Una madre representa cuidado, dedicación y constancia. Este Día de la Madre, más allá de los regalos materiales, la tendencia apunta hacia algo mucho más valioso: compartir tiempo y crear recuerdos. Desde propuestas gastronómicas hasta escapadas entre viñedos o planes urbanos y creativos, la clave está en regalar experiencias que perduren.

Sabores convertidos en recuerdo

En esta línea, FISAN propone elevar el regalo tradicional con una experiencia gastronómica de altura. Su Pack Deluxe Experiencia Jamón de Bellota transforma el acto de regalar en un momento de conexión alrededor de la mesa. Elaborado a partir de jamón de bellota ibérico 75% raza ibérica de Alta Gastronomía, el pack incluye diez sobres listos para disfrutar, presentados en una elegante caja. Una propuesta pensada para saborear sin prisas, donde el verdadero lujo es el tiempo compartido.

Madrid desde las alturas

Celebrar el Día de la Madre en Madrid es también una invitación a redescubrir la ciudad desde otra perspectiva: la de sus azoteas. Espacios donde el ritmo se ralentiza, las vistas se convierten en protagonistas y la gastronomía acompaña momentos que invitan a quedarse. Entre cielos abiertos y panorámicas únicas, estas direcciones elevan cualquier celebración.

El Cielo de Montera

Ubicado en plena Gran Vía, este hotel propone una experiencia donde la sofisticación se combina con el carácter castizo de la ciudad. Su restaurante, situado en la novena planta, se convierte en un oasis donde disfrutar de una cocina que rinde homenaje al producto local con técnicas contemporáneas. Platos como el tataki de atún rojo, las ostras aliñadas o el rodaballo salvaje dibujan una carta pensada para compartir y celebrar sin prisas, en un entorno luminoso con vistas al skyline madrileño.

Para quienes prefieren una celebración más distendida, esta azotea —la más alta de la Gran Vía— es el escenario perfecto. Con Madrid extendiéndose a sus pies, propone un plan relajado donde la coctelería de autor cobra protagonismo. Inspirada en los barrios más castizos, su carta líquida se acompaña de un picoteo gourmet con guiños a la tradición, ideal para un brindis al atardecer o una tarde que se alarga sin mirar el reloj.

Ginkgo Sky Bar

En uno de los laterales de la Plaza de España, este espacio se ha consolidado como uno de los imprescindibles para quienes buscan un plan especial. Su propuesta “The Art of Brunch” transforma esta tradición en una experiencia completa, donde la cocina internacional convive con smoothies, champagnes y una selección de cócteles cuidadosamente elaborados. Todo ello con la ciudad y su skyline como telón de fondo, en un ambiente cosmopolita y relajado que convierte el brunch en una ocasión perfecta para celebrar el Día de la Madre con estilo.

Escapada entre viñedos

En un momento en el que el verdadero lujo se mide en tiempo y calma, una escapada entre viñedos se convierte en uno de los regalos más especiales para el Día de la Madre. Lejos del ritmo de las grandes urbes, el paisaje de La Rioja invita a desconectar y reconectar, a partes iguales, en un entorno donde la naturaleza y la tradición marcan el compás.

Las Villas de Finca La Emperatriz representan a la perfección esta filosofía. Rodeadas de viñedos centenarios, estas villas ofrecen una experiencia íntima y sofisticada, pensada para disfrutar sin prisas. Paseos entre cepas, catas de vino, atardeceres infinitos y el silencio del campo se combinan para crear una estancia que va más allá del descanso. Aquí, cada detalle está diseñado para que el tiempo se detenga: desde la privacidad de las villas hasta la conexión directa con el mundo del vino, que permite descubrir el origen, el proceso y la esencia de uno de los grandes símbolos de nuestra cultura gastronómica. Una propuesta perfecta para regalar no solo una escapada, sino una vivencia compartida que invita a celebrar desde la tranquilidad, el paisaje y el placer de lo auténtico.

Siempre Sevilla 

Aunque sus grandes celebraciones, marcadas en el calendario por muchos, ya hayan pasado, Sevilla sigue siendo uno de los destinos más atractivos para una escapada primaveral, con grandes citas aún pendientes en su agenda social. Con temperaturas agradables y un ambiente más relajado, la ciudad hispalense invita a descubrir su esencia con calma.

Para alojarse, la colección de Mercer Hoteles ofrece distintas opciones con personalidad propia. Desde el encanto histórico de EME Catedral Mercer, ubicado en el barrio de Santa Cruz y con su icónica terraza con vistas a la Catedral, hasta la sofisticación de Mercer Plaza Sevilla, frente al Ayuntamiento y con restos de muralla romana en su interior.

