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Quedan apenas unos días para entrar en TomBlack Café x Only YOU Boutique Hotel Madrid (C. del Barquillo, 21). Hasta el 29 de marzo, este espacio efímero ocupa el corazón de Salesas con una propuesta que desplaza la rutina y sitúa la experiencia en primer plano. El café deja de ser un gesto automático y adquiere una dimensión consciente, pausada y precisa. El tiempo se ensancha dentro de este lugar. Cada elemento está dispuesto para sostener esa sensación: la luz, los materiales, el ritmo del servicio. Nada se presenta como accesorio. Todo suma.

Afinidades que no necesitan explicación

La unión entre la mítica sastrería TomBlack y Only YOU Boutique Hotel Madrid no responde a una estrategia visible, sino a una sintonía más profunda. Hay marcas que coinciden en la superficie; otras se reconocen en la forma de hacer. Aquí ocurre lo segundo. Ambas marcas comparten una forma de construir identidad basada en el detalle, la precisión y una estética coherente.

El enclave —un palacete del siglo XIX— acoge esta intervención sin perder carácter. El espacio se abre tanto a huéspedes como a visitantes, generando un entorno donde la hospitalidad se convierte en un lenguaje propio y reconocible.

Un lenguaje hecho de materia y luz

El proyecto, desarrollado por Pinopuente, se articula a partir de decisiones materiales muy concretas. El lino en tonos neutros estructura el ambiente. La luz natural define el paso de las horas. Las texturas aportan profundidad sin estridencias.

El conjunto funciona como una instalación en movimiento. A lo largo del día, el espacio adquiere matices distintos. La atmósfera evoluciona de forma orgánica, sin necesidad de intervención evidente. Cada objeto, desde la vajilla hasta la disposición del mobiliario, responde a una lógica unificada.

Comer como quien observa

La propuesta gastronómica se integra en esa misma visión. El Menú TomBlack plantea un recorrido definido, donde cada plato forma parte de una secuencia pensada. Las croquetas de jamón ibérico y bacalao al pil-pil introducen el inicio; el carpaccio de aguacate aporta frescura y textura.

Entre los principales, la lubina de Aquanaria con arroz meloso de sepia y el solomillo madurado de vaca con jugo de setas, parmentier y foie poêlé desarrollan el núcleo del menú con claridad. El cierre llega con la tarta fluida de queso y helado de yogur búlgaro, que mantiene el equilibrio hasta el final.

Durante la tarde, la carta se adapta a otro ritmo. Aparecen propuestas dulces como la Tarta Sacher o el Apple crispy, junto a opciones saladas como el bikini trufado de pavo, el mollete de cecina o la Gilda Only YOU. El cóctel Lady Salesas introduce una nota más expresiva dentro de una oferta que mantiene su coherencia.

Una presencia limitada

La fecha de cierre forma parte del concepto. La temporalidad define el carácter del proyecto y refuerza su intensidad. Todo ocurre dentro de un margen concreto. TomBlack Café x Only YOU Boutique Hotel estará disponible hasta el 29 de marzo. Una invitación a entrar, recorrerlo y formar parte de un espacio pensado para ser vivido con atención. ¿A qué esperas?

Por KATY MIKHAILOVA
Qué suerte (y no es una frase hecha) de poder desaparecer un miércoles cualquiera en el corazón de Chamberí y entrar en un lugar donde todo está pensado para que el tiempo deje de importar.

Pilar Akaneya (C/ Espronceda, 33) no es solo un restaurante. Es casi un ritual. Un pequeño Kioto en Madrid, donde la gastronomía japonesa se vive desde la raíz, con una propuesta estacional que se va transformando a lo largo del año.

Siete mesas. Solo siete. Como si alguien hubiera decidido que el lujo no está en tener más, sino en que pase menos… pero mejor. Siete mesas para apenas 23 comensales, en un espacio concebido para que cada detalle tenga sentido y cada gesto sea parte de la experiencia.

Desde el primer gesto (cuando te descalzas, te ofrecen unas zapatillas y dejas fuera el ruido del mundo) empieza algo que no es exactamente una cena. Es otra cosa. Más lenta. Más consciente. Más íntima. Un recibimiento que forma parte de la tradición japonesa, con ese momento casi ceremonial de la toalla caliente como símbolo de purificación, mientras el equipo te introduce en la historia y el concepto del lugar.

Fui con Luis María Díaz de Bustamante (autor de El viudo, Planeta), y los dos tuvimos la misma sensación: aquí no vienes a comer, vienes a escuchar el sabor.

Porque todo sucede con una precisión casi emocional. El carbón encendido, la carne que se trabaja delante de ti, el instante exacto en el que decides cómo quieres ese bocado. El juego entre fuego y tiempo. El gesto de cocinar tu propia pieza, casi como un hot pot japonés, pero llevado a una dimensión más silenciosa, más elegante (una experiencia ligada al sumibiyaki, la técnica japonesa de cocción a la brasa que define la esencia del lugar).

