), los AMA nacen con la vocación de celebrar la arquitectura como una disciplina transformadora, capaz de redefinir las ciudades y mejorar la vida de las personas.

Mucho más que un jurado

Como en la pasada edición, uno de los puntos más destacados del encuentro está ligado al jurado, formado por un grupo excepcional de arquitectos y diseñadores de reconocido prestigio nacional e internacional. Integran este panel Carlos Lamela, Carlos Rubio Carvajal, Lázaro Rosa-Violán, Tristán López-Chicheri (L35 Arquitectos), Paloma Sobrini, José Antonio Granero (Estudio Entreabierto), Eva Longoria (Grupo Rockwell), César Vidal (Cabeza & Sastre), Ignacio Vicens (Vicens & Ramos), María José Piccio (Directora General de Vivienda y Rehabilitación de la Comunidad de Madrid), Álvaro Estúñiga (Archidom Studio) y Ángel Cava (Modular Home).

Un elenco de figuras de primer nivel, muchas de las cuales repiten participación, que representa lo mejor del talento, la innovación y la experiencia en el ámbito de la arquitectura y el diseño, y que refuerza el carácter único y la proyección internacional de estos galardones.

Carlos Lamela

Lázaro Rosa-Violán

RCR, Premio Extraordinario de Arquitectura

Si el pasado año este reconocimiento recayó en manos de Alberto Campo Baeza, en esta ocasión la distinción honorífica de la noche será otorgada a RCR Arquitectes, estudio de referencia mundial y símbolo de una arquitectura poética, emocional y profundamente comprometida con el entorno.

RCR, fundado por Rafael Aranda, Carme Pigem y Ramon Vilalta, ha sido reconocido con los más altos galardones internacionales —entre ellos, el Premio Pritzker— por una trayectoria que trasciende estilos y modas, reivindicando una arquitectura que dialoga con la naturaleza, la luz y el paisaje. La elección no solo supone un homenaje a su legado, sino también un reconocimiento a su capacidad para inspirar a nuevas generaciones de arquitectos en todo el mundo. Su presencia en esta edición de los AMA simboliza la conexión entre la creación contemporánea y los valores atemporales de la arquitectura entendida como arte, cultura y compromiso.

Deliberación y reconocimientos

Las diferentes categorías de los premios, desde “arquitectura” o “interiorismo” hasta “producto”, reconocerán proyectos y trayectorias destacadas por su creatividad, innovación y aportación al sector, sin límite geográfico ni en el número de candidaturas presentadas. Los galardones se otorgarán en distintos niveles y podrán incluir menciones especiales, valorando tanto la excelencia técnica como la visión artística y el compromiso con la sostenibilidad.

Asimismo, al igual que ocurrió el pasado año, habrá dos tipos de reconocimientos. Por un lado, los seleccionados por el jurado, cuya deliberación tuvo lugar el lunes 13 de octubre en el Teatro Magno y contó con la participación de Iñaqui Carnicero, secretario general de Agenda Urbana, Vivienda y Arquitectura; y, por otro, los premios extraordinarios, elegidos directamente por la organización para reconocer trayectorias o iniciativas de especial relevancia en el ámbito arquitectónico y cultural.

Iñaqui Carnicero, secretario general de Agenda Urbana, Vivienda y Arquitectura

Paloma Sobrini, David García Núñez (MWCC) y Katy Mikhailova

 

Carlos Rubio Carvajal y Nacho Vicens

Antecedentes

El 28 de julio de 2023 se hizo público el acuerdo para llevar a cabo dicho evento, que desde sus inicios buscó consolidarse como un referente en el ámbito de la arquitectura y el diseño. La primera gala tuvo lugar el 30 de octubre de 2024 en el COAM, Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid, y reunió a más de 200 invitados del sector, consolidándose como un punto de encuentro imprescindible para profesionales nacionales e internacionales.

Durante aquella primera edición se premiaron estudios tan afamados como External Reference, dirigido por Carmelo Zappulla, Diir Estudio o Beatriz Silveira, consolidando los AMA como una plataforma que reconoce el talento, la innovación y la excelencia en arquitectura. Tras haber pasado por ciudades como Milán, París, Los Ángeles o Pekín, los AMA han llegado a Madrid para quedarse, con la ambición de convertirse en los Goya de la arquitectura.

