“Comer bien en el centro de Madrid es casi misión imposible”, repiten muchos madrileños con resignación. Es cierto que el turismo acapara buena parte de la oferta hostelera que ofrecen los alrededores del kilómetro 0, pero no todos los restaurantes se dejan arrastrar por esa corriente. Basta aventurarse unas calles más allá del bullicio para descubrir que la capital todavía guarda secretos capaces de reconciliar a cualquiera con el placer de la buena mesa.

En la calle de Los Madrazo, una arteria discreta pero rodeada de historia y poder, entre el Congreso de los Diputados, el hotel Four Seasons y la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, se ubica La Cuadra de Salvador, un steakhouse limeño que ha desembarcó en la ciudad antes del verano para desafiar clichés y encender brasas.

Su propuesta combina la maestría de la parrilla con el alma vibrante de la gastronomía peruana, ofreciendo una experiencia donde la técnica, el producto y la pasión se dan la mano. En muy poco tiempo, se ha posicionado como uno de los destinos imprescindibles para los amantes de la carne y los sabores auténticos. Y, con la llegada de las fiestas navideñas, puede ser la ocasión perfecta para descubrir, o redescubrir, el sabor y la calidez de “la cuadra” más castiza.

El sabor del fuego con alma limeña

Nacido en Lima en 2013 como un homenaje familiar a Salvador, una figura entrañable en la vida de los fundadores, este emblemático steakhouse se convirtió rápidamente en un referente culinario en Perú, expandiéndose a cuatro locales antes de mirar más allá de sus fronteras. Tras una década de brasas, aromas y recetas que combinan tradición y maestría, Madrid se convirtió en su primera parada internacional, un escenario perfecto para llevar el fuego de la parrilla limeña y la calidez de su hospitalidad a un nuevo público.

“Queríamos rendir homenaje a nuestras raíces y conectar con la gran comunidad peruana que vive aquí”, explica Pedro Pablo Pazos, CEO del grupo, quien lidera la expansión de la firma con la misma pasión que se respira en sus cocinas y en cada uno de los espacios que este local atesora.

La Cuadra de Salvador destaca por ofrecer cortes premium como el Black Angus USDA Prime o el wagyu japonés A5, preparados en un horno broiler de alta temperatura que concentra los jugos y potencia la textura de cada pieza. A su lado, platos emblemáticos como los anticuchos de Salvador, el lomo saltado o el ossobuco al maíz morado rinden tributo a la tradición peruana con una interpretación contemporánea.

Todo se sirve bajo un techo de estalactitas doradas, iluminadas con delicadeza, en una sala presidida por una imponente pared reconvertida en bodega que invita a brindar sin importar la ocasión.

Y por si fuera poco… maridaje a la altura

La experiencia en La Cuadra de Salvador no se limita a sus cortes y platos emblemáticos. Cada propuesta culinaria se ve acompañada por una cuidada selección de bebidas pensada para realzar sabores y texturas. Su extensa carta de vinos ofrece etiquetas nacionales e internacionales, desde tintos robustos que potencian la intensidad del wagyu hasta blancos frescos que armonizan con los sabores más delicados de la cocina peruana.

Pero la experiencia va más allá del vino. La coctelería del restaurante, inspirada en los sabores del Perú, combina ingredientes autóctonos como el pisco, frutas tropicales y hierbas aromáticas, dando lugar a combinaciones originales que refrescan y sorprenden al paladar. Cócteles clásicos reinventados y creaciones exclusivas se convierten en la antesala perfecta para una comida memorable, o en el broche ideal tras una jornada en la capital.

Del 5 al 8 de noviembre, Dom Pérignon inaugura en Madrid una pop-up efímera que celebra la creatividad, el arte y la innovación sensorial. Situada en Calle Barquillo 13, la experiencia ofrece a los visitantes un recorrido único que conecta el mundo del champagne con el arte contemporáneo a través de tres espacios inmersivos.

Presentación de las ediciones limitadas

La pop-up presenta las nuevas ediciones limitadas Dom Pérignon Vintage 2015 y Dom Pérignon Rosé Vintage 2010, diseñadas por el artista japonés Takashi Murakami. Este encuentro artístico refuerza el compromiso de la Maison con la exploración de caminos creativos y la colaboración con artistas visionarios.

Experiencia gastronómica de alto nivel

El chef Eneko Atxa, tres estrellas Michelin y miembro de la Dom Pérignon Society, ha creado un maridaje exclusivo que eleva la experiencia sensorial del champagne. Durante los días de apertura, los visitantes podrán degustar el Dom Pérignon Vintage 2015 acompañado de flan de pato y setas, o disfrutar del Dom Pérignon Rosé Vintage 2010 combinado con un delicado néctar de rosas, propuestas diseñadas para trasladar el arte del maridaje a una experiencia multisensorial única.