Y luego el arroz. Siempre el arroz. Ese acompañante que en realidad sostiene todo. O platos como la anguila estilo Kanto (124,90 euros dentro del Menú Fukuroi), cocinada a baja temperatura y terminada a la brasa con una salsa secreta, servida sobre arroz en un tradicional masu japonés, que elevan la experiencia más allá de la carne.

La experiencia gira alrededor del Kobe y del Matsusaka (procedente de Ito Ranch) como si fueran más que carne: como si fueran memoria, cultura, obsesión por el detalle. Cada corte es una excusa para detenerte. Para no hablar. Para simplemente estar. Incluso el maridaje se plantea como una extensión de la experiencia (con opción de añadirlo por separado), permitiendo al comensal personalizar aún más el recorrido. Para quienes buscan una experiencia más completa, el Menú Sansekai (195 euros) propone una inmersión más amplia dentro del universo del sumibiyaki.

Hay algo profundamente bello en ese silencio. En ese “ruido del sabor” que aparece cuando todo lo demás desaparece. En ese concepto de omotenashi (la hospitalidad japonesa llevada al extremo) donde la serenidad, la elegancia y la atención al detalle no son discurso, sino práctica constante.

Sales de Akaneya con la sensación de que durante unas horas el mundo ha ido más despacio. Y de que, quizás, así debería ser más a menudo. Un pequeño Kioto en Chamberí, donde la gastronomía se convierte en una forma de detener el tiempo.

El Día del Padre ha dejado de ser, para muchos, una fecha marcada únicamente por regalos materiales. En un contexto donde el tiempo se ha convertido en el verdadero lujo, propuestas como la de BLESS Hotel Madrid elevan la celebración hacia una experiencia sensorial y emocional. En pleno Barrio de Salamanca, el establecimiento plantea una jornada que invita a detenerse, mirar alrededor y, sobre todo, disfrutar. Entre vistas y sobremesas , la idea es clara: celebrar.

Brindar desde las alturas: el magnetismo de Picos Pardos

La llegada de la primavera devuelve a la ciudad uno de sus espacios más codiciados: Picos Pardos Sky Lounge. El rooftop de BLESS Hotel Madrid se sacude el invierno y recupera su esencia más abierta y luminosa, consolidándose como un refugio urbano donde el ritmo se desacelera.

Aquí, el Día del Padre se transforma en una excusa perfecta para reencontrarse con Madrid desde otra perspectiva. Cócteles de autor, conversaciones sin reloj y un skyline que acompaña la tarde convierten la experiencia en algo más profundo que un simple brindis. Es, en esencia, una reivindicación del tiempo compartido frente a la inercia cotidiana.

Pinzelada Lounge: la elegancia de lo cotidiano

Para quienes buscan una celebración más íntima y reposada, Pinzelada Lounge propone un viaje gastronómico que comienza desde primera hora del día. Su oferta de desayunos, que combina opciones saludables y recetas clásicas reinterpretadas, marca el tono de una jornada que apuesta por el disfrute pausado.

A medida que avanza el día, el espacio evoluciona hacia una propuesta culinaria pensada para compartir. Platos que dialogan entre tradición y contemporaneidad construyen el escenario perfecto para una comida familiar donde la sobremesa no es un trámite, sino el verdadero protagonista.

El valor de celebrar

Más allá de la oferta gastronómica o las vistas, la propuesta de BLESS Hotel Madrid encierra un mensaje que conecta con una tendencia cada vez más evidente: la necesidad de desacelerar. Frente a celebraciones fugaces, el hotel apuesta por reivindicar los pequeños rituales —una conversación que se alarga, una copa que no entiende de horarios— como el auténtico lujo contemporáneo.

Porque, en última instancia, el Día del Padre no se mide en objetos, sino en instantes. Y pocas cosas resultan tan memorables como aquellos momentos que, sin darnos cuenta, consiguen detener el tiempo.

Por MARCO DE PABLOS

Durante demasiado tiempo, la salud fue un territorio reactivo, un lugar al que acudir cuando algo fallaba. Hoy, sin embargo, el relato está cambiando. Ya no se trata solo de verse bien, sino de sostenerse en medio de un ritmo que no da tregua, menos aún en una ciudad como Madrid.

En ese nuevo imaginario, donde la ciencia se cruza con el estilo de vida y el cuerpo deja de ser un enigma para convertirse en un mapa, empiezan a surgir espacios que no responden a las categorías de siempre. Lugares pensados no solo para tratar, sino para entender. AMUNA es uno de ellos. Ubicado en el número 157 de la calle Velázquez y fundado por la doctora Valentina Sielecki, el proyecto nace de una inquietud muy concreta: abordar la salud sin fragmentarla, conectando las distintas vertientes de la medicina y del acompañamiento desde una mirada mucho más humana y precisa.

