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Archidom Studio, estudio de arquitectura e interiorismo firma en Madrid su nuevo proyecto: 61. (Sixtyone), un espacio concebido como una experiencia inmersiva donde pasado y contemporaneidad dialogan a través de la materia, la luz y la memoria.

Grupo Mosh, el grupo que inició su trayectoria en Marbella con Mosh Fun Kitchen, líder en ocio y gastronomía de lujo, presenta en la capital su proyecto más ambicioso hasta la fecha: el restaurante y club 61., un espacio llamado a redefinir la noche madrileña. Detrás de esta nueva apertura se encuentra el sello inconfundible de ARCHIDOM Studio, el estudio que en los últimos años ha firmado algunos de los espacios gastronómicos y de ocio que han marcado el pulso estético del Mediterráneo y que ahora crea en la capital una propuesta destinada a convertirse en referencia.

Ubicado en el número 61 de una calle emblemática del centro de la ciudad, el local ha sido concebido como un escenario envolvente donde cada elemento responde a una narrativa espacial precisa. Desde el inicio, el estudio planteó un objetivo ambicioso: crear un lugar que pareciera haber existido siempre. No como una recreación histórica, sino como una joya latente, descubierta y revelada. Un interior donde la pátina del tiempo no es artificio, sino argumento.

ARCHIDOM, reconocido por su capacidad para convertir espacios en destinos, integra arquitectura, interiorismo e identidad creativa bajo una misma visión, desarrollando en 61. un concepto que equilibra contraste, teatralidad y sofisticación.

Romanticismo veneciano y brutalismo: un diálogo arquitectónico

En 61., ARCHIDOM propone un encuentro inesperado entre el romanticismo veneciano y el brutalismo. La narrativa espacial se inspira en la Venecia aristocrática y en la atmósfera de sus palazzos. El espacio principal se configura como la gran sala de recepción de un noble veneciano: un entorno de luces veladas, reflejos dorados y una decadencia sofisticada que aporta profundidad y carácter.

Las líneas rotundas y los materiales crudos, de inspiración industrial, conviven con detalles ornamentales y guiños clásicos. Una barra de madera de gran presencia articula el conjunto, coronada por una lámpara diseñada a medida por el estudio y realizada por artesanos vidrieros. La chimenea esculpida funciona como hogar central. Los suelos de madera conviven con alfombras antiguas, mientras el techo revestido en pan de oro y plata genera un juego de destellos sutiles que transforma la percepción del espacio a lo largo del día.

La iluminación, concebida como parte esencial del relato arquitectónico, acompaña la evolución natural del lugar: lo que comienza como restaurante muta orgánicamente hacia club sin rupturas, gracias a una arquitectura pensada para cambiar de atmósfera. No se trata solo de diseño, sino de una puesta en escena donde cada recorrido, cada sombra y cada material activan una experiencia sensorial.

La fachada, compuesta por grandes vidrieras artesanales de vidrio coloreado, introduce una dualidad entre exhibición y misterio. Por la noche, el interior proyecta hacia la calle matices ámbar y verdes, convirtiéndose en una presencia cromática singular dentro del paisaje urbano madrileño.

En la zona posterior emerge una segunda escena: el “almacén de arte”. Aquí la estética vira hacia un lenguaje más industrial, evocando el espacio donde se guardan los tesoros acumulados durante generaciones. Vigas con roblones, lucernarios y pilares metálicos contrastan con terciopelos, cortinajes densos y mesas de mármol. La tensión entre lo estructural y lo ornamental genera un equilibrio sofisticado entre contención y exceso.

La gran vidriera central baña el ambiente con una luz cálida que evoluciona al ritmo de la música. El mueble de DJ, esculpido en mármol y acero y diseñado por el estudio, se concibe como una pieza híbrida entre mobiliario y escultura.

El arte como parte de la arquitectura

En coherencia con la visión del estudio, el arte no actúa como complemento, sino como parte estructural del concepto. Las obras, de artistas emergentes y consolidados, se renovarán cada seis meses, manteniendo el espacio en constante movimiento.

ARCHIDOM ha buscado piezas únicas en anticuarios, almacenes e inventarios privados de medio mundo: tapices renacentistas italianos, espejos de gran formato procedentes de palacios franceses y alfombras persas dialogan con obras contemporáneas, generando una conversación entre épocas. Cada pieza ha sido integrada estratégicamente para interactuar con la luz, la circulación y los materiales, reforzando la sensación de estar en un entorno vivo.

La atención al detalle se extiende a todos los elementos del proyecto de Grupo Mosh, con un marcado sello made in Spain: desde el vestuario diseñado por CASONÁ hasta piezas de LOEWE incorporadas en la propuesta estética. El contrapunto internacional lo aporta NIKE, que ha desarrollado una línea especial para el espacio, subrayando su carácter contemporáneo.

Gastronomía y experiencia inmersiva

Fiel al espíritu de Grupo Mosh, 61. apuesta por una exclusividad que no se exhibe, sino que se descubre. Tras una fachada discreta se despliega un universo donde gastronomía, arte, música y diseño conviven de manera natural, sostenidos por una arquitectura que lo articula todo.

La propuesta culinaria, liderada por Franco Franceschini, chef ejecutivo del grupo, dialoga con el entorno: precisa, cosmopolita y con acentos internacionales. La experiencia gastronómica evoluciona al ritmo del espacio, acompañando su transformación y reforzando su carácter inmersivo.

61. se plantea como una experiencia pausada. Un interior que invita a detener la mirada, a descubrir matices en sucesivas visitas y a entender el lujo desde la profundidad material y conceptual.

Marbella y Madrid, unidas por el diseño

Con 61., Grupo Mosh traslada a Madrid la energía y sofisticación que han definido sus emblemáticos espacios en Marbella, junto a la creatividad de ARCHIDOM, que convierte esta expansión en un hito: transformar un local en un escenario y un proyecto en un fenómeno cultural.

El resultado es un interior que no se limita a ambientar, sino que construye relato. Un espacio donde cada elemento posee memoria y cada detalle ha sido sometido a un proceso creativo riguroso.

61. llega a Madrid como un lugar que no se explica, se experimenta. Y lo hace con la firma de ARCHIDOM como garantía de una nueva manera de entender el lujo nocturno: narrativa, sensorial y profundamente arquitectónica.