Una edición limitada creada junto al maestro pastelero John Torres que reinterpreta el roscón tradicional con la icónica tarta de queso de TATEL y que guarda una sorpresa en su interior

Esta Navidad, TATEL Madrid reinventa una de las tradiciones más queridas con una propuesta exclusiva que promete convertirse en objeto de deseo. El Roscón de Reyes TATEL – Cheesecake Edition by John Torres aterriza como una edición limitada que fusiona la esencia del roscón artesanal con uno de los postres más icónicos de la casa, dando lugar a una experiencia única pensada para sorprender desde el primer bocado. La elaboración podrá adquirirse en exclusiva en el restaurante que atesoran en pleno Paseo de la Castellana del 1 al 6 de enero, en unidades limitadas.

Una colaboración que une dos clásicos pasteleros

TATEL Madrid se une al maestro pastelero John Torres, reconocido por elaborar algunos de los mejores roscones artesanales de Madrid, para dar forma a una reinterpretación que respeta la tradición y la lleva un paso más allá. El resultado es un roscón que nace del diálogo entre la excelencia artesanal y la creatividad contemporánea.

Ingredientes de origen y elaboración artesanal cuidada al detalle

Fiel al espíritu del Roscón de Reyes clásico, esta creación mantiene una masa ligera, aromática y aireada, elaborada mediante fermentaciones lentas y técnicas tradicionales. Para su preparación se emplean harinas y vainilla ecológica procedentes de Francia, ralladuras diarias de naranjas y limones nacionales, además de huevos frescos y mantequilla de alta calidad, garantizando un sabor puro y equilibrado.

Un acabado crujiente que esconde un relleno sorprendente

El roscón se presenta decorado con copos de azúcar perlado y almendra tostada crujiente, aportando textura y contraste. El verdadero giro llega en su interior: el relleno de la famosa tarta de queso de TATEL, considerada una de las mejores de Madrid por chefs y críticos gastronómicos. Su cremosidad y sabor delicado se integran de forma natural con la masa, creando una combinación irresistible.

La visión de TATEL para reinventar los clásicos navideños

“La tradición navideña en TATEL nos pedía realizar una propuesta que fusionara dos de los postres más queridos por el público”, explica Juan Antonio Medina, Chef Ejecutivo de TATEL. “Trabajamos desde hace años con nuestra tarta de queso y unirla a uno de los roscones más reconocidos de Madrid nos permite crear una experiencia única para los amantes de la repostería”, añade.

Un premio dorado que convierte la tradición en celebración

Como manda la tradición, algunos roscones esconderán una ficha dorada muy especial. Quien la encuentre será premiado con un menú degustación para dos personas con maridaje, la experiencia gastronómica más completa y celebratoria de la casa. Un detalle que refuerza el carácter mágico de esta edición especial pensada para emocionar.

Pantene y Maison Matcha se alían esta Navidad para presentar Not Another Roscón, una reinterpretación inesperada del clásico navideño que conecta el universo beauty con el foodie a través de una potente acción de branding. Una propuesta que llega en el momento perfecto para disfrutar de las fiestas.

Belleza y gastronomía se encuentran en un clásico navideño

La colaboración nace de la relación natural entre ambas marcas a través de Violeta Mangriñán, embajadora de Pantene y fundadora de Maison Matcha. Esta conexión se materializa en un roscón de edición especial con relleno de matcha, sello inconfundible del local, y una estética dorada inspirada en uno de los colores icónicos de Pantene.

Lejos de ser un lanzamiento gastronómico convencional, Not Another Roscón se concibe como una acción de marca que traslada los códigos del mundo beauty al terreno gastro. Diseño, color y concepto se alinean para crear una experiencia reconocible, aspiracional y altamente compartible, donde el producto es solo una parte de la historia.

Cuando el cuidado también se celebra

Con esta iniciativa, Pantene continúa explorando nuevas formas de conectar con su audiencia apostando por experiencias que construyen marca desde la emoción, el autocuidado y el lifestyle. Por su parte, Maison Matcha refuerza su identidad verde y su capacidad para reinventar los clásicos, convirtiendo el roscón en uno de los dulces más deseados de la Navidad.

La acción coincide además con la reciente apertura de Maison Matcha en Valencia, ciudad natal de Violeta Mangriñán, consolidando su expansión física y posicionando el nuevo espacio como un punto de encuentro para quienes entienden el matcha como un auténtico ritual.