Para quienes buscan una experiencia más íntima, Mercer Sevilla, en pleno barrio del Arenal, ofrece un exclusivo hotel boutique en una casa palacio del siglo XIX. Y si la idea es disfrutar de mayor independencia, Mercer Residences Sevilla combina la comodidad de un apartamento con los servicios de un hotel de lujo en una histórica casa palacio barroca.

La experiencia se completa con una oferta gastronómica a la altura. En Bar Plaza Restaurante, la cocina de producto y las vistas a la Plaza de San Francisco crean el escenario perfecto para un almuerzo relajado. Muy cerca de la Giralda, Mi Arma Restaurante ofrece una propuesta basada en la tradición sevillana con un toque actual.

Para los amantes del vino, Vinoteca Maestro se presenta como un refugio sofisticado donde descubrir referencias nacionales e internacionales acompañadas de tapas gourmet. Y para una experiencia más gastronómica, Restaurante María Luisa pone en valor el producto con una cocina mediterránea creativa y equilibrada.

Brindar… en casa

Celebrar en casa también puede ser especial si se cuidan los detalles. Jose Cuervo propone una forma desenfadada y versátil de celebrar, llevando la coctelería a cualquier momento del día. Con su tequila Tradicional Blanco, elaborado con 100% agave azul, la firma invita a reinterpretar clásicos que nunca fallan. La frescura cítrica de la Paloma, el equilibrio icónico de la Margarita o el toque especiado del Mexican Mule se convierten en aliados perfectos para brindar sin protocolos, adaptándose tanto a un aperitivo ligero como a una celebración más especial. Más allá de las recetas, la propuesta pone el foco en la experiencia: compartir, improvisar y disfrutar sin reglas. Porque, al final, lo importante no es solo el cóctel, sino el momento que se crea alrededor de él.

Un plan con “vidilla”

Para quienes buscan un plan diferente, Licores del Mono se une al espacio VI8RA para proponer una experiencia inmersiva donde arte, música y coctelería se encuentran en un mismo lugar. Entre luces neón, ambiente creativo y una cuidada selección musical, los asistentes podrán dejarse llevar mientras exploran sabores como Verbena de Limón, Sarao de Hierbas o Antojo de Galleta, en un formato pensado para disfrutar, crear y celebrar sin prisas. El evento tendrá lugar los días 6 y 7 de mayo, de 19:00h a 21:00h, y contará con plazas limitadas para mantener una experiencia íntima y cercana. Las reservas podrán realizarse a través de la web de VI8RA.

Este Día de la Madre, el mejor regalo no se envuelve: se vive. Ya sea alrededor de una mesa, frente al skyline madrileño o el sevillano o entre viñedos, la verdadera tendencia es clara: regalar tiempo, emociones y experiencias que se queden para siempre.

Por MARCO DE PABLOS

Madrid no da tregua cuando llega el buen tiempo. Tampoco en invierno, pero es cierto que con el sol y las agradables temperaturas los planes se multiplican y elegir se vuelve casi una tarea imposible. Entre todos ellos, hay uno que nunca falla: el brunch. Más aún si viene acompañado de un paseo previo o posterior (más digestivo) por la ciudad que convierte cualquier sábado o domingo en un pequeño ritual.

Un clásico infalible

Entre las propuestas más interesantes de la temporada, destaca la de Zuma Madrid, uno de los restaurantes japoneses más aclamados de la capital, con presencia en más de metrópolis como Nueva York, Londres, Doha o Hong Kong. Visitar un espacio así siempre es un plan en sí mismo, con un diseño que impresiona desde el primer momento y una clientela que suele mezclar rostros conocidos, desde futbolistas hasta aristócratas, con habituales del buen comer. Y sí, su cocina y coctelería nunca fallan, pero su nuevo brunch lleva la experiencia un paso más allá.

Ubicado en pleno Paseo de la Castellana, a escasos metros de la plaza de Colón, el restaurante cuenta con una terraza íntima y agradable, cuya decoración floral varía según la temporada. Un pequeño oasis donde bajar el ritmo antes de sumergirse en el interior. Un espacio amplio y vibrante presidido por tres barras —la de cócteles, la robata y la de sushi— da la bienvenida, convirtiendo el servicio en un auténtico espectáculo.

Paso a paso

Disponible todos los fines de semana de 13:00 a 15:30, el brunch se articula en tres opciones. El menú Rosé (95 €), que propone una experiencia fresca y desenfadada con Habla de Ti Rosé 2024; el menú Signature (135 €) capaz de elevar la propuesta con una selección más refinada que incluye R&L Legras Blanc de Blancs Grand Cru NV, Marqués de Riscal Reserva 2021 y Marqués de Riscal Verdejo Lías; mientras que el menú Premium (330 €) representa la expresión más exclusiva, con referencias prestigiosas como Dom Pérignon Brut 2015, Milsetentayseis 2021 y Louis Jadot Puligny-Montrachet 2021.

