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La medicina estética apuesta por tratamientos personalizados que mejoran la calidad de la piel sin modificar los rasgos ni alterar la expresión

Con la llegada del verano, la piel se enfrenta a nuevos retos: más horas de exposición solar, temperaturas elevadas y una mayor pérdida de hidratación. En este contexto, tratamientos como los skinboosters y los bioestimuladores se han convertido en dos de las opciones más demandadas dentro de la medicina estética, aunque sus objetivos y mecanismos de acción son diferentes.

Elegir entre uno u otro no depende únicamente de la edad o de la época del año, sino del estado de la piel y del resultado que se quiera conseguir. Como explican desde el Instituto de Benito, la clave está en realizar una valoración personalizada que permita seleccionar el tratamiento más adecuado para cada caso.

Skinbooster: hidratación y luminosidad desde el interior

Los skinboosters consisten en microinyecciones de ácido hialurónico no reticulado, combinado en muchos casos con vitaminas y antioxidantes. Su objetivo no es aportar volumen ni modificar los contornos del rostro, sino mejorar la calidad general de la piel.

A diferencia de los tratamientos de relleno, que se utilizan para recuperar volumen o corregir determinadas zonas, o de la toxina botulínica, que actúa sobre la actividad muscular para suavizar arrugas de expresión, los skinboosters trabajan sobre aspectos como la hidratación, la textura y la luminosidad. Su efecto principal es conseguir una piel con mejor aspecto, más elástica y con una apariencia más saludable.

Bioestimuladores: activar la producción de colágeno

Aunque en ocasiones se utilizan como conceptos similares, skinbooster y bioestimulador no son exactamente lo mismo. Mientras que el primero está especialmente orientado a mejorar la hidratación cutánea, el segundo busca estimular los mecanismos naturales de la piel para favorecer la producción de colágeno.

El resultado es una mejora progresiva de la firmeza, la calidad del tejido y la capacidad de la piel para mantenerse más resistente con el paso del tiempo.

Algunos tratamientos pueden combinar ambas acciones en diferentes proporciones, por lo que la elección del producto y la técnica aplicada resulta determinante para conseguir un resultado natural.

La importancia de personalizar el tratamiento

En el Instituto de Benito, el Dr. Álvaro Chaux, médico estético del centro, señala que la elección entre un skinbooster y un bioestimulador debe basarse en cuatro variables fundamentales: el tipo y estado de la piel, teniendo en cuenta factores como la deshidratación, la flacidez inicial o las alteraciones en la textura; la zona que se desea tratar, ya sea el contorno de ojos, el óvalo facial o el cuello; el objetivo que se busca conseguir, desde aportar hidratación y luminosidad hasta estimular la producción de colágeno o mejorar la firmeza; y el tiempo de resultado esperado, diferenciando entre efectos más inmediatos y procesos de mejora progresiva.

Por qué son tratamientos especialmente interesantes en verano

Los skinboosters y los bioestimuladores encajan especialmente bien en la época estival porque no aportan volumen, no modifican la expresión facial y permiten una recuperación rápida cuando se aplican siguiendo las indicaciones médicas adecuadas.

Durante el verano, la piel suele sufrir una mayor deshidratación debido al calor y a la exposición solar, además de una pérdida de luminosidad asociada al estrés oxidativo provocado por los rayos ultravioleta. En este escenario, los skinboosters ayudan a recuperar la hidratación profunda, mientras que los bioestimuladores contribuyen a mejorar la calidad del tejido y reforzar su estructura. Por ello, ambos tratamientos se consideran una estrategia de mantenimiento: no buscan transformar el rostro, sino preservar y optimizar la salud de la piel en una época en la que puede verse más castigada.

Como explica la Dra. Cristina Cobaleda, médico estético del Instituto de Benito: «La conclusión no es que un producto sea superior al otro. Es que el mismo objetivo en dos pieles distintas se resuelve con productos distintos, y acertar en esa decisión es justo lo que cambia el resultado». La medicina estética actual apuesta así por tratamientos cada vez más personalizados, donde la naturalidad y la mejora de la calidad de la piel se sitúan por encima de los cambios visibles.

