Por Manuel Quintanar (Abogado penalista)

I.

El recuerdo de mis maestros italianos, Franco Bricola (Bologna) y Mauro Mellini (Roma), dos formas de concebir el mundo y el Derecho muy distintas, pero en lo personal coincidentes por cuanto toca a su probidad y a su exquisito respeto a la “justicia”, en la cátedra y en el ejercicio profesional de la abogacía, ambos luchadores en tiempos difíciles (años de plomo en Italia los 70) por las libertades públicas y por la democracia en su sentido más pulcro y auténtico, me ha sugerido siempre este título con el que Mellini fundó una revista periódica de denuncia de toda suerte de abusos judiciales o, en general, forenses, la mayor parte de las veces en nombre de la “justicia” que invocan los nuevos inquisidores justicialistas, de sesgo ideológico e interesado, generalmente más en orden al medro personal y administrativo que ordenado a la filantropía y a la auténtica justicia (incluso social) y muchos, por supuesto, con la bandera progresista y sin bagaje moral ni jurídico (en España nos resultaba flagrante Garzón cuya impunidad ha sido muy generosamente retribuida sarcásticamente para sus víctimas). Fenómeno denominado “jueces estrella”. Una modalidad criminológica de prevaricación.

II.

No me puedo olvidar de mi maestro el Profesor Cobo del Rosal, injustamente vilipendiado por la abierta y honrada censura de estos “fenómenos” y por enfrentarse a unos y a otros, con una técnica jurídico procesal y oratoria inmejorable. Las lecturas que me iba recomendando, y los procedimientos en los que de una forma u otra intervine (GAL, Achille Lauro, Paesa, UCIFA, KIO y, otros tantos en los años 90 y posteriores hasta su fallecimiento en que, por mis interrupciones en la cátedra por mi breve paso por la política, pude colaborar o ayudarle) su valentía, honradez y compromiso con cada una de las defensas de que fui testigo a despecho de los ataques de todo orden de los que fue objeto me marcaron sin llegar al total descreimiento en que en el futuro pueda haber justicia (después publicó un librito de Defensas penales y otra de Quisicosas de Derecho penal en las que intervine).

III.

Parece innecesario explicar por tanto el título de la serie Giustizia giusta. Viene precedida de distintos sueltos publicados en la muy cuidada edición en papel de FEARLESS, en la Sección de “Tribuna”, desde la que me permito la libertad de opinar de esta justicia española cotidiana, tantas veces conducente a soluciones y resoluciones inexplicables desde una perspectiva ya no sólo técnico jurídica sino de sentido común (ese logos de lo razonable en que resumía el Derecho Recasens Siches) o, sencillamente, inicuas. Una justicia injusta existe del mismo modo que la Justicia con mayúsculas no es de este mundo.

IV.

La actualidad nos lleva de la mano, así presentada la irrupción en la edición digital de Fearless de mi modesta columna, a propósito de la devastación incendiaria estival sufrida en España este año, a la cita de una ya antigua publicación del Profesor Cobo del Rosal y de quien suscribe “Sobre los incendios” en la editorial Tirant lo Blanch (2005), en la que se llevaba a término un análisis jurídico penal de la regulación que nuestro Código dedicaba a la materia. Entonces se ponía ya de relieve la escasa entidad penológica que le merecía al legislador un incendio (forestal o no) provocado en su modalidad básica (esto es, el que no acarrea heridos, muertes, o peligros concretos para la población).

V.

Siempre hemos sostenido, como así entiendo debe ser (el Profesor Cobo del Rosal lamentablemente falleció), que el Derecho penal es la ultima ratio para la prevención del delito, interviniendo cuando éste ya ha ocasionado al menos un riesgo relevante e intolerable para bienes jurídicos constitucionales, por lo que se erige en un mecanismo de cierre de nuestro ordenamiento jurídico, cuyo fin último, el de garantizar la paz social y la convivencia pacífica dentro de nuestro Estado de Derecho constitucional debe alcanzarse, por vías menos liberticidas y traumáticas y, sobre todo, siempre que sea estrictamente necesario (principio de subsidiariedad y fragmentariedad del Derecho penal en virtud del que se seleccionan bienes jurídico constitucionales de la suficiente entidad necesitada de protección y sólo ante los ataques o puestas en peligro más graves). El Derecho penal no tiene como fin primordial, a nuestro juicio, ni la integración, ni la educación, ni la rehabilitación que son según el literal decir del artículo 25.2 de la Constitución española meras orientaciones ejecutivas de la pena privativa de libertad y no un bálsamo de fierabras social o psicológico. La solución a tantos conflictos sociales no son exclusivo objeto de la política criminal sino de la política social, la educación y, en general, de la propiciación de las condiciones necesarias para una convivencia digna y pacífica entre semejantes en un momento y en un lugar dado (ahora en España), o la eliminación a atenuación de los condicionantes criminógenos, cuando ello es posible, que no siempre lo es (evidentemente la inevitabilidad de determinados crímenes deja siempre un margen de indefensión social o si se quiere de inseguridad).