En lo gastronómico, el ágape se organiza en varios pases que invitan a dejarse llevar. Todo comienza, cómo no, con los cócteles: desde un clásico Espresso Martini o un Bloody Mary hasta opciones sin alcohol, perfectas para quienes llegan resacosos de una noche frenética.

El primer pase reúne una amplia selección de aperitivos para compartir —y repetir— ideales para abrir boca. Aquí brillan platos como el pez limón con ponzu de ajo y chile, la brocheta de pollo con cebolleta, el tartar de salmón con aguacate y yuzu o las croquetas de bacalao negro con mayonesa de yuzu. Mención aparte merecen los calamares con chile verde y lima, imprescindibles, y el edamame, que nunca falla en este tipo de festín.

Después llega uno de los momentos más esperados: el sushi. Una selección cuidada que recorre nigiris, sashimis y makis, y que confirma el nivel de la casa. Conviene dosificar, porque aún queda lo mejor: el plato principal, a elegir, pone el broche salado con opciones para todos los gustos. Desde opciones carnívoras a la robata — tradicional parrilla japonesa de carbón— destacan el solomillo de ternera picante con sésamo o el baby chicken marinado en miso de cebada, sorprendentemente jugoso. Para los amantes del pescado, la lubina a la parrilla con tomate asado y jengibre o el salmón con teriyaki son apuestas seguras, mientras que opciones como la berenjena con miso y tofu ahumado conquistan incluso a los menos veggie.

El final llega con el Zuma Deluxe, un surtido de postres pensado para compartir que combina frutas de temporada, helados, sorbetes y su característico chocolate Zuma. Un cierre a la altura de una experiencia diseñada para disfrutarse de principio a fin. Así que, si todavía no tienes plan para este fin de semana —y más aún si hay una ocasión especial como el Día de la Madre—, aquí tienes una opción que difícilmente falla.

Brach Madrid Le Restaurant presenta su nueva carta con una propuesta que reafirma su identidad gastronómica: una cocina centrada en el producto, la técnica y el disfrute pausado de la mesa. Bajo la dirección del chef Adam Bentalha, el espacio continúa evolucionando hacia una experiencia donde el ritmo de la cocina abierta y la sala forman parte esencial del relato.

Esta nueva etapa refuerza una manera de entender la gastronomía que no tiene prisa. Una cocina pensada para comer bien, pero también para estar, conversar y alargar la experiencia sin mirar el reloj.

El fuego como eje

La brasa se convierte en uno de los grandes protagonistas de la nueva carta, con elaboraciones en Josper que aportan intensidad y profundidad a cada plato. Desde el calamar entero relleno con fregola sarda hasta el lomo de lubina con verdinas, setas silvestres y guanciale crujiente, la propuesta se mueve entre la precisión técnica y el sabor directo.

También destacan elaboraciones más contundentes como la carrillera de Black Angus, el tartar de ternera con tuétano y raifort o el chuletón de vaca madurado con salsa bearnesa, que refuerzan el carácter del fuego como elemento central de la cocina.

Compartir la mesa como parte de la experiencia

En Brach Madrid Le Restaurant, compartir no es un detalle, sino el punto de partida. La carta incorpora una selección de platos pensados para disfrutar entre varios, como los tacos crujientes de lubina, el aguachile de pulpo asado o el crispy rice con tartar de atún. Una propuesta que invita a probar, mezclar y repetir sin rigidez, reforzando una idea de cocina más libre, más social y más cercana.

Final dulce y sobremesa sin prisa

El cierre llega de la mano del chef pastelero Fabien Emery, con postres que reinterpretan la tradición francesa desde una mirada contemporánea, pensados para prolongar la experiencia en mesa sin romper el ritmo.

La carta de vinos y la selección de cócteles acompañan ese mismo espíritu: quedarse un poco más, pedir otra copa, alargar la conversación. Porque al final, en Brach Madrid, la experiencia no termina cuando llega el último plato, sino cuando decides levantarte de la mesa.

Entre el océano Pacífico y el desierto, Ica emerge como uno de los destinos más fascinantes —y aún poco explorados— del Perú. A tan solo unas horas de Lima, esta región reúne paisajes extremos, historia milenaria y una cultura gastronómica y vitivinícola que la convierten en una experiencia completa. Desde las enigmáticas Líneas de Nazca hasta la riqueza natural de Paracas, pasando por la tradición del pisco, Ica invita a un viaje donde cada parada conecta con la esencia más auténtica del país.

Un destino donde el desierto se encuentra con el océano

La región de Ica sorprende por su diversidad paisajística. En un mismo territorio conviven extensas dunas doradas y playas salvajes, configurando un escenario que parece sacado de otro mundo. Uno de sus grandes emblemas es la Reserva Nacional de Paracas, un espacio natural de más de 300.000 hectáreas donde los acantilados se funden con el mar y la biodiversidad se despliega en todo su esplendor.

