Hay una Mallorca que aparece cuando termina el verano. La de las tardes de luz dorada, los caminos de tierra, el cuero, el ante y ese Mediterráneo que, cuando baja el sol, cambia los azules luminosos por tonalidades mucho más profundas. Es esa versión más tranquila de la isla la que Lottusse lleva a su nueva colección de otoño/invierno, una propuesta en la que el paisaje no aparece como simple inspiración estética, sino que se traduce directamente en colores, materiales y prendas.
La firma mallorquina, fundada en 1877, recupera así parte de su identidad para construir una temporada alrededor de una idea que cada vez tiene más peso en la moda: invertir en piezas que sobrevivan a las tendencias. El resultado es un armario donde el cuero, el ante y las pieles comparten protagonismo con una gama cromática cálida en la que el marrón, en todas sus versiones, se convierte en el auténtico hilo conductor.
Brown is the New Black
Moka, whisky, chestnut, espresso… El marrón llega esta temporada con muchas más posibilidades de las que tradicionalmente le hemos concedido. Lottusse lo convierte en uno de los grandes protagonistas de su colección y lo lleva desde el calzado hasta las prendas exteriores y los accesorios. La clave está precisamente en no quedarse con un único tono. Los diferentes marrones permiten crear contrastes dentro de un mismo look y funcionan especialmente bien junto a otros colores inspirados en la naturaleza. El resultado es una paleta sofisticada, fácil de combinar y, sobre todo, alejada de esa sensación de tendencia pasajera.
En piel pulida, ante o acabados más artesanales, el marrón cambia de personalidad. Puede resultar elegante junto a un traje, relajado con denim o convertirse en la base de un estilismo completo. Una versatilidad que explica por qué los tonos tierra llevan varias temporadas dejando de ser una apuesta exclusivamente otoñal para convertirse en auténticos básicos del armario.

Back to basics
Hay piezas que no necesitan presentación. Un Chelsea, un Derby, un mocasín o un zapato con hebilla llevan décadas formando parte del vestuario masculino y, precisamente por eso, tienen la capacidad de sobrevivir a los cambios de tendencia. La nueva propuesta masculina de la firma isleña juega con esa seguridad. El cuero continúa siendo el gran protagonista en una selección de zapatos que apuesta por diseños reconocibles y fáciles de incorporar tanto a estilismos más formales como a otros mucho más relajados. Los sneakers de piel aportan la alternativa casual, pero mantienen la misma línea limpia y contenida.


Donde la colección gana especialmente en personalidad es en las prendas exteriores. El shearling vuelve a reclamar su lugar cuando bajan las temperaturas, presente en cazadoras y chaquetones que combinan volumen y textura. A ellos se suman modelos con cuello de pelo y cazadoras de inspiración safari realizadas en ante, piezas con suficiente carácter para convertirse en el centro de cualquier look sin necesidad de demasiados complementos. Una propuesta masculina que apuesta por el armario a largo plazo y no tanto en acumular novedades como en encontrar esas piezas que funcionan temporada tras temporada y que incluso pueden ganar atractivo con el paso del tiempo.
Marcar la diferencia
El calzado y los complementos terminan de dar forma a la colección con una selección pensada para acompañar más allá de una temporada. En la propuesta femenina, las botas altas de piel patinada comparten protagonismo con botines de tacón, mocasines estructurados, bailarinas, zapatos de hebilla y modelos de cordones. Diseños diferentes, pero unidos por una misma apuesta por los materiales y los acabados artesanales. A ellos se suman bolsos de hombro, totes y modelos cruzados, entre los que destaca Noodbags, uno de los diseños icónicos de Lottusse, elaborado en piel trenzada como guiño a la tradición artesanal mallorquina.

La misma atención por las texturas se traslada a las prendas exteriores, donde el ante, la piel y el borreguillo se convierten en protagonistas. Cazadoras, bomber, gabardinas y abrigos con cuellos voluminosos aportan el punto de carácter a una colección que entiende los complementos y las prendas de abrigo como algo más que piezas funcionales: son las que terminan de definir el estilismo.
En todos ellos aparece una misma idea: la artesanía como antídoto frente a la moda de usar y olvidar. Lottusse recupera materiales, técnicas y siluetas vinculadas a su origen mallorquín para crear piezas que puedan seguir funcionando cuando la tendencia que las rodea ya haya cambiado. Y es que unas buenas botas, un bolso de piel o una cazadora de ante no necesitan reinventarse cada temporada para seguir teniendo sentido.