Not Another Roscón es, en definitiva, un ejemplo de cómo las colaboraciones bien alineadas pueden generar valor más allá del producto, transformándose en una historia relevante dentro del panorama actual de marcas y experiencias.

Por Katy Mikhailova

Hay restaurantes a los que una siempre vuelve. Yo a Rubaiyat llevo volviendo toda la vida. Es uno de esos clásicos de Madrid que forman parte del mapa emocional de la ciudad. Esta semana regresé a su nueva etapa para cenar con mi amiga Antonia Dell’Atte y el arquitecto Borja Esteras, y salí con una certeza clara: Rubaiyat no solo se ha renovado. Rubaiyat ha mejorado.

Pedí mi corte favorito, la picaña, impecable, en su punto exacto. Llegaron antes unas verduras de entrante, después el chorizo criollo, unas empanadillas perfectas y una cecina de calidad profunda, de esas que se quedan en la memoria. Todo acompañado de un trato excelente, cercano, elegante sin afectación. Rubaiyat sigue sabiendo cuidar al comensal.

Pero esta vez, además, el espacio acompañaba de una manera distinta. El nuevo interiorismo firmado por Alejandra Pombo, a quien conozco bien, ha conseguido algo muy difícil: hacer que un restaurante grande se sienta cálido, recogido, casi de sierra. Un refugio de invierno en pleno Madrid. De esos sitios a los que apetece volver cuando hace frío, cuando se busca una mesa larga, una conversación lenta y el fuego cerca.

Y entonces una se da cuenta de que el cambio no ha sido solo estético. También hay una mejora en la gastronomía, un ajuste fino en el producto y en los puntos, una cocina que se nota más precisa, más viva.

Rubaiyat Madrid celebra veinte años como icono de la parrilla elegante en la capital con una reforma integral firmada por Alejandra Pombo y el impulso de Diego y Víctor Iglesias, tercera generación de la familia. No se trata de una reinvención, sino de una continuidad afinada: la misma columna vertebral, contada con los códigos de hoy.

Maderas nobles, tejidos naturales, luz cálida. La parrilla se abre a la sala como un escenario, la barra invita a demorarse, la bodega vuelve a reclamar su protagonismo. El proyecto parte de una premisa clara: no cambiar lo que funciona, sino mostrarlo mejor. Y eso se siente desde el primer paso.

“Queríamos que el fuego se sintiera aún más cerca del comensal; que la casa mostrara su corazón”, explican Diego y Víctor Iglesias. Ese corazón hoy late más visible.

Rubaiyat no entiende la parrilla como una moda, sino como un idioma propio. La carta mantiene sus grandes clásicos: cortes de Angus y Wagyu —picaña, bife de chorizo, baby beef, solomillo, entraña, grandes piezas para compartir como tomahawk o T-bone—, el steak tartar preparado al gusto o la hamburguesa de wagyu de crianza propia.

El inicio del menú mira a Brasil con molleja en rejilla, chorizo criollo o dados de tapioca, y la liturgia se acompaña con guarniciones que ya son seña de identidad: patatas soufflé, arroz “Biro Biro”. También hay espacio para el mar: chipirón de anzuelo, besugo o lenguado trabajados a la llama. El fuego, aquí, no entiende de fronteras.

La nueva etapa llega de la mano de Diego y Víctor Iglesias, con una visión que apuesta por la transparencia, la trazabilidad y una hospitalidad más cercana. “No cambiamos lo que somos; iluminamos nuestra historia para que el cliente la viva desde que entra”, resumen.

Rubaiyat Madrid fue pionero en traer a la capital un discurso que hoy muchos reclaman: producto de origen, respeto por el animal, cortes que miraron a Brasil y Argentina sin perder lo patrio, una sala donde la parrilla es espectáculo cotidiano y un servicio afinado con rigor de alta escuela.

Veinte años después, la casa celebra sin nostalgia. Con un interiorismo que abraza. Con una cocina que permanece fiel. Y con esa sensación tan poco frecuente en la restauración actual: la certeza de que hay sitios que no pasan de moda. Solo se perfeccionan.

