Bodegas Emilio Moro invita a vivir el lujo de lo auténtico esta Navidad, una propuesta para celebrar los momentos que realmente importan rodeados de familia, amigos y, por supuesto, buen vino.

La esencia de la Navidad en cada brindis

Con más de un siglo de tradición familiar en la Ribera del Duero y El Bierzo, Bodegas Emilio Moro mantiene viva la esencia de cada añada: ser un punto de encuentro donde las personas puedan inspirarse, emocionarse y sentirse felices con una copa de vino en la mano. La Navidad es el momento ideal para compartir y recordar que el verdadero lujo nace de lo sencillo, de lo auténtico y de los momentos que permanecen en la memoria.

Compartir lo que realmente importa

La bodega recuerda que la Navidad no está en lo que envuelves, sino en lo que no quieres que termine: una mesa preparada con cariño, el aroma de las castañas, historias que se repiten sin cansar y brindis que celebran la autenticidad de cada instante. Este año, el vino de Emilio Moro no es protagonista, sino testigo del lujo de compartir emociones y recuerdos.

Experiencias enológicas únicas

Como cada año, la bodega celebró su tradicional comida de Navidad con prensa especializada, una experiencia que reivindica el lujo auténtico a través de la enología. La cata vertical de Malleolus, una de sus joyas, permitió recorrer las añadas 2022, 2018 y 2009, descubriendo cómo cada una refleja el carácter del viñedo, la madurez del fruto y la identidad de la familia Moro.

«Si hay algo que destaca en Navidad es el lujo de compartir. Un brindis, una historia o un abrazo. El vino acompaña, pero lo que realmente importa son los momentos», comenta Javier Moro, presidente de la bodega.

Elalba de Emilio Moro 2024: frescura y sofisticación

Elalba de Emilio Moro nació en 2022 como el primer rosado de la casa. Su coupage de Tempranillo y Albillo Mayor ofrece frescura, sutileza y complejidad, con aromas de frutas rojas, notas florales y un elegante toque mineral. Con su color rosa salmón pálido, es ideal para cenas navideñas, maridando con pescados, carnes blancas, pastas y arroces. PVR: 25,90€

La Revelía 2022: estructura y personalidad

Sutil, sugerente y complejo, La Revelía es el godello más especial de la bodega, con crianza sobre lías que aporta cuerpo y untuosidad. Sus matices de fruta madura y flores secas lo convierten en un vino protagonista para maridar con pescados o mariscos. PVR: 30,50€

Malleolus 2022: un clásico de la Ribera del Duero

La añada 2022 de Malleolus combina fruta negra, especias, vainilla y cacao con un fondo mineral que refleja el origen de la bodega. En boca, ofrece taninos firmes, acidez equilibrada y un final largo que confirma su energía y carácter histórico. Ideal con carnes a la brasa, caza o quesos curados. PVR: 38€

Un brindis por la Navidad y los recuerdos

Para Bodegas Emilio Moro, la Navidad es tiempo de compartir alrededor de la mesa, disfrutar rodeados de los nuestros y brindar por los recuerdos y los sueños que están por venir. Su propuesta combina tradición, innovación y el lujo de lo auténtico, convirtiendo cada encuentro en un momento inolvidable.

La Navidad es tiempo de celebrar, reunirse y brindar por lo vivido y lo que está por venir. Y suele hacerse alrededor de una mesa, compartiendo las mejores recetas y los mejores vinos. Es la época en la que cada brindis se convierte en una forma de agradecer y celebrar. En esos encuentros donde la emoción se mezcla con la tradición, los espumosos ocupan un lugar especial: son el reflejo de la alegría y de los nuevos comienzos.

En Bodegas Doña Felisa, cada vino se elabora con ese mismo espíritu, cuidando cada detalle y combinando tradición e innovación. Sus viñedos, enmarcados en el corazón de la Serranía de Ronda, se trabajan bajo criterios sostenibles y por un profundo respeto por el entorno. Esa dedicación da como resultado vinos de máxima calidad, sin perder autenticidad, y eso se percibe en cada una de sus referencias. En especial, en su espumoso Cloe Brut Nature, que se convierte en el vino ideal para brindar con estilo y que combina frescura y emoción en un momento del año en el que los encuentros giran en torno a la mesa, con familias y amigos.