VI.

No obstante, me parece oportuno subrayar, al filo del anuncio de una serie de medidas presentadas por el Presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijoó, el acierto y oportunidad de su incidencia en, entre otros objetivos, el empleo de más medios materiales y humanos, la necesaria y debida coordinación de las distintas administraciones, la inmediatez en la asistencia a las víctimas, el control y registro de pirómanos o arsonistas, y otras, dentro de las que yo incluiría una reforma de algunos preceptos del Código penal (artículos 352 y siguientes) que se nos manifiestan como insuficientes en su conminación penal ante el evidente y lacerante incremento del fenómeno criminal de los incendios provocados (ni qué decir tiene que en su evitación no son de recibo objeciones ideológicas bajo etiquetas como “cambio climático”, ecología del medio, o de dinámicas administrativas de una ortopedia incompatible con el discurrir del campo, de la naturaleza y de su abyecta destrucción).

VII.

Debe afrontarse con toda la crudeza que comporta la tozuda realidad de la enfermedad mental, los intereses y fines lucrativos de su provocación o, sencillamente, los de carácter vindicativo o neroniano. Recuerdo en 2013, con mi querida Cristina Cifuentes en la Delegación del Gobierno, una feroz oleada de incendios en la Comunidad de Madrid, según entonces la Guardia Civil, la mayor parte de ellos provocados. Y recuerdo, valga la reiteración, la impotencia del Coronel Jefe de la Comandancia en la inmediata localización de los pirómanos (finalmente era uno en particular) y su posterior desazón cuando identificado y detenido el autor era muy señaladamente de quien menos se podía esperar… La enfermedad mental acaso fuera la principal explicación. Por supuesto, la etiología puede ser múltiple y siempre abominable, con o sin afán de lucro, como la venganza o la estafa de las compañías de seguros y muchas otras…

VIII.

De lo que no cabe la menor duda es que cualquier medio de prevención o de extinción siempre será insuficiente por las antedichas e irracionales sin razones. Pero no parece inevitable llevar a término una mejor coordinación y, sobre todo, asunción plena de competencias estatales en desastres que no entienden de límites territoriales o autonómicos. En dicho sentido, sí resulta necesario denunciar, por cierto como en el catastrófico desastre de la gota fría en el Levante español, que una mala coordinación, una no asunción de responsabilidades de carácter directivo en lo operativo o una insuficiente movilización de los medios, por parte de la Administración central, puede comportar consecuencias penales, si las hubiere en régimen de comisión por omisión o negligencia a nivel de temeridad, para aquellas personas físicas al frente de los Ministerios y Direcciones Generales competentes. (A nuestro juicio es un error que la UME dependa directamente de la Ministra de Defensa y no del JEMAD por obvias razones). La instrucción penal de una Juzgado de Catarroja claramente secciona y selecciona la responsabilidad criminal en un nivel político competencial que no se sostiene en Derecho a nuestro modesto entender.

IX.

Como se dijo en mi publicación de 2005 con mi maestro las penas de semejantes crímenes no pueden ser las propias de una gamberrada callejera generadora de daños, sin perjuicio de la directa responsabilidad por las muertes y los heridos. Es necesario un endurecimiento de las penas del tipo básico de incendios forestales y no forestales de los artículos 352 y siguientes del Código penal y, por supuesto, menos caradurismo por parte de los responsables políticos al frente de la prevención y extinción de los mentados incendios, catástrofe natural de casi imposible restauración. Bien venidas sean las medidas anunciadas por el Sr. Feijoó y depuración de responsabilidad penal de quien se esconde en sus mullidos sillones testigos mudos de toda suerte de iniquidades con honrosas excepciones.

 

Por José María Lanseros

Es una sensación que sienten los visitantes que no son de la ciudad. Santander es una ciudad que respira elegancia por los cuatro costados.

Se siente en cada paso. Es algo que transmiten los que viven en ella y que perciben quienes, de vez en cuando, recalan en la misma.
La gente va siempre elegante. Un estilo formal en su mayoría, aunque habrá quienes lo discutan.

Esa elegancia tiene distinguidos representantes a los que no vamos a aludir, y muchos de ellos están presentes en la ciudad en un evento que, una vez al año, tiene lugar en el Palacio de La Magdalena. El sarao tiene mucho nivel. Se trata del seminario que organizan cada año la Asociación de Periodistas de Información Económica (APIE) y la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP), y que cuenta desde hace décadas con el patrocinio de BBVA, la entidad que preside Carlos Torres Vila.

Este año se celebró la edición número 42 del seminario. El título es tan largo como claro (para entendidos): «Cuarenta años de España en la UE. Evolución de la economía española. De la autarquía a la economía de mercado».

España ha avanzado mucho gracias a su ingreso en la Unión Europea, pero tiene que seguir mejorando. Lo resaltó el presidente de BBVA, Carlos Torres, que fue, sin duda, la personalidad más buscada en el evento. El motivo: la operación por la que se quiere hacer con Banco Sabadell.