Este enclave no solo destaca por su belleza, sino también por la variedad de experiencias que ofrece. Desde deportes acuáticos como kayak o windsurf hasta playas de aguas turquesas y arena blanca ideales para el descanso, Paracas es una parada imprescindible. A ello se suma su valor cultural, reflejado en espacios como el museo dedicado a la civilización Paracas, que permite comprender la profundidad histórica de la zona.

Más allá de la costa, el desierto de Ica abre la puerta a experiencias inolvidables. Recorridos en vehículos 4×4 entre dunas, atardeceres infinitos y propuestas de glamping convierten el paisaje en un escenario donde la aventura y el confort se encuentran. Cenas bajo las estrellas, rodeadas de silencio y naturaleza, elevan la experiencia a otro nivel.

Paisaje de la Reserva Nacional de Paracas.

Kitesurf en Paracas.

Islas Ballestas.

Las Líneas de Nazca, un misterio que sigue fascinando al mundo

Pocos lugares en el planeta generan tanta fascinación como las Líneas de Nazca, uno de los mayores enigmas arqueológicos de la humanidad y declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Estas gigantescas figuras trazadas sobre la tierra, visibles únicamente desde el aire, continúan despertando preguntas sobre su origen y significado.

Con cerca de 800 geoglifos que representan formas geométricas y figuras de animales, este conjunto monumental se extiende a lo largo de cientos de kilómetros. Su precisión, escala y antigüedad —se estima que fueron creadas entre el 500 a.C. y el 500 d.C.— convierten la visita en una experiencia tan impactante como difícil de olvidar.

Figura del mono. Líneas de Nasca

La Ruta del Pisco: tradición, sabor y cultura en cada copa

Hablar de Ica es hablar de pisco, la bebida insignia de Perú. La Ruta del Pisco se presenta como una de las experiencias más completas para adentrarse en la cultura local, combinando historia, gastronomía y tradición vitivinícola.

Este recorrido permite descubrir el proceso de elaboración del pisco, desde el cultivo de las uvas hasta la destilación, además de degustar distintas variedades y aprender a preparar cócteles icónicos como el pisco sour o el chilcano. Cada bodega ofrece una mirada única, convirtiendo la visita en un viaje sensorial.

Entre las paradas imprescindibles se encuentran la histórica Hacienda La Caravedo, considerada una de las destilerías más antiguas de América Latina, y Viña Tacama, uno de los viñedos más antiguos del continente. También destacan Hacienda Queirolo, Tabernero, Bodega San Nicolás y Bodega Murga, esta última reconocida por su enfoque que combina tradición e innovación en cada destilado.

Pisco Puro

Hotel Libertador en la Reserva Nacional de Paracas.

Excursión en el desierto, en la Reserva Nacional de Paracas.

Un destino que empieza a conquistar Madrid

El auge del pisco no se limita a Perú. En ciudades como Madrid, su presencia es cada vez mayor, tanto en tiendas especializadas como en restaurantes de cocina peruana, donde se reinterpretan los cócteles clásicos y se introduce al público europeo en esta tradición.

Este creciente interés convierte a Ica no solo en un destino turístico, sino en un embajador cultural que traspasa fronteras. Su capacidad para combinar paisajes únicos, historia ancestral y una identidad gastronómica sólida lo posiciona como uno de los lugares más atractivos para quienes buscan experiencias auténticas.

Ica, una joya por descubrir en el sur de Perú

A tan solo 300 kilómetros de Lima, Ica representa una escapada perfecta para quienes desean explorar una cara distinta del país. Su accesibilidad, sumada a la riqueza de sus atractivos, la convierte en un destino versátil que combina naturaleza, cultura y placer.

Lejos de los circuitos más masificados, Ica ofrece una experiencia genuina, donde cada paisaje y cada copa de pisco cuentan una historia. Un lugar que, una vez descubierto, deja claro por qué es uno de los secretos mejor guardados del Perú.

Con la llegada de la primavera y los primeros planes al aire libre, el ritual del aperitivo vuelve a cobrar protagonismo. Aperol celebra esta temporada de encuentros con su emblemática botella rediseñada, una silueta más estilizada que combina tradición italiana y diseño contemporáneo, convirtiéndose en la compañera perfecta para los planes de Semana Santa: desde terrazas al sol hasta picnics improvisados o comidas con amigos después de una escapada.