Cloe Brut Nature, el espumoso para los momentos especiales

Cloe Brut Nature es la expresión más delicada de Bodega Doña Felisa y una de las joyas de la zona de Ronda. Elaborado mediante el método Champegnoise, con una crianza de 14 meses de rima —en la que el vino está en contacto con las lías—, este vino representa la elegancia, la frescura y el equilibrio. «El Brut Nature fue una apuesta muy personal ya que en la zona no se elaboran espumosos, ha sido el primero. Lo más arriesgado fue elegir la variedad que utilizamos, que no es típica para la elaboración de espumosos, cavas o champagne. Además, para mí es muy importante el día de vendimia, cosa nada fácil de decidir ya que tenemos que conseguir ese equilibrio entre la concentración de azúcar y la madurez fenólica», explica Julia Losantos, directora técnica y enóloga de la casa.

Visualmente, este vino presenta con matices dorados, brillante y una burbuja fina y persistente. En boca ofrece aromas a flores blancas, matices a levaduras y frutos secos y es limpio y fresco, con un carbónico bien integrado. Su equilibrio natural lo convierte en un espumoso versátil y sofisticado, ideal tanto para el aperitivo como para acompañar mariscos, sushi o frutos rojos con chocolate.

Una bodega con alma familiar que cuida cada detalle

Desde su fundación en 1999, Bodega Doña Felisa ha mantenido una filosofía basada en el respeto al entorno, la precisión técnica y la sostenibilidad. Con 50 hectáreas de viñedo propio y un modelo de producción de bajo rendimiento, la familia Losantos ha logrado posicionar sus vinos entre los más reconocidos de la Denominación de Origen Sierra de Málaga, un territorio de altitud y contrastes térmicos que imprime personalidad a cada variedad. La bodega combina tradición y tecnología, y cada fase del proceso —desde la poda hasta la vendimia manual— se realiza con un cuidado casi artesanal. Ese equilibrio entre innovación y respeto por el origen es lo que define el carácter de sus vinos: auténticos, elegantes y con alma rondeña.

El Barrio de Salamanca sumó anoche un nuevo punto de encuentro para los amantes de la gastronomía y el diseño. Nota Blu New Brasserie, el reconocido concepto del grupo marbellí Casanis Group, celebró su cena de apertura con Eva Longoria como madrina del evento y un elenco de invitados que reunió a figuras de la cultura, la moda y la empresa.

Una apertura con sello internacional

El proyecto marca la llegada a Madrid de una marca que ha consolidado su prestigio en Marbella y recientemente en Doha, dentro del Four Seasons Hotel. Con esta inauguración, Casanis Group continúa su expansión apostando por una fórmula que combina alta cocina mediterránea con inspiración francesa, en espacios de diseño y ambiente cosmopolita.

Una noche de referentes y gastronomía

El nuevo local de Claudio Coello 10 fue escenario de un encuentro que reunió a Vicky Martín Berrocal, Mar Saura, María Bravo, Amaury Nolasco, Ilia Topuria y Andrés Velencoso, entre otros nombres reconocidos. Los asistentes disfrutaron de un menú creado por el chef ejecutivo Fabián Cangas, que reinterpretó clásicos mediterráneos con un enfoque contemporáneo.

El apoyo de Eva Longoria a Zazou Belounis

La actriz y productora estadounidense mantiene una amistad de larga trayectoria con Zazou Belounis, fundador y CEO de Casanis Group. Durante la velada, Longoria quiso acompañarlo en este nuevo proyecto del grupo en España, destacando su visión y constancia en un sector cada vez más competitivo.

“Estoy muy feliz de estar aquí esta noche para apoyar a Zazou, un gran amigo y un verdadero visionario. Nota Blu New Brasserie es el reflejo de su pasión, su energía y su manera única de entender la hospitalidad”, señaló la actriz durante su intervención.

Casanis Group refuerza su presencia en España

Con la apertura de Nota Blu New Brasserie Madrid, el grupo consolida su presencia nacional y amplía su proyección internacional. Su apuesta por espacios de alta gastronomía con identidad propia confirma la ambición de Casanis por convertir su sello en una referencia de hospitalidad contemporánea.

Madrid se vistió de gala para brindar por los cien años de historia de la Denominación de Origen Calificada Rioja. En el icónico escenario de los Cines Callao, la DOCa Rioja reunió a más de 250 invitados en una velada que combinó elegancia, cultura, gastronomía y vino en estado puro. Una celebración que rindió homenaje al legado de la primera Denominación de Origen de España, nacida en 1925, y que hoy sigue marcando el camino del vino español en el mundo.