El otro gran buscado fue el consejero delegado de la entidad vallesana, César González-Bueno.
El tercero, y grandísimo protagonista: el ministro de Economía, Carlos Cuerpo. Por motivos de agenda, no está en Santander. La banca y el Gobierno se vienen batiendo desde hace tiempo, y parece que así seguirá siendo, al menos mientras Pedro Sánchez se mantenga como presidente. Todos clásicos, sin grandes alardes. Vistiendo como viste el poder clásico cuando trabaja: traje y corbata.

Instantes de decisión en Santander, la ciudad elegante y clásica en la que, al menos una semana al año, el poder económico se da cita.
El Gobierno ya habló. Le pone a BBVA muy complicada la operación Sabadell. El consejo de administración del banco que preside Carlos Torres tiene ahora una decisión vital que tomar.

El joven arquitecto Javier Garuz lanza su primer libro «INGREDIENTE Y MATERIA. Arquitectura para degustar«, publicado por Recolectores Urbanos Editorial, especializada en arquitectura, un fascinante recorrido por el mundo de la gastronomía y su estrecha relación con la arquitectura. Siguiendo un breve prólogo del reconocido arquitecto Enrique Jerez -de JEREZ ARQUITECTOS-, autor del Restaurante Michelin Cobo Estratos o Karmen Gastrobar -ambos en Burgos-, a través de una mirada atenta y detallada el autor invita a explorar cómo los espacios donde comemos, junto con los platos que degustamos, forman una experiencia sensorial única que va más allá del simple acto de comer.

La evolución de la gastronomía y su vínculo con la arquitectura

“Desde la lucha por la vida hasta las últimas modas gastronómicas, la alimentación no ha dejado nunca de ser un asunto, si bien corpóreo y/o espiritual, fundamental. Desde los noventa, España es considerado a nivel internacional como uno de los países con mayor variedad y riqueza en el ámbito gastronómico. Sin embargo, la interdisciplinariedad y cooperación entre este ámbito y la arquitectura parece ser una tendencia con origen relativamente reciente. La gastronomía se ha convertido en un sector puntero en el que ya no sólo importa el qué comemos sino también el cómo y el dónde lo hacemos –su atmósfera, el espacio anfitrión–, mostrándose como elementos decisivos para lograr una experiencia estimulante en el comensal”, expone Garuz.

El escrito, disponible en varias librerías reconocidas a nivel nacional, aborda principalmente dicha experiencia del comensal a través de los cinco sentidos en dos atmósferas gastronómicas –seleccionadas según el alto reconocimiento tanto de los chefs como de los arquitectos involucrados–, como son Atrio y El Prat de Les Cols.

La crítica arquitectónica, apoyándose en fotografías, pinturas, entrevistas y visitas al lugar, se interesa por saber cómo dichas atmósferas han sido elaboradas, “tal como un cocinero observa los movimientos de un colega preparando una de sus recetas” –en palabras del arquitecto Carlos Martí.

Una experiencia sometida al juicio del lector

El autor expone los valores aprendidos en pos de corroborar y hacer ver al lector –desde la reflexión– la existencia de vínculos entre los ámbitos arquitectónico y culinario. Un ‘delicioso’ texto en el que se valora el don del arquitecto para materializar la filosofía y las inquietudes del chef; y para empatizar con la correspondiente experiencia del comensal a la hora de degustar, tanto el ingrediente de su plato como la materia de su entorno.

La tragedia de la DANA vivida en Valencia nos ha mostrado nuestra vulnerabilidad en toda su realidad. La naturaleza nos devuelve a nuestra propia condición de debilidad. En una situación así es lógico sentirse desesperanzado, pero la fe nos insta a contar con Dios, con su providencia, y a abrirnos a la esperanza. La mayor de las pobrezas es perder la esperanza. El Evangelio nos llama a mantener la fe y buscar a Dios en medio de la desgracia.

En la Jornada Mundial de los Pobres del pasado año, bajo el lema «La oración del pobre sube hasta Dios»1 (Eclo 21,5), el Papa Francisco nos recuerda que “los pobres tienen un lugar privilegiado en el corazón de Dios”2 y que debemos “hacer nuestra la oración de los pobres y rezar con ellos”, remarcando que “la opción preferencial por los pobres debe traducirse principalmente en una atención religiosa privilegiada y prioritaria”3.

Desde su creación en 2017, esta Jornada Mundial se ha constituido como una cita obligada para la Iglesia universal, ya que, tal como nos ha manifestado el Papa Francisco, “los pobres tienen todavía mucho que enseñar porque, en una cultura que ha puesto la riqueza en primer lugar y que con frecuencia sacrifica la dignidad de las personas sobre el altar de los bienes materiales, ellos reman contracorriente, poniendo de manifiesto que lo esencial en la vida es otra cosa” 4.