Lejos de la clínica tradicional o del bienestar entendido como evasión, aquí todo parece girar en torno a una misma idea que versa en escuchar el cuerpo con más atención y trabajar con él. Hay método, hay ciencia, pero también una sensibilidad particular en la forma de plantear cada proceso, cada diagnóstico y cada decisión. Quizá por eso AMUNA no encaja del todo en lo que ya conocemos y quizá por eso mismo sea más necesario que nunca.

AMUNA se define como un espacio de salud y bienestar integral. ¿Qué significa realmente “salud 360º” y en qué se diferencia de una clínica o de un spa tradicional?

Cuando hablamos de «salud 360º» nos referimos a una visión integrativa del organismo, entendiendo que los sistemas metabólico, hormonal, inmunológico y neurológico están profundamente interconectados. La salud no puede abordarse de forma fragmentada ni centrada únicamente en el síntoma.

En AMUNA trabajamos desde un modelo médico que combina prevención, diagnóstico avanzado y optimización fisiológica. A diferencia de una clínica convencional, donde las especialidades suelen funcionar de manera independiente, aquí los profesionales colaboran de forma coordinada para diseñar estrategias personalizadas. Y a diferencia de un spa tradicional, nuestro enfoque se basa en evidencia científica, tecnología diagnóstica y protocolos médicos orientados a mejorar la salud de forma medible y sostenida.

En un momento en el que se habla mucho de longevidad, ¿qué significa para vosotros vivir más… pero sobre todo vivir mejor?

La longevidad contemporánea ya no se mide únicamente en años de vida, sino en años de vida saludable. En medicina hablamos cada vez más de healthspan, es decir, el tiempo durante el cual una persona mantiene una buena función metabólica, cognitiva y física. Nuestro objetivo es preservar esa funcionalidad el mayor tiempo posible. Esto implica proteger la masa muscular, optimizar el metabolismo, mantener el equilibrio hormonal y reducir procesos inflamatorios asociados al envejecimiento. En definitiva, vivir más, pero con energía, autonomía y calidad de vida.

AMUNA combina medicina preventiva, nutrición, ginecología, genética, entrenamiento y estética. ¿Por qué creéis que el futuro de la salud pasa por integrar todas estas disciplinas bajo un mismo techo?

Porque la fisiología humana no funciona por compartimentos. El metabolismo influye en la regulación hormonal, la nutrición modula la microbiota intestinal, el ejercicio impacta en la sensibilidad a la insulina y en la salud cardiovascular, y todos estos factores se reflejan también en la piel, la composición corporal y el envejecimiento.

Cuando estas disciplinas trabajan de forma integrada es posible construir estrategias terapéuticas mucho más precisas y eficaces. Creemos que el futuro de la medicina será cada vez más preventivo, personalizado e interdisciplinar, con equipos que analicen al paciente desde una perspectiva global.

Uno de los pilares del centro es la medicina de precisión. ¿Cómo cambia el enfoque del tratamiento cuando se entiende la biología individual de cada paciente?

La medicina de precisión permite pasar de recomendaciones generales a intervenciones verdaderamente personalizadas. A través de estudios genéticos, análisis hormonales, evaluación de microbiota o biomarcadores metabólicos podemos comprender cómo funciona el organismo de cada paciente: cómo metaboliza los nutrientes, cómo responde al estrés, cómo regula la inflamación o cuál es su capacidad de producción energética a nivel celular. Esto nos permite diseñar protocolos mucho más específicos y eficaces, ajustados a la biología individual de cada persona.

«La fisiología humana no funciona por compartimentos»

Muchos pacientes buscan soluciones rápidas. ¿Cómo trabajáis en AMUNA para cambiar esa mentalidad hacia una transformación real del estilo de vida?

Es comprensible que muchas personas busquen resultados inmediatos, pero la fisiología humana no responde a soluciones instantáneas. En AMUNA trabajamos mucho en la educación del paciente y en el seguimiento a largo plazo. Cuando una persona comprende qué está ocurriendo en su metabolismo o en su equilibrio hormonal y empieza a observar cambios objetivos en sus biomarcadores, se produce un cambio de mentalidad. La salud deja de verse como una solución puntual y pasa a entenderse como un proceso de optimización progresiva.

En el centro habláis mucho de medir resultados: biomarcadores, metabolismo, función mitocondrial… ¿Por qué es tan importante medir la salud?

Porque en medicina lo que no se mide es difícil de optimizar. El análisis de biomarcadores nos permite evaluar de forma objetiva procesos clave como la inflamación sistémica, la regulación hormonal, la eficiencia metabólica o la producción energética mitocondrial. Estos indicadores nos dan información mucho más profunda que los parámetros convencionales de salud. Gracias a esa medición podemos diseñar intervenciones personalizadas y, sobre todo, monitorizar cómo responde el organismo a cada tratamiento.

AMUNA también incorpora un espacio de medical wellness con gimnasio, spa o crioterapia. ¿Qué papel juega el movimiento y la recuperación?