Un centenario con sabor a historia y futuro

La presidenta del Consejo Regulador, Raquel Pérez Cuevas, junto al vicepresidente Fernando Ezquerro Cuevas y el director general Pablo Franco Sarria, encabezaron un evento que simbolizó el orgullo de una tierra con más de 13.000 viticultores y 600 bodegas.

Desde su reconocimiento oficial en 1925, la DOCa Rioja ha sido referente de calidad, innovación y origen, con presencia en 136 países y una proyección internacional que continúa creciendo.

Cines Callao, convertido en una cava riojana

El emblemático espacio madrileño se transformó por completo para la ocasión. Los asistentes disfrutaron de una instalación escenográfica inmersiva que recreó una cava, con más de 200 botellas seleccionadas de las distintas bodegas de la Denominación. En el exterior, la Gran Vía se iluminó con proyecciones en pantalla gigante que mostraban la belleza y diversidad del territorio riojano, atrayendo la atención de cientos de curiosos.

Glamour, vino y gastronomía estelar

Bajo la maestría de Nieves Álvarez como presentadora, la gala contó con la presencia de personalidades como Tamara Falcó e Íñigo Onieva, Miriam Giovanelli, Nuria González o Daniel Muriel, entre otros rostros conocidos del panorama social y cultural español.

La experiencia sensorial se completó con la propuesta gastronómica de los hermanos Echapresto, chefs con dos estrellas Michelin en su restaurante Venta Moncalvillo (La Rioja). Su menú reinterpretó los sabores tradicionales riojanos, maridados con una selección de vinos emblemáticos como Hacienda El Ternero blanco 2024, Ilurce rosado 2024, Coto de Imaz tinto reserva 2021, Óscar Tobía gran reserva 2016 y el espumoso Lumen 2020.

Brindis por un siglo de excelencia

El evento culminó con el brindis del Vino Conmemorativo del Centenario, un Gran Reserva 2019, entregado como obsequio a los asistentes. La noche cerró con un espectáculo musical a cargo del DJ Aldo Comas, que puso ritmo y emoción a una velada para recordar.

El Centenario de Rioja no solo celebró cien años de historia, sino la fuerza de un legado que sigue inspirando al mundo desde su origen, mirando al futuro con la misma pasión con la que comenzó su viaje hace un siglo.

Ubicado en el número 7 de la calle Orfila, Brazza promete convertirse en uno de los templos gastronómicos más comentados de la capital. Es la primera aventura europea del chef argentino Franco Malacisa, un nombre de culto en Buenos Aires que, junto a su hijo Donato, presenta en Madrid una propuesta de cocina emocional, libre y profundamente personal, donde las brasas son el hilo conductor de cada plato.

Franco Malacisa y su cocina sin fronteras

Con más de treinta años de trayectoria, Franco Malacisa ha recorrido medio mundo antes de aterrizar en España. Su historia es la de un cocinero inquieto, que se formó entre Buenos Aires, Cinque Terre, Gales, Escocia, París o Moscú, y que hoy plasma en cada creación una mezcla de técnica, emoción y recuerdos familiares.

Inspirado por su abuela toscana, Malacisa afirma que “cocina como sus abuelas, solo que de forma profesional”. Esa herencia y su espíritu viajero dan forma a un estilo propio donde el fuego es tanto herramienta como lenguaje.

Una dupla familiar con sello argentino

Brazza es también una historia de familia. Donato, su hijo de 25 años, dirige el restaurante y comparte con Franco cada servicio, formando una pareja culinaria inseparable. A ellos se suma Eddy Espín, con experiencia en el Grupo La Ancha, al frente de la sala, garantizando que cada visita se viva como una experiencia sensorial completa.

Un viaje de sabores por medio mundo

La carta de Brazza cambia cada semana, movida por el impulso creativo del chef. En ella se mezclan influencias del Mediterráneo, Sudamérica y Europa del Este en platos donde cada ingrediente se exprime al máximo.
Entre los entrantes destacan el paté de campo casero con tostadas a la brasa, el falafel con tahina y labneh, o unas mollejas con crème fraîche de chimichurri que resumen la esencia del restaurante: intensidad, libertad y sabor.

El fuego como protagonista

En Brazza, todo pasa por las brasas. Desde los portobellos con emulsión de patata trufada o el pulpo a la brasa con patatas baby hasta los grandes cortes de carne argentina y europea: entraña, ojo de bife, cuadril o chuletón, entre otros.

También hay espacio para pescados como el atún rojo con mango y soja o el salmón rosado con espárragos y salsa teriyaki. Las guarniciones, como los espárragos trigueros o el boniato a la chapa con crema agria, completan la experiencia.

