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Por MARCO DE PABLOS
Fotografía MARIO SIERRA
Estilismo BEATRIZ MORENO DE LA COVA

Su vida fue diseccionada y expuesta hasta límites que hoy resultarían impensables. Una marabunta de ataques se cebó con ella mientras el ruido crecía y su silencio se interpretaba como aceptación. Ahora, MAR FLORES rompe esa narrativa y, a través de sus memorias, revela cómo vivió aquella etapa, poniendo los puntos sobre las íes y sentenciando su verdad. Porque, como bien dicen, después de la tormenta siempre llega la calma.

Muy pocos son capaces de mantenerse en el foco mediático con el paso del tiempo, incluso cuando no existe una noticia aparentemente novedosa que lo justifique. Desde que en la década de los noventa su fama alcanzara el punto álgido, prolongándose durante el nuevo siglo, la protagonista de este número ha acaparado cientos de portadas, la inmensa mayoría de ellas sin estar involucrada ni haberlo buscado. Resulta complicado establecer paralelismos con su historia, porque pocos podrían haber sobrevivido a una exposición tan feroz y continuada. Atrapada durante años en el ojo del huracán y sin manual de salida, hizo del silencio su mejor aliado. Pero el tiempo —y el karma, algo que bien conoce— ha terminado colocando a cada cual en su sitio y hoy es ella quien, con voz propia, ha decidido ocupar el lugar que le corresponde.

La borrasca Harry irrumpía aquella madrugada en la península, desatando un temporal marítimo que amenazaba con herir la costa y dejar su huella en cada rincón del mapa. En el centro geográfico, la climatología tampoco da tregua. Madrid amanece bajo un cielo blanco y deliberadamente dramático, que parece prometer nieve, pero termina conformándose con una llovizna persistente. El frío es cortante y seco. Por la calle Eloy Gonzalo, padres e hijos avanzan a la carrera, paraguas en mano, hasta la fila de espera de la ruta escolar que acabará llevándose a los pequeños al colegio. Son las nueve de la mañana y el termómetro titubea con el cero.

De manera escalonada e ininterrumpida, los integrantes de esta producción comienzan a llegar a los estudios encargados de acogerla, ubicados a apenas unos metros de la vía citada. Uno tras otro, cada uno con su cruz, van marcando terreno. Desde el primer momento, dos nombres se repiten con la insistencia de un mantra, destinados a marcar el pulso de la jornada. Por un lado, María Félix; por el otro, Mar Flores.

La primera, La Doña, María Bonita, la mujer que México convirtió en mito antes incluso de que el tiempo tuviera ocasión de hacerlo. Actriz, icono, leyenda e inspiración de este proyecto. La segunda, María del Mar Flores Caballero, quien comparte algo más que el nombre: comparte esa rara cualidad que distingue a las mujeres que trascienden su biografía. Ambas han sido observadas, interpretadas y juzgadas hasta convertirse en rostros que ya forman parte del imaginario colectivo de todo un país.

Aparece pocos minutos después de las nueve y cuarto, con la melena suelta y húmeda, como recién lavada, deportivas brillantes, pantalones de cuero marrón chocolate, jersey beige y chaleco de pelo. Se encarga de presentarse personalmente ante cada miembro del equipo —servidor incluido, cuyo encuentro va acompañado de un “por fin te pongo cara”—. “¿Quién me falta?”, pregunta mientras avanza por el interior del camerino, saludando a Victoria, la asistente de estilismo escondida entre los vestidos que más tarde lucirá.

Acto seguido, se sienta en una de las sillas para comenzar el ajetreo que siempre conlleva una sesión de estas características. Alrededor, se debate sobre estilismos, tiempos y demás necesidades; Mar atiende atentamente a todo lo que sucede tras de sí a través del espejo.

Vestido de tafetán con cuerpo de crepé negro, de FABIO ENCINAR; carré de cashmere y seda, de HERMÈS; sandalias de MARTINELLI; pulsera LOVE de oro amarillo, de CARTIER; y sombrero de ALEXIA ÁLVAREZ DE TOLEDO.

Se trata de una de las contadas entrevistas que la madrileña ha concedido a lo largo de su vida. Llega meses después de la publicación de sus memorias, Mar en Calma (La Esfera de los Libros), que ya va por su segunda edición, y precede al debut de su pódcast ¿Qué habrías hecho mejor?, del cual ya da cuenta en su libro y que ahora finalmente materializa.

