La nueva colección Allures de ARTE rinde homenaje al savoir-vivre francés del siglo XIX reinterpretado para interiores contemporáneos. Cada revestimiento de pared se concibe como una pieza con identidad propia, donde la tradición decorativa se encuentra con materiales nobles, trabajo artesanal minucioso y un diseño preciso que aporta carácter, textura y profundidad a cualquier espacio.

Éclosion: la naturaleza hecha arte

Éclosion despliega una exuberante escena botánica bordada a mano sobre una base de algodón. Hojas delicadas se entrelazan con flores adornadas con nudos franceses, evocando el momento poético en que un capullo se abre. Este diseño simboliza una belleza que despierta de forma natural y fresca, aportando un toque elegante y sensorial a los interiores.

Reliure: la encuadernación como inspiración

Inspirado en el arte de la encuadernación, Reliure combina cuero de ante cepillado con un proceso artesanal preciso. Los cuadrados se cortan, cosen y enlazan a mano, creando un revestimiento liso y sólido que refleja coherencia y refinamiento. Cada pieza destaca por su estructura meticulosa y su estética sofisticada.

Galon: la elegancia del jacquard francés

Galon remite a la tapicería de los antiguos sofás franceses y a las cintas decorativas tradicionales. Su motivo de finas rayas bicolor, reinterpretado en jacquard de terciopelo, aporta un brillo sutil y sofisticado, incorporando la tradición textil de lujo en un diseño actual y versátil para cualquier espacio.

Cabochon: un guiño al mobiliario clásico

Cabochon evoca los clavos decorativos (cabochons) utilizados históricamente para fijar telas con elegancia. Su patrón ordenado de cuadrados de terciopelo con botones aporta un toque refinado y detallista, conectando la historia del mobiliario francés con la modernidad de la colección Allures.

Étamine: textura rústica y natural

El liso Étamine se distingue por su estructura abierta y aireada, que aporta un aspecto rústico y orgánico a los interiores. Disponible en tonos cálidos y terrosos, se convierte en un complemento ideal para los demás diseños de Allures, equilibrando elegancia, sofisticación y autenticidad artesanal.

Cuando bajan las temperaturas, Madrid se adapta. El invierno llega con bufandas, platos de cuchara y calles frías, pero también con terrazas que se reinventan para seguir siendo protagonistas del ocio urbano. Estufas, mantas, cerramientos y una atmósfera cada vez más cuidada convierten el terraceo invernal en uno de los planes más apetecibles de la temporada.

El terraceo: un hábito madrileño

Lejos de ser una excepción, disfrutar de una terraza en invierno se ha consolidado como una costumbre en Madrid. Restaurantes y bares apuestan por espacios pensados para combatir el frío sin renunciar al aire libre, creando ambientes cálidos que invitan a quedarse, alargar sobremesas y convertir cualquier día en un plan especial.

Zuma Madrid: invierno con acento japonés

En pleno Paseo de la Castellana, la terraza de Zuma Madrid demuestra que el frío no está reñido con la sofisticación. Cubierta y perfectamente acondicionada, se presenta como un refugio elegante donde disfrutar tanto de un cóctel como de una cena completa. Su propuesta de cocina japonesa contemporánea y su cuidada coctelería convierten el espacio en una opción ideal para quienes buscan un plan invernal con un punto exótico y cosmopolita.
Paseo de la Castellana, 2

Lamucca a pesar del frío

El grupo Lamucca ha convertido el invierno en una oportunidad para transformar sus terrazas en auténticos escenarios de encuentro. Desde rincones íntimos para cenas tranquilas hasta espacios animados para comidas navideñas o tardeos, cada local ofrece una experiencia distinta. Luces cálidas, platos reconfortantes y un ambiente festivo hacen que sus terrazas sigan siendo un punto de referencia durante toda la temporada fría.

Ultramarines del Coso: el invierno sabe a vermut

En Malasaña, Ultramarines del Coso mantiene viva la tradición del aperitivo incluso en los meses más fríos. Su terraza en la plaza de San Ildefonso se convierte en el lugar perfecto para disfrutar del sol de invierno con un vermut, gildas o anchoas, mientras que al caer la noche el espacio invita a cenas informales al aire libre, con sabores de taberna reinterpretados por el chef Andy Boman “El Flaco”.
Calle de San Joaquín, 16

Magadán: comer al aire libre frente al Parque del Oeste

Con vistas privilegiadas al Parque del Oeste, Magadán apuesta por un terraceo invernal cómodo y bien pensado. Estufas, mantas y un ambiente acogedor permiten disfrutar de comidas y cenas al aire libre incluso en pleno invierno, convirtiendo su terraza en un plan perfecto para quienes no renuncian al exterior tampoco cuando bajan las temperaturas.
Calle Pintor Rosales, 9

Este invierno, Veuve Clicquot traslada su inconfundible espíritu solaire a las cumbres de los Pirineos para redefinir el après-ski con una propuesta que fusiona champagne, música y alta gastronomía en plena montaña. La emblemática maison francesa se convierte así en protagonista de la temporada invernal con dos espacios efímeros que ya son parada obligatoria para los amantes del esquí y del lifestyle más exclusivo.