Exposición “Creation is an Eternal Journey

Por primera vez en España, llega la exposición presentada en la Tate Modern de Londres en mayo de 2025. La muestra se divide en dos movimientos: el pasado, que homenajea las conexiones históricas de Dom Pérignon con figuras culturales icónicas, y el presente, que destaca a los siete protagonistas del nuevo capítulo creativo de la Maison, incluyendo Zoë Kravitz, Tilda Swinton y Takashi Murakami.

La fusión de arte y champagne

La colaboración entre Vincent Chaperon, chef de cave de Dom Pérignon, y Takashi Murakami, refleja la unión entre tradición e innovación. Las icónicas flores sonrientes del artista japonés transforman la estética sobria de las botellas en un universo vibrante, donde refinamiento y fantasía coexisten en perfecta armonía.

Una invitación a la creación

La pop-up se convierte en un espacio para detener el tiempo y celebrar la creación en todas sus formas, invitando al público a explorar la tensión poética entre elegancia y exuberancia que define esta colaboración única.

La pasta es un plato que nunca falla, capaz de conquistar todos los paladares. Desde los clásicos macarrones con tomate que nos acompañan desde la infancia, hasta creaciones más sofisticadas con trufa o combinaciones gourmet, la pasta tiene siempre un lugar especial en la mesa. Este sábado 25 de octubre se celebra el Día Mundial de la Pasta, y para rendir homenaje a este icónico plato hemos preparado una ruta con tres paradas imprescindibles en Madrid. Ya sea en familia, en pareja o por amor a la buena pasta, aquí están los lugares donde disfrutarla como se merece.

Pasta con vistas en Papagena

Papagena, el clásico restaurante ubicado en la sexta planta del Teatro Real, propone un plato que combina lo mejor del mar y de la tierra: pasta de trigo duro con ragú de gamba roja y queso manchego. Si a esta propuesta le sumas las impresionantes vistas al Palacio Real y a los Jardines de la Plaza de Oriente, la velada se convierte en una experiencia gastronómica apta para los más románticos.

El verdadero sabor italiano en V Modern Italian

En un buen italiano nunca se falla, y V Modern, el nuevo hotspot culinario de Madrid, ofrece una carta variada de pastas ideal para compartir con amigos o en familia. Sus pastas frescas se elaboran de forma artesanal con sémola importada de Italia y se sirven siempre al dente, respetando la tradición italiana.

Entre sus propuestas destacan el Tartufo Nero, unos spaghettoni frescos bañados en crema de trufa con setas portobello asadas, crujiente de Grana Padano DOP, perejil y un toque de pimienta; el Pesto Rosso, pasta Fusilloni fresca con pesto rubio casero, tomate seco y ralladura de Grana Padano DOP; y la clásica Carbonara, elaborada con spaghettoni frescos, yemas de huevo, guanciale, Grana Padano DOP y pimienta negra.

La más creativa en Hard Rock Hotel

Ubicado en plena calle de Atocha, Hard Rock Hotel Madrid presenta una de las opciones más creativas de la ruta. Entre su amplia carta se encuentra una auténtica joya: fagottini rellenos de ricotta y pera, acompañados de una suave salsa de gorgonzola y nueces caramelizadas. Un plato elegante y sorprendente, perfecto para quienes buscan sabores diferentes.

La pasta, excusa perfecta para reunirse

El Día Mundial de la Pasta es la excusa perfecta para disfrutar de uno de los platos más queridos del mundo. Ya sea en versiones tradicionales o reinterpretadas por chefs contemporáneos, la pasta tiene la capacidad de reunirnos alrededor de la mesa y crear momentos únicos, celebrando sabor, creatividad y tradición en cada bocado.

La alianza entre Maison Ruinart y el chef Diego Gallegos, al frente de Restaurante Sollo (1 estrella Michelin y 1 estrella Verde), marca un nuevo capítulo en la conexión entre la alta gastronomía española y la maison de champagne más antigua del mundo.

Ambos comparten una misma visión: excelencia, innovación y sostenibilidad. Y esa filosofía se materializa ahora en una experiencia gastronómica que trasciende la simple cata para convertirse en un diálogo entre el viñedo y el fogón.

