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Por MARCO DE PABLOS

Durante demasiado tiempo, la salud fue un territorio reactivo, un lugar al que acudir cuando algo fallaba. Hoy, sin embargo, el relato está cambiando. Ya no se trata solo de verse bien, sino de sostenerse en medio de un ritmo que no da tregua, menos aún en una ciudad como Madrid.

En ese nuevo imaginario, donde la ciencia se cruza con el estilo de vida y el cuerpo deja de ser un enigma para convertirse en un mapa, empiezan a surgir espacios que no responden a las categorías de siempre. Lugares pensados no solo para tratar, sino para entender. AMUNA es uno de ellos. Ubicado en el número 157 de la calle Velázquez y fundado por la doctora Valentina Sielecki, el proyecto nace de una inquietud muy concreta: abordar la salud sin fragmentarla, conectando las distintas vertientes de la medicina y del acompañamiento desde una mirada mucho más humana y precisa.

Lejos de la clínica tradicional o del bienestar entendido como evasión, aquí todo parece girar en torno a una misma idea que versa en escuchar el cuerpo con más atención y trabajar con él. Hay método, hay ciencia, pero también una sensibilidad particular en la forma de plantear cada proceso, cada diagnóstico y cada decisión. Quizá por eso AMUNA no encaja del todo en lo que ya conocemos y quizá por eso mismo sea más necesario que nunca.

AMUNA se define como un espacio de salud y bienestar integral. ¿Qué significa realmente “salud 360º” y en qué se diferencia de una clínica o de un spa tradicional?

Cuando hablamos de «salud 360º» nos referimos a una visión integrativa del organismo, entendiendo que los sistemas metabólico, hormonal, inmunológico y neurológico están profundamente interconectados. La salud no puede abordarse de forma fragmentada ni centrada únicamente en el síntoma.

En AMUNA trabajamos desde un modelo médico que combina prevención, diagnóstico avanzado y optimización fisiológica. A diferencia de una clínica convencional, donde las especialidades suelen funcionar de manera independiente, aquí los profesionales colaboran de forma coordinada para diseñar estrategias personalizadas. Y a diferencia de un spa tradicional, nuestro enfoque se basa en evidencia científica, tecnología diagnóstica y protocolos médicos orientados a mejorar la salud de forma medible y sostenida.

En un momento en el que se habla mucho de longevidad, ¿qué significa para vosotros vivir más… pero sobre todo vivir mejor?

La longevidad contemporánea ya no se mide únicamente en años de vida, sino en años de vida saludable. En medicina hablamos cada vez más de healthspan, es decir, el tiempo durante el cual una persona mantiene una buena función metabólica, cognitiva y física. Nuestro objetivo es preservar esa funcionalidad el mayor tiempo posible. Esto implica proteger la masa muscular, optimizar el metabolismo, mantener el equilibrio hormonal y reducir procesos inflamatorios asociados al envejecimiento. En definitiva, vivir más, pero con energía, autonomía y calidad de vida.

AMUNA combina medicina preventiva, nutrición, ginecología, genética, entrenamiento y estética. ¿Por qué creéis que el futuro de la salud pasa por integrar todas estas disciplinas bajo un mismo techo?

Porque la fisiología humana no funciona por compartimentos. El metabolismo influye en la regulación hormonal, la nutrición modula la microbiota intestinal, el ejercicio impacta en la sensibilidad a la insulina y en la salud cardiovascular, y todos estos factores se reflejan también en la piel, la composición corporal y el envejecimiento.

Cuando estas disciplinas trabajan de forma integrada es posible construir estrategias terapéuticas mucho más precisas y eficaces. Creemos que el futuro de la medicina será cada vez más preventivo, personalizado e interdisciplinar, con equipos que analicen al paciente desde una perspectiva global.

Uno de los pilares del centro es la medicina de precisión. ¿Cómo cambia el enfoque del tratamiento cuando se entiende la biología individual de cada paciente?

La medicina de precisión permite pasar de recomendaciones generales a intervenciones verdaderamente personalizadas. A través de estudios genéticos, análisis hormonales, evaluación de microbiota o biomarcadores metabólicos podemos comprender cómo funciona el organismo de cada paciente: cómo metaboliza los nutrientes, cómo responde al estrés, cómo regula la inflamación o cuál es su capacidad de producción energética a nivel celular. Esto nos permite diseñar protocolos mucho más específicos y eficaces, ajustados a la biología individual de cada persona.

«La fisiología humana no funciona por compartimentos»

Muchos pacientes buscan soluciones rápidas. ¿Cómo trabajáis en AMUNA para cambiar esa mentalidad hacia una transformación real del estilo de vida?

Es comprensible que muchas personas busquen resultados inmediatos, pero la fisiología humana no responde a soluciones instantáneas. En AMUNA trabajamos mucho en la educación del paciente y en el seguimiento a largo plazo. Cuando una persona comprende qué está ocurriendo en su metabolismo o en su equilibrio hormonal y empieza a observar cambios objetivos en sus biomarcadores, se produce un cambio de mentalidad. La salud deja de verse como una solución puntual y pasa a entenderse como un proceso de optimización progresiva.

En el centro habláis mucho de medir resultados: biomarcadores, metabolismo, función mitocondrial… ¿Por qué es tan importante medir la salud?

Porque en medicina lo que no se mide es difícil de optimizar. El análisis de biomarcadores nos permite evaluar de forma objetiva procesos clave como la inflamación sistémica, la regulación hormonal, la eficiencia metabólica o la producción energética mitocondrial. Estos indicadores nos dan información mucho más profunda que los parámetros convencionales de salud. Gracias a esa medición podemos diseñar intervenciones personalizadas y, sobre todo, monitorizar cómo responde el organismo a cada tratamiento.