Dónde disfrutar del aperitivo con estilo

Aperol invita a descubrir algunos de los locales más especiales donde brindar con la nueva botella y compartir momentos únicos. Entre ellos destacan:

  • El Bonanno – Madrid: Spritzería icónica de La Latina y punto de encuentro del barrio desde los años 90.
  • La Destilería – Bilbao: Espacio de estética industrial y carácter bilbaíno, con personalidad propia.
  • Pez Limón – Zahara de los Atunes: Terraza frente al mar para bailar al atardecer y disfrutar de la libertad.
  • Balneario Beach Club – Tarifa: Oasis playero con carta de productos locales y refrescantes aperitivos.
  • La Playa Surf House – Málaga: Encuentro relajado con vibra surfer y esencia mediterránea.
  • Filippa’s – Valencia: Local elegante y acogedor con toque contemporáneo.
  • Montgo di Bongo – Jávea: Ambiente tropical y desenfadado a los pies del Montgó.
  • Mizzica – Barcelona: Local con aire mediterráneo y personalidad en un barrio vibrante.
  • Cap Sa Sal – Begur: Enclave exclusivo en la Costa Brava con vistas únicas al mar.

Estos espacios reflejan el espíritu vibrante y social de la marca, ideales para compartir el Aperol Spritz y celebrar la temporada.

Un icono renovado para una nueva era

Desde su creación en 1919, Aperol ha sido sinónimo de ligereza, conexión y cultura compartida. La nueva botella mantiene su esencia mientras incorpora detalles contemporáneos: relieve ondulado en el hombro que capta la luz, silueta estilizada inspirada en la arquitectura italiana y etiqueta frontal más pequeña que cede protagonismo al vibrante color naranja.

En la parte trasera, una etiqueta transparente incluye la guía para preparar el Aperol Spritz perfecto, invitando a que cada encuentro se convierta en un momento de celebración.

Con raíces en la tradición italiana

Elaborado en Italia y disfrutado en todo el mundo, Aperol Spritz representa mucho más que una bebida: es una actitud. Es la pausa antes de la noche, el instante dorado donde el día se diluye y comienzan las conversaciones. Su equilibrio ligero, fresco y sutilmente amargo lo ha convertido en el aperitivo social por excelencia.

Mezclado con Prosecco y un toque de soda, el ritual es sencillo y casi intuitivo, pero con capacidad de transformar cualquier momento cotidiano en celebración.

Disponibilidad y expansión

El nuevo diseño se implementará progresivamente a partir de marzo de 2026 en toda la gama de la marca y estará presente en todos los puntos de contacto con el consumidor, tanto en el canal on-trade como en el off-trade, consolidando a Aperol como el aperitivo imprescindible de esta Semana Santa y de la temporada primavera-verano.

La Mercedes-Benz Fashion Week Madrid (MBFWM) ha cerrado una nueva edición confirmando no solo las tendencias que marcarán la moda, sino también las que definirán el lifestyle de los próximos meses. Entre desfiles, focos y estilismos, un gesto se ha repetido con insistencia en el epicentro social del evento: una copa escarchada, hielo, burbuja y un característico tono rosado. El Paloma se ha convertido en el cóctel omnipresente en el Kissing Room, consolidándose como el gran protagonista líquido de la cita y anticipando su dominio en terrazas durante la temporada primavera-verano.

Donde todo sucede

El Kissing Room de la pasarela madrileña ha vuelto a erigirse como el punto neurálgico donde confluyen modelos, diseñadores y prensa especializada. En este espacio, convertido en termómetro de tendencias más allá de la moda, el Paloma elaborado con Schweppes Pomelo y Tequila 1800 Blanco ha sido el combinado más demandado.

Su éxito no es casual. Refrescante, ligero y con un perfil cítrico sofisticado, responde a una nueva forma de consumo más consciente y social. La combinación de acidez, amargor y un sutil dulzor, junto a una burbuja fina y persistente, lo sitúa como una opción versátil que encaja con los gustos actuales y con una generación que prioriza experiencias equilibradas.

El auge del agave y la consolidación de una tendencia

El crecimiento del Paloma en España está estrechamente ligado al auge de la cultura gastronómica mexicana y, en particular, al interés por los destilados de agave. Cada vez más presentes en cartas y barras, estos productos han despertado la curiosidad de un consumidor que busca sabores más complejos, frescos y menos azucarados.

En este contexto, el papel de Schweppes ha sido determinante. La marca ha impulsado esta tendencia con el desarrollo de Schweppes Pomelo, una referencia diseñada específicamente para potenciar el perfil del cóctel, aportando complejidad y una burbuja elegante que eleva la experiencia.

Por su parte, Tequila 1800 Blanco, elaborado con agave 100 % azul Weber, aporta el equilibrio perfecto entre tradición y modernidad. Su proceso de producción, que abarca desde la recolección manual del agave hasta su destilación, refuerza su posicionamiento como un destilado premium vinculado a la creatividad y al estilo de vida contemporáneo.