El dulce final: clásicos con carácter

La propuesta de postres rinde homenaje a los sabores argentinos con el queso y dulce, la chocotorta o el panqueque de dulce de leche. A ellos se suman opciones internacionales como la pavlova con frutos rojos o la tarta de queso con salsa de frutos rojos, perfectas para cerrar el festín.

Vinos y cócteles con historia

La bodega de Brazza es un viaje líquido: predominan los vinos españoles de pequeñas parcelas, con guiños a Francia y Argentina. Además, su carta de cócteles rescata clásicos reinterpretados con el sello de Malacisa, completando una propuesta pensada para disfrutar sin prisas.

Con su mezcla de autenticidad, carácter y emoción, Brazza se posiciona como una de las aperturas más esperadas del año. Una cocina que no busca etiquetas, sino despertar sensaciones.

Fotografía OCTAVIAN CRACIUN
Texto MARCO DE PABLOS

El callejero de cualquier metrópolis del mundo, además de orientar, a veces también puede inspirar. Basta con pasear por el madrileño barrio de Las Letras para comprobarlo en primera persona. A pocos metros de ese enclave se encuentra uno de los hotspots más vibrantes y codiciados de la capital, pero para comprender su origen, hay que remontarse a otra ciudad. Una con un ritmo mucho más sosegado, con olor a sal y alma mediterránea. En la calle del Médico Manero Mollá, en Alicante, nació hace años una idea destinada a trascender su esquina. Entre la memoria y el nombre de un facultativo que enfrentó una pandemia y la intuición de dos empresarios adelantados a su tiempo, surgió Manero, un restaurante que hoy redefine el lujo español.

“Manero es un concepto de lujo marca España. Es el lugar donde la música, la comida, la bebida y el interiorismo se encuentran en un ambiente de diversión y placer, generando de forma natural un epicureísmo contemporáneo”, señala Carlos Bosch, quien, junto a Raquel Giménez, está al frente de este espacio, capaz de hacer converger los cinco sentidos nada más atravesar el dintel de su puerta. Para ella, “es la expresión del buen vivir mediterráneo con una sofisticación atemporal. Es ese espacio donde te sientes especial, donde todo está pensado para que disfrutes, pero sin perder la calidez que nos define como españoles”. Ambos conforman no solo la mejor dupla en lo empresarial, sino también en lo personal, y, como tal, saben de lo que hablan. Lo han construido desde sus cimientos.

En 2008, mientras una crisis económica azotaba el país, Carlos abrió El Portal en su “terreta” natal, que fue reconocido durante varios años como el mejor bar de España por la crítica especializada. “Allí creamos una categoría nueva en el mundo de los bares españoles”, recuerda. Tras una década desarrollando ese concepto, vio la oportunidad de crear algo escalable, capaz de representar el lujo de la gastronomía y la hostelería española en un formato que pudiera viajar. Así, en diciembre de 2017, Manero entra en escena con un local ubicado en la vía inicialmente citada.

“Yo me uní al proyecto desde el principio”, recuerda Raquel, y añade: “Carlos y yo realizamos un trabajo de investigación intenso, viajamos por los locales más interesantes de Europa para conceptualizar una marca de lujo española con identidad propia. Mi formación es en comercio internacional, pero gran parte de mi vida la he dedicado a la moda, creando mi propia marca de complementos. Esa sensibilidad por el diseño y la estética fue clave para dar forma a lo que Manero es hoy”.

“La evolución ha sido increíble”, coinciden. En marzo de 2021 inauguraron Manero Claudio Coello, en Madrid, justo cuando comenzó la pandemia. Un año después, en marzo de 2022, llegó Manero Balmis, también en Alicante, un concepto de bar con terraza. En septiembre de 2024 abrieron su “espacio más ambicioso hasta la fecha”, Manero Marqués de Cubas, donde nos encontramos, que combina bar, bistró y club de copas con música. Finalmente, el pasado mes de julio, Campari Bar Manero aterrizó en el Hotel Don Carlos de Marbella. “Cada apertura nos ha enseñado algo nuevo”, concluye Carlos. “Hemos ido refinando el concepto, escuchando a nuestros clientes, pero siempre manteniéndonos fieles a ese espíritu de autenticidad con sofisticación”.