El movimiento es uno de los determinantes más importantes de la salud a largo plazo. La masa muscular, la capacidad cardiovascular y la movilidad están directamente relacionadas con la longevidad y con la prevención de enfermedades metabólicas. Sin embargo, el estímulo físico necesita ir acompañado de procesos adecuados de recuperación. Estrategias como la crioterapia, los protocolos de regeneración o el trabajo sobre el sistema nervioso ayudan a reducir la inflamación, mejorar la adaptación al ejercicio y optimizar los procesos de reparación celular.

La belleza y la salud cada vez están más conectadas. ¿Cómo abordáis la medicina estética funcional?

Desde nuestra perspectiva, la estética es una expresión visible de los procesos biológicos internos. Cuando el organismo mantiene un equilibrio hormonal adecuado, una buena función metabólica y niveles bajos de inflamación, la piel, el cabello o la composición corporal reflejan ese estado de salud. Por eso hablamos de medicina estética funcional: intervenciones que no se limitan a la superficie, sino que acompañan y potencian el equilibrio fisiológico del organismo.

El estrés, el sueño o la salud mental se han convertido en grandes retos de nuestra época. ¿Cómo integráis estos factores?

Hoy sabemos que el estrés crónico y la alteración del sueño tienen un impacto directo en el sistema hormonal, el metabolismo de la glucosa, la inflamación y los procesos de envejecimiento celular. Por ello, en nuestros programas evaluamos también estos factores y trabajamos en la regulación del sistema nervioso, la optimización del descanso y la mejora de la resiliencia fisiológica frente al estrés. La salud no puede entenderse únicamente desde el cuerpo físico, sino desde el equilibrio global del organismo.

AMUNA funciona también como un club o comunidad. ¿Qué importancia tiene ese entorno?

La evidencia científica demuestra que los cambios de hábitos se sostienen mejor cuando existe acompañamiento y continuidad. Crear una comunidad permite reforzar la motivación, generar compromiso y acompañar al paciente durante todo el proceso de transformación. La salud no se construye en una única consulta médica, sino en el día a día.

¿Estamos entrando en una nueva era donde la salud es el nuevo lujo?

En cierto modo sí. Durante décadas el lujo se ha asociado principalmente al consumo material. Hoy cada vez más personas entienden que el verdadero lujo es disponer de tiempo, energía, claridad mental y bienestar físico. Invertir en salud preventiva es, probablemente, una de las decisiones más relevantes para la calidad de vida futura.

«La salud no puede entenderse únicamente desde el cuerpo físico, sino desde el equilibrio global del organismo»

Si tuvierais que dar tres hábitos fundamentales para empezar a optimizar la salud hoy mismo, ¿cuáles serían?

  1. Dormir entre siete y ocho horas de calidad, ya que el sueño regula procesos hormonales, metabólicos y de reparación celular.
  2. Incorporar entrenamiento de fuerza de forma regular, clave para preservar masa muscular y salud metabólica. Priorizar una alimentación basada en alimentos reales, con densidad nutricional y baja carga de ultraprocesados.
  3. Son intervenciones sencillas, pero con un impacto fisiológico enorme a largo plazo.

Por AMUNA pasan perfiles muy conocidos cuando visitan España. ¿Qué buscan este tipo de pacientes?

En general, los artistas y altos ejecutivos con agendas muy exigentes buscan optimizar su rendimiento físico y mental. Necesitan mantener altos niveles de energía, recuperarse con rapidez y preservar su salud en contextos de gran presión y movilidad constante. Sin embargo, sus objetivos no son muy diferentes a los de cualquier otra persona: sentirse mejor, dormir bien, tener energía y cuidar su salud a largo plazo.

«Cuidar el cuerpo y la salud no es una cuestión superficial, sino una parte esencial del bienestar y del rendimiento humano»

¿Las figuras públicas están ayudando a cambiar la conversación sobre la salud?

Sin duda. Cuando las celebrities hablan abiertamente de bienestar, longevidad o salud mental, contribuyen a normalizar algo fundamental: cuidar el cuerpo y la salud no es una cuestión superficial, sino una parte esencial del bienestar y del rendimiento humano. Ese cambio cultural está ayudando a que cada vez más personas se interesen por una visión preventiva y consciente de la salud.

También creemos que es importante romper con la idea de que cuidar la salud es un lujo reservado a unos pocos. Aunque somos conscientes del perfil de pacientes que acuden a nuestro centro, nos interesa contribuir a una conversación más amplia. La salud preventiva debería ser un objetivo accesible y aspiracional para cualquier persona.

Durante décadas el sistema sanitario se ha centrado principalmente en tratar la enfermedad una vez aparece. Sin embargo, la medicina moderna está demostrando que anticiparse a los desequilibrios metabólicos, hormonales o inflamatorios, no solo mejora la calidad de vida, sino que también es mucho más eficiente a largo plazo. En muchos sentidos, invertir en prevención termina siendo mucho más razonable que depender únicamente de la medicina paliativa. En este contexto, creemos que el verdadero cambio cultural consiste en entender que la salud no es un lujo, sino una de las inversiones más inteligentes que podemos hacer para nuestro futuro.