Creatividad con raíces acuáticas

Conocido como el chef del caviar, Diego Gallegos ha hecho de la acuaponía, un sistema que combina acuicultura y cultivo hidropónico, su sello personal. Su cocina, basada en pescados de río y vegetales de producción propia, encaja a la perfección con el espíritu de Ruinart Blanc Singulier, un champagne que reinterpreta la tradición frente a un entorno cambiante. En ambos casos, la sostenibilidad no es tendencia, sino convicción.

Blanc Singulier Édition 19: el champagne revelado por el clima

Blanc Singulier Édition 19 nace como respuesta de Ruinart al cambio climático. Frente a vendimias cada vez más cálidas e imprevisibles, la maison ha reinventado su savoir-faire para seguir expresando la frescura de la chardonnay.

El resultado: un champagne sin dosaje (Brut Nature), 100% chardonnay y con tres años de crianza, que refleja los matices inéditos de un terroir en transformación. Su perfil aromático despliega notas de nectarina, pera nashi, flores melosas y un toque ahumado, con una textura calcárea y un final elegante de pomelo.

Una cena para recordar en Sollo

El pasado 8 de octubre, el restaurante Sollo acogió una velada exclusiva en la que Gallegos presentó su nuevo menú maridado con champagnes de Ruinart, incluyendo una degustación de Blanc Singulier Édition 19. Durante la cena, Daniel Sempere, Brand Ambassador de Moët Hennessy, guió a los asistentes a través de los secretos de esta cuvée excepcional.

Para la ocasión, el chef ha diseñado un menú Sollo x Ruinart, disponible para grupos privados a partir de 10 personas en su espacio de I+D. Por 250 € por persona, los comensales podrán disfrutar de un recorrido sensorial en el que cada plato realza la elegancia y complejidad del champagne, generando una conversación constante entre innovación y naturaleza.

Sostenibilidad como arte y filosofía

Cada creación de Gallegos celebra la relación entre el agua, la tierra y la gastronomía. En armonía con la filosofía de Ruinart, su cocina demuestra que el lujo contemporáneo no está en el exceso, sino en la coherencia entre sabor, origen y conciencia ambiental.

Sollo se consolida así como uno de los pocos restaurantes en España donde puede disfrutarse Ruinart Blanc Singulier Édition 19, una cuvée limitada que encarna el espíritu visionario y responsable de la maison francesa.

El lujo más salvaje del mar vuelve a las mesas del Grupo La Máquina. Desde el 8 de octubre y hasta agotar existencias, los restaurantes del grupo celebran la Jornada del Percebe Gallego Terciado, un tributo al producto, al oficio y al sabor más puro del Atlántico.

Un viaje directo desde las costas gallegas

Recolectados a mano por percebeiros gallegos en los acantilados más bravos del Atlántico, los percebes llegan a Madrid y Málaga para convertirse en los protagonistas absolutos de esta cita. Cada pieza encierra una historia de valentía, tradición y respeto por el mar.

Su textura firme, sabor salino y aroma a océano resumen la esencia de Galicia en un solo bocado: pura naturaleza servida en la mesa.

Una experiencia gastronómica exclusiva

Durante estas semanas, todos los establecimientos del grupo —La Máquina Jorge Juan, Caleido, Original, Chamberí, La Moraleja, Casa Narcisa, Casa Nemesio, El Jardín de La Máquina, La Parrilla, Puerta 57 y el recién inaugurado La Máquina Málaga— incorporan a su carta una selección limitada de percebes terciados, capturados en pequeñas cantidades y ofrecidos a un precio especial de 13 €/100 g (IVA incluido).

Una propuesta que refuerza la apuesta de La Máquina por la excelencia del producto, la tradición y la autenticidad.

Un homenaje al mar y a sus héroes

“Traer el percebe gallego auténtico a nuestras mesas es una forma de celebrar el mar y a sus héroes”, señalan desde la dirección del grupo. Desde 1982, La Máquina ha convertido la calidad, la tradición bien entendida y la hospitalidad en su sello distintivo. Cuatro décadas después, sigue siendo un referente gastronómico que honra el origen y el oficio.

Un lujo efímero: solo hasta agotar existencias

La Jornada del Percebe Gallego estará disponible hasta fin de existencias, dependiendo de las mareas y del caprichoso Atlántico. Una cita imprescindible para los amantes del producto y una excusa perfecta para saborear el mar en su estado más puro, sin salir de Madrid ni de Málaga.

El pasado 29 de septiembre, Callao24 vivió una velada gastronómica especial con “El Incomprendido: Pablo Ortega”, el primero de una serie de encuentros organizados por el Grupo Jhosef Arias vinculados a sus cervezas propias, Incomprendido y Supérame. La cita celebró la cocina criolla de raíz, ofreciendo una experiencia que combinó tradición, innovación y maridaje con cerveza artesanal.