Este compromiso con los pobres debe incluir la oración y la acción, por ellos y junto a ellos, porque “si la oración no se traduce en un actuar concreto es vana, de hecho, la fe sin las obras «está muerta» (St 2,26). Sin embargo, la caridad sin oración corre el riesgo de convertirse en filantropía que pronto se agota”5 , ha expresado el Santo Padre. Ya Benedicto XVI consideró que si la acción solidaria no tiene una dimensión espiritual “se reduce a un simple activismo”6 , contrario a la identidad católica.

Con motivo de la tragedia sufrida en Valencia, con tantas familias que han perdido a sus seres queridos, sus hogares, bienes y medios de vida, cobran nueva luz las palabras del Papa Francisco, que nos revelan nuestra vulnerabilidad pero que nos instan a redescubrir la condición fraternal y a mantener la esperanza.

La Jornada Mundial de los Pobres se celebra cada año el domingo anterior a la festividad de Jesucristo, Rey del Universo, “para que en todo el mundo las comunidades cristianas se conviertan cada vez más y mejor en signo concreto del amor de Cristo por los últimos y los más necesitados”7 , en palabras del Santo Padre. La cita fue instaurada la ESPERANZA es perder en 2017 por el Papa Francisco, con el objetivo de animar a los creyentes a reaccionar frente a la cultura del descarte y el derroche, transformándola por la cultura del encuentro, e invitando a todos, creyentes y no creyentes, a disponernos a compartir nuestra vida con los pobres, a través de gestos concretos de fraternidad.

Dios ha dejado al hombre libre y a la naturaleza autónoma. Por ello, al ver estos días los ejemplos de solidaridad, nos hemos dado cuenta de cómo esta tragedia ha pasado de ser un gran dolor a un milagro de fraternidad, donde todos hemos intentado dar lo mejor de nosotros mismos. Una vez más, el amor ha vencido a la muerte. Cuando por una deformación teológica pensamos que Dios nos ha abandonado a nuestra suerte, tenemos que descubrir que Él siempre está a nuestro lado, bendiciendo a quien padece y sufre, pues el libre albedrío forma parte de nuestra condición humana.

Queremos agradecer desde estas líneas a todos los que habéis venido desde otros lugares a Valencia, vuestro compromiso y testimonio con esta tierra y sus gentes.

Nunca olvidaremos este gesto de amor.

1 Papa Francisco, Mensaje del Santo Padre Francisco en la I Jornada Mundial de los Pobres, 17 de noviembre de 2024.
2 Ibidem, n. 4.
3 Ibidem, n. 5.
4 Ibidem, n. 7.
5 Ibid.
6 Benedicto XVI, Audiencia general, Miércoles 25 de abril de 2012.
7 Papa Francisco, Mensaje del Santo Padre Francisco en la I Jornada Mundial de los Pobres, 19 de noviembre de 2017, n. 6.

1.

Algunas cuestiones que no por conocidas deben ser olvidadas, en este número de FEARLESS, y en esta sección de Tribuna Giustizia Giusta, quiero recordar. La tragedia de Valencia, mi querida ciudad natal, nos debe llevar al sentido del recuerdo de todas las víctimas de lo sucedido. El silencio por los fallecidos quizás dé algo de sentido a lo que humanamente nos resulta profundamente injusto (justicia en el sentido amplio de la expresión).

2.

Lo que ahora quiero subrayar, al hilo de tantas opiniones en busca de responsables, repito más allá de lo realmente fundamental (la reparación de todo el daño que se ha producido en las personas y bienes de las víctimas), es la relevancia penal de determinados comportamientos al momento de la aparición de la evidente situación de riesgo y emergencia -y durante el transcurso temporal de la misma- que se produjo en régimen de predecibilidad y previsibilidad causal, en especial, de los responsables de la protección de la parte de sociedad afectada (afortunadamente para muchas zonas de la ciudad de Valencia, el Plan Sur nos ha salvado de una tragedia aún mayor a muchos).

3.

El delito de omisión del deber de socorro, del que se ha hablado reiteradamente como concurrente en este caso, está diseñado en nuestro Código Penal como de naturaleza dolosa, es decir, para los no juristas, es delito un no socorro, una inacción, con conocimiento y voluntad pasiva, ante una situación de peligro para la vida y bienes jurídicos de carácter personal y el desamparo de los mismos. Básicamente, se diseña como un delito común, es decir, susceptible de ser cometido por cualquiera, y cualquiera puede contraer un deber de solidaridad respecto del prójimo ante situaciones de necesidad y desamparo (artículo 195 Cp).

4.

Conviene distinguirlo de todos aquellos delitos que prohibiendo acciones como la de matar, lesionar, causar daños, etc., y siendo descritos legalmente mediante verbos activos (de acción y no de omisión), se pueden apreciar también cuando las omisiones (el dejar de hacer) sean equiparables en la inacción y, según el sentido de la ley, a auténticas acciones (el consabido ejemplo de la madre que dejando de alimentar al hijo no puede decirse que omita un genérico deber de socorro, sino que, por su deber especialísimo de madre, puede decirse en rigor que lo mata de inanición). Es, por tanto, un deber no genérico (de solidaridad) sino especial (legal, contractual, o dimanante de una acción precedente que lo ocasiona o genera) el que en su inobservancia permite según el artículo 8 del Código Penal español equipara una omisión a una acción propia de la que se deriva un resultado.

