El director financiero mandó un email. Asunto: presupuesto de campaña. El mensaje era breve y, para cualquier equipo creativo, ligeramente aterrador: “Este trimestre no hay. Usad IA”. Podría haber sido el comienzo de una reunión incómoda, una reducción de presupuesto o, directamente, el principio del fin. En Nude Project decidieron tomárselo literalmente. Si había que usar inteligencia artificial, se usaría. Alquilaron un robot, lo sentaron junto al equipo creativo y le dieron trabajo: diseñar las prendas, construir las imágenes y, de paso, protagonizar la campaña. El resultado es Sorry, This Is AI, el primer drop de la colección FW26 de Nude Project, una vuelta a la oficina pasada por el filtro de una generación que ya no sabe si está intentando escapar del trabajo o automatizarlo.
La inteligencia artificial es, por supuesto, uno de los grandes temas del momento. Pero Nude Project no la aborda desde el territorio habitual de los algoritmos, la productividad o las promesas futuristas. La aterriza en algo mucho más reconocible: la oficina. Ese lugar donde conviven el que llega tarde, el que nunca desconecta, el que trabaja por su cuenta, el que desaparece un viernes alegando estar enfermo y el que, inexplicablemente, aparece a las once de la mañana con rango de director. Porque si algo hace Nude Project es convertir los códigos cotidianos en parte de su propio lenguaje. Y esta vez los clichés laborales no se quedan en la campaña, también se convierten en prendas.
El dress code de la nueva oficina
Para su primer lanzamiento de FW26, Nude Project mira hacia el workwear y lo lleva a su terreno: siluetas relajadas, materiales pensados para los meses fríos y una clara apuesta por las prendas de exterior. Pantalones de pana, bombers acolchadas, chaquetas de piel y piezas reversibles construyen una colección en la que el diseño y la calidad tienen tanto peso como el concepto.
La gracia está en que cada pieza lleva consigo una personalidad. No son simplemente pantalones, bombers o sudaderas: son personajes de oficina convertidos en ropa. El director, el freelancer, el presidente, el que se escaquea para cogerse un día libre. Una especie de organigrama textil en el que los cargos importan bastante menos que la actitud.
El Director Corduroy Pant, por ejemplo, toma el clásico pantalón carpenter y lo convierte en una pieza de pana 100% algodón en tono oliva. Su corte recto, la caída limpia y el bajo con tejido de contraste —pensado para llevarse con vuelta de puño— se completan con un bordado a la altura del muslo. Tiene algo de uniforme y algo de declaración de intenciones. Y, como apunta la propia marca con su habitual sentido del humor, está pensado para durar más que cualquier puesto de director.
Después está The Freelancer Bomber Jacket, una bomber acolchada de corte boxy confeccionada en poliéster 100%, con forro completo y una construcción que aporta peso y presencia. El cuello trenzado en contraste, el bordado frontal y la etiqueta trasera tejida funcionan como pequeños códigos de identidad. Es una chaqueta concebida para el entretiempo, pero construida con la contundencia de una prenda de invierno. Como el freelancer: aparentemente improvisado, pero sorprendentemente preparado.

Pero si hay una pieza que concentra el lado más sofisticado del drop, esa es The Chairman Leather Jacket. Confeccionada en piel de oveja 100% y acabada con un aged wash aplicado a mano, incorpora cuello funnel, broches grabados y un detalle debossed en el pecho. Es la pieza más trabajada de la colección y llega, además, en una tirada corta. Una interpretación del imaginario ejecutivo que sustituye el traje convencional por una chaqueta con mucha más personalidad.

Si la IA va a hacer el trabajo, al menos que se vista bien
Hay algo especialmente irónico en que una colección nacida de la orden de “usad IA” termine hablando tanto de lo humano. De los personajes, las manías, los códigos compartidos y esas pequeñas situaciones absurdas que hacen que cualquier oficina se parezca un poco a todas las demás. Nude Project utiliza la inteligencia artificial como punto de partida, pero no deja que se convierta en protagonista absoluta. El verdadero protagonista sigue siendo el equipo, la ropa y la cultura que existe alrededor de ella.
Sorry, This Is AI funciona así como una especie de sátira sobre el presente: una campaña creada alrededor de la obsesión contemporánea por automatizarlo todo, pero hecha desde la perspectiva de quienes siguen teniendo que volver a la oficina. Porque mientras la tecnología promete hacer desaparecer tareas, puestos y procesos, Nude Project recupera algo mucho más tangible: una buena chaqueta, un pantalón que aguanta el paso del tiempo, una bomber que funciona de dos maneras y ese tipo de prendas que terminan formando parte del uniforme personal. La IA podrá escribir el email. Podrá generar una imagen. Incluso podrá sentarse en la mesa de reuniones. Pero, por ahora, el dress code sigue siendo cosa nuestra.