Cuando se les pregunta por su mayor desafío, son contundentes: “Mantener la esencia y el estándar de calidad en cada local. Cuando creces, la tentación es replicar exactamente lo mismo, pero eso no funciona. Madrid es exigente, rápida y cosmopolita. Marbella tiene ese aire internacional pero más relajado, más veraniego. Alicante es nuestra casa, nuestras raíces”. Además, matizan: “La elección de estas ciudades no fue casual. Alicante surgió de manera natural, porque es donde nacimos. Madrid era inevitable si queríamos demostrar que podíamos competir al más alto nivel, mientras que Marbella representa ese lujo mediterráneo internacional que encaja perfectamente con nuestra propuesta”. “Todas estas ciudades tienen algo en común: un público que valora la buena vida, que entiende de gastronomía y que busca experiencias. No buscábamos simplemente crecer por crecer. Queríamos lugares donde Manero tuviera sentido, donde pudiera aportar algo único”, añade Raquel.

Y es que en estos locales nada está ahí por azar. “Son bares como si hubiesen sido creados hace 100 años, de estilos dispares, desde Art Decó hasta neoclásico, y siempre con mucha intervención artística”, explica Raquel. Carlos precisa: “Nos gusta contar historias con los espacios. Queremos que la gente se sienta como en su mejor casa”. Esa narrativa visual convierte cada visita a Manero en algo más que una cena o una copa. Hasta los baños tienen su aquel, con chistes de Chiquito de la Calzada sonando a todo trapo, porque el humor no está exento de formar parte del lujo.

“Buscamos espacios que tengan potencial para contar una historia, para crear una experiencia memorable”, señala Carlos, mientras Raquel apostilla: “Y también miramos el entorno arquitectónico. Nos gustan los edificios con historia, con carácter. Espacios que nos permitan intervenir y crear algo único. No queremos estar en cualquier sitio; queremos estar donde podamos hacer algo especial. Cada Manero tiene una identidad distinta. No hay ninguno que se parezca a otro. Pero todo el mundo sabe que son Manero. Eso es muy difícil de conseguir”. Para ello, cuentan con la ayuda de uno de los mejores: Lázaro Rosa-Violán, con quien colaboran, y a partir de ahí trabajan en equipo. “Viajamos constantemente, compramos piezas únicas, buscamos ese equilibrio entre elegancia y calidez. No queremos espacios fríos”, concluye Carlos.

En el mundo de Bosch y Giménez, la experiencia del cliente es sagrada. “Puedes tener el mejor producto del mundo, pero si el cliente no se siente bien, no vuelve”. Por ello, la calidad de sus propuestas, la atención personalizada y un entorno distintivo constituyen los tres pilares fundamentales de su ADN.

El grupo GastroPortal, matriz de Manero, cuenta ya con más de 300 empleados —200 de ellos en dicho establecimientos— y ha implementado un modelo laboral que rompe con los clichés del sector. Sueldos por encima del mercado, horarios estables, incentivos que pueden elevar el salario hasta un 40% y una cultura de respeto mutuo. “Manero es familia. El equipo, los proveedores, los clientes habituales… todos somos parte de lo mismo”, dice Raquel.

Esa visión humana, combinada con un sentido estético impecable, ha convertido a Manero en una de las marcas más reconocidas del país, con numerosas distinciones a sus espaldas. Pero, más allá de los galardones, la verdadera validación llega de quienes llenan sus mesas noche tras noche, “la mejor publicidad”, según Raquel.

“La competencia te obliga a mejorar, pero nosotros no nos obsesionamos con ella. Nos obsesionamos con hacer las cosas bien”

Desde hace unos años, la ciudad del kilómetro 0 ha visto cómo se multiplicaban día tras día las aperturas de locales gastronómicos, ofreciendo un abanico enorme de posibilidades y propuestas. “No intentamos competir copiando. Hacemos lo nuestro, con nuestra identidad. Nos diferenciamos por la coherencia: lo que prometemos, lo cumplimos. Y por la pasión”, dice Raquel. Carlos asiente: “La competencia te obliga a mejorar, pero nosotros no nos obsesionamos con ella. Nos obsesionamos con hacer las cosas bien”.

Esa manera, nunca mejor dicho, de entender un sector se refleja en cada detalle de su oferta culinaria. Y es que, como bien dice Raquel: “Los clásicos son nuestra base”. Entre sus platos estrella destacan el bocata de calamares, el pepito de ternera, los sazones, los ibéricos o los bikinis, junto a creaciones icónicas propias de su Caviar Bar, que Carlos describe como “todo un desarrollo de bocados”. La coctelería, al igual que los vinos, juega un papel fundamental en la experiencia Manero. “Hemos desarrollado durante estos años un control de unos 50 vinos propios de diferentes zonas de España: blancos, tintos, rosados, hasta vinos naturales, cava y champán. Tenemos la única marca registrada en champán española y desarrollamos nuestros propios ensamblajes”, explican.