El espíritu solaire de Veuve Clicquot llega a la nieve

Fiel a su filosofía de disfrute, elegancia y celebración, Veuve Clicquot firma este invierno dos terrazas que se integran de forma natural en algunos de los destinos de nieve más deseados. La terraza Veuve Clicquot In The Snow en Grandvalira y la Terraza Boutique Sarrios by Veuve Clicquot en Formigal marcan, un año más, el ritmo del après-ski en los Pirineos con una experiencia pensada para vivir la montaña desde otra perspectiva.

Veuve Clicquot In The Snow: el après-ski más vibrante de Grandvalira

Situada en el sector de El Tarter, junto a la pista Pi de Migdía, la terraza Veuve Clicquot In The Snow es un refugio inconfundible por su icónico color amarillo y su atmósfera sofisticada. Abierta de 12:00 h a 16:00 h, se convierte en el lugar ideal para disfrutar del descanso entre descensos, donde el paisaje nevado se fusiona con música, champagne y una energía única.

Arrow: personalizar la experiencia en la montaña

Entre las novedades de la temporada destaca la activación Arrow, una propuesta exclusiva que permite personalizar el estuche Veuve Clicquot Arrow con el nombre del destino favorito del visitante. Disponible por 55 €, esta experiencia se convierte en un recuerdo único de la montaña y puede encontrarse en diferentes puntos de la estación, desde terrazas y restaurantes hasta espacios de merchandising, reforzando el vínculo emocional con el destino.

Alta gastronomía maridada con champagne

La propuesta gastronómica de la terraza eleva el concepto de après-ski con una carta que combina producto de alta calidad y técnicas contemporáneas. Ostras, carpaccio de atún XL, king crab con mantequilla ahumada, croquetas, hamburguesas gourmet, steak tartar o sándwich de pastrami se acompañan de una cuidada selección de champagnes Veuve Clicquot: Yellow Label, Rosé, La Grande Dame, Vintage y RICH con hielo. Además, se incluyen opciones sin gluten para garantizar una experiencia inclusiva y completa.

Terraza Boutique Sarrios: exclusividad y calma en Formigal

En pleno Valle de Izas, la Terraza Boutique Sarrios by Veuve Clicquot se presenta como un auténtico santuario para quienes buscan una experiencia de montaña más pausada. Accesible tanto a pie como esquiando, este espacio ofrece vistas privilegiadas y un ambiente relajado que, durante el día, se acompaña de música en directo, creando el escenario perfecto para desconectar y disfrutar del entorno natural.

Una experiencia gourmet pensada para compartir

La propuesta culinaria de Sarrios destaca por su elegancia y su carácter sofisticado, con platos diseñados para compartir como la ensaladilla de cangrejo azul con pan soplao, gildas Clicquot, croquetas de carabinero, chuletón, rabo de toro o el bikini ahumado con trufa y patata paja. Todo ello maridado con champagne Veuve Clicquot y con opciones sin gluten, veganas y sin lactosa, adaptándose a todos los gustos y necesidades.

En pleno corazón de Sierra Nevada y en uno de los momentos más vibrantes de la temporada de invierno, El Lodge Ski & Spa y Maribel Ski & Après Ski consolidan su posición como los grandes referentes del lifestyle alpino en el sur de Europa. Dos hoteles hermanos, gestionados por Luxury Hotel Partners —grupo propietario también de Marbella Club y Puente Romano— que, desde su reapertura el pasado 12 de diciembre, vuelven a seducir a los viajeros que buscan montaña, diseño, gastronomía y experiencias memorables sin renunciar al confort más exclusivo.

Dos hoteles, dos almas, una misma montaña

Miembros de Small Luxury Hotels of the World™, El Lodge y Maribel comparten una ubicación privilegiada literalmente a pie de pista, acceso directo a la nieve y servicios pensados para una experiencia fluida y sin interrupciones. Ambos hoteles permiten el uso compartido de Kids Club, spas y piscinas exteriores climatizadas, además de la comodidad de cargar consumiciones en cualquiera de sus restaurantes directamente a la habitación, independientemente del alojamiento elegido.

El Lodge Ski & Spa: el refugio alpino por excelencia

El Lodge Ski & Spa mantiene intacta su esencia de refugio de alta montaña. Maderas finlandesas, cuero, pieles naturales y detalles vintage crean una atmósfera cálida y sofisticada que invita a desconectar tras un día intenso en las pistas. Con solo 21 habitaciones y suites, y La Cabaña —una exclusiva casa alpina de tres dormitorios—, el hotel ofrece privacidad, calma y una conexión íntima con el entorno.