Un menú de siete pases que trasciende la efeméride

La cena, ideada por Jhosef Arias junto al chef invitado Pablo Ortega, recorrió la tradición peruana a través de un menú de siete pases cuidadosamente maridado. Tras la gran acogida del público, cuatro de estos platos se incorporan a la carta de Callao24: Caucau (callos, patata, ají amarillo y hierbabuena), Picante de Patita con patatas y ají panca, Sangrecita (receta tradicional de disponibilidad ocasional) y Carapulcra Huaralina con Sopa Seca, un guiso emblemático de la sierra de Huaral, cerca de Lima.

Pablo Ortega, El Incomprendido 001

Con esta primera edición, Pablo Ortega se consagra como El Incomprendido 001, título que reconoce a chefs que rompen esquemas desde la tradición. Ortega, nacido en el Callao y actualmente al frente de Pueblo Libre – Taberna Peruana en Barcelona, aportó su visión de cocina popular limeña, honesta y emocional. Según el chef, la experiencia en Callao24 fue “volver a las entrañas de la peruanidad, de la cocina de casa”, trasladando sabores caseros a un formato de alta gastronomía.

Homenaje a la tradición y la memoria

Para Jhosef Arias, chef de Callao24, esta iniciativa es “un homenaje a mi madre y a su cocina, que empezó vendiendo en la calle conmigo recién nacido”. Con “El Incomprendido”, el restaurante busca recrear los sabores que permanecen grabados en la memoria, ofreciendo una experiencia auténtica de cocina peruana.

Un programa que continuará celebrando la cocina peruana

“El Incomprendido” marca el inicio de un programa de cenas de autor que reunirá a chefs invitados con Jhosef Arias, reinterpretando clásicos peruanos y maridándolos con las cervezas artesanales Incomprendido y Supérame. La primera cerveza, elaborada con la merma del cebiche, aporta un toque amargo y fresco ideal para acompañar platos contundentes como la Carapulcra, cerrando una velada que combina tradición, creatividad y excelencia culinaria.

Tras la vuelta de las vacaciones, Madrid vuelve a hervir de gente y los planes comienzan a multiplicarse como la espuma. La Latina, uno de los barrios más castizos y vibrantes de la capital, se convierte de nuevo en epicentro del tapeo, las sobremesas largas y las noches que se alargan entre copas. En plena Cava Alta, abrió sus puertas en 2023 Barmitón, que no pretendía ser más que un buen bar: sin reservas, con una propuesta líquida bien afinada y en sintonía con el espíritu del barrio.

Pero pronto algo cambió. Quienes se acercaban a por un cóctel o un vermú acababan quedándose a cenar y queriendo reservar mesa para el fin de semana siguiente. «Venían por la bebida, volvían por la comida», resumen sus artífices, Pablo Sánchez y Lalo Zarcero, cocineros y responsables también de Marmitón, a pocas manzanas. Y es que detrás del ambiente distendido, del servicio relajado y de esa estética informal, había cocina de verdad.

Cocina creativa en clave informal

Dos años después, el que nació como el hermano pequeño de Marmitón se ha hecho grande, independiente y con una personalidad bien definida. Lo que pretendía ser un sitio de paso se ha consolidado como un destino gastronómico por derecho propio, con una clientela fiel entre vecinos del barrio, foodies y amantes del vino bien elegido que acuden de todo Madrid. El espacio conserva su alma tabernera —barra viva, sala y servicio sin rigideces, mesas desnudas, vajilla casual y un ticket medio ajustado—, pero ha evolucionado de forma orgánica hacia una cocina más sofisticada sin dejar de ser cercana. Técnica sin afectación, estética sin artificios y, sobre todo, sabor. Mucho sabor.

Donde antes predominaban los emplatados sencillos y el ritmo ágil, ahora se proponen platos con múltiples matices, contrastes de texturas, sabores profundos, elaboraciones cuidadas y técnicas variadas —encurtidos, fermentaciones, salsas y fondos complejos—, todo envuelto en una estética cuidada, pero sin excesos. Una cocina reconocible pero única, sello de identidad de Pablo y Lalo. La rotación también es parte del ADN de Barmitón: el formato flexible permite incorporar novedades de forma constante y mantener una carta viva, siempre apetecible y siempre capaz de sorprender.