5.

En estos supuestos de especial deber también la inacción imprudente puede integrar en el sentido del texto típico (sea cual fuere) la comisión de un delito (homicidio, lesiones, daños…). En este caso, hemos tenido noticia de diversas acciones penales (querellas criminales) contra algunos políticos, altos cargos, funcionarios y teóricos y presuntos responsables. También de la opinión vertida en medios de comunicación de algunos colegas penalistas en distintos sentidos. Me atrevo en este corto artículo a apuntar mi opinión, sin perjuicio de la mejor de los demás.

6.

Y esta última es que no cabe excluir, sin más, dicha responsabilidad penal si la inacción imprudente de técnicos, funcionarios, políticos o cargos puede afirmarse que, ha dejado de evitar parte de las luctuosas y fatales consecuencias que la naturaleza ha propiciado. En particular, el deber de prevención en forma de alerta temprana a la población cuando se debía según cualquier protocolo y el sentido común haber advertido de forma eficaz, como tampoco, la inacción (lentitud) en la puesta en marcha de mecanismos de evitación de males mayores durante el transcurso de la avalancha.

7.

Tampoco cabe, ni moral ni jurídicamente, derivar o exportar en/a otros la responsabilidad propia por mucho que sea endémico hábito político de supervivencia. Desde mi experiencia como Subdelegado del Gobierno en la Comunidad de Madrid (en funciones de Delegado durante los meses de convalecencia de mi querida Delegada Cristina Cifuentes) la responsabilidad en materia de protección civil se erige en un deber esencial, principal, legal y urgentísimo cuando se produce cualquier situación de riesgo para cualquier ciudadano o para la sociedad o una parte de ella (recuerdo multitud de incendios en la provincia de Madrid en 2013, por poner uno de tantos ejemplos en los que están concernidos Protección Civil, Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, Bomberos, Samur, etc.). Recuerdo muchas horas de vigilia y una absoluta ausencia de descanso ante situaciones de riesgo para la población, y por cierto, me refiero a la mía y a la de muchos otros, responsables obligados de dicha protección que evitaron males mayores ante tragedias ciertas y que al minuto eran monitorizadas desde la Delegación y desde los distintos ministerios, Comunidad Autónoma de Madrid y distintas administraciones locales.

8.

Me sorprende y preocupa, por tanto, que en este dramático caso aparezca por doquier el fetor a desidia, negligencia y responsabilidad no asumida el comportamiento de tantos. No ya sólo del Presidente de una Comunidad Autónoma y sus consejeras (cuyo merecido reproche es indudable, dadas las informaciones de las que vamos disponiendo) sino la del Gobierno en pleno con su Presidente y los ministros, secretarios de Estado, directores generales, etc., competentes (incompetentes) a la cabeza. Resulta más lacerante todo ante las calamitosas y sarcásticas declaraciones de algunos (inaceptables, por poner tan sólo un ejemplo las de la ministra Robles exportando toda la responsabilidad a la Comunidad Autónoma, cuando su condición de jurista hace presumible su conocimiento de la legalidad y de las competencias del Gobierno en la adopción de obligadas decisiones derivadas de la Constitución -estado de alarma-, de la Ley de Seguridad Nacional y de la Ley de Protección Civil). Y ello, al margen de las eventuales apuntadas y consecuentes responsabilidades penales por la negligente inacción.

9.

En una situación en la que la declaración del estado de alarma compete al Gobierno y cuyas condiciones se daban de sobra, al amparo de instrumentos normativos por demás conocidos, resulta insultante y propio de comportamientos encuadrables en el Código penal (bajo el perímetro de una u otra figura legal) la dejación de funciones debidas y la antedicha inacción en la iniciativa marcada por la normativa imperativa vigente (suscribo el artículo de Armando Salvador Sancho en El Mundo del pasado 3 de noviembre o la del Almirante Pery Paredes del pasado 13 de noviembre de 2024).

10.

Veremos en qué queda todo. Ahora lo importante es la recuperación de lo recuperable, la reconstrucción, la integral reparación de las víctimas y la evitación de una tragedia futura semejante en España, amén del sentido recuerdo del alma de los fallecidos.

Manuel Quintanar

Doctor en Derecho Penal y criminólogo. Ex Subdelegado del Gobierno en la Comunidad de Madrid

Desde el año 1979, cuando se estrenó la película soviética de ciencia ficción ‘Stalker’, dirigida por Andréi Tarkovski, mucho ha cambiado ese concepto que ahora se relaciona directamente con el espionaje, incluso llegando al acoso, mediante redes sociales.