Maribel Ski & Après Ski: el epicentro social de Sierra Nevada

A escasos metros, Maribel Ski & Après Ski representa la cara más vibrante y social de la estación. Sus 29 habitaciones y suites, entre las que destaca la icónica Maribel Penthouse Suite, combinan estética alpina y guiños retro en un ambiente dinámico que lo ha convertido en el punto de encuentro imprescindible para el après-ski y la vida nocturna de Sierra Nevada.

Gastronomía y après-ski con vistas

El après-ski alcanza su máximo esplendor en el Sun Deck de El Lodge, una de las mayores terrazas de la estación, donde DJ sets diarios, vistas panorámicas y una propuesta relajada al sol prolongan la jornada más allá de las pistas.
Por la noche, la experiencia gastronómica se divide en dos conceptos complementarios: El Grill, en El Lodge, con recetas tradicionales, piezas de caza y fondues maridadas con una cuidada bodega supervisada por Ángel González, sommelier de Marbella Club; y Maribel’s, donde la cocina, la coctelería de autor y la música convierten cada velada en una experiencia social que se alarga hasta la madrugada.

Bienestar a 2.100 metros de altura

Los spas de ambos hoteles elevan la experiencia con sesiones de yoga, rituales de bienestar y tratamientos deportivos, además de sus espectaculares piscinas exteriores climatizadas y jacuzzis al aire libre con vistas a las cumbres de Sierra Nevada, auténticos protagonistas del descanso en altura.

Mucho más que esquí

Más allá de las pistas, El Lodge y Maribel amplían su propuesta con experiencias únicas como rutas a caballo, excursiones guiadas a Los Cahorros, visitas privadas a la Alhambra, experiencias astronómicas o recorridos en 4×4 por el Geoparque de Granada. A ello se suma el exclusivo paquete Sea & Sierra, que permite combinar una estancia entre Marbella Club y Sierra Nevada, uniendo mar y nieve en un solo viaje a menos de dos horas y media de distancia.

La exposición se podrá visitar del 8 al 31 de enero de 2026 en la Fundación Ortega y Marañón de Madrid, con entrada gratuita de lunes a viernes de 9 a 21 h.

Del 8 al 31 de enero de 2026, la Fundación Ortega y Marañón en Madrid acoge Legado Niemeyer, la nueva exposición del fotógrafo asturiano Juan Carlos Vega. Con el apoyo de la embajada de Brasil y del Instituto Guimarães Rosa, la muestra propone un recorrido por la obra del arquitecto brasileño más influyente del siglo XX, Oscar Niemeyer (1907-2012), viajando desde Belo Horizonte hasta Brasilia, São Paulo, Niterói, Maceió, y haciendo escala en Milán y Asturias.

De Pampulha a Brasilia: los iconos de Niemeyer en fotografía

Vega retrata desde los primeros proyectos Niemeyer-Kubitschek en Belo Horizonte —como la Casa do Baile y la Iglesia de San Francisco, Patrimonio de la Humanidad— hasta los edificios más emblemáticos de Brasilia, como la Torre Digital y el Teatro Nacional, integrando también el Museo de Arte de Niterói y el OCA en São Paulo. Cada fotografía articula la arquitectura como un legado en constante construcción, revelando la forma, el ritmo y la dimensión espacial de las obras de Niemeyer.

Experiencia sensorial y accesible para todos

La exposición incluye fotografías en relieve de los proyectos de Niemeyer en Milán y Asturias, pensadas para personas con discapacidad visual. Además, Vega combina la fotografía con videoarte y deconstrucciones de imagen, ofreciendo un diálogo innovador entre arquitectura, espacio y percepción sensorial.

El lenguaje visual de Juan Carlos Vega

Juan Carlos Vega ha desarrollado un lenguaje artístico único donde la arquitectura y el ballet se fusionan. En Legado Niemeyer, los cuerpos de los intérpretes activan los espacios, mostrando cómo la obra de Niemeyer sigue generando nuevas relaciones con el paisaje y proyectando futuro. Cada instalación revela la arquitectura como un campo activo y coreografiado, donde la danza emerge como mediación entre forma y espacio.

Un broche de oro a 25 años de fotografía

Legado Niemeyer culmina los 25 años de carrera de Vega, especializado en fotografía de arquitectura y retrato, combinando estética, onirismo y rigor técnico. La exposición se enriquece con la colaboración de Alexandra, que aporta sillas intervenidas por Vega, Global TV con proyecciones de videoarte, y la Fundación Brito, consolidando un proyecto que une cultura, arte y memoria arquitectónica.

La nueva colección eyewear SS26 de Zadig & Voltaire es una declaración de estilo que captura la esencia de la maison: libertad creativa, personalidad marcada y elegancia con espíritu rebelde. Cada montura funciona como un auténtico accesorio de carácter, combinando sofisticación e irreverencia.