Vuelve la temporada más esperada de El horno de Babette con su Roscón de Reyes 2025, una pieza tradicional que destaca por su elaboración artesanal y su profundo sabor a naranja y azahar. Cada bocado refleja la dedicación y el cuidado que la panadera Bea Echeverría imprime en su obrador, haciendo de este roscón un referente de la Navidad madrileña.

Sabor y textura: la miga perfecta

El Roscón de Babette se elabora mediante un amasado lento que permite desarrollar sabores intensos. Se incorpora mantequilla, abundante ralladura de cítricos y un toque de agua de azahar Luca de Tena, logrando una miga delicada y un aroma auténtico. La naranja confitada, elaborada con un sistema de confitado en frío, conserva su frescura y aroma natural, mientras que el molde especial asegura un desarrollo superior de la miga para un placer que se disfruta lentamente.

El roscón se corona con finas láminas de naranja confitada y un espolvoreado de almendra. Este año, la caja vuelve a ser diseño del ilustrador Carlos Buendía, transportando al consumidor a un universo navideño con guiños al trigo, la harina y la magia de compartir.

Artesanía y sorpresa

Cada roscón incluye una sorpresa artesanal, creada en 2025 por la casa Mibako, alfarería familiar de Valladolid especializada en figuritas de Belén de barro. Este detalle refuerza el valor del trabajo manual y convierte el roscón en un regalo especial, ideal para compartir.

Nueva tienda con obrador propio en Las Tablas

El horno de Babette amplía su presencia con un nuevo espacio en Las Tablas, el segundo obrador de la marca. Los clientes podrán ver la masa trabajarse a mano, siguiendo la filosofía de transparencia y artesanía que caracteriza a Bea Echeverría y su equipo.

Disponibilidad, formatos y precios

El Roscón de Babette estará disponible desde el 21 de noviembre hasta después de Reyes en todas las tiendas de la casa y en la nueva tienda de Las Tablas.

  • Roscón de 550 g: 29,70 €

  • Roscón al corte: venta al peso

La Navidad adquiere una dimensión diferente en Ginkgo Restaurante & Sky Bar, donde la gastronomía y la celebración se viven “con latido madrileño”, arropados por la estética visual firmada por la ilustradora y maquetadora María Herreros, sobre las alturas de Plaza de España. El espacio presenta dos menús exclusivos para Nochebuena y Nochevieja diseñados para disfrutar la ciudad iluminada desde una perspectiva única.

Una Navidad con Madrid a tus pies

Con música en directo, ambiente sofisticado y vistas privilegiadas, Ginkgo convierte las celebraciones navideñas en una experiencia que combina cocina de autor, ocio y emoción festiva.

La tradición reinterpretada en el menú de Nochebuena

La propuesta de Nochebuena comienza con clásicos como jamón ibérico de bellota y croquetas de carabinero, seguidos por un carpaccio de cigalas con crema fina de aguacate, aliño cítrico y aceite de oliva. Como principales: lomo de merluza bañado en pil-pil de ajos confitados y ensalada fresca de hierbas aromáticas y un canelón relleno de pularda de Bresse, foie y boletus cubierto con un jugo de vino de Jerez. El postre, un cremoso de chocolate con toque de turrón. El menú se marida con vinos seleccionados cuidadosamente para la ocasión, además de champagne. Todo amenizado con música en directo.

Precio: 170€

Menú de Nochevieja: un cierre de año desde las alturas

Para la última noche del año, Ginkgo ofrece un menú que arranca con una ostra francesa acompañada de un gazpacho ligeramente picante con toque de jalapeños, aguacate y lima, y un tartar de atún con un crujiente pan de croissant tostado, parmesano añejo y un toque de trufa negra

¡De primer plato? carabinero con ajo blanco de coco, aderezado con vinagreta emulsionada con sus propios corales y acompañado de huevas de trucha y manzana verde, que da paso a dos principales que reflejan el espíritu madrileño y festivo de la casa: besugo a la madrileña en su jugo ligado con mantequilla tostada, servido con una ensalada fresca de anisados y un toque de limón; y solomillo de ternera gallega madura, acompañado de un cremoso Parmentier de patata trufada y cebolletas glaseadas.

El dulce final llega con unas milhojas de hojaldre caramelizado, rellenas de crema de vainilla y con un delicado toque de hojas de azahar, todo ello acompañado de un maridaje de lujo, como merece la última noche del año, y, cómo no podía ser de otra manera, champagne para alzar las copas y dar la bienvenida al 2026.