Stalker proviene del inglés y significa “acechador” o “espía”, en consecuencia, stalking señala de una forma coloquial a aquella persona que vigila a otra a través de las redes sociales, de manera sigilosa e insistente. La acción de stalkear está absolutamente extendida y la ejecutamos cuando curioseamos las publicaciones de Twitter (ahora X), Facebook o Instagram hechas por un amigo, expareja o famosos, pero el asunto adquiere un mayor calado cuando se gesta planeando una finalidad maliciosa hacia otra persona, ejecutando esa curiosidad con un fin de hostigamiento o acoso ya sea mediante mensajes o llamadas de teléfono reiteradas; persecución; espionaje en redes sociales. Se puede acosar de muchas formas a una persona, pero ¿cómo saber cuándo se convierte en delito?

Esta figura delictiva fue introducida en el Código Penal español en el año 2015 para dar respuesta a las conductas de acoso y acecho que han proliferado con el cada vez más habitual uso de las redes sociales, siendo especialmente complejo con los jóvenes en edad escolar, donde el stalking se convierte en la antesala del acoso escolar o el bullying.

Para que estos hechos sean encuadrados dentro de la figura delictiva, el autor debe llevarla a cabo de forma insistente, reiterativa y alterar gravemente el funcionamiento y desarrollo de la persona atacada. Estas conductas sólo adquieren relevancia penal, cuando limitan la libertad de la víctima, siendo extremadamente complicado que el sentimiento de temor sea suficiente, convirtiéndose en vital la figura de un abogado penalista que sea capaz de recoger las necesarias pruebas para que este delito de acoso se condene con la severidad que merece, dado el tremendo daño psicológico que puede suponer para la víctima.

Un delito que afecta visiblemente a famosos e invisiblemente a “anónimos”

Si bien es cierto que los casos de Stalking y acoso a famosos son más conocidos, seguramente recuerden cuando en noviembre de 2012, Mark Staake y su sobrino Tanner Ruane, fueron arrestados por planear castrar y asesinar a Justin Bieber, las personas anónimas lo sufren sin gran repercusión, y normalmente cuando se detectan los casos son muy graves o incluso demasiado tarde. Por ello, destaco la importancia de denunciar y no minimizar el delito, y si la víctima no se ve con las suficientes fuerzas, se encuentra confundida o superada, lo mejor es acudir a un abogado especializado, quién sabrá los pasos a seguir para que el proceso pueda tener el mejor final para su representada.

Lo más importante es atajar a tiempo situaciones que eviten males mayores.

Por Juan Gonzalo Ospina

Abogado penalista y socio director de Ospina Abogados.

Esperanza Aguirre

En nuestros días, los enemigos de la libertad, los herederos del comunismo soviético, los totalitarios disfrazados de demócratas, están logrando que se estén imponiendo en la sociedad occidental los principios y los valores que, tras una apariencia bondadosa, encierran la llegada de una dictadura, la de la “corrección política”, con todos sus dogmas y con su principal objetivo, que no es sólo hacerse con el poder en nuestros países, sino, lo que aún es más grave, hacerse con la manera de pensar de los ciudadanos.

Y lo peor es que lo están consiguiendo sin encontrar resistencia entre esos ciudadanos que, sin duda, prefieren la libertad a la tiranía, porque los disfraces que los totalitarios utilizan están muy bien inventados. ¡Claro que todos estamos a favor de acabar con la pobreza, con las desigualdades de las mujeres y con las agresiones al medio ambiente, como pregona la Agenda 2030! Pero no a través de los métodos que esa misma Agenda prescribe, con una intervención constante de una Institución tan poco democrática como la ONU.

Nosotros tenemos un arma mucho más eficaz para lograr esos objetivos: la libertad. Como Milei y como esperemos que haga Trump.

Katy Mikhailova (editora de FEARLESS Magazine) en la "Penúltima Cena" celebrada con gafas de COTTET.

Katy Mikhailova (editora de FEARLESS Magazine) en la «Penúltima Cena» celebrada con gafas de COTTET. (Fotografía: Roberto Maroto).

Es preciso tener todavía caos dentro de sí para poder dar a luz una estrella danzarina. Lo dijo F. Nietzsche. Y hoy celebramos en este, nuestro primer quinto aniversario, el caos convertido en arte.

Empezar la casa sobre el tejado, allá por 2019, para seguir construyendo y que el edificio no se caiga, es casi un fenómeno digno de pararse a entender. Como dije en una mesa redonda que compartí con Alberto Núñez Feijóo este verano (bajo la moderación de mi amiga Beatriz Fanjul), “si hubiera hecho un business plan, aún estaría analizando cómo financiar esta revista”. Imagínense. 2019. Crisis del papel. Decenas de cabeceras cerrando. “¿Papel?” “¿Estás loca?”, me decían muchos gurús de la comunicación.

A menudo debemos obviar la razón de otras personas y dejarnos seducir por el corazón de nuestras propias intuiciones. Porque, si algo refleja el #espírituFearless, es hacerlo como fuere, aún con miedo.