Una carta viva y llena de contrastes

En Barmitón, la propuesta se organiza en cinco bloques: aperitivos, entrantes, pescados, carnes y postres, con buen equilibrio entre verduras y proteínas, aunque es en los entrantes vegetales donde Pablo y Lalo se muestran especialmente libres y creativos.

Reinterpretaciones con sello propio

Entre las novedades de temporada, destacan su reinterpretación de la Gilda madrileña, convertida en una tosta crujiente, potente y umami, con crema de aceituna, anchoa y piparra frita; la flor de alcachofa confitada y frita con pesto rojo de chipotle ahumado y almendra crujiente con parmesano; la seta de cardo coreano salteada, con emulsión de boletus, trufa y cebolleta china —un plato lleno de contrastes, intenso y sabroso—; o el canelón de berenjena asada y queso San Simón, con salsas de curry vadouvan, berenjena encurtida y almendra garrapiñada, uno de los más demandados por los comensales. También aquí cabe mencionar las croquetas, siempre vegetarianas, de masa untuosa y rebozado crujiente. Cambian según la temporada y ahora llegan con un delicado relleno de calabacín y curry verde.

Del mar a la tierra

Asimismo, incluye otros platos frescos y golosos como el brioche con guacamole, peperoncino y gamba cristal; la corvina con salsa meunière y apionabo en texturas o el sashimi de lubina Aquanaria con leche de tigre, cacahuete y guayaba. La cocina del aprovechamiento se hace presente en un homenaje al desaparecido La Candela Restó: un bacalao con todas sus partes —lomo, callos, huevas, piel— que es un verdadero alegato a la sostenibilidad. Y entre las opciones carnívoras destacan ahora las carrilleras al vermú con crema de coliflor y encurtido o el Paquito de cordero, con pan de pita relleno de birria, crema agria y encurtidos.

Nuevo menú con los clásicos

A pesar de su constante evolución, hay platos que se mantienen desde sus orígenes por petición popular: la ostra Daniel Sorlut con granizado de yuzu y piel de naranja —cítrica y muy refrescante—; el steak tartar con kimchi casero sobre crujiente de avena —un bocado potente, de sabor profundo y textura crujiente—; el puerro en papillote con holandesa gratinada y trufa; la merluza con pilpil de salsa verde; el milhojas de rabo de res y zanahoria; y su ya icónica tarta cremosa de chocolate negro. Todos ellos —a excepción de la ostra— forman parte del nuevo menú degustación de Barmitón, el ‘Menú Clásicos’ (35 €), una manera redonda de probar la esencia de la casa.

La carta de vinos: alma del bar

Si algo mantiene vivo el espíritu funcional de Barmitón es su oferta líquida. El vino, como desde el primer día, sigue ocupando un lugar central tanto en la propuesta como en la sala, presidida por una cava acristalada que forma parte del mobiliario. En ella se alojan más de 80 referencias cuidadosamente escogidas con un enfoque claro, nada de etiquetas previsibles, aquí se apuesta por lo desconocido, lo valiente, lo auténtico, lo que no suele estar en otras cartas de vinos.

La selección incluye vinos de mínima intervención —con una pequeña pero significativa presencia de vinos naturales—, proyectos emergentes, producciones limitadas y pequeños productores que están revolucionando el viñedo español con criterio y alma. También hay representación de todas las regiones vinícolas del país, con especial atención a espumosos, generosos y dulces. Y como en la cocina, la rotación constante es parte del juego: Barmitón es un lugar para descubrir, probar y, por supuesto, repetir.

En un barrio donde el vermú es religión, Barmitón ofrece además uno de elaboración propia, así como una buena variedad de cervezas y una carta de coctelería clásica que incluye desde Negroni hasta Pisco Sour Spicy, pasando por creaciones propias como el Bloody Barmitón, reinterpretación del clásico con personalidad castiza.

La elegancia se sirve este verano en cristal soplado y tallado a mano. Vista Alegre y Christian Lacroix Maison renuevan su colaboración con Rêve de Cristal, una colección que fusiona tradición vidriera y diseño contemporáneo en piezas que celebran días más coloridos, ligeros y llenos de clase.

Una fusión entre tradición y diseño contemporáneo

Inspirada en la historia y el refinamiento del cristal, esta nueva línea reinventa el arte del vidrio a través de la creatividad característica de ambas firmas. Cada pieza es fruto del saber hacer de artesanos que aplican técnicas transmitidas durante generaciones, combinadas con una estética moderna que convierte cada copa, jarrón o cáliz en un objeto de deseo.

