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La Denominación de Origen Valdepeñas, situada entre las cinco principales denominaciones de origen españolas por volumen de producción y con una docena de bodegas productoras, inicia una nueva etapa con un objetivo claro: reivindicar la calidad de sus vinos, recuperar su protagonismo en el panorama vitivinícola español y acercarse a una nueva generación de consumidores. Al frente de este cambio está Cristina Nieto, química, enóloga y quinta generación de una familia bodeguera, que preside la DO desde 2025 con la mirada puesta en el futuro, pero sin perder de vista las raíces que han dado carácter a sus vinos.

Conquistar el futuro

La nueva hoja de ruta de la DO Valdepeñas parte de una premisa: recuperar su esencia para demostrar todo lo que sus vinos pueden ofrecer hoy. La tradición no se plantea como una mirada nostálgica al pasado, sino como el punto de partida para reivindicar la calidad, la personalidad y la diversidad de una zona con mucho que contar. En esa identidad, las variedades Cencibel y Airén ocupan un lugar protagonista. Ambas forman parte del patrimonio vitivinícola de la región y reflejan el vínculo entre sus bodegas y un territorio que ha transmitido el conocimiento del cultivo de la vid y la elaboración del vino de generación en generación.

El reto pasa ahora por acercar esa herencia al consumidor actual, despertar su curiosidad y mostrarle una denominación capaz de responder a diferentes gustos y ocasiones de consumo. Una manera de reivindicar el origen sin renunciar a la evolución, con la calidad como argumento principal.

Un territorio que imprime carácter

En Valdepeñas, el paisaje no es un simple telón de fondo. El clima continental, las escasas precipitaciones, las numerosas horas de sol y los contrastes térmicos, junto con los suelos pobres y calizos, condicionan el desarrollo de la vid y la maduración de la uva. Unas características que forman parte de la personalidad de sus vinos y que exigen una adaptación constante por parte de quienes trabajan el viñedo.

Estas condiciones favorecen rendimientos más contenidos que en otras zonas vitivinícolas, una circunstancia que la denominación quiere poner en valor dentro de su apuesta por la calidad. El conocimiento de cada parcela, la experiencia acumulada y la evolución de las técnicas de elaboración se suman así a los factores naturales que definen el carácter de los vinos de Valdepeñas.

La historia de la zona también se escribe en sus bodegas. En ellas conviven grandes empresas con presencia en mercados nacionales e internacionales y proyectos familiares de menor dimensión, ligados de forma directa al territorio. Doce bodegas, distintas maneras de entender el vino y una identidad compartida que la DO quiere hacer más visible.

Cristina Nieto, cinco generaciones de vino y una nueva visión para Valdepeñas

La renovación de la denominación tiene en Cristina Nieto una de sus figuras centrales. Quinta generación de una familia bodeguera de Moral de Calatrava, vinculada a Bodegas Nieto Coll, su trayectoria reúne formación científica, experiencia enológica y conocimiento directo de diferentes modelos de negocio vitivinícola.

Su recorrido comenzó con los estudios de Química en Ciudad Real y continuó con una especialización en Enología en Tarragona. A partir de ahí, trabajó en bodegas de Cataluña y Castilla-La Mancha, antes de incorporarse a la Cooperativa Las Viñas, en Tomelloso. Posteriormente, formó parte de la dirección enológica de Bodega Señorío de los Llanos y desarrolló su actividad profesional en Bodegas Félix Solís desde 2010. Más adelante regresó al proyecto familiar, cerrando un recorrido que le ha permitido conocer el sector desde perspectivas muy diferentes.

Desde que asumió la presidencia de la DO Valdepeñas en 2025, Nieto defiende la necesidad de recuperar la esencia de la denominación y aprovechar las particularidades de su viticultura para elaborar vinos de calidad y con personalidad propia. Su planteamiento pasa también por transformar la percepción que existe sobre la zona y dejar atrás una imagen que considera desfasada, para que sus vinos encuentren su lugar entre los consumidores que buscan propuestas actuales, vinculadas a su origen.

La sostenibilidad del territorio y la adaptación a sus condiciones climáticas forman parte igualmente de esta visión. Poner en valor el trabajo de los viticultores, las características del viñedo y el conocimiento acumulado durante generaciones es, para la presidenta, una forma de defender la identidad de Valdepeñas y construir su futuro.

Con la vista puesta en 2032

La cuenta atrás hacia el centenario de la denominación, que llegará en 2032, ofrece un horizonte para consolidar esta nueva etapa. El objetivo es reforzar la presencia de Valdepeñas en el panorama vitivinícola nacional y recuperar su espacio en la cultura gastronómica española. Para conseguirlo, la DO quiere mostrar la diversidad de sus vinos, dar visibilidad a las bodegas que forman parte de ella y acercar su historia a un público más amplio. Una estrategia que mira hacia delante sin renunciar a lo que la hace reconocible: el territorio, sus variedades y una tradición que sigue viva en cada vendimia.

Valdepeñas quiere volver a estar presente en las copas y en las conversaciones de los amantes del vino, y su apuesta no pasa por dejar atrás su historia, sino por demostrar que todavía tiene mucho futuro.