Las tornas han cambiado. Si durante años fueron otros quienes ocuparon horas, minutos y titulares hablando de su vida, hoy es Mar quien ha decidido dejar de dar la callada por respuesta. Televisiones, radios, prensa del corazón, e incluso la tradicionalmente acuñada como “seria”, confluyeron durante mucho tiempo en una misma diana. Una vorágine mediática en la que quedó sumida tras saltar a la fama después de ganar un concurso de moda impulsado por la revista Elle y de probar suerte en París. A su regreso a España, con apenas veinte años y a raíz de su primera relación sentimental, de la que nació su hijo mayor, todo saltó por los aires.

“El momento en el que descubrí que Mar Flores era un personaje ocurrió hace muchos años. Me empecé a sentir muy incómoda en mi propia piel. No entendía lo que pasaba ni sabía cómo gestionar la situación que estaba viviendo. Tuve que acudir a terapia personal para tratarlo. Fue entonces cuando me di cuenta de que me estaba comiendo el personaje”, narra, dejando constancia de cómo fue el principio del que muchos pensaban también sería su fin. Una vez más, estaban equivocados.

Vestido de seda, de MARINA RINALDI; mules de AQUAZZURA; sombrero de ALEXIA ÁLVAREZ DE TOLEDO; pulsera LOVE de oro amarillo, de CARTIER; y pendientes de MARQUISE.

“Lo más importante de haber escrito este libro ha sido dejar un testimonio de lo que consideraba relevante contar al mundo. Y la parte esencial ha sido decir la verdad y romper el silencio de tantos años”, revela. Ese silencio fue, de hecho, su gran cómplice y también el que permitió que otros inventaran relatos, algunos de los cuales la modelo llegó a dar por ciertos.

«Mi pecado ha sido confiar y la penitencia ha sido pública»

“Cuando una persona empieza a creer todo lo que dicen de ella, como me pasó a mí, llega a un punto… Recuerdo una vez que me pregunté: ‘¿Yo hice esto?’. Y quien estaba delante me respondió: ‘No, yo estaba presente’. Fue entonces cuando pedí ayuda”, admite con sinceridad, para proseguir: “Esto invita a una reflexión, porque a veces, en el mare magnum de la vida, de las situaciones y de los prejuicios que recibimos de la sociedad o incluso de amigos, cuando dicho instante aparece —si es que lo hace— hay que sentarse, ser fuerte y pedir auxilio”. “Duele mucho escuchar cosas que no son ciertas. Te lo puedo asegurar. Creo que sobreviví porque soy naif. No lo viví realmente tan duro como lo estaba sintiendo; de haberlo hecho, hubiera desaparecido del mapa. Es duro aguantar lo que yo aguanté”, sentencia ante esta cabecera.

– ¿Hay alguna verdad que durante mucho tiempo no te hayas permitido reconocer, ni siquiera a ti misma, y que ahora finalmente has expresado?

– Cuando uno calla no otorga, pero las verdades tampoco se cuentan. Ahora he decidido abrir la puerta, contar la verdad y ahí queda reflejada mi experiencia de vida.

– ¿Qué te ha resultado más difícil a lo largo de todo el camino que has recorrido al escribirlo?

– Lo más duro ha sido recordar todo lo vivido. Me he dado cuenta que había muchos episodios que mi persona había olvidado o había puesto en algún otro lugar más cómodo para no sufrir. Ha sido un proceso de casi ocho o nueve meses que, te diría, casi se puede comparar con un embarazo bastante complicado.

– Publicar unas memorias implica exponerse de nuevo. ¿Has tenido miedo a volver a ser juzgada?

– Ya no me importa. Realmente lo hice porque ya había pasado el proceso de dolor. Me encontraba en una etapa de agradecimiento, de perdón y con la necesidad de comunicar lo que yo había vivido, por si alguna de mis experiencias pudiesen servir a otras mujeres u hombres que atravesarán situaciones similares.

Mar lleva camisa de tafetán negro, de TOT-HOM; pantalones bordados de azabache, de MARIO SALAFRANCA; stilettos de AQUAZZURA; y bolero de tafetán, de FABIO ENCINAR.