No faltará amenización musical, antes y después de la cena, uvas de la suerte y cotillón. 

Precio: 420€

Sky after dinner y menús infantiles

Para aquellos que solo desean empezar el 2026 “por todo lo alto” literalmente, también está disponible el pack Sky after dinner de barra libre premium, cotillón y recena (por 150€). También, tanto en Nochebuena como Nochevieja, hay disponibles menús infantiles para los más pequeños de la casa. 

Celebrar sin límites

Con vistas al Madrid de los Austrias y al Palacio Real, Ginkgo invita a brindar desde las alturas y vivir una Navidad diferente: más luminosa, más festiva y más madrileña que nunca.

La Navidad en Madrid se vive de una forma única y uno de sus centros neurálgicos es la Puerta de Alcalá. Allí se encuentra Berria, el templo del vino madrileño, que este año sorprende con una propuesta inédita: el primer calendario de adviento dedicado exclusivamente al vino, con una selección especial del 1 al 24 de diciembre.

Un vino distinto cada día

Cada jornada, Berria abrirá una “casilla” del calendario con un vino diferente que se ofrecerá por copa o media copa. Desde jereces excepcionales hasta champagnes de autor, pasando por Borgoñas o rosados singulares, todos los vinos han sido seleccionados por el equipo de sumilleres liderado por el joven Mario Ayllón.

Las redes sociales del local (@berriawinebar en Instagram) anunciarán día a día la referencia escogida, convirtiendo el mes de diciembre en un recorrido sensorial dinámico y lleno de sorpresas.

Un viaje enológico para aficionados y expertos

La iniciativa está pensada tanto para quienes desean descubrir nuevas regiones y estilos como para los amantes del vino que buscan profundizar en cada etiqueta. El calendario se convierte así en una experiencia continua de aprendizaje y disfrute en la barra de Berria, que se transforma en un espacio de descubrimiento diario.

Sabores que completan la experiencia

Más allá del vino, Berria completa la experiencia con una carta breve y cuidada de inspiración mediterránea. Entre los bocados más destacados se encuentran la patata chip con anchoa y velo ibérico, el brioche de papada ibérica y caviar, croquetas de jamón Joselito, ensaladilla o huevos fritos con patatas y jamón Joselito.

Entre los principales, brillan propuestas como el pepito de solomillo, las vieiras o la merluza rebozada con pimientos. El toque final lo ponen postres clásicos como el flan o la tarta de manzana.

Un plan navideño disponible todos los días de diciembre

Durante todo el mes, Berria abrirá en su horario habitual, incluidos los días 24 y 31 de diciembre, cuando estará disponible hasta las 19:00 h. Una oportunidad perfecta para disfrutar de una última copa antes de las cenas familiares de Nochebuena y Nochevieja.

La Navidad invita a detener el ritmo, retomar conversaciones abandonadas y elegir con cuidado aquello que llenará las copas en los momentos que importan. Este año, tres vinos muy distintos se convierten en apuestas seguras para alzar las copas con personalidad y estilo.

Pago de Torrosillo 2019: el Ribera que demuestra por qué una añada puede ser “Excelente”

Producido por Bodega Figuero, este vino procede de una parcela plantada en 1950, situada a 840 metros en La Horra. Su carácter nace de una climatología seca y de bayas pequeñas que concentran aromas y sabor. La fermentación en tinas de roble francés y una crianza de 18 meses en barrica nueva explican la finura, profundidad y elegancia de un vino del que apenas existen 4.500 botellas.

En nariz, despliega notas de cacao, fruta roja licorada, especias y brioche. En boca, combina la frescura del kirsch y la menta con tostados dulces y un fondo mineral que lo hace largo, sedoso y envolvente. Su versatilidad lo convierte en un aliado infalible para cordero asado, buey, foie o carnes rojas.

Un vino para abrir la cena y seguir bebiendo hasta el postre.

Pandemonium Blanco de Blancas 2020: un espumoso riojano que rompe las reglas

Fresco, vibrante y sorprendentemente elegante, Pandemonium Blanco de Blancas 2020 demuestra que La Rioja también puede elaborar espumosos con identidad propia. Nacido en las montañas del Alto Najerilla, a gran altitud y entre suelos arcillo-ferrosos, este vino elaborado por método tradicional revela el potencial de unos viñedos que miran al frío y a la historia.