El retorno de un clásico que dominará las terrazas

Como ocurre en la moda, la mixología vive un momento de reinterpretación de los clásicos. El Paloma, uno de los cócteles más emblemáticos de México, resurge con fuerza como heredero natural del gin-tonic. Su origen, rodeado de cierto misterio, y su posible vínculo con una canción popular del siglo XIX, añaden un componente cultural que refuerza su atractivo.

Sencillo de preparar, refrescante y ligero, este long drink conecta con una idea de consumo asociada al disfrute relajado y a los espacios abiertos. Un cóctel que evoca sol, mar y desconexión, y que encuentra en las terrazas su escenario natural.

Todo apunta a que el Paloma no se quedará en la pasarela. Su consolidación en un escaparate como la Mercedes-Benz Fashion Week Madrid lo posiciona como la gran apuesta para los próximos meses. Con un perfil adaptado a las nuevas preferencias del consumidor y el respaldo de marcas clave del sector, este combinado se perfila como el gran protagonista del verano. Si la moda marca el pulso de lo que está por venir, el mensaje es claro: esta temporada, el brindis se sirve en clave cítrica y con acento mexicano.

Cómo preparar el Paloma perfecto en casa

Más allá de su éxito en eventos y terrazas, el Paloma también se consolida como un cóctel accesible para replicar en casa. Su sencillez en la preparación y la facilidad para encontrar sus ingredientes lo convierten en una opción ideal para quienes buscan una alternativa refrescante y equilibrada.

Ingredientes

  • Zumo de lima
  • Sal y tajín (para el borde del vaso)
  • Hielo
  • 4 cl de Tequila 1800 Blanco
  • 2 cl de zumo de limón
  • Schweppes Pomelo
  • Rodaja de pomelo fresco

Elaboración

El primer paso es preparar el vaso: se humedece el borde con zumo de lima y se escarcha con una mezcla de sal y tajín, aportando un contraste entre lo salino y lo cítrico. A continuación, se llena el vaso con hielo y se añade el tequila junto con el zumo de limón. Se completa con Schweppes Pomelo, que aporta la burbuja y el carácter refrescante, y se mezcla suavemente para integrar los sabores. Como toque final, se decora con una rodaja de pomelo fresco, reforzando el perfil aromático del combinado.

Berria cumple cinco años desde su apertura frente a la Puerta de Alcalá y lo conmemora con una serie de acciones que incluyen un menú especial fuera de carta, catas y propuestas en torno a su bodega. El restaurante, consolidado como uno de los referentes gastronómicos y vinícolas de la capital, refuerza así una propuesta basada en la cocina de producto y en una de las vinotecas más amplias de Madrid, con más de 3.000 referencias y una importante selección de vinos por copas.

Un concepto consolidado en el circuito gastronómico madrileño

Durante este lustro, Berria ha desarrollado una propuesta que combina restaurante y wine bar, con cocina ininterrumpida y una oferta adaptada a distintos momentos del día. Su posicionamiento le ha permitido integrarse en el circuito gastronómico de la ciudad y figurar entre los restaurantes recomendados en la Guía Repsol.

La propuesta se articula en torno a la cocina de producto y a una experiencia centrada en el vino, con una bodega que reúne referencias de distintos orígenes y cosechas. A lo largo de estos cinco años, el restaurante ha incluido más de 7.300 referencias en carta, procedentes de 28 países y 198 variedades de uva, y ha servido más de 1.700 vinos por copa.

Un menú especial para celebrar el aniversario

Con motivo de la celebración, Berria incorpora a su oferta habitual un Menú Aniversario que reúne algunos de los platos más representativos de su carta junto a una selección de vinos. Este menú se presenta en tres formatos con precios de 60 €, 75 € y 95 €.

Entre las elaboraciones incluidas se encuentran platos como la patata chip con anchoa y velo ibérico, las croquetas de jamón ibérico, las albóndigas en salsa de cocido madrileño o el pepito de solomillo de ternera en formato katsu sando. La propuesta gastronómica se acompaña de un maridaje con los vinos más demandados durante estos cinco años, seleccionados por el equipo de sumilleres.

Acciones especiales en torno al vino

Además del menú, el aniversario incluye distintas iniciativas dirigidas a los aficionados al vino. Durante el mes de marzo, los clientes podrán acceder a una selección de vinos especiales a precios reducidos, así como a propuestas como el brunch del restaurante o los viernes dedicados a grandes formatos.

Estas acciones se enmarcan en el crecimiento del proyecto, que ha consolidado una comunidad de clientes y ha reforzado su posicionamiento como espacio especializado en vino dentro de la oferta gastronómica de Madrid.