Crystal Wings: minimalismo con un toque joya

Entre las principales novedades destaca la familia Crystal Wings, alineada con la tendencia de gafas pequeñas y minimalistas. Sus diseños delicados se elevan gracias a varillas de metal adornadas con las icónicas alas de la marca, enriquecidas con micro tachuelas y un cristal central que aporta un sutil toque joya.

Iconic Wings: audacia y piezas statement

Más atrevida es la familia Iconic Wings, donde las alas de Zadig & Voltaire se reinterpretan en clave bold. Protagonistas absolutas en las varillas, se realzan con micro tachuelas y un cristal central, transformando cada modelo en una pieza statement con alma joyera.

Leather Chain: un guiño a la marroquinería

La familia Leather Chain establece un vínculo directo con el universo de la marroquinería de la firma. Sus varillas incorporan una original cadena metálica con inserto de piel, homenajeando la excelencia artesanal y el savoir-faire que define a Zadig & Voltaire.

Studs: geometría, transparencia y actitud

La propuesta Studs se desarrolla en dos interpretaciones complementarias. La primera apuesta por un frontal geométrico de líneas limpias con un logo lettering enmarcado por pequeñas tachuelas. La segunda versión juega con acetato transparente, dejando al descubierto el alma interna de metal satinado, rematada con el logo de la firma.

Piercing: espíritu rock y movimiento

Cierra la colección la familia Piercing, una oda al espíritu más rock de la maison. Sus gafas de sol de líneas geométricas se presentan en dos versiones: una audaz, con tres piercings por varilla que cuelgan libremente; y otra sofisticada, con varillas decoradas con las icónicas Wings de metal y acetato transparente que revela el interior metálico satinado.

Un manifiesto de libertad y estilo

Con la colección eyewear SS26, Zadig & Voltaire redefine el concepto de gafas como un verdadero manifiesto de estilo. Cada modelo fusiona elegancia e irreverencia, celebrando la libertad, la personalidad y el inconfundible encanto rock-chic que caracteriza a la maison.

La marca belga de revestimientos presenta sus nuevas colecciones Primavera 2026, un homenaje a la tradición y la modernidad que invita a un viaje sensorial a través de continentes, épocas y mundos míticos. Con un enfoque renovado, las colecciones de esta temporada fusionan influencias clásicas con una estética contemporánea, rindiendo tributo a la elegancia de la Francia del siglo XIX, los majestuosos tapices, los cálidos veranos indios, la grandeza egipcia y los suaves vientos del oeste de Grecia. Cada diseño está moldeado por una mirada fresca, logrando una sorprendente reinterpretación a través del uso de materiales inesperados como el cuero, el metal, el terciopelo, los textiles bordados, el lino y el ante. Las nuevas colecciones de ARTE no solo irradian grandeza, sino también una rica decoración que revive las atmósferas del Renacimiento y las traduce al lenguaje del diseño mural actual.

Allures: un homenaje al legado del siglo XIX en el diseño de interiores

Allures toma como punto de partida el savoir vivre francés del siglo XIX, reinterpretado con una visión moderna. Esta colección captura la esencia de la artesanía y la textura a través de motivos clásicos y un trabajo meticuloso, aportando profundidad y carácter a los espacios. La colección exalta la elegancia y la excelencia artesanal, convirtiendo cada pieza en una obra única que combina tradición y precisión técnica.

Corium: Del arte clásico al diseño mural

Corium reinterpreta los patrones clásicos del Renacimiento Temprano con una visión contemporánea. Hecha con cuero caprino de alta calidad, esta colección evoca una apariencia lujosa, con la flexibilidad y resistencia que caracteriza al material. Cada pieza es una obra artesanal que rinde homenaje a la tradición, mientras se adapta a las demandas del diseño de interiores moderno.

Indienne: La frescura del lino y la esencia de la India

Inspirada en el vibrante clima de la India, la colección Indienne celebra la fuerza del lino, un material legendario que ha acompañado a las tierras calurosas de este país durante siglos. La colección captura la esencia de lugares emblemáticos como Bundi, Kashmir y Kerala, con una paleta que evoca los tonos dorados del verano y las influencias culturales de la India, transformando el lino en un elemento de confort y belleza.

Les Tapisseries: Un homenaje contemporáneo a los tapices clásicos

Les Tapisseries revive la tradición de los tapices antiguos con un enfoque moderno y sofisticado. Inspirada en los tapices que adornaban los castillos y mansiones de la alta sociedad, esta colección de ARTE transforma estos motivos históricos en verdaderas obras de arte mural. La línea Décors & Panoramiques se amplía con nuevos diseños que fusionan la tradición textil con el diseño contemporáneo.

