El restaurante Jai Alai es uno de los restaurantes con más historia de Madrid. Fue fundado en 1922 por los Bustingorri Vega en la calle Alfonso XI de Madrid, en los bajos del frontón del mismo nombre.
A principios del siglo XX había un frontón de pelota vasca en Madrid, allí jugaban los pelotaris de Markina, hombres jóvenes, fuertes y guapos, conocidos en su universo como estrellas de cine. Este frontón hizo que los pelotaris pasarán mucho tiempo en la capital española, echando mucho en falta la comida tradicional vasca. Fue entonces cuando a uno de estos pelotaris, Roberto Bustingorri, muy conocido en la sociedad donostiarra, le ofrecieron la concesión del restaurante del frontón para montar un restaurante de comida vasca con fundamento. Éste animó a su hermano Rufino Bustingorri, el más emprendedor de la saga, a ponerse manos a la obra y junto con su mujer, Dolores Goyogana y su hermana Rosalía Bustingorri, abrieron en 1922 el restaurante Jai Alai.
En 1936 el panorama político estaba algo revuelto y estalló la guerra civil. La actividad de Jai Alai quedó temporalmente pausada con Rufino y su mujer fuera de España. En 1940, Jai Alai abre de nuevo sus puertas para dar de comer buenos platos en tiempos de racionamiento. El frontón cerró, pero el restaurante siguió alimentando a generaciones de madrileños y menos madrileños.
En los años 60, la nueva generación de Bustingorri, Miguel Bustingorri junto con su mujer Antonia, encuentra un nuevo local en las afueras, el antiguo colegio Rosales, que compran para instalar allí el restaurante. Desde entonces, Jai Alai se encuentra en esa misma ubicación, en la calle de Balbina Valverde número 2.

Jai Alai es mucho más que un restaurante, es un lugar en el que mires donde mires, hay historia. Ocupa una casa de tres plantas, que suma varios salones (algunos privados) y una gran terraza. No hay político de postínque no haya pasado por sus comedores durante la guerra, pero sobre todo en los años de la Transición, cuando miembros de distintos partidos políticos se reunían alrededor de una mesa llena de viandas para dilucidar su porvenir. Jai Alai fue el restaurante emblemático de la platajunta.


Son Incontables las presencias políticas, Reyes, príncipes, escritores, periodistas, actores, premios Nobel, artistas… que han pasado por los comedores de Jai Alai para disfrutar de su gastronomía, dónde cobra protagonismo la materia prima y el sabor a tradición. Sus platos emblemáticos son las angulas, ya que fueron los primeros en traerlos a la capital española, los chipirones en su tinta, el bacalao en todas sus versiones, los chipirones, las alubias, la merluza… y un sinfín de platos más.
Este 2022, con la tercera generación de Bustingorri, hijas de Miguel, Maria José y su hermana Arantxa con su marido Ibon como jefe de cocina, Jai Alai celebra su centenario, algo que muy pocos restaurantes pueden decir.

Los chipirones de Jai Alai, un clásico.
100 años de tradición, de seguir cocinando todas aquellas recetas de la cocina vasca con las que nació el primer Jai Alai, de mantener un negocio familiar que salta de generación en generación, de seguir siendo el habitual destino de comidas de negocios a mediodía, de reuniones de ocio por la noche o en fin de semana, en muchos casos, protagonizadas por familias que llevan varias generaciones acudiendo a este local, de mantener las tradiciones vascas y celebrar cada año la tamborrada, de celebrar banquetes para cientos de personas, de ser el lugar donde celebrar navidad o nochevieja, de dar el mejor servicio, de hacer que los clientes se sientan como en casa… En definitiva, 100 años de numerosos amigos, una larga historia vivida y muchas por escribir.
https://restaurantejaialai.com/











Situada a 5 kilómetros de la ciudad de Albacete, la finca Dehesa de Los Llanos es conocida en todo el mundo por la calidad de sus productos, entre los que destacan sus internacionalmente reconocidos quesos. Su origen se remonta a 1647, año en que se estableció en ella una congregación de monjes franciscanos dedicados a la agricultura y la ganadería. Con la desamortización de Mendizábal (1836), la propiedad pasó a manos del marqués de Salamanca, hasta que en 1893 fue adquirida por el marqués de Larios.
“Este bar es mi casa y aquí vivo junto con mi familia. Entre todos hemos logrado sacar adelante un bar conocido por mucha gente de Sevilla y también de fuera, que vienen a propósito a parar aquí”, explica Pepe Martínez. Pepe, que siempre ha recibido con cariño el apodo de ‘El Mudo’** con el que le conocen sus vecinos, creó sus propios códigos con sus clientes para pedir una tapa o una Cruzcampo, en tiempos en los que la inclusión era prácticamente una utopía.
El microdocumental de Cruzcampo cuenta esta historia a través de testimonios de clientes y vecinos de la zona. Es el caso del famoso artista Kiko Veneno,que hace una pequeña intervención. “Pepe es una persona auténtica, ha creado desde sus inicios un mundo al que ha incorporado un montón de cosas para las que se requiere ese toque personal que da el acento”, explica el artista. “Es una enseñanza muy viva de cómo las personas tenemos nuestra propia forma de ser y de expresar nuestra personalidad. De cómo el acento está presente más allá de lo fonético”, añade Kiko.
#ConMuchoAcento es el mensaje con el que Cruzcampo celebra el acento, el suyo propio y las particularidades de los demás. “El acento, la autenticidad, la diversidad, nos ayudan a salir adelante. Por eso, cuando conocimos la historia de Pepe y su familia decidimos que teníamos que contarla, para seguir celebrando el poder del acento, que va más allá de lo lingüístico para convertirse en una actitud ante la vida”, explica María Ruiz Sanguino, responsable de Cruzcampo.

















Una edición limitada que se deleita en la tensión creativa


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