El restaurante Sessions del mítico Hard Rock Hotel Madrid, ubicado en el número 17 de la Ronda de Atocha, inicia una nueva etapa gastronómica con una carta completamente renovada que amplía su propuesta sin perder su identidad. La idea es clara: platos pensados para compartir, sabores reconocibles pero con personalidad y una experiencia que encaja con el espíritu del hotel. La nueva oferta se construye sobre tres pilares que definen el concepto del restaurante: mantenerse fiel al estilo Hard Rock que impregna el espacio, incorporar un marcado toque castizo y apostar por una cocina hecha íntegramente en casa. El resultado es una carta versátil que combina referencias internacionales con guiños muy madrileños.

Tres pilares para una carta con personalidad

La nueva propuesta de Sessions se apoya en tres pilares: mantener el espíritu Hard Rock, incorporar un toque castizo y apostar por una cocina hecha en casa. El resultado es una carta que combina referencias internacionales con platos muy reconocibles de la tradición madrileña.

Ese guiño local se percibe especialmente en los entrantes, donde aparece un pequeño recorrido por el tapeo más castizo, muy en línea con la oferta gastronómica del vecindario en el que se ubica el hotel. No faltan las gildas —con boquerones o anchoas—, la ensaladilla rusa o las clásicas croquetas de jamón, pensadas para abrir boca y compartir.

A este apartado se suman otros “picoteos madrileños”, como la tabla de jamón ibérico con tomate rallado y picos de pan, las patatas bravas con alioli de ajo negro, los torreznos sobre patata revolcona o el calamar frito con alioli y lima.

Junto a ellos conviven propuestas con guiños más internacionales, como los Nachos Overdrive con carne desmechada casera, guacamole y salsa de queso o las croquetas de mac & cheese, que completan una carta pensada para compartir y disfrutar sin demasiadas reglas.

El horno Josper, el gran protagonista

Si hay un elemento que define la cocina de Sessions es el horno Josper. Este horno de carbón se convierte en el auténtico motor de la cocina y en el responsable de ese toque ahumado que marca buena parte de la carta.

Gracias a él, muchas de las carnes alcanzan un punto especialmente intenso, desde cortes como el entrecot hasta elaboraciones más informales como hamburguesas o tacos de ternera que ganan profundidad de sabor gracias al paso por las brasas.

Las hamburguesas son, de hecho, uno de los grandes platos estrella de la casa. Se elaboran con carnes seleccionadas y pan brioche, en combinaciones que buscan intensidad y equilibrio. Entre las más destacadas está la Hamburguesa Española, que combina carne de ternera con guiso de rabo de toro desmigado, queso Idiazábal y alioli de ajo negro, un auténtico must de la carta, o la Cuatro Quesos, con salsa cremosa, bacon y cebolla frita.

El Josper también entra en juego en otros platos principales como la pechuga de pollo de corral con piel crujiente, la lubina a la bilbaína —una de esas elaboraciones que merece pedirse sí o sí— o las costillas cocinadas a baja temperatura con salsa barbacoa asiática.

El final más dulce

La parte dulce mantiene la misma filosofía: recetas reconocibles pero bien ejecutadas. No faltan clásicos como la tarta de queso o el brownie con helado. No obstante, si hay un postre que cobra especial protagonismo en este momento del año es la torrija caramelizada con helado. Con la llegada de la Cuaresma, este dulce tradicional se convierte en una de las propuestas más apetecibles de la carta, aportando ese guiño final a la tradición que ahora también forma parte de la identidad del restaurante.

Durante la Cuaresma, muchos comensales buscan alternativas al consumo de carne, especialmente los viernes de vigilia. En ese contexto, el pescado vuelve a ocupar un lugar central en la mesa y se convierte en una oportunidad para redescubrir algunos de los productos más apreciados del mar. En Azahara, el restaurante andaluz ubicado en el barrio de Salamanca, el protagonista indiscutible es el atún rojo salvaje, un producto que vertebra gran parte de su propuesta gastronómica y que encuentra en este momento del calendario una ocasión perfecta para brillar.

El sabor del sur llega a Madrid

La gastronomía andaluza es una de las más reconocibles del panorama culinario español. Sabrosa, directa y profundamente ligada al producto, su esencia se basa en el disfrute y en una forma de vivir la mesa sin artificios. Ese espíritu es precisamente el que define la propuesta de Azahara, un restaurante que ha logrado trasladar a la capital los sabores más auténticos del sur.

Detrás del proyecto se encuentra el empresario hostelero Sergio Fermosell, impulsor del Grupo Macarena, responsable también de otros establecimientos como Macarena, Marimorena y Casa Julián, además de Jarana. Con Azahara, Fermosell ha creado un espacio donde conviven recetas tradicionales andaluzas y una mirada contemporánea que respeta el producto por encima de todo.