Con la llegada de las fiestas y el cierre de un año marcado por el ritmo acelerado, la piel se convierte en el primer reflejo del cansancio y el estrés acumulado. Para quienes buscan un extra de buena cara inmediato y eficaz, el Instituto de Benito (IdB) presenta una selección de tratamientos wellness de vanguardia, diseñados para devolver la luminosidad, el equilibrio y la vitalidad al rostro desde la primera sesión. Protocolos seguros, innovadores y altamente efectivos que se adaptan a las necesidades de cada piel y a cualquier edad.

PRINCIPI by IdB: equilibrio y luminosidad para pieles estresadas

PRINCIPI by IdB es un tratamiento de última generación que respeta los biorritmos naturales de la piel y se adapta a sus necesidades específicas, convirtiéndose en la opción ideal en épocas de estrés o cambios bruscos de estación. Su objetivo es devolver el confort, la luminosidad y el equilibrio cutáneo de forma inmediata.

Un protocolo preciso con activos esenciales en estado puro

El tratamiento se estructura en un protocolo cuidadosamente diseñado que trabaja cuatro pilares fundamentales de la piel: emoliencia, firmeza, nutrición y elasticidad. Comienza con una exfoliación renovadora a base de alantoína, moléculas de urea y AH, seguida de una mascarilla con papaina, menta y ácido hialurónico para combatir los signos del envejecimiento. Durante la sesión se aplican sérums altamente concentrados con flavonoides, fitomenta, bisabolol o ácido cafeico, y finaliza con una mascarilla mineral rica en dióxido de titanio y polifenoles.

Resultados visibles desde la primera sesión

PRINCIPI by IdB aporta una intensa luminosidad, tersura y una profunda desintoxicación de la piel, acompañándola en su proceso natural de regeneración. Con una duración de una hora, los resultados se aprecian desde la primera sesión, aunque se recomiendan cuatro sesiones espaciadas cada quince días para un resultado completo.

Precio: 120 €

LUMINA by IdB: la solución avanzada contra la hiperpigmentación

Pensado para pieles castigadas por el fotoenvejecimiento, LUMINA by IdB es un tratamiento antiaging que combate eficazmente la hiperpigmentación, unifica el tono y devuelve la luminosidad al rostro. Actúa controlando la formación y transferencia de melanina, previniendo la aparición de nuevas manchas.

Activos despigmentantes y antioxidantes de alta eficacia

El protocolo combina exfoliación y la aplicación de activos despigmentantes seguros como la arbutina pura, el extracto de regaliz y la vitamina B3, que refuerzan la barrera cutánea y mejoran visiblemente el tono. El tratamiento finaliza con una mascarilla de vitamina C, de potente acción antioxidante, que estimula la producción de colágeno y protege frente a los radicales libres.

Una piel más uniforme y luminosa

Los resultados se perciben desde la primera sesión, con una piel más uniforme, luminosa y con las manchas progresivamente difuminadas. Se recomiendan cuatro sesiones, una por semana, valorando la evolución en cada caso.

Duración: 1 hora. Precio: 120 €

NUANCE by IdB: revitalización profunda para pieles maduras

NUANCE by IdB está especialmente indicado para pieles maduras a partir de los 45 años. Se trata de un protocolo integral que actúa sobre los tres factores clave del envejecimiento cutáneo, aportando jugosidad, frescura y armonía al rostro.

Cuatro fases para una piel rejuvenecida

El tratamiento se desarrolla en cuatro fases: exfoliación con aceite de coco y ácido glicólico, pulverización de un tónico equilibrante que restaura el pH y regula el microbioma cutáneo, aplicación de mascarillas ricas en minerales para ojos y labios, y una mascarilla de alginatos con algas marinas. Finaliza con un sérum enriquecido con aminoácidos de colágeno y ácido hialurónico.

Frescura, hidratación y protección inmediata

Desde la primera sesión, NUANCE by IdB proporciona una piel revitalizada, hidratada y protegida, con un aspecto fresco y luminoso. Se recomiendan cuatro sesiones, una por semana, ajustando el protocolo según el diagnóstico individual.

Duración: 1 hora. Precio: 120 €