Luxor: Fusión del lujo Art Déco y la fascinación por el Egipto de los años veinte

La colección Luxor se inspira en el estilo Art Déco y en el descubrimiento de la tumba de Tutankamón. Con una paleta de colores naturales y diseños geométricos, Luxor captura la magnificencia de la era de los años veinte, fusionando influencias egipcias con la modernidad de esa época. Un panorama de gran riqueza escénica completa la colección, evocando el lujo y el misterio de un mundo antiguo.

Memphis: ARTE reinterpreta el antiguo Egipto en 3D

La colección Memphis rinde homenaje a la grandeza de la antigua capital egipcia de Menfis a través de diseños en relieve que evocan las obras maestras arquitectónicas de la civilización egipcia. Cada pieza de esta colección 3D utiliza un textil aterciopelado para crear patrones en relieve que aportan una textura táctil y visual sorprendente, convirtiendo el espacio en un tributo a la historia y la cultura egipcia.

Zephyr: La brisa suave del oeste en el diseño mural

Inspirada en el viento del oeste, Zephyr captura la ligereza y fluidez del aire a través de patrones delicados y formas redondeadas. Utilizando materiales distintivos como el sisal natural, el ante y la lámina metálica brillante, la colección crea una atmósfera de calma y armonía en los espacios. La paleta cálida y terrosa de colores refuerza la suavidad de los diseños, invitando a la serenidad y al descanso.

Una edición limitada creada junto al maestro pastelero John Torres que reinterpreta el roscón tradicional con la icónica tarta de queso de TATEL y que guarda una sorpresa en su interior

Esta Navidad, TATEL Madrid reinventa una de las tradiciones más queridas con una propuesta exclusiva que promete convertirse en objeto de deseo. El Roscón de Reyes TATEL – Cheesecake Edition by John Torres aterriza como una edición limitada que fusiona la esencia del roscón artesanal con uno de los postres más icónicos de la casa, dando lugar a una experiencia única pensada para sorprender desde el primer bocado. La elaboración podrá adquirirse en exclusiva en el restaurante que atesoran en pleno Paseo de la Castellana del 1 al 6 de enero, en unidades limitadas.

Una colaboración que une dos clásicos pasteleros

TATEL Madrid se une al maestro pastelero John Torres, reconocido por elaborar algunos de los mejores roscones artesanales de Madrid, para dar forma a una reinterpretación que respeta la tradición y la lleva un paso más allá. El resultado es un roscón que nace del diálogo entre la excelencia artesanal y la creatividad contemporánea.

Ingredientes de origen y elaboración artesanal cuidada al detalle

Fiel al espíritu del Roscón de Reyes clásico, esta creación mantiene una masa ligera, aromática y aireada, elaborada mediante fermentaciones lentas y técnicas tradicionales. Para su preparación se emplean harinas y vainilla ecológica procedentes de Francia, ralladuras diarias de naranjas y limones nacionales, además de huevos frescos y mantequilla de alta calidad, garantizando un sabor puro y equilibrado.

Un acabado crujiente que esconde un relleno sorprendente

El roscón se presenta decorado con copos de azúcar perlado y almendra tostada crujiente, aportando textura y contraste. El verdadero giro llega en su interior: el relleno de la famosa tarta de queso de TATEL, considerada una de las mejores de Madrid por chefs y críticos gastronómicos. Su cremosidad y sabor delicado se integran de forma natural con la masa, creando una combinación irresistible.

La visión de TATEL para reinventar los clásicos navideños

“La tradición navideña en TATEL nos pedía realizar una propuesta que fusionara dos de los postres más queridos por el público”, explica Juan Antonio Medina, Chef Ejecutivo de TATEL. “Trabajamos desde hace años con nuestra tarta de queso y unirla a uno de los roscones más reconocidos de Madrid nos permite crear una experiencia única para los amantes de la repostería”, añade.

Un premio dorado que convierte la tradición en celebración

Como manda la tradición, algunos roscones esconderán una ficha dorada muy especial. Quien la encuentre será premiado con un menú degustación para dos personas con maridaje, la experiencia gastronómica más completa y celebratoria de la casa. Un detalle que refuerza el carácter mágico de esta edición especial pensada para emocionar.

En la imagen de portada, de izda. a dcha., Carlota López-Chicheri, Borja Esteras, Ana María Martín, Martín Mazarrasa y Katy Mikhailova. Fotografía de Juan Carlos Vega.

Por Katy Mikhailova
2025 no ha sido un año para hacer balance. Ha sido un año para aprender a no hacer el idiota. Para distinguir entre construir y sostener a otros. Para entender que no todo lo que se presenta como proyecto común lo es, y que hay personas que confunden el entusiasmo ajeno con un recurso renovable.

Ordenar un año no tiene nada de poético. Es práctico. Incómodo. Exige tomar decisiones que no quedan bien en redes y asumir que no todo el mundo suma, aunque lo diga con palabras bonitas. En ese sentido, 2025 ha sido un año especialmente pedagógico, intenso, rápido, contradictorio y revelador.