Piezas icónicas para todos los brindis

La colección incluye la copa Vie Parisienne, en cristal doublé recubierto de vidrio coloreado en intensos tonos lapislázuli, esmeralda, ágata y turmalina; las copas de vino Feria y Suerte, con tallos en azul zafiro y aguamarina que, al colocarse al revés, se transforman en copas de licor; la copa de champán Soir de Fête, en cristal lapislázuli tallado con pie soplado; y la pieza Vuelta, disponible en turmalina o lapislázuli, capaz de funcionar como jarrón o candelabro.

Un legado creativo que se reinventa

Esta propuesta da continuidad a la reciente colección Fête Vos Jeux, en la que ambas marcas sorprendieron con juegos decorativos y vajillas de aire romántico. La alianza creativa, iniciada en 2012, ya ha dado vida a colecciones icónicas como Sol y Sombra, Love Who You Want, Herbariae, Butterfly Parade o Paseo, consolidando una relación marcada por la innovación y el mestizaje cultural.

En palabras de Sacha Walckhoff, director creativo de Christian Lacroix Maison: «Christian Lacroix Maison lleva casi quince años creando con éxito colecciones de porcelana en la fábrica de Vista Alegre en Portugal. Hace tiempo que soñábamos con esta línea de cristal, para acompañar nuestras colecciones de vajilla. Hoy, ese sueño se ha hecho realidad y tenemos el placer de presentar Rêve de Cristal, una colección soplada y tallada a mano al estilo del cristal de Bohemia. Está compuesta por una copa, dos copas de pie, un cáliz y un jarrón que puede utilizarse como candelabro».

Nuno Barra, administrador y director de marketing de Vista Alegre, subraya el valor cultural de esta propuesta: “Portugal tiene una larga tradición en el arte del vidrio, y Vista Alegre pretende mantenerla viva creando piezas contemporáneas con base en una experiencia centenaria”.

El arte de vivir con distinción

Con Rêve de Cristal, Vista Alegre y Christian Lacroix Maison elevan de nuevo el listón del diseño de lujo, celebrando el encuentro entre la artesanía tradicional y la estética moderna en una colección pensada para quienes aprecian el arte de vivir con distinción.

Fotografía ROBERTO MAROTO
Texto JAZZ VILLÁ
Peluquería Jazz Villá Y&Y HAIRSTYLE
Estilismo Jazz Villá TENERIFE MODA & PIAZZA COMUNICACIÓN
Asistente de fotografía NEREA PADILLA
Agradecimientos DOIMO CUCINE – CUOCO SPAZIO

FEARLESS se marcó una penúltima cena diferente, de las que hacen historia. Es verano, hace calor, y este encuentro estuvo muy hot. Hubo dos claros protagonistas: Jazz Vilá y un alimento tan natural como irreverente: los huevos. Sí, los huevos. Así, sin filtros. Una combinación explosiva que se ganó hasta a los más finos del lugar. Críticos de paladar exquisitos, rendidos ante el sabor de lo auténtico. Y lo mejor de todo, como en las grandes series de culto, esto no termina aquí. Porque cuando algo es bueno de verdad, se merece un ‘Continuará’…

Regresar a Madrid, es regresar a casa, regresar a los amigos y regresar a mis 20 cuando todavía no estaba soterrada la M-30. Esta volvió para llevarme al mítico Palacio de la Prensa para disfrutar el último capitulo de ‘Mariliendre’, la serie creada por Javier Ferreiro y producida por los Javis (Sumacontent) para Atresplayer. ¿No la has visto? Pues a qué esperas.

Bueno, a lo que vamos, que siempre que vuelvo hay reencuentros y sorpresas; como los huevos kinder,  porque  en esta ciudad uno nunca se siente solo. Todos somos como yemas acompañados de su clara, y si sabes bien dónde está el aceite y la sartén, terminas con una buena tortilla de gente con clase y no cualquier clase de gente.

Así, batiendo y batiendo llegué a Doimo Cucine-Cuoco Spazio, una kitchen-store al punto, capitaneada por Borja Esteras. A él, le encanta tirar huevos al aire, así que le encantó la idea de reunir a mis amigos de siempre y otros que llegaron para siempre en su espacio, porque decirte quiero que en su espacio tienen hasta lámparas en forma de hue…. Ya sabes.

Jazz Villá con chaleco en tono malva de JOSÉ ACOSTA.