Por eso, aquí estamos, en París. Con dos de las figuras españolas más importantes que tenemos a nivel mundial en el diseño. Lázaro Rosa-Violán, quien cree en mí como editora, y alguien que se ha convertido en un imprescindible en mi día a día y Ágatha Ruíz de la Prada. Mucha Ágatha. Ambas pasamos de amarnos, a no hablarnos, a volver a retomar la relación…Mientras la maquillan, le digo que me parece un auténtico milagro que hayamos conseguido cuadrar su agenda y la de Lázaro. “Lo que es un milagro es que cinco años después la revista siga existiendo”, comenta. Y es que ella fue nuestra primera portada, ovejas mediante, en diciembre de 2019. Siempre digo que “somos hijos de la Pandemia” y el teletrabajo lo implementamos aun cuando nadie usaba esta expresión.

En esta cabecera hay gente que ha estado de paso y han aportado su esencia; y otros que se han convertido en esenciales. Sin el apoyo incondicional de Javier Segovia y su capacidad de enseñarme a amar la arquitectura no hubiera sido posible. Tampoco el de Alfonso Abella, quien a día de hoy sigue diseñando número a número. La participación de Bertie Espinosa desde el número uno hasta este verano también ha dejado su legado en la estética de esta cabecera. Y después están todos los demás. Fotógrafos, colaboradores, mentores…

A Mario Conde le debo la audacia de aprender a ser empresaria. A mi querida Esther Vila el legado de hacer una revista. De Federico Jiménez Losantos he aprendido que los complejos son el mal endémico del éxito personal. Con Paloma Sobrini he descubierto que la arquitectura es una actitud ante la vida. Y podría desarrollar páginas enteras de todas esas personas que me han empoderado, pero que, -supongo- sin mi tesón, constancia e impaciente disciplina, no hubiera servido de nada. Y por supuesto, si a alguien le debo -casi- todo es a mi madre, Victoria Mikhailova, porque ha sido mi mayor admiradora y la culpable de que estudiara Periodismo.

El otro día me decía mi amigo Javier Moreno que yo era una gata sobre los tejados de Goya. Sigo observando la realidad en silencio y con sigilo. Preguntándome de dónde vengo y adónde voy, y qué puedo aportar con FEARLESS que otras revistas no hacen. La disrupción quizás es la respuesta. O no. Esto es como el arte: cada uno ve y siente lo que quiere percibir.

Todos se preguntan cómo empezamos, y la respuesta no es más que el resultado del amor. O la necesidad de amar aquello en lo que se trabaja, y trabajar en aquello que se ama. Renunciar, a menudo, al placer inmediato, para construir un proyecto con total ceguera y desconocimiento. Y es que, si no lo tocas, no existe. Adoro las realidades tangibles que son el reflejo de las emociones invisibles. Eso es, al fin y al cabo, el arte. Y eso es el amor.

Ya saben que, como dijo Roosevelt, “el mundo pertenece a quienes creen en la belleza de sus sueños”. Un día yo tuve un sueño: hacer de mi caos una revista. Y cinco años después, ese caos -quizá algo más ordenado- sigue creando universos paralelos. ¡Por otro lustro más imprimiendo carácter!

Por Juan Gonzalo Ospina

El periodista argentino residente en Estados Unidos, Andrés Oppenheimer, nos dedicaba a la profesión un apartado de uno de sus últimos libros » Sálvese quien pueda!» (2018) en donde abordando la era de la automatización predecía que, al igual que la práctica totalidad de las profesiones, existe un riesgo notable de que los abogados y el resto del sistema de justicia seamos reemplazados por la inteligencia artificial. Programas informáticos cargados de jurisprudencia, leyes y códigos que mediante algoritmos resolverán las disputas legales, y que además asegura será más económico e incluso fiable.

 

Pero, ¿realmente existe el riesgo de que podamos ser reemplazados por computadoras?, ¿son objetivamente estos los adoquines que tendremos que pisar hacia el futuro u objetivamente estamos mirando más lejos de lo que abarca la realidad.? No solo espero, sé que Albert Einstein tenía razón cuando dijo «El espíritu humano debe prevalecer sobre la tecnología»

Pero ojo, una cosa es que nuestra profesión no sea sustituida por máquinas y otra que el desapego a la tecnología no nos permita crecer en elementos ampliamente conocidos por todos como la necesaria seguridad jurídica o el derecho de defensa.

 

NUEVAS TECNOLOGÍAS :PRESENTE O FUTURO?

Para las Universidades es ya una parte indispensable de su plan formativo con el «Máster en Abogacía Digital y Nuevas Tecnologías entre otros formatos, y los abogados ejercientes hemos visto como en los últimos años las Nuevas Tecnologías han ido invadiendo cada una de las parcelas de nuestra vida social y profesional, así como diversos campos del conocimiento. Muchos se resistían y otros pensaron que este salto sería más progresivo, pero es una realidad incuestionable que el Derecho no ha quedado al margen de esta revolución tecnológica, llegando a generarse una nueva realidad conceptual y jurídica que obliga a prepararnos y reciclarnos de manera constante.