AMUNA también incorpora un espacio de medical wellness con gimnasio, spa o crioterapia. ¿Qué papel juega el movimiento y la recuperación?

El movimiento es uno de los determinantes más importantes de la salud a largo plazo. La masa muscular, la capacidad cardiovascular y la movilidad están directamente relacionadas con la longevidad y con la prevención de enfermedades metabólicas. Sin embargo, el estímulo físico necesita ir acompañado de procesos adecuados de recuperación. Estrategias como la crioterapia, los protocolos de regeneración o el trabajo sobre el sistema nervioso ayudan a reducir la inflamación, mejorar la adaptación al ejercicio y optimizar los procesos de reparación celular.

La belleza y la salud cada vez están más conectadas. ¿Cómo abordáis la medicina estética funcional?

Desde nuestra perspectiva, la estética es una expresión visible de los procesos biológicos internos. Cuando el organismo mantiene un equilibrio hormonal adecuado, una buena función metabólica y niveles bajos de inflamación, la piel, el cabello o la composición corporal reflejan ese estado de salud. Por eso hablamos de medicina estética funcional: intervenciones que no se limitan a la superficie, sino que acompañan y potencian el equilibrio fisiológico del organismo.

El estrés, el sueño o la salud mental se han convertido en grandes retos de nuestra época. ¿Cómo integráis estos factores?

Hoy sabemos que el estrés crónico y la alteración del sueño tienen un impacto directo en el sistema hormonal, el metabolismo de la glucosa, la inflamación y los procesos de envejecimiento celular. Por ello, en nuestros programas evaluamos también estos factores y trabajamos en la regulación del sistema nervioso, la optimización del descanso y la mejora de la resiliencia fisiológica frente al estrés. La salud no puede entenderse únicamente desde el cuerpo físico, sino desde el equilibrio global del organismo.

AMUNA funciona también como un club o comunidad. ¿Qué importancia tiene ese entorno?

La evidencia científica demuestra que los cambios de hábitos se sostienen mejor cuando existe acompañamiento y continuidad. Crear una comunidad permite reforzar la motivación, generar compromiso y acompañar al paciente durante todo el proceso de transformación. La salud no se construye en una única consulta médica, sino en el día a día.

¿Estamos entrando en una nueva era donde la salud es el nuevo lujo?

En cierto modo sí. Durante décadas el lujo se ha asociado principalmente al consumo material. Hoy cada vez más personas entienden que el verdadero lujo es disponer de tiempo, energía, claridad mental y bienestar físico. Invertir en salud preventiva es, probablemente, una de las decisiones más relevantes para la calidad de vida futura.

«La salud no puede entenderse únicamente desde el cuerpo físico, sino desde el equilibrio global del organismo»

Si tuvierais que dar tres hábitos fundamentales para empezar a optimizar la salud hoy mismo, ¿cuáles serían?

  1. Dormir entre siete y ocho horas de calidad, ya que el sueño regula procesos hormonales, metabólicos y de reparación celular.
  2. Incorporar entrenamiento de fuerza de forma regular, clave para preservar masa muscular y salud metabólica. Priorizar una alimentación basada en alimentos reales, con densidad nutricional y baja carga de ultraprocesados.
  3. Son intervenciones sencillas, pero con un impacto fisiológico enorme a largo plazo.

Por AMUNA pasan perfiles muy conocidos cuando visitan España. ¿Qué buscan este tipo de pacientes?

En general, los artistas y altos ejecutivos con agendas muy exigentes buscan optimizar su rendimiento físico y mental. Necesitan mantener altos niveles de energía, recuperarse con rapidez y preservar su salud en contextos de gran presión y movilidad constante. Sin embargo, sus objetivos no son muy diferentes a los de cualquier otra persona: sentirse mejor, dormir bien, tener energía y cuidar su salud a largo plazo.

«Cuidar el cuerpo y la salud no es una cuestión superficial, sino una parte esencial del bienestar y del rendimiento humano»

¿Las figuras públicas están ayudando a cambiar la conversación sobre la salud?

Sin duda. Cuando las celebrities hablan abiertamente de bienestar, longevidad o salud mental, contribuyen a normalizar algo fundamental: cuidar el cuerpo y la salud no es una cuestión superficial, sino una parte esencial del bienestar y del rendimiento humano. Ese cambio cultural está ayudando a que cada vez más personas se interesen por una visión preventiva y consciente de la salud.

También creemos que es importante romper con la idea de que cuidar la salud es un lujo reservado a unos pocos. Aunque somos conscientes del perfil de pacientes que acuden a nuestro centro, nos interesa contribuir a una conversación más amplia. La salud preventiva debería ser un objetivo accesible y aspiracional para cualquier persona.

Durante décadas el sistema sanitario se ha centrado principalmente en tratar la enfermedad una vez aparece. Sin embargo, la medicina moderna está demostrando que anticiparse a los desequilibrios metabólicos, hormonales o inflamatorios, no solo mejora la calidad de vida, sino que también es mucho más eficiente a largo plazo. En muchos sentidos, invertir en prevención termina siendo mucho más razonable que depender únicamente de la medicina paliativa. En este contexto, creemos que el verdadero cambio cultural consiste en entender que la salud no es un lujo, sino una de las inversiones más inteligentes que podemos hacer para nuestro futuro.