Otra de sus novedades es el concepto del Campari Bar, que, como cuenta Bosch, es una idea creada por ellos mismos y “no se trata de ningún patrocinio”, sino de un espacio que fusiona la cultura italiana del aperitivo —con los célebres spritz y negroni— con la esencia del universo que han construido. “Es una barra especial que da valor a dos marcas de lujo en una experiencia más amplia y selecta”, añade.

Con el paso del tiempo, esa coherencia les ha permitido crecer sin perder el rumbo. “Hemos tenido mucha suerte. No creo que nos hayamos equivocado mucho —reflexiona Carlos—. Hemos cometido pequeños errores, sí, pero nos han ayudado a avanzar constantemente, a perfeccionar nuestra oferta. Más que grandes fallos, lo que hemos tenido es una evolución constante: un acierto continuo en la búsqueda de la calidad y el servicio”.

El futuro de Manero se expande sin prisa, pero con ambición. Portugal y Francia asoman en el horizonte, y nuevos conceptos —Manero Café, una tienda delicatessen con servicio de bar;  y Casa Manero, un hotel boutique — prometen ampliar ese universo donde gastronomía, diseño y cultura se funden en un mismo relato.

 “Me gustaría que, cuando alguien piense en disfrutar de la vida, celebrar algo especial o simplemente quiera darse un capricho, piense en Manero”, apunta Carlos, y completa: “Que seamos sinónimo de buen vivir. Y que hayamos logrado expandir ese concepto más allá de España, demostrando que el lujo español tiene su propia identidad, su propia voz.”

De momento, lo están haciendo. Lo que comenzó en una calle de Alicante se ha convertido en una filosofía que trasciende la hostelería, un estilo de vida donde cada detalle importa y cada experiencia cuenta. Un lugar para disfrutar y para recordar. Lo saben, por eso, sentencian: “Si no amas lo que haces, se nota. Y nosotros amamos esto profundamente”.

Por Marco de Pablos

“Comer bien en el centro de Madrid es casi misión imposible”, repiten muchos madrileños con resignación. Es cierto que el turismo acapara buena parte de la oferta hostelera que ofrecen los alrededores del kilómetro 0, pero no todos los restaurantes se dejan arrastrar por esa corriente. Basta aventurarse unas calles más allá del bullicio para descubrir que la capital todavía guarda secretos capaces de reconciliar a cualquiera con el placer de la buena mesa.

En la calle de Los Madrazo, una arteria discreta pero rodeada de historia y poder, entre el Congreso de los Diputados, el hotel Four Seasons y la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, se ubica La Cuadra de Salvador, un steakhouse limeño que ha desembarcó en la ciudad antes del verano para desafiar clichés y encender brasas.

Su propuesta combina la maestría de la parrilla con el alma vibrante de la gastronomía peruana, ofreciendo una experiencia donde la técnica, el producto y la pasión se dan la mano. En muy poco tiempo, se ha posicionado como uno de los destinos imprescindibles para los amantes de la carne y los sabores auténticos. Y, con la llegada de las fiestas navideñas, puede ser la ocasión perfecta para descubrir, o redescubrir, el sabor y la calidez de “la cuadra” más castiza.

El sabor del fuego con alma limeña

Nacido en Lima en 2013 como un homenaje familiar a Salvador, una figura entrañable en la vida de los fundadores, este emblemático steakhouse se convirtió rápidamente en un referente culinario en Perú, expandiéndose a cuatro locales antes de mirar más allá de sus fronteras. Tras una década de brasas, aromas y recetas que combinan tradición y maestría, Madrid se convirtió en su primera parada internacional, un escenario perfecto para llevar el fuego de la parrilla limeña y la calidez de su hospitalidad a un nuevo público.

“Queríamos rendir homenaje a nuestras raíces y conectar con la gran comunidad peruana que vive aquí”, explica Pedro Pablo Pazos, CEO del grupo, quien lidera la expansión de la firma con la misma pasión que se respira en sus cocinas y en cada uno de los espacios que este local atesora.

La Cuadra de Salvador destaca por ofrecer cortes premium como el Black Angus USDA Prime o el wagyu japonés A5, preparados en un horno broiler de alta temperatura que concentra los jugos y potencia la textura de cada pieza. A su lado, platos emblemáticos como los anticuchos de Salvador, el lomo saltado o el ossobuco al maíz morado rinden tributo a la tradición peruana con una interpretación contemporánea.