Conviene situar bien el contexto. Esto ocurrió en SHAMELESS, una empresa joven, nacida como marca en 2024 y constituida formalmente en 2025. No fue una cuestión económica. No había un problema de caja. Fue, supuestamente, una cuestión de ajuste y de armonía, de esas palabras grandes que a veces se usan para recolocar equilibrios ajenos. Dicho de otra manera, alguien consideró razonable sugerir que yo debía bajarme el sueldo. Ese alguien a quien, pocos meses antes, se le había sostenido la estructura, acompañado la economía y regalado media empresa como gesto de confianza, como si las ideas, la marca, los clientes y la energía fundacional fueran un extra negociable. Agradecí la franqueza. No la propuesta. Y ahí terminó una etapa. Hoy esa figura forma parte del folclore interno del proyecto, no como leyenda heroica, sino como una de esas historias que se cuentan con media sonrisa para que no se repitan.

Conviene dejar algo claro. En 2026 no solo no me voy a bajar el sueldo. Me lo voy a subir. Está decidido. No por revancha, sino por coherencia. Porque cuidar un proyecto también implica cuidar a quien lo sostiene y porque la generosidad mal entendida no es virtud, es desgaste.

SHAMELESS, hechos y posicionamiento

A partir de ahí ocurrió algo mucho más interesante. La marca volvió a su sitio, los clientes también, y el proyecto recuperó su sentido original sin ruido ni dramatismo, con una limpieza necesaria para que pudiera crecer lo importante. SHAMELESS se consolidó en tiempo récord como una empresa de nueva creación con estructura real y, además, claramente posicionada. Siete cuentas fijas, clientes puntuales que fueron llegando hasta alcanzar quince a lo largo del año y, detalle nada menor, todas las cuentas de 2025 han renovado con nosotros. En este sector eso no es habitual. Es una señal de confianza y de lugar. SHAMELESS no solo funciona como agencia, se ha posicionado como laboratorio de ideas de referencia en arquitectura, diseño y arte, un espacio donde se piensa, se conecta y se activa con criterio.

El equipo operativo lo formamos Ana María Martín, Carlota López-Chicheri, Juanma Sánchez y yo. En 2026 se incorpora también Nerea, a quien rescatamos desde sus comienzos en prácticas y que hoy ya forma parte del núcleo del proyecto. A ese equipo se suman socios muy activos, como Borja Esteras, con quien desarrollamos Babylon. Un proyecto que explica bien qué es SHAMELESS, porque no somos solo un laboratorio de ideas, también actuamos como intermediarios entre el cliente y los estudios de arquitectura. En ese caso fue Arquitalia y el resultado habla por sí solo.

En 2025 hemos producido y acompañado más de sesenta eventos y hemos patrocinado la primera lista de Forbes de los arquitectos más influyentes, publicada en diciembre. Para una empresa tan joven no es un hito menor. SHAMELESS no creció haciendo ruido. Creció haciendo bien las cosas.

FEARLESS, criterio sostenido

Mientras tanto, FEARLESS siguió haciendo lo que mejor sabe hacer. Firmamos probablemente algunas de las mejores portadas de nuestra historia reciente, con Hiba Abouk, Karla Sofía Gascón intervenida por Lázaro Rosa-Violán o Isabelle Junot, y trabajamos con fotógrafos como Mario Sierra o Rubén Vega, elevando el nivel visual y editorial de la revista como nunca antes. En febrero celebramos nuestro quinto aniversario, una fecha simbólica que marcaba un cierre y también un tránsito, porque en 2026 cumplimos seis años y empezamos el camino hacia el séptimo. El año empezó fuerte y continuó con criterio.

También fue el año en el que FEARLESS empezó a pensarse desde otro lugar. Se elaboró un business plan serio y se iniciaron conversaciones con dos grandes grupos editoriales, uno de ellos muy interesado en la adquisición de un 49 %. La operación, de momento, está en el limbo. Y no pasa nada. Todo tiene su momento y su lugar. No aterrizar a destiempo también es una forma de inteligencia. Este paréntesis nos ha dado pulmón, aire fresco y margen para seguir creciendo. Probablemente en 2026 las tornas del asunto cambien.

Detrás de los proyectos hay personas

Y detrás de los proyectos hay estados de ánimo, procesos internos y decisiones silenciosas. En FEARLESS, una figura clave ha sido Marco de Pablos, que llegó en 2024 como estudiante en prácticas en la revista y hoy es redactor jefe. Con 25 años, los pies en la tierra y una cabeza sorprendentemente ordenada, se ha convertido en un contrapeso imprescindible. Para mí, como editora y sí, a veces como cabra loca, ha sido un ancla. Rigor frente a impulso. Estructura frente a intuición. Categoría frente a ruido.