El papel del equipo de sumilleres

Uno de los elementos diferenciales del restaurante es su equipo de sumilleres, dirigido por Mario Ayllón. Este grupo se encarga de guiar al comensal en la elección del vino, aportando distintos enfoques y criterios en función de cada visita. La experiencia en Berria se construye así como un recorrido en el que el vino adquiere un papel central, complementando una propuesta gastronómica que apuesta por el producto y por un servicio especializado.

Por MARCO DE PABLOS

La madrileña Plaza del Carmen atraviesa una etapa de esplendor que la consolida como uno de los enclaves imprescindibles del centro cuando el apetito aprieta. A sus pies, el Grupo Lamucca cuenta con uno de sus espacios insignia bajo el nombre homónimo, pero ahora amplía horizontes con una nueva apertura en las alturas: Makáá, ubicado en la azotea del recién inaugurado Thompson Madrid.

Al detalle

El restaurante se despliega en el rooftop del establecimiento hotelero como un espacio concebido al milímetro, donde cada rincón responde a un momento distinto del día. El acceso, desde la propia plaza, anticipa la experiencia. Un ascensor conduce hasta el escenario de la velada. La primera parada dominada por su Reposado Bar, perfecto para un cóctel bajo el cielo capitalino. Al atravesarlo, sobre un delicado vacío de luces que evoca una aquelarre de luciérnagas, se revela el corazón del proyecto: el comedor, articulado en torno a una barra cuadrada rodeada de asientos, con una paleta de tonos tierra. A su alrededor, las mesas se insinúan entre frondosas plantas y arbustos, componiendo pequeños refugios que invitan a la charla y el disfrute. Y como telón de fondo, unas vistas inmejorables que se despliegan a través de amplias cristaleras, convirtiendo a la ciudad en parte esencial del relato.

El universo visual de Makáá lleva la firma de Patricia Bustos, cuya intervención traduce el concepto de fuego desde la calma. Volúmenes suaves, texturas vivas y guiños a la arquitectura brutalista de los años setenta conviven con una estética mediterránea que dialoga con la azotea. Bustos construye un escenario táctil y sereno, donde cada detalle —desde los óculos que enmarcan el skyline hasta las superficies envejecidas que respiran el paso del tiempo— convierte el espacio en una experiencia sensorial.

Las brasas, el hilo conductor

En este nuevo restaurante, el fuego es el protagonista. La cocina se muestra a la vista, con el tiempo que cada producto necesita, recuperando esa idea de volver al origen. Según sus artífices, esta nueva propuesta “mira al Mediterráneo, pero se cocina desde Madrid”, y en ella: “el producto manda”.

La carta es amplia y pensada para que cualquiera encuentre su sitio, pero con un hilo conductor evidente: el fuego. Aparece ya desde el inicio, en platos como el tartar de tomate ahumado, una versión vegetal muy bien resuelta y que nada tiene que envidiar al tartar de carne más clásico, con el que convive. A partir de ahí, el recorrido se mueve entre verduras, pescados y carnes, siempre con la brasa como nexo. En los entrantes, la huerta tiene peso, con propuestas como la coliflor a la brasa o los puerros con salsa romesco. De la lonja llegan pescados como la lubina o el lenguado, trabajados con precisión para mantener su carácter, mientras que en las carnes destacan el pollo a la brasa, la pluma ibérica o el lomo bajo, bien afinados y coherentes con el planteamiento general.

Mención aparte merecen las guarniciones, que aquí no se quedan en segundo plano. Las patatas fritas, un clásico que aquí no defraudará, funcionan como un valor seguro, y los tirabeques aportan un contrapunto más fresco, pero igual de apetecible. En los postres, el cierre mantiene el nivel, con opciones como las originalísimas frambuesas con chantilly o el suflé de chocolate. La propuesta se completa con una carta de vinos amplia y una selección de cócteles que invitan a prolongar la cita y las ganas de volver, una idea que merodeará tu cabeza nada más abandonar Makáá.

Por KATY MIKHAILOVA
Qué suerte (y no es una frase hecha) de poder desaparecer un miércoles cualquiera en el corazón de Chamberí y entrar en un lugar donde todo está pensado para que el tiempo deje de importar.

Pilar Akaneya (C/ Espronceda, 33) no es solo un restaurante. Es casi un ritual. Un pequeño Kioto en Madrid, donde la gastronomía japonesa se vive desde la raíz, con una propuesta estacional que se va transformando a lo largo del año.

Siete mesas. Solo siete. Como si alguien hubiera decidido que el lujo no está en tener más, sino en que pase menos… pero mejor. Siete mesas para apenas 23 comensales, en un espacio concebido para que cada detalle tenga sentido y cada gesto sea parte de la experiencia.