Todo se sirve bajo un techo de estalactitas doradas, iluminadas con delicadeza, en una sala presidida por una imponente pared reconvertida en bodega que invita a brindar sin importar la ocasión.

Y por si fuera poco… maridaje a la altura

La experiencia en La Cuadra de Salvador no se limita a sus cortes y platos emblemáticos. Cada propuesta culinaria se ve acompañada por una cuidada selección de bebidas pensada para realzar sabores y texturas. Su extensa carta de vinos ofrece etiquetas nacionales e internacionales, desde tintos robustos que potencian la intensidad del wagyu hasta blancos frescos que armonizan con los sabores más delicados de la cocina peruana.

Pero la experiencia va más allá del vino. La coctelería del restaurante, inspirada en los sabores del Perú, combina ingredientes autóctonos como el pisco, frutas tropicales y hierbas aromáticas, dando lugar a combinaciones originales que refrescan y sorprenden al paladar. Cócteles clásicos reinventados y creaciones exclusivas se convierten en la antesala perfecta para una comida memorable, o en el broche ideal tras una jornada en la capital.

Del 5 al 8 de noviembre, Dom Pérignon inaugura en Madrid una pop-up efímera que celebra la creatividad, el arte y la innovación sensorial. Situada en Calle Barquillo 13, la experiencia ofrece a los visitantes un recorrido único que conecta el mundo del champagne con el arte contemporáneo a través de tres espacios inmersivos.

Presentación de las ediciones limitadas

La pop-up presenta las nuevas ediciones limitadas Dom Pérignon Vintage 2015 y Dom Pérignon Rosé Vintage 2010, diseñadas por el artista japonés Takashi Murakami. Este encuentro artístico refuerza el compromiso de la Maison con la exploración de caminos creativos y la colaboración con artistas visionarios.

Experiencia gastronómica de alto nivel

El chef Eneko Atxa, tres estrellas Michelin y miembro de la Dom Pérignon Society, ha creado un maridaje exclusivo que eleva la experiencia sensorial del champagne. Durante los días de apertura, los visitantes podrán degustar el Dom Pérignon Vintage 2015 acompañado de flan de pato y setas, o disfrutar del Dom Pérignon Rosé Vintage 2010 combinado con un delicado néctar de rosas, propuestas diseñadas para trasladar el arte del maridaje a una experiencia multisensorial única.

Exposición “Creation is an Eternal Journey

Por primera vez en España, llega la exposición presentada en la Tate Modern de Londres en mayo de 2025. La muestra se divide en dos movimientos: el pasado, que homenajea las conexiones históricas de Dom Pérignon con figuras culturales icónicas, y el presente, que destaca a los siete protagonistas del nuevo capítulo creativo de la Maison, incluyendo Zoë Kravitz, Tilda Swinton y Takashi Murakami.

La fusión de arte y champagne

La colaboración entre Vincent Chaperon, chef de cave de Dom Pérignon, y Takashi Murakami, refleja la unión entre tradición e innovación. Las icónicas flores sonrientes del artista japonés transforman la estética sobria de las botellas en un universo vibrante, donde refinamiento y fantasía coexisten en perfecta armonía.

Una invitación a la creación

La pop-up se convierte en un espacio para detener el tiempo y celebrar la creación en todas sus formas, invitando al público a explorar la tensión poética entre elegancia y exuberancia que define esta colaboración única.

La pasta es un plato que nunca falla, capaz de conquistar todos los paladares. Desde los clásicos macarrones con tomate que nos acompañan desde la infancia, hasta creaciones más sofisticadas con trufa o combinaciones gourmet, la pasta tiene siempre un lugar especial en la mesa. Este sábado 25 de octubre se celebra el Día Mundial de la Pasta, y para rendir homenaje a este icónico plato hemos preparado una ruta con tres paradas imprescindibles en Madrid. Ya sea en familia, en pareja o por amor a la buena pasta, aquí están los lugares donde disfrutarla como se merece.

Pasta con vistas en Papagena

Papagena, el clásico restaurante ubicado en la sexta planta del Teatro Real, propone un plato que combina lo mejor del mar y de la tierra: pasta de trigo duro con ragú de gamba roja y queso manchego. Si a esta propuesta le sumas las impresionantes vistas al Palacio Real y a los Jardines de la Plaza de Oriente, la velada se convierte en una experiencia gastronómica apta para los más románticos.