Su crianza de casi tres años y medio sobre lías le otorga una cremosidad fina, burbuja persistente y una complejidad que combina tensión, frescura y armonía. Con una producción limitada y disponible solo en alta restauración, es un espumoso pensado para quienes buscan algo distinto.

Perfecto para mariscos, aves, setas, foie, quesos suaves o incluso postres cítricos donde su acidez aporta equilibrio y luz.

Héritage, de Laurent-Perrier: el arte de ensamblar el tiempo

Hablar de champagne es hablar de técnica, memoria y precisión. Y Héritage, la nueva creación de Laurent-Perrier, es la prueba de ello. Elaborado con 100% vinos de reserva, procedentes de 40 Crus (la mitad Grands Crus), este ensamblaje de Chardonnay y Pinot Noir reivindica la complejidad del estilo de la Maison.

Su envejecimiento de al menos cuatro años y su dosificación baja permiten un perfil elegante, puro y vivo. En nariz muestra notas de limón, melocotón blanco, almendras y pan tostado. En boca es equilibrado, preciso y sutil, con aromas de fruta blanca y un final de miel floral.

Un champagne perfecto para acompañar platos delicados, como hojaldre de setas, pastel de ave o rodaballo en salsa de champagne.

“Vamos a Norah, Norah” podría ser la versión actualizada de aquel clásico que Juan Gabriel popularizó en los años 80. Y no es para menos. En el castizo barrio de Chamberí ha abierto un local con ese mismo nombre que trae consigo el sol, los sabores y el ambiente del Mediterráneo, convirtiéndose rápidamente en el destino foodie de moda.

Por MARCO DE PABLOS

“Te escribo desde una mesa bañada por la luz dorada de la tarde. Aquí, donde la brisa huele a sal y a pan recién horneado…”. Así comienza una nota escrita en el reverso de una postal, cuya instantánea muestra el lugar en el que se concibió a una criatura que, gracias al tesón de sus artífices, se ha convertido en uno de los restaurantes más aclamados de Chamberí: Norah.

La historia de este lugar comienza mucho antes, a miles de kilómetros de distancia. Tras más de doce años inmersos en el sector hostelero y con varios locales abiertos en su país de origen, Téa Khuade, Gio Goglidze y Grigor Vlasyan soñaban con dar vida a un concepto propio en otra ciudad. Cuando descubrieron que España —y más concretamente Madrid— era el escenario perfecto para hacerlo realidad, contactaron con Natalia Dzidziguri, que por entonces ya dirigía su propio proyecto, Persimmons, y conocía a la perfección el ritmo cosmopolita y vertiginoso de la capital. Ese primer mensaje fue el inicio de una afinidad inmediata y de una colaboración que hoy une a los cuatro en un proyecto común.

“Cuando desarrollamos el concepto del local estábamos pasando tiempo juntos. Nos fuimos de viaje a San Sebastián y a Biarritz”, recuerdan. Fue allí, en el pueblo costero del sur de Francia, concretamente en el Eden Rock Cafe —un pequeño bar junto a la playa de Port Vieux, con sillas amarillas dispuestas sobre grandes arbustos en un mirador que se asoma al mar y a las enormes rocas que lo enmarcan, justamente lo que se muestra en la misiva—, donde la inspiración apareció. Se sintieron atraídos por la filosofía de los Murphy, quienes sostenían que este enclave era el lugar ideal para disfrutar de la vida mediterránea: tomar sol, beber buen vino y saborear buena comida. En ese instante, nació Norah y lo hizo con un lema firme: Born in the Mediterranean.

Poco a poco, la idea fue tomando forma. “Pensamos bien la localización. Queríamos un lugar que dejara entrar mucha luz. No queríamos algo cerrado, ya que estamos hablando del Mediterráneo. Queríamos transmitir esa sensación. Fue difícil encontrarlo”, dice Natalia. Hasta que dieron con él.

El número 15 de la calle Monte Esquinza, una de las arterias más bulliciosas y artísticas de la capital en los últimos meses, se convirtió en la morada de este proyecto. Desde la calle, un gran ventanal deja vislumbrar el interior, amplio y cargado de sencillez y sofisticación. La luz entra con fuerza, rebotando sobre mesas de estampados y vetas variopintas —desde caobas intensos hasta mosaicos coloridos—, paredes en tonos beige y barras revestidas con azulejos en azul o rojo.