En esas vivencias, que conforman el hilo conductor de esta entrevista, Mar se define a sí misma como alguien “trabajadora y muy disciplinada; una mujer familiar, divertida, algo tímida, precavida y sincera”. Pudimos comprobarlo de primera mano durante aquella jornada. Antes de que comenzaran los flashes, lanzó una promesa a Mario Sierra, con todos los presentes como testigos: “Hace mucho que no trabajamos juntos”, comentó, recordando viejos tiempos, y añadió: “Lo voy a dar todo”. No faltó a su palabra. A la vista está.

“Lo más duro ha sido recordar todo lo vivido. Me he dado cuenta que había muchos episodios que mi persona había olvidado o puesto en algún otro lugar más cómodo para no sufrir”

Esa determinación contrasta con la frustración que deja entrever en algún episodio de su escrito. En las más de doscientas páginas que lo conforman, hay una que se repite de forma reiterada: “maldición”. Lo hace con contundencia, dando cuenta de lo confuso que debió ser todo. En una de las ocasiones en que este término se manifiesta, lo verbaliza así: “La maldición que me atormenta, esa de que por cada cosa buena que me pasa sucede otra mala, apareció de nuevo”. ¿Acaso estaba predestinada desde niña a vivir una historia de cuento? ¿O fue el destino quien, de algún modo, decidió trazar ese camino? Ella lo tiene claro.

“No creo en el destino. Creo que el destino lo hacemos nosotros. Pero sí es verdad que la educación influye mucho. La manera en que nos enseñaban hace 40 ó 50 años nada tiene que ver con cómo se hace ahora. Salvando, obviamente, las diferencias generacionales, mis padres intentaron educarme de la mejor forma que supieron”, admite.

Y es cierto que habitamos una realidad diferente. Muchas de las situaciones que Mar tuvo que afrontar en aquella época hoy no serían toleradas. Las denuncias que interpuso habrían seguido adelante, seguramente fallando a su favor, y el martirio que vivió se habría frenado a tiempo. O eso es lo que nos gustaría creer. “Sinceramente, pienso que sí han cambiado las cosas porque he conseguido algo más de lo que esperaba. La gente puede pensar y comparar el momento actual con la España de hace 30 años. Hoy es más fácil todo”, concluye.

Vestido de seda en color caldera con escote asimétrico, de NABEL MARTINS; chaqueta adamascada de COOSY; pendientes de caracolas naturales con amatistas talladas, esmeraldas y tanzanitas, montados en oro amarillo, y anillo con marco de malaquita tallada, diamantes y topacios azules facetados, todo de MARQUISE. En esta página, revestimiento mural Panthera, de ARTE.

– ¿Qué parte de tu testimonio crees que todavía incomoda cuando se cuenta?

– Incomodan muchas cosas. La gente tendría que tener una visión más amplia y más bonita de la vida. Todo se supera con amor y con honestidad.

– En Mar en Calma repites en varias ocasiones que en el pecado has llevado la penitencia. ¿Cuál ha sido ese pecado? ¿Consideras este libro tu confesión?

(En el estudio se hizo un silencio profundo, que solo fue interrumpido por un leve “wow” de la propia protagonista).

– Cuando te enseñan a decir que sí por educación, cuando te enseñan a agradar a todo el mundo por educación y, de alguna manera, te enseñan a confiar en todo el mundo. Mi pecado ha sido confiar y la penitencia ha sido pública. Ese es el desbalance que yo he notado en mi vida. Y eso es lo que me ha pasado factura.

– ¿Cómo ha cambiado tu relación con el silencio?

– Le di la bienvenida. Es importante aceptar que el silencio no ayuda.

– ¿Ya no lo consideras refugio?

– No, en absoluto.

– Y si la Mar que escribe hoy pudiera sentarse con la Mar de hace 20 años, ¿qué le diría?

– La Mar de hace años no se creería esta situación. Dentro del dolor que he vivido y de los cambios, todavía conservo un poquito de aquella Mar pequeña, inocente o divertida que era yo. Así que creo que se chocarían las manos y se felicitarían mutuamente.

– Con todo lo bueno y lo malo que has vivido, si pudieras volver a nacer, ¿elegirías ser nuevamente Mar Flores?

– No quiero volver a ser Mar Flores.

Antes de cambiar de tema, sugiero una última pregunta: “Ahora, ¿qué le pides a la vida?”. Nuevamente, el silencio hace acto de presencia, el mismo del que tanto le ha costado desprenderse. Una lágrima recorre su rostro y uno de los presentes le ofrece un pañuelo. Finalmente, con la voz contenida, indica: “Esa pregunta no sé responderla”.