Este también ha sido un año profundamente personal. Un año de aprender a vivir la soledad no como carencia, sino como espacio. De silencio consciente. De calma. Después de muchos años sin conocerla, descubrirla ha sido una fuente de poder enorme. Cuando una se escucha de verdad, todo empieza a colocarse.

Vivo en permanente autocrítica. Me gusta rodearme de personas que saben más que yo. Escucho, analizo, reviso y trato de ser siempre una versión mejor de mí misma. No me comparo con los demás, me comparo conmigo. Y si comparo la Katy de finales de 2024 con la de ahora, el avance es evidente. Eso me dice algo importante sobre 2026. La tendencia es clara.

Somos, en gran medida, el resultado de nuestras decisiones. A veces no somos conscientes de la responsabilidad que tenemos sobre nuestra propia vida. Pensamos, actuamos y proyectamos. Y salvo episodios ajenos a nuestra voluntad, gran parte de lo que nos ocurre tiene que ver con nosotros.

Y sí, también soy mística. A finales de enero comienza el Año del Caballo, mi año según el zodiaco chino. Un año que premiará a quienes se suban, avancen y miren al frente, no a la retaguardia. Será un año favorable para quienes actúen con valentía, honestidad, lealtad y nobleza. Un año en el que quiero seguir haciendo limpieza emocional conmigo misma y también una limpieza social serena, valorando quién aporta y quién no.

No creemos en los relatos edulcorados ni en los cierres perfectos. Creemos en los procesos honestos, en las marcas que sobreviven porque saben proteger su identidad y en las personas que entienden que crecer también implica elegir. Cerrar 2025 no es mirar atrás con nostalgia. Es mirar adelante con una certeza tranquila. No todo el mundo suma, pero cuando eliges bien, todo crece. Y así seguimos.

Por LUIS MARÍA DÍAZ DE BUSTAMANTE

La primera vez que su administrador le sugirió que se presentase a ese concurso televisivo donde celebridades compiten de muy malas maneras por intentar emular a un chef, Mr. Karl bajó sus gafas oscuras, le miró con ligera estupefacción y le despidió. Nunca nadie se había atrevido a faltarle al respeto de tal manera.

Sin embargo, unos meses más tarde (y también una inspección fiscal desfavorable mediante), el apodado káiser de la moda, el genio que había dirigido la mejor casa de alta costura del siglo, se encontraba cocinando un vulgar pollo asado en aquel plató, donde hacía un calor insoportable por culpa de los focos deslumbrantes y olía a puerro quemado en mantequilla.

Mr. Karl no tenía opción, la productora pagaba una fortuna y aquél era su último recurso para no morir de inanición.

A decir verdad, esto último no le parecía tan grave, de hecho, estimaba que era la manera más adecuada y digna de desaparecer (“un cadáver ha de yacer delgado, es una muestra de respeto y consideración a los que te lloran” se repetía a sí mismo), pero no podía permitir que algo le faltase a Choupette, una gata birmana de color azul crema a quién alimentaba con varias latas de caviar Beluga al día y con quién había decidido pasar el resto de su existencia.

La gente podría pensar que Choupette era la última distracción de un diseñador extravagante:

La gente no tenía ni idea.

Tras el paso de la vida, Mr Karl había comprendido que esa mascota era su único y verdadero amor, el ser que jamás le había decepcionado; Choupette siempre lucía elegante y dispuesta, algo apreciado por cualquier persona inteligente; Choupette era displicente pero grácil y atlética, algo que Mr. Karl ansiaba desde que era un adolescente rollizo y demasiado amable; Choupette había sido creada a su imagen y semejanza: Choupette era impecable, inabordable, insoportable.

Todas las demás personas que Mr. Karl había conocido y encumbrado (secretarios con cuerpos de efebos interesados en su dinero, modelos desequilibradas y vulnerables que habían quedado atrapadas en alguna peligrosa adicción, incluso las costureras del taller que con tanta diligencia habían hecho realidad sus diseños), habían acabado abrazando la vulgaridad o, en el peor de los casos, la gordura.

A pesar de haber tenido siempre una relación odiosa con la comida (el Sr. Karl no comprendía esa fascinación general por lo gourmet, a su parecer, solamente la gente holgazana y rústica se dejaba vencer por la ansiedad y la gula de una generosa ración de alimento), se había ganado el favor del jurado.

Sí, semana tras semana, esas tres personas que juzgaban sus platos (y que, a efectos de Mr. Karl, eran seres chabacanos y prescindibles) parecían adorar el aura de misterio que le conferían aquellas gafas de sol que jamás se quitaba.

Semana tras semana, esas tres personas parecían sentirse fascinadas por los enormes anillos de oro con los que adornaba sus manos finas y huesudas, también por su pelo largo y plateado, que siempre llevaba recogido en una coleta (incluso le habían permitido sustituir una de esas redes higiénicas antiestéticas que la manipulación de alimentos exige por una especie de tiara que el diseñador había confeccionado en cinco minutos con papel de aluminio).