El verdadero sabor italiano en V Modern Italian

En un buen italiano nunca se falla, y V Modern, el nuevo hotspot culinario de Madrid, ofrece una carta variada de pastas ideal para compartir con amigos o en familia. Sus pastas frescas se elaboran de forma artesanal con sémola importada de Italia y se sirven siempre al dente, respetando la tradición italiana.

Entre sus propuestas destacan el Tartufo Nero, unos spaghettoni frescos bañados en crema de trufa con setas portobello asadas, crujiente de Grana Padano DOP, perejil y un toque de pimienta; el Pesto Rosso, pasta Fusilloni fresca con pesto rubio casero, tomate seco y ralladura de Grana Padano DOP; y la clásica Carbonara, elaborada con spaghettoni frescos, yemas de huevo, guanciale, Grana Padano DOP y pimienta negra.

La más creativa en Hard Rock Hotel

Ubicado en plena calle de Atocha, Hard Rock Hotel Madrid presenta una de las opciones más creativas de la ruta. Entre su amplia carta se encuentra una auténtica joya: fagottini rellenos de ricotta y pera, acompañados de una suave salsa de gorgonzola y nueces caramelizadas. Un plato elegante y sorprendente, perfecto para quienes buscan sabores diferentes.

La pasta, excusa perfecta para reunirse

El Día Mundial de la Pasta es la excusa perfecta para disfrutar de uno de los platos más queridos del mundo. Ya sea en versiones tradicionales o reinterpretadas por chefs contemporáneos, la pasta tiene la capacidad de reunirnos alrededor de la mesa y crear momentos únicos, celebrando sabor, creatividad y tradición en cada bocado.

La alianza entre Maison Ruinart y el chef Diego Gallegos, al frente de Restaurante Sollo (1 estrella Michelin y 1 estrella Verde), marca un nuevo capítulo en la conexión entre la alta gastronomía española y la maison de champagne más antigua del mundo.

Ambos comparten una misma visión: excelencia, innovación y sostenibilidad. Y esa filosofía se materializa ahora en una experiencia gastronómica que trasciende la simple cata para convertirse en un diálogo entre el viñedo y el fogón.

Creatividad con raíces acuáticas

Conocido como el chef del caviar, Diego Gallegos ha hecho de la acuaponía, un sistema que combina acuicultura y cultivo hidropónico, su sello personal. Su cocina, basada en pescados de río y vegetales de producción propia, encaja a la perfección con el espíritu de Ruinart Blanc Singulier, un champagne que reinterpreta la tradición frente a un entorno cambiante. En ambos casos, la sostenibilidad no es tendencia, sino convicción.

Blanc Singulier Édition 19: el champagne revelado por el clima

Blanc Singulier Édition 19 nace como respuesta de Ruinart al cambio climático. Frente a vendimias cada vez más cálidas e imprevisibles, la maison ha reinventado su savoir-faire para seguir expresando la frescura de la chardonnay.

El resultado: un champagne sin dosaje (Brut Nature), 100% chardonnay y con tres años de crianza, que refleja los matices inéditos de un terroir en transformación. Su perfil aromático despliega notas de nectarina, pera nashi, flores melosas y un toque ahumado, con una textura calcárea y un final elegante de pomelo.

Una cena para recordar en Sollo

El pasado 8 de octubre, el restaurante Sollo acogió una velada exclusiva en la que Gallegos presentó su nuevo menú maridado con champagnes de Ruinart, incluyendo una degustación de Blanc Singulier Édition 19. Durante la cena, Daniel Sempere, Brand Ambassador de Moët Hennessy, guió a los asistentes a través de los secretos de esta cuvée excepcional.

Para la ocasión, el chef ha diseñado un menú Sollo x Ruinart, disponible para grupos privados a partir de 10 personas en su espacio de I+D. Por 250 € por persona, los comensales podrán disfrutar de un recorrido sensorial en el que cada plato realza la elegancia y complejidad del champagne, generando una conversación constante entre innovación y naturaleza.

Sostenibilidad como arte y filosofía

Cada creación de Gallegos celebra la relación entre el agua, la tierra y la gastronomía. En armonía con la filosofía de Ruinart, su cocina demuestra que el lujo contemporáneo no está en el exceso, sino en la coherencia entre sabor, origen y conciencia ambiental.

Sollo se consolida así como uno de los pocos restaurantes en España donde puede disfrutarse Ruinart Blanc Singulier Édition 19, una cuvée limitada que encarna el espíritu visionario y responsable de la maison francesa.