Mariano Peña fue el primero en llegar, llegó antes que yo. Don Mariano, o debería decirle Señor Peña…Mariano sin más cáscara está bien. Este sí que sabe coger la sartén por el mango. Lo conocí el año pasado, justo rodando ‘Mariliendre’, -la series unen- allí coincidimos y fue un conexión total. Esa misma noche lo convencí para que se viniera a Cuba, conmigo y con Melanie Olivares, en una aventura que lleva su propia crónica. En el avión de Madrid a La Habana, una azafata no se separaba de un paño y eso nos inspiró, así nació nuestra versión del paño de la Verónica. Ahora tenemos hasta un sticker alusivo. Desde entonces nos hablamos, hacemos planes para trabajos futuros y sobre todo nos reímos, porque su sentido del humor y su humor inteligente son cosa de gallo sabio que sabe dónde pone la gallina el huevo.

Siguen llegando invitados. Y es que hace unos años tuve una musa-amiga que se fue por el mar, se llamaba Broselianda. Pensé que jamás volvería a toparme con una mezcla tan particular de energía, sentido del humor y clase. Pero soy un chico con suerte, por eso cuando Eli, ‘la Comadre’, me propuso a Blanca Romero para venir al viaje a Cuba le dije que sí, porque sin conocerla mi alma ya intuía la suya. La primera vez que hablamos por teléfono me contó que tenía un recuerdo muy especial de su primer viaje a la isla y me habló con mucho amor de La Habana. Y a mí cuando me hablan con tanto amor de mis raíces me ganan. Así se ganó mi corazón para siempre y esa experiencia nos unió, porque ella tiene los huevos al punto: dice lo que siente, hace lo que le apetece y como un buen romero te condimenta la vida con belleza y buen gusto.

Sobre estas líneas, Jazz Villá luce una americana en color rosa de NÉSTOR RODRÍGUEZ.

Estaba yo al borde de los nervios, sin protagonista para mi primer largometraje como director, cuando Gabriel Blanco, amigo y manager me propuso a Mike Fajardo. Tres días antes de comenzar, y con dos huevos, el madrileño coge un avión a Miami y como si nos conociéramos de toda la vida se pone al lío. Era su primer protagonista en cine y tenía mucha ilusión. Eso es algo característico de él y una de las cosas que más admiro, siempre tiene ilusión. Cuando estrenamos la película en Cuba, allí se plantó y conquistó a media Habana, porque el niño no es cáscara de huevo. Así que lo ame, lo amo, lo amaré y si les cuento todo esto, es porque sigo a Mike.

Aunque no parezca, estos dos personajes son cubanos de nacimiento, de plátanos tostones y un buen mojito. A mi izquierda está el de los ojos azules, el Peter Pan (Pride en su apellido real) pero yo le digo así porque es como el niño de ‘Nunca Jamás’, siempre una fantasía. Nos presentó nuestra amiga en común Ana de Armas hace ya algunos años, no diré cuántos para no romper la magia, pero ella sabía que si alguien podía abrir las puertas de Madrid era él, porque conoce todas las llaves y el candado de la noche. Desde entonces somos como Tommy Lee y Will Smith en ‘Men in Black’, un equipo de película, porque esta ciudad no es lo mismo sin él.

A mi derecha Marcos Trueba, arquitecto y sibarita, siempre rodeado de lo mejor por eso teníamos buenos amigos en común y nuestros nombres resonaban pero no se daba el encuentro. Hasta que se rompió el huevo y planificamos una cena en su bello apartamento madrileño. El encuentro se dio, nos divertimos, hicimos historias de vida y ahora nos actualizamos de vez en cuando porque a los dos nos gusta una buena vajilla Limoges. Él es de los que aportan al buen gusto de la vida, porque hay que rodearse de gente así, como Marcos, que construya.

Entre uno y otro se me ha pasado el tiempo y se me han puesto los huevos duros. Por ahora no tengo tiempo para más pero quién sabe si la gallina pone más, porque FEARLESS todo lo puede y yo siempre volveré a Madrid, tengo nueva serie por estrenar y otros secretos que contar.

¡Besos de merengue y caña!

Hay restaurantes que alimentan el cuerpo y otros que alimentan la escena. TATEL Madrid, en plena Castellana, hace ambas cosas. No es solo un restaurante, es una escenografía: luces tenues, elegancia retro, acento internacional y un toque flamenco que irrumpe —literalmente— entre mesas y copas. La música en directo —rumba castiza, nada de lounge anodino— convierte la sobremesa en una especie de tablao emocional donde el protagonismo se reparte entre las ostras, el aguacate a la brasa con gamba roja (sí, el aguacate se ha hecho adulto), y el público que lo llena.
Hay ostras naturales y otras con vestido. Hay rapes como epílogos. Hay cócteles que parecen pensados para quienes coleccionan cenas como quien colecciona portadas. Porque TATEL no es solo gastronomía, que roza la alta cocina sin ponerse pedante, sino coreografía, lugar de paso obligatorio, y excusa perfecta para quedarse un rato más. Un rato largo.