 

Cloud computing, Inteligencia artificial, Big data, Blockchain, etc. son herramientas cotidianas para quienes han tenido que modernizar su despacho convirtiendo las nuevas tecnologías y los abogados en un binomio que otorga niveles mayores de eficiencia y de reducción de costes.

 

La abogacía aún es identificada como una profesión anclada en el pasado, su imagen está vinculada a pesados tomos de libros y la preservación de un formalismo muy clásico (más aún en la vestimenta en pleitos, salas de justicia, etc.). Pero no cabe duda que esta imagen que roza el clasismo está sufriendo una transformación vertiginosa en la última década, con un ejercicio de la profesión irrumpido por las nuevas tecnologías y el rejuvenecimiento que ello ha traído de forma pareja.

 

Pero este proceso no ha llegado a su fin, seguramente no podamos hablar ni tan siquiera de estar en una fase de meseta, sino que acariciamos la fase embrionaria que nos avoca a un cambio de introducción de elementos disruptivos que alcanzarán la abogacía, ahora sí, al mismo nivel que la sociedad. Nuevos desafíos y retos en el sector jurídico que afectarán a la propia concepción de la profesión en los despachos, en la mecánica de la administración de justicia, en la relación y búsqueda de clientes, pero también desde un punto de vista meramente laboral, abordando causas en las que se requieren conocimientos avanzados en materia de criptomonedas, realidad virtual, biotecnología, ciberdelitos, privacidad… y un sinfín de elementos que están cambiando el mundo en una cuarta revolución industrial que ya ha comenzado y que necesitará letrados preparados para abordar los delitos que, nadie le cabe duda, ya se están ejecutando.

 

La gran pregunta es: ¿Estamos preparados para el cambio? Innovar, formarse, adaptarse y transformarse son los elementos que debemos poner sobre la mesa.

En este último semestre ha traído muchas transformaciones en el ámbito empresarial y de ahí que muchas mujeres empresarias lleguen a puntos de estrés tan elevados que acaba afectando a distintas áreas de su vida, perdiendo la motivación por sus negocios. La coach Marta Cereceda, experta en coaching empresarial, te descubre lo prioritario para que puedas poner orden en ti y en tu empresa para recuperar el equilibrio personal y profesional en tu vida.

Empezando por el principio, conocerte a ti misma e invertir en ti significa dedicar tus recursos más importantes (tiempo, energía y dinero) en aquello que te dará resultados y rendimiento a largo plazo: esos aspectos únicos que te pertenecen y los pensamientos que forman parte de ti.

Por eso sino sabes cuales son los miedos o las creencias que te impiden avanzar y te llenan de cobardía, no conoces tus cualidades más genuinas que te ayudan a salir delante de las situaciones en las que te puedes encontrar.

Y es que para crear un negocio propio y rentable es indispensable creer en ti, tener confianza en tus propias habilidades, saber gestionar el estrés y saberte capaz de lograr tus objetivos.

Es lo que marca la diferencia, porque es la única vía para crecer y crear valor.

¿Y qué sucede cuando no gestionamos bien las emociones asociadas a nuestro negocio y aparece el estrés?

Desde hace más de veinte años, los estudios muestran la relación entre el estrés profesional y una multitud de enfermedades y alteraciones que te afectan en tu día a día a tu y a tus relaciones:

Falta de concentración.

Olvidos y despistes

Irritabilidad

Autocrítica

Sentimiento de culpa

Pérdida de autoestima

Exageración de tues miedos

Agotamiento físico y mental

Procrastinación

Ansiedad

Apatía

Depresión

Dolores de espalda y de cabeza

Alteraciones gastrointestinales

Insomnio

Disfunciones hormonales y del sistema inmunológico

Problemas en la piel

Cambios de peso

Taquicardias

Vértigos

Irritabilidad

Aumento de las discusiones

Pérdida del sentido del humor

Susceptibilidad

Conflictos laborales y familiares

Dificultad para disfrutar

Desgana

Sensación constante de insatisfacción

Bloqueos y equivocaciones

Poca capacidad resolutiva

Dificultad para afrontar nuevos retos

Sensación de demasiado esfuerzo

Pérdida de confianza en tus capacidades

Descenso de la – tan ansiada – productividad…

¿Sigo?

Porque cuando aprendes a gestionar el estrés retomas el control de tu día a día.

Recuperas tu energía y tu salud.

Vuelves a disfrutar de tu vida profesional y personal.

Y esto merece la alegría y mucho.

Marta ha pasado por ese proceso de encontrarse como empresaria que es desde 2006 “Estaba tan sobrepasada que dejé de reír, algo que no es propio en mí, y no disfrutaba del tiempo que pasaba con mis hijos y mi marido porque estaba obsesionada con el personal, los conflictos, problemas etc.

Esta situación me hizo dar un giro a mi vida y empecé a formarme en lo que realmente me apasionaba: el coaching.

Aquí descubrí quién era yo, cómo liderar y cómo mantener mi negocio acorde a mí, coherente con mis valores y no al contrario, y saber crear un equipo de trabajo.” Afirma la coach  Marta Cereceda.