Mar Flores luce vestido de tul con madroños, de PILAR BANDE; botines de MAX MARA; sombrero de ALEXIA ÁLVAREZ DE TOLEDO; pulseras de YLIANA YEPEZ; y pendientes de ébano y brillantes, de MARQUISE.

Pese a ello, hoy es una mujer feliz y, sobre todo, en paz consigo misma. De alma noble y cercana, capaz de animarse y de contagiar su energía a quienes la rodean. Como aquel día, cuando pedía música cada vez que esta se detenía o soltaba un espontáneo “¡Olé, España!” al ritmo de uno de los cambios que más encajaba con la ocasión. Es una Mar renovada, en calma, como bien indica su título, que está emprendiendo nuevos proyectos.

Mar sobre su participación en DecoMasters: “Me llevo una experiencia increíble y un nuevo enfoque de proyección de vida, por así decirlo. Ahora voy mirándola de otra manera”

El primero es DecoMasters, el nuevo talent show de Televisión Española en el que participa junto a Carlo, su hijo mayor. En él, diez parejas de celebridades compiten por convertirse en auténticos profesionales del diseño de interiores, enfrentándose a retos reales de decoración. El concurso, presentado por Patricia Montero, cuenta con un jurado y un elenco de participantes a la altura: desde Antonia Dell’Atte o María Zurita y Borbón, hasta las Dominguín Bosé o la más joven del clan Pantoja.

Gracias a este, estamos descubriendo una faceta de ella hasta ahora desconocida, aunque en realidad siempre ha estado presente. Una veta que ha ido alimentando a lo largo de los años dada su amistad con algunos de los mejores interioristas del país, entre ellos Tomás Alía y Pascua Ortega.

“Ha sido divertido. Había personas que no había visto antes y me ha encantado conocer. Para mí también ha sido un paso a nivel personal, porque ese personaje que llevo siempre encima me lo he quitado y he podido disfrutar de ser María del Mar Flores Caballero”, reconoce. “Espero que todo el mundo lo esté disfrutando y se esté sorprendiendo. Yo, desde luego, me llevo una experiencia increíble y un nuevo enfoque de proyección de vida, por así decirlo. Ahora voy mirándola de otra manera”.

Vestido de seda verde con cintas, de SIMORRA; pulsera LOVE de oro amarillo, de CARTIER; pulsera de oro blanco con brillantes y piedras facetadas en forma de hojas, y pendientes de caracolas naturales con chatones de turquesas, montados en oro amarillo, todo de MARQUISE.

También verá la luz su pódcast ¿Qué habrías hecho mejor?, un formato en el que Mar se lanza de lleno, explorando uno de los canales de mayor éxito en la actualidad y volviendo a ponerse a los mandos, como en sus primeros años en la profesión. “Este proyecto es algo que me hace muchísima ilusión y creo que realmente hay mucho más que en el libro: se va a ver y descubrir cómo soy, así como el interés que me producen las personas y sus historias”, manifiesta en primicia a FEARLESS. “Vamos a poder ver conversaciones mías con los invitados y reflexionaremos sobre qué habrían hecho mejor en distintos aspectos de su vida”.

Con las agujas del reloj acercándose a las tres, todos cuantos han conformado la producción abandonan los estudios por tandas. Mar se queda entre los últimos, despidiéndose de cada uno con la serenidad que le caracteriza. Cuando finalmente sale, lo hace con un look completamente diferente al primero que le vimos: botines de tacón negros, falda morada con un ligero vuelo a ras de los tobillos y parte superior negra. Se dirige a otro compromiso. Una pequeña transformación que parece una metáfora de lo que ha sido y es su vida. Dejar atrás lo que ya no necesita y avanzar hacia lo que está por venir. Porque como escribe en sus memorias: “Ya le he dicho al de arriba que gracias, que ya no es necesario que me mande más golpes, que ya puedo y sé aprender sin ellos”. Dios la oiga.

Maquillaje y peluquería CRISTO RODRÍGUEZ para Guerlain, L’oreal Pro & Extensionmania
Asistente de fotografía DAVID SANTA CRUZ
Asistente de estilismo VICTORIA IZAGUIRRE
Agradecimientos ARTE WALLS & LÁZARO ROSA-VIOLÁN