En esta edición, los galardones cuentan con el respaldo de marcas líderes, que destacan por su innovación y excelencia: Fassa Bortolo, GIRA, ALVIC, ECOcero, K•Line, POLIGHT, Polestar y Doimo Cucine – Cuoco Spazio. Y, para elevar aún más la experiencia, se suma la icónica y emblemática firma de licor italiano Campari, agregando un toque de sofisticación y distinción a la noche.

Pilar y Eduardo Cosentino, los anfitriones.
Por MARCO DE PABLOS
Fotografía ÁNGEL VINUESA

Ocho años. Ocho familias. Ocho formas de habitar la arquitectura. Desde la azotea del emblemático edificio que ocupa Cosentino City Madrid, cuyas puertas se abrieron por primera vez en 2017, celebramos algo más que arquitectura: celebramos la transmisión de una herencia convertida en pasión. Bajo la atenta mirada de un cielo que ha visto crecer la ciudad, y con ésta como testigo, se cruzaron generaciones, ideas y formas de entender una misma profesión.

Hace ocho años, la principal arteria de la capital daba la bienvenida a un nuevo vecino. Procedente de Almería, Cosentino llegaba a la gran urbe para establecerse en uno de los tramos más vibrantes de los más de seis kilómetros que conforman el Paseo de la Castellana. El número 116 de esta emblemática vía es hoy un punto de encuentro —y también de partida— para interioristas, arquitectos, profesionales del diseño y particulares que buscan, y rara vez no encuentran, los mejores materiales para dar forma y vida a los proyectos más ambiciosos que se les confían.

Prácticamente una década después el gran coloso sigue en pie, coronado por un imponente letrero en la parte superior del edificio y firme en su base, donde late con fuerza e inspira en cada visita, muestra y evento —esos que esta cabecera conoce muy bien. A lo largo de estos años, innumerables estudios han cruzado el umbral de su puerta acristalada, dando pie a este reportaje: ocho generaciones del interiorismo y arquitectura. Algunas de las mejores figuras del panorama nacional se reúnen bajo el cielo de Madrid y la insignia de Cosentino, que, durante todo este tiempo, los ha visto crecer.

La meteorología acompaña y el azul domina sobre las cabezas de los asistentes, que giran 360 grados, aprovechando la privilegiada panorámica que ofrece este enclave. Desde allí, Madrid se despliega en todas direcciones: desde la Torre Picasso hasta la sierra de Guadarrama; el estadio Santiago Bernabéu mediante, encargado de aportar un valor único a la estampa de los López-Chicheri, los primeros en llegar.

De izq. a der.: Miriam Klingenberg, Tristán López-Chicheri y Carlota López-Chicheri.

Tristán, quien lidera L35 Architects, estuvo flanqueado por su esposa, Miriam Klingenberg, y su hija Carlota. Juntos representan un núcleo familiar y profesional al frente de uno de los estudios de mayor envergadura y proyección del país. La firma encarna una combinación de experiencia y visión, reflejada en proyectos de gran escala e impacto. No es casualidad que una de sus obras más aclamadas sea la renovación del feudo del Real Madrid, un símbolo del legado arquitectónico que están dejando no sólo en la capital, sino en todo el país —entre sus proyectos más recientes, también se encuentra la transformación del estadio de la UD Las Palmas en Gran Canaria. En palabras del propio Tristán: “En Cosentino puedes ver, tocar, buscar todo lo que quieras y con una atención estupenda. Y, además, al lado del Bernabéu… ¿qué más se puede pedir?”.

De izq. a der.: Paty Pombo, Patricia Suárez y Alejandra Pombo.

Las siguientes en acudir a la llamada fueron Alejandra y Paty Pombo, acompañadas por su madre, Patricia Suárez, todas con una inconfundible media melena rubia y ondulada que refleja su estilo distintivo. Ambas comparten no solo el apellido, sino también una profunda pasión por el interiorismo. Aunque han seguido caminos profesionales distintos, tanto la una como la otra, se han consolidado en el sector con proyectos muy personales y de gran proyección. Alejandra ha dejado huella en algunos de los espacios gastronómicos más icónicos, mientras que Paty ha apostado por un enfoque más boutique, con propuestas que destacan por su elegancia y sensibilidad estética. Su vínculo con esta  firma de superficies, a las que consideran “una prolongación de sus estudios”, refleja la gran relación que ha crecido a lo largo de los años, llegando a considerarlos “una doble familia”.