Una oda al atún rojo salvaje

El gran hilo conductor de la carta es el atún rojo salvaje, uno de los pescados más valorados por los amantes de la gastronomía. En Azahara llega directamente desde las costas andaluzas gracias a productores especializados como Gadira y JC Mackintosh, lo que garantiza la calidad y trazabilidad de cada pieza.

La cocina del restaurante explora prácticamente todas las partes del atún y sus diferentes texturas, desde crudos y semicrudos hasta elaboraciones tradicionales. En la carta destacan propuestas como el tartar de descargamento o el jamón de ventresca ahumado, el tataki de lomo blanco o el singular tuétano de atún, una elaboración poco habitual en Madrid que se asa en horno de carbón y se sirve con tartar del propio espinazo y yema de huevo.

En el apartado de platos calientes tampoco faltan clásicos de la cocina del sur como el atún encebollado o el morrillo de atún rojo, recetas que reflejan la tradición marinera andaluza y que convierten a este producto en el auténtico protagonista de la experiencia gastronómica.

Mucho más que atún: tradición andaluza en cada plato

Aunque el atún rojo sea el eje de la propuesta, Azahara es también un homenaje a la cocina andaluza en sentido amplio. Su carta reúne recetas que forman parte del imaginario gastronómico del sur, reinterpretadas con una presentación contemporánea.

Entre ellas destacan las croquetas de puchero o de choco y tinta, las berenjenas cordobesas con salmorejo, la ensaladilla rusa con ventresca y mojama o sus pescados fritos, todos ellos aptos para celíacos. A estos platos se suman guiños a otras tradiciones culinarias, como el taco de langostinos de Sanlúcar acevichados con guacamole, que mezcla influencias mexicanas y peruanas.

Furtivo, el secreto mejor guardado del restaurante

Más allá del comedor principal, Azahara esconde un espacio singular que se ha convertido en uno de los grandes atractivos del restaurante: Furtivo. Este espacio, situado en la planta inferior y concebido como un speakeasy gastronómico, acoge durante todo el año espectáculos de ronqueo de atún rojo salvaje.

En estas citas, la pieza llega suspendida desde el techo hasta la mesa de despiece, donde comienza el tradicional proceso de corte que da nombre al ronqueo por el sonido que produce el cuchillo al rozar la espina del pescado. Los asistentes pueden disfrutar después de la propuesta gastronómica del restaurante o de un menú degustación centrado exclusivamente en este producto.

Un espacio que respira Andalucía

La experiencia se completa con una bodega de más de 150 referencias en la que destacan vinos de Cádiz y de otras zonas de Andalucía, además de una selección de cócteles de autor con guiños al sur, algunos de ellos elaborados con vino de Jerez.

El interiorismo, diseñado por el estudio Las2Mercedes, traslada al comensal a una atmósfera luminosa y mediterránea que evoca Andalucía en pleno corazón de Madrid. Un escenario perfecto para disfrutar, especialmente en estas semanas de Cuaresma, de una cocina donde el pescado y el producto del mar se convierten en protagonistas absolutos.

“Comerse una manzana nunca había sido tan cool”. Con este espíritu, Pink Lady sorprendió el pasado 12 de febrero en pleno corazón de Madrid con una frutería pop-up efímera que transformó lo cotidiano en extraordinario. Coincidiendo con San Valentín, la marca convirtió una simple pieza de fruta en el nuevo love spot urbano.

Lejos de una acción promocional al uso, la firma materializó su nueva campaña europea —“Muy crujiente. Muy jugosa. Muy cool.”— en una experiencia real, inmersiva y absolutamente instagrameable. 

Una frutería futurista que rompió Instagram

El espacio sorprendía desde el primer paso: una estética metalizada e industrial que reinterpretaba las cámaras frigoríficas tradicionales con un giro contemporáneo. El resultado era un entorno inesperado, brillante y casi cinematográfico, donde la manzana se elevaba a icono lifestyle.

La atmósfera invitaba a fotografiar cada rincón. Entre luces, superficies cromadas y detalles cuidados al milímetro, la marca logró que el producto trascendiera su condición de fruta para convertirse en tendencia.

Degustaciones, cócteles y tatuajes: así se vivió el evento

En el interior, la experiencia combinó degustaciones de aperitivos con la manzana como protagonista indiscutible y una carta de cócteles inspirados en distintas love vibes de San Valentín.

La música marcó el ritmo de la velada gracias a un DJ set en directo, mientras un photobooth personalizado permitía inmortalizar el momento. Para los más atrevidos, un tatuador ofrecía la posibilidad de llevarse un recuerdo permanente de esta experiencia efímera.

La acción funcionó además como puente entre campaña y retail, trasladando la marca del lineal del supermercado al universo emocional y aspiracional del consumidor urbano.

El nuevo mood de Pink Lady en Europa

Con más de 25 años de historia, Pink Lady inicia una nueva etapa en Europa reafirmando su carácter premium y su ambición de reencantar la categoría.

Su nuevo posicionamiento celebra el gesto de morder una manzana como expresión de placer y libertad. El crunch —ese sonido inconfundible— se convierte en firma sensorial y en símbolo de actitud.