Lo cierto es que Mr. Karl había demostrado una pericia absoluta en el arte de las esferificaciones, las espumas y las deconstrucciones; no había tanta diferencia entre la preparación de un plato de alta cocina y un desfile de alta costura. Al final, sólo se trataba de contar una historia, de producir una fantasía. Mr. Karl había conseguido deshacerse de todos los rivales del concurso gracias a su habilidad para desollar conejos (utilizando la misma técnica que había perfeccionado décadas atrás, cuando todavía existía la libertad de moda y abrigarse con martas cibelinas era sinónimo de estatus y de buen gusto) y su capacidad para cortar enormes cantidades de cebolla en juliana sin derramar ni una sola lágrima (gracias al cristal ahumado de esas gafas tan características). Sin embargo, no había conseguido, por el momento, derrotar a su eterna enemiga: Inés.

La animadversión entre ambos concursantes había ido creciendo a lo largo del programa, aunque no siempre fue así. De hecho, hubo un tiempo en el que habían sido un tándem de éxito icónico e inigualable; hubo un tiempo en el que Inés lo había sido todo para Mr. Karl y Mr. Karl lo había sido todo para Inés: un amor a primera vista imposible de consumar, lo que lo hacía todavía más potente.

Cuando se conocieron, Inés era adorablemente esquelética y tenía una mirada profunda e irreverente, producida por unos ojos grandes y negros que al maestro le recordaban al color de los escarabajos de Las mil y una noches. Él le había hecho rica; ella le inspiraba como nadie. Su existencia ilimitada en común, se regía por fiestas sin fin, viajes privilegiados en los jets de las élites que gobiernan el primer mundo, copas de champagne y ostras sin medida. Todo era arte, dinero, poder; todo era vanidad. Y, sin embargo, de manera inesperada y en el momento más inoportuno, Inés, en el colmo de la originalidad, decidió cometer una herejía:

Casarse.

Si al menos su marido hubiese sido un hombre incorrecto, original, pasional o tóxico, ese matrimonio habría sido aceptado por Mr. Karl, pero la inteligente Inés eligió compartir su vida con un señor corriente, anodino, incluso buen tipo. Eso era algo que a Mr. Karl le desestabilizaba.

Inés dejó de ser esa figura etérea y frívola que le acompañaba en ese viaje vital para convertirse en una señora burguesa, sobria y aburrida, una mujer comme il faut: una mujer que tendría hijos, se ocuparía de su familia y jamás volvería a estar ebria antes de las once de la mañana. A Mr. Karl eso le parecía imperdonable.

El azar (y una productora ávida de morbo y con muchas posibilidades económicas) había querido que se reencontrasen en ese concurso. Inés seguía estupenda. Mismos ojos, misma delgadez, quizás deteriorada por más arrugas, pero igualmente carismática y esbelta.

A Karl le divertía ver cómo su antigua compañera de baile se defendía extraordinariamente bien con los caldos, los sofritos y todos esos términos tan poco cosmopolitas que habían aprendido durante las últimas semanas. Ver a Inés preparando esos manjares era un auténtico espectáculo: se movía entre los pucheros con la misma armonía que en las pasarelas y Mr. Karl volvía a sentir la admiración por la que había sido su mejor musa. Con el tiempo, Mr. Karl había comprendido que la irritante decisión de Inés simplemente era el espejo de su soledad, de la tristeza que provoca la sensación de insatisfacción permanente inherente a las existencias vacías. También le reconfortaba la idea de que tuviese problemas económicos (la participación en un espectáculo así sólo podía obedecer a la necesidad del vil metal). Definitivamente, la única persona digna de competir con Mr. Karl en esa final era Inés.

El sonido de las cacerolas se mezclaba con el cronómetro que anunciaba la necesidad de comenzar con la preparación de los postres. Quedaban treinta minutos para que terminase la competición. Los familiares de los dos finalistas estaban sentados en un altillo observando la prueba. Inés seguía casada con ese hombre con aspecto de ingeniero informático que la miraba con ojos de cordero degollado. En el caso de Karl, Choupette miraba recelosa la actuación de su amo (también observaba de reojo, la papada amable del marido de Inés, preguntándose quizás si sabría mejor que el caviar Beluga).

Inés parecía sobrepasada, moliendo con un mazo cacao puro para su bavaroise de chocolate. Karl se dio cuenta de que su compañera no había pulsado el botón de encendido del abatidor de temperatura (lo que imposibilitaba la terminación del postre).

El artista mundialmente conocido, el genio que había recibido todas las condecoraciones posibles, se encontraba ahora ante un dilema: el amor o el juego justo.

Mr. Karl se acercó al abatidor, acarició el botón y entonces, en un gesto de innata nobleza y tras un instante de reflexión, se metió la mano derecha en el bolsillo. Había elegido el amor: Choupette no volvería a pasar hambre.