Desde Córdoba, aunque también con sede en Madrid, llega COMAD Arquitectos, un estudio liderado por Beatriz y Teresa Enríquez. Tres voces —pues la tercera la conforma su padre y maestro—, un mismo pulso creativo que entiende la arquitectura desde la colaboración, la continuidad y una visión compartida. En su trabajo, la forma y el fondo se conjugan con naturalidad, algo que queda reflejado en cada una de las instantáneas tomadas. Para ellas, Cosentino representa el “diseño puro”. Coinciden con los Touza, el estudio formado por Julio Touza Rodríguez y su hijo, Julio Touza Sacristán; padre e hijo que comparten, además de nombre, profesión y una manera de entender la arquitectura como herramienta para construir ciudad. Su propuesta combina visión, oficio y carácter, en un legado que no se repite, sino que se reinventa con cada generación.

Beatriz y Teresa Enríquez, de COMAD Arquitectos, junto a su padre y mentor.

Julio Touza, padre e hijo.

La familia Rubio-Carvajal también está presente. Cinco varones, capitaneados por Carlos, acuden en representación de una saga donde la arquitectura se entrelaza con el arte, la historia y el urbanismo. Su trayectoria abarca desde los trazos más clásicos hasta enfoques contemporáneos, con una presencia constante en estudios, museos y desarrollos urbanos. Este apellido reúne talento, sensibilidad y una mirada transversal que trasciende generaciones. De la empresa almeriense, destacan su capacidad para integrar vanguardia y elegancia: “mucha modernidad y mucha distinción son algunas de sus características clave”, sin obviar “la innovación y diseño”.

“En Cosentino nos sentimos como en casa. Siempre nos cuidan muchísimo”, asegura Adriana Arranz Sobrini, hija de Paloma Sobrini, quien fuera directora general de Arquitectura y Conservación del Patrimonio del Ayuntamiento de Madrid. Adriana ha seguido los pasos de su madre al frente del estudio Galán Sobrini Arquitectos, que lidera junto a Cristina Chaves. Y es que el trabajo de madre e hija combina compromiso con la historia, elegancia en el presente y visión de futuro. Arquitectura con alma patrimonial y cultural que se refleja tanto en cada uno de los entornos planteados.

Algo similar sucede con Teresa Sapey y su hija Francesca, quizás las más atrevidas de este cónclave de la construcción y el diseño. Ellas comparten una mirada emocional del espacio y una actitud sin miedo al color, la provocación y el pensamiento libre. Reafirman con cada proyecto que la arquitectura también puede ser un acto de belleza, irreverencia y pasión, del que dejan constancia en cada visita que realizan al número 116 del Paseo de la Castellana, del que dicen es “un lugar de inspiración a través de los materiales, profesionales, amigos y compañeros”.

Los Rubio-Carvajal, capitaneados por Carlos, en el centro de la fotografía.

Adriana Arranz Sobrini y Paloma Sobrini.

Francesca y Teresa Sapey.

El broche de oro lo ponen los anfitriones de este encuentro: Pilar y Eduardo Cosentino. Porque la arquitectura se transforma, pero hay algo que permanece: el legado. Ellos representan una saga familiar que ha convertido la innovación, el diseño y la materia en un lenguaje compartido por creadores de todo el mundo. Desde Almería, su apellido no solo impulsa la arquitectura, sino que la moldea, la inspira y la proyecta hacia el futuro. Lo saben bien todos y cada uno de los presentes en esta celebración inolvidable —y, en parte, también temeraria—, porque ocho años no se cumplen todos los días. Y, puestos a seguir soñando, hay que hacerlo en grande.

El próximo lunes 4 de octubre, Día Mundial de la Arquitectura, se inaugura en Cosentino City Madrid la exposición de fotografía Manos de la Arquitectura comisariada por la revista de fotografía FEARLESS ® y realizada por el artista asturiano Juan Carlos Vega. Así, el innovador y tecnológico showroom de Grupo Cosentino acoge más de 40 fotografías en una exposición itinerante protagonizada por diferentes figuras de la arquitectura, el diseño y la construcción. 

Tras Madrid, en noviembre la exposición estará expuesta en Cosentino City Barcelona, y en diciembre en Cosentino City Miami en el marco de la feria de arte Art Basel Miami.

Con el mecenazgo y el apoyo de Grupo Cosentino, Manos de la Arquitectura cuenta con el patrocinio de Grupo Acerta, compañía de project management líder en el sector; y con la colaboración de Bang & Olufsen, Caledonian, Pama, Grupo NagarOliva Iluminación y Orac Decor.

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