Cuando lo cotidiano se vuelve icónico

En un mercado donde la manzana ha sido tradicionalmente percibida como un producto básico, Pink Lady reivindica su poder cultural. La frutería pop-up de Madrid demuestra que incluso lo más cotidiano puede convertirse en objeto de deseo cuando se mira desde otra perspectiva.

San Valentín fue la excusa. La estrategia, mucho más ambiciosa: posicionar la manzana no solo como alimento, sino como experiencia. Porque para Pink Lady, la fruta no solo se consume. Se siente. Se comparte. Se desea.

El restaurante Los 33 acaba de escribir una nueva página en su historia: ha recibido su primer Sol de la Guía Repsol en la gala celebrada en Tarragona el pasado 16 de febrero de 2026. Un reconocimiento que no solo confirma su excelencia gastronómica, sino que lo consolida como uno de los locales imprescindibles del panorama madrileño.

Ubicado en el vibrante barrio de Las Salesas, el proyecto impulsado por Ignacio Ventosa y Sara Aznar nació hace casi cuatro años con una idea clara: crear el restaurante al que ellos mismos querrían ir. Hoy, esa visión cercana, honesta y centrada en el disfrute compartido se ve respaldada por uno de los galardones más codiciados del sector.

Un Sol que premia la honestidad y el producto

El Sol de la Guía Repsol distingue a aquellos restaurantes que recomendarías sin dudar y a los que siempre deseas volver. En el caso de Los 33, el jurado ha valorado especialmente la calidad de la materia prima, la coherencia de su propuesta culinaria y un servicio atento y profesional, acompañado de una bodega inquieta y bien seleccionada.

“Recibir nuestro primer Sol es una alegría inmensa y un orgullo compartido”, han declarado sus propietarios, que destacan el esfuerzo y la pasión de todo el equipo como el verdadero motor del proyecto.

Brasas, identidad hispano-uruguaya y una cocina con alma

Al frente de los fogones está el chef Oswaldo González, quien ha sabido construir una propuesta que tiende un puente entre España y Uruguay. La carta apuesta por platos sencillos, donde el producto de temporada y la excelencia en los cortes son protagonistas absolutos.

La leña y el fuego no son solo una técnica, sino el alma de la casa. Carnes, pescados y verduras pasan por la parrilla con un respeto absoluto por el origen y el proveedor, configurando una experiencia gastronómica auténtica y reconocible.

Cocina ininterrumpida y un espacio para todos los planes

Uno de los grandes atractivos de Los 33 es su cocina non stop, abierta de 13:00 a 01:00 horas. Esta amplitud horaria ha convertido al restaurante en punto de encuentro para comidas de negocios, cenas entre amigos, citas informales o copas nocturnas.

El espacio se divide en dos ambientes: una zona más informal, con mesas altas y sofás sin reserva, y otra más formal, con mesas bajas frente a la parrilla y posibilidad de reserva. A ello se suma una gran barra en la entrada, perfecta para disfrutar de su propuesta líquida.

Una bodega de más de 100 referencias y coctelería de autor

La bodega de Los 33 reúne más de 100 vinos que combinan grandes etiquetas nacionales e internacionales con referencias singulares difíciles de encontrar. Una selección pensada tanto para el aficionado clásico como para el explorador inquieto.

La coctelería, bajo la dirección creativa de Kevin González, eleva la experiencia con seis cócteles de autor y dos mocktails fijos en carta, además de propuestas rotativas según temporada, diseñadas para armonizar con la intensidad de las brasas.

Reconocimientos que consolidan su posición en el ranking gastronómico

Este primer Sol Guía Repsol se suma a una trayectoria ascendente. En 2024, Los 33 ya fue reconocido como restaurante recomendado por la Guía Repsol. En 2025, obtuvo la distinción de recomendado por la Guía Michelin, y actualmente ocupa el puesto número 15 en el ranking internacional The World’s 101 Best Steak Restaurants.

Con este nuevo galardón, Los 33 no solo reafirma su identidad basada en el respeto al producto y el fuego como eje central, sino que se posiciona definitivamente como uno de los restaurantes de moda en Madrid que marcan tendencia y elevan el listón de la gastronomía capitalina en 2026.

BLESS Hotel Madrid presenta una experiencia gastronómica única acompañada de un print exclusivo con la constelación real del cielo de la noche de San Valentín, disponible para los clientes los días 13, 14 y 15 de febrero.

Este San Valentín, BLESS Hotel Madrid propone alejarse de los grandes gestos para centrarse en lo verdaderamente esencial: compartir el momento presente. Bajo el cielo madrileño, la marca invita a celebrar el valor del tiempo compartido a través de una experiencia pensada para disfrutar juntos. Porque hay instantes irrepetibles que, precisamente por eso, se convierten en el mejor regalo.