Desde el primer gesto (cuando te descalzas, te ofrecen unas zapatillas y dejas fuera el ruido del mundo) empieza algo que no es exactamente una cena. Es otra cosa. Más lenta. Más consciente. Más íntima. Un recibimiento que forma parte de la tradición japonesa, con ese momento casi ceremonial de la toalla caliente como símbolo de purificación, mientras el equipo te introduce en la historia y el concepto del lugar.

Fui con Luis María Díaz de Bustamante (autor de El viudo, Planeta), y los dos tuvimos la misma sensación: aquí no vienes a comer, vienes a escuchar el sabor.

Porque todo sucede con una precisión casi emocional. El carbón encendido, la carne que se trabaja delante de ti, el instante exacto en el que decides cómo quieres ese bocado. El juego entre fuego y tiempo. El gesto de cocinar tu propia pieza, casi como un hot pot japonés, pero llevado a una dimensión más silenciosa, más elegante (una experiencia ligada al sumibiyaki, la técnica japonesa de cocción a la brasa que define la esencia del lugar).

Y luego el arroz. Siempre el arroz. Ese acompañante que en realidad sostiene todo. O platos como la anguila estilo Kanto (124,90 euros dentro del Menú Fukuroi), cocinada a baja temperatura y terminada a la brasa con una salsa secreta, servida sobre arroz en un tradicional masu japonés, que elevan la experiencia más allá de la carne.

La experiencia gira alrededor del Kobe y del Matsusaka (procedente de Ito Ranch) como si fueran más que carne: como si fueran memoria, cultura, obsesión por el detalle. Cada corte es una excusa para detenerte. Para no hablar. Para simplemente estar. Incluso el maridaje se plantea como una extensión de la experiencia (con opción de añadirlo por separado), permitiendo al comensal personalizar aún más el recorrido. Para quienes buscan una experiencia más completa, el Menú Sansekai (195 euros) propone una inmersión más amplia dentro del universo del sumibiyaki.

Hay algo profundamente bello en ese silencio. En ese “ruido del sabor” que aparece cuando todo lo demás desaparece. En ese concepto de omotenashi (la hospitalidad japonesa llevada al extremo) donde la serenidad, la elegancia y la atención al detalle no son discurso, sino práctica constante.

Sales de Akaneya con la sensación de que durante unas horas el mundo ha ido más despacio. Y de que, quizás, así debería ser más a menudo. Un pequeño Kioto en Chamberí, donde la gastronomía se convierte en una forma de detener el tiempo.

El Día del Padre ha dejado de ser, para muchos, una fecha marcada únicamente por regalos materiales. En un contexto donde el tiempo se ha convertido en el verdadero lujo, propuestas como la de BLESS Hotel Madrid elevan la celebración hacia una experiencia sensorial y emocional. En pleno Barrio de Salamanca, el establecimiento plantea una jornada que invita a detenerse, mirar alrededor y, sobre todo, disfrutar. Entre vistas y sobremesas , la idea es clara: celebrar.

Brindar desde las alturas: el magnetismo de Picos Pardos

La llegada de la primavera devuelve a la ciudad uno de sus espacios más codiciados: Picos Pardos Sky Lounge. El rooftop de BLESS Hotel Madrid se sacude el invierno y recupera su esencia más abierta y luminosa, consolidándose como un refugio urbano donde el ritmo se desacelera.

Aquí, el Día del Padre se transforma en una excusa perfecta para reencontrarse con Madrid desde otra perspectiva. Cócteles de autor, conversaciones sin reloj y un skyline que acompaña la tarde convierten la experiencia en algo más profundo que un simple brindis. Es, en esencia, una reivindicación del tiempo compartido frente a la inercia cotidiana.

Pinzelada Lounge: la elegancia de lo cotidiano

Para quienes buscan una celebración más íntima y reposada, Pinzelada Lounge propone un viaje gastronómico que comienza desde primera hora del día. Su oferta de desayunos, que combina opciones saludables y recetas clásicas reinterpretadas, marca el tono de una jornada que apuesta por el disfrute pausado.

A medida que avanza el día, el espacio evoluciona hacia una propuesta culinaria pensada para compartir. Platos que dialogan entre tradición y contemporaneidad construyen el escenario perfecto para una comida familiar donde la sobremesa no es un trámite, sino el verdadero protagonista.

El valor de celebrar

Más allá de la oferta gastronómica o las vistas, la propuesta de BLESS Hotel Madrid encierra un mensaje que conecta con una tendencia cada vez más evidente: la necesidad de desacelerar. Frente a celebraciones fugaces, el hotel apuesta por reivindicar los pequeños rituales —una conversación que se alarga, una copa que no entiende de horarios— como el auténtico lujo contemporáneo.

Porque, en última instancia, el Día del Padre no se mide en objetos, sino en instantes. Y pocas cosas resultan tan memorables como aquellos momentos que, sin darnos cuenta, consiguen detener el tiempo.