Ubicado en el número 36 de la mencionada arteria de la capital, TATEL Madrid trasciende la categoría de restaurante para convertirse en una auténtica experiencia sensorial. Su propuesta es una fusión vibrante entre la gastronomía española contemporánea, el ambiente sofisticado y una programación artística en vivo que lo posiciona como un emblema del estilo de vida madrileño e internacional. Aquí, todo está pensado para el deleite.

Cocina con raíces, mirada actual

La cocina de TATEL se construye sobre las bases del recetario tradicional español, pero se expresa con una mirada actual, fresca, innovadora. Cada plato se elabora con productos de temporada cuidadosamente seleccionados, y el resultado es una carta que abraza lo local sin renunciar a una proyección global. Desde clásicos como la tortilla trufada o la milanesa TATEL, hasta pescados frescos, arroces con carácter o carnes tratadas con mimo, la propuesta se completa con una coctelería de autor pensada para acompañar cada momento, y una bodega con referencias nacionales e internacionales elegidas con precisión.

Escenario clandestino con alma cosmopolita

El espacio en sí es parte del viaje. Su estética, inspirada en los clubes clandestinos de los años 20 durante la Ley Seca, ofrece una elegancia atemporal con guiños al Art Déco: materiales nobles, luces tenues y una distribución que invita tanto al recogimiento como a la celebración. Todo está dispuesto para que una cena íntima pueda transformarse, en cuestión de minutos, en una velada animada y sorprendente. No es casualidad que este escenario haya sido elegido para rodajes de series como La casa de papel o La Fortuna. Su energía es cinematográfica.

Al mando de los fogones

Al frente de la cocina se encuentra el chef Juan Antonio Medina, figura clave de la alta cocina española, formado en templos como Zalacaín, Arzak y elBulli, y reconocido con una Estrella Michelin por su trabajo en A’Barra. Desde Madrid, lidera el equipo culinario global de TATEL, llevando su visión de la gastronomía mediterránea reinterpretada a cada una de las sedes del grupo. Bajo su dirección, el sabor, la técnica y la calidad del producto conviven en equilibrio perfecto.

Los esenciales de TATEL

Entre los platos que han conquistado a locales e internacionales, la Milanesa TATEL destaca como un icono de la casa. Fina, crujiente, coronada con huevo poché y trufa, es una combinación que eleva lo clásico a lo memorable. La tortilla trufada, por su parte, reinterpreta con personalidad un símbolo de la cocina española, mientras que el arroz con costilla de vacuno cocinado a baja temperatura representa ese mestizaje entre tradición y vanguardia que define la carta. Para cerrar, la ya célebre tarta de queso TATEL, con interior sedoso, base de galleta y helado de miel, se ha convertido en un imprescindible que desafía a los paladares más exigentes.

La música como hilo conductor

La música en vivo es otro de los pilares que convierte a TATEL en un lugar singular. Cada día del año, el restaurante vibra con una programación pensada para animar el ambiente sin robar protagonismo a la conversación ni al plato. Desde vocalistas que llenan el espacio con emoción, hasta DJs que hacen del afterwork un ritual, o percusionistas que marcan el pulso de la noche con el espectáculo Rumba Live Show, todo suma para crear una experiencia multisensorial. Comer aquí es, también, escuchar, sentir, bailar con los sentidos.

Coctelería y bodega a la altura

La coctelería, inspirada en la esencia de las antiguas barras clandestinas, ofrece desde reinterpretaciones de clásicos hasta creaciones propias que rinden homenaje a la sofisticación líquida. Cada trago se acompaña de destilados premium y mezclas elegidas con la misma atención al detalle que define la cocina. A esto se suma una bodega excepcional, comisariada por un equipo de sumilleres que ha reunido etiquetas españolas e internacionales con personalidad y carácter. El vino, como no podía ser de otro modo, marida aquí no solo con los platos, sino con el momento, con la música, con la compañía.

TATEL Madrid es el buque insignia de un grupo que ha llevado esta fórmula de éxito a destinos tan exclusivos como Ibiza, Dubai, Riyadh o Valencia, con nuevas aperturas en camino. Más que una marca, TATEL representa una manera de entender la gastronomía como una celebración de la vida, una experiencia donde cada elemento —la cocina, el entorno, la música y el servicio— se conjugan para crear algo que no se olvida. Porque TATEL se visita, se vive y se recuerda.