El valor de un instante que no se repite

Bajo el lema“tiempo compartido”, BLESS Hotel Madrid plantea San Valentín como una oportunidad para transformar una cena en un recuerdo que permanece más allá del 14 de febrero. Una propuesta que parte de una idea tan sencilla como poderosa: cada momento es único, igual que el cielo de una noche concreta, cuya configuración cambia constantemente y no vuelve a repetirse de la misma forma.

La gastronomía como el lenguaje más sincero del amor

En BLESS Hotel Madrid, la gastronomía se convierte en la forma más honesta de decir “te quiero”. La experiencia de San Valentín está pensada para vivirse aquí y ahora, donde cada plato acompaña el ritmo de la velada y convierte la cena en el verdadero gesto de amor, ya sea en la elegancia de Pinzelada Lounge o bajo las estrellas de Picos Pardos – Winter Edition.

Menú San Valentín en Pinzelada Lounge

La velada comienza con un cóctel de bienvenida, seguido de una selección de entrantes para compartir: pan bao con tartar de atún o alcachofa al carbón con crema de trufa negra.

Como platos principales, dos propuestas que dialogan entre mar y tierra: corvina a la parrilla con beurre blanc y col, y solomillo de ternera con chirivía y salsa périgourdin.

El final lo pone un cremoso de chocolate con coulis de frutos rojos, pensado para cerrar la experiencia con un toque dulce y envolvente.

Menú San Valentín en Picos Pardos Sky Lounge

Para quienes desean vivir la noche bajo las estrellas, Picos Pardos Sky Lounge ofrece una experiencia con el mismo espíritu, adaptada a un entorno aún más íntimo y especial. Tras el cóctel de bienvenida, la cena comienza con pan bao con tartar de atún y berenjena asada en miso con vinagreta de yogur y kale.

Los platos principales incluyen lubina a la parrilla con meunière y col y solomillo de ternera con chirivía y salsa périgourdine. El postre mantiene el cremoso de chocolate con coulis de frutos rojos y, de forma exclusiva en los iglús, se suma una fondue de chocolate para dos, pensada para compartir y alargar el momento.

Un recuerdo que no se compra

Como símbolo de ese instante irrepetible, al final de la cena cada pareja recibirá un print personalizado con la constelación real del cielo de la noche de San Valentín, una configuración única e irrepetible, disponible para los clientes los días 13, 14 y 15 de febrero. Un recuerdo tangible de una noche única, pensado para conservar y revivir el momento mucho después de que termine la velada.

Cuando bajan las temperaturas, Madrid se adapta. El invierno llega con bufandas, platos de cuchara y calles frías, pero también con terrazas que se reinventan para seguir siendo protagonistas del ocio urbano. Estufas, mantas, cerramientos y una atmósfera cada vez más cuidada convierten el terraceo invernal en uno de los planes más apetecibles de la temporada.

El terraceo: un hábito madrileño

Lejos de ser una excepción, disfrutar de una terraza en invierno se ha consolidado como una costumbre en Madrid. Restaurantes y bares apuestan por espacios pensados para combatir el frío sin renunciar al aire libre, creando ambientes cálidos que invitan a quedarse, alargar sobremesas y convertir cualquier día en un plan especial.

Zuma Madrid: invierno con acento japonés

En pleno Paseo de la Castellana, la terraza de Zuma Madrid demuestra que el frío no está reñido con la sofisticación. Cubierta y perfectamente acondicionada, se presenta como un refugio elegante donde disfrutar tanto de un cóctel como de una cena completa. Su propuesta de cocina japonesa contemporánea y su cuidada coctelería convierten el espacio en una opción ideal para quienes buscan un plan invernal con un punto exótico y cosmopolita.
Paseo de la Castellana, 2

Lamucca a pesar del frío

El grupo Lamucca ha convertido el invierno en una oportunidad para transformar sus terrazas en auténticos escenarios de encuentro. Desde rincones íntimos para cenas tranquilas hasta espacios animados para comidas navideñas o tardeos, cada local ofrece una experiencia distinta. Luces cálidas, platos reconfortantes y un ambiente festivo hacen que sus terrazas sigan siendo un punto de referencia durante toda la temporada fría.

Ultramarines del Coso: el invierno sabe a vermut

En Malasaña, Ultramarines del Coso mantiene viva la tradición del aperitivo incluso en los meses más fríos. Su terraza en la plaza de San Ildefonso se convierte en el lugar perfecto para disfrutar del sol de invierno con un vermut, gildas o anchoas, mientras que al caer la noche el espacio invita a cenas informales al aire libre, con sabores de taberna reinterpretados por el chef Andy Boman “El Flaco”.
Calle de San Joaquín, 16

Magadán: comer al aire libre frente al Parque del Oeste

Con vistas privilegiadas al Parque del Oeste, Magadán apuesta por un terraceo invernal cómodo y bien pensado. Estufas, mantas y un ambiente acogedor permiten disfrutar de comidas y cenas al aire libre incluso en pleno invierno, convirtiendo su terraza en un plan perfecto para quienes no renuncian al exterior tampoco cuando bajan las temperaturas.
Calle Pintor Rosales, 9