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Las azoteas se han convertido en uno de los grandes símbolos del verano madrileño y pocas consiguen captar tan bien el espíritu de la ciudad como RT60 Rooftop Bar. La terraza de Hard Rock Hotel Madrid inaugura nueva temporada y lo hace reafirmando su posición como uno de los espacios imprescindibles para quienes buscan gastronomía, ambiente y vistas privilegiadas en pleno centro de la capital.

Situado en la octava planta del hotel, RT60 se aleja del concepto clásico de rooftop para convertirse en un punto de encuentro donde cada detalle está pensado para disfrutar del tardeo madrileño. Desde primera hora de la tarde, la terraza comienza a llenarse de una energía relajada que evoluciona al ritmo de la puesta de sol, los cócteles y la música, creando ese ambiente que transforma cualquier día entre semana en un pequeño plan de verano.

Con unas vistas abiertas hacia el Madrid de los Austrias y diferentes espacios que combinan zonas más animadas con rincones pensados para desconectar, el rooftop vuelve a posicionarse como uno de esos lugares a los que siempre apetece volver cuando suben las temperaturas en la ciudad.

Una cocina informal con sabores viajeros y espíritu veraniego

La nueva propuesta gastronómica de RT60 apuesta por una cocina fresca, accesible y muy pensada para compartir. Lejos de una carta excesivamente formal, la terraza propone una selección de platos concebidos para acompañar largas sobremesas, encuentros improvisados o cenas que empiezan con algo ligero y terminan alargando la noche entre amigos.

Los sabores del mar tienen un gran protagonismo en la carta con propuestas como los ceviches de lubina o atún rojo, elaboraciones ligeras y llenas de matices que encajan perfectamente con el ambiente veraniego del espacio. A ellos se suman opciones como el pulpo a la plancha, tacos de ternera melosa o lubina en tempura, en una combinación que mezcla inspiración internacional con un formato desenfadado y muy adaptable al ritmo de este espacio.

También hay hueco para platos más casual y reconocibles, desde hamburguesas hasta quesadillas o guacamole con totopos, pensados para compartir mientras Madrid empieza a caer lentamente bajo la luz del atardecer. Una propuesta gastronómica que entiende perfectamente qué busca el público cuando sube a una terraza.

Cócteles de autor y música para dejarse llevar

Si hay algo que define la experiencia en RT60 Rooftop Bar es su capacidad para convertir el atardecer en un auténtico ritual. La coctelería juega aquí un papel fundamental gracias a una carta de autor que apuesta por mezclas frescas, aromáticas y muy visuales, perfectas para acompañar uno de los momentos más especiales del día.

La propuesta líquida combina perfiles tropicales, cítricos y florales en creaciones como Matcha Colada, Violet Tonic o Spiced Paloma, mientras que opciones más golosas como Cheerscake o Espresso per Favore aportan un punto más divertido y sorprendente a la experiencia. Esta temporada, además, RT60 incorpora una selección especial de spritz elaborados junto a St-Germain, aportando un aire elegante y muy veraniego a la carta.

Más allá de la gastronomía y los cócteles, RT60 ha conseguido consolidar una personalidad propia dentro del circuito de terrazas madrileñas. Música, diseño, una ubicación privilegiada y una atmósfera cuidada hacen que cada visita funcione.

El restaurante Sessions del mítico Hard Rock Hotel Madrid, ubicado en el número 17 de la Ronda de Atocha, inicia una nueva etapa gastronómica con una carta completamente renovada que amplía su propuesta sin perder su identidad. La idea es clara: platos pensados para compartir, sabores reconocibles pero con personalidad y una experiencia que encaja con el espíritu del hotel. La nueva oferta se construye sobre tres pilares que definen el concepto del restaurante: mantenerse fiel al estilo Hard Rock que impregna el espacio, incorporar un marcado toque castizo y apostar por una cocina hecha íntegramente en casa. El resultado es una carta versátil que combina referencias internacionales con guiños muy madrileños.

Tres pilares para una carta con personalidad

La nueva propuesta de Sessions se apoya en tres pilares: mantener el espíritu Hard Rock, incorporar un toque castizo y apostar por una cocina hecha en casa. El resultado es una carta que combina referencias internacionales con platos muy reconocibles de la tradición madrileña.

Ese guiño local se percibe especialmente en los entrantes, donde aparece un pequeño recorrido por el tapeo más castizo, muy en línea con la oferta gastronómica del vecindario en el que se ubica el hotel. No faltan las gildas —con boquerones o anchoas—, la ensaladilla rusa o las clásicas croquetas de jamón, pensadas para abrir boca y compartir.

A este apartado se suman otros “picoteos madrileños”, como la tabla de jamón ibérico con tomate rallado y picos de pan, las patatas bravas con alioli de ajo negro, los torreznos sobre patata revolcona o el calamar frito con alioli y lima.

Junto a ellos conviven propuestas con guiños más internacionales, como los Nachos Overdrive con carne desmechada casera, guacamole y salsa de queso o las croquetas de mac & cheese, que completan una carta pensada para compartir y disfrutar sin demasiadas reglas.

El horno Josper, el gran protagonista

Si hay un elemento que define la cocina de Sessions es el horno Josper. Este horno de carbón se convierte en el auténtico motor de la cocina y en el responsable de ese toque ahumado que marca buena parte de la carta.

Gracias a él, muchas de las carnes alcanzan un punto especialmente intenso, desde cortes como el entrecot hasta elaboraciones más informales como hamburguesas o tacos de ternera que ganan profundidad de sabor gracias al paso por las brasas.

Las hamburguesas son, de hecho, uno de los grandes platos estrella de la casa. Se elaboran con carnes seleccionadas y pan brioche, en combinaciones que buscan intensidad y equilibrio. Entre las más destacadas está la Hamburguesa Española, que combina carne de ternera con guiso de rabo de toro desmigado, queso Idiazábal y alioli de ajo negro, un auténtico must de la carta, o la Cuatro Quesos, con salsa cremosa, bacon y cebolla frita.

El Josper también entra en juego en otros platos principales como la pechuga de pollo de corral con piel crujiente, la lubina a la bilbaína —una de esas elaboraciones que merece pedirse sí o sí— o las costillas cocinadas a baja temperatura con salsa barbacoa asiática.

El final más dulce

La parte dulce mantiene la misma filosofía: recetas reconocibles pero bien ejecutadas. No faltan clásicos como la tarta de queso o el brownie con helado. No obstante, si hay un postre que cobra especial protagonismo en este momento del año es la torrija caramelizada con helado. Con la llegada de la Cuaresma, este dulce tradicional se convierte en una de las propuestas más apetecibles de la carta, aportando ese guiño final a la tradición que ahora también forma parte de la identidad del restaurante.