El estudio de Marcos Trueba fue el encargado de llevar a cabo este designio con una premisa clara: transmitir la sensación de estar en casa. “Queríamos que los clientes, al entrar, sintieran que vienen a tu propia casa; que se sientan como en su hogar”, comentan.

“Todo ha fluido tan bien gracias a la energía positiva que hay”, reconoce Natalia. Y no es para menos. Su eslogan, que aseguran haber “revivido”, lo dice todo. “Con él promovemos aún más la esencia mediterránea”, explican, y lo hacen siempre ajustándose a la realidad. “No hace falta decir lo que no hay. La comida española, por ejemplo, la paella o cualquier otro plato típico, es comida española. No se puede afirmar que sea mediterránea si no refleja todo lo que esta zona abarca, como ocurre en el caso de Norah. Es mejor ofrecer información correcta y transparente, y no decir lo que no hay solo para atraer clientes”.

Guiados por esa filosofía, el chef Eli Shtein, con quien Téa, Gio y Grigor ya había trabajado en proyectos anteriores, se hizo cargo del diseño del menú de Norah. Nacido en Tel Aviv, Eli cuenta con una larga trayectoria en hostelería. Allí tiene su propio restaurante y vivió los coletazos más duros de la pandemia, por lo que conoce tanto las virtudes como los desafíos del oficio. Sin embargo, tanto él como el resto del equipo defienden que “el miedo es cuando te paras y no lo haces. Cuando te gusta lo que haces, el miedo no existe”. Esa convicción lo dice todo.

La carta se compone de un sinfín de referencias a la cocina y cultura del sur de Europa. Todo resulta familiar, pero las combinaciones, las técnicas y el toque final lo hacen completamente distinto. “Aquí en Norah tenemos toda la línea del Mediterráneo, pero sabes lo que estás comiendo, aunque sea totalmente diferente. Es familiar, pero con un giro particular. Siempre respetando ingredientes, temporadas…”, argumenta Eli. Cada plato refleja la filosofía y esencia de esta corriente, sin centrarse en ciudades específicas, sino en su espíritu.

PAULA TROCAOLA

Para él, armar el menú no fue complicado: “Italia es el mejor lugar del mundo, todo romántico. En Grecia… también”, comenta, dejando claro que cada creación es una verdadera criatura de estas costas, cercana y reconocible, pero única en sabor y concepto. Desde su ensalada de cordero con tzatziki (salsa elaborada con yogur griego) y hierbas aromáticas, hasta el steak tartare acompañado de crackers de aceite de oliva o la sardina ahumada con tomate sobre pan brioche. También destacan sus pastas, tanto la aliñada con pecorino y pimienta, como la que combina calamar y tomate picante, y, por supuesto, su toque más dulce, con torrija o tarta de limón. Un verdadero delirio de sabores que transporta al comensal en un viaje exprés por todas las regiones que rodean al mar Mediterráneo… sin salir de Chamberí. Completa la experiencia la coctelera, a cargo de Julio de la Torre.

Su acogida ratifica su éxito. Las reservas para diciembre rozan el lleno total. Todos quieren ir a Norah o simplemente disfrutar de un buen rato junto a ella. Parejas, familias, oficinistas, artistas y, sobre todo, vecinos del barrio se dejan seducir por la propuesta. “Antes de abrir ya teníamos clientes”, reconocen. Gente a la que le gusta comer bien, que aprecia un buen ambiente y, sobre todo, que quiere disfrutar de un rato agradable y, por qué no, sentir por un instante la sensación de vivir en un eterno verano.

PAULA TROCAOLA

PAULA TROCAOLA

Habitar un iglú nunca había sido tan fácil ni reconfortante. BLESS Hotel Madrid vuelve a transformar su icónico rooftop en uno de los escenarios más espectaculares de la ciudad con la llegada del frío, ofreciendo un refugio único en pleno corazón de la capital.

Picos Pardos Winter Edition inaugura una nueva temporada de su propuesta más esperada: iglús privados que combinan la magia de las noches bajo las estrellas con la calidez de un refugio en lo alto de la montaña… o, mejor dicho, de los elevados edificios que rodean el skyline madrileño. Una experiencia original, elegante y para nada gélida, donde cada detalle está pensado para disfrutar del invierno sin renunciar al confort y al más puro estilo Aspen.

Après-ski sobre la ciudad

Convertidos ya en un icono de la temporada, los refugios climáticos de BLESS Hotel Madrid ofrecen un espacio bastante original en pleno Barrio de Salamanca. Cada cúpula, ambientada hasta el más mínimo detalle a base de mantas, cojines y hasta estufa, combina privacidad y confort con una atmósfera invernal, perfecta para disfrutar de comidas, cenas o atardeceres con vistas únicas. Un après-ski sin salir del asfalto capitalino.

Alrededor, la azotea se completa con una zona acristalada climatizada, un invernadero urbano que permite disfrutar de la misma propuesta gastronómica y de las vistas en un entorno amplio y luminoso, ideal para quienes buscan espacio sin perder la magia de la temporada.

Sabores de montaña: fondues de queso o chocolate y cócteles

La propuesta de Picos Pardos Winter Edition transporta al comensal a paisajes montañosos cubiertos de nieve, donde el invierno se disfruta en todo su esplendor. El menú combina fondues, tanto saladas como dulces, carnes en su punto exacto y platos de temporada, acompañados de cócteles de autor diseñados para complementar cada instante. Cada bocado invita a saborear la estación, cada sorbo envuelve los sentidos, en una experiencia donde lujo, intimidad y disfrute pausado se funden, nunca mejor dicho, para convertir cada comida en un momento memorable. Además, el espacio ofrece diferentes menús cerrados, pensados para grupos o celebraciones, garantizando una experiencia completa y adaptada a cada ocasión.

El plan imprescindible del invierno en Madrid

Picos Pardos Winter Edition es el must de la temporada en Madrid. Perfecto para visitarlo en las semanas previas a la Navidad o durante los días festivos, cada experiencia invita a disfrutar del momento, sumergirse en entornos únicos y celebrar el invierno con elegancia y exclusividad.

El espacio está abierto al público con los siguientes horarios: lunes y martes cerrado; miércoles y jueves de 17:00 a 00:00 h; viernes de 17:00 a 01:00 h; sábado de 13:00 a 01:00 h; y domingo de 13:00 a 00:00 h. Estos horarios permiten disfrutar de la experiencia tanto al atardecer como por la noche, adaptándose a diferentes planes y momentos de la temporada invernal.

La Máquina celebra su 43º aniversario ofreciendo una experiencia única que une historia, gastronomía y vino de excelencia. Su restaurante insignia, Puerta 57, se viste de gala con 43 añadas selectas de Alma Carraovejas, invitando a los comensales a un recorrido sensorial sin precedentes.

Un brindis que une tradición y pasión

La colaboración entre La Máquina y Alma Carraovejas rinde homenaje a más de cuatro décadas de trayectoria en la gastronomía y la viticultura españolas. Los vinos seleccionados, desde blancos frescos hasta tintos excepcionales, se combinan con la cocina de Puerta 57 para ofrecer un maridaje que celebra la esencia de ambas casas.

Voces que marcan historia

Javier Rueda, CEO de La Máquina, destaca: “Cada brindis, cada bocado, es un recordatorio del camino recorrido y de la pasión por lo que hacemos”. Por su parte, Pedro Ruiz Aragoneses, CEO de Alma Carraovejas, añade: “Celebrar el 43 aniversario del La Máquina con 43 añadas de los vinos de Alma Carraovejas, Pago de Carraovejas y Ossian en este caso, es un enorme orgullo para nosotros. Brindemos por muchos años más y por los clientes, que dan sentido a todo esto”.

43 añadas, un viaje sensorial

Entre las selecciones exclusivas se encuentran Pago de Carraovejas, El Anejón, Cuesta de las Liebres, Ossian y Capitel. Cada copa transporta al comensal a una historia de tradición, evolución y excelencia, y estará disponible únicamente en Puerta 57 hasta fin de existencias.

Una experiencia que trasciende el sabor

Más allá del vino y la gastronomía, esta propuesta es una celebración de la excelencia y del compromiso con la calidad. Los visitantes podrán disfrutar de un recorrido que combina historia, sabores únicos y un ambiente que convierte